Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de que vean (XXX) pueden hacerlo.


Debía admitir que no le eran del todo placenteras este tipo de eventos, Relena sabía que la mayoría de los presentes se oponían al desarme y a las nuevas leyes de las fuerzas preventivas, mas sin embargo era su deber asistir a ellas y el de ellos escucharla. Agradeció el hecho de que al menos no se tratase de una fiesta elegante, por lo tanto, pudo utilizar su atuendo diplomático como ella solía llamarle, un saco una blusa y una falda tan corta como los códigos marcados de la realeza lo permitían.

Después de varias ponencias, platicas , su propio discurso y aplausos, el evento había terminado y todos los asistentes fueron invitados a presenciar un espectáculo de fuegos artificiales. Relena miro a Heero que se encontraba como siempre de brazos cruzados recargado sobre un punto donde podía tener la vista perfecta del lugar, el cual era un gran salon abierto y adornado por todo su alrededor con bellos jardines, dos mobile suits que habían sido utilizados para el combate estaban ahora de rodillas figurando la rendición de la guerra, llevando ambos una capa blanca a sus espaldas.

Decidida a alejarse por un momento del bullicio del lugar, Relena se levantó de su asiento y se dirigió hacia donde no había nadie, sabía que Heero la seguiría y se detuvo a pocos pasos después de quedar fuera de la vista de cualquier mirada.

-¿sucede algo?- le pregunto Heero

-el ambiente es más tranquilo aquí, necesitaba un respiro- dijo esto mientras miraba las últimas luces del cielo justo antes del anochecer, pudiendo identificar en ellas a las colonias. Existió un momento de silencio mientras continuaron su camino por los jardines, Relena detuvo sus pasos hasta llegar a una fuente bastante alejada del murmullo del evento, se sentó sobre ella y se volvió a mirar a Heero quien tenía puesta su mirada sobre los muros que rodeaban la propiedad. Los fuegos artificiales habían comenzado e iluminaban por un instante el lugar donde ellos se encontraban.

-Me siento agotada, realmente deseaba un poco de tranquilidad-

Era la primera vez que la escuchaba admitir su cansancio.

-Es natural cargas sobre tus hombros una gran responsabilidad-

-A veces me siento incapaz de continuar-

-Eres la persona indicada y la más capaz, no lo dudes-

Relena sonrió y lo miro –sabes… hay algo que he estado deseando contarte… pero no había tenido oportunidad de tener un momento a solas contigo-

-te escucho-

-el consejo…- comenzó diciendo Relena

-ha decidido proponerle a Eduard Nazarov el puesto de viceministro de relaciones exteriores-

-Me parece correcto- le dijo sin dar a notar el sentimiento que le provocaba el tan solo escucharle pronunciar su nombre.

-Aceptare su invitación de asistir a aquella conferencia en Hamburgo y seré yo quien se lo propongo en Alemania, aun no estoy muy segura si accederá, reconozco que esto significaría oponerse a su padre-

-Lo hará, no creo que sea algo de lo que debas preocuparte, no llevan una buena relacion-

Heero también estaba de acuerdo con la idea y todos llegaban a la misma conclusión, pero por alguna razón ella no se sentía tranquila. la prensa no dejaba de fabricar historias falsas de ella con el hijo de Dmitriy Vasiliev y si el formaba parte de la organización significaba que coincidiría con más frecuencia.

Existió un momento de silencio entre ambos, Relena lo miro bajo la tenue luz de los jardines y el destello de los fuegos artificiales.

-gracias por permanecer a mi lado Heero, tu siempre has sido quien me ha dado fuerzas para seguir adelante-

-Ya eras una persona tenaz incluso antes de conocerme-

Relena sonrió ante su comentario, se levanto de aquella fuente y camino hacia donde el se encontraba, sabia bien que Heero permanecía siempre cuidadoso de mantener una distancia apropiada entre ambos, pero no podía soportarlo mas estando los dos solos.

El la miro acercarse, pero no intento apartarse o detenerla y cuando estuvieron muy cerca sus miradas se cruzaron, ambos analizaban la posibilidad de que alguien llegara a interrumpir su privacidad. A Heero le pareció muy poco probable, por lo que le permitió que lentamente ella fuera rompiendo la distancia, pero el estruendo de aquellos fuegos artificiales súbitamente rompió el silencio y sus intensiones de besarlo, Relena bajo su cabeza avergonzada por la situación, eran como dos niños traviesos evitando ser descubiertos, después de hacer alguna fechoría.

Tomándola totalmente por sorpresa Heero acaricio su rostro y la obligo a hacer contacto con sus ojos, estaba seguro de que nadie los miraba en ese momento por lo que termino haciendo lo que ella había intentado hacer, sus labios atraparon los suyos y ambos se dieron cuenta de cuanto habían deseado hacerlo.

El besarla provocaba en él recordar lo que se sentía sentir su piel bajo su cuerpo, Relena le había hechizado el alma, haciéndole sentir una enorme necesidad de ella.

Cuando separaron sus labios Relena sentía a su corazón palpitar estrepitosamente, con la adrenalina aun corriendo en sus venas, no podía dejar de sonreír, el la había besado nuevamente y se sentía flotar por las nubes.

Esta vez fue un estallido de aplausos lo que los trajeron de vuelta a aquellos jardines. El espectáculo de fuegos artificiales había terminado y todos estaban retirandose.

-¿Desea retirarse ahora señorita peacecraft?- le dijo Heero debiendo tener que ponerse un alto, no estaban ni en el lugar ni en el momento correcto.

-Sí, porfavor agente Yuy- le respondió Relena de la misma forma cortes y profesional con la que siempre le hablaba cada vez que alguien escuchaba, aunque nadie esta vez estuviese escuchando.

