El Mendigo


Los primeros días fueron en tanto, incómodos. Estar en un mundo alterno, donde no conocían nada ni nadie era bastante descorazonador. Konohamaru fue el que peor lo paso; tenía un montón de amigos y gente que lo apreciaba allá en casa: Naruto, Udon, Moegi, su tío Asuma. Pero él no era el nieto del sandaime Hokage por casualidad, tenía que mantener algo de sus emociones al control. Cambio esa desolación y tristeza por determinación pura, enfocada en encontrar el medio para regresar a su hogar no importa que.

Hanabi, aunque intento mantener su máscara estoica que le enseño su padre desde hace muchos años, no pudo aguantarla por mucho más. Tenía fe en que volverían, pero el miedo siempre está presente. Quería volver a ver a su primo o su hermana; Dios, incluso su padre se comportaba de forma cariñosa con ella en los últimos años y este fue el año en que era más indulgente y todo parecía irse al trasto. No quería perder esos vínculos, pero no le quedo de otra que aceptar hechos y confiar en que Azula tuviera la mínima noción de saber lo que estaba haciendo.

Hablando de la Uchiha. Era la que mejor se lo tomaba de los tres. Era muy admirada en su pueblo, pero ella sabía que eso no era más que por su apellido. Le enorgullecía su apellido y la atención que recibía, pero sabía que eran falsedades. Si no fuera por su apellido, seria cualquier otra huérfana olvidable; no era una teoría o una creencia vacía, sino de la experiencia misma. Kushina, su maestra de focas es la única por la que sintió algo de convicción de volver. Pero no era solo eso, ella tenía un sueño y este lugar no podría brindárselo. Además, sus compañeros esperaban que tuviera alguna idea de cómo solucionar esto, y ella no defraudaría a nadie; nunca ha fracasado y no empezara ahora.

Su primer objetivo era recopilar la mayor cantidad de información que tenía este mundo, buscar alguna conexión con su mundo para crear el enlace. Todos lo sabían, sin hallar esa conexión no podrían volver. Y si Azula, una maestra de focas prodigiosa decía que necesitaban eso para volver, es que no había una alternativa.

Se supieron dividir. Azula trabajaría en los sellos e investigación de propiedades relacionadas con su chakra y habilidades; cuales se vieron reducidas, cuales se han beneficiado, etc. Además, que tenía en cuenta que el sello que imaginaba necesitar no era uno que se hacía de la noche a la mañana, por lo que tendría que reducir la cantidad de focas requeridas y una concentración del demonio. Podía hacerlo, pero no era algo que se hiciera de la noche a la mañana.

Mientras tanto, sus dos compañeros se encargaban de la información sobre el mundo y provisiones. Hanabi fue la que encontró la información más peculiar. Aparentemente se encontraban en el reino tierra. En este mundo había cuatro naciones: Los nómadas aire, la nación del fuego, las tribu agua y el reino tierra. Los nómadas al parecer se extinguieron por un ataque de la nación del fuego. A Azula le encontraba la gracia, lo hacia un paralelo a los sucesos en Uzushiogakure en su mundo, aún más cuando contaron que solo había un remitente vivo, similar a la situación de Kushina y su hijo.

Lo otro importante era el poder de este mundo. Al parecer, el poder viene de la flexión de elementos. Ella y sus compañeros llegaron a la conclusión que era una extraña fusión de Taijutsu con Ninjutsu elemental. Lo decepcionante fue saber que era innato y solo podían controlar el elemento con el que nacieron, y no se incluían en esa categoría los rayos. En su mundo pasaba algo similar, pues las afinidades elementales también eran innatas en la naturaleza de la persona, pero ese no era el límite, pues una persona podía dominar todos los elementos o muchos de ellos (Kakashi y el Sandaime como buenos ejemplos). Era un poder algo limitado en su comprensión (Tampoco ayudo los bandidos que controlaban la tierra y los derrotaron en un abrir y cerrar de ojos).

La geografía de ese mundo era particular para los tres genin. Pasaron de estar en un vivido y frondoso bosque a un lugar árido. De vez en cuando se encontraban algún que otra pila de huesos, pero era ignorable. Eran ninjas, podían sobrevivir en circunstancias de este calibre fácilmente; aún más con el hecho de estar en un equipo talentoso. El nieto del sandaime, una heredera Hyuga y una de las ultimas Uchihas compensa bastante dificultades.

