Hola a todos mis queridos lectores!, este capitulo comienza con una fuerte ADVERTENCIA, lo que sucederá en Ginebra marcara el rumbo de la historia que en teoría debería ser un MA pero ya saben que pasa (sorry but not sorry :P), si desean seguir leyendo después de que vean (XXX), pueden hacerlo pero no me culpen xD, sin mas espero que lo disfruten.
SUIZA, GINEBRA.
Cuando finalmente su avión aterrizó en Suiza el día del baile en la residencia de Dmitriy Vasiliev había llegado. Relena deseaba con todas sus fuerzas no asistir, todos estos días sin él la hacían sentir vacía, era obvio que lo necesitaba, no se había comunicado con ella, no sabía nada de él. Pero ¿porque tendría que hacerlo? No tenía ningún compromiso con ella que no fuera el de su seguridad.
Esa noche vestiría con un hermoso vestido que su secretaria había hecho el favor de conseguirle, no era del todo su estilo, pero la ocasión lo ameritaba, era largo y suelto desde la cintura y tenía sus hombros y media espalda al descubierto, era mucho más de lo que estaba acostumbrada a mostrar y la hacía sentir incomoda. Al poco tiempo su asesora de imagen y un equipo de estilistas habían llegado para arreglarla, acomodaron su cabello con una trenza, tal como solía llevarlo cuando era más joven solo que esta vez el trenzado era más relajado y habían escondido las puntas, para su maquillaje cuidaron de que luciera natural.
Al llegar al lugar del evento parecía que la prensa de cada región del mundo estaba presente y tomaron fotografías de ella tan pronto salió del vehículo, Relena lucia radiante, como una digna princesa de un cuento de hadas, sin duda esas imágenes se popularizarían rápidamente.
En esta ocasión había demasiados invitados, podía distinguir personajes importantes entre el mundo de la política y los negocios, Relena reconoció varios rostros y converso con algunos otros por primera vez. Después de compartir unas piezas de baile entre varios de ellos se dirigió a su asiento, estaba fastidiada y esperaba con ansias el brindis para en seguida retirarse. Al mirar la pista de baile no pudo evitar recordar aquella noche en el instituto San Gabriel cuando compartió un baile con Heero, quizá si él no se hubiese ido habrían repetido esa escena, en seguida desecho la idea, Heero era muy distante cuando alguien más estaba presente, jamás volvería a bailar con ella de la misma manera y menos ahora siendo su guardaespaldas. Sintió una presión sobre su pecho, realmente lo necesitaba a su lado, estaba y seguía perdidamente enamorada de él, incluso más que desde aquel día.
Súbitamente la mano de un joven apareció frente suyo.
-Señorita Peacecraft me concedería el honor de bailar esta pieza con usted?- Admitió que su corazón se había acelerado de tan solo imaginar que podría haber sido Heero pero en realidad se trataba de un joven muy atractivo y recientemente famoso por haber comenzado a liderar uno de los grandes proyectos de terraformacion de marte alimentado también por el hecho del fuerte rumor de que su padre era el mismo anfitrión de esa fiesta, Dmitriy Vasiliev, lo que lo haría heredero de una gran flota de transbordadores espaciales, una firma multimillonaria. Se decía que no compartían el mismo apellido porque lo ensombrecía la figura de su padre, en otras ocasiones se rumoraba era un hijo ilegitimo, pero la verdad era que por sus propios méritos había comenzado su carrera bajo un proyecto de extracción de minerales en Marte lo cual lo hacía ganador de una gran aceptación entre los colonos del planeta rojo.
-Mi nombre es Eduard Nazarov, es un placer conocerla señorita Peacecraft- le dijo y en seguida beso su mano.
-El gusto es mío- le respondió ella amablemente, aun no se acostumbraba a las atenciones que le proveía su título.
-Se que no nos conocíamos antes, pero si me concede el honor de bailar conmigo deseo además compartir unas palabras con usted, claro si me lo permite-
No tuvo palabras para negarse con cortesía y debió acceder a su petición.
Estando en la pista se robaron las miradas de los asistentes y entre murmullos comenzaron a hablar sobre la hermosa pareja que hacían, siendo tan jóvenes y exitosos, aparentaban ser completamente compatibles. Ninguno de los dos se dio cuenta de aquellas palabras y miradas curiosas.
-¿Qué es aquello de lo que quiere hablarme?- pregunto Relena
-Quiero agradecerle…-
-¿agradecerme?-
-vera... debo confesarle que admiro su trabajo, me atrevo a decir que, por usted, estoy donde estoy ahora, he seguido su carrera muy de cerca y es admirable la manera en que ha sobre llevado todos los conflictos que se le han presentado, en definitiva, la historia sin usted seria otra-
Relena sonrió algo avergonzada
-no quiero hacerla sentir incomoda, con atrevidos elogios, es solo que no podía dejar pasar esta oportunidad al coincidir con usted en este lugar-
-descuide, es solo que me ha dejado sin palabras, no quisiera ser yo quien robe todos sus méritos, también conozco su trabajo y admiro lo que ha logrado-
Continuaron bailando en silencio
-Usted es el único motivo por el cual esta fiesta… no ha sido una total pérdida de tiempo, todos los artículos que la describen son por mucho menos de lo que es realmente al verla en persona-
Relena desvió su mirada al escucharlo, debía admitir que el joven Eduard tenía una sonrisa seductora con la que podría apostar usaba frecuentemente para conquistar mujeres.
Relena comenzaba a sentirse aún más incomoda, y aparentemente su acompañante lo había notado cambiando el tema rápidamente.
-¿asistirá al congreso de Terra-formación de Marte en Hamburgo?, como sabrá soy el líder del evento y me honraría enormemente contar con su presencia, me atreví a enviarle una invitación pero…-
-no ha recibido respuesta- se adelantó a decir Relena -actualmente me encuentro en un largo viaje de trabajo y justamente en el tiempo del congreso me encontrare en Hamburgo, pero no quisiera engañarle, mi agenda jamás permanece estable-
El joven Eduard sonrío ante su respuesta.
-comprendo Señorita Peacecraft, espero le sea posible asistir, los colonos de marte han recibido bien la idea y quisiera tener la oportunidad de exponerle el proyecto, nos interesa mucho su opinión por sobre cualquier persona que vaya en su representación-
Relena dudo un momento, pero sabía que era parte de su trabajo, Eduard Nazarov comenzaba a ganar bastante popularidad entre los colonos de marte y debía conocerle más.
-haré todo lo posible- le respondió Relena
En ese momento la música paro un momento para dar inicio al brindis, interrumpiendo su plática.
-Le agradezco de corazón- le dijo el sonriéndole dulcemente, haciendo una reverencia frente ella para después tomar su mano y besarla con caballerosidad antes de retirarse.