Seria un viaje largo dentro del auto hacia su estancia, esta vez no de un lujoso hotel, si no de uno de los recintos más antiguos de la ciudad, se trataba de un enorme palacio que ahora pertenecía a la organización y que frecuentemente era utilizado para diversos eventos.

Heero viajaba con ella en la parte trasera de la limosina, mientras Relena aun buscaba la manera de adelantar el trabajo pendiente.

Tomo su dispositivo movil y al recordar las palabras de Heero, sintió la fuerza necesaria para aceptar la invitación de Eduard Nazarov al congreso de terraformacion en marte, sería la oportunidad perfecta para proponerle el cargo dentro de la ESUN. Después de haber confirmado su asistencia en el evento, volvió a guardar su dispositivo pensando en que tan pronto llegara a su destino, antes de poder dormir aun debía trabajar en otros pendientes y al siguiente día al fin podría disponer de tiempo suficiente para visitar a su madre sin ninguna preocupación.

En el trayecto cerro sus ojos un momento y sin darse cuenta el sueño la venció, recargando su cabeza sobre el hombro de Heero.

-Relena- escuchaba a Heero decir su nombre a lo lejos, estaba segura de que estaba durmiendo a su lado cuando escucho la puerta del auto abrirse.

Sus ojos se abrieron intentando reconocer lo que realmente estaba sucediendo.

-hemos llegado- le dijo Heero ofreciéndole su mano para ayudarla a bajar del auto.

-lo siento- dijo Relena disculpándose por haberse quedado dormida.

Anteriormente ya había visitado aquel enorme palacio, todavía como ministra de relaciones exteriores había descansado en alguna de sus tantas habitaciones, pero ahora como líder de la ESUN le correspondía la habitacion principal.

Los pasillos del lugar eran fríos e imponentes y le pareció que tenia que cruzar toda la propiedad para llegar a su habitación. Relena miro a un agente preventivo montando guardia frente a una enorme puerta de madera tallada con exquisitas imágenes, el joven agente al verlos llegar les dio la bienvenida con un saludo militar.

Heero entro a la habitación para disponerse a revisar el lugar como de costumbre y mientras lo hacia Relena quedo impresionada de lo hermosa que era aquella habitacion, evidentemente había sido remodelada pero aun conservaba su esencia original con muebles antiguos y un dormitorio digno de un rey.

-¿aun trabajara esta noche señorita Peacecraft ?- le pregunto Heero antes de retirarse

Relena asintió dirigiéndose a tomar asiento sobre el enorme escritorio antiguo de la habitacion.

-procure no desvelarse demasiado-

-no debe preocuparse agente Yuy, gracias por su excelente trabajo- le dijo Relena sonriendo, continuando con la formalidad con la que se dirigía a ella sabiendo que el agente de afuera los escuchaba, continúo sonriendo aun después de que él se había retirado, amando la forma en que se preocupaba por ella.

Como usualmente solía hacerlo primero se puso tan cómoda come le fue posible, sentía las plantas de los pies pulsarle agotados de ser aprisionados por los tacones que había llevado puestos todo el día. Al sumergirse en la tina sintió que el agua le había devuelto el alma, cerro sus ojos y recordó aquel beso en su pequeño espacio privado entre los jardines, lo que la hizo volver a sonreír de par en par, se sentía en un sueño y jamas había deseado tanto regresar a bruselas, sabia que ahí podrían tener la privacidad que tanto necesitaban.

Tuvo que poner un alto a sus propios pensamientos y salir del baño o jamas terminaría aquel trabajo pendiente. Se vistió con su usual camisón de satén largo y camino hasta aquel gran escritorio de la habitacion, aunque iba descalza todo ahí dentro estaba realmente cálido, el frio del exterior era inexistente dentro de esas paredes.

Escucho el estruendo de una tormenta a lo lejos y al mirar al exterior se dio cuenta que no tardaría en llover, así recordaba el clima lúgubre de Inglaterra, toda su vida había vivido en distintos lugares y este país había sido uno de ellos por un largo tiempo debido al trabajo de su padre.

Pasaron tres horas desde su llegada y la verdad era que no podía conciliar el sueño, escuchaba la lluvia comenzar a impactarse sobre los viejos techos de palacio mientras permanecía sentado frente al ordenador meditando sobre su padre biológico, Odine Lowe, él había sido la causa de su regreso a Bruselas y desde aquel momento en que todos sus recuerdos habían vuelto, necesitaba respuestas, sabia que la pieza clave para encontrarlas era Adam Rawler pero en todo este tiempo no tenían ni una sola pista de su paradero, sabia esconderse demasiado bien por lo que sus esfuerzos ahora se habían dirigido en encontrar al doctor Jay Null alias Dr J su mentor, ingeniero y creador del Wing Gundam, al parecer se encontraba en la tierra pero su ubicación exacta continuaba siendo un misterio.

Su siguiente pensamiento fue para Relena, mañana ella estaría en la residencia de su madre y no la escoltaría, era un lugar completamente seguro por lo que podría estar tranquilo y reponer las horas perdidas de sueño, aunque bien sabia que después de todo no las necesitaba, su sueño era siempre ligero.

Decidido a despejar su mente antes de intentar dormir un poco, salió a caminar entre los pasillos en ocaciones iluminados solo por la luz de los relámpagos volviendo el lugar más lúgubre, a diferencia de ella el jamas había estado en aquel lugar, pero en cuestiones de seguridad lo conocía perfectamente y es que al igual que Relena el tomaba muy en serio su trabajo.

Cuando se dirigía de vuelta a su habitacion, decidió antes volver a pasar frente a la habitacion de Relena, sospechando de aquel mal habito que había adquirido los últimos dias y al ver que la luz de su habitacion aun se filtraba bajo su puerta, supo que tenia razón.

