Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de las XXX leerán lemon xD


BRUSELAS, BÉLGICA (PARTE 1)

Contrario a lo que ella pensaba Bruselas la recibió con mucho mas trabajo por hacer, con la llegada de Eduard Nazarov a la ESUN, todo se preparaba para la ceremonia de bienvenida, ademas de una rueda de prensa en la cual se comunicarían los cambios en la organización. Relena pensaba que era un milagro que los medios no estuviesen enterados de la noticia, con lo invasivos que eran con su vida personal, de algún modo no sabia como, esto si terminaría por sorprenderlos.

Heero por otra parte se había dedicado a intentar descodificar y analizar toda la información que el Dr J le había proporcionado, uno de esos documentos tenia el código de seguridad mas engorroso con el que se había topado, era seguro que lo que resguardaba valía cada hora que el desarrollador había puesto sobre el para que jamas fuese abierto por la persona equivocada.

-uhm- se había quejado al no poder abrirlo tan rápidamente como deseaba, miro la hora y se dio cuenta que pronto seria momento de llevar a Relena de vuelta a su residencia por lo que decidió detenerse y continuar una vez estuviera de vuelta.

Al llegar a la oficina de Relena se encontró con su secretaria al teléfono, la joven torpemente tiro sus lapiceros al verlo, lo que lo hizo pensar una vez mas que la asistente de Relena era muy distraída, sin imaginarse que eso solo le sucedía cada vez que él aparecía.

-buenos días comandante Yuy, buenas noches disculpe-corrigió ella en seguida

Heero solo asintió a su saludo y siguió su camino hasta la oficina de Relena. Su puerta era de máxima seguridad solo ella podía aceptar el acceso desde dentro y solamente Heero podía acceder libremente con el detector de huella.

Al entrar la encontró en una llamada mientras revisaba atentamente un documento. Relena se sorprendió de verlo jamas pensó que ya fuera tan tarde.

-muchas gracias- termino diciendo en su llamada

Relena recargo su espalda sobre el respaldo de su silla, había tenido un día de lo mas agitado y la mayor parte del tiempo al teléfono, se sentía sumamente cansada, jamas imagino que su primer día en la oficina terminaría siendo de esa manera.

-¿estas lista para retirarte?- le pregunto Heero

-si gracias- le respondió ella sonriendo, no tenia duda de que al tan solo al verlo sus ánimos se incrementaban.

Relena se levanto de su asiento y para su sorpresa sintió de nuevo aquel dolor de cabeza, llevando por instinto su mano a la frente.

Heero se acerco a ella en seguida.

-estoy bien fue solo un ligero dolor de cabeza– se adelantó a decirle, aunque en realidad había sido no tan ligero.

-¿ya te había sucedido? -

-no… debe ser solo cansancio – le mintió, lo que menos quería era que él se preocupara, estaba evitando a toda costa una visita al hospital, sabia que de hacerlo su doctora terminaría por descubrir lo que estaba tomando, si es que no lo sabía ya.

-vámonos debes descansar- le pidió Heero adelantándose a abrir la puerta.

Llegando a su residencia, su mayordomo ya la esperaba en la entrada, pero esta vez no se trataba de Pegan, la familia Darlian se había encargado de otorgarle su retiro con todas las comodidades por demás necesarias en compensación a todos sus años de servicio, pero él se había negado rotundamente, deseaba continuar apoyando a Relena ahora mas que nunca al tener a su cargo la presidencia de la ESUN. Relena solo había podido convencerlo de vivir en el reino Zank donde continuaba apoyándola sin exigirle demasiado, encargándose solo de la contabilidad del orfanato.

-hasta mañana señorita Peacecraft- le dijo Heero en su muy usual manera de dirigirse a ella cundo alguien mas estaba presente.

-hasta mañana agente Yuy- le respondió ella sonriendo

Llegando a su habitacion lo primero que hizo fue tomar otro analgésico ¿era posible que esto estuviese ocurriendo a causa del método?, en una búsqueda rápida en su ordenador se dio cuenta que era una posibilidad, aparecía como posibles efectos secundarios, pensó en decírselo a Heero pero si lo hacia sin duda terminaría por pedirle que dejara de tomarlas y ¿que no era esta la mejor forma de no dejar evidencia?, sus pensamientos la ruborizaron, le costaba trabajo reconocerse a si misma, jamas imagino que esos continuos y extenuantes viajes terminarían llevando su relación a mil años luz de distancia.

