Hola a todos mis queridos lectores!, no quisiera spoilear cada capitulo con la introducción así que la ADVERTENCIA queda permanente partir de aquí, si desean seguir leyendo después de que vean (XXX), ya saben pueden hacerlo pero no me culpen xD,


AUSTRIA, VIENA

Terminado sus compromisos de su primer día en Viena solo le faltaba asistir a una rueda de prensa que justo estaba por dar inicio. Relena ya se encontraba en su lugar asignado sobre la plataforma, con todos los medios locales al frente pendientes de ella, listos para comenzar. No pudo resistirse de buscarlo entre todas esas personas y lo encontró recargado sobre la pared del fondo del salón, atento como siempre a todo lo que sucedía a su alrededor. Relena se dio cuenta que no había podido cruzar palabras con él en todo el día y que había perdido la concentración con frecuencia, le costaba mucho trabajo apartarlo de su mente y se preguntaba si a él le pasaba lo mismo.

Cuando la rueda de prensa dio inicio a Heero le fue inevitable escuchar la conversación de dos mujeres en el lugar.

- ¿has notado lo bien que luce?- había dicho una de ellas

-Se rumora que ha comenzado un romance con el hijo de Dmitriy Vasiliev -

Tal como lo predijo aquellas imágenes del aeropuerto habían fomentado esa ridícula idea de la prensa y Heero comenzaba a detestar tan solo escucharlo mencionar, recordando el ramo de rosas blancas que le había entregado justo antes de salir de Suiza y que ahora adornaban la habitación de ella, le eran muy evidentes sus intenciones, no muy distintas a lo que los medios decían, sabia que buscaría algo más que una relación de trabajo con ella.

-debe ser verdad, el amor nos ilumina el rostro ¿no es cierto? - habían continuado diciendo.

Irónicamente en ese momento su mirada se encontró con la de Relena y ella le sonrió, robándole también a él una ligera sonrisa.

Ante ese comentario debía darles la razón, era evidente que su semblante había cambiado. En el día la había descubierto sonriendo sin razón aparente y eso de cierta forma lo tranquilizaba porque a pesar de todo no podía evitar sentir que había abusado de ella, le había mentido y ocultado los verdaderos motivos de su regreso a bruselas, jamas le ha sido sincero sobre su condición ni su pasado y tan pronto había vuelto con ella, él se lo había arrebatado todo, aunque había dado ese paso plenamente consciente y decidido a cuidarla, no podía evitar recriminarse por haber sucumbido finalmente a sus deseos, nacidos de aquellas emociones que Relena había despertado en él hacia ya mucho tiempo y que había mantenido sometidas, reconoció que en un principio le aterraban y quizá habían sido la razón del porque se había alejado tanto tiempo de ella, después de todo había sido entrenado para no sentir emociones, pero Relena había entrado en su vida para cambiarlo todo, el destino había vuelto a juntarlos y este ultimo año estando tan cerca a ella esas emociones se habían avivado dentro de él como la leña al fuego, deseoso de experimentar lo que su cuerpo le exigía mas allá de solo sus pensamientos.

Al salir de la rueda de prensa Relena se encontró con Heero en la entrada, listo para escoltarla hasta el hotel.

Observarlo tan cerca de ella aun le alteraba los nervios y seguía pensando que todo aquello en su cabeza debían ser solo fantasías suyas. Quería tener un momento a solas con él, quería saber lo que pasaba por su mente. En aquella fiesta había vuelto a su lado sin darse cuenta, ¿desde que momento la había observado?, recordaba también lo atento y cuidadoso que había sido con ella deteniéndose a preguntarle si deseaba que se detuviera o si sentía dolor, ¿fue tan especial para el como lo había sido para ella?, mientras ella había estado divagando todo el día a él nada parecía alterarlo.

-quisiera caminar por la ciudad un momento, ¿crees que pueda hacerlo? - le pregunto tan pronto había llegado a su lado.

-seguro- Heero miro a los demás agentes en señal de que ellos también los seguirían

- ¿no puedes solo acompañarme tú?, no quiero llamar la atención de toda Austria con toda la fuerza preventiva atrás mío-

-No reduciré la vigilancia- le respondió Heero seriamente, decidido a no bajar la guardia, Andrejev estaba muerto si, pero sabía bien que ese hombre no trabajo solo.

