Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de que vean (XXX)
PARÍS, FRANCIA
Un fuerte dolor de cabeza se había encargado de despertarla a mitad de la noche, razón por la cual no había podido dormir lo suficiente y llegada la hora de levantarse se sintió mas cansada de lo que estaba antes de dormir.
Esa mañana ademas sentía el estomago revuelto y sabia que su almuerzo no tardaría en llegar, Heero había dado órdenes que debía almorzar siempre una hora antes de su salida, pero comió muy poco de ese desayuno, se vistió y preparo todas sus cosas, aunque en esos momentos solo quería seguir durmiendo, agradeció que el viaje en avión le diera el tiempo suficiente para recuperarse antes de su llegada a la capital francesa.
En su arribo al aeropuerto se sorprendió de descubrir que su popularidad había crecido aun mas en aquel país, una enorme cantidad de reporteros la esperaban y todos al verla hablaron al mismo tiempo, ni si quiera podía escucharlos con claridad, pero una pregunta era constante entre todas.
-señorita peacecraft ¿que relación tiene con Eduard Nazarov?-
Sus agentes de seguridad le abrieron paso entre toda la multitud.
-lamento no poder detenerme- se limito a decir ella, siendo amable con todos aquellos quienes la habían esperado.
En todo el trayecto al hotel reviso sus mensajes, deseaba que Heero se volviera a comunicar con ella, pero sus suplicas no fueron escuchadas, sabia que él no era esa clase de persona, pero le era inevitable no desear, aunque sea una sola palabra suya.
Al llegar al hotel, mientras esperaba que terminara la revisión de rutina, volvió a sentir un ligero dolor de cabeza y uno de los agentes que realizaba la inspección de la habitación se dio cuenta.
- ¿se siente bien señorita Peacecraft?-
-Si descuide solo no he dormido lo suficiente, el día de hoy no tengo ningún compromiso en las oficinas por lo que aprovechare en descansar-
-entendido, por favor háganos saber si necesita algo-
Ambos agentes se retiraron dejándola sola en la habitación, la cual era hermosa y con tantos detalles que la hacían digna del interior de un castillo francés. Busco en el botiquín de la habitacion algún analgésico que la aliviara del dolor, al encontrarlo tomo la dosis recomendada y en un intento por relajarse y distraer sus pensamientos por el hombre que le arrebataba el sueño constantemente, erróneamente decidió encender el televisor.
Se trataba de un programa de espectáculos dirigido por dos jóvenes mujeres, su francés era excelente por lo que no le costaba trabajo entender lo que decían, pero dejo rápidamente de prestar atención y se dedicó a desempacar sus cosas.
-Relena Peacecraft y Eduard Nazarov podrían ser la revelación del año- dijo una de las presentadoras minutos mas tarde, esta vez logrando atrapar su atención.
Se veía a ella misma en pantalla en su llegada al aeropuerto de Hamburgo, en aquel momento en que Heero estaba a su lado lo que la hizo correr hacia el televisor, lo reconoció unos pasos atrás suyos, pero en seguida cambiaron la imagen para poner el momento exacto en que saludaba a Eduard Nazarov y él besaba su mano.
-seria increíble que formalizaran su relación- habían continuado diciendo.
Relena se sorprendió de lo que escuchaba, no podía creer que un simple gesto encendiera a los medios como las hormigas sobre una gota de miel.
Fastidiada de todo eso, se decidió por apagar el televisor, ya había terminado de desempacar sus pertenencias por lo que se recostó sobre la cama y a su mente llego la disculpa que Eduard Nazarov le había dado, la curiosidad volvió a invadirla ¿Qué era todo aquello que se decía?, tomo su teléfono, sabia que solo debía poner sus nombres en el buscador para saberlo pero ni si quiera eso había sido necesario, en el listado de noticias sugeridas aprecia ella en primer lugar.