Tan pronto como termino el brindis y continuo el baile nuevamente Relena decidió hacer efectivo su plan y marcharse, pero observo que la salida estaba demasiado concurrida, para evitar más conversaciones incomodas, bajo las escaleras hacia el jardín el cual conectaba hasta la entrada del salón donde su automóvil ya la estaba esperando.
-¿Te vas tan pronto?-
Esa voz la paralizo, debía ser otra alucinación suya. Se giró para demostrarse a sí misma que estaba equivocada, pero no fue así. Heero estaba ahí frente a ella vistiendo aquel atractivo esmoquin negro.
-Espera un poco, al menos hasta que termine el baile-
Relena le sonrió, estaba repitiendo las mismas palabras que ella le había dicho en el instituto, cuando había descubierto su verdadera identidad, solo que, a diferencia de él, ella no lo estaba apuntándolo con un arma. Debió ser muy fuerte para no correr a abrazarlo en ese instante, pero en vez de eso subió nuevamente y con total elegancia las escaleras hasta llegar a él.
-Será un placer- le dijo ella al momento que había alcanzado la mano que Heero le ofrecía como todo un caballero.
En ese mismo lugar comenzaron a bailar, lejos de cualquier mirada curiosa. La mano de Heero descansaba sobre su cintura mientras ella sujetaba su hombro. Relena sentía latir estratosféricamente a su corazón, al fin estaba con ella y estaba muy cerca suyo.
-¿está todo bien?- pregunto Relena recordando el extraño motivo que lo había hecho volver a Bruselas.
Heero asintió ligeramente, respondiendo a su pregunta sin decir una sola palabra, tenía su mirada fija sobre ella, lo que la hacía ponerse aún más nerviosa, continuaron bailando, Relena se concentró en el calor de su mano que la sujetaba de la espalda, sentía unas pequeñas descargas recorrer su cuerpo. Sus manos estaban unidas por igual y el mundo parecía ser únicamente para los dos.
-te extrañe- dijo ella casi para sí misma.
Heero no dijo nada, pero la había escuchado perfectamente, ella no necesitaba que le respondiera por la forma en que la sujetaba estaba segura de que el sentía lo mismo.
Cuando la música se detuvo Heero soltó su mano para acariciar con sus dedos suavemente su mejilla, pero justo en ese momento, una pareja buscando más intimidad por el calor de las copas habían salido del salón para continuar besándose. Heero al percatarse de su no muy apropiada distancia, alejo sus manos.
Ambos se quedaron en silencio convirtiéndose en un momento muy incómodo cuando aquellos extraños continuaron besándose hasta el punto de parecer que comenzarían a quitarse la ropa en cualquier momento, estaban seguros de que no se habían percatado de su presencia.
-Luces cansada- le dijo él en un intento por interrumpir aquel momento tan vergonzoso.
-Lo estoy, vámonos ahora- agradeciendo poder salir de ahí rápidamente
Al llegar al hotel, entraron al elevador el cual los conduciría directamente dentro de la suite situada en el último piso del edificio, Relena agradecía el hecho de que no hubiese más agentes acompañándolos.
-me tomaste por sorpresa, no esperaba tu regreso tan pronto- le dijo Relena dentro del elevador.
-Me tomo menos tiempo del que pensaba- le dijo evitando tocar el motivo de su ausencia -además no estaba tranquilo al dejar a cargo tu seguridad en otras manos y menos en una fiesta como aquella- agrego, Relena sonrió a su comentario.
Al entrar a la suite como de costumbre Heero inspecciono que todo estuviera en orden, por su parte Relena no pudo evitar contemplar la impresionante y bella vista nocturna que el último piso del hotel le brindaba, se quitó las zapatillas y camino hacia la puerta de vidrio que daba acceso a una hermosa terraza, la abrió y aun con algo de frío sobre su espalda y sus hombros, recargo sus brazos sobre el balcón, embelesada por la vista del lago leman y la ciudad de Ginebra iluminada al fondo.
Al terminar la inspección de rutina Heero la encontró en la terraza aun contemplando la vista de la ciudad suiza. Permaneció ahí sin hacer ruido, pensaba en lo hermosa que se veía y cuanto había deseado volver a verla, había sido difícil alejarla de sus pensamientos mientras hacía su trabajo.
-Sabes que debes esperar hasta que termine- Le dijo él colocando su saco sobre sus hombros, cubriéndola del evidente frío que sentía al verla frotar sus manos sobre sus brazos.
-Lo lamento, es solo que… la vista es increíble- le dijo Relena sonriendo por el gesto que había tenido con ella.
Heero había tomado lugar a su lado y el silencio que siguió era muy incómodo, Relena temía que, si no decía algo pronto, él se marcharía. Estaba realmente feliz de que estuviera de vuelta, pero ¿Qué debía decirle? después de un momento se atrevió a mirarlo y se sorprendió al ver que su mirada estaba fija sobre ella, era evidente que ambos deseaban decir algo que no sabían expresar con palabras, algo que había estado en sus pensamientos todo el tiempo en el que habían estado separados.
Heero se acercó más a ella sin decir una sola palabra, él miraba sus labios y ella los suyos, la distancia fue desapareciendo hasta que estuvieron tan cerca que podían sentir la respiración del otro. Relena cerró sus ojos y él beso sus labios tiernamente, había sido solo un beso, pero con el suficiente poder de desvanecer el mundo entero.
Al separarse se miraron nuevamente y esta vez fue Relena quien no dudo en volver a unir sus labios a los de él, era evidente que ambos habían deseado fervientemente hacer esto de nuevo.
Cuando Relena toco su pecho, él la tomo de la cintura atrayéndola con suavidad contra su cuerpo y continúo besándola dulcemente, ignorando las emociones que eso provocaba en ella. En su cercanía percibía el aroma de su perfume, ese dulce aroma que siempre la acompañaba, la sensación de sus labios suaves y cálidos, los cuales ahora tenían un ligero sabor a vino. Ambos se sintieron perder por completo en un momento que les pareció eterno, un momento en el que el mundo había vuelto a desvanecer.
-tomaste mucho vino- le dijo el al oído en el instante en que sus labios perdieron contacto.
-solo una copa- mintió ella.
Heero miro sus labios ligeramente enrojecidos no por el color de su labial si no por el roce de sus labios, le resulto muy difícil evitar besarla nuevamente, pero esta vez sus manos recorrieron su espalda lentamente.
Relena sintió que sus piernas comenzaron a temblarle, no sabía a ciencia cierta si era el efecto del alcohol en sus venas, pero deseaba que el arrancara todo lo que los separaba en ese momento.
