La Persecución
Puede que los Hyuga tengan unos ojos increíbles para el rastreo, es difícil cogerlos desprevenidos con sus ojos mágicos; aun así, no todos se especializan en el rastreo, así que tener una persona que es buena rastreadora es refrescante. No fue más de media hora hasta que el "príncipe", que le menciono que se llamaba Zuko encontró una pista. Lo más probable es que lo hubieran encontrado tarde o temprano con o sin la ayuda de él, pero no escatimaba en gastos tener algún que otro aliado en este mundo.
Además, que si lo que decía era cierto y el en realidad era el príncipe de una nación tendrían a un líder debiéndole un favor. Azula no se deja cegar por un orgullo patético, tiene lo suyo y le encanta que las personas se lo remarquen, pero no tiene sentido cuando una acción brinda más beneficios que consecuencias y este era uno de esos casos.
La única consecuencia por el momento era que no podían ir a una velocidad completa. Pudieron encontrar otro caballo avestruz que el joven de la cicatriz domestico rápidamente y siguieron el rastro. Les comento que era una maquinaria, muy posiblemente proveniente de un tal Quin, para transporte rápido. También podían ver restos de pelo blanco por el camino. Zuko les explico que el medio de movilidad del Avatar era su bisonte volador y, aunque no era un experto en zoología, suponía que estaba cambiando pelaje por lo que el rastro se hace exageradamente obvio.
Los rastros de la marca de los rieles acabaron para ver un transporte metálico gigante e imponente. Los tres genin estaban impresionados pues no había algo similar en Konoha, pero solo lo tomaron como algo propio del mundo y lo ignoraron para evitar confrontaciones estúpidas. El rastro, aunque obvio, aun daba el tiempo que sus enemigos camuflaran el rastro o fueran interceptados por otra persona.
Todo siguió normal hasta la llegada de un rio. Vieron pelaje ensuciando el rio; al parecer se dieron cuenta de su error, pero Azula sabía que si estos tipos estuvieran en su mundo no durarían ni una hora con un rastro tan obvio. Se tuvieron que detener pues se generaron dos rastros. La chica de pelo negro le dio una mirada a su compañera de ojos blanquecinos.
— ¡Byakugan! — Clamó hacia nadie en específico. Tenía la mirada enfocada en un punto, pero en realidad estaba buscando alguna persona en las dos direcciones posibles. El primero era el bosque; en la cual vio una escena surrealista: un gran animal peludo volando sin la necesidad de alas, tal vez la cola, pero era especulación; estaban siendo perseguidos por dos chicas, una con largas trenzas y un traje sin ombliguera y parecida a un bufón; la otra tenía un peinado estilo chino, con un largo traje que no descubría casi nada de piel, ambas montadas sobre lagartos gigantes.
Cambio su enfoque hacia el rastro de pelo. Este continuo de vuelta a una zona algo desértica. No pudo ver prácticamente nada por lo que enfoco más su rango de visión; lo máximo que alcanzo a ver era uno de esos lagartos que traían consigo las otras dos chicas, pero no podía llegar a visualizar quien era su domador/a.
— Se dividieron en dos. El grupo del bosque tiene a ese extraño animal que nos mencionó nuestro amigo de acá, siendo perseguidas por dos personas —
— Espera ¿Cómo lo sabes? — Pregunto impresionado de descubrir algo que estaba fuera de un rango de visión común.
— Mis ojos tienen la capacidad de ver amplios rangos, 360 grados y a detalle; bueno, menos el color, pero los veo cuando estoy sin ellos activados — Dio una conferencia la chica del kimono.
— ¡En serio! ¡Pensé que eras ciega! —
— ¿De verdad? Esto es común en las personas de nuestro pueblo —
— Sigue — Interrumpió Azula con autoridad a su pequeña conversación.