-Relena Peacecraft vuelve a escaparse con Eduard Nazarov- decía el encabezado
Termino por entrar al enlace y leer la nota, aseguraban que esta había sido su segunda salida juntos porque después de terminado el congreso en Alemania ambos se habían desaparecido, sugiriendo tal vez una cena romántica, situación que recordó fue la causa de varios problemas con Heero, placenteros problemas, debía reconocer, volvió a sonreír al recordar por todo lo que habían debido pasar al otro día.
Pero su sonrisa se ensombreció al comenzar a leer los comentarios.
-¿creen que este embarazada?-
-¡ha subido de peso debe estar embarazada! -
-es mentira no hay ninguna fotografía de ellos juntos, ni si quiera de la fiesta-
-ambos se ven muy bien juntos-
-es seguro que están saliendo, ella esta tomando anticonceptivos-
Aquel ultimo comentarlo termino por crearle un vacío desde la garganta al estomago y la hizo incorporarse de golpe provocándole nuevamente un ligero dolor de cabeza, pero inmediatamente le restó importancia, no lo podía creer, ahora mas que vigilada se sentía invadida ¿porque lo decían con tanta seguridad? ¿Cómo era posible que lo supieran?
Su corazón dio un salto, debia aceptar que no fue lo suficientemente discreta, se las había pedido a su secretaria, quien desde Bruselas le enviaba todo cuanto necesitara y aunque haya tenido el suficiente cuidado de decirle una mentira, asegurando que debía tomarlas por recomendación medica debido a la irregularidad de su periodo, ¿Qué tan discreta habría sido ella? ¿Habría hablado con su doctora?, si lo hizo era seguro que la habían descubierto, se arrepentía enormemente de haberlo hecho, sabia que debió pedírselas a Heero aunque le causara vergüenza aceptar lo dispuesta que estaba en repetir aquella noche, al recordarlo a él se le revolvió el estomago y sintió temor, ¿Cuál seria su reacción si se enteraba de esto?, seguro pensaría que alguien dentro de la organización estaba revelando su vida personal y con esto volviera a marcar su distancia de ella.
Aparto el teléfono, no deseaba seguir leyendo mas, sabia que no debía seguir a su curiosidad, ahora estaba frustrada de no poder hacer nada para que dejaran de hablar sobre su vida privada, no quería ser parte de sus juegos, se sentía aun mas vigilada y era de esperarse que cuando Eduard Nazarov fuera dado a conocer como el nuevo viceministro de relaciones exteriores, esta situación empeoraría, lo que la llevo a pensar seriamente en renunciar al cargo y vivir una vida común y corriente con Heero a su lado, en ese momento quería ser la mujer mas egoísta para poder ser la mujer mas feliz del mundo.
Fue el ruido de su teléfono lo que hizo que su corazón volviese a brincar contra su pecho con tan solo pensar que podría tratarse de Heero.
"Mareen Darlian" se leia en la pantalla, su madre era quien deseaba comunicarse con ella, decepcionada acepto la llamada.
Hablaron por 10 o quizá 15 minutos, pero fue hasta el final de la conversación en que su madre se decidió a preguntarle por su estado de salud al escucharla nuevamente distraída.
-¿te pasa algo hija?-
De nueva cuenta debía mentirle, no podía decirle la verdad, al menos no todavía.
-no mamá es solo que estoy muy cansada-
-¿cuando podrás tomarte unas vacaciones?-
Relena ni siquiera había pensado en ello, ya había cumplido el año de duro trabajo y había solo tomado un par de dias de descanso.
-temo que ahora no es el mejor momento- le respondió
-cuidate mucho, hija, tu cumpleaños será el siguiente mes y espero poder volver a estar contigo ese día, aunque te vea en televisión con frecuencia me tranquiliza mas verte en persona-
Al pensar en su madre viendo la televisión le hizo recordar una de las tantas historias que acaba de leer y era seguro que alguna de ellas había llegado ya a sus oídos.
-por favor no creas nada de lo que dicen-
Escucho a su madre reír ligeramente al teléfono
-estoy muy segura de que es mentira hija, aunque al igual que ellos también he pensado que ese joven esta interesado en ti pero lamentablemente para él, mi hija continua enamorada de alguien más ¿no es verdad? - esta vez se atrevió a preguntarle
Era de reconocerse que su madre la conocía perfectamente. Relena no pudo evitar suspirar.
