Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de que vean (XXX) pueden hacerlo.


HAMBURGO, ALEMANIA

Cuando la pista era visible desde el aire Heero se dio cuenta que los esperaba todo un comité de bienvenida, como también muy probablemente algunos medios de comunicación y tan pronto preparaban su descenso, reconoció el rostro de aquel hombre entre todos los que ahí se encontraban para recibir a la líder de la Nación Unida de la Esfera Terrestre Relena Peacecraft.

Relena saludo amablemente a todos quienes habían llegado a recibirla y al igual que Heero se sorprendió de ver a Eduard Nazarov entre ellos, como si el universo conspirara en contra suya.

A Heero le resultaba evidente por la forma en que la miraba, que aquel hombre sentía algo mas que simple admiración por su trabajo y eso solo avivaba mas las llamas de los medios ahí presentes.

Cuando llego el momento de saludar al último de los ahí presentes, Eduard se inclinó ante ella, tomo su mano y la beso con caballerosidad.

La prensa se regocijaba ante ese acto y los obturadores de las cámaras comenzaron a sonar con mas frecuencia.

-con esto mañana los medios dirán que la ha embarazado- escucho decir en voz baja a uno de los dos hombres que habían viajado junto con ellos y aquel comentario hizo reír a su acompañante, ninguno de los dos se dio cuenta de que Heero los había escuchado y agradeció que Relena no escuchara ese terrible comentario.

-Bienvenida Señorita Peacecraft, le agradezco personalmente que haya aceptado asistir al congreso- le dijo Eduard Nazarov no pudiendo ocultar su felicidad

-no tiene porque agradecerme-

-ha recibido mi carta? - se atrevió a preguntarle, curioso por saber si había aceptado su invitación a cenar después del evento, desconociendo totalmente que Relena ya había accedido minutos antes en el avión.

-ya la he recibido y he aceptado su invitación, lo veré en unos días, si me disculpa- se adelanto a responderle para después continuar su camino, no quería tener una larga platica con el con los medios expectantes de todo lo que hacia.

En su camino hacia el hotel, Heero la acompaño en el asiento trasero del auto, pero ninguno de los dos hablo.

Relena continuaba pensando en que Heero debía seguir molesto, ¿se debería acaso por aceptar aquella invitación?, él sabía bien que no tenía opción y lo mejor era proponerle el puesto en un lugar privado, si él no la hubiese invitado muy probablemente ella hubiese terminado haciéndolo. El silencio a su lado era muy incómodo, esta situación la angustiaba, necesitaba hablar con él, pero sentía miedo de hacerlo.

Los pensamientos de Heero no eran tan distintos a los que Relena imaginaba, con ella había descubierto que jamas había tenido algo que atesorar en la vida, desde el primero momento en que se había preocupado por él y todas las veces que cuido de él, todos los días el deseaba responderle de la misma manera, ella se había convertido en su razón de existencia y de pronto alguien aparecía con la intención de arrebatársela, arrebatarle lo único que tenia, tal como todo lo que ya había perdido. Pero quizás estaba siendo demasiado egoísta, reconoció que ni si quiera era capaz de darle una relación abierta como las de aquellas novelas románticas que tanto le gustaba leer a ella. No tenia nada en comparación de lo que podría vivir junto a otra persona, ni si quiera podría darle un apellido, ¿Heero Yuy?, ese hombre había muerto hacia mas de 27 años, el Heero Yuy que él decía ser fue un nombre clave que el Dr Jay había elegido para él y antes de eso tampoco tenia un nombre con el que identificarse, no existían registros de su nacimiento y su pasado ya no significaba nada, solo dolor, mentiras y perdida, no era nadie en realidad.

Esa noche después de la inspección de rutina a su habitación por Heero y otros dos agentes. Los dos se despidieron con total discreción y profesionalismo. Relena noto que la vigilancia en Alemania se había incrementado mucho más que en otro lado, lo que definitivamente no daría lugar a un momento de privacidad con Heero.

Los demás días transcurrieron con normalidad, pero notaba que el semblante de Heero continuaba incluso mas frío que en otras ocaciones, la carga de trabajo y sus propios miedos le habían imposibilitado a atreverse a hablar con él, perdiendo valiosas oportunidades para hacerlo, por lo que inevitablemente el tiempo los llevo al día del congreso de terraformacion.

El evento estaba programado a durar todo el día y era su deber escuchar cada uno de los conferencistas. Para esta ocasión su asesora de imagen había elegido para ella un vestido formal hasta la rodilla, con un cinturón que le hacia destacar su cintura y un abrigo.

Eduard Nazarov eran quien conducía el evento y la atención de los anfitriones era impecable, mas sin embargo y después de tantas horas le resultaba cansado permanecer en su asiento dentro del presídium.

Cuando el evento llego a su fin el anfitrión Nazarov agradeció a todos los presentes su asistencia haciendo una mención especial a la líder de la ESUN Relena Peacecraft, su presencia mostraba el compromiso de la nación unidad de la esfera terrestre con marte y a la vista de todos le entrego un enorme ramo de rosas blancas y rojas, todos los presenten aplaudían y tomaban fotografías.

Se sintió aliviada cuando el evento concluyo y Heero extendió su mano para ayudarla a descender del pódium. Relena le sonrió y por un breve instante se sintió tranquila mientras él la sujetaba de su mano, hasta que miro caminar hacia ella a su coestrella en los encabezados Eduard Nazarov. No muy conforme Relena soltó la mano de Heero en ese momento.

-Srita. Peacecraft le soy inoportuno? -

-en absoluto- mintió ella

-Espero no serle demasiado insistente, pero ¿no ha cambiado de opinión? ¿acepta mi invitación?, es el mejor restaurante se lo aseguro-

En ese momento se sintió avergonzada con Heero escuchándolos, volviendo a traer a sus oídos la invitación que había aceptado con tal de llevar a cabo el plan de unirlo al consejo, no podía olvidar que su papel en la política con marte era importante para la ESUN.

-agradesco sus atenciones, estoy segura de que así será, también deseo platicar algo con usted-

Intrigado, Eduard se sorprendió por sus palabras, pero Heero había vuelto a sentir que se le retorcía el estomago, sin duda era rabia lo que sentía, intento enterrar ese sentimiento en lo mas profundo de su ser porque comprendía perfectamente los planes de Relena.

Los siguió detrás hasta la salida del auditorio, sabia perfectamente hacia donde se dirigirían y había puesto en marcha un elaborado plan para alejarlos lo mas posible de las cámaras.

-le agradesco de verdad- le dijo Eduard intentando tomar su mano para ayudarla a bajar las escaleras de la salida pero inmediatamente Heero dio un paso a su lado en señal de que debía mantener su distancia, por lo que se detuvo de hacer cualquier movimiento.

-Un auto esta esperándonos a fuera Señorita Peacecraft- le dijo

-lo lamento no podré viajar con usted, pero lo seguiremos detrás-

-entiendo, disculpe mi atrevimiento- dijo algo avergonzado dando un vistazo rápido a Heero quien mantenía su mirada fija sobre el.