— P-Perdona. El lado del rastro de pelaje no pude ver mucho. Vi que había uno de esos lagartos, pero no vi a la domadora. Tendríamos que verlo —
— Esta bien, con eso es suficiente — se quedó unos segundos en silencio, evaluando su movimiento — Hanabi, tú y Konohamaru seguirán el rastro del bosque; asegúrense de obtener información y utilizar cualquier ventaja a su favor, nadie es su aliado entre ellos. Yo y el principito seguiremos el rastro de pelaje falso. Saben que hacer —
— Entendido — Sin perder más tiempo ambos niños desaparecieron con dirección al bosque.
— Los tienes dominados —
— Vámonos, no tengo tiempo que perder —
— Como sea — refunfuño hacia la chica hasta que una idea se le cruzo por la cabeza — ¡¿Me llamaste principito?! —
No era una gran distancia la que tuvieron que recorrer. Usaron algo de su chakra a sus pies para interceptar al enemigo rápidamente. No tomo más de cuatro minutos ver la escena que se desenvolvía. Vieron al bisonte caer estrepitosamente en la orilla de un río mientras los lagartos de las chicas corrían por el agua.
La chica que estaba en el bisonte, que traía consigo un vestido azul manipulo el agua para derribar uno de los reptiles, pero la chica de vestido rosa saltó antes de ser interceptado.
Usando el impulso del salto efectuado, la chica de trenzas salto entre árboles para una mejor posición. Les sorprendía que lo hiciera a ambos genin, pues pensaban que eran los únicos que podían adherirse a los árboles.
La maestra agua utilizo su elemento para mantener una distancia considerable de los golpes de la otra chica. Realizo una serie de discos reforzados en hielo a su favor, pero la otra esquivaba con gracia y agilidad envidiable.
Pero no se olvidaban de la chica "emo". Lanzó una serie de flechas a la maestra agua, pero fueron repelidas por el chico el único chico del grupo, aliado obviamente de la de túnica azul.
Tanto Hanabi como Konohamaru asintieron a sí mismos y tomaron la retaguardia del combate, cruzando el rio con facilidad para caminar sobre el agua y esconderse entre los árboles mientras veían el desenvolvimiento del combate.
Lamentablemente, el bisonte por alguna razón los detecto; tal vez con el olor que desprendían. Independiente de eso, los miraba con ferocidad, pero su cansancio era más que notorio. Pero todo esto el dúo no lo notó.
Hanabi tenía que reconocérselo a la de trenzas, su estilo es bastante bueno. Era la extraña mezcla bastarda del puño suave y el puño gentil; inmoviliza a sus oponentes en puntos específicos, los cuales Hanabi reconoció como sus puntos de articulación. Es impresionante que sepa el lugar preciso para golpear sin algo como el Byakugan, pero algunos miembros talentosos como su primo y su hermana (Cuando quería) podían simular la hazaña.
Por otro lado, la chica de las flechas tenía una variedad de armas respetable. Poseía un extraño diseño de shurikens y su precisión era muy buena. Al igual que su amiga, inmovilizo a su contrincante con sus shurikens en un árbol.
Ambas chicas dominaron el combate de forma fácil, casi aburrida a su perspectiva.
— Pensé que cuando por fin los atrapáramos sería más emocionante. Pero bueno, la victoria es aburrida — Se burlo la chica de negro a sus derrotados enemigos. Pero fue un rugido que llamo la atención de todos.
Ambas chicas se voltearon para ver al bisonte lanzando una ráfaga de viento… hacia el dúo escondido. Bajaron la guardia, pensando en cómo actuar contra sus contrincantes que no notaron al bisonte que los detectó como una amenaza.
Solo fue unos segundos para Konohamaru. Empujo a su compañera de equipo al rio, recibiendo la ráfaga del aire, cayendo sobre su cabeza dejándolo inconsciente. Por otro lado, su compañera estaba en shock por lo que acabo de ocurrir. Vio como su compañero caía inconsciente al suelo.
Reaccionando rápidamente, concentro su chakra sobre sus pies, pues vio por el rabillo del ojo que caería sobre el rio que cruzaron hace unos momentos.