Sus labios antes inexpertos comenzaban ahora a tener habilidad y se dejaron llevar plenamente por sus emociones, sin darse cuenta de que habían comenzado a besarse con mayor intensidad, influidos bajo el deseo y la necesidad que tenían del uno al otro, no supieron si habían sido minutos o segundos, cuando por fin se detuvieron Relena sentía que su corazón estaba a punto de estallar dentro de su pecho, sus labios ardían y sus piernas ya no le respondían. Ambos se miraron, no muy seguros de lo que seguiría después.
Relena sabía que Heero estaba luchando con todas fuerzas por controlarse, y estaba en lo correcto, realmente lo conocía perfectamente. Nadie se atrevía a hablar, intentaban descifrar sus miradas. El idioma preferido de ambos.
Relena mordió sus labios, este último beso había encendido en ella cada parte de su ser, más que cualquier otro, debía reconocer.
Relena bajo su mirada hacia los botones de su camisa, imaginando poder desprenderlos.
-Debemos parar ahora- le dijo Heero tomando su mano para después besar sus dedos con ternura.
Relena estaba avergonzada, pensó que quizá había sido demasiado explicita de lo que estaba deseando hacer. Con sus mejillas encendidas lo siguió hasta volver a entrar a la habitación. Cerrando la gran puerta de vidrio a sus espaldas.
-te veré mañana- le dijo
-Heero!- había dicho su nombre sin pensarlo
Heero la miro esperando sus palabras, pero Relena solo quería detener sus pasos. Avergonzada desvío su mirada, Heero lo comprendía bien porque él se sentía igual que ella, no quería irse, quería estar a su lado, quería besarla de nuevo. Dudando un momento de seguir sus emociones se acercó hasta ella y beso nuevamente sus labios, percatándose de que esto comenzaba a ser algo adictivo y peligroso.
Lo que debía ser el último beso de la noche, fue de nueva cuenta el detonante de una explosión de emociones, el siguiente beso fue más intenso y al poco tiempo tan envolvente y embriagante como el de hacía unos instantes.
Esta vez ninguno estaba dispuesto a detenerse, continuaron besándose tan apasionadamente como nunca lo habían hecho, no supieron en qué momento habían avanzado hasta chocar con la enorme puerta de vidrio, Relena pudo sentir el frío en su espalda, la mano de él sujetando su cintura con firmeza, y sus más fervientes deseos se encontraban a flor de piel.
Heero libero sus labios un momento, analizando la posibilidad de detenerse, pero Relena no estaba dispuesta a dejarlo ir, ya le había entregado su corazón ¿porque no podría entregarse a él por completo?
-Relena…- dijo su nombre mirándola fijamente.
Cuando sus miradas se cruzaron pudieron darse cuenta de cuanto ambos ansiaban romper la distancia que se empeñaba en separarlos constantemente.
Heero no aparto la vista de ella, mientras las manos de Relena comenzaban a desabotonar su camisa.
- no quiero hacer algo que no deseas...- le dijo el deteniendo sus manos
Sabía a lo que se refería, pero no había tomado lo suficiente como para no estar plenamente consciente de lo que hacía, quería hacerlo, quería entregarse a él por completo.
Heero toco su barbilla nuevamente, levanto su rostro y la obligo a mirarlo. Era evidente para ella que él también deseaba terminar esto que apenas habían comenzado. Sin nada más que decir Relena robo un beso de sus labios, haciéndole saber su decisión y Heero le respondió de la misma manera.
XXX
-uhm-
Lo había escuchado quejarse cuando sus labios se separaron.
Heero la miro profundamente, se sentía en el borde de un abismo y avanzar significaba caer hacia un futuro que lo cambiaria todo, una realidad que de alguna forma lo aterraba pero a la vez deseaba con todas sus fuerzas.
El mismo le retiro el saco de sus hombros y lo dejo caer al piso, no había vuelta atrás, había dado el paso hacia aquel abismo y la caída seria larga.
Heero le tomo las manos y las llevo hasta su cuello para que sus brazos lo rodearan, Relena sintió que había dejado de respirar, todo su cuerpo se estremeció, podía sentir su corazón latir con fuerza y sus piernas le temblaban.
Heero busco sus labios nuevamente y Relena había vuelto a sentir el cristal tras su espalda, esta vez directamente contra su piel, sintió sus manos comenzar a tirar del cierre de su vestido, acariciando con sus dedos la piel que lentamente comenzaba a verse expuesta, la sensación que esto le provocaba a ella era indescriptible.
Separaron sus labios cuando él había terminado de bajar por completo el cierre, sus manos podían ahora recorrer toda su espalda desnuda. Relena sentía que cada caricia encendía cada vez más su piel, volviéndola más sensible y susceptible, jamás había estado o deseado estar con alguien que no fuese él, solo Heero podría tomar todo de ella.
Lentamente comenzó a retirarle el vestido, revelando su pecho desnudo frente a él, Heero se sintió estremecer al mirarla, su piel blanca y tersa, su pecho en las proporciones perfectas, debía reconocer que era mucho más hermosa de lo que había llegado a imaginar.
Relena sintió sus mejillas encendidas y no pudo evitar exaltarse al sentir las manos de Heero recorrerle el cuerpo lentamente y tirar de su vestido hasta quedar extendido sobre el piso.
Relena estaba ahora semi desnuda frente a el, sin nada más que una pequeña prenda color piel sujeta sobre sus caderas y cubriendo sus glúteos, pero lejos de sentirse incomoda la hacía sentir segura.
Con la mirada perdida en la belleza de ella Heero esta vez le permitió terminar de desprender los botones de su camisa rebelando ante ella su pecho y abdomen desnudos. Al mirarlo no pudo evitar desear descansar su cuerpo contra él, por lo que al hacerlo su piel hizo contacto inmediato con la suya y ambos se estremecieron.
Heero aparto el cabello de su espalda para recorrerla lentamente con la punta de sus dedos como si tomara nota de cada centímetro de su piel. Relena sentía su corazón latir frenéticamente y estaba segura de que él podía sentirlo también.
Heero comenzó a besar su cuello y Relena sintió una descarga recorrerle el cuerpo, se aferró a su espalda y sintió que sus piernas le temblaban. Heero le dio el apoyo que necesitaba colocando su pierna entre las de ella rosando aquel lugar tan susceptible en su cuerpo.
Relena gimió levemente y levanto su rostro para mirarlo a él, Heero busco sus labios con la mirada y se besaron nuevamente mientras ella jugueteaba con su cabello entre sus dedos y él le acariciaba la espalda, se sintieron perder en ese intenso mar de emociones que juntos experimentaban por primera vez.
Relena comenzó a frotar su cuerpo contra el de él, disfrutando del rose y el calor de su piel contra la suya lo que la hacía perderse cada vez más y a él le sucedía exactamente lo mismo.