— ¿Qué vamos a conseguir aquí? Es todo desierto — Se quejo el Sarutobi, algo cansado de caminar por días sin rumbo aparente.

— Estamos guiándonos por el mapa que conseguiste. Marca esta ciudad, 'Ba Sing Se'. Podremos hallar alguna pista de un lugar grande, pues son estos lugares donde se halla información elemental para hallar la especifica. Las aldeas son un gran ejemplo de esto — Aclaro Azula como si hablara del clima, algo que molesto al castaño por dejarlo como un ignorante.

— ¡Como sea! —

— Para que te dejes de quejar, si seguimos con este ritmo llegaremos en dos días a un puerto por el cual llegar a la ciudad como refugiados. Nos colaremos e infiltraremos en los puntos de información necesario — Dijo la "ciega" para calmar a su compañero.

— Espero que tengas razón — Refunfuño, para la risa de Hanabi.

Azula, por otro lado, estaba enfocada en el mapa. Tenía un amplio margen de las vías y atajos comunes de esta tierra. De vez en cuando se apoyaban del Byakugan de Hanabi para despejar el área de enemigos y el rumbo a seguir, pero en rango largo, lo mejor era guiarse del lugar.

Caminaron unos momentos más, en una de las tandas del uso de Hanabi de su línea de sangre. Algo que notaron es la menor resistencia que tenían al gasto de chakra, tal vez a la irregularidad de este mundo con el suyo, pero lo importante era el problema en cuestión. Esto limito el moldeo de este y su resistencia en combate. La Uchiha estaba agradecida de estar en un estado de forma exquisito, porque aun con esas admitía que era molesto.

De un momento a otro, vieron a Hanabi detenerse. En un principio pensaron que eran enemigos, pero descartaron la idea con una señal de manos. Relajaron su postura y se dirigieron a la dirección de que dicto la oji-lavanda.

Encontraron a un vagabundo, noqueado y algo desnutrido. Tenía muy poco cabello, de color negro. Su ropa estaba sucia de tierra y jirones. Se observaban en el suelo desparramadas dos espadas de un mismo conjunto y un sombrero de paja cónico. Pero si había algo que llamaba la atención, era la fea cicatriz que portaba su ojo izquierdo; posiblemente de una quemadura de segundo a tercer grado.

— ¿Esta muerto? —

— Creo que no — Respondió Hanabi a la pregunta de Konohamaru. Se notaba que respiraba, pero estaba algo débil. Dedujeron que el calor y la falta de agua provocaron el desmayo.

— Esta bien… Sigamos — Dijo Azula con indiferencia mientras retomaba el rumbo a su destino.

— ¡¿Qué?! ¡¿Lo vamos a dejar que se muera?! —

— Déjale algo de agua si deseas, pero no voy a retrasarme por cualquier mendigo que nos encontremos en la carretera — Volvió a responder la pelinegra para la consternación del chico.

— ¡Pero no podemos dejarlo! —

— ¿Quién lo determina? —

— Yo — Respondió sorpresivamente la Hyuga — Azula, sé que es importante llegar a Ba Sing Se, pero no quiero tener el remordimiento de poder ayudar a alguien que necesita nuestro cuidado. Y si no estoy mal, este es el primer mendigo que lo encontramos en ese estado —

— ¿Están seguros de esto? — Pregunto tras unos segundos de completo silencio. Dirigió una mirada calculadora al chico noqueado y la devolvió a sus compañeros, que no pudieron evitar estremecerse — Supongo que podremos conseguir algo de información cuando se despierte. ¡Sin embargo! No lo cuidare en ningún momento además del interrogatorio. Esto es su problema y solo suyo; y no nos quedaremos más de dos días con él ¿Quedo claro? —

— ¡Si Azula! — Respondieron al unísono. Como una maquina engrasada, tanto Hanabi como Konohamaru lo cargaron sobre sus hombros. Azula encontró en otro mapa, algo más especializado en la zona un pueblo cercano del donde hospedarse, guió el camino.


Caminaron por bastante tiempo. Ya se podían visualizar algo de las casas, aunque sus dos compañeros no podían verlo por estar agotados de llevar al "agónico cadáver". Se detuvieron para tomar algo de agua. Sus compañeros intentaron darle al otro chico, pero su boca estaba regia y seca por lo que no consiguieron nada.