Por otro lado, los cuatro adolescentes vieron toda esa escena desde la distancia. Solo vieron una silueta volar como muñeca de trapo hasta quedar noqueado por un golpe de su cabeza. Pero luego estaba la otra figura que, simplemente los dejo algo desorientados. Una chica de kimono estaba parada sobre el agua, como si fuera una superficie solida en lugar de una liquida.
La que estaba más desubicada entre todos era la chica de la túnica azul que no podía creer lo que veía.
— Increíble — Logro soltar sin darse cuenta de que lo dijo en voz alta.
— ¿Otra maestra agua? — Le pregunto la acróbata a su amiga que intentaba adivinar lo que estaba pasando.
Hanabi se recuperó del empujón. Vio que el bisonte también cayo dormido por el cansancio y supuso que era lo último de sus energías para efectuar ese ataque. Lastimosamente dio resultado, pues estaba sola contra cuatro oponentes; solo fue un alivio que dos de ellos estaban fuera de combate.
Se fijo en sus posibles oponentes. La del traje rosado la miraba con curiosidad, pensando que era una maestra agua, por lo que instintivamente se alejó un poco del rio. La otra la miraba sin emociones, digna de estar en un escuadrón ANBU en cuanto a control se refiere.
Se preparo a su enfrentamiento cuando algo inesperado le sucedió. Solo dio un paso cuando el pie con el que dio ese mismo paso simplemente se hundió, haciéndola caer. Controlo su flujo y solo fue su pie lo que cayo.
Esto regalo algunas expresiones de exasperación de todos los que veían lo que ocurría. '¿Qué paso?' Pero ella misma tenía la respuesta.
— Pues la misma línea en que podemos moldear chakra es la misma en que el tiempo no nos afectará de la misma manera. Tiene sus inconvenientes; nuestros entrenamientos se verán estancados si mi suposición es correcta, y créanme, no falló con estas cosas — Dijo Azula
'¿Este es uno de esos inconvenientes? ¿El control de chakra? Solo me distraje un momento' Concentro aún más la cantidad que necesitaba y recupero el equilibrio en el agua.
— Veo que no controla bien su flexión, pero tal vez nos dé más combate que estos dos —
— Es una pena, es algo tierna — 'Ya verán' Sin decir una palabra más, se acercó rápidamente a las chicas que estaban en guardia para atacar. Concentro su chakra en sus ojos y activar su línea de sangre.
Byakugan.
Al ver de nuevo los ojos ambas chicas no pudieron evitar sentirse incomodas. Pensaban que ese marcaje de las venas debió de ser doloroso, pero fue prontamente olvidado cuando la chica salto hacia la ofensiva.
Ambas chicas se separaron para tomar posiciones. La acróbata dio un doble giro hacia un árbol cercano para efectuar una jugada para inmovilizarla con su bloqueo de chi. Al ver que la chica se concentraba en dos shurikens que lanzó su amiga, aprovechó la oportunidad para tomarla por la espalda; pero no imagino que estaba ahí.
La chica se volteó dándole un golpe en el hombro derecho al esquivar su golpe. La chica de rosa no podía creer que supiera su posición exacta, nunca vio que volteara los ojos para verla.
Se retiró antes que pudiera darle un golpe en el cofre. Pudo ver de nuevo lo extraño de esta chica; la chica de negro intentó tomar la espalda de la niña para lanzar tres flechas hacia ella. Sin mirar a su dirección, movió la muñeca de la izquierda para redirigir las flechas.
La emo y la acróbata se reagruparon al centro para volverla a ver. Ella tenía una mirada impasible, bastante dominante y tenía razones.
— ¿Tiene ojos por la espalda o…? — La emo se detuvo cuando se volvió a ver a su amiga, esta con una mueca de molestia en el rostro — ¿Qué pasa Ty Lee? —
— Es-Es mi brazo, esta adormilado — Respondió la chica de trenzas
— ¿Cómo que adormilado? —
— Mai llámame loca, pero creo que esta chica también puede bloquear el chi — Supuso Ty Lee, viendo que tenía un efecto similar a sus propios ataques. Mai volvió a mirar a la chica que estaba en guardia. '¿Quién es esta niña?'