Continuaron su salida del lugar, junto con otros tres agentes quienes también la escoltaron hacia aquel restaurante. Heero abrió la puerta del automóvil y Relena entro al coche, para después él subir al asiento del copiloto. Siguieron el auto de Eduard Nazarov muy cerca de la plaza de Hamburgo y pararon frente a un restaurante muy elegante.

Eduard ya la esperaba frente a las puertas del restaurante, uno de los agentes que viajaban con ellos abrió esta vez la puerta de Relena y la ayudo a descender.

-Princesa- se inclino ante ella al verla llegar como todo un caballero

-No debe ser tan formal, aunque aun guarde el apellido Peacecraft, no es más que un titulo-

-lo se, pero usted trasciende mas allá del apellido de su familia-

-vuelvo a agradecerle que aceptara mi invitación, dentro hay un sitio privado para que podamos hablar y ademas pueda presentarle a una ferviente admiradora suya-

Relena se sorprendió de saber que habría alguien mas acompañándolos.

Al entrar al restaurante Eduard se dio cuenta que Heero los seguiría mientras todos los demás agentes rodeaban el lugar, estaba asombrado de la seguridad impecable que la acompañaba y no era para menos dado los eventos de hacia un año.

Dentro todo estaba demasiado tranquilo y Heero agradeció que sus planes hayan funcionado, había dividido el grupo haciendo creer a los medios que Relena se dirigiría a otro lugar por lo que esta vez no había nadie intentando tomar fotografías y en el restaurante había solamente una pareja mayor de comensales, asombrados por supuesto de verlos llegar, uno de ellos había intentado tomar fotografías, pero un agente se adelanto a pedirles amablemente que no lo hicieran

-quizá este sujeto había puesto de su parte para darse mayor privacidad- analizo Heero, pensando que bien debía estar enterado de lo que la prensa aseguraba de ellos.

Al llegar al sitio privado Relena pudo ver quien seria su acompañante, una niña de siete años o menos muy bonita y educada quien permanecía de pie esperando recibirla con una flor en su mano.

Heero se había alejado lo suficiente, custodiando la entrada de aquel privado, no podía escuchar lo que hablaban pero si podía verlos a los tres perfectamente y a todo lo que sucedía a su al rededor.

-le presento a mi hermana Irina, espero no le moleste que nos acompañe esta noche- había dicho Eduard Nazarov

-en lo absoluto-

-es un gusto conocerle princesa Relena- le dijo la pequeña haciendo reverencia y ofreciéndole tomar la hermosa flor que llevaba.

Relena la tomo y le sonrió amablemente. Al ver aquella escena Heero no pudo evitar recordar la peor equivocación de su vida, aquellos ojos inocentes, el error que termino por convertirlo en lo que era.

-muchas gracias, es hermosa, es un placer conocerte Irina, por favor llámame Relena-

El camarero que los siguió hasta ese lugar retiro su asiento y los tres se sentaron a la mesa.

-ella siempre había deseado conocerla señorita Relena, hasta ha arreglado su cabello igual a usted- le confeso Eduard

- ¿le gusta princesa?, intento que se vea como el suyo, pero mi cabello no es tan bonito-

-el tuyo es mucho más hermoso Irina- le respondió Relena

La cena transcurrió y Eduard le mostro las fotografías del proyecto que proveería de recursos a marte, después de hablar de cuestiones de trabajo le platico sobre su vida, sus estudios y como había seguido su carrera muy de cerca además de su absoluta creencia y apoyo en el pacifismo, deseando que marte siguiera los mismos pasos, habían conversado pasadas dos horas y Relena estaba sorprendida de que Eduard Nazarov no fuera en realidad como la primera impresión que había tenido de él, realmente era una persona agradable no solo en apariencia. Transcurrido ese tiempo Relena había decidió que era el momento oportuno para hacerle extensiva su propuesta, pero la pequeña hermana de Eduard se adelanto a hablar primero.

-Debe ser muy incomodo que la sigan a todas partes y sobre todo con un tipo tan mal encarado como él- le dijo en voz baja al ver a Heero observándolos tan detenidamente todo ese tiempo.

Relena solamente sonrió

-No me molesta en lo absoluto, es una persona de confianza y su trabajo por demás es excelente-

-Dígame algo- Eduard la miro seriamente –hay ciertos rumores-

Relena sintió que su corazón se detuvo

-de que… un piloto Gundam es uno de sus agentes, ¿acaso es ese hombre? -

-No, no lo es- mintió, sintiéndose aliviada de que no fuera algún otro tipo de rumor-

-que mal, sería realmente interesante conocer a uno de ellos algún día-

-Dígame señorita Peacecraft, estoy intrigado cual era ese tema que deseaba hablar conmigo- se adelanto a decirle.

-es curioso que lo pregunte, justo en eso estaba pensando, no debe responderme ahora si así lo desea, lo entenderé perfectamente-

-le aseguro que tiene mi total atención en este momento-

-le digo esto como representante del consejo de la nación, por decisión… unanime- quiza casi unánime pensó al recordar la poca aceptación de alguno de sus miembros.

-le proponemos a usted el puesto de viceministro de relaciones exteriores-

Relena lo miro asombrado, realmente lo había dejado boquiabierto.

-vuelvo a repetirle no es necesario que-

-claro que acepto- le interrumpió Eduard levantándose de la mesa y haciendo una reverencia ante ella.

Relena era ahora quien estaba sorprendida.

-se lo que debe estar pensando, se lo que dicen de mi y mi padre, pero debo confesarle algo solo a usted, he cambiado mi apellido por la misma razón que mis ideales no se parecen en nada a los de él-

-por favor no quiero que piense que hemos tomado esta decisión para perjudicar a su padre, la decisión se ha tomado por su arduo trabajo y el gran apoyo que muestran los colonos de marte por usted- se atrevió a decir Relena -me disculpo si esto llega a causarle algún conflicto-

Eduard negó con la cabeza

-no tiene de que preocuparse, es un honor para mí señorita Peacecraft- volvió a inclinarse ante ella.

-el honor es nuestro, sea bienvenido, lo contactaran de inmediato para un evento oficial de su union al consejo- termino diciendo.

Heero observaba la escena, tal como esperaba Eduard Nazarov había aceptado su participación en la ESUN. Miro a Relena levantarse de la mesa, señal de que había terminado la conversación por lo que se dirigió hacia donde ellos se encontraban, siendo capaz ahora de escuchar perfectamente lo que decían.

-agradesco sus muy finas atenciones, deben disculparme ya debo retirarme- dijo Relena

-somos nosotros quienes le agradecen y debe saber que usted es una persona increíble, lo que dicen los medios sobre usted la desmeritan, razón por la cual siento la necesidad de disculparme, aunque solo utilicen mi nombre para desmerecer su trabajo-

-no se disculpe por favor, le soy sincera, leo muy poco de lo que dicen los medio sobre mi-

Había sentido a Heero a sus espaldas, por lo que debió escuchar perfectamente lo que acababa de decirle.