— Ya… Vamos… A llegar — Afirmo el chico de la bufanda.

— Azula… Se que dijiste que no nos ayudarías… Pero por favor, este último tramo — Insistió la chica del kimono, también sin algo de aliento.

— Relájate, ya estamos por llegar. Y recuerden nuestro trato, es su problema. Si están tan cansados, pueden dejarlo en este mismo lugar y seguir nuestro rumbo —

— ¡Nunca! — Replicaron con determinación y energía renovada.

— *Sigh* Esto definitivamente será una molestia — Se quejo para sus adentros.


Las luces se volvían cada vez más brillantes. La consciencia del príncipe desterrado volvía a la realidad. Se sentía abatido por las circunstancias que lo envolvieron hace unas pocas horas; como Lee y todo el pueblo lo rechazaba por ser de la nación del fuego. Que va, si él mismo les dijo su herencia completa e inmediatamente todos se pusieron en su contra, como si las acciones para subyugar a los soldados fuera completamente olvidado.

Siguió las enseñanzas de su tío, de su madre. Se sintió orgulloso de quien era, pero en el momento en que mostró quién era en realidad, todo el pueblo lo rechazaba ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Por qué lo odiaron instantáneamente por revelar quién era? ¿Su odio a su nación opaco todo lo bueno que había hecho? Estas eran algunas de las preguntas que se hacía, pero ninguna quería una respuesta.

Había perdido el norte. Su tiempo como vagabundo le dio indicios de su destino. No podía ocultar quien era. Él, el legítimo heredero de Ozai, desterrado por deshonrar su nombre en esa fatídica reunión, debía retomar el objetivo que tanto lo había marcado. Avatar, ese era su objetivo. Avatar, debía capturarlo para recuperar su honor. Perdió demasiado tiempo, tenía que ser inteligente de ahora en adelante; más aún si tenía en cuenta que su "pequeña hermana" lo perseguía.

Saliendo de sus pensamientos, se hizo consciente de su entorno. Estaba en un pueblo, similar al que estuvo antes; si no fuera por algunos niños que veía por la ventana y lo saludaba con simpatía pensaría que era el mismo lugar. Recordó los últimos sucesos después de su salida de la ciudad: Su caballo avestruz empezó a rechazar sus órdenes, algo extraño por parte de estos animales. Puede ser porque estaban cerca de un nido de rinocerontes escarabajos; no eran enemigos naturales, pero si los intimidaban. Se escapó de su agarre, tirándolo al suelo y con la maravillosa fortuna de caer sobre su cabeza.

Volvió a mirar a otros lados para orientarse mejor cuando de repente ve la cara de una niña ciega a pocos centímetros de él, casi se chocaban cuando giro bruscamente hacia su dirección.

— Woah ¡Niña! ¡No ves que casi me pegas! — Farfullo el cicatrizado.

— Eso no es muy amable de las personas que te cuidaron mientras estabas inconsciente — Respondió la niña con falsa indignación.

— Lo siento ¿Dónde estamos? —

— No lo sé, supongo que en el… ¿Reino tierra? — Dijo la niña con algo de duda. Zuko solo podía poner los ojos en blanco ante la duda de la pequeña. 'Debe tener una edad similar al avatar' pensó de forma rápida a la mirada de la chica.

— Debes de estar sediento, toma — Saco una cantimplora artesanal llena de agua. El príncipe exiliado no tenía tanta sed en un principio en su viaje, pero tampoco es que la familia de Lee tuviera demasiadas provisiones (Aún más cuando rechazo comer la mayoría de los alimentos, guardándolos poco después en las reservas de la familia); además no había pecado, se la estaba dando con una cálida sonrisa.

— Gracias — Acto seguido, agarro la cantimplora y bebió algo cercano de la mitad del contenido.

— Estabas algo sediento ¿no? De todas formas, debes de estar algo cómodo para el interrogatorio — Tras escuchar la última palabra casi escupe el agua que tenía en la boca, pero pudo aguantarse.

— ¡¿Interrogatorio?! —

— Bueno, estamos algo desinformados en estos momentos y nos gustaría algo de información —

— ¡Entonces puede ser perfectamente una conversación! — Exclamo, empezando a impacientarse (Con la poca paciencia que tiene de por sí).