— Entonces sí que es peligrosa — Volvió a mirar a su amiga que seguía cogiendo su brazo — ¿Puedes continuar? —
— Creo que sí —
— ¿Recuerdas el movimiento de hace dos años que usamos contra Azula? —
— Sí ¡Hagámoslo! — Grito emocionada.
Tomaron posiciones. La acróbata corrió a toda prisa hacia su oponente dando en el último tramo piruetas para confundirla. La chica de ojos blanquecinos no le seguía el paso, pero no tenía que ser una genio para saber que estaba atento a su movimiento.
Cayo con una patada alta hacia su rostro que bloqueo con facilidad. Ty Lee dio una mortal atrás y siguió con su asedio. Tomo la ofensiva con serie de golpes rápidos a sus costados o brazos, pero la chica esquivaba constantemente. A pesar de estar en ofensiva, tuvo que esquivar por fracciones de segundo piquetes en sus hombros por parte de la chica, confirmando en su cabeza que ella también bloqueaba chi.
Su amiga, por otro lado, se escondía en el bosque. Colocaba en puntos medidos trampas de flechas en diferentes puntos. Pudo observar que la chica de ojos extraños la observaba con el rabillo del ojo, haciendo entender que la veía, pero su amigo del circo impedía que efectuara una contramedida.
Cuando las trampas estuvieron listas despejo la zona. Con un sutil toque que su amiga artista conocía bien esta se retiró de la línea de fuego. Con un cable enlazado en todas las trampas activo todas a la vez. Varias flechas volaron hacia la chica sin posibilidad de escape. No creía que moriría, pero sí que saldría herida.
Pero la chica no se veía intimidada. Cambio su posición de cuerpo, preparando algo que desconocía. Cuando las flechas estuvieron a punto de interceptarla, realizo algo que no estaba en los planes de nadie.
Ocho trigramas, Rotación
Lo que fue la chica que les está dando problemas se transformó en un domo de energía azul que repelía todos las flechas hacia un lado.
Ambas chicas, incluso la estoica no pudo evitar abrir la boca de asombro ante el acto de la niña. Cuando la última flecha fue repelida, el domo exploto, lanzando a la chica hacia el lado contrario a ellas, pero recuperándose a medio camino.
'Hace tiempo que una rotación terminaba mal. Lo sé, consecuencias de viajar a otro mundo, nadie me lo tiene que decir' Se recupero a los pocos segundos, algo magullada por la caída y el efecto negativo generado por la técnica, pero en general estaba bien.
— I-Imposible — Hablo por lo bajo Ty Lee, aun con los ojos muy abiertos por lo que acababa de presenciar. Mai no estaba mejor, pero sabia como ocultarlo y mantener la figura para lo siguiente.
— ¡Es imposible que ganen! ¡Sus tácticas no funcionaran contra mí! — Exclamo la oji-lavanda debido a la distancia que había entre ellos. Se acerco un poco para no hacer de esto un griterío.
Todas se miraban evaluándose unas a otras. Ty Lee aun le temblaba el cuerpo por el breve combate que tuvo, pero en verdad estaba emocionada; no muchas veces podías ver a otra chica tener un estilo que se concentrara en bloquear chi y quería volver a pelear con ella. Ante todo, se estaba divirtiendo un montón.
Mai, por otro lado, estaba pensando en qué hacer. Aunque ella y Ty Lee no estaban especialmente cansadas, tampoco quería hacer esto un combate de desgaste estúpido. Además, la chica demostró que podía repeler cualquiera de sus ataques, tanto los golpes de su amiga castaña como cualquier arma arrojadiza que ella lanzara.
