Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de que vean (XXX) pueden hacerlo.


LONDRES, INGLATERRA

Camino de vuelta a la capital, esta vez solo Relena viajaba en el asiento trasero de la limosina y Heero iba al frente. Leia sobre aquella enfermedad en marte y la falta de agua potable, todo debido a que la colonia sobre el planeta rojo había crecido mucho mas rápido de lo que a la tierra le era posible enviarle suministros, pero Vasiliev había salido a su rescate por lo que el problema estaba solucionado de momento aunque eso no la dejaba tranquila, todos sospechaban que sus actos no eran solo humanitarios si no con la intención de en un futuro buscar el liderazgo de marte y posiblemente también con el fin de separarse de la ESUN., ese hombre tenia el perfil completo para convertirse en un dolor de cabeza, tenia un carácter difícil de tratar inclusive para su propia familia, era bien sabido que había cortado toda relación con su hijo hacia tiempo pero resultando mucho mas evidente este ultimo año cuando anteriormente se mostraba orgulloso de él ¿Por qué había sucedido? Se preguntaba, no dejando de pensar en la decisión de unir a Eduard Nazarov a la ESUN, a su mente llegaron las palabras que el joven le había dicho mientras bailaban" por usted, estoy donde estoy ahora" sin duda había algo ahí que la ponía intranquila, pero si el fuese alguien peligroso sin duda Heero se lo habría dicho, el jamas dejaba cabos sueltos.

Al llegar a la residencia Darlian, Mareen Darlian, su madre ya la esperaba frente a su puerta. Se estacionaron justo en frente de ella y Heero bajo del vehículo para ayudar a Relena a bajar.

-señorita Peacecraft estaremos de regreso a las siete para partir al aeropuerto- le dijo seriamente en presencia del otro agente

-gracias- le respondió Relena amablemente no pudiendo evitar sonreírle.

Teniendo sobre ellos varias miradas Heero solo se limitó a asentir, volviendo a subir al auto. La mansión era un lugar seguro por lo cual se retiro tranquilo. Relena por el contrario no deseaba que fuese así, la lastimaba verlo alejarse de ella por el motivo que fuese.

Tan pronto estuvo a su lado, su madre la abrazo con fuerza y dentro de la mansión compartieron el té, mientras platicaban sobre todos los viajes que ella había tenido que hacer y las fiestas aburridas a las que había tenido que asistir omitiendo evidentemente ciertos detalles.

-dime la verdad hija- le pidió su madre muy seriamente

Por aquel tono en su voz Relena la miro sorprendida, sobre lo que sea que estuviera a punto de preguntarle.

- ¿te encuentras bien de salud?, estabas algo distante en la mañana, ¿has dormido bien?-

Relena se vio obligada a tomar un sorbo mas de la tasa de té intentando esconder el rubor de sus mejillas, recordando el motivo de la poca atención a su conversación esa mañana.

-si… perfectamente- le respondió ella lo mas natural posible.

La señora Darlian la conocía perfectamente, sabia lo entregada que era en su trabajo y que frecuentemente descuidaba su salud, intentando sobre llevar una enorme carga sobre sus hombros a muy temprana edad.

-Dedicas todo tu tiempo al trabajo hija deberías intentar contactar a tus antiguas amistades, eres muy joven todavía-

Relena le sonrió, no podía negárselos, su madre la conocía perfectamente, aun si no le decía que frecuentemente dormía hasta tarde intentando acabar con todos sus pendientes ella podía imaginárselo, pero la verdad también era que nunca había sido muy sociable, sus padres siempre fueron quienes la alentaban a realizar sus festejos de cumpleaños y desde la muerte de su padre eso ya nunca había vuelto a suceder.

-debes tomarte un tiempo para ti, porque en algún momento deberas encontrar a un hombre del que te enamores profundamente y con el que formaras una familia-

Relena desvío su mirada sin darse cuenta, al pensar en aquel hombre que no había dejado de amar aun después de tanto tiempo.

-lo se…- dijo ella suspirando

Su madre dudo un momento de lo que iba a preguntarle, pero se atrevió finalmente.