-seguro ha vuelto a quedarse dormida- pensó

El agente al ver a Heero acercarse lo saludo con un riguroso saludo militar.

-de nuevo continúa trabajando- le aseguro Heero al agente

El agente asintió, el había estado también aquella noche en la que Heero había sido avisado de que las luces de la habitacion de Relena continuaban encendidas motivo por el cual él había entrado y se había asegurado de que ella estuviera bien.

-lo relevare esta noche agente- le dijo Heero, ordenando que el agente se fuera, había decidido que sería él quien montaría guardia, se conocía bien y sabia que de todas formas no dormiría.

El agente obedeció sus ordenes y se retiro despidiéndose igual bajo el código militar.

Heero abrió la puerta cuidando de hacer el menor de los ruidos, la conocía bien para estas horas debía estar dormida sobre su escritorio.

Y así fue, Relena estaba profundamente dormida aun con una pluma entre sus dedos, Heero la retiro de su mano con cuidado y comenzó por levantarla de la silla colocando su brazo sobre su cuello.

-debes dejar estos malos hábitos Relena- le dijo en voz baja, aunque sabia que no lo escuchaba. Después paso sus brazos tras su espalda y sus piernas y la levanto en un solo movimiento con facilidad.

-Heero-

Se sorprendió al escucharle decir su nombre, por momentos pensó que la había despertado.

Relena recostó su cabeza sobre su hombro, estaba seguro de que se había percatado de su presencia pero debía pensar que se trataba de un sueño.

La recostó sobre la cama con mucho cuidado y la miro sonreír y relajar su cuerpo ahora en una posición mucho mas cómoda.

Se detuvo de nueva cuenta para observarla un momento, su rostro era demasiado dulce cuando sonreía, pero bajo aquella posición que había tomado un tirante de su ropa se había deslizado sobre su hombro descubriéndole el pecho mas de lo que debía, viéndose sensualmente provocativa a la vista.

Detuvo sus pensamientos nuevamente y se dispuso a apagar la luz de la mesa de noche sin darse cuenta de que Relena había comenzado a despertar, para cuando su mano quedo al frente de ella, Relena había abierto sus ojos.

Se sorprendió de ver una mano frente a a su rostro y se incorporo rápidamente.

-disculpa, no quise asustarte- le dijo Heero al ver la reacción de ella.

Aquella sensación de pánico desapareció al verlo, pero su corazón no pudo hacer lo mismo.

-te has vuelto a quedar dormida sobre el escritorio- continúo diciendo Heero

¿Vuelto a quedar dormida? Pensó relena

-has sido tu? - le pregunto refiriéndose a aquella ocasión en que no recordaba haberse acostado

-debes descansar más- le insistió Heero

Relena tallo sus ojos en un intento por despertar.

-creo que me quede a la mitad de algo-.

-puede esperar, no desataras una guerra por eso-

Su comentario la había hecho sonreír

-lo se, solo que no puedo quedarme tranquila-

Relena se levanto de la cama y la miro dispuesta a volver hacia los documentos que había dejado incompletos sobre el escritorio.

Heero la detuvo del antebrazo tan pronto había dado un paso

-Relena-

-solo…- había intentado decir ella pero miro el tirante de su camisón y en seguida se percato de la poca ropa que llevaba puesta, el satén revelaba con detalle la silueta de su pecho y sus mejillas se encendieron, giro su rostro evitando que la viera avergonzarse, se acomodo la ropa y se cubrió el pecho con sus brazos, a pesar de todo lo ocurrido no podía evitar sentir vergüenza de mostrarse así frente a el.

Heero continuaba detrás de ella, su cabello le cubría la espalda y sus manos sujetaban sus brazos, sabia que se había sentido incomoda y lo mejor para ambos era que ella regresara a la cama y el se retirara.

Relena miro hacia la puerta del dormitorio pensando en que alguien mas pudiera verlos, pero se dio cuenta que todo estaba en completa oscuridad.

-descansa Relena- le dijo Heero antes de dirigirse hacia la salida.

-¿Serás tu quien monte guardia esta noche?-

-así es- le respondió él sin mirarla

Relena volvió a sentir un revoloteo en su estomago.

–ya que mañana estarás en la residencia Darlian, iré a los cuarteles de la fuerza preventiva- le dijo Heero

-¿te quedarías conmigo?- le pregunto sin miramientos

Heero detuvo sus pasos muy cerca a la puerta.

Relena sintió que toda la sangre se le había subido al rostro, había hablado sin pensar, quizá había sido demasiado sugerente.

-yo… lo siento, quise decir-

-estaré cuidando de ti esta noche…- le respondió Heero al mirarla finalmente

Relena esta vez no pudo seguir escondiendo de su vista el color de sus mejillas.

-debes descansar, estas agotada- agrego, haciéndole entender que esta vez no debía suceder nada, recordaba claramente la declaración que le había hecho Relena y era evidente que no le había mentido, fisicamente se encontraba agotada, independientemente de lo que el sintiera, no debía exigir más de lo que ella podía soportar por lo que continuo su camino hacia la puerta.

-Heero-

Evito mirar su rostro de nuevo pensando en lo difícil que siempre hacia las cosas para él.

-no te vayas por favor- le pidió Relena no pudiendo imaginar mayor descanso que los de sus brazos rodeándola -solo permanece a mi lado-

Heero lo analizó un momento, estaba seguro de que tan pronto cerrara la puerta Relena no volvería a dormir, volvería a tomar esa pluma talvez por treinta o cuarenta minutos más.

Decidido entonces a asegurarse de que no volviera a su escritorio, Heero se giro hacia ella y para su sorpresa, él volvió a cargarla en brazos, Relena sintió su corazón latir a mil por hora mientras estaba tan cerca de el, la llevo de vuelta hasta la cama y la recostó nuevamente.