Hanabi no tenía mucho en mente, esperando lo que hiciesen ambas. No estaba deseando tomar la iniciativa pues el objetivo nunca fue un combate directo, solo era escuchar la conversación y tomar a las personas indicadas como rehenes para el interrogatorio de Azula y estar más cerca de llegar a su hogar. El caso en que fuera un combate directo era si el denominado Avatar estaba entre ellos y debía ser capturado.
Esto quiere decir, que todo dependía de lo que decidiera Mai, pues Ty Lee sabía perfectamente que cuando no estaba con Azula, Mai es quien tomaba las riendas del dúo. Meditándolo por unos momentos, tomo su decisión.
— Ty Lee, nos vamos — Esto sorprendió a la acróbata y solo dejo un suspiro de cansancio por parte de la Hyuga.
— ¿Por qué? ¡No te preocupes por mí, aun puedo luchar! —
— No es por ti, pero no tengo la intención de hacer una batalla de desgaste. Además, Azula debe de tener al Avatar en estos momentos, por lo que sus amigos no nos deberían de interesar — Este comentario llamo la atención de Hanabi. Según lo que escucho del interrogatorio de su amiga Uchiha con el príncipe, este tenía una hermana que, supuestamente, era igual a su amiga. Tenía la corazonada que la chica del lagarto de antes era justamente la Azula de este mundo.
— ¡Oh! ¡Pero me estaba divirtiendo! ¡La chica era muy mona!... Y el chico muy guapo — Miro al chico de la tribu agua con una mirada picara para el sonrojo de este último que pudo ver las intenciones de la chica de circo en él.
— Honestamente, no me interesa. Si quieres puedes quedarte jugando un rato más, pero yo vuelvo al acorazado —
— Bien — Se quejo en resignación en todos los sentidos habidos y por haber.
La emo vio que la chica con las venas sobresalidas relajaba su postura, además de ocultar esas mismas venas y contraer su pupila. Pensó que los ojos tenían alguna característica especial y fue por ellos que obtuvo todas sus habilidades, pero eso era una teoría que compartiría con alguien que le interese este tema, sin ofender a su amiga acróbata.
También pudo observar que la chica de kimono se adentró un poco en el bosque, cargando a su amigo noqueado. No tenía idea de quienes eran, pero si el chico mostraba unas habilidades similares a la niña, sabía que esto hubiera sido muy feo para ambas. Supuso que tuvieron algo de suerte a su favor.
Con el único lagarto que les quedaba, tanto ella como su amiga se largaron en dirección de donde vinieron, desapareciendo de la vista de todos los presentes.
La Hyuga al ver que todo terminó trajo a su compañero al río para despertarlo. Le tiró algo de agua en la cara e instantáneamente se despertó en guardia y gritando a todo pulmón.
— ¡WHOAAH! — Esto solo recibió una mirada de aguante ante las idioteces de su compañero. Este vio su mirada para sonreír con una cara de tonto que solo hizo soltar un suspiro exasperado por la chica del Byakugan.
— Si…veo que los terminaste —
— Algo así, en realidad se rindieron — Señalo a los dos chicos que seguían atrapados (La chica en el árbol y el chico como muñeco de trapo) — Ellos son los amigos del Avatar, venían en su bisonte. Asegúrate que no se entrometa de nuevo —
— Tchh ¿Por qué no puedo hablar con ellos? —
— Porque no dejarías de dejar el punto claro — Konohamaru se volvió al animal, luego a los chicos que seguían atrapados y luego a su compañera de equipo. Se golpeo la cara con la palma de su mano sabiendo que esto no era a debatir.
— Bieeeeeennnn, lo haré — Tras esto, genero un par de Kage-Bunshin que rodearon al animal. Hanabi le sugirió que algunos los transformara en ella, por lo que acepto a su sugerencia. Mientras, la oji-lavanda se acercó a sus cautivos que los veían con ojos extraños.
— ¿Q-Quiénes son? — Preguntó la chica del grupo.
— Somos hechiceros — Bromeo, pero por los ojos de ellos le decían que no lo tomaron como una broma. Dedujo que sus habilidades son algo que no están acostumbrada en ver en este mundo. 'Dah, atacan con elementos; lo raro seria que conocieran algo del puño suave' — Es broma —
— Pues no es divertida — Espetó el chico, que se notaba que empezaba a tener movilidad.