-Sujetate- le pidió el pensando en que esto debía continuar en un lugar adecuado
Relena se apoyó de su cuerpo cuando sintió que sus pies dejaron el piso, la había levantado con mucha facilidad para después recostarla sobre la fina y suave sabana de seda que cubría la cama. Relena sintió su rostro arder al ver que él la miraba mientras terminaba de retirarse la camisa.
-hmm- un ligero quejido se escapó de los labios de Heero al desabrochar su pantalón que comenzaba a serle terriblemente incómodo.
La excitación de su cuerpo era evidente aún bajo su ropa. Relena tomo aire inconscientemente y su respiración se agito aún más al pensar en lo que aun ocultaba, desvío su mirada, apretó sus piernas sin darse cuenta y sintió unas pequeñas y constantes pulsaciones en medio de ellas.
Al verla estremecer de esa manera no pudo soportar mas no estar cerca de ella por lo que se detuvo de retirarse la ropa. Se colocó encima, pero manteniendo distancia suficiente para no tocarla. Relena se percató que Heero aun buscaba en ella cualquier deseo de detenerse, pero estaba equivocado, estaba plenamente consciente de lo que hacía y era esto lo que más deseaba.
Una de las manos de Heero acaricio dulcemente su mejilla, Relena cerro sus ojos y lo sintió acercarse aún más sobre ella hasta tocar su cuello con sus labios, beso cada centímetro de su piel hasta llegar justo en medio de su pecho donde cubrió con su mano uno de sus senos, la apretó delicadamente percatándose que su piel era aún más tersa y suave en ese lugar, la excitación que provocaba en ella sus caricias era evidente, su pezón se había endurecido entre sus dedos y Heero no pudo evitar cubrirlo con sus labios.
Relena se estremeció al sentirlo apretar y succionar su piel, al poco tiempo estaba mordiendo sus labios sin darse cuenta, se dejó llevar completamente por las sensaciones que recién experimentaba, decidida a entregarse a él y lo que él deseara hacer con ella.
Heero continúo deslizando su mano por su vientre hasta atrapar su ropa interior, bajándola con suavidad unos pocos centímetros abajo de su cadera.
-ugh- la escucho gemir al sentirlo tocar tan cerca de aquel lugar.
Heero deseaba hacer esto muy lentamente, pero Relena lo ponía aprueba con esos sensuales sonidos que salían de su boca. Cada vez que lo hacia su cuerpo quería traicionar su fuerza de voluntad porque no quería solo satisfacer sus propios deseos, quería tomar total detalle de ella, de cada parte de su cuerpo y ser tan cuidadoso como pudiera ser posible.
En ese momento su boca libero su pecho y comenzó a hacer lo mismo con su otro seno, Mientras sus manos continuaban recorriendo su cuerpo hasta volver a llegar en medio de sus piernas. Heero deslizo su mano entre ellas, Relena se exalto al sentirlo tocar aquel lugar, lo sentía rozar su piel aun sobre la ropa y él podía sentir la excitación de su cuerpo, su piel estaba húmeda bajo aquella prenda y le estaba reclamando terminar lo que había comenzado.
Al sentirla estremecer sabia que era el lugar adecuado para preparar aún más su cuerpo por lo que no pudo resistir el deseo de tocarla con mayor intensidad, deslizando su mano por debajo de la ropa. Relena cerro sus ojos y apretó sus labios, no estaba segura si podría soportarlo. Heero sin dejar de mirarla comenzó a acariciarla lentamente en ese lugar, identificando el punto exacto que la hacia contraer sus muslos.
Relena continuaba apretando sus labios y también movía y apretaba sus piernas con su mano entre ellas, se escapaba su nombre entre sus labios, sentía que todo su interior se derretía y sus dedos deslizaban con mayor facilidad en su cuerpo.
Dispuesto a retirarlos de todo Heero sujeto esa última prenda y la deslizo sobre su cadera, Relena lo ayudo en el proceso levantando su cuerpo y la prenda cayó al piso.
Lo miro incorporarse para quitarse toda la ropa que aun llevaba puesta, Relena se sintió arder por dentro y por fuera, no se atrevió a mirarlo, apretó sus piernas nuevamente y sintió unas fuertes contracciones justo en medio de ellas, se estremeció al sentirlo a él tocar sus rodillas para separarlas, colocando ahora su cuerpo entre ellas.
Relena lo miro, miro aquellos intensos ojos azul oscuro que constantemente la paralizaban. Heero había recostado su cuerpo contra el de ella y estaban ahora juntos y completamente desnudos, ambos se habían detenido un momento, paralizados por sus emociones. Relena sentía su piel tentando la suya, lo sentía firmemente contra su abdomen, todo su cuerpo lo deseaba, ella lo deseaba, ambos lo deseaban.
Heero tomo sus labios nuevamente, presionando esta vez su cuerpo contra ella, envueltos en la pasión y la sensación que el calor de su piel les brindaba por primera vez. Heero tomaba a detalle el aroma, la suavidad y el sabor de su piel, cada cambio en su respiración y esos sensuales movimientos que hacía cada vez que el la tocaba, movimientos que lo estaban enloqueciendo y que ponían aprueba el control que debía ejercer sobre sí mismo, quería extender este momento, recordar cada detalle y que el tiempo se detuviera de ser posible.
Relena dejó escapar un respiro audible cuando él comenzó a mover su cadera suavemente contra ella, sentir que rozaba su piel tan susceptiblemente era enloquecedor, no podía esperar más, no podía soportarlo más, quería estar aún más cerca de él.
-uhm-
Lo escucho quejarse sutilmente al momento en que ella rodeo su cadera con sus piernas, moviéndose junto con él bajo aquel ritmo.
Lo enloquecía, estaba luchando con todas sus fuerzas por suprimir sus emociones para cuidar de ella y darle tanto placer previo como le fuera posible.
Continuaron besandose apasionadamente mientras sus cuerpos chocaban uno contra otro. Esto lo hizo arder a él en deseo, sus emociones comenzaban a ganar la batalla y no podía soportarlo, deseaba fervientemente estar dentro de ella.
Heero llevo su mano nuevamente entre sus piernas, Relena separo sus labios de él, exaltada sobre lo que hacía, sintió sus dedos volverla a recorrer lenta y directamente, presionándole la piel en el proceso, podía sentir el calor y la humedad que emanaba de su cuerpo lo que provocó que esta vez uno de ellos se deslizaran un poco dentro de ella y un gemido escapo inevitablemente de sus labios. Heero aun dudaba si era ese el momento correcto, pero Relena no estaba dispuesta a esperar más.
-Hazlo ya- con un hilo de su voz le suplico Relena muy cerca de su oído.