— Con ella no creo — Dijo, rascándose la parte posterior de la cabeza con una sonrisa algo tonta.

Se retiro de la habitación dejándolo solo otra vez en la incertidumbre. Podía escuchar a dos chicas conversando afuera; también aparentemente un chico, pero también puede ser otra chica, realmente no le veía la cara y la voz era algo neutra a su gusto.

Escucho unos pasos. Ya estaba advertido, no iba a revelar su posición ni algo comprometedor. Si solo eran unos niños y querían información de, no sé, lugar para abastecerse o ir creo que podría ingeniárselas para cavar en su mente alguna pequeña información. No sería sorprendido, no podrían hacer mucho, no contra él si lo tomaba en serio… Pero nunca espero quien era su interrogadora.

Ojos dorados, largo cabello negro recogido y rasgos atractivos, casi nobles en su constitución y lo único que pudo decir en su mente es 'Mierda, me encontró'.

Sin tiempo a reacción, lanzo dos bolas de fuego hacia la chica de pelo negro y se escabullo por la ventana, corriendo para tener una ventaja en el sigilo.

La chica no esperaba esta reacción. Su compañera corrió hacia ella para verificar que estuviera bien. No paso nada grave, ni siquiera sufrió ningún rasguño. Le pidió a su compañera de ojos lechosos que se mantuviera al margen, ella se encargaría.

El príncipe estaba escondido en una casa esperando otro ataque furtivo a su hermana. '¿Cómo rayos lo encontraron?' Se pregunto a sí mismo. Otra de las muchas incógnitas que tendría que resolver a su debido tiempo.

La pelinegra no se demoró mucho en encontrarlo. Tenía algo de experiencia en el sigilo, eso se podía ver; pero Konohamaru era mucho mejor que él y ella siempre lo encontraba.

Realizo un Shunshin, desapareciendo de la vista de todos, incluso él mismo chico de la cicatriz que estaba desconcertado.

Intento localizarla en la brevedad, pero no encontró rastros. Cambio de posición, pensando que el lugar donde estaba se encontraba comprometido.

Pero no pudo dar ni un paso cuando vio a su hermana darle un golpe en el estómago tirándolo al suelo. Intento reponerse, pero lo único que vio fueron unos ojos rojos con tres aspas a su alrededor. No sabía si era una especie de somnífero, pero inmediatamente volvió a caer al reino de los sueños.


Se despertó de nuevo. Su vía de escape había fracasado, ese fue el primer pensamiento que tuvo. En su primer enfrentamiento estaba cegado por la ira, esta vez no. Pero era extraño, nunca había escapado de su hermana antes sin importar saber que ella era infinitamente superior a él, siempre le plantaba cara. Pero esta vez, esa presión. No dudo y no entendía su accionar, lo cual le molestaba.

— Justo a tiempo — Hablo una voz muy conocida por él. Noto que estaba atado de pies y manos, posiblemente para evitar otro escape. Podía partir las cuerdas con su fuego control, pero algo le decía que era fútil intentarlo. Mantendría la idea original de su interrogatorio y se mantendría rígido en sus respuestas; su hermana no lo quebrara fácil esta vez.

— ¿Qué quieres Azula? — Pregunto con una fuerte ira dentro de sí, pero le impresiono algo la actitud de su hermana. Por unos segundos lo miraba con una mirada impresionada; podía contar con los dedos de una mano verla con esa expresión en su rostro, pero rápidamente cambio a un entrecejo que le parecía más característico de ella.

— ¿Cómo sabes quién soy? — Pregunto con una voz fría y calculadora. Conocía muy bien ese tono, pero ese mismo tono siempre estaba envuelto en un aura de arrogancia o sobre confianza, era extraño escucharlo sin esas características. '¿De verdad es ella? Se parece, pero al mismo tiempo no'

— En estos momentos, no sé quién eres —

— Pero tienes alguna idea. Azula no es un nombre común —

— ¡¿A que estas jugando?! —

— Honestamente, no sé de qué hablas —

— ¡¿Honestamente?! ¡Dime una mentira mejor! ¡Siempre mientes! ¡Siempre… — No pudo continuar su desahogo pues empezó a sentir dolor, puro dolor. No sabía lo que le estaba doliendo, pero solo se estaba creciendo, más y más, pasando de ser notorio a algo simplemente insoportable. Grito en agonía y no sabía lo que lo lastimaba, solo podía ver la cara de su hermana; pensó que tendría una sonrisa satisfactoria pintada, pero solo era un rostro estoico y paciente en su rostro.