-por favor, hija no olvides lo que te dije, no puedes vivir trabajando siempre, debes poner atención a tu salud- había vuelto a cambiar el tema no quería darle más que pensar en estos momentos.
-lo sé mamá, siempre lo tengo presente-
-aunque debo reconocer que últimamente te ves radiante, saludable y mucho mas hermosa-
-seguro que eso te hizo creer aun mas lo que los medios dicen-
Mareen Darlian rio de su comentario, Relena tenia toda la razón, sin saberlo su madre había notado la felicidad que ella sentía gracias a Heero, ella misma lo reconocía, se sentía diferente, él la hacia sentirse feliz y también se había asegurado de hacerle ganar el peso que había perdido.
-solo quiero que sepas que me alegra verte feliz hija y nada me es mas importante-
Relena sonrió, su madre tenia razón su felicidad era lo que realmente importaba, debía ignorar cualquier opinión que el mundo pudiera tener al respecto.
Cuando la conversación termino, se quedo recostada un momento pensando en él, ¿Qué estará haciendo?,¿Qué será aquel tema del que no le ha hablado?, al poco tiempo el sueño la venció y cuando despertó era casi su hora de comida y no tardarían en llamar a su puerta, el dolor de cabeza se había ido y se sentía mucho mejor, recordó que ese día no tendría ningún compromiso por lo que se dispuso a adelantar algunos pendientes para el día de mañana.
Al día siguiente, tan pronto despertó agradeció que pudo dormir profundamente, pero se decepcionó de ver que continuaba sin tener noticias de Heero. Recordó que serian tres dias los que permanecería en la capital francesa y debía confiar en él tal como se lo había pedido, había dicho que regresaría antes de que debiera volver a Bruselas y estaba segura de que así lo haría.
Se encontraba camino a las oficinas de la ESUN cuando recibió una llamada de su secretaria.
-Señorita Relena disculpe si soy inoportuna, pero quería avisarle que este todo listo para el protocolo de bienvenida del señor Eduard Nazarov como viceministro de relaciones exteriores, si usted esta de acuerdo convocare a la reunión el día siguiente a su regreso-
-Estoy de acuerdo, por favor hazlo-
no había marcha atrás, esto debía suceder, pensó
-De acuerdo señorita Relena-
Al llegar al edificio de la ESUN había una enorme cantidad de personas tomando fotografías de su llegada, esta situación le abrumaba había incluso un grupo de chicas con un letrero en apoyo a su supuesta relación con Eduard Nazarov. Reconociendo inmediatamente que los rumores de su ficticio romance habían cobrado mucha mas fuerza para pasar a ser la fuente de nuevas historias y especulaciones sobre su vida personal.
Antes de bajar del auto dio un ultimo vistazo a su correo, confirmando que continuaba sin tener noticias de él. Al salir los agentes ya habían despejado el área, pero Relena decidió acercarse hasta ellos.
Les agradesco como siempre su interés y lamento no poder responder a todas sus preguntas en este momento.
-Señorita relena que avances se tienen con los conflictos sociales de marte-
-¿el virus ha sido controlado?-
-Se comenta sobre una posible independencia de marte que puede decirnos al respecto-
-Deben estar tranquilos, todo está bajo control, la tierra, las colonias y marte estamos trabajando arduamente por lograr los objetivos, como en cualquier proyecto siempre existirán opiniones encontradas, pero ninguna que nos lleve a detenernos-
-Señorita Relena se rumora que un nuevo miembro del consejo de la ESUN ha sido convocado podría decirnos de quien se trata-
-Solo puedo pedirles ser pacientes, la noticia será revelada pronto-
La movilización repentina de su equipo de seguridad llamó su atención, se había acercado otro gran numero de personas que gritaban exigiendo su renuncia.
-Señorita relena ingrese al edificio porfavor- le había pedido uno de los agentes
No se sorprendió, no era la primera vez que sucedía, existía un buen numero de opositores a ella, que no la consideraban capaz del cargo y era evidente que la fuerza preventiva encontraba peligrosa esa situación.
