Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Todos los derechos están reservados por Disney y Lucas Films. Sin fines de lucro.
Este fic fue subido en Ao3 el 21/06/20 pero decidí esperar hasta este día porque uno, es mi cumpleaños y dos, los acontecimientos entre Ben y Rey sucedieron en septiembre.
Para este fic se me sugirieron tres canciones para escoger una y desarrollar una historia. Yo elegí tomar las tres y hacer este relato de acuerdo a la letra de las canciones. Algo cortito.
Espero les guste.
Capítulo 1: Every little thing she does is Magic - by Sting.
Ben abrió los ojos y miró el celular para comprobar si tenía un mensaje de Rey. No le sorprendió saber que así era.
"Hola dormilón. Voy al trabajo. Espero que tengas un lindo día"
El chico sonrió de inmediato y sintió cómo en su pecho se arremolinaba aquello que había comenzado a sentir por la chica.
"Hola, pecas. Tú puedes, eres brillante. Que sea un buen día para ti también"
Suspiró y mandó el mensaje. El haberlo arrastrado a ir a aquella reunión en septiembre era lo único que podía agradecerle al tonto de su primo, porque ahí pudo conocer a Rey. Sabrá dios cómo reunió el valor de pedirle su número y por qué aceptó dárselo al término de la fiesta.
Desde entonces, la alegría lo había embargado. No había tenido una vida fácil, pero no quería quejarse y más que ahora Rey había llegado a poner su mente de cabeza y a mostrarle que podía ser muy positivo y optimista, pese a que pensaba que no.
Se levantó rápidamente. Debía alistarse para el trabajo así que puso el reproductor y la primera canción que escuchó lo hizo sonreír aún más.
— Si —pensó—, todo lo que ella hace es magia.
No sabía cuánto tiempo más debían seguir saliendo para poder pedirle que fuera su novia de forma oficial y, a decir verdad, la idea le aterraba. ¿Y si lo rechazaba? ¿Y si en realidad sólo salía con él porque le caía bien? Pero ya habían estado saliendo tres meses seguidos, eso quería decir algo ¿no? Las preguntas constantes estaban en su mente y aun luchaba contra ello. No quería despedirse de esa felicidad o romper el hechizo al cual Rey lo había sometido con el sonido de su risa y su voz.
Después de alistarse, salió a la calle y tomó el metro. Su sonrisa no desaparecía y varias veces en el trayecto pensó en llamarla porque la emoción que sentía en el cuerpo amenazaba con no marcharse hasta que la volviera a ver o a escuchar. Sin embargo, no se atrevió porque sabía que ella estaría ocupada.
Ben bajó del metro y cruzó la calle para ir a su cafetería favorita por su bebida matutina. Cuando salió de ahí con el café en mano, comenzó a llover así que se ajustó la chaqueta, sacó el paraguas y se dirigió a su trabajo que estaba a unas cuadras de ahí.
Su vista se dirigió hacia el otro lado de la acera y vio a una pareja caminar de la mano y pensó que se moría de ganas de tener eso con Rey. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una llamada.
— Vienes tarde —dijo Hux del otro lado de la línea.
— ¿Qué quieres?
— Vamos a ir a celebrar nuestro compromiso al bar de siempre, hoy en la noche.
— Iré, por Rose y por Rey…
— A ver si ya te animas –le soltó su incómodo primo antes de colgarle.
Ben suspiró. También lo esperaba, ya era tiempo.