— *Sigh* Bueno, haremos esto rápido; sí Azula fracasa, lo cual lo dudo, deberíamos tener algo para completar esa misión — Acto seguido, utilizó un movimiento de puño suave hacia las tripas de la chica del árbol, noqueándola.
— ¡Katara! — Gritó su compañero, intentando alcanzarla, pero sus extremidades aún no se podían mover. Lucho con todo lo que tenía para levantarse, pero otro movimiento de la Hyuga en el cuello lo dejo inconsciente.
Retiró los shurikens. Los guardo porque le parecían en tanto curiosos en su porta-kunais. Uso algo de chakra para ganar fuerza y cargar a la chica inconsciente; no era demasiado pesada, pero sería un fastidio a medio camino.
Mientras, podía ver a su compañero luchar con una bestia indomable. El animal estaba notoriamente cansado, pero mantenía al margen los clones de su amigo, disipando algunos de ellos.
— ¡Konohamaru! ¡Deja de jugar, nos vamos! — Llamo la Hyuga lo cual su compañero asintió y salieron corriendo en la misma dirección a las que fueron las chicas con el lagarto, sin la intención de interceptarlas.
No dudaba de la capacidad de su compañera, pero si todo salía mal por lo menos tenían a alguien con segura información sobre el Avatar. Lo único que hacer es hacer una rápida inspección en la mente de la maestra agua.
Tanto Zuko como "Azula" se dirigían a un paso acelerado con guía el pelo del bisonte. Ambos se miraban de reojo, pero no se decían nada.
Azula formulaba estrategias de combate. Si su suposición era correcta y se enfrentarían a una contraparte de ella con los poderes de su hermano, además del Avatar, tendrían que ir con especial atención. El marcado explicó que ella era talentosa, aunque lo odie admitir es posiblemente el doble o triple de fuerte que él. Aun no suponía una amenaza, pero era mejor tener un plan de respaldo. Si todo va bien será un dos contra uno contra uno y, en el peor de los casos, un dos contra dos. También no lo mostraba visiblemente, pero le incomodaba las miradas que le daba el chico de la cicatriz de vez en cuando; lo peor de todo es que él sabía que ella lo sabía, pero lo seguía haciendo.
Zuko no pensaba similar. Era un revoltijo de ansiedad por diferentes factores. La última vez que enfrento a su hermana… A su verdadera hermana terminó bastante mal para él. Si no fuera por su tío tendría en estos momentos un rayo en el pecho; además que podía decir que no estaba al culmen de sus habilidades, algo de la desnutrición de ser un vagabundo pecaba. Y después estaba esta chica, con la apariencia de su hermana trabajando juntos como iguales. Aún era escéptico a ser traicionado, pero en estos momentos no tenía motivos para hacerlo y confiaba que, a diferencia de su hermana, ella fuera una chica de palabra.
— Bien… entonces llegaremos ahí y los enfrentaremos — Preguntó, pero no recibió respuesta. Con cada segundo su paciencia se agotaba ante la chica que parecía ignorarlo olímpicamente — ¡Responde! —
— ¿Qué dices? ¿Debería usar una máscara? — Pregunto ignorando completamente las réplicas de su aliado.
— ¿Una máscara? —
— Lo más lógico es usar una máscara, algo para cubrirte la cara y no ser reconocible en caso de rastreo… Pero esto es un caso más que especial — Explicó la Uchiha.
— Por mí que no la uses. Quisiera ver su expresión de horror al verte — Dijo con algo de recelo y algo más; colera, melancolía, posibles, pero ninguna que le importara a la pelinegra.
— Veo que guardas rencor a tu hermana — Declaró de forma contundente que dejó estático a Zuko para cambiar su vista en el camino visiblemente irritado. No hablaron por unos momentos, algo que molesto a la usuaria de Sharingan que seguía esperando la respuesta del chico. En un principio solo quería tomar la palabra y decidir un divertido debate mental que surgió, ahora era solo por la molestia de ignorarla tan deliberadamente.