-¿no hay ningún pretendiente cerca? –

Relena inmediatamente pensó en aquellos comentarios de la prensa y era imposible que su madre no los hubiese escuchado ya.

-No mamá realmente el poco tiempo que tengo ha acabado con mi poca vida social-

-que lamentable, aunque debo admitir que tu guardaespaldas es muy apuesto- le dijo sonriendo, evitando decirle que sabia perfectamente bien quien era.

Relena no supo que responder, no podía intentar ocultárselo, sabia bien que su hija desde aquella fiesta de cumpleaños se interesaba por un chico bastante problemático, el cual ella siempre cuidaba y estaba al pendiente, pensó seriamente en confiarle su secreto después de todo era su madre.

-se ve que es una persona muy fría y reservada debe ser difícil tratar con el, ¿no es cierto? -

Relena esta vez no pudo ocultar su sonrisa enamorada.

-y dime quien es ese joven Eduard Nazarov de quien tanto se habla? - le pregunto su madre para cambiar el tema de aquel amor platónico que siempre había tenido su hija.

–son solo inventos de la prensa-

-pero si algo debe ser cierto es que es un caballero, recibiéndote con rosas en el aeropuerto con un atuendo impecable y ademas tan apuesto-

-Lo es, es muy amable, pero, aunque se diga lo contrario nuestras platicas han sido solo de trabajo-

-Entonces deberías hacer caso a lo que dicen-

–no, en absoluto, no me interesa tener una relación en estos momentos, el tra…-

-No con él, me imagino- la interrumpió su madre

Relena se ruborizo, para su madre era un libro abierto

–en realidad yo…-

fue interrumpida nuevamente esta vez por el ruido de la puerta al abrirse, el mayordomo había entrado a dejarles algunos refrigerios y cambiaron el tema de conversación por lo que perdida la oportunidad de abordar el tema en esa ocasión, decidió que sería mejor hablar de el en otro momento.

Al dar las siete de la noche tal cual lo marcaba su rigurosa agenda, Heero y otro agente ya la esperaban afuera de la residencia. Relena no pudo evitar sonreírle nuevamente al verlo, cada vez era mas difícil ocultar la felicidad que sentía al verlo y para su madre eso no pasaba desapercibido.

- cuídala mucho por favor - le pidió amablemente la señora Darlian a Heero aun sabiendo que no era necesario decírselo, solicitud a la que él solamente asintió.

Relena abrazo a su madre una ultima vez antes de subir al auto, sabia que se daba cuenta de que aun continuaba enamorada de Heero, pero era seguro que no imaginara ni un poco que su relación hubiese madurado tanto.

Preocupada por ella la vio alejarse nuevamente. Como bien había pensado Relena, a su madre le resultaba evidente que continuaba profundamente enamorada de aquel piloto del Gundam, no significaba que no deseara que sus sentimientos fuesen correspondidos, era el hecho de que él no era el hombre que hubiese deseado para su hija. Aunque si algo debía reconocerle era que aun sin ser su guardaespaldas no dudaba en entregar su vida por ella, ¿habría algo mas que pudiera demostrar lo que sentía?, ya no eran unos niños, pero era evidente que su hija no se atrevía a confesarle sus sentimientos y él no era un chico como cualquier otro, suspiro al pesar que quizá era una causa perdida para su hija.

Cuando arribaron al avión privado que los llevaría hasta Alemania, nuevamente viajarían otros pasajeros con ellos y tan pronto Relena tomo su lugar dentro del avión, Heero le entrego dos sobres sellados, uno de ellos algo mas abultado que el otro.

-llegaron esta tarde señorita Peacecraft-

-gracias agente Yuy- le respondió ella al recibirlos

La verdad era que intencionalmente uno de ellos no se lo había entregado hasta ese momento para evitarle pensar en más pendientes cuando visitara a su madre.

Ambos paquetes venían de parte de su secretaria en Bruselas y al abrirlos se dio cuenta que uno de ellos incluía una carta impresa a nombre de Eduard Nazarov.