-¿esta en una relación en estos momentos?, me sentiría aun peor si así fuera- le pregunto mirándola fijamente

Relena se quedó callada era realmente incomoda esta conversación teniendo a Heero a su lado, escuchándolos.

-No…, estoy plenamente dedicada a mi trabajo y así lo prefiero por el momento-

-Debería considerarlo- continúo diciendo Eduard -merece también una vida, como a todos les es merecida- Relena deseaba con todas sus fuerzas terminar esa conversación y salir corriendo.

-No me mal interpreten, pero como le comenté debo ya retirarme- le dijo intentando ser amable

Por primera vez miro a Eduard Nazarov sonrojarse

-disculpe mi atrevimiento he vuelto a ser demasiado irrespetuoso- le dijo, agachando su cabeza

-No se disculpe, ha sido un placer conocerlos a ambos y sobre todo agradesco su aceptación a formar parte de la organización- Relena le sonrió y le extendió su mano en señal de cerrar el acuerdo, pero para su sorpresa el volvió a besarla como todo un caballero. Heero desvío su mirada en reflejo, en un intento por someter sus deseos de arrancarle la mano y golpearle la cara por el gusto que frecuentemente tenia de besarle la mano.

-la volveré a ver pronto entonces y por favor llámeme Eduard -

-hasta pronto- se limitó en decirle ella, no quería que cualquiera de sus palabras lo hiciera pensara que deseaba tener una relación mas allá de trabajo.

Después de esa escena tan incomoda continuaron su camino hasta la salida y Heero la siguió de cerca. Al llegar hasta el automóvil Relena se quedo inmóvil un momento, no quería ver a Heero a los ojos, se sentía avergonzada de haber dicho tal cosa en su presencia, sentía la necesidad de disculparse. Sabia que Heero venia caminando detrás suyo, lo sintió detenerse a su lado y miro su mano abrir la puerta, evito su mirada y justo cuando estaba por tomar asiento, sin miramientos, en voz baja y sin rodeos lo escucho preguntarle.

-Dime… ¿no preferirías a alguien como él a tu lado? -

Sus palabras la golpearon y lo miro sorprendida, ¿a que iba esa pregunta?, no le dio tiempo de responderle, tomo su lugar en el auto y en seguida el cerro la puerta.

¿aun no te queda claro? pensó para si misma, acaso pensaba que ella podría dejarle hacer todo aquello a cualquiera, era verdad, ni siquiera se había imaginado con otro hombre antes de él.

Heero abrió la puerta del frente del automóvil y Relena pudo observar su rostro, para quien no lo conociera era el mismo de siempre, pero para ella sabia que estaba molesto, le resultaba evidente, que el hombre que amaba con locura daba su primera muestra de celos.

Terminadas las labores de seguridad después de su llegada al hotel, los demás agentes se retiraron dejándolos por fin solos en la habitación.

-El auto estará esperándola a medio día tal cual lo solicito- le dijo Heero de una manera mordaz, tal como se había dirigido a ella en el avión, Relena estaba segura de que ya no podían oírlos no sintió necesario que le hablara de esa manera, sabia que había algo mas que conservar las simples apariencias. Era evidente que seguía molesto. Amaba sus celos, pero debía darse cuenta que él era la única persona que quería a su lado.

-Heero-

-la veré mañana señorita Peacecraft- le dijo saliendo de la habitacion ignorándola por completo.

Se quedó pensativa un momento, sentía que debía hablar con él, no podía dejar las cosas de esta manera, ni si quiera le dio oportunidad de responder y ahora la había ignorado por completo. Comenzaba a sentirse furiosa, parada frente a su puerta debatía si debía abrirla y buscarlo por todo el hotel de ser necesario.

Una voz en el pasillo atrajo su atención y pensó que debía tratarse del agente que estaría de guardia esa noche.

En ese momento recordó su posición era Relena Peacecraft líder de la nación unida de la esfera terrestre y deseaba hablar con el principal responsable de su seguridad y nada mas, no tendrían porque sospechar.

-¿donde está el agente yuy?- dijo tan pronto abrió la puerta de su habitacion, sus palabras asustaron al agente.

-acaba de entrar a su habitacion señorita- le dijo señalando la puerta justo al frente de ella.

La visita de otro agente llego a interrumpirlos.

-es imposible restablecerlas, volverán a iniciarlas- se había detenido al hablar cuando se percato que estaba presente Relena y que había interrumpido la platica que tenia con su compañero.

-mil disculpas señorita Peacecraft no era mi intención interrumpir- le dijo agachando la cabeza

-no tenga cuidado, lo escucho preocupado ¿que es lo que sucede? -

-son las cámaras de seguridad, no están funcionando-

Relena miro hacia una de ellas y debía ser verdad parecía apagadas.

-pero en estos momentos están reiniciado el sistema, volverán a operar en un par de minutos, que pase buena noche señorita- El agente volvió a agachar la cabeza en señal de disculpa y se retiro.

-señorita Peacecraft desea que llame al comandante Yuy?- pregunto el primer agente

En ese momento Relena tuvo una osada y brillante idea.

-no, descuida, ya es muy tarde, hablare con el mañana, solo quisiera que me hicieras un favor, he solicitado en la recepción que recojan unos documentos a primera hora del día y necesito un sobre ¿podría conseguir uno y deslizarlo bajo mi puerta? -

-en seguida-

Relena espero a verlo alejarse y volvió a cerrar la puerta de su habitacion asegurándose de hacer suficiente ruido, se retiro sus zapatillas y sigilosamente dio unos pasos descalza hasta tocar suavemente la puerta de Heero, permaneciendo vigilante de que las cámaras continuaran apagadas. En el instante en que él abrió la puerta Relena entro rápidamente sin darle explicaciones, cerrándola tan pronto diera un paso adentro.

-¿Qué sucede?- pregunto Heero alarmado de verla entrar a su habitación de esa forma.

Ella lo miraba seriamente, la misma mirada que él le había dirigido le decía ahora que debía escucharla a ella.

-Relena?...-

Pronuncio su nombre pero ella no dijo una sola palabra, era evidente que estaba furiosa y debía tratarse de una venganza por lo de hacía unos momentos, más sin embargo Relena en lo único que pensaba era de que manera podría ya hacerle ver que él era la única persona que había deseado en su vida, aun después de su larga ausencia, aun después de tanto tiempo, él era el único hombre a quien amaba y al único a quien se había entregado en cuerpo y alma, todo parecía no serle suficiente.

-estoy aquí por lo que me has preguntado y ni si quiera me has dado la oportunidad de responderte- le recrimino Relena por si el motivo de su violenta visita no había sido lo suficientemente clara y no tuviera idea de lo que estaba sucediendo

Heero desvío su mirada y se alejo de ella, en algo tenia razón, no la dejo responder, pero no era por miedo a la respuesta que podría darle, era algo mucho mas complicado, esa pregunta nació desde el momento en que se había dado cuenta que él no podía ofrecerle una relación de pareja como ella deseaba, una relación como la que podría tener con aquel hombre. La recordó sonreír en la cena, lucían los tres como una familia y aquellas palabras hicieron eco en su cabeza "merece una vida como a todos les es merecida", eso termino por hacerlo sentir culpable, el no merecía lo que ella deseaba, sus errores continuaban persiguiéndolo y jamas lo dejarían descansar.