Heero no pudo rechazar su petición y con un ligero movimiento guió a su miembro dentro de ella y sus cuerpos comenzaron a unirse en uno solo muy lentamente.
Jamas había sentido algo como eso, requirió de todo su esfuerzo concentrarce en la reacción de ella.
Lo primero que sintió fue la tensión de su cuerpo y miro a Relena tomar aire con fuerza. Heero la miraba atentamente, la veía morder sus labios en un intento por contener su voz sin éxito, mientras el continuaba hundiéndose dentro de ella. Relena apretó aún más sus piernas contra él y arqueo su espalda levemente.
-aaahhg- Un quejido escapo de su boca.
Sintió dolor, el dolor de su cuerpo inexperto, debió morder sus labios y llevar sus manos a su boca para no gritar, sintió su cuerpo tensarse aún más cuando él termino por hundirse más dentro de ella.
-aaagh- esta vez no pudo evitar gritar e instintivamente volvió a arquear su espalda y se aferró a las sabanas con fuerza.
Era evidente el dolor que sentía, pero sabia que era inevitable, su cuerpo debía acostumbrarse a él. Sentía su propio corazón bombear su sangre con fuerza, estaba totalmente dentro de ella, envuelto en un calor embriagante, podía sentir su interior contraerse contra él y eso le nublaba los sentidos, volvio a reprimir sus propias emociones para concentrarse las de ella y la miro cubrir su rostro con sus manos por lo que el se las retiro, necesitaba verla, saber lo que sentía, sus miradas hicieron contacto, beso la palma de su mano gentilmente y se acercó lentamente hasta su oído.
-relajate- le pidió Heero
Heero coloco sus manos bajo su espalda y Relena gimió al sentirlo moverse dentro de ella.
Habiendo identificado aquel lugar en ella que la hacia estremecer Heero beso su cuello con dulzura y Relena se aferró a su espalda con fuerza mientras el comenzaba a moverse
-dime si deseas que me detenga- le dijo Heero
Relena negó con la cabeza, no deseaba que se apartara de ella, sus miradas se encontraron de nuevo y Heero la vio morder sus labios nuevamente mientras ella intentaba unirse a sus movimientos. Relena quería apartar de su mente el dolor que sentía, solamente quería sentirlo a él. Heero no pudo evitar comenzar a moverse con un poco más de fuerza.
Relena se concentró en su peso y la presión que este generaba contra el suyo, estaba muy cerca de su oído tanto que podía escuchar su respiración. Heero se concentró en el calor que emanaba del interior de su cuerpo, entre aquellas contracciones se sentía ser llevado dentro de ella y eso estaba logrando hacerlo perder la razón.
Relena comenzó a frota sus piernas a sus costados, sentía que pronto dejaría de tener el control sobre su propio cuerpo, se sentía desvanecer, era como si todo dentro de ella se derritiera, arqueo su espalda, y dio un grito ahogado al liberar toda esa tensión de su cuerpo, perdiendo la fuerza por completo dejo caer su cadera y Heero detuvo sus movimientos.
Relena sintió una lagrima recorrer su mejilla, sorprendida de que no había sido capaz de notar cuando había comenzado a llorar, todo su cuerpo temblaba sin poder controlarlo. Heero abrió sus ojos y miro aquella lagrima que corría sobre su mejilla.
Se retiro de su cuerpo inmediatamente, temeroso de no haber sido lo suficientemente cuidadoso.
Relena tomaba aire con fuerza y con su rostro aún muy cerca al de ella, Heero paso sus dedos sobre su mejilla retirando sus lágrimas. Con su respiración aun entrecortada Relena abrió sus ojos y lo miro a él observándola.
-Relena...- pronuncio su nombre, temiendo haberla lastimado
-estoy bien- le hizo saber.
Heero la abrazo contra su cuerpo y Relena se aferró de su espalda nuevamente, permanecieron así un momento. Relena había perdido sus fuerzas, sentía que todo en ella se había desvanecido, era suya completamente, sin lugar a duda lo había tomado todo.
Bajo esa posición aun con su prominente erección descansando contra ella, era una tortura para él, su cuerpo le demandaba atención, quería terminar hasta saciarse.
Relena abrió sus ojos y sus miradas volvieron a cruzarse, lo sentía latir firmemente contra su vientre, era evidente que Heero no había tenido suficiente.
Relena busco sus labios con la mirada y Heero unió sus labios a los suyos, dándole un beso tan ardiente que encendió en ambos cada parte de su cuerpo, volviendo a besarse tan apasionadamente hasta que el aire les hizo falta.
-uuugh-
Relena levanto su cadera lo más que pudo cuando las manos de Heero buscaron un lugar nuevamente bajo su espalda y con ese movimiento había vuelto a rozar su piel contra la prominente erección de Heero.
-hmm- un gemido escapo esta vez de los labios de él, al sentirla frotar su cuerpo contra el suyo de esa manera.
Ambos cruzaron sus miradas, Relena consiente de lo que había provocado en él, volvió a rodear su cuerpo con sus piernas y tomo su rostro con ambas manos, dispuesta a darle lo que su cuerpo le pedía a gritos.
-no-le dijo Heero al mirarla entregarle su cuerpo nuevamente –no quiero lastimarte-
Relena no le dio oportunidad de continuar negándose, unió sus labios a los de el y Heero sin la intensión de penetrar su cuerpo coloco su miembro entre sus piernas solo deseando sentir su calor.
Ambos se dejaron llevar en ese momento, en el contacto de su piel contra la suya, en el ritmo constante de sus cuerpos, Relena apretaba sus piernas, lo sentía latir entre sus muslos, lo sentía rozar la parte más sensible de su cuerpo, la hacía sentir tan bien aun sin estar dentro de ella que su cuerpo comenzó a desearlo con locura. Relena abrió sus piernas y busco con sus manos aquella parte de su cuerpo que tanto placer le estaba dado.
Heero le tomo las manos nuevamente.
-no-
No debía tocarlo de esa manera o perdería el control de si mismo.
Relena hizo caso omiso de sus intenciones por detenerla y comenzó a mover su cadera contra la suya, haciéndole saber que lo necesitaba dentro de ella nuevamente, aun si fuese a sentir dolor de nuevo.
Heero la miro a los ojos, sin poder resistirse más a su suplica, sabía que su cuerpo no resistiría más, pero esta vez tomaría total atención a ella, solo quería complacerla jamás por ninguna circunstancia quería lastimarla.
