Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de que vean (XXX) pueden hacerlo.


ISLA MIYAKO, JAPÓN

Había pasado tiempo desde que Heero estuvo en aquel país, lo recordaba como el primer lugar que visito en la tierra y también como el lugar donde la había conocido a ella.

Tiempo después de los eventos de Mariemaia había regresado, pero sin ningún objetivo ni ninguna misión que cumplir, solo buscando alejarse de todo, decidido a jamas volver a usar un arma e intentando encontrar su propia paz, sin saber que en realidad estaba huyendo de ella. En algún momento decidió regresar al espacio y el destino termino por encontrarlo a él, sin duda el momento que le cambiaria la vida para siempre, el momento en que Adam Rawler le había ofrecido unirse a la nueva fuerza preventiva.

Había sido un viaje largo desde Hamburgo hasta Tokio, pero su objetivo se encontraba aun más al sur, en una paradisiaca isla del archipiélago, el lugar exacto donde encontraría a su mentor el Dr J.

Al llegar a aquella isla se dio cuenta que la vida ahí era muy tranquila, rodeada de un mar azul turquesa y un cielo azul infinito. La vista le resultaba familiar, el lugar que había escogido el Dr. J para vivir en retiro sin duda era el mismo de una fotografía que siempre tenia cerca de su lugar de trabajo, jamas se lo había preguntado, pero quizá él mismo la había tomado.

El Dr. J vivía solo en una casa pequeña al estilo tradicional sobre un terreno elevado con una vista perfecta a la bahía. Al llegar lo reconoció sentado sobre los escalones de entrada, se estaba abanicado con su mano no robótica, intentando sin mucho éxito apartarse el calor que sofocaba a la isla.

El Dr J al igual que él lo reconoció en seguida y sonrió al verlo.

-¿visitando viejos conocidos?- le pregunto antes de que Heero pudiera decir algo

-seré breve- le respondió Heero

-seguro que si… jejeje- se había reído de su propio comentario, conocía bastante bien a Heero, sabia que podía dominar cualquier cosa pero las palabras no era una de ellas.

-¿Qué te ha traído hasta aquí?, pensé que ya te habías detenido de deambular por el mundo… te he visto en televisión a lado de Relena Peacecraft… bribón… jejeje- se había vuelto a reír de su propio comentario.

Heero simplemente decidió ignorar eso ultimo.

-se que usted puede ayudarme a encontrar algo- le dijo Heero

-dependerá de lo que estes buscando muchacho -

Heero se acerco hasta donde él estaba

-respóndanme, cuando me ofreció ser el piloto del Gundam ¿usted sabia quién era? -

El Dr J no pudo ocultar la extrañeza en su pregunta, pero le respondió con sinceridad de todas formas.

-eras solo un niño perdido, sin nombre y sin miedo a la muerte-

Era verdad Odin jamas le había dado un nombre y Heero tampoco lo sintió necesario después de haberlo olvidado todo, Odin Lowe solo se refería a él como "niño" y después de su muerte continuo simplemente sobreviviendo, haciendo lo que él le había enseñado como mercenario, aunque pocos lo tomaran en serio debido a su corta edad, por lo que aquella oferta del Dr J era al menos una misión que cumplir.

-me refiero a mis habilidades, aquellas que debió reconocer en mi entrenamiento- le dijo Heero

El Dr J supo entonces que era aquello que buscaba, respuestas.

-usted me dio ordenes de destruir al Gundam y quitarme la vida si me veía atrapado, remarcando el hecho de que jamas debía permitir que me capturaran vivo-

El Dr J se puso de pie apoyándose de su inseparable bastón y dio vuelta hacia su casa, fisicamente el tiempo no había cambiado mucho su apariencia, pero su caminar era mucho mas pausado.

-hablemos adentro muchacho- le dijo pensando que esta conversación seria mas agradable con alcohol.

El Dr J le invito de beber y ambos se sentaron sobre la mesa tradicional de su casa, junto a las puertas corredizas que permanecían siempre abiertas y les ofrecía una vista perfecta a la bahía Yonaha. Heero no deseaba beber, jamas había tenido gusto por ese tipo de bebidas.