Heero ocultaba su rostro y Relena realmente no comprendía su forma de actuar ¿Por qué sientes celos? ¿Qué es lo que piensas?, ¿de que manera puedo ya hacértelo saber? Sabia que las palabras no podrían ser suficientes y estaba dispuesta a recordarle que era suya en su totalidad.

Relena se acerco hasta él, toco su rostro, obligándolo a mirarla y debió ponerse de puntas para intentar alcanzar sus labios, pero Heero se aparto de ella.

-no hagas esto-

Relena se sintió herida en ese momento, se estaba alejando de ella, ¿lo estaba perdiendo nuevamente?

-hablemos en otro momento, te han visto entrar a mi habitacion-

-no lo hicieron- le aseguro ella muy seriamente.

-sabes bien que no debo exponerte- le dijo antes de volver a dirigirse a la puerta.

Relena tomo su brazo y detuvo sus pasos, manteniendo una mirada firme y seria sobre él.

-Heero, por favor se sinceró conmigo-

Cuando había atrapado su mirada, sabia que él no estaría de acuerdo, pero también creía saber cómo poder convencerlo. Relena deslizo el cierre de su vestido y sintió sus mejillas ruborizarse.

-Relena- dijo su nombre sorprendido de lo lejos que estaba dispuesta a llevar esto.

-primero… debo recordarle algo agente Yuy- se adelantó a decirle ella antes de que él pudiera volver a pedirle que regresara a su habitacion.

Mientras se retiraba la ropa, Relena no aparto sus ojos ni un instante de él y a él le resulto imposible apartar su vista de ella. Cuando el vestido se esparció sobre sus pies, desabrocho el sujetador y deslizo los tirantes sobre sus hombros, dejando su pecho desnudo a la vista de Heero, Relena sintió su rostro arder, las luces de la habitación estaban encendidas y eso la hacia sentirse aun más expuesta, jamás había imaginado que pudiera hacer algo como esto. Termino retiraron el listón que sujetaba su cabello dejando que este le cubriera la espalda.

Parada frente a el solo tenia su ropa interior cubriendo la parte mas intima de su cuerpo, sintió a su corazón agitarse, pero había logrado su cometido, Heero ya no tenia intención de abrir esa puerta.

Relena se acerco hasta él lentamente

-¿cómo es posible que no te hayan visto? - le pregunto en un ultimo intento por razonar la situación.

Relena toco los labios él en señal de que guardara silencio

-deberas confiar en mi-

volvió a tomar su rostro en sus manos y esta vez él le permitió besarlo, pero por su mente pasaron mil razones por las que definitivamente se delatarían, una de ellas era que, aunque no la hayan visto entrar, había agentes frente a las cámaras de seguridad del hotel, lo que menos quería era que la verdad comenzara a circular entre los miembros de la fuerza preventiva.

-podrían escucharnos esta vez- le dijo Heero sin detenerse de analizar todos los posibles escenarios y riesgos.

-Guardare silencio, te lo prometo-

XXX

Relena comenzó por retirarle la playera, tomo su rostro nuevamente con ambas manos para enseguida besarlo, asegurándose de presionar su pecho contra la piel de él. Ella sabia como volverlo loco, esta vez no pudo evitar responderle de la misma manera, no podía negarse a ella, mucho menos de esa manera. Relena intensifico la manera en que lo besaba quizá invadida por la furia que sintió cuando él le hizo esa horrible pregunta. En respuesta Heero la aferro a su cuerpo con fuerza, se odiaba a si mismo por si quiera pensar en dejarla, ¿Cómo podría hacerlo? Él la necesitaba a su lado tanto como ella lo necesitaba a él, envueltos en el momento la había obligado a recargar su espalda sobre la pared de la habitación y poco después, Relena rodeo su cuello entre sus brazos y subió su pierna hasta su cadera.

-uhm- se había quejado él, al verla y sentir presionar su cuerpo contra él de esa manera.

Heero recargo su frente contra la de ella, intentando mantener el control de la situación, estaban demasiado cerca de la puerta, las paredes eran demasiado delgadas aunque por seguridad de ella no tuvieran otros huéspedes en habitaciones vecinas, existían riesgos.

Relena había ladeado un poco su cabeza y Heero le beso el cuello, mientas una de sus manos le apretaba el pecho con suavidad, Relena mordió sus labios disfrutando del calor de las manos de Heero sobre su piel.

Termino por excitarle la piel para después bajar lentamente sobre su abdomen hasta deslizar su mano por debajo de la única prenda que llevaba, Relena abrió sus ojos y sus miradas se encontraron, sentía su corazón latir estrepitosamente.

Heero había aprendido con rapidez a conocer su cuerpo, tomaba nota de cada movimiento, las zonas que eran mas sensible al roce de sus dedos, sabia ya como hacerla estremecerse y amaba verla apretar sus labios cada vez que eso sucedía.

-Prometiste guardar silencio…- le dijo en voz baja al oído disfrutando de saber como hacerla perderse en el momento

Esta vez no tuvo palabras para él, mientras continuara tocándola de esa manera, sabia que su voz la traicionaría tan pronto abriera la boca. Lo sintió bajarle la ropa interior haciendo que esta llegara al suelo y sus piernas comenzaron a temblarle, esas pulsaciones dentro de su cuerpo la hacían sentir derretirse en el interior.

Sus dedos habían vuelto a tocarla, se hundieron contra su piel, se deslizaba entre ella, haciéndole saber sus intensiones.

Lo sintió presionar y sus piernas tambalearon nuevamente terminando por apoyarse de sus hombros. Heero la escuchaba gemir dulcemente en su oido y al percatarse de su descuido Relena hundió su rostro contra su cuello en un intento por mantenerse callada, era todo un desafío, Heero estaba complicándole demasiado esa tarea.

Esta vez lo sintió penetrar su cuerpo con sus dedos lo que hizo que ella se aferrara a sus hombros y su cuerpo se tensara contra el. Heero podia sentir el calor de su interior, ese calor que recordaba y lo hacia desear estar dentro de ella.

Relena no podía soportarlo mas sus piernas perdieron la batalla y él la sostuvo de caer, obligado a detenerse un momento, permitiéndole recobrar el aliento.

Sus miradas se encontraron y ambos sabían que en este momento no habría vuelta atrás, habían cruzado el limite de la cordura y ya nada importaba ahora, debían llevarlo hasta el final.

En un instante Relena sintió que sus pies se elevaron del suelo, Heero la había levantado en el aire y ahora estaba recargada contra la pared, sujetada a el con sus piernas y apoyada sobre sus hombros.