-descanse ahora señorita Peacecraft- le dijo a la vez que apagaba la ultima luz encendida, dejando el interior casi en penumbras, únicamente iluminado por la luz que se filtraba de la ventana debido a la tormenta y las luces del exterior

Ahora ella había atrapado su mano y se recorrió de la cama liberando un espacio a su lado, dandole a entender que el debía tomarlo.

Heero dudo un momento, pero Relena no estaba dispuesta a dejarlo ir y el la conocía perfectamente por lo que sin mas se rindió a su petición y se recostó a su lado.

Relena le sonrió e hizo lo mismo, respetando dejar una distancia entre ambos, pero con su rostro frente al de él.

Heero cerro los ojos con la intensión de que ella hiciera lo mismo, Relena sonrió ante ese gesto, pero aun sentía su corazón dando saltos en frenesí, no pensaba que le fuera posible cegar su vista a la oportunidad de verlo nuevamente dormir junto a ella.

Él podía sentía su mirada, pero estaba decidido a no abrir sus ojos, esperaría hasta asegurarse de que durmiera nuevamente.

Relena continuaba mirándolo detenidamente, registro con detalle las facciones de su rostro y aparto los mechones de cabello de su frente por lo que Heero se vio obligado a verla.

-duerme- le ordeno con seriedad

Relena le sonrió como siempre solía hacerlo cada vez que él la reprendía y ella sutilmente le decía que no le haría caso, le había vuelto a robar una ligera sonrisa en su rostro, antes de volver a cerrar los ojos.

-tal vez con un ultimo beso de buenas noches- le dijo ella en voz muy baja tanto que Heero no pudo escucharla, pero la sintió acercarse a él hasta sentir sus labios atrapar los suyos.

-Relena…- dijo su nombre y abrió sus ojos tan pronto había soltado sus labios

Estando tan cerca a ella, se dio cuenta de lo tanto que amaba aquel aroma que siempre la acompañaba, desde aquel momento a la fecha era difícil permanecer a su lado y no recordar cada detalle de ella.

Relena sentía su corazón golpearle el pecho, cerro sus ojos y relajo sus labios esperando que él la besara, situación que le fue difícil de rechazar a Heero, grave error si realmente lo que deseaba era solo velar por su descanso.

Cada beso que él le daba alteraba mas sus emociones y de un momento a otro la había recostado de espaldas sobre la cama con su cuerpo casi encima de ella.

Cuando soltó sus labios, Relena sentía todo su cuerpo arder y su agitado corazón no dejaba de recordarle la ferviente necesidad que tenia por él. Intentar conciliar el sueño nuevamente en estos momentos sabia que seria una tarea imposible.

Para ese momento la tormenta había embravecido, lo que hacia retumbar las las paredes de la habitacion y lo mismo sucedía dentro de sus agitados corazones. Ambos se miraban profundamente pensando en cuanto tiempo había pasado desde aquella noche en Ginebra.

-¿Qué estoy haciendo?- Pensó Heero y desvío su mirada de la de ella pero Relena acaricio su rostro, atrapando su atención nuevamente, rara vez podían disponer de momentos como este y no estaba dispuesta a desaprovecharlo, deseaba con locura volver a repetir aquella noche y estaba segura que a él le sucedía lo mismo.

XXX

Beso sus labios nuevamente y a tientas busco el cierre de su pantalón, tomándolo esta vez a él por sorpresa y haciéndole saber claramente sus intenciones.

Heero le detuvo las manos al instante.

-Relena...- había dicho su nombre de nuevo al ver lo que estaba dispuesta a hacer tan rápidamente.

A pesar de que ella le había dejado en claro que estaba cuidándose y no le dejaba excusa para detenerse ahora, pensaba en lo mal que hacia de nuevo, era evidente lo cansada que estaba, no había venido aquí a abusar de ella, debían esperar tal vez hasta su regreso a Bruselas.

Relena acerco mas su cuerpo hacia él, era verdad podía sentirse cansada pero su cuerpo había fantaseado con esto desde aquel día y opinaba lo contrario, no estaba dispuesto a detenerse.

-Heero…-

Ella había vuelto a besarlo y él no pudo detenerse de responderle de la misma manera.

-Relena…-

Se sintió rendirse, sus manos se relajaron y la dejo comenzar a deslizar las suyas por debajo de su playera, sintió su piel tensarse cuando sus manos le tocaron el abdomen, no podía evitar sentir una sensación extraña, su cuerpo aun no se acostumbraba a las caricias que ella le daba, era como si activara un instinto de defensa, esto definitivamente lo hacia perder el control de sus emociones.

recordó aquella primera vez y todas las veces que debió sujetarle las manos para que no lo tocara, porque cuando lo hacia sentía que su mente se nublaba, Relena estaba jugando con fuego, lo estaba envolviendo y no iba a ser posible extinguirlo.

Los truenos comenzaron a hacer estruendo con mayor frecuencia y las luces de la tormenta iluminaba un poco mas la habitacion por breves instantes.

Heero llevo su mano hasta aquel tirante que gustaba de resbalarse de su hombro y comenzó a deslizarlo lentamente, acariciando su piel en el proceso.

-eres demasiado obstinada-

Relena le sonrió y junto a esa caricia sintió un cosquilleo recorrerle el cuerpo por lo que Heero intencionalmente le beso la piel muy cerca a su cuello, el lugar exacto que sabia la hacia estremecer.

-uhm- un ligero quejido soltó Relena de sus labios, cerró sus ojos y sintió nuevamente una descarga recorrerle el cuerpo, junto a un deseo que la llevaba a desear arrancarse todo lo que llevaba puesto.