Relena estaba decepcionada, realmente necesitaba volver a tener un momento a solas con él y parecía que en este lugar sería imposible. Heero sabía perfectamente cómo se sentía, estaba herida y él era el culpable, elle se lo había entregado todo y él le respondía apartándose fríamente de ella, pero debía comprender que no era porque así lo deseara, solo no era el momento.

- ¿la llevo al hotel entonces? -

-Si…- le dijo, aceptando que no podría cumplir sus planes.

Eran cerca las ocho de la noche cuando por fin llegaron al hotel y estaba agradecida de que Heero fuera el único que la escoltara hasta su habitación.

Tomando este pequeño espacio de tiempo de privacidad mientras caminaban, aunque sea para preguntarle en voz baja una de las tantas preguntas que daban vueltas en su cabeza.

- ¿Desde cuándo estuviste observándome?- comenzó por preguntarle.

Heero supo inmediatamente a lo que se estaba refiriendo.

-Poco tiempo después de terminar el brindis-

Relena recordó que había sido justo después de eso que había recibido aquella invitación de baile.

Heero pasó la tarjeta sobre el lector de la puerta y se adelantó a entrar.

-Apenas y probaste bocado el día de hoy- Le recrimino Heero cambiando de tema.

-No te preocupes, no tengo hambre-

-Ya es tarde, vendrán a dejar tu cena en unos minutos-

Relena simplemente sonrío, conocía a Heero lo suficiente no le sorprendió en lo absoluto, siempre estaba al pendiente de ella.

Mientras el terminaba de dar una inspección de rutina a la habitación, Relena lo esperaba aun muy cerca a la puerta, quería hacerle mas preguntas, quería conocer lo que sentía, pero no podía encontrar las palabras correctas, el ruido de un coche de servicio la trajo de vuelta a la realidad, su cena había llegado.

La mujer del servicio del hotel, entro y dejo la cena sobre la mesa.

-hágame saber si necesita algo mas señorita Peacecraft- le dijo muy cortésmente antes de retirarse

-gracias, es usted muy amable-

Cuando Heero termino la inspección la miro aun sobre el umbral de la puerta, esta vez si había acatado las ordenes.

-todo en orden- le dijo Heero haciéndole saber que ya podía pasar

Relena asintió y camino hacia su cena dándose cuenta de que solo habían dejado un platillo.

- ¿tú no comerás?- le pregunto a Heero

-Lo haré mas tarde-

Relena se decepcionó, era evidente que seguiría manteniendo su distancia y por ningún motivo se quedaría junto con ella, Heero noto ese cambio en su semblante, para el su rostro era un libro abierto.

Relena se sorprendió cuando al girarse el estaba a su lado, no supo en que momento se había acercado tan rápidamente, sintió su corazón dar un salto y su estómago se contrajo. Tenía puestos sus ojos fijamente sobre ella, pero era esa mirada seria que le daba cuando estaba por darle una orden.

-No quiero darte problemas…en tu actual posición, lo peor sería que estuvieras envuelta en un escándalo- le dijo en voz baja.

Sus palabras le dieron un vuelco más a su estómago ¿Qué estaba intentando decirle? ¿Acaso había decidido alejarse de ella?, ¿ahora?, ¿después de todo?, Heero al darse cuenta de lo sorprendida que estaba, desvió su mirada hacia la puerta de la habitacion y Relena comprendió sus palabras, afuera habían llegado dos agentes a montar guardia, a diferencia de su estancia en Suiza, la cual había sido una suite lo bastante privada, muy segura y alejada de miradas curiosas, a la que solo Heero podía tener acceso desde el elevador privado.

-descansa- le dijo dispuesto a retirarse

-Espera- le pidió Relena

Heero la miro, Relena hacia esto aún más difícil con aquella mirada que le daba.

-La veré mañana señorita Peacecraft- le dijo antes de salir.

Relena simplemente no tuvo mas remedio que verlo marcharse. Todo el día había volado por las nubes, pero con esa manera tan fría que utilizaba para apartarla, era semejante a recibir un balde de agua fría, no podía evitar que esta situación la deprimiera, quería poder hablar y estar con el más tiempo.