Su pecho estaba a la altura de su rostro y Heero comenzó a besarlo suavemente, Relena dio un respiro profundo cuando sintió el calor de su boca atraparle y succionarle la piel con bastante mas fuerza que en otras ocaciones, dejando marcas sobre ella, lo sintió lamerla para después hacer con uno de sus senos lo que hacia un momento había echo con sus labios, Relena arqueo su espalda, presa del placer que sentía, apoyada de sus hombros no podía cubrirse la boca y el silencio se había convertido ya en un tormento.

Las manos de Heero apretaban sus glúteos con fuerza mientras sus piernas se aferraban a él, pudiendo sentirlo firme aun sobre la ropa, no podía soportarlo más ni él tampoco.

Con ella encima camino hasta la cama y ahora estaba sentada sobre él. Inmediatamente su piel desnuda volvió a hacer contacto con su pantalón y volvió a sentir la rigidez de él contra ella. Ambos se estremecieron. Heero deslizo sus manos sobre sus piernas hasta llegar a la curvatura de sus glúteos, apretándolos ligeramente, obligándola a presionar su cuerpo de esa manera, pensando que sin la ropa de por medio ya estaría dentro de ella.

Relena debía seguir mordiendo sus labios para mantenerse callada, sentía que su corazón se le saldría del pecho y Heero sintió que algo en su interior explotaría al verla estremecer sobre él de esa manera.

Ella no podía soportar mas su sufrimiento debía terminar pronto, busco el cierre de su pantalón y esta vez Heero le ayudo en el proceso tanto como pudo.

A Relena le costaba trabajo reconocerse a si misma, en qué momento había comenzado a escuchar los deseos ardientes de su cuerpo, se sentia sumamente avergonzada y estaba actuando sin pensar, pero lo deseaba, lo necesitaba.

Heero sintió un alivio inmediato al sentirse liberado de el.

-uhm-

Escucho un quejido salir de la boca de Heero cuando roso con sus dedos por primera vez aquella parte de su cuerpo, le había robado el aliento, pero él termino por guiarlo dentro.

-ungh- esta vez fue Relena quien se quejo al sentirlo tan solo tocar el lugar donde ya su cuerpo lo esperaba.

Heero presiono su cadera y sintió la tensión de su cuerpo, Relena continuaba apoyada sobre sus hombros e irguiendo su espalda se deslizo lentamente, haciendo que su propio peso hiciera el trabajo, hasta estar completamente dentro de ella.

Sentía el interior de su cuerpo contraerse y esta vez le resulto difícil a ambos mantenerse en silencio.

Lo sentía profundamente dentro de ella y sus caderas comenzaron a moverse por si solas, sus deseos la dominaban, el roce de su piel la enloquecía, era suya en su totalidad, no podría ser de alguien más. Nadie mas podría hacerla sentir lo que sentía ahora.

Relena sintió su cuerpo estremecer, esta vez era ella quien se movía contra él y eso la hacia desear esconder su rostro, rodeo su cabeza entre sus brazos, se sentía avergonzada al dejarse llevar por el placer que sentía, percatándose que esta posición era realmente favorecedora. Sintió las manos de Heero sujetarla con fuerza y se dejaron llevar nuevamente por aquella sensación que experimentaban.

Envueltos en el calor del momento él se había recostado sobre la cama sin dejar de sujetar su cadera, Relena coloco sus manos sobre las de él mientras continuaba moviéndose y Heero ligeramente levantaba su cuerpo, comenzando el clímax previo que recordaban constantemente, la conexión de sus cuerpos y todos sus sentidos era inolvidable, no había duda de que se entendían mas allá de lo que ellos mismos podían reconocer.

Esta posición y las luces de la habitación encendidas le permitían a él verla perfectamente, contemplaba cada uno de sus movimientos, tenia sus ojos cerrados, sus mejillas y labios enrojecidos, sus pechos tenían a la vista las ligeras marcas que había dejado su boca, no sabía como era posible, pero sintió su cuerpo aún mas enardecido e impaciente.

Relena abrió sus ojos, viéndolo por primera vez envuelto en aquellas emociones, tenia sus mejillas ligeramente enrojecidas, sus labios un poco apretados y su mirada fijamente en ella. Aquella mirada la ponía nerviosa, no dejaba de sentir vergüenza que la viera disfrutar del placer que sentía. Agacho su cabeza y sintió una descarga recorrerle la espalda, soltó sus manos y se apoyo sobre su abdomen mientras el continuaba sosteniendo su cadera con firmeza, el cabello de Relena formo una cortina cuando se acercó hasta su rostro.

-... Heero- dijo con un hilo de su voz -solo a ti… no puede ser… nadie mas que tu-

Heero pensó que no necesitaba decírselo él lo sabia perfectamente.

Relena sintió un hormigueo bajo su cuerpo y había comenzado a jadear, debía mantener a sus labios ocupados si de verdad no quería que los agentes se enteraran de lo que hacían, Heero se dio cuenta de sus intensiones, la rodeo con sus brazos y la obligo a invertir su posición y mientras la besaba penaba que lo que acababa de hacer lo excitaría de por vida, continuaron así un momento mas, entre aquel ritmo, perdidos en este intenso yagitado mar de emociones.

Cuando sus labios se separaron, Relena sintió entre pequeños espasmos el calor bajar entre sus piernas.

Heero se detuvo rompiendo la conexión de sus cuerpos y tomando la oportunidad para terminar de retirarse toda la ropa. Al volver a la cama la miro intentando recuperar el aliento sin éxito.

Heero tomo su rostro y acaricio su mejilla lentamente, para después besarla en los labios, en el cuello, entre su pecho, en su vientre, hasta llegar por debajo de su ombligo muy cerca de aquel lugar que tanto placer acababa de darle.

Relena se sobre salto al instante, de tan solo imaginar lo que sutilmente le decía estaba por hacer, quería gritar, debía decirle que no lo soportaría. Heero se detuvo de continuar un momento, amaba ver como ella mordía su labio con la intensión de detener su voz sin éxito.

-prometiste guardar silencio- le recordó nuevamente

-lo..se- le dijo entre cortadamente, aun intentando recuperar el aliento, lo cual resulto imposible al sentir un cosquilleo recorrerle el cuerpo en el instante en que sus labios besaron su vientre y su cabello comenzó a rosarle la piel mientras bajaba lentamente hasta unir sus labios justo en medio de sus piernas-

-uhm, no… -

Era demasiado vergonzoso para ella, pero no pudo evitar erguir su cuerpo del placer que sentía, quería gritar, tapo su boca con sus manos, sus piernas comenzaron a frotarse contra la espalda de él.

Aunque esto le era sumamente excitante no podía torturarla de esa manera, Heero se detuvo en seguida y volvió a su rostro. Relena se sentía arder en llamas y de algún modo su cuerpo comenzaba a reclamarle atención nuevamente, sus pies no dejaban de deslizarse sobre la cama y su respiración comenzaba a ser inevitablemente audible.

-Shh- ahora le había dicho él tocando sus labios

En un movimiento lo sintió de nuevo dentro de ella. Relena apretó y contrajo su cuerpo, Heero tomo una de sus manos y la dejo apretar la suya con fuerza.