-te escucharan-

Relena se ruborizo, ¿aun con la fuerte tormenta?, pensó. Heero sabia que eso no podría suceder, pero se divertía de ponerla nerviosa.

Recostada de espaldas sobre la cama ahora los labios de Heero volvieron a tocar los de ella, Relena recogió sus piernas y su largo camisón se deslizo hasta descubrir la mitad de ellas. con esta oportunidad a la vista, ahora era la mano de él era la que le recorría la piel por debajo de la ropa, desde su cadera hasta su pecho bajando de nuevo muy lentamente hasta tentar con sus dedos la segunda prenda que la cubría.

-uungh- Relena había vuelto a gemirle suavemente en el oído cuando sus dedos atraparon aquella prenda y la deslizaron bajo su cadera, ella le ayudo levantando su cuerpo lo suficiente para liberarse de ella.

Al terminar de deshacerse de su ropa interior Relena volvió a atrapar su boca y se besaron tan apasionadamente como aquella noche en Ginebra, volviendo a recordar lo que se sentía unir algo más que solo sus labios.

Relena podia sentir su cuerpo contraerse justo en medio de sus piernas, comenzando a frotarlas. Heero deslizo su mano por lo largo de sus piernas y la miro apretar sus labios al momento en que descanso su mano sobre su vientre, evitando tocarla a propósito.

Heero acerco su rostro al de ella, dispuesto a gravar en su mente la reacción que tenía cuando su mano se deslizaba entre sus piernas.

Relena lo miro un momento avergonzada por la manera en que la miraba y lo expectante que estaba de que él la tocara.

-Heero-

Heero deslizo su mano hasta tocar justo en medio de sus piernas, la miro apretar sus labios en el momento en que sintió directamente sobre sus dedos la humedad y el calor que emanaba de su cuerpo.

Relena dejo escapar un quejido, mientras el continuaba agitando su cuerpo, estiraba y frotaba sus piernas con su mano en medio de ellas.

No pudiendo soportarlo mas Heero le descubrió la mitad del cuerpo y Relena abrió sus piernas para que él tomara su lugar entre ellas.

Había accedido a todo lo que ella le pedía, lo había logrado llevarían esto hasta el final. Comenzando por retirarse la playera que llevaba puesta.

Su camisón ahora estaba recogido hasta la mitad de su cuerpo, quedando totalmente desnuda de la cintura a los pies, sus manos comenzaron acariciándole la piel por todo el contorno de sus piernas hasta alcanzar sus glúteos, lo que le hizo a ella morderse los labios, manteniéndose a merced de lo que él decidiera hacer con ella.

-Heero…-

-No todavía…- le dijo él a la vez que volvía a deslizar sus manos por debajo de su ropa acariciando todo el contorno de su figura hasta alcanzar por un breve instante la suavidad de sus pechos, continuando deslizándose hasta su cadera, sujetándola con mas fuerza en ese lugar.

Relena se dejo envolver por aquella sensación que sentía, su cuerpo había comenzado a moverse por voluntad propia cada vez que el la sujetaba de esa manera.

Relena realmente lo volvía loco, la miro cerrar sus ojos y estirar su cuello, esperando sentirlo pronto dentro de ella. volvió a hacer un esfuerzo sobre humano por reprimir sus emociones para no sucumbir a sus deseos tan rápidamente, primero debía asegurarse de que ella estuviera preparada para eso.

Heero acerco su rostro al de ella, sus miradas se cruzaron y ayudado por la luz de la tormenta podía ver el rostro de ella encendido, tomaba nota de cada expresión que hacia, descubierto en ese momento que esa era una de sus favoritas.

volvió a llevar su mano entre sus piernas y Relena dejo escapar un quejido, mientras el continuaba agitando su cuerpo, estiraba y frotaba su cuerpo contra el y con desesperación sus manos volvieron a buscar el cierre de su pantalón, en un intento por sentirlo completamente.

-hmm- heero se quejo tomo sus manos y la sujeto fuertemente contra la cama.

Relena abrió sus ojos, algo sorprendida por la fuerza con la que la había sujetado.

Heero se dio cuenta de esto, soltó sus manos y dejo caer todo el peso de su cuerpo sobre ella, las piernas de Relena lo rodearon y aun bajo la ropa podía sentir la rigidez de él contra su piel junto aquellas pulsaciones que en su interior habían vuelto con mayor intensidad.

Sus miradas se encontraron nuevamente y él volvió a llevar su mano entre sus piernas, Relena cerro sus ojos y apreto sus labios al sentirlo tentar su piel nuevamente.

Le fue inevitable sentirse llevar por esa tempestad que ocurría dentro de su cuerpo, comenzó a frotarse contra el nuevamente, de arriba abajo como si estuviera ya dentro de ella y al escucharse debió tapar su boca con sus manos intentando mantenerse callada pero aquella cama también había comenzado a delatarlos, por lo que agradeció a la estrepitosa tormenta de silenciarlos.

El placer los invadió a ambos, aun no estaba dentro de ella, pero el tan solo verla y escucharla de esa manera lo volvía loco. Lo estaba llevando al límite, volvió a besarla interrumpiendo intencionalmente aquellos sensuales sonidos, mientras continuaba moviéndose debajo de el, envuelta en el placer que le daba.

Cuando Heero comenzó a besar su cuello al buscar el calor de su pecho se percato de que aun llevaba puesto aquel camisón, deseaba ver y sentir su piel contra la suya. Detuvo sus movimientos y se separo de ella abruptamente para terminar de retirarle la ropa y dejarla totalmente desnuda, Relena lo miro después incorporarse de rodillas sobre la cama y esta vez estaba decidida a no cerrar sus ojos, ni tampoco desviar su mirada, quería conocerlo a él por completo. Heero la miro y noto lo expectante que estaba a cada uno de sus movimientos, comenzó a desabrocharse el pantalón y tiro de el junto con su ropa interior.