Junto a esa carta su secretaria le había enviado el proyecto de terraformacion que él presentaría en el congreso para la terraformacion de marte, aquellos documentos los cuales Eduard Nazarov le había hablado antes de partir de suiza. Al leer aquella carta se dio cuenta que él se había enterado de su aceptación al congreso, tal como Relena lo había solicitado. Le había confesado también que había recibido la noticia en la madrugada de ese mismo día, por lo que no dudo en escribirle esa carta en la cual se mostraba emocionado de su asistencia y la invitaba cordialmente a cenar al terminar el evento, dado que quería conocer sus opiniones al respecto en un lugar con mayor tranquilidad y comodidad para ella. Relena recordó las palabras de su madre, si realmente era un hombre apuesto y amable y pensó en que hubiese pasado si ella estuviera en otra situación, en el tiempo en que Heero parecía la persona más inalcanzable en su vida, ¿habría sido capaz de aceptar sus invitaciones?

Relena miro a Heero discretamente, esta vez el había tomado uno de los asientos de la otra fila del avión con su computadora portátil sobre la mesa de trabajo. Lo veía muy atento a la pantalla del ordenador, con su chamarra arremangada y pensaba en lo apuesto que se veía, siempre había sido atractivo pero los años lo seguían beneficiando, sus pensamientos la llevaron a recordar la noche anterior, miro sus manos y las recordó recorriéndole la piel y ese sentimiento que la había hecho colapsar, sintió que su piel ardía y se obligó a continuar con la lectura. Era difícil concentrarse en sus asuntos, pero el continuaba aparentando no distraerle nada de su trabajo.

Aunque en realidad eso no era del todo cierto, Heero permanecía atento a la pantalla de su computadora porque acababa de recibir un correo de parte de la ahora comandante de las fuerzas preventivas Sally Po, le dirigía solo un pequeño texto que decía "Japón, estamos cerca".

La comandante Sally Po estaba ayudándolo en su búsqueda por encontrar al Dr J y ella era la única persona que sabia de su muy inusual condición, sospechando desde la primera vez que lo había conocido, aquellos estudios que le había hecho en el hospital militar de la alianza superaban por mucho los rangos normales y Heero le había confirmado sus sospechas cuando se recuperaba de la herida en la batalla contra Syest. Le conto sobre aquel programa que su padre no biológico Seis Clark lidero bajo el mando de Andrejev y otros mas los cuales vagamente recordaba por lo que sus objetivos se habían focalizado en encontrarlos, ambos tenían la ligera sospecha de que aquel proyecto no había muerto con Seis Clark y Davad se los había confirmado en prisión al decirles que alguien mas que Syest buscaba desarrollar el arma humana perfecta y no descansarían hasta encontrarla

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando las noticias saltaron en su pantalla junto a una gran fotografía en la cual Eduard Nazarov le entregaba un enorme ramo de rosas blancas a Relena, la prensa había escrito de nuevo una larga y falsa historia romántica entre ellos, comenzando con la fiesta en que bailaron juntos y robaron las miradas de todos los asistentes.

Arto de todo eso cerro aquella imagen y sintió la mirada de Relena por lo que enseguida sus miradas se cruzaron, apenada al ser descubierta espiándolo, volvió a poner sus ojos sobre la lectura por lo que Heero se dio cuenta de que se encontraba leyendo el proyecto de aquel hombre y nuevamente aquella fotografía volvió a saltar a su mente. Su estomago se contrajo, era un sentimiento muy desagradable y estaba sorprendido de desearle la muerte sin si quiera tener razones para hacerlo.

Vasiliev Nazarov Eduard, la primera vez que lo había conocido fue en aquel baile en Suiza, había visto aquella escena de cerca, desde el momento en que lo vio dudar en hacerlo hasta finalmente acercarse a ella para invitarla a bailar y a aunque se veía cansada Relena había aceptado su invitación amablemente, tan pronto eso había sucedido Heero había solicitado a su equipo de seguridad información sobre aquel hombre, mas allá de lo que ya se sabia y toda esa investigación había terminado dias después en nada, era un hijo prodigio, vivía solo junto a su hermana de siete años llamada Irina en las colonias de marte y su residencia en la tierra estaba en Rusia, su madre había muerto trágicamente dentro de un fuego cruzado hacia ya seis años, era un ferviente seguidor del pacifismo y su meta se había convertido en la terraformacion de marte. La relación con su padre por otra parte era complicada ambos eran hijos fuera del matrimonio, que Vasiliev los había reconocido como suyos, haciendo de él su único hijo varón y aunque Eduard e Irina jamas necesitaron de una ayuda económica al nacer en el seno de una familia adinerada por parte de su madre, era bien sabido que Dmitry Vasiliev los apoyaba.