Pasaron los minutos hasta que el dolor ceso. No comprendía del todo que fue lo que ocurrió, pero sabía que, de una u otra forma, ella estaba involucrada.

— ¿Qué…? ¿Qué hiciste? — Pregunto abatido y derrotado, no quería mostrar ese tono para reflejar su vulnerabilidad, pero no pudo evitarlo, no podía guardar tan bien sus emociones como ella; aunque aún no sabía si en verdad era ella, hasta él podía ver que había diferencias sutiles.

— Recuerdas el golpe en el estómago — Dejo un tiempo para que pensara en la respuesta. Recordó el primer movimiento que hizo, lo cual era otro punto, si en verdad fuera Azula estaría rodeado de llamas azules, no un simple golpe — Ve tu abdomen —

Zuko obedeció a regañadientes. Levanto su traje para ver un extraño patrón de palabras impresas en su vientre. Volvió a mirar a su "hermana" que ya no tenía sus ojos en él sino en el patrón de palabras, que de paso eran ilegibles en su entendimiento.

— Lo que tienes ahí es un sello receptor a mi orden, configurado para conectarse en tu sistema nervioso periférico y activar los nervios. El dolor solo es la muestra del cuerpo para decir que algo está mal, lo manipulo para crear una ilusión de deficiencia en puntos específicos para infligir dolor sin hacerlo en realidad —

— ¡Qué rayos! — Escucho a la explicación atentamente y solo podía mirar atónito a la chica y hablaba sin pensar.

'¿Qué clase de brujería es esa?' No le tomo mucho tiempo para pensar cuando una parte del dolor volvió; solo pudo gemir y retorcerse de forma lamentable. Confirmo las palabras de la chica cuando vio brillar las palabras en una tonalidad azul.

— No grites, no hagas nada imprudente. Es molesto y no quiero perder más tiempo. Mientras más rápido respondas mis preguntas, ambos podemos terminar con esto — Explico la chica a su dolor. Él solo asintió en mala gana sabiendo que su situación es bastante comprometida. Siempre asocio a su hermana con una maquina perfecta ¡Pero Agni! Esta chica era una bruja.

— Bien bien, como sea ¿Qué quieres? —

— Que respondas mis preguntas. En realidad, ya las tenía preparada, pero tus reacciones me han intrigado ¿Tienes alguna relación conmigo? —

— ¡Si! No ¡No sé! ¡Aghh! — Clamo en total confusión.

— Dios, no puedes ser tan patético para no responder una simple pregunta. Mejor la replanteo ¿Me parezco a alguien que conozcas que provocara tu reacción? — Reitero con un tono algo juguetón, como si estuviera explicando algo a un niño de kínder.

— Si — Respondió rápidamente sin prestar mucha atención.

— ¿A quién? — El silencio se inundó de repente. La mirada del chico se volvió algo sombría, dolorosa en cierto modo, pero no podía asociarlo en su totalidad.

— A mi hermana — Contesto después de un momento — No es solo tu actitud, es… ¡Todo! Esa actitud de estar por encima de todos, la perfecta. Tu cara ¡Por agni! Dijiste que también te llamabas Azula. Eres su viva imagen y eres una persona diferente, hasta yo puedo ver esto y es lo que más me confunde ¿Quién eres? —

— Calla, las preguntas las hago yo — Levanto la voz para tomar el punto, ignorando completamente el berrinche de antes; pero no podía ignorar el hecho de que era en verdad interesante. Si lo que dice es cierto, puede ser que haya una contraparte de ella en esta dimensión. No sabe mucho, apenas unos escritos de Uzumakis pasados con experiencias e investigaciones relacionados, pero tampoco es que fuera la gran cosa.

'Una versión alternativa mía. No, dijo que éramos similares, tengo que verla por mí misma; no saques conclusiones apresuradas; la desinformación es mortal para cualquier ninja'

— ¿Tienes algún conocimiento sobre otros mundos? — La pregunta dejó algo descolocado al de la nación del fuego, pero lo pensó por unos segundos.