Relena trago saliva y sostuvo su respiración al verlo y él lo noto al dejar a la vista de ella lo que le habían provocado sus candentes movimientos y sensuales sonidos.

Relena comprendió entonces el porque había sentido dolor, al verlo acercarse a ella por reflejo había tensado su cuerpo y sintió a su corazón agitado golpearle el pecho con fuerza.

Liberado de todo por completo estaba dispuesto a continuar. Heero se acerco hasta ella lentamente tomando sus brazos para que estos rodearan su cuello, deslizando después sus manos bajo su espalda, atrayéndola hacia él, podía sentir el ritmo acelerado de su corazón y su piel directamente contra la suya, esa sensación estremeció cada parte de su ser y pensaba en lo tanto que había deseado volverla a tocarla de esa manera.

Libero sus manos de su espalda, tenia su cuerpo aprisionado bajo el suyo y comenzó trazando muy lentamente con uno de sus dedos una línea recta desde su hombro hasta la punta de su pecho, prestando su total atención a esas delicadas puntas de color rosado. Cubrió una de ellas cuidadosamente con su mano, percibiendo su piel suave y tersa tal como la recordaba, se inclino un poco y la aprisiono dentro de su boca.

-uhm- Relena mordió sus labios, cerró sus ojos y sintió su cuerpo estremecer y su piel erizarse cuando los labios de Heero succionaban y jugaban con su pecho dentro de su boca. Heero podía sentir lo que esto le provocaba, soltándolo para brindarle la misma atención al otro, mientras sus manos seguían deslizándose sobre todo el contorno de su figura.

Cuando se detuvo, sus miradas se cruzaron nuevamente, Relena sentía que le faltaba el aire Y Heero la miraba atentamente, disfrutaba de verla apretar sus labios mientras comenzaba a moverse contra ella.

Ella sentía una descarga por todo su cuerpo cada vez que él golpeaba y rosaba su piel de esa manera, apretó sus labios nuevamente y comenzó a unirse en ritmo junto a él, deseando fervientemente sentirlo con mayor intensidad.

Sus movimientos estaban subiendo estrepitosamente la temperatura corporal de ambos y ya podía sentirlo palpitar y deslizarse entre aquel lugar que lo esperaba. El podía sentir sobre su piel el calor que emanaba de su interior y se deslizaba sobre su cuerpo. Ambos podían sentir lo preparados que estaban para volver a complacer sus mas ardientes deseos.

-Relájate- le dijo al oído al sentirla tensar su cuerpo cada que el le rozaba la piel de esa manera.

Beso muy lentamente su cuello mientras una de sus manos se deslizaba en en medio de sus piernas, Relena mordió sus labios, tan pronto sintió sus dedos tocar nuevamente en aquel lugar donde su piel adquiría mayor sensibilidad.

Lo que siguió no podía describirlo, lo que sea que estuviera haciendo la mataría en ese momento, esos movimientos hicieron que Relena apretara la mano de él entre sus piernas varias veces y retorciera su cuerpo con mayor frecuencia.

-Heero-

Habia dicho su nombre y llevado su mano hasta la mano de él, que tanto placer le estaba dando, mientras con su otra mano había tapado su boca continuando, fracasando en sus intentos por guardar silencio.

Heero supo entonces que este debía ser el momento adecuado y en un ligero movimiento, intercambio el lugar de sus dedos por aquello que deseaba fervientemente ser aprisionado nuevamente dentro de ella.

Relena mordió sus labios, no quería gritar, sintió la prisión de su piel contraerse contra el constantemente por voluntad propia, dio un grito ahogado y sintió alcanzar las cortinas que adornaban la cama, era una sensación tan explosiva que se sentía perder, no era como la primera vez en Ginebra, esta vez, su cuerpo estaba expectante, conocía y deseaba repetir esas emociones, incluso deseaba mas de lo que había tenido aquella vez.

A Heero le sucedía lo mismo, su cuerpo comenzaba ahora a ganarle la batalla, se sentía ser llevado nuevamente dentro de ella y esta vez la veía disfrutarlo plenamente, sintió con mas intensidad la rigidez de él dentro de ella y su mente comenzó a nublarse.

Esta vez le fue inevitable hacer caso a sus propias emociones y comenzó a moverse, embriagado por el calor de su interior y sumergido en el éxtasis que sentía cada vez que ella apretaba las paredes de su cuerpo contra él.

Relena levanto su cadera y Heero la sostuvo en esa posición lo que le permitió estar aun mas adentro. Tomo aire con fuerza, esto lo enloquecía las contracciones se intensificaron y la respiración de ambos con ellas.

-Hmm- fue lo único que le escucho decir antes de intentar besarla mientras llevaba a sus cuerpos a un ritmo épicamente enloquecedor.

Continúo golpeando en su interior una y otra vez cada vez com mas fuerza. Ahora ambos lo estaban disfrutando, estaban jadeando y no podían evitarlo.

Fue en ese momento en que perdieron total existencia y problema del mundo, la realidad era esa, únicamente esas cuatro paredes, los cielos embravecidos y ellos dos junto, entregándose nuevamente, sumergiéndose dentro de ese intenso mar de emociones.

Sin mas fuerzas que le quedaran Relena dejo caer su cadera y Heero volvió a colocar su brazo bajo su espalda, levantando por ella un poco su cadera hacia el.

Bajo esa posición Relena se había aferrado a la almohada, con su pecho directamente contra el suyo por lo que Heero podía sentir nuevamente el corazón de ella latir con fuerza. hundió su rostro sobre su hombro y se sintió perder, no podía parar, no quería detenerse.