El ruido de la llegada de un nuevo me mensaje atrajo su atención, decidió entonces que lo mejor seria alejar esos pensamientos y volver al trabajo. Se trataba de un correo electrónico de parte de Wufei Chang, le había dado la tarea de decodificar un mensaje el cual la fuerza preventiva había puesto señales de alerta, lo abrió en segundos, y al revisar el contenido para él no era más que basura, pero le envío todo de todas formas.

Al terminar de enviarlo volvió a saltar a su vista la nota de la prensa, dudo un momento de hacerlo, pero esta vez sintió curiosidad por saber lo que decían y justo al final del texto se leía.

"Escándalo en la red, afirman que este apuesto multimillonario paso una noche ardiente con Relena Peacecraft en su estancia en Suiza"

Esto último le hizo cerrar el ordenador con brusquedad.

Relena se sorprendió al escucharlo cerrar tan estrepitosamente su computadora, el no solía actuar de esa manera, ¿Qué lo había alterado?, pensó.

Heero fijo su vista hacia a la ventana del avión, los destellos de las luces en el ala, eran lo único visible entre la oscuridad, pero mantuvo su vista fija en aquel lugar, no dejando de pensar en los deseos de la prensa por que Relena diera alguna señal de inmadurez, dando por hecho que recién había conocido a ese hombre se había acostado con él... aunque debía reconocer que algo en esa historia era verdad, solo que tenían al hombre equivocado en el encabezado, analizo un momento la posibilidad de que alguien los hubiese descubierto pero era imposible, debía tratarse de una simple casualidad y las oscuras intensiones de muchos por perjudicarla, debían tener mucho mas cuidado. Fue en ese momento que volvió a sentirse arrepentido de llevar esto a tal vez un futuro inexistente, un escenario más allá de lo que le era posible controlar.

Para sorpresa de Relena, Las dos personas que los acompañaban se levantaron de sus asientos.

-podría disculparnos un momento Señorita Peacecraft, tomaremos algo de beber -

-adelante – les respondió ella

Después de unos minutos Relena los vio inmersos en la platica, había una pared de por medio que dividía los asientos de vuelo y una sala con un pequeño bar, con total naturalidad decidió ir hacia donde Heero estaba, tomando el asiento frente a él.

-¿Haz terminado de leer el proyecto?- le pregunto él antes de que ella hablar, a la vez que volvía a abrir su computadora.

-Si, realmente tiene un interesante proyecto en manos, no me sorprende que simpatice con los colonos en marte, rediseñaría por completo sus vidas-

- ¿Cuándo le propondrás el puesto de viceministro?-

Relena dudo un momento de decirle lo siguiente, pero era inevitable se enteraría de todos modos y lo mejor era que lo supiera por ella.

-me ha invitado a una cena después del congreso y la he aceptado, tomare esa oportunidad para proponérselo-

Heero no le respondió, esperaba algún comentario suyo, pero tenía su vista atrapada nuevamente en la pantalla y Relena se sintió incomoda, ¿estaba molesto?, ¿estaba sintiendo celos? Decidió que lo mejor era cambiar de tema.

-¿Qué es en lo que estas trabajando?- esta vez fue ella quien pregunto, levantándose del asiento para mirar la pantalla de su computadora.

-el aterrizaje será pronto, le sugiero guardar asiento y continuar con su trabajo Señorita Peacecraft-

Odiaba que él le hablara de esa manera, ni siquiera había alguien escuchándolos, literalmente le había pedido mantener su distancia de él. Relena se sintió herida en ese momento, no dijo mas solo volvió a su asiento y retomo la lectura por el poco tiempo que restaba de viaje.