— Azula es la chica perfecta — Rompió el silencio el príncipe — La niña dorada, la prodigio. Nunca la he visto con un pelo fuera de lugar, cometer un solo error — Se detuvo recopilando los pensamientos, pero sacudió la cabeza — Nah, para que te cuento esto —
— No lo sé, tu fuiste quien empezaste — Dijo indiferentemente. Por unos momentos pensó que se abalanzaría contra ella pues echaba humo contra ella.
— ¡Te crees muy graciosa! ¡No me creas de debilucho! — Apretó los puños, pendiendo la línea de que sangraran o no sus palmas por el apretón — ¡Siempre eres así! ¡Burlándote por cada misero detalle! —
— Que te quede claro principito, no soy tu hermana — Lo miro a los ojos, activando su Dojutsu mirándolo con el ceño fruncido — Soy más peligrosa que tu hermana. Así que deja de quejarte como si fuera ella que no soy ella. Te quedo claro — El otro adolescente solo asintió resignado y algo avergonzado (Además de casi orinar con solo los ojos de la chica de pelo negro).
— Lo siento — Dijo en un tono derrotista, algo que a ninguno de los dos le gustaba por lo que se aclaró a algo más firme — Es solo… que estar contigo es confuso. Eres tan igual y diferente a ella que no sé qué pensar —
— Pues resérvate esto; no estoy aquí para escuchar tus replicas y lamentos — Ambos se quedaron en un silencio incomodo por unos segundos — No respondiste la duda —
Como si fuera un comando de maquina programado, tras salir de su estupor busco algo dentro de su bolso de cuero gastado. Era una máscara de un demonio azul
— Úsala — Azula la vio unos segundos, viendo cada centímetro de ella para confirmar su uso. Parecía ser menos eficiente que una máscara ANBU, pero con esto le bastaba.
— ¿Importante para ti? —
— Un recuerdo. Si vas a usar algo que por lo menos tenga un significado —
— Como quieras. Te diré que haremos — Zuko parecía querer replicar — Antes que digas una palabra me escucharas —
— Bien… — Soltó un suspiro exasperado, pero algo bajo.
Desde la distancia de un pueblo abandonado, un monje de ropajes naranja con una flecha azul en su cabeza apreciaba el sol de atardecer caer lentamente. La decisión de pelear no era algo natural en su ideología, pero debía conocer esa amenaza, debía conocer a las chicas que lo acosaron a él y a sus amigos.
En la distancia, el sol fue opacado cada vez más por la figura de una persona sobre un animal. Poco a poco se acercaba a través del rastro de pelo que dejó a propósito. Era la chica de los rayos, con un traje rojo militar; similar al que uso Zuko para cazarlo, pero de aspecto más femenino y acorde a su figura.
La chica se bajó de su lagarto. Tenía una sonrisa confiada y su postura de indiferencia solo mostraban el nivel que correspondía. Aang no tenía duda alguna: ella era peligrosa, y si quería apostar, más peligrosa que Zuko. Pero, aun así, necesitaba respuestas y esa chica de una u otra forma se las daría.
— Bien, me encontraste. Ahora dime quién eres y qué quieres —
— No lo adivinas. ¿Acaso no notas el parentesco? Bien, te daré una pista — Alzo su mano derecha hacia su ojo, cubriéndolo completamente — ¡Debo encontrar al Avatar para restaurar mi honor — Esto no generó ninguna reacción en el monje, pero ya tenía la pista de quién era ella; y suponer lo que quería — Muy bien, puedes reírte, es divertido —
— ¿Y ahora qué? —
— ¿Ahora? Ahora se acabó. Estas cansado y no puedes escapar; y aunque lo hagas, te atraparé — El monje se levantó de su lugar, apoyado de su bastón no de forma débil sino fuerte y listo para la batalla.