Relena podía notar que estaba actuando diferente a aquella primera vez, la respiración de Heero estaba a la altura de su oído, lo escuchaba realmente agitado y la piel de su cuerpo estaba tan caliente que la hacia sudar, quería gritar no podría soportar más, la tensión había llegado a su límite.

Sintió un leve ardor en su piel al momento en que Relena se había aferrado esta vez a su espalda con fuerza, la sintió venirse y desvanecerse, pero Heero se sentía tan bien dentro de ella que golpeo dos veces mas en su interior antes de sentir que su sangre le hirviera y un cosquilleo le recorriera todo el cuerpo, dio un respiro hondo y todo ese calor bajo y se deposito dentro de ella, lo que lo paralizo un momento, dándose cuenta que esta vez no había podido ser capaz de detenerse.

Relena continuaba aferrada a su espalda tomando aire con fuerza, estaba segura de que lo había sentido venirse dentro de ella, sentía una calidez en su interior y aunque se había detenido lo sentía aun pulsando dentro.

Heero volvió a hundir su rostro sobre su hombro, no podía reponerse, lo estaba consumiendo junto aquel calor que emanaba fuera con mayor intensidad.

XXX

La primera vez había sido maravillosa, pensó Relena, pero esto había trascendido a otro nivel. ¿Había algo que no pudiera hacer perfectamente? Pensó.

Heero se obligó a retirarse, soltando su cuerpo y recostándolo totalmente sobre la cama, percatándose a la vez que la había sujetado con demasiada fuerza.

Asustado por lo que acababa de suceder la observo detenidamente, Relena continuaba con sus ojos cerrados y jadeaba como si hubiese aguantado la respiración todo ese tiempo. Heero se recostó a su lado y por su mente paso que de verdad podría haberle hecho daño.

Cuando finalmente abrió sus ojos, al mirarlo se dio cuenta que la respiración de él se regularizaba rápidamente y ella continuaba hiperventilando.

¿Qué sucede? - pregunto Heero al ver que lo miraba con extrañeza.

Pero ella no respondió, le costaba hablar

Relena le sonrió y acaricio su rostro

-nada- le respondió ella al fin.

Aun sentía que la mitad de su cuerpo no le respondía, pero con esfuerzo Relena rodeo su cuello entre sus brazos obligándolo a invertir por primera vez su posición, ante la sorpresiva mirada de Heero, Relena se acercó a besar sus labios, su largo cabello había caído sobre su rostro, pudiendo él percibir de cerca ese aroma dulce y delicado que tanto excitaba a su imaginación cuando estaba cerca de ella.

-¿podrás dormir ahora?- le pregunto Heero al momento en que soltó sus labios.

Relena se limitó a solo responder a su pregunta con una dulce sonrisa, realmente le costaba hablar, recostó su cabeza sobre su pecho, necesitaba de su calor, esa noche podía estar tranquilo, estaba segura dormiría profundamente.

-gracias- le dijo Relena con un hilo de su voz, no estaba segura si la había escuchado, pero estaba agradecida de que el se hubiese quedado a su lado y ademas haya cumplido sus ardientes caprichos.

Bajo esta posición podía sentir la calidez de su mano sobre su espalda y escuchaba a su corazón latir tranquilo mientras el de ella continuaba sintiéndolo hasta los oídos, ¿Cómo le era posible relajar su cuerpo tan rápidamente? Si hacia unos instantes estaba tan agitado como el de ella.

Lentamente sintió que su cuerpo se desconectaba de su mente descubriendo en ese momento que escuchar el ritmo de su corazón la relajaba, lo que la llevo a caer dormida rápidamente.

Heero sintió que podía hacer lo mismo, se sentía muy diferente, su cuerpo y su mente se habían despejado, Relena tenia el poder de envolverlo en una paz infinita.

Quizá había podido dormir dos o tres horas, cuando volvió a abrir sus ojos aun era de noche, pero la tormenta ya se había detenido y Relena continuaba durmiendo plácidamente sobre su pecho.

Heero llevo su mano a su rostro intentando volver a poner sus pensamientos en orden, sabia que aun tenia tiempo suficiente antes de que llegara otro agente a cubrirlo y la verdad era que no quería separarse de ella pero era necesario, nadie debía si quiera sospechar algo, por lo que sabia también que seria necesario tomar un baño antes de salir, aunque le encantara la idea de llevar su aroma impregnado en la piel, cualquiera que prestara suficiente atención sospecharía, aunque esta idea fuese algo exagerada no se sentía tranquilo.

Heero le tomo el brazo con mucho cuidado y deslizo su cuerpo lentamente hasta liberarse.

-Heero-

La escucho llamarle y pensó que no había tenido el cuidado suficiente, pero al mirarla se dio cuenta que continuaba presa de un sueño profundo, sus ojos estaban cerrados y sus labios apretados, llevándole a pensar que quizá estaba teniendo un mal sueño.

-Relena- dijo su nombre en voz baja

-uunhg-

La respuesta que obtuvo fue un gemido muy ardiente saliendo de su boca. Heero se había quedado paralizado al escucharla y verla, Relena había girado su cuerpo boca arriba y se había descubierto el pecho en el proceso, ahora no podía verle el rostro, pero…

Heero en seguida retiro su mirada, pesando en que ese baño no podía esperar mas.

Cuando Relena despertó, la luz del día ya comenzaba a invadir la habitación, lo primero que vio al abrir sus ojos fue el techo de aquella tan elegante cama, percatándose poco tiempo después de que Heero ya no estaba a su lado,

-hubiese deseado verlo dormir como aquel día- pensó

cerro sus ojos y su imagen aún vivía claramente en su mente, sonreía sin darse cuenta cuando escucho un sonido muy cerca de ella, tardo en identificarlo unos segundos hasta que se dio cuenta de que se trataba de su teléfono.