-yo jamas les hable de tus habilidades- comenzó diciendo el Dr J.

-¿a quienes?-

-recordaras a aquel niño que entreno junto contigo por un tiempo, era también muy parecido a ti

-lo recuerdo… le llamaba Alpha-

-fue enviado a mí por Dekim Barton para su entrenamiento, el debió ser el piloto del Gundam pero jamas fue tan bueno como tu-

Heero recordaba perfectamente a aquel chico, fisicamente era casi tan hábil como él y en apariencia eran también casi idénticos pero su cabello y el color de sus ojos eran de un color café intenso, era incluso mas callado que él y sus expresiones jamas cambiaban, acataba todas las ordenes que le daban con la gran excepción por supuesto de la ultima, habiendo desaparecido a mitad de la misión.

-cuando desapareció les asegure que había muerto y les prometí que encontraría a otro piloto, pero yo ya tenia a uno je…je…je- dijo el Dr J riendo nuevamente

-¿Qué sabia sobre él?-

-muy poco la verdad, pero tenia mis sospechas, ese niño era prácticamente una maquina y había escuchado sobre un programa llamado Zero dentro de la fundación Barton que buscaba fabricar genéticamente al soldado perfecto, un hombre con resistencia sobre humana pero sin sentimientos ni emociones… el piloto perfecto para el sistema Zero, te soy sincero me parecía y me sigue pareciendo aberrante buscar suprimir los sentimientos y emociones humanas pero no me dieron opción, fui obligado a entrenarlos con ese sistema y en algún momento creí que había funcionado en ti, llegue a pensar que realmente lo habías olvidado todo, pero al verte dudar en matar a Relena Peacecraft, contradiciendo las ordenes que tenias me di cuenta que aun había bondad en ti y estoy seguro que tu sentiste lo mismo…-

Heero le daba la razón a eso, sus sentimientos no habían desaparecido en aquella ocasión, pero si la ultima vez, recordó la sensación de vacío después de que el sistema zero le había eliminado todos sus recuerdos, toda su existencia, convirtiéndolo en solo un objeto de guerra, eso era algo que no deseaba que le volviera a ocurrir.

-lamento decírtelo, pero es todo lo que se sobre ese programa, jamas me han interesado esos temas, yo soy mas… mecánico- le dijo abriendo y cerrando su mano robótica

-lo se…- le dijo Heero recordando el rostro de Alpha, siempre le pareció extraño, pero nunca tan extraño como Syest, si aquel programa seguía activo, era posible que alpha estuviera con ellos?, no lo creía posible, era seguro que ese sujeto lo hubiese mencionado.

-pero tienes razón te di esa orden para ocultar tu identidad de OZ y principalmente de Dekim Barton, no sabía de donde venias y tu tampoco lo recordabas pero al verte entrenar con él supe que eras exactamente lo que ellos estaban buscando, dime muchacho, ¿esto tiene que ver con los eventos de hace un año?-

-lo tiene, al parecer conocí a otras personas como él-

-¿y encontraste el porque de tus habilidades?, ¿eres también uno de ellos?-

-no estoy seguro… no se realmente quien soy… ¿Había escuchado el nombre de Andrejev Ivanov antes de que fuera encargado de la fuerza preventiva? -

-jamas… pero la fundación Barton se beneficiaba de muchos, todos con objetivos propios cuya identidad era un misterio-

-¿y que me dice de Seis Clark?-

-por supuesto… él era bien conocido por todos, diseño la fortaleza Bulge, fue un excelente ingeniero y cientifico-

-él fue mi padre, aunque no biológico -

-¿has recordado a tus padres?- le pregunto con extrañeza el Dr J, el sabia que Heero no tenia recuerdos previos a la destrucción de la fortaleza Bulge.