— Yo no, pero mi tío dice que visito el mundo espiritual — Contesto con lo único que tenía relación con la extraña pregunta.

— ¿Mundo espiritual? —

— Es un mundo diferente al nuestro, donde seres extraños viven con magia y todo eso —

— Pero es diferente de este mundo, con sus propias reglas —

— Supongo que sí. Yo nunca he estado ahí; los únicos que conozco que han podido acceder a ese mundo son mi tío y el avatar —

— ¿Avatar? — Dejo un poco que se resbalara un tono algo curioso, pero seguía con su mirada fría y estoica. Por otro lado, el príncipe se estremeció un poco por la ignorancia de la joven. 'Ahora de verdad creo que no es mi hermana'.

— No te hagas la tonta, todos saben quién es —

— No es que sea tonta, solo estoy… desinformada. Había escuchado ese término antes pero no le di especial importancia; quiero saber todo lo que sabes —

— ¿Por qué debería…? — No termino la pregunta cuando la copia de su hermana hizo un signo con sus dedos y sintió que algo del dolor regresaba. Devolvió su mirada al escrito de su estómago que brillaba un poco y de nuevo a la otra Azula que cambio una mirada desafiante, diciéndote "Adelante, te reto" — ¡Esta bien! ¡Está bien! No lo actives —

— Tampoco pones mucha resistencia — Bufo la Uchiha a un vagabundo notoriamente irritado.

— De que sirve poner resistencia cuando lo que te diré es cultura general, hasta un niño sabría eso —

— Pero te reservaras lo importante — Indicó sagazmente.

— Bien. El Avatar es un… ser que reencarna y controla los cuatro elementos — Se callo un momento para ver la reacción de la chica; esta solo pedía que siguiera con una sonrisa, ya uno quisiera que fuera tierna pero solo prometía dolor si uno no obedecía — En estos momentos es un nómada aire de unos doce años —

— ¿Los nómadas aire no se extinguieron? — Pregunto al contrastar con una información que anteriormente había adquirido.

— Él es el último. También recuerdo a mi tío decir que es la conexión entre el mundo espiritual y el físico — Esto hizo cambiar completamente la actitud de la chica. Paso de ser una persona intimidante a alguien que descubrió algo impresionante, llena de orgullo de sí misma; una epifanía tal vez.

— Un puente ¡Una conexión! — siseo, con una energía contenida que fue calmada. Volvió a mirarlo con la mirada penetrante, pero no era dirigido a él, sino a las palabras escritas en él. Se acercó a él y cerró los ojos unos momentos; las palabras se fueron atraídas hacia ella hasta sus muñequeras y se reescribieron dentro de ellos. '¡Vaya!'

— Con eso será suficiente — Retiró su mano del estómago y volvió a poner su máscara de intimidación. 'Cielos, esta chica da miedo, pero ya no por las mismas razones que antes' — Retiré el sello, ya no te puedo infligir dolor directamente. Puedes irte —

— ¿Así sin más? —

— No te tomo como una amenaza, además que me ahorraste una tarde de interrogatorio incomoda con este "Avatar" así que debo de agradecerte por ponerlo fácil —

— ¿Y qué harás? —

— ¿No es obvio? Mis compañeros y yo vamos por él — Se dispuso a retirarse hasta que Zuko se quedó estático en una serie de pensamientos rápidos. Obviamente no tenía recursos sostenibles para hacer una caza continua. En un primer momento rechazaría trabajar con su hermana, pero ella, aunque se parezca y algunas cosas características de ella están ahí, es completamente diferente a ella. Era orgulloso, mas no estúpido.

— ¡Espera! — La chica se detuvo antes de salir de su cuarto de interrogatorio improvisado revaluando su curso de acción. Esto podía ser la mejor idea que ha tenido en mucho tiempo, o la más estúpida. Si, ese tipo de pensamientos es algo bastante común en su día — Voy contigo —

— ¿Tú? ¿La persona que derribe de una mirada? — Se burlo la chica con un movimiento de cuerpo que estaba más que acostumbrado a ver con su hermana ¡Ni siquiera lo había visto!