Tomo aquel dispositivo que siempre dejaba con su alarma lista sobre la mesa de noche y le recordaba los pendientes del día, pero en esta ocasión mostraba en pantalla 3 llamadas perdidas de su madre, recordó que ese día era su día libre y debía regresar a Londres tal como se lo había prometio pero entre tantos pendientes había olvidado por completo confirmarle la hora de su visita por lo que seguramente a eso se debían sus intentos por contactarla, inmediatamente después pensó también en su madre recriminándole el hecho de sus actividades nocturnas con Heero, siempre le había dicho que debía esperar al matrimonio, se sentía avergonzada por eso, pero en definitiva no se arrepentía de nada, le marco inmediatamente lo menos que podría hacer era no preocuparla.

Su llamada había comenzado a dar linea cuando para su sorpresa vio salir a Heero del baño, una toalla le cubría la mitad del cuerpo y su cabello aun estaba húmedo.

Heero la miro a ella, tenia el teléfono sobre el oído, lo había escuchado sonar mientras se bañaba y era seguro que ahora se encontraba atendiendo esa llamada, por lo que paso frente a ella sin decir una palabra.

La luz del día le proporciono la visión perfecta a Relena, lo miro caminar por la habitacion hasta donde se encontraba su ropa, ropa que no se había percatado continuaba sobre el piso, no pudo evitar mirar sus hombros, su espalda y su abdomen, pensando en lo atractivo que era había apretado sus labios sin si quiera darse cuenta.

Su madre la llamo dos veces al contestar el teléfono puesto que Relena estaba inmersa en lo que sus ojos veían. Se disculpo de inmediato tan pronto se dio cuenta de la distracción que había tenido y Heero se había percatado de ello.

Mientras realizaba su llamada continuaba sin perderlo de vista, lo miro levantar toda la ropa, inclusive la que le había retirado a ella.

Estaba de espaldas cuando se retiró la toalla para comenzar a vestirse, por lo que Relena termino de enterarse de que todo en él estaba perfectamente bien proporcionado.

-Relena?-

Era la voz de su madre que la llamaba nuevamente en el teléfono, se había quedado muda nuevamente unos segundos.

-eh… si disculpa, por mi esta perfecto- había tartamudeado al responder a su pregunta.

Si estaba provocándola intencionalmente lo estaba logrando. Esta vez tuvo que recostarse nuevamente sobre la cama retirando obligadamente su mirada.

Cuando colgó el ya había terminado de vestirse.

-¿todo bien?- quizo saber Heero

-Si…- le respondió pensando en recriminarle el hecho de ponerla nerviosa al teléfono intencionalmente, pero al final decidió no hacerlo para no evidenciarse a si misma.

-le he confirmado a mi madre que la veré esta tarde- termino diciendo

Relena se levanto de la cama cubriendo sin mucho éxito su cuerpo con las sabanas, a diferencia de el a ella aun le apenaba que la mirara desnuda, Heero se percato de esto lo que le arranco una pequeña sonrisa.

-Relena...-

Relena se exalto deteniendo su paso, la voz de Heero sonaba seria, como las tantas veces en que la había reprendido y eso la atemorizo un poco. Heero dudo en lo que estaba a punto de decirle por que lo único que lograba cubriéndose de esa manera era que deseara arrebatarle la sabana, pero al igual que ella decidió cambiar el tema por completo, realmente desconocía el poder que tenia sobre el.

-Pediré traigan tu desayuno antes de irnos- le dijo

Relena asintió y se extraño un poco pero continuo su camino a la ducha.

Dentro de la bañera, sentía su cuerpo flotar, cerraba sus ojos y lo veía a el, lo sentía aun tocándola, ¿como se suponía que tendría que seguir su vida aburrida y rutinaria después de esto?, bueno evidentemente dejaría de ser aburrida y rutinaria pensó y una sonrisa se dibujo en su rostro.

Al salir del baño ya su desayuno la esperaba sobre la mesa del dormitorio.

-Espero te guste-

Se sobre salto al escuchar su voz detrás suyo y el se sentó en la silla de frente a la de ella, noto que nuevamente no había ningún platillo para él.

-¿No comerás nada?-

-comí algo cuando estabas duchándote, ahora solo quiero percatarme de que tú lo hagas- le dijo señalando su platillo

Relena le sonrió, estaba dispuesta a hacerlo, no es que no disfrutara de la comida, sino que su trabajo la envolvía tanto que descuidaba su alimentación con frecuencia, pero desde que él estaba a su lado se había encargado de que eso no sucediera.

Heero no retiro su mirada de ella y eso la ponía nerviosa hubiese preferido que el comiera junto con ella. Sabia que debía decir algo para romper este silencio incomodo, pero nada venía a su mente, Siguió comiendo en silencio, llevaba solo la mitad del almuerzo cuando lo vio coger su teléfono.

-Debo retirarme ahora Relena- le dijo Heero

Esas palabras borraron cualquier pensamiento que hubiese cruzado por su mente. Heero lo noto y continúo.

-otro agente te escoltara en el día después de llevarte a la residencia Darlian-

-entiendo- comprendía perfectamente el motivo, Heero había tomado el turno de vigilancia de la noche.

Heero se levanto de su asiento y abrió la puerta de su habitación.

-háganos saber cuándo se encuentre lista Señorita Peacraft- le dijo para después retirarse, por su forma de hablarle era evidente que un agente había llegado a tomar su lugar.

Relena odiaba estos momentos de su relación, sus encuentros a escondidas y el hecho de aparentar que nada pasaba en realidad, pero sin duda eso no podia borrar la sonrisa en su rostro que él le había provocado.