— No voy a huir — Esto encendió el interés de la chica, empezando a saborear el conflicto inminente y su pronta victoria. Tenía bastantes argumentos para pensar así; además que, si su lamentable hermano pudo ponerlo en jaque en unas ocasiones, ella puede elevar eso a una mayor escala. ¿Matarlo? Quien sabe.
— ¿De verdad quieres pelear conmigo? — Pero el Avatar no fue quien resolvió su pregunta. Desde un caballo-avestruz la figura de un chico con un sombrero cónico que cubría su rostro cayó sobre el campo. Se quito el sombrero revelando a Zuko debajo de él.
— Si, es lo que quiero —
— ¡Zuko! — Dijo perplejo Aang, no esperando este giro de los acontecimientos.
— Me preguntaba cuando aparecerías, Zuzu —
— Pff… ¿Zuzu? — se rió entre dientes ante el apodo que le dieron a su más grande enemigo (Por el momento). Pero Zuko no se inmuto exteriormente, aunque internamente solo le dio otro combustible para desatar un infierno en la tierra.
— Atrás Azula. Él es mío — Tomo una postura entre ambos contrincantes.
— No te preocupes, no pienso moverme — Ella también tomo su postura; todos dándose cuenta de sus posiciones ante sus rivales.
La chica parecía confiada, sin retirar en ningún momento esa sonrisa soberbia de su rostro. Aang debía admitir que estaba algo nervioso, no esperando que fuera un uno contra uno, olvidando completamente su interacción anterior; pero tampoco es que fuera mucho mejor si su contrincante fuera solo la chica. Por último, Zuko, estaba sereno pero concentrado en ambos oponentes, esperando el primer movimiento…
Pero no era de ninguno de ellos tres.
Zuko miró a los cielos lo que venía hacia ellos. No era un experto en la física, pero hasta él sabía que ninguna de dichos objetos iba en su dirección. Sonrió de forma confiada. Su hermana notó esto e imito el movimiento ahora con una guardia algo más alta.
Una lluvia de fuego caía sobre el Avatar y ella. El Avatar también lo notó; este utilizo su aire control para despajar las llamas que caían sobre si, aunque tuvo que esquivar algunas con su velocidad superior para no terminar carbonizado. La princesa, con algo más de tiempo para reaccionar, realizó una serie de acrobacias, alejándose del peligro inminente a centímetros escasos de caer.
Tras esquivar la última bola de fuego fue embestida por una figura. No era muy conocedora de sus hazañas, pero ante ella estaba el espíritu azul.
Con un golpe imperceptible, conecto la mandíbula de la princesa al agarrarla con la guardia baja. Cayo al suelo, pero rápidamente recupero la posición mirando fijamente a la figura a quien se enfrentaba. Estaba estática, evaluando a su oponente, algo que Azula también realizo más para entender lo que acabó de ocurrir.
Aang pudo visualizar la máscara, algo atontado pues era Zuko quien era el espíritu azul, pero al comprensión llego rápido: Esto era un dos contra dos y su "aliada" también quería capturarlo y posiblemente hacerlo sufrir peor que Zuko. Ante sus bajas posibilidades de salir bien parado, sus instintos de nómada aire tomaron control y salió huyendo desde su planeador.
Pero Zuko estaba atento a su movimiento. Con una oleada de fuego cubriendo toda la zona de vuelo obligo a Aang a cortar la corriente de fuego, cayendo de bruces sobre el suelo y reponiéndose con prontitud ante el asalto del príncipe de la nación del fuego.
— Pero nunca dije que estaba solo — Declaro algo confiado de sus posibilidades de triunfo.
Por otro lado, ambas figuras, la de un fugitivo conocido de la nación y la princesa de esta se miraban fijamente. El tiempo de evaluación había pasado hace mucho, pero la princesa estaba quieta, observando ya ni siquiera su oponente; pero este tampoco se movía, ambos personajes fascinados por razones muy diferentes.
Una por la princesa.
Otra por esas llamas azules, que no convocó.