-lo he recordado gracias al zero-

- ¿el sistema zero?- el doctor J lucia aun mas sorprendido

-La primera vez que entre al sistema fue a los seis años…, no puedo recordarlo con claridad, pero Andrejev deseaba comprobar algo conmigo, asesino a mis padres ese mismo día y fui rescatado por Odin Lowe-

-que ironia- dijo el Dr J suspirando, el nombre de Odin era conocido por ser el el hombre que había desatado la guerra asesinando al líder de las colonias, Heero Yuy.

-¿entonces el fue quien te entreno antes de que yo lo hiciera?-

Heero asintió, era la primera vez que le rebelaba la identidad de aquel mercenario que lo había entrenado hasta los 8 años.

-lo fue y no solo eso… aunque nunca me lo dijo, ahora sé que él tenía las mismas habilidades que las mías, pocas veces dormía, muy pocas veces comía y nada parecía debilitarle, ni el dolor, ni el frio…-

Heero se había dado cuenta que en los últimos años eso había comenzado a pasarle a él con mayor frecuencia, de niño jamas fue tan evidente para él pero con forme había crecido su cuerpo se había vuelto mucho más resistente y su ingesta de alimentos se redujo considerablemente.

-¿sospechas que era parte de ese programa?-

-si…ademas el era mi padre biológico

-¿tu padre…?- el Dr J se quedo sin palabras y eso era algo sumamente difícil de conseguir.

-la guerra que inicio el padre la termino el hijo- pensó volviendo a reír para si mismo.

-¿como te has enterado de esto? - le pregunto finalmente

-me contactaron los mismos sujetos bajo el mando de Andrejev… sabiendo que yo era su hijo y ademas el piloto del Wing Zero-

-¿y sabían también de tus capacidades?-

-no del todo- Heero recordó a Syest confesarle a Davad poco antes del ataque al reino Zank que aún no había rebelado sus verdaderos resultados, había asegurado también que él tenia en su sangre el llamado prototipo zero, aquel que se creyó exitoso en un hombre pero que poco tiempo después había sido dado por muerto por Seis Clark, ocultado la verdadera identidad del portador, esto ultimo decidió no decírselo al Dr J, era mejor si menos personas lo sabían.

-cual es tu objetivo muchacho? - le pregunto el científico

-terminar con ellos antes de que puedan comenzar otra guerra-

-ya veo…-

El Dr J sabia que esta no era una misión como cualquiera, tenia un mal presentimiento de esto.

-¿tiene alguna idea de quien pudiera estar detrás de esto?- le pregunto Heero

-ninguna, esperaría que eso hubiese muerto con Dekim Barton, pero si existe algo que pueda ayudarte quizá lo encuentres en la colonia L3, en los antiguos laboratorios de la fundación Barton, un lugar inaccesible a simple vista, pero del que podría darte información que te ayudaría a encontrar su ubicación exacta-

Heero asintió aceptando su ayuda.

El Dr J se quedo pensativo un momento, al mirarlo se daba cuenta que Heero ya no era ese niño al que había entrenado, su apariencia había cambiado, ahora era un adulto, pero mas que eso había cambiado su forma de pensar, a aquel niño no le importaba perder la vida, decía que la suya no tenia ningún valor por lo que le era grato saber que por fin le había encontrado un significado.

-has cambiado- le dijo el Dr J

Heero lo miro

-no me mal interpretes, es algo bueno, Relena Peacecraft te ha llevado por el camino correcto-

Heero sonrió ligeramente reservándose cualquier comentario al respecto.

Al terminar su visita el Dr J le había entregado un disco con documentos encriptados, le aseguro que eran viejos planos de construcción de la colonia y algunas llamadas y mensajes que Dekim Barton le había dirigido, sabia que tendría mucho trabajo por hacer después de su regreso pero su vuelo estaba programado hasta el día de mañana por lo que debía gastar su tiempo en cualquier otra cosa, opto por simplemente sentarse frente al mar disfrutando de la vista que la bahía le ofrecía mientras bebía agua de una botella.