Heero tomo aquella parte ardiente de su cuerpo y sin apartar su vista de ella volvieron a unirse. Esta vez su cuerpo lo recibió sin temor y se hundió rápidamente, Heero coloco su mano bajo su cadera levantándola un poco para penetrarla por completo. Se detuvo ahí un momento, mirandola fijamente, sintiendo las paredes de su cuerpo tensarse contra su miembro constantemente, esas contracciones lo enloquecían, quería concentrarse en sus propias emociones que le imploraban moverse con fuerza pero se limitó a ir despacio, sintiendo cada milímetro de su piel. Relena comenzó rápidamente a adaptarse a su ritmo, quería gritar cada vez que el presionaba su cuerpo y su interior se contraía, lo sentía entrar una y otra vez, su cuerpo antes tenso y temeroso comenzaba a relajarse y a disfrutar de esta nueva experiencia que estremecía todo su ser. La respiración agitada de ambos y las contracciones se intensificaron.
-Heero….- su nombre había escapado de sus labios
No había palabras para describirlo… habían soñada, imaginado al igual que él este momento, pero no se acercaba si quiera un poco a la realidad.
Sus contracciones se intensificaron hasta llegar a su punto máximo Relena no pudo soportarlo más, su espalda, sus piernas, las recorrían unas pulsaciones electrificantes y su respiración comenzó a ser intensamente más audible, sin percatarse el efecto que provocaba en él.
La miro arquear su espalda una vez más, y aferrarse a las sabanas con fuerza, sintió su calor recorrerlo y esa sensación lo embriagaba, le fue imposible ignorar lo que sentía. Se detuvo unos segundos más dentro de ella y se escapó un respiro hondo de su boca, retirándose inmediatamente de su cuerpo cuando no pudo resistir más, dejando fluir toda esa tensión fuera de ella para después tomar aire con fuerza.
XXX
Después de un momento cuando ambos recobraron el aliento Relena lo miro y se dio cuenta que él también la miraba, ella le sonrió y él le respondió de igual manera, algo digno de admirar, su sonrisa suave y gentil que solo a ella dedicaba.
Heero podía verla aún muy agitada, tomo su mano y beso sus dedos con delicadeza.
Él se acercó a besar su frente y ella cerró sus ojos. No tenía dudas de que él la amaba.
Relena hizo un esfuerzo por moverse y recostarse a un costado suyo, aun sentía la sangre hervir en su interior, el comenzó a acariciar su espalda y cerro sus ojos hasta que su respiración se normalizo.
Permanecieron en silencio, ninguno se atrevió a hablar y sin darse cuenta cayeron rápidamente en un sueño profundo.
La habitación aún estaba oscura cuando Relena abrió sus ojos, podía ver el rostro de Heero frente a ella y podía sentir la calidez de su respiración, su expresión estaba totalmente relajada, se percató que era la primera vez que lo veía dormir. Se acercó a él lo más que pudo, muy sigilosamente, no quería despertarlo y deseaba guardar por siempre en su memoria esa imagen de su rostro, no podía creer que la noche anterior había llorado por su ausencia y ahora estaba aquí a su lado y no solo eso, había cumplido todas sus fantasías, estaba segura de que en algún momento despertaría de este sueño tan agradable.
Para su mala fortuna la alarma de su despertador rompió el silencio en la habitación, era demasiado ruidosa y estaba sobre la mesa de noche tras su espalda, se giró y saco su brazo derecho de entre las sabanas lo estiro tanto como le fue posible para alcanzarlo, pero Heero fue mucho más rápido tomando el celular antes que ella.
Relena lo miro atónita, ni si quiera el más profundo sueño podía hacerle bajar la guardia.
-Aún es muy temprano, debes descansar más- le dijo cancelando la alarma del dispositivo
Su cercanía la estremeció y sintió una presión sobre su pecho. Después de poner de vuelta el dispositivo en la mesa de noche, Heero se encontró con su mirada y ambos se miraron en silencio un momento, no muy seguros de que decir. Habían deseado algún día despertar justo como ahora y ese momento finalmente había llegado.
-lo lamento, olvide modificar la alarma- le confeso Relena, acariciando su mejilla como si aún creyera que sus ojos le mentían y que el solo era producto de su imaginación, retiro el cabello de su frente, pudiendo ver con claridad sus ojos con ese azul profundo que constantemente le agitaban el corazón, en seguida volvió a acariciar su rostro con sus dedos.
Heero se recostó a su lado y Relena se giró hacia él, la piel de sus senos le rosaba el pecho, Heero continuaba atento ante los cambios y reacciones de ella y sintió su corazón acelerarse.
-Debes descansar más- le dijo Heero.
Relena le dedico una pequeña sonrisa y tomo una de sus manos, en ese momento se dio cuenta lo grande que eran en comparación a las suyas, Heero tomo la oportunidad de besar sus dedos gentilmente, lo que la hizo sonreír.
Le recordó el momento en que él había besado su mano de la misma manera, recordó lo que era sentirlo dentro de ella más allá de sus pensamientos.
La verdad entre líneas era que ambos deseaban repetir lo sucedido. Heero acaricio su rostro y presiono su frente sobre la de ella, intentando contener sus emociones con todas sus fuerzas.
-estas torturándome Relena-
Relena sonrió a su comentario, no eran esas sus intenciones pero porque debían someter sus emociones, ¿Qué se los impedía ahora?, este era su momento ya habría tiempo para descasar después, Relena levanto su rostro y coloco sus manos tras la espalda de él, hundiendo su rostro en su hombro, dejo descansar su cuerpo contra el suyo, acción que sintió lo hizo estremecer, Relena recorrió la piel de su hombro con sus dedos, tomando nota al mismo tiempo del aroma de su cabello.
Heero la obligo a recostar su espalda sobre la cama y Relena separo sus piernas permitiéndole a Heero colocar su cuerpo justo en medio de ella. Su piel hizo contacto inmediato con la suya, haciéndole saber lo excitado que estaba, se estremecieron nuevamente y Relena mordió sus labios al recordar lo que se avecinaba.
XXX
Heero separo sus labios gentilmente para poder besarla, sus besos fueron encendiéndolos aún más y Relena se sintió perder nuevamente mientras él la acariciaba con tanta dulzura, suavidad y cuidado como le fue posible, como si fuese algo demasiado frágil y con solamente el toque de sus dedos, donde fuese que el la tocara, Relena sentía su piel erizarse.
Heero comenzó a besarla más allá de solo sus labios, sentía el calor de su boca y su lengua recorrerle el cuerpo, tomo total atención a sus pechos, sus pezones se habían endurecido y fueron presos nuevamente en su boca.
Al poco tiempo Relena rodeo su cadera con sus piernas, brindándole total acceso a ella. Heero intensifico su forma de besarla y tomo esta oportunidad para deslizar su mano entre sus piernas, sus dedos se humedecieron al contacto y comenzó a tentar su piel, acariciándola, Relena comenzó a mover su cadera recordando la sensación de sentirlo dentro de ella.