Tomo un baño y se sintió mucho mejor, durmió esperando que al día siguiente esos dolores de cabeza la dejaran tranquila.

El tan esperado día llego, el anuncio de Eduard Nazarov como viceministro de relaciones exteriores seria llevado a cabo pasado el medio día.

-buenos dias señorita Relena- la recibió su secretaria poniéndose de pie tan pronto ella había cruzado la puerta

-buenos dias Agatha-

Su asistente busco a Heero con la mirada, pero se decepcionó al ver que esa mañana tampoco la acompañaba.

Ambas entraron a la oficina

-¿ha llegado ya el joven Nazarov?- pregunto Relena mientras tomaba asiento frente a su escritorio

-si señorita, esta con el ministro Marcus en estos momentos, la ceremonia esta programado para la una de la tarde.

-por favor confirma que estaré con ellos a medio dia-

-entendido señorita- le dijo antes de retirarse

Relena miro el sofá que siempre solía tomar Heero cuando la acompañaba dentro de su oficina, recordó las primeras veces que eso sucedió, ella ni si quiera podía concentrarse de tenerlo tan cerca.

Esa mañana había ido por ella a su residencia tan usual como siempre pero después de eso, se había retirado a la base de las fuerzas preventivas, ese día tampoco tendría reuniones privadas por lo que era seguro que él no estaría acompañándola y desde su llegada a Bruselas aparentemente también tenía demasiado trabajo ¿podría ser a causa de ese tema pendiente del que le hablo?

Su teléfono le dio una alerta sobre la píldora que debía tomar, recordarlas entre todo lo que debía hacer en el día era algo que hasta ese momento había lograda ejecutar magistralmente, ya casi se cumplía el mes y la dosis estaba por terminarse lo que le hizo recordar también los síntomas que estaba padeciendo. Esa mañana no había sentido nada fuera de lo normal y esperaba que el día continuara de esa manera.

-señorita, le dejo un vaso de agua- le dijo su secretaria al volver a entrar a su oficina

Relena se sorprendió de este gesto

-es para su medicamento- le respondió Agatha al ver la extrañeza en su rostro

-el medicamento… ¿Cómo sabes que no lo he tomado? - pregunto Relena sintiendo una presión sobre la boca del estomago.

-disculpe- dijo avergonzada -aparece en su agenda como recordatorio y permanezco siempre al pendiente de ella-

Relena se avergonzó de pensar y sentirse acosada por ella, que tonta había sido, jamás pensó en aquel detalle de comunicación que tenia con Agatha.

-no te disculpes, agradesco tus atenciones, eres muy amable Agatha-

-es un placer señorita, deseo que se recupere pronto-

-¿puedo preguntarte algo?- dijo Relena

Su secretaria asistió

-¿tu compraste el medicamento?-

-si señorita, fui personalmente, se lo reservada que es con su salud no necesita decírmelo-

-te lo agradesco, espero me entiendas, últimamente los medios no dejan de hablar sobre mi vida privada y no quiero darles algo mas que puedan suponer- le dijo Relena esperando despistar ese tema lo mejor posible.

-si la entiendo perfectamente-

Cuando su secretaria se retiro, Relena tomo la pastilla y medito un poco la situación, si su secretaria no había pedido la ayuda de nadie mas ¿había manera de que alguien se enterara?

-el registro del pago…- recordó que las compras que su secretaria hacia para ella se identificaban en su estado de cuenta de la organización y ese registro era visible para el duque Tuswell y su secretaria, ¿era posible?

Decidió dejar el tema a un lado, Heero le había dicho que no debía preocuparse y estaba decidida a hacerle caso, continuo con su trabajo, pero un par de horas mas tarde volvió a sentir aquel dolor de cabeza esta vez acompañado de nauseas, eso no estaba bien, ¿que le estaba sucediendo?, pensó.