Cuando entraron al edificio se sintió aliviada pero su emoción cambio al ver un rostro conocido frente a ella.
-Señorita Relena!- le dijo Dorothy Catalonia levantándose de su asiento y juntando sus palmas al mismo tiempo.
-me alegra tanto volver a verla, en cuanto me entere que se encontraba en el país no dude en venir a visitarla-
-Dorothy- dijo su nombre sorprendida.
-no ha cambiado nada señorita Relena, ni si quiera el mas alto cargo de la ESUN puede romper con su temple, sigue igual de hermosa como siempre-
-gracias Dorothy, lamento que no guardemos una comunicación constante, te agradesco que hayas venido a verme-
-no tiene porque lamentarse, conozco el gran esfuerzo que hace y se que debe estar muy ocupada, no quería robarle mucho tiempo, pero tampoco deseaba solo llamarle por teléfono, por lo que decidí venir personalmente a hacerle llegar mi invitación-
-¿una invitación?- pregunto Relena intrigada
-para el día de mañana en mi residencia-
-estaría encantada Dorothy-
-la espero entonces princesa- le dijo haciendo una reverencia ante ella
-sabes que eso es innecesario-
-jamas podría ignorar su titulo señorita, espero con ansias el momento en que el glorioso reino Zank vuelva a brillar magistralmente-
Relena simplemente sonrió no sabia exactamente que responderle y se daba cuenta que Dorothy miraba hacia la puerta con frecuencia, era evidente que sus ojos permanecían expectantes a todo aquel que la cruzaba, quizá esperando ver a Heero, era seguro que en algún momento lo haya visto junto con ella en televisión.
-bueno no quisiera ser inoportuna, se que debe estar muy ocupada, es mejor que me retire ahora, estaré esperando su llegada no lo olvide… y debo decir que seria interesante si pudiera asistir acompañada- había dicho esto ultimo con una sonrisa que le hacia entrever a quien se estaba refiriendo.
-hasta luego Dorothy- dijo Relena amablemente ignorando ese ultimo comentario
La miro caminar de vuelta hacia su automóvil seguida de su escolta personal. La conocía lo suficiente y sabía exactamente lo que había querido decirle, en primer lugar, era seguro que conocía la existencia de aquellos rumores y también que sospechaba la verdad, si Relena estaba enamorada de alguien sabía que debía tratarse de Heero.
Al día siguiente para su sorpresa el dolor de cabeza había vuelto, ella no solía padecer migrañas, pero entre todos sus pendientes volvió a restarle importancia, tomo un analgésico y al terminar con todos sus compromisos, el atardecer ya comenzaba a dibujarse sobre Paris y Dorothy había mandado parte de su guardia personal para que la custodiaran hasta su residencia.
La arquitectura de la mansión era exquisita, llena de detalles, rosas y figuras, parecía sacada de alguna pintura famosa. Dorothy había dado ordenes para preparar una cena en el exterior de la mansión con vista hacia los hermosos jardines de su propiedad.
-Bienvenida Señorita Relena- le dijo Dorothy poniéndose de pie para recibirla – guarde asiento por favor-
-gracias Dorothy este lugar es realmente hermoso-
-sabia que le encantaría una cena en el exterior, después de vivir un encierro en esas oficinas, deseaba ofrecerle un lugar privado y relajante, se bien que los medios la siguen a todos partes-
-debo darte la razón en eso y agradecerte nuevamente tus atenciones-
-no tiene porque hacerlo, para mi es un placer-
Ambas cenaron tranquilas hablaron sobre lo sucedido hacia un año y Dorothy le confeso el nuevo pasatiempo que había adquirido por comprar arte en especial sobre el que hablara de la guerra.
-¿es esta tu ciudad natal Dorothy?- le pregunto Relena mientras comenzaban a tomar el té acompañado de unos deliciosos macarrones en diversos tonos pasteles.