— Soy la persona que más conoce sus patrones de viaje. Soy la persona más indicada para guiarte — Dijo lo primero que se le ocurrió para convencerla, con un poco de impaciencia y desespero que no le hubiera gustado ser expuesto.

— ¿Por qué debería…? No, cambio la pregunta ¿Por qué estas cazando al Avatar? No creo que un mendigo común sepa los patrones de viaje de alguien si no es para capturarlo — Dedujo perspicazmente al ser algo básico de cualquier Shinobi saber el movimiento y posibles puntos de encuentro para nin desaparecidos. Nunca lo había intentado, pero sabía más o menos el modo operandi que era similar al que reveló.

— Porque… mi honor depende de su captura — Hizo una pausa para generar algo de dramatismo improvisado — No soy un mendigo común, soy el heredero de la nación del fuego, el príncipe de mi nación, hijo de Ozai y… —

— Si, sí. No hace falta que me cuentes tu vida, pero eso sigue sin responder mi pregunta —

— ¡Pero serás! Como sea, el Avatar es lo único que se interpone entre mí y el trono — Su creciente ira se transformó en una melancolía y afligida vista — Me exiliaron hace tres años y la única forma de redimirme es capturándolo —

Se hizo un silencio, mientras ambas personas en esa habitación se veían sin mostrar emociones; no, eso es mentira, pues sus ojos lo decían todo. La mirada del chico de la cicatriz mostraba una voluntad opacada por su furia que termino traduciéndose en determinación. La chica solo reflejaba una evaluación de esta persona, de sus palabras, comportamientos. A sus ojos no se le escapaba nada.

— Eso, es lo más estúpido que he escuchado, pero no vengo a sermonearte; pero supongo que podremos usar tus habilidades de rastreo para localizarlo, después de todo debes saber cómo se mueve y no creo que este en el rango de Hanabi —

— ¿Eso es un sí? —

— Eso es un ponte a trabajar — Esto hizo soltar un suspiro al adolescente mayor, pero ese alivio no duro mucho hasta volverse de nuevo a la "copia" de su hermana — Pero te lo diré de una vez: Somos aliados, nada más. Y hasta que nuestros objetivos se interpongan con el del otro lo seguiremos siendo. Has un movimiento en falso, algo que me haga dudar de nuestro acuerdo y te mato —

— S-Sí ¡Sí! — Exclamó con algo de miedo y agitación en la voz.

— Muy bien. Esto ha sido un mutuo beneficio, seguro que no nos defraudaras —

— Cuanto te odio — Murmuro por lo bajo, pero no lo suficiente para no ser audible.

— ¿Escuche algo? —

— ¡Nada! — Respondió rápidamente.

— Eso pensé. Nos iremos en quince minutos — Tras decir esto, se retiró de la habitación para compartir la información que obtuvo de este mendigo y su curso de acción cercano.

El príncipe solo se quedó en los pensamientos, esperando haber elegido una elección correcta. Era cierto que sus objetivos concuerdan, pero si ella era por lo menos la mitad de sagaz y manipuladora que su hermana sabe que no dudara en traicionarlo en las primeras de cambio si eso significa cumplir sus objetivos.

Era extraño, sentía una extraña intimidación e incomodidad con ella. Cuando no actuaba de forma amenazante le recordaba un poco la dinámica que tenía con su hermana cuando eran más niños. Recordó en Ember Island, como la pequeña Azula le hacia la vida imposible con bromas crueles mientras él se molestaba. Se sintió extrañamente nostálgico, pero no sabía si eso era bueno o malo; solo sabía que esta chica, aunque se pareciera a su hermana, no lo era.

Esta chica era Azula, pero no era Azula.


Me cago en mis muertos. La idea original era publicar el cap la semana pasada, pero como bien boludo no guarde el archivo y se fueron al caño unas tres mil palabras al garete (Porque comparto esto, pues para ponerlo como escusa).

Estoy intentando mantener un ritmo de escritura aceptable, aunque he de decir que esta no es la única historia que estoy desarrollando; aunque la otra solo la estoy dejando guardada en mi PC; esta historia es simplemente para publicar algo y sentirme satisfecho conmigo mismo.

Espero que les haya gustado, si quieren compartir sugerencias y recomendaciones a futuro háganlo que estoy a toma de consideración. Sin más, hasta la próxima.