Los siguientes dos días fueron la misma rutina, juntas, exposiciones, conferenciase y arduo trabajo hasta altas horas de la noche, como ministra de relaciones exteriores la mayor parte del tiempo vivía en un encierro y ahora como líder de la ESUN comenzaba a extrañar la privacidad y comodidad de su aburrida oficina.

En su última tarde en Viena era mas que evidente el cambio en su semblante, debido a la distancia en que Heero se mantenía de ella, sumando al hecho del cansancio acumulado por el trabajo.

Cuando llegaron a su habitación, había dos agentes custodiando ya la entrada. Heero entro primero para una revisión del lugar como de costumbre y al terminar dejo que Relena pasara.

-Mañana saldrá tu vuelo a las 8 de la mañana- le recordó Heero

Relena estaba consciente de eso, esta vez partiría a Londres, este viaje estaba resultado por demás extenuante, distraída entre todas las cosas que debía preparar para su llegada a Inglaterra, Heero volvió a tomarla por sorpresa, acercándose hasta ella, para después inclinarse hasta besar sus labios tiernamente de la forma en que todos estos dias había deseado ella que lo hiciera. Cuando sus labios se separaron Relena sentía su corazón acelerarse y miro rápidamente hacia la entrada de la habitacion temiendo que pudiesen haberlos visto, pero Heero se había asegurado de dejarlos fuera de cualquier mirada, ocultos bajo la puerta entre abierta. Era doloroso verla tan decaída y debía recordarle que su actitud no significaba que de verdad quisiera alejarse de ella.

-te lo debia- le dijo Heero en voz baja.

-me debe más que eso agente Yuy-

-Te sugiero que aproveches a descansar-

Relena le sonrió y se ruborizo al pensar que sus palabras pudieran tener otro significado.

-Que descanse Señorita Peacecraft-

Lo miro marcharse y cerrar la puerta, esto le había vuelto a levantar el animo por las nubes, sonrió y toco sus labios, aunque también le molestara, sabía que tenía razón y no podía esperar tener mejor suerte en Londres, su agenda ahí estaría muchísimo mas saturada y ademas había prometido ir a visitar a su madre, en seguida volvió a pensar en cuanto extrañaba su aburrida oficina y lo útil que podría ser para estas ocasiones.

Al otro día muy temprano ya dentro del avión privado de la ESUN Heero miro a Relena sacar un pastillero de su bolso.

- ¿te encuentras bien?- le pregunto preocupado de verla tomar medicamento.

-mas que bien- le respondió ella sonriente, y era verdad después de aquel gesto que tuvo con ella sus ánimos habían regresado.

Para alguien que solía esconder sus emociones, la intriga en su rostro era mas que evidente, lo que sin duda le pareció divertido.

-es solo un medicamento que después de mi estancia en Suiza considere necesario comenzar a tomar- termino por decirle ella al ver la expresión de su rostro

Heero había desviado su mirada, lo había logrado por primera vez lo había hecho sentirse incomodo, tal vez nervios al recordar el riesgo al que la había expuesto aquella noche. No tenia experiencia en el tema y tampoco era algo de lo que gustara de hablar, solo dos cosas sabía que debía hacer para cuidarla, descubrir cada parte de su cuerpo que la hiciera estremecer y por ningún motivo el debía venirse dentro de ella. Reconoció que no fue una tarea sencilla siendo la primera vez que se enfrentaba a esa clase de emociones y con lo bien que se sentía, tener que retirarse cuando mas lo estaba disfrutando, había requirió un mayor esfuerzo de su parte del que había podido llegar a imaginar.

Cuando Heero volvió a mirarla, Relena seguía sonriendo. Esta vez lo había sorprendido, pero él al igual que ella, también se había dado a la tarea de investigar las medidas necesarias, para no depender de controlar sus propias emociones porque quizá ya no seria capaz de hacerlo la próxima vez, sonrío ligeramente ante el hecho de saber que ambos se habían preparado para repetirlo tan pronto tuvieran oportunidad.


Nanrose: Gracias por sus reviews y por continuar leyendo! n.n