Solamente había una persona a la cual podía acudir, podía confiarle hasta su vida y ademas era medico militar, Sally Po.

Decidió que lo mejor era tratar ese tema lo mas pronto posible, antes de que Heero pudiese darse cuenta, debía llamar a Sally.

Su llamada dio tono dos veces antes de que la voz de Sally Po respondiera

-buenos dias señorita Relena-

Su llamada había tomado por sorpresa al igual que a Heero quien estando a su lado había podido escuchar perfectamente que se trataba de ella. En ese momento ambos estaban revisando la información que el Dr J le había proporcionado y mientras hablaban Heero continuo con su mirada fija a la pantalla tecleando rápidamente.

- ¿está todo bien? - le pregunto Sally

-sí, disculpa no era mi intención preocuparte con esta llamada, pero quería hablar contigo sobre algo importante-

Sally escucho el teléfono de la oficina de Relena comenzar a sonar y supo que estaba ocupada

-si esta ocupada puedo ir hacia allá en seguida -

Heero esta vez se detuvo y presto atención a lo que decían.

-te lo agradesco, solo por favor no se lo comentes a Heero- le pidió Relena

A Sally le extraño su petición, pero decidió aceptarla de todas formas

-descuide-

- ¿qué sucede? - pregunto Heero una vez Sally había terminado la llamada

-la inesperada llegada de mas integrantes del consejo ha generado mucho más movimiento, iré a las oficinas- le mintió Sally de la forma más convincente posible

-puedo adelantarme- le dijo él

-descuida, Relena no saldrá de su oficina hasta pasado el medio día y Wufei ya se encuentra allá, toma esta oportunidad para continuar con esto-

A Heero le resulto convincente y continuo con el trabajo de descodificación.

En camino al edificio la mente de Sally había volado e imaginando toda clase de posibilidades, ¿seria acaso que Heero ya le había contado algo sobre la investigación que llevaban? Era seguro que sospechara de ella, después de todo lo ocurrido hacia un año, pensaría que estaban volviendo a ocultar información sobre un posible ataque. Podía imaginar mil escenarios, pero por su mente jamas cruzaría lo que Relena estaba a punto de contarle.

Al llegar a su oficina se encontró con su secretaria, esta le dio la bienvenida, avisándole después a Relena que la comandante Sally Po ya se encontraba afuera

Relena estaba leyendo y firmando el documento que declaraba oficialmente a Eduard Nazarov como miembro de la ESUN cuando Sally entro a su oficina.

-buenos dias señorita Relena-

Relena le sonrió tan pronto había alzado la vista y Sally se sintió aliviada al verla tranquila.

-disculpa que te haya hecho venir- había comenzado a decirle Relena

-no tiene porque pedir disculpas-

Relena permaneció en silencio un momento esperando formular las palabras correctas.

-perdona si me apoyo en ti demasiado, pero es algo que me inquieta y no puedo compartirlo con nadie mas-

-¿es sobre Heero?- se adelanto a preguntar Sally

-Si… bueno- Relena se ruborizo ligeramente -en realidad es algo de ambos-

Sally no estaba segura si lo estaba comprendiendo bien.

-¿sabe que estas aquí?- pregunto Relena

-si, pero no sabe que he venido a verla, no tuve otra opción mas que decirle a donde me dirigía, estaba a mi lado cuando recibí su llamada-

Relena palideció en seguida

-¿qué está sucediendo? - pregunto alarmada Sally al ver la reacción reflejada en su rostro.

Relena se dio cuenta que estaba torturándola con su silencio, así que opto por mejor mostrarle el medicamento.

-he comenzado a tener dolores de cabeza frecuentes- le dijo tan pronto Sally lo había tomado.

Sally Po quien hasta ese momento se había mantenido de pie opto por sentarse, Relena estaba tomando píldoras anticonceptivas y era seguro que nadie mas lo sabia, nadie mas que Heero.