Aquel ritmo dio inicio nuevamente, bajo esa sensación embriagante, volvieron a besarse con tanta pasión como su respiración les permitía.

Esa sensación lo consumía, sentía que la piel le ardía y cada vez que ella contraía su cuerpo, lo hacia sentir que estaba por llegar al limite. Estaba golpeando su interior quizá con más fuerza de la que debiera pero se sintió perder tanto como la ultima vez, influido por sus propias emociones, ya nada importaba en ese momento ni aquel hombre ni el mundo entero, este instante era suyo, ella era completamente suya y debía ser suya siempre.

Heero soltó su mano y la dejo rodear su cuerpo con sus brazos, mientras él le acariciaba la piel, la sintió rasguñarle la espalda, pero le resto importancia, Relena arqueo su cuerpo al sentir una corriente tocar cada nervio dentro de ella, esa sensación la invadió nuevamente, esa explosión de sus sentidos le termino desvanecido.

Cuando sintió el cuerpo de ella relajarse soltó toda aquella tensión dentro. Aquel calor volvió a invadirla y sus piernas que hasta ese momento se habían aferrado a él, cayeron sobre la cama.

XXX

Relena estaba realmente agitada y de nueva cuenta no podía si quiera mover un dedo. Ambos se quedaron inmóviles, intentando recobrar el aliento y relajarse.

Permanecieron así un momento hasta que él toco su rostro, estaba inmerso en su belleza y se dio cuenta que la había hecho sudar nuevamente.

Cuando sus miradas se encontraron, Relena le sonrió, y él le respondió de igual forma, con una ligera y dulce sonrisa.

-te sentía tan distante- le confeso Relena recordando la manera tan fría en que Heero se había dirigido a ella en los últimos días.

Heero reconoció el poco control que tenia cada vez que aquel sentimiento aparecía y peor aun se detestaba así mismo por reconocer que en realidad aquel sujeto era un buen hombre para ella. El miedo volvió a invadirlo, no soportaba la idea de perderla, no podría verla con alguien mas, él la necesitaba, si era egoísta no le importaba porque no podría volver a alejarse de ella jamas.

-por su comportamiento me vi obligada a tener que infiltrarme en su habitación agente Yuy- le dijo sonriendo, interrumpiendo sus pensamientos.

-¿y me dirás ahora como fue eso posible?-

-las cámaras estaban desactivadas-

-y ahora están funcionando… ¿como pretende volver a su habitacion señorita Peacecraft?-

-de eso deberá encargarse usted agente, estoy bajo su total resguardo, ¿recuerda? - le dijo sonriendo de manera burlona.

Heero desvío su mirada y sonrió a su comentario

-… no podrá negar que estoy cumpliendo con excelencia mi trabajo, esta noche volveré a velar por sus sueños... Relena Peacecraft-

Relena sonrió feliz de saber que no la haría volver a su habitación, se recostó sobre su pecho, mientras Heero acariciaba su espalda, deseando que todas las noches fueran como esta.

-...debo pedirte disculpas- Relena fue la primera en hablar después de un largo silencio.

-¿Por qué tendrías que hacerlo?-

-Se que escuchaste la conversación que tuve con… él – respondió omitiendo mencionar el nombre de Eduard Nazarov a propósito

-Ambos sabemos que en tu posición no puedes revelar tu vida privada- sabia bien a que parte de la conversación se refería.

-No me siento bien de todas formas, quiero gritarle al mundo lo que siento por ti, lo que he sentido por ti siempre y ...- detuvo sus palabras intentando encontrar las palabras correctas.

-Relena-

Ella amaba cuando el decía su nombre

-¿con nosotros no te es suficiente? –

Relena sonrió dulcemente presionando su mejilla con más fuerza contra su pecho.

-mas que suficiente- pensó.

Heero recordó el instante previo en que ella había respondido a su pregunta "solo a ti… no puede ser… nadie mas que tu- ", era un hecho jamás olvidaría ese momento, ella lo necesitaba a él tanto como él la necesitaba a ella y Relena se lo entregaba todo si miramientos ¿Qué podría él darle a cambio? Le era imposible acabar con ese sentimiento de culpa por no ser lo que ella merecía.

Heero aun estaba despierto cuando Relena cayo profundamente dormida, y al poco tiempo aquella paz que le transmitía le hizo dormir a él como hacia mucho tiempo no sucedía. Ambos durmieron tranquilos hasta la mañana siguiente en que el golpeteo de la puerta los despertó estrepitosamente.

-Comandante Yuy!- había dicho el hombre tras la puerta

Ambos se incorporaron rápidamente, Relena sintió que su corazón dio un salto y su estómago se contrajo.

Heero se levanto de la cama y en su camino iba recogiendo del piso la ropa de Relena cuidando de dejarlas fuera de la vista, miro a través del orificio de la puerta, mientras se colocaba unos pantalones deportivos, noto que se trataba del agente que custodiaba el pasillo.

La cama de la habitacion no podía ser vista desde aquel ángulo, pero para sentirse mas tranquila Relena se envolvió en las sabanas rápidamente y se oculto en el baño.

Después de un momento escucho la puerta abrirse y cerrarse sin poder escuchar nada de lo que estaba sucediendo afuera.

-…..iré a revisar enseguida- solo eso había escuchado decir a Heero cuando la puerta había vuelto a abrirse.

Relena se sobre salto cuando lo miro a él abrir la puerta del baño detrás de la que ella se ocultaba.

-están llamando a tu habitación, habías pedido en recepcion que recogieran una documentación hace ya 15 minutos y no has contestado, por lo que me han pedido autorización para entrar- le dijo Heero mientras tecleaba rápidamente sobre su dispositivo movil.

Relena volvió a sentir un vuelco en el estomago

-¿y lo han hecho?-

-no, no lo harán sino estoy yo presente-

Había olvidado esa orden por completo y se recrimino por lo tonta que había sido

-escucha con atención- le dijo

-permanece muy cerca de la puerta, yo los distraeré un momento y cuando te diga aprovecharas para entrar a tu habitación- continúo diciendo

-entiendo- dijo ella disimulando sus nervios.

Heero saco de uno de sus bolsillos la copia de la llave de acceso de la habitacion de Relena, fue hasta ese momento en que ella se dio cuenta que jamas habría podido volver a su habitacion sola.

-conoce las reglas señorita peacecraft, no vuelva a evadir su seguridad-

Relena solo sonrió a su reprimenda

-si deseaba hablar conmigo solo debía llamarme- continúo diciendo Heero terminando de vestirse con su usual playera blanca.

-no le fue evidente que no solo quería hablar con usted? -

Ella sabia como robarle una sonrisa, no dijo mas, debían apurarse a salir, el agente ya lo esperaba a fuera.

-ya es tiempo salgamos-

-necesito mi ropa-

-no hay tiempo-

Relena miro a Heero caminar hacia la puerta nuevamente, hablaba en serio, no le daría oportunidad de vestirse.

