Después de sufrir tres desengaños amorosos con tres hombres cretinos, sexis y hermosos, sí, pero cretinos al fin y el cabo, ella, Kagome Higurashi, empezaba a plantearse realmente el amor verdadero existía. Con Bankotsu se dio cuenta que solo la quería por el interés de su apellido, Kouga solo se interesaba en librarse de un matrimonio arreglado por su familia e Inuyasha…bueno…él buscaba en ella a su exnovia, ya que se parecían físicamente.

Lo único bueno que sacó de esas relaciones, de dos, uno y tres años cada una, respectivamente, fueron que aprendió a valorarse a sí misma, que el amor estaba sobrevalorado y que su excuñado era un semental en la cama.

Sesshomaru Taisho, hermano mayor de Inuyasha, era todo un hombre alto, pelo largo y negro, ojos dorados que podían arder de pasión con ella en la cama, hombros anchos, cintura estrecha y una sonrisa difícil de ver, pero irresistible de contemplar cuando raras veces aparecía.

En su relación con Inuyasha, Sesshomaru fue la que le abrió los ojos con respecto a la relación de su hermano con Kikyo (la antigua ex). Estuvo apoyándola y, cuando terminó su relación con su hermano la consoló…muy pero que muy bien.

A partir de ahí deseó nunca más enamorarse, ya que solo le traía problemas y no quería volver a sufrir… Sesshomaru compartía su opinión ya que también sufrió un desengaño con una mujer que solo quería su fortuna.

Se divertían mucho juntos… se consolaban… y se satisfacían de una manera increíble.

Con el tiempo ellos se volvieron más cercanos, salían a pasear y a hablar, al cine y cosas así… no solo citas de dormitorio. Dejaron de verse con otros y otras y se centraron en ellos.

Se negaban constantemente que lo suyo fuese amor… ¿amor? ¿de verdad? ¿después de todo lo que habían pasado? ¿después de haber deseado no volver a enamorarse?

Fue ahí cuando los celos por ambas partes, primero a Sesshomaru, aparecieron cuando un antigua amigo de la universidad apareció en el trabajo de ella, Akitoki Hojou, un chico muy amable y bueno, pero al mismo tiempo un gran simplón, Sesshomaru estuvo más frio e irritable de lo normal cuando lo conoció y vio como sus ojos la miraban embelesados; después con ella, cuando una antigua mujer en su vida, Sara, apareció, profesándole un amor que tras todo ese tiempo separados no había desaparecido, cada vez que aparecía esa mujer la miraba con una rabia que no podía aguantar.

Con suerte, y tras esos "celosos" comportamientos, se dieron cuenta, por fin, de lo que había pasado irremediablemente, pero, ambos sabían que el otro no quería volver a enamorarse así que… ¿qué hacer?

Fácil… tener una noche alocada y apasionada, y decirse mutuamente en el momento del clímax esa declaración que tenían desde el fondo de sus corazones. Esos corazones que volvieron a latir, esta vez por un amor verdadero y que no se esperaban. Esa noche culminaron no solo con sus cuerpos, sino con sus almas. Almas gemelas.

FIN