El sonido y el aroma de la playa siempre le recordaba a Relena porque fue el lugar donde ella lo había conocido, fue la primera misión de Heero Yuy y había librado a la muerte por muy poco, salio con vida del Gundam pero debió nadar hasta la playa aun con el traje espacial puesto por lo que lo dejo exhausto, al despertar lo primero que vio fue el rostro de la hija del viceministro de relaciones exteriores Darlian, Relena lo había encontrado inconsciente, pensó en lo irónico que era que la historia se repitiese años después cuando ella lo volviera a encontrar de la misma manera sobre la arena pero esta vez en un lugar mucho más distante, recordaba también que su propia reacción había sido muy distinta a la primera vez.

Heero no pudo evitar sonreír al recordar besarla, miro su dispositivo movil deseando saber de ella, aun lejos había seguido monitoreando su agenda, sabia que estaba bien pero sentía la necesidad de hablarle, se detuvo al ver la hora, sus horarios eran muy diferentes por lo que debía aun ser de madrugada y debía continuar dormida, sin él ahí para recordárselo esperaba que estuviese descansando lo suficiente.

Ademas ¿que podría decirle?, se sentía mal al mentirle, no podía seguir evitando el tema, ya era momento de hablar con ella.

Camino de vuelta al hotel donde se hospedaría se encontró con una tienda con muñecos de felpa en la vitrina, uno era casi idéntico al que él le había regalado. En un mes volvería a ser su cumpleaños y recordó que jamas había vuelto a obsequiarle algo, pero ¿que podría darle ahora? Heero se quedo pensativo un momento y simplemente decidió entrar a la tienda, esperando que dentro pudiera darse una idea.

Había de todo tipo de objetos, era una tienda de regalos con demasiadas opciones, tantas que le abrumaban, miro los estantes de libros, pero no estaba muy seguro de querer hacerla leer mas de lo que ya leía, había también ropa y accesorios de moda, pero nada llamo su atención, se detuvo hasta llegar a un aparador con joyería, Relena siempre usaba pendientes y la imagino con alguno de ellos puestos.

-¿buscas un regalo para tu novia?- le pregunto amablemente la encargada de la tienda, una joven quizá aun estudiante de secundaria.

Heero no le respondió, ¿novia? jamas le había hecho a ella esa pregunta.

La encargada al no recibir respuesta decidió de todas formas continuar intentando ayudarlo.

-quizá ella quiera algo mas sencillo- le dijo reconociendo que Heero era muy atractivo, pero demasiado serio por lo que supuso que su novia debía ser también una persona reservada con gustos sencillos.

-¿a que se dedica ella?- siguió preguntando al no tener respuestas

Heero se sintió incomodo en ese momento odiaba que le preguntaran demasiado, ¿debía responderle que era la presidenta de la nación?

-olvidado, buscare en otra ocacion- le contesto Heero dispuesto en ese momento a salir de la tienda

-espere, ¡ya se lo que puede ser! - exclamo con energía

Heero detuvo sus pasos y la vio dirigirse rápidamente hacia otro aparador para sacar un objeto pequeño, la joven había vuelto corriendo hacia él con su mano extendida.

Tenia sobre su palma un dije de oro en forma circular con una piedra zirconia que impedía que las puntas del circulo se tocaran.

-simboliza el alfa y el omega, el significado del todo, el principio y el fin ¿Qué tal? ¿es romántico no? - se adelanto a decir la joven encargada antes que a su difícil cliente le pudiera parecer insignificante -admito que es algo caro, pero lo personalizamos sin costo- añadió sonriente.

Heero tomo la joya pensando en aquel significado, no era mentira Relena se había convertido en el significado de su total existencia, quizá la joven no se había equivocado en su sugerencia y él había hecho lo correcto en esperar.

-bien me lo llevo- le respondió Heero con seriedad por lo que la chica se sintió nerviosa y confundida, no estaba segura si aceptaba comprarlo porque le gustara o solo para salir del problema.

-excelente- dijo ella aun nerviosa por la situación -puedo grabarle su nombre, tu nombre, sus iniciales o alguna fecha en especial, ¿Qué tal su cumpleaños? - continúo hablando.

Hacia demasiadas preguntas, pensó Heero, estuvo a nada de decirle que lo dejara como era, pero un vistazo hacia la playa lo hizo decidirse por aceptar el grabado.