Con la puerta entreabierta de la habitación de Heero, Relena miro atentamente lo que sucedía, él y otro agente golpearon a su puerta sin obtener evidentemente respuesta, después miro a Heero mirar su dispositivo y en seguida a la cámara de seguridad.

-han dejado de funcionar las cámaras- dijo Heero.

-de nuevo?, no es posible, acabo de revisarlas-

Relena, se había dado cuenta de lo que Heero evidentemente había provocado a propósito, miro al agente llamar por teléfono y acercarse a la cámara de vigilancia. Heero tomo esa oportunidad para abrir la puerta de Relena sigilosamente, dandole la señal a ella de que entrara.

Relena sentía a su corazón brincarle del pecho, mientras atravesaba el pasillo lo mas rápido que sus piernas le permitieron, fue el ruido de la puerta al cerrarse lo que volvió a traer la atención del agente hacia Heero.

-señorita peacecraft- la llamo Heero tocando la puerta con total naturalidad, procurando dejar una distancia razonable del agente cuando había vuelto, quizá él no lo notara, pero Heero si podía percibir el aroma de ella sobre él.

Con su pie aparto el sobre que el agente había deslizado bajo su puerta, enseguida Relena volvió a abrir la puerta solo asomando el rostro, los miro a ambos con la mejor actuación de asombro que le fue posible.

-disculpe nuestra intromisión Señorita Peacecraft- había dicho el agente -recepción nos aviso que no contestaba el teléfono- había continuado diciendo.

-ha sido mi culpa totalmente, he despertado bastante tarde después de no poder dormir bien en dias-

-como lo siento señorita, discúlpenos por favor- el agente había inclinando su cabeza y mirado al piso, donde la sabana con la que estaba envuelta Relena había quedado a la vista. Ella se percato de su mirada y retiro la sabana rápidamente, miro al agente avergonzarse al darse una idea del porque solo les mostraba el rostro.

-no se disculpen, actuaron como es devido- respondió Relena algo nerviosa

Heero pensaba en que ella debía desconocer la sensualidad que naturalmente poseía, pero gracias a eso el agente muy avergonzado seguía clavando su vista al piso.

-el servicio de mensajería esta esperando sus documentos en recepcion- Le dijo Heero con total naturalidad -deslícelos bajo su puerta tan pronto estén listos-

-gracias agente Yuy- le dijo cerrando la puerta rápidamente y una sensación de alivio recorrió su cuerpo. Se sintió culpable por la situación tan bochornosa que acababa de provocar, después pensó en toda la ropa que había dejado en la habitacion de Heero, solo esperaba que nadie mas llegase a verlas ahí.

Antes de cualquier otra cosa alisto esos documentos que la habían hecho entrar en pánico y los deslizo bajo la puerta para que fueran entregados tal como Heero le había pedido.

Al terminar de ducharse y arreglarse el desayuno ya la esperaba en su habitacion, anteriormente era ella quien llamaba pidiéndolo, pero desde que Heero cuidaba de ella se encargaba de enviarle un desayuno abundante. Eso la hizo sentir contenta, recordó todo lo que había sucedido esa noche, después de todo había valido la pena, esperaba que con esto no volviera a pensar que ella pudiera preferir estar con alguien mas.

Esa misma tarde Relena debía ir a las oficinas de la ESUN en Hamburgo, para atender entre otros temas una reunion del consejo que ella misma había solicitado al tener la respuesta de Eduard Nazarov.

Llegado el medio día Relena salió de su habitación, Heero y otros dos agentes la esperaban.

Dentro del elevador su mirada se encontró con la de Heero, el estaba apoyado en la pared, cruzado de brazos con su usual porte frio y despreocupado. Relena de pronto se sintió abochornada al recordar por todo lo que tuvo que hacerlos pasar hacia apenas unas horas.

-Señorita Peacecraft me han dicho que me buscaba anoche ¿necesitaba hablar conmigo? - le pregunto Heero con su usual tono al dirigirse a ella en publico.

Relena sabia que lo hacia con toda la intención de incomodarla por su arriesgado comportamiento

Relena sonrió sin que los otros dos agentes que estaban frente a ellos se percataran

-ya no es necesario agente Yuy, creo que ha quedado claro- le respondió sin mirarlo, fijando su atención en los papeles que llevaba en la mano.

En ese momento el elevador se detuvo y los agentes fueron los primeros en salir

-o dígame si aún tiene dudas, porque esta vez no dudare en llamarlo- le dijo Relena a los ojos muy seriamente.

Lo había vuelto a dejar sin palabras y una ligera sonrisa le había cruzado el rostro.

Llegando a las oficinas de la ESUN y después de atender unos asuntos importantes, la reunion del consejo se dio lugar, todos los miembros excepto Relena se encontraban en Bruselas por lo que ella entablo conversación con ellos por video. En esta reunión no participarían todos los lideres mundiales, seria solo entre los miembros administrativos quienes daban seguimiento a cada una de las decisiones tomadas en el consejo.

-Señorita Relena como se encuentra? - le dijo el duque Truswell era el único miembro de mayor edad que acepto feliz mente el asenso de Relena como líder de la nación unida de la esfera terrestre, era también un viejo amigo del reino Zank, quien desde el tiempo en que su padre había sido viceministro de relaciones exteriores, se encargaba de los asuntos económicos de la alianza y ahora de la ESUN.

-Me encuentro bien muchas gracias Duque, agradesco a toda su asistencia, se que fue muy premeditada-

-imagino que la reunion se debe al tema del hijo de Dmitriy- dijo Olivier Duhalt, quien se oponía casi a toda decisión tomada y que nuca parecía coincidir en ella, de haber sido otra persona quien liderara la organización definitivamente habría sido él, su cargo era llevar todos los temas de seguridad y justicia.

-¿le ha hecho extensiva nuestra invitación al consejo?- pregunto esta vez Marcus Sabagh ministro de relaciones exteriores quien también había estado presente en aquella reunión donde se había llevado a cabo la votación.

-lo hice, él ha aceptado nuestra propuesta y recibirá los documentos que comenzará el tramite de su unión a la organización- contesto Relena

-es imposible que se negara si usted se lo pedía- dijo Duhalt

-en eso debo darte la razón, el pobre chico no puede ocultar lo que siente cuando ve a la señorita Relena- dijo el Duque Truswell quien lo había visto por televisión recibirla en Hamburgo tan pronto había dado un paso en aquel país, su comentario le recordó a ella lo dicho en la sesión anterior por Vladimir Belbether.

Comenzaba a sentirse incomoda ante este tema y decidió dejar las cosas en claro.

-todos los aquí presentes coincidimos en lo importante que era su union al consejo para la ESUN, su trabajo y su aceptación en marte era de vital importancia para evitar una futura reclamación de independencia en esas colonias, su entrada al consejo es para beneficio de todos y no por ningún otro motivo-

-disculpemos señorita Peacraft, creo que somos presas de esos medios sensacionalistas- se disculpó el duque Truswell

-pero es interesante el efecto, sabemos que la ESUN dejo de ser bien recibida en marte gracias a su padre, pero al relacionar a Eduard Nazarov con usted nos ha hecho ganar puntos sin si quiera decir aun su unión al consejo- dijo una mujer, secretaria del Duque Tuswell, siendo también uno de los miembros mas jóvenes.