-así es y la mayor parte de mi vida he vivido aquí-
-la ciudad es hermosa es imposible no enamorarse de ella-
-Lo se…- le dijo Dorothy sonriendo, decidiendo que era el momento de llevar el tema a la mesa.
Dorothy le acerco una revista
-debería leer esto Señorita Relena- le dijo acercándola a sus manos.
-Relena la tomo y la abrió hasta donde se encontraba un separador-
Aquella sonrisa de Eduard Nazarov la recibió en una fotografía que lo retrataba a él sentado sobre un sillón individual frente a un amplio ventanal con la torre Eiffel al fondo. Comenzó a leer el artículo el cual se trataba de una entrevista, hablaba de sus proyectos, de sus deportes favoritos, era una celebridad, un soltero rico, apuesto, codiciado por muchas y aparte de todo, de sangre noble, esto ultimo le llamo la atención a ella y continúo leyendo la entrevista.
-Hay muchos rumores sobre su relación con la presidenta Relena Peacecraft, ¿que nos puede decir al respecto? -
-Respeto mucho a la Señorita, nos ha brindado su total atención y apoyo hacia el proyecto de terraformacion de marte, no podría estar mas agradecido con ella-
-todos mueren por saber la verdad-
-debo confesar que me siento alagado, la señorita Peacecraft es muy hermosa e inteligente, pero lo que se dice sobre mi relación con ella es una total mentira, nuestras conversaciones han sido solo de trabajo y es por esto únicamente por lo que debe ser reconocida-
-Pero esa dedicación de ambos los hace ser calificados como la pareja perfecta-
El sonríe
-te repito, sus comentarios son halagadores, pero ella esta enfocando su vida al trabajo al igual que yo-
Relena miro a Dorothy, era evidente que había citado sus propias palabras.
-voy a ser sincera con usted, conozco al apuesto y joven Eduard desde hace ya mucho tiempo- había comenzado a decir Dorothy interrumpiendo su lectura -tenemos la misma edad y desde aquel momento glorioso en que usted fue declarada como la reina Relena ante los ojos del mundo, ha seguido fervientemente el pacifismo que usted proclama desde ese momento hasta ahora, situación que debo confesarle le causo muchos problemas con su padre-
-¿a eso se debió su distanciamiento?- Relena comprendía finalmente aquella duda que tenia
-quizá me adelanté en asegurarlo, pero la familia Vasiliev no se distingue por ser pacifista-
Relena sabia lo que le estaba sugiriendo, pero no había pruebas de que Dmitry Vasiliev haya si quiera tenido relación con Andrejev Ivanov.
-pero si algo es verdad es que Vasiliev lo reconocido como su hijo solo por su apellido Nazarov, ¿sabía que es un candidato lejano pero posible a Zar?… su padre es un hombre ansioso de poder que no le quepa la menor duda señorita Relena, ¡pero en fin no es sobre eso de lo que quiero hablarle! - exclamo Dorothy
-¿Qué es lo que quieres decirme?- pregunto Relena dando otro ligero sorbo a su té
-Sobre su supuesta relación por supuesto, de todas las cosas que se rumoran, una es verdad, él si está profundamente enamorado de usted y es seguro que desea llevarla a la cama señorita Relena- Relena aclaro su garganta y sutilmente limpio sus labios con la servilleta intentando disimular la reacción a su comentario, Dorothy siempre se había distinguido por tener una lengua filosa.
-pero para su desgracia usted no se encuentra interesada en él ¿cierto? - continúo diciendo Dorothy divirtiéndose de la reacción de Relena.
-Dorothy yo- había comenzado a decir
-pobre hombre desconoce al enemigo al que se enfrenta- Dorothy había interrumpido sus palabras
Relena recordó los celos de Heero y lo que ella misma había terminado haciendo en su habitacion aquella noche, intento esconder su reacción dando otro sorbo a la taza de té.
-dígame, señorita Relena, ¿es tan bueno en el sexo como en todo lo que hace? - a Relena le costó trabajo digerir la pregunta de Dorothy, el té había quedado a mitad de su garganta y de golpe sus mejillas habían alcanzado un tono carmesí.