Heero esta vez hundió sus dedos dentro y Relena se aferro a las sabanas. La sentía pulsara en su interior, ese calor que su cuerpo desprendía lo hacia desear sucumbir a sus emociones.
Relena continúo moviendo su cuerpo por instinto de arriba abajo, sentía que la sangre le hervía y que todo dentro de ella se derretía.
Al ver su cuerpo listo para recibirlo retiro sus dedos y comenzo a penetrarla con aquella ardiente parte de su cuerpo.
-uugh- Relena volvió a sujetar las sabanas con fuerza, podía sentirlo llegar profundamente dentro de ella.
Concentrado en las emociones de ella Heero tomo sus manos y entrelazo sus dedos.
-sientes dolor?-
Relena negó y era verdad no sentía dolor, solo a él.
Heero no pudo evitar una mirada curiosa sobre su vientre y la conexión de ambos. Relena se exalto al sentirlo tocarle la piel por debajo del ombligo, deslizando la yema de sus dedos hasta donde sus cuerpos comenzaban a ser uno, lo que la hizo estremecer y gemir de placer, para su sorpresa lo sintió crecer aún más adentro de ella.
Lo que acaba de ocurrir sintió que lo doblegaría, había dejado de respirar y no pudo evitar mantener su atención un breve instante en sentirse moverse entre aquellas contracciones y el calor de su cuerpo.
Cuando Relena volvió a abrirlos sus ojos, Heero no dejaba de mirarla, coloco sus manos sobre su cadera y comenzó a moverse contra su cuerpo, Relena sentía descargar toda esa tensión acumulada en su interior a cada golpe que el daba contra ella, esos movimientos que le hacía contraer y tensar cada parte de su ser.
Heero se acercó hasta su rostro separo sus labios y la beso mientras continuaba saciando el apetito de ambos, en un momento a otro él soltó sus labios para dar un respiro profundo y después descansar su rostro sobre su hombro pudiendo ella sentir la respiración de Heero muy cerca de su oído, hundió inconscientemente sus dedos en la espalda de él, al igual que sus piernas y muslos se contraían, la respiración agitada de ambos era lo único audible en la habitación.
La tenía completamente perdida, su cuerpo y su mente eran totalmente suyos, pudo escucharse a si misma jadear, ambos habían llegado al límite.
Heero se sujetó a las sabanas con fuerza en el momento en que Relena sostuvo la respiración y estiro sus brazos hasta alcanzar la cabecera de piel, con el irguiendo su espalda en el punto más alto del éxtasis. Heero sintió un calor intenso recorrerle el cuerpo y supo que era el momento en que debía retirarse, evitando nuevamente venirse dentro de ella.
XXX
Ambos estaban jadeando y Relena había perdido completamente la fuerza. Sentían su sangre hervir y los primeros rayos del sol ya comenzaba a filtrase entre las cortinas de la suite.
El simplemente se dedicó a observarla, estaba hipnotizado al verla recobrar el aliento, no sabía porque la vida lo recompensaba de esta manera, no deseaba si quiera imaginarlo, pero le era inevitable borrar de su mente la idea de que el peor castigo que podría recibir, incluso más que la muerte, era perderla a ella.
Ambos sintieron el tiempo detenerse no querían que esto terminara, sus miedos, sus temores, sus deseos de un futuro incierto los torturaban.
-Relena…-
-Heero…- continuaron mirándose sin decir nada, disfrutando únicamente del silencio y la compañía del otro.
Ella quería darle todo de sí, jamás podría borrar su pasado, pero haría todo lo posible por poderle darle a su futuro todo lo que le había sido arrebatado.
Relena sonrió al descubrir en ese instante otra cosa más que amaba de Heero, su cabello aún más desalineado que le habían causado sus dedos.
Poco después sonó esta vez el móvil de Heero y no muy conforme se apartó de ella. Relena se ruborizo al verlo de espaldas completamente desnudo alcanzar el bolsillo de su pantalón a los pies de la cama.
Sentado aun sobre la cama Heero tomo el celular y miro de lo que se trataba, era un mensaje, avisándole que el vuelo a Austria había cambiado adelantándose una hora a lo previsto.
-¿sucede algo?- le pregunto Relena
-adelantaron tu vuelo una hora -
Esa noticia le recordó la realidad que le esperaba una vez salieran de la habitación, no podrían hacerle saber al mundo su relación, ella seguiría siendo la líder de la ESUN y él su guardaespaldas personal encargado de todo su equipo de seguridad. En pocas palabras salir de aquí significaba volver a la realidad, resolver todos los problemas del mundo y antes este último tratarse como si nada de esto hubiese sucedido.
-Debemos estar en dos horas en el aeropuerto- le dijo Heero percatándose del cambio en el semblante de Relena y estaba seguro de que lo había provocado.
Relena lo miro y le sonrió ligeramente
-me parece que ya he descansado lo suficiente- le dijo sonriendo, levantándose de la cama
La miro enredarse con la sabana y caminar hasta el baño.
Dentro Relena se miró en el espejo todo esto la hacía sentir y verse diferente, de alguna forma la hacía sentir… completa. Mientras se daba una ducha no dejaba de pensar en él, Heero la había tomado con tanta dulzura que se sentía en un mundo perfectamente irreal.
Para cuando Relena termino de alistarse, él ya la esperaba en el lobby de la suite con sus maletas listas, lo miro nuevamente de espaldas vestido con una camisa blanca y un pantalón oscuro, estaba a la mitad de una llamada, podía escuchar la voz de Sally Poh informándole sobre el cambio de horario en el vuelo y el programa de su llegada.
De pronto Relena se sintió sonrojar, al ver que Heero comenzaba a retirarse el pantalón que llevaba puesto para cambiarlo por otro, percatándose de que debía haber bajado a su habitación a tomar un baño y a recoger sus pertenencias, su camisa aun continuaba semi abotonada, parecía que esa llamada lo había interrumpido en el proceso, después de colgar continúo abotonándola y colocándola dentro de su pantalón. Relena sin notarlo se había quedado paralizada observándolo desde la puerta.
Heero la miro y continúo acomodando las mangas de su camisa
-Si estas lista vámonos- le dijo
Volvió en si al escucharlo, desviando su vista rápidamente.
-Si- le dijo ella caminando de prisa devuelta al cuarto.
De frente al elevador esperaron un poco a que se abrieran las puertas. El silencio era incómodo, cuando las puertas al fin se abrieron Heero toco la espalda de Relena en señal de que entrara primero, algo que sintió alterar sus nervios de forma inmediata y pensaba en que sería una tarea realmente difícil tener que guardar la compostura frente a todos, tener que actuar de forma indiferente con él, como si todo lo que acababa de suceder no hubiese sucedido jamás.