Por primera vez Relena mostro interés en el tema, siendo tan pocas ocaciones en que lo había visto o habían entablado una conversación ¿cómo era posible que aquellas suposiciones tuvieran tanto peso?, sintió curiosidad por saber todo lo que se decía.

Scott Dawkins se percato que a Relena le molestaba el tema, pero no estaba seguro de si era por simple incomodidad o porque efectivamente la realidad no era tan distante. Varios rumores habían comenzado a circular, la vieron bailar con él en ginebra y las fiestas de Dmitriy Vasiliev eran famosas por ese tipo de encuentros y alcohol en exceso, ademas los medios se habían encargado de asegurar que Relena había pasado esa noche acompañada. Pero el llevaba su propia investigación, algo que encajaba en todas las piezas del juego, de buena fuente se había enterado de que Relena Peacraft había comenzado a cuidarse de un embarazo.

- ¿no ha visto los medios últimamente? - pregunto Duhalt con malicia

-son puras tonterías- se adelantó a responder su secretaria -señorita Peacecraft usted es una figura publica, me atrevo a decir que la mas popular entre la tierra y las colonias, las personas desean saber mas de su vida, la siguen a todas partes y al no tener nada inventan lo que mejor les parece-

En esos momentos su imaginación voló, ¿qué pasaría si se enteraran de la verdad?, que la líder pacifista guardaba una relación amorosa con uno de sus agentes y no solo eso, ademas él había sido uno de los pilotos de los gundams, la guerra que ella tanto se empeño en detener y en el peor de los escenarios donde ella resultara embarazada y no pudiera decir el nombre del padre, les daría el titular mas grande de la historia.

-olvidemos este tema- dijo Relena deteniendo la conversación y sus propios pensamientos -pongamos una fecha para su ceremonia y démosles a los medios algo que de verdad valga la pena hablar-

-coincido con usted señorita Relena- dijo el Duque

-gracias por su atención, deben disculparme, nos reuniremos tan pronto vuelva a Bruselas-

Relena detuvo la conservación y cerro el portátil.

-Heero!- se sorprendió de verlo frente a ella, en que momento había entrado a su oficina?, había escuchado lo que decían?

- ¿pasa algo?- le pregunto él al mirarla muy sorprendida

-no, es solo que me has tomado por sorpresa, no te escuche entrar-

-seré breve, sé que estas ocupada-

Relena negó con la cabeza poniéndose de pie y guardando los documentos de su escritorio.

-descuida en realidad ya he terminado-

-debo regresar a Bruselas-

Relena lo miro de nuevo, eso si que no lo esperaba

-¿de nuevo?-

-solo será un par de dias, estaré en Francia antes de tu regreso-

-¿Qué esta sucediendo?- quizo saber ella intrigada por sus continuas ausencias.

-no es nada importante, te hablare de ello tan pronto tenga mas información y este de vuelta- había dicho mintiendo sobre el lugar al que realmente se dirigía y evitando lo mas posible el tema.

Aun debía guardarle el secreto, no era su intención preocuparla, pero debía ser de esta manera.

Las preocupaciones de Relena se desvanecieron cuando Heero se acerco hasta ella y acaricio su mejilla con delicadeza.

Cada vez era mas difícil tener que alejarse, aunque fuera solo unos días, detestaba dejar a otros cuidando de lo que mas le importaba en este mundo.

-júrame que regresaras, no te atrevas a mentirme- le dijo Relena muy seriamente, asustada de todas las veces en que lo había visto marcharse.

Heero acerco lentamente su rostro al de ella y la beso dulcemente en los labios.

-debes aprender a confiar mas en mi-

La había dejado inmóvil, lo miro salir sin decir mas que esas palabras. Sintió un vacío en el pecho, realmente lo extrañaría, deseaba poder adelantar el tiempo.

En su camino al hotel, extrañaba su presencia, decidió intentar distraer su mente con la vida nocturna de la ciudad, esta seria su ultima noche en Hamburgo, la ciudad la despedida llena de luces y entre ellas una gran pantalla sobre un edificio llamo su atención, ahí estaba ella con ese enorme ramo de rosas que Eduard Nazarov le había dado al finalizar el evento y las cuales permanecían ahora en su habitación, jamas le había gustado saber lo que decían los medios de ella, buenas o malas noticias prefería no enterarse, pero el tema de hoy seguía dando vueltas en su cabeza, con mas razón comprendía la disculpa que Eduard Nazarov le había dado y el motivo de la actitud de Heero esos últimos días, él debía estar bien enterado de todo lo que se decía.

Cuando la usual inspección de seguridad termino y los agentes se retiraron, miro aquel enorme ramo de rosas que adornaba su habitación, recordó nuevamente la conversación de esta tarde, también le resultaba evidente el interés que Eduard tenia en ella, deseaba que esta situación no le trajera problemas en el futuro, mas de los que ya le habían causado con Heero.

Se retiro las zapatillas y camino descalza hasta el gran dormitorio de la suit, sobre la cama estaba la ropa que había dejado la noche anterior en la habitación de Heero, toda había sido lavada y perfectamente planchada. Volver a pensar en él le provoco ese vacío desde la garganta al estomago, realmente le aterraba cada ves que el decía que tenia que irse, recordó lo tanto que había esperado volver a verlo y ahora que su relación había crecido a pasos agigantados, ¿era realmente importante esconderse?, ¿Qué acaso ella no tenía el control sobre su vida? si había decidido que fuera él no tendría por qué importarle a alguien más. El hombre por el que había soñado toda su vida al fin estaba con ella, ¿porque no podía disfrutar de esa felicidad plenamente? Renunciaría a todo de ser necesario, pero sabia bien que Heero no se lo permitiría, recordó sus palabras "¿con nosotros no te basta?", Relena sonrió, ¿indirectamente había dicho que la amaba?

Después de tomar un baño, su camisón no podía cubrirle todas las marcas que él le había dejado y no pudo evitar recordarlo nuevamente, se recostó sobre la cama quería llamarle, pero no sabía ni que decir, solo quería tener noticias de él, escuchar su voz, sentir que aun estaba con ella.

-gracias…- comenzó a escribir -por devolverla- refiriéndose a la ropa

No tuvo una respuesta inmediata, se sintió decepcionada. Estaba cayendo dormida cuando su teléfono emitió una alerta y se despertó en seguida.

-descansa- fue todo lo que él escribió

Pero la hizo sentir feliz, definitivamente estaba perdidamente enamorada.

Recordó que la ciudad de Paris sería el lugar donde pondría fin a todos estos constantes y extenuantes viajes, pero lamentablemente no había otro lugar en el mundo donde fuera más idolatrada que en Francia, su figura era tendencia entre las mujeres parisinas al grado que deseaban saber todo sobre ella.