-Lo sabía! - exclamo Dorothy sonriendo triunfalmente - ¿pero porque no está acompañándola ahora? -
-estas equivocada no esta sucediendo nada- se apresuro a decirle
-ni si quiera se esfuerce Señorita Relena-
-él no esta aquí Dorothy, ha regresado a Bruselas-
Dorothy se quedo pensando un momento, no creía posible que se haya ido por mucho tiempo.
-y dígame me muero de la curiosidad, con todo esto que rumoran de ustedes el soldado perfecto, el estoico hombre sin emociones, ¿ha conocido los celos?, no no mejor aun no me imagino cómo fue posible que al fin se decidiera a hacer lo que evidentemente deseaba hacerle, hace ya mucho tiempo-
Sus mejillas no podían dejar aquel tono carmesí, ¿en que momento había pensado Dorothy que él ya deseaba acostarse con ella?
-Seguramente no había tenido tantos deseos de matar a alguien en toda su vida tanto como ahora Señorita Relena- Dorothy rio de su propio comentario al imaginarlo
Relena sabia que no había forma de que pudiera hacerla cambiar de idea y la noche ya había cubierto la ciudad por lo que se dispuso a retirarse.
-discúlpame Doroty ya debo retirarme, mañana partiré de regreso a Bruselas-
-no se disculpe la entiendo perfectamente-
Dorothy la acompaño hasta la salida donde su coche ya la esperaba para llevarla de vuelta al hotel
-esperare la invitación a su cumpleaños señorita Relena-
Relena se giro hacia ella y le sonrió, no había pensado en organizar nada, pero sabía que en esta ocasión ese día seria diferente a otros años, esperaba que fuera la primera vez que lo pasara junto a él.
-¡pero que sorpresa! -
Exclamo Dorothy frente a ella mirando hacia donde el auto se encontraba.
-No cabe duda de que su seguridad ha vuelto a ser impecable- le dijo sonriendo
Relena se giro rápidamente para saber a lo que Dorothy se refería. Ahí estaba él nuevamente, Heero había vuelto a su lado como se lo había prometido, Relena sintió su estomago contraerse y le fue imposible esconder la felicidad que sentía.
-Señorita Relena fue un gusto verla nuevamente, por favor continue disfrutando de esta bella ciudad del romance- le dijo con una sonrisa que le volvía a comunicar entre lineas algo mas.
A Heero nunca le fue muy agradable ver a Dorothy Catalonia, siempre le había parecido una mujer problemática y esperaba que Relena no se acercara demasiado a ella.
Ya dentro del auto Heero tomo lugar a su lado y Relena no sabia que hacer o que decir en esos momentos.
-¿cuando has vuelto?- comenzó por preguntarle ella
-hace un par de horas-
Relena le sonrió y Heero la miro, él se daba cuenta lo mucho que había deseado verla todo ese tiempo.
Cuando llegaron hasta la puerta de la habitación Heero y otro agente comenzaron con la inspección de rutina.
Al verlo a él de nuevo, todo había sido felicidad para ella, pero tan pronto había vuelto a ver el televisor recordó lo que la había llevado a leer esos comentarios y la inseguridad que sentía, decidió que debía hablar con él sobre el tema.
-agente Yuy, ¿me permite hablar con usted un momento? - le pidió Relena para su sorpresa.
La inspección ya había terminado y él otro agente se retiro, dejándolos a ambos solos.
-¿que sucede?- comenzó por preguntarle él al ver la expresión de preocupación en su rostro.
Tenía su total atención, pero no sabía como decírselo, que tal si su reacción fuera simplemente detener lo que apenas habían comenzado, pero no podía simplemente ignorarlo, esta situación la hacia sentirse acosada, incluso dentro de la propia organización.
-hay algo que me ha dejado preocupada…. han asegurar algo mas sobre mi-
Relena había desviado de él su mirada y Heero se acerco hasta ella, lo lastimaba ver aquella expresión en su rostro.