Con ambos dentro del elevador Heero se detuvo un momento en ordenar el descenso del elevador para mirarla un momento, la notaba extraña, sabía que algo le sucedía y también sabía que estos serían sus últimos segundos a sola, pero no sabía realmente que decirle.
Relena tenía puesta su vista al contenido dentro de su bolsa, buscaba algo dentro de ella y su cabello impedía verle el rostro, Heero paso sus dedos sobre su cabello para sujetarlo tras su oreja, acción que la tomo por sorpresa y sintió un revoloteo en su estómago. Heero lo noto, pero no le dijo nada.
-¿haz olvidado algo?- le pregunto
-si.., no disculpa, solo eso creí- Relena pensó en lo estúpida que debió haberse visto, sintió sus mejillas sonrojarse de nuevo.
Heero cerró las puertas del ascensor y ninguno de los dos hablo después de eso.
Horas más tarde llegaron al aeropuerto y se sorprendió al ver al joven Eduard Nazarov esperándola y llevando consigo un hermoso y enorme ramo de rosas blancas.
-Disculpe que haya venido a buscarla- le dijo, entregándole el ramo de rosas.
-quise volver a hablar con usted el día de ayer, pero me informaron que ya se había retirado-
-es cierto, me tuve que retirar antes de tiempo-
Heero miraba y escuchaba todo muy de cerca, observando también a todos los reporteros que ahí aguardaban, pensaba en que estaban teniendo muy buenas fotografías las cuales comenzarían a incentivar la idea de una relación entre Relena y aquel hombre, producto de todos aquellos rumores dichos en la fiesta.
-quería decirle que me he tomado el atrevimiento de enviarle información sobre el proyecto, por si le era posible comenzar a conocerle-
-gracias- le dijo Relena amablemente recibiendo aquel enorme ramo de rosas.
-Discúlpeme no le quitare más de su tiempo, sabe que estaré esperándola en Hamburgo si le es posible-
Seguido de esto el joven Nazarov le dio un beso en la mano y se retiró, permitiéndole a Relena continuar su camino, ahora un tanto avergonzada de que Heero pudiera tomar de manera equivocada la conversación que acababan de tener.
-Él es...- había comenzado a decirle Relena
-Eduard Vasiliev Nazarov, multi millonario, heredero de una compañía de transbordadores espaciales, también una importante figura política al igual que su padre en las colonias de marte, bailaste con él, el día de ayer, se perfectamente bien quien es- omitió el hecho de saber también lo que la gente en el baile había rumorado de ellos.
Relena estaba atónita, Heero la había estado observando, ¿desde qué momento? Pensó para sí. Se limitó en preguntarle porque fueron interrumpidos por otros miembros de la ESUN quienes también abordarían el avión, lo que quería decir para su mala fortuna como de costumbre no viajarían solos y su conversación debía esperar.
El avión privado de la ESUN era muy elegante con la apariencia más de una sala y una oficina, Relena tomo asiento y siguió sintiendo la necesidad de hablar con Heero, ¿la había estado observando durante todo el baile?, ¿desde qué momento? y ¿porque no se lo había dicho?
Cuando Heero entro al avión, el piloto salía de la cabina.
-Lamento los inconvenientes tardaremos en despegar unos minutos- le dijo
Heero asintió y miro a Relena para después pasar a un lado suyo hasta el fondo del avión. Relena pensó en la posibilidad de que pudiera estar molesto, pero se sorprendió cuando la mano de Heero apareció a su lado suyo ofreciéndole una bebida.
-Gracias- le dijo tomándola de la manera más normal y cortes que le fue posible.
-tardaremos en despegar unos momentos – le dijo, tomando su asiento al frente de ella, Relena asintió con su cabeza.
Con él al enfrente de ella y con una pequeña mesa desplegable de por medio seria aún más difícil relajarse durante el viaje. Habían pasado demasiadas cosas en las últimas horas y debían actuar como si no existiera más que una relación de trabajo entre ellos.
Dos miembros más de la ESUN tomaron sus asientos a su costado, lo cual imposibilitaba cualquier tipo de conversación con Heero.
Cuando el avión estuvo en el aire Relena hundió sus ojos en la lectura en un intento por despejar su mente, pero las imágenes vividas hacia tan solo unas horas llegaban a su mente constantemente "No quisiera hacer algo que no deseas", le había dicho sin dejar de mirarla a los ojos, la sensación de sus labios y la de su cuerpo sobre el de ella continuaba vívidamente en sus recuerdos, lo que la distraía constantemente de la trama del libro. Habían llegado más allá de lo que creía jamás pasaría y la pregunta más importante ¿cómo podrían definir su relación ahora?, si ya antes era lo suficientemente complicada.
Otra idea cruzo su mente al percatarse en la posibilidad de quedar embarazada, esa idea la hizo sonreír un breve instante, debía aceptar que no era el mejor de los tiempos, después imagino a la prensa haciendo todo un revuelo especulando quien podría ser el padre.
Heero la miro muy pensativa y fijo su vista hacia fuera de la ventanilla del avión, al igual que ella meditaba sobre lo que esto desencadenaría y se cuestionaba por igual si realmente había hecho lo correcto, bien sabía que había actuado de una manera impulsiva y sin pensar en las consecuencias, aunque la suite en Suiza les dio la privacidad necesaria debían ser cuidadosos, ahora con su actual cargo como líder de la ESUN, los medios la acosaban constantemente y una relación así con el encargado en jefe de su seguridad no podía ni imaginar el escándalo que causaría, sin mencionar su propio papel en la guerra, en la guerra que ella había intentado detener. Relena recibía constantes opiniones tanto negativas como positivas, había ascendido a muy corta edad como líder de las naciones mundiales, obviamente había causado celos y molestia de muchos, por lo que su vida privada debía tratarse con cuidado, nada que pudiera dejarla ver como una persona inmadura y poco capacitada al cargo.
Cuando los dos hombres que viajaban a su lado se retiraron a la sala de estar del avión por un refrigerio, Relena sintió la mirada de Heero sobre ella y alzo su vista hacia él.
-¿Ha sido bueno?- pregunto Heero
Su pregunta la tomó por sorpresa por momentos no creyó que hablara del libro que evidentemente estaba a punto de terminar. Sus mejillas se enrojecieron al percatarse de sus inapropiados pensamientos.
-Si… perfecto, me ha gustado bastante- ambos habían sido perfectos pensó para sí.
Relena volvió a hundir sus ojos a las páginas del libro en un intento por ocultar la vergüenza en su rostro sin éxito, Heero se había dado cuenta, aunque no se lo hizo saber.
Continúo mirándola y le fue inevitable desear besarla en ese mismo instante, se mentiría a si mismo si dijera que jamás había deseado hacerle todo aquello… y más. Evidentemente ella desconocía el poder que tenía sobre él.