-me siento… mas que vigilada, acosada y… quizá cometí un error al pedirle a mi secretaria el medicamento…-
Heero supo entonces que rumores debían ahora estar fabricando, la comprendía perfectamente, también había llegado a pensar que alguien cercano a la organización se encargaba de filtrar su agenda e incentivar aquellos rumores, ¿debían dudar de su secretaria?
-despreocúpate- le dijo él para asombro de ella -solo están intentando perjudicarte-
Relena se sintió aliviada, Heero no la estaba reprendiendo ni consideraba que fuera algo importante.
-el día de hoy terminaste un arduo trabajo- le dijo él dispuesto a cambiar el tema que la torturaba.
-si, al fin terminan los viajes y es tiempo de regresar a Bruselas- Relena sonrió al pensar en su aburrida oficina, la cual los podría proveer de la privacidad que tanto les hacia falta.
-el avión saldrá a medio día- le dijo deteniendo sus pasos y sus impulsos por tocarla, pero había pasado tanto tiempo que nuevamente se dejo llevar por sus emociones.
Relena se estremeció al sentirlo acariciar su mejilla y él la beso dulcemente en los labios.
-descansa Relena- le pidió antes de apartarse de ella
Relena le sonrió y lo miro marcharse de su habitación, sabia como hacerla feliz y retirar todos sus miedos.
Cuando se preparaba para dormir el ligero dolor de cabeza había vuelto y fue hasta ese momento que le presto la debida atención a sus síntomas, recordó que la primera vez que lo había sentido había sido en inglaterra, pero pensando en el exceso de trabajo como el responsable, le resto importancia, todo había sido gradual hasta llevarla a padecer estas migrañas frecuentes. Pensó que lo mejor seria ver a su doctora en su regreso a Bruselas.
-No- dijo para si misma -no puedo-
Era seguro que terminaría haciéndole un examen de sangre y descubriendo que estaba bajo tratamiento, si es que no ya lo sabia gracias a su secretaria.
Se decidió por volver a tomar el analgésico y para su tranquilidad al despertar se sentía perfectamente bien, todo parecía estar volviendo a la normalidad.
En su regreso a Bruselas, seria un viaje en el que tampoco estarían solos, Heero había vuelto a tomar el asiento frente a Relena y después de un tiempo de vuelo había fijado su vista sobre ella, percatándose que había comenzado a leer un nuevo libro, estaba cruzada de piernas inmersa en la lectura, prestaba especial cuidado al mirarla cambiar de pagina, todos sus movimientos eran elegantes, lo hacia con total cuidado y delicadeza, presto también atención a su atuendo, ese día vestía con una falda azul marino y una blusa blanca con botones dorados, su cabello estaba suelto y una parte de el caía sobre su hombro.
Heero pensaba en lo hermosa que se veía, sin duda había sido educada como una princesa, aun desconociendo su linaje, la familia Darlian se aseguro de darle lo que en algún momento de su vida sabia le correspondería, el día que el reino Zank se levantara nuevamente.
Relena detuvo su lectura al sentir sobre ella la mirada de Heero, cerro el libro y descanso sus manos sobre sus piernas para también mirarlo en silencio, fue en ese momento en que se dio cuenta que su piel había adquirido un ligero bronceado, levanto una ceja y le lanzo una pequeña sonrisa, deseando preguntarle sobre aquel tema que había quedado pendiente, el motivo de sus constantes ausencias pero sabia que no era el lugar adecuado, sus acompañantes escucharían perfectamente cualquier cosa que dijeran, por lo que se limito simplemente en observarlo.
Pensaba en las tantas cosas que aun desconocía de él, siempre había deseado hacerle varias preguntas sobre su pasado, pero se daba cuenta que no era un tema del que él desease hablar y no lo obligaría a hacerlo, estaba dispuesta a esperar el tiempo que él considerara necesario.
La mano de Heero estaba sobre el descansabrazo de su asiento apartada de la vista de sus acompañantes y Relena estiro su mano hasta alcanzar sus dedos, descansando su cabeza sobre la pared del avión, disfrutando simplemente de su cercanía.