-¿de verdad puede ser esto la causa?- pregunto Relena finalmente

-si…- comenzó diciendo Sally después de un breve instante – es posible, ¿es la primera vez que comienza un tratamiento como este? -

-si- respondió Relena

-¿que otro síntoma tiene? ¿Y desde cuando comenzó a tomarlas-

-es casi el mes… y recientemente he comenzado a sentir nauseas-

-¿se protegieron la primera vez?-

Relena se ruborizo al pensar en lo inconsciente que había sido aquella vez

-descuide su secreto esta a salvo conmigo, esta preocupada, pero es normal, un medicamento como este puede causar diversas reacciones en su organismo cuando comienza a tomarlo por primera vez, pero la mayoría de los síntomas desaparece totalmente en un máximo de tres meses, creo que es algo de lo que no debe preocuparse-

Sally no pudo evitar sonreír pensando en que por fin hayan podido dar ese gran paso.

-en un principio pensé que los dolores de cabeza eran por cansancio, pero cada vez son mas frecuentes y más intensos, uno de ellos me despertó a mitad de la noche-

-entiendo, quizá entonces este no sea el mejor tratamiento para usted-

-por favor no le digas a Heero, yo me encargare de decírselo en cuanto sepa que esta sucediendo- le volvió a pedir Relena

- ¿no sabe él que esta tomándolas?-

-lo sabe, pero no le he hablado sobre los malestares que he tenido en los últimos dias-

-iré a su residencia a primera hora de la mañana y le tomare un análisis de sangre ¿está bien? -

Relena asintió, estando de acuerdo con eso

-de esta forma también descartaremos un embarazo-

Relena sintió un vuelco en el estomago al escucharla.

-sobre eso…estoy segura de que no sucedió, comencé el periodo dias después- le dijo avergonzada, no era posible ¿o si?, la duda comenzó a invadirle.

Sally le sonrió aliviada de que no hubiesen complicado aun mas las cosas.

-gracias, Sally-

-yo soy quien le agradece señorita Relena, gracias por regalarme su confianza- sonrío para si al descubrir lo idénticos que eran ambos, ocultando lo que pudiera preocuparle al otro.

-solo una cosa mas- le dijo Sally justo antes de salir -con su carga de trabajo es seguro que llevar un control diario con el medicamento le resulta complicado, yo le sugeriría cambiar el método por una inyección cada tres meses-

-eso definitivamente seria mucho mejor- acepto Relena y definitivamente mas discreto pensó

-hasta pronto señorita Relena-

Sally salió de su oficina, asombrada, anonadada, es que simplemente no lo podía creer y no podía evitar dejar de sonreír imaginando la reacción de cualquiera de los expilotos si alguno de ellos se enterara, ¿Quién había ganado la apuesta?¿Trowa?,¿Quatre?, Duo definitivamente la había perdido, pensó enseguida en Lucrecia Noin, sabía que estaría feliz de saberlo pero inmediatamente después pensó en Zechs y al imaginarlo a él no pudo evitar volver a reír, tuvo que taparse la boca para disimular ante todo el que pasaba a su lado que no estaba loca, pero al entrar al elevador se encontró por mera casualidad con Wufei quien estaba a cargo de todos los preparativos de seguridad ese día y al verla reírse sola, él la miro como si viniese caminando de manos.

-mujer extraña- pensó Wufei al cerrar la puerta

- ¿te diriges al auditorio? - le pregunto Sally un momento después intentando recobrar la compostura

-así es- le respondió Wufei - ¿tú que haces aquí? -

-soy tu superior no deberías cuestionarme- le dijo Sally sonriendo

Wufei desvío su mirada y no tuvo oportunidad para responder, habían llegado al ultimo piso y la puerta del elevador se abrió en ese instante

-Heero! - Heero estaba al frente de ellos y Sally no dejaba de llevarse sorpresas.

- ¿has terminado? - pregunto al verla

-aun estoy trabajando con Wufei en eso- le respondió Sally esperando que él siguiera la conversación

Wufei no la contradijo, pero definitivamente se dio cuenta que algo extraño estaba sucediendo

Ambos se retiraron dejando a Heero subir solo al elevador

- ¿qué demonios fue eso? - le pregunto Wufei a Sally

Sally no sabia que decirle, simplemente opto por hablar con la verdad a medias

-la señorita Relena me llamo, se ha sentido mal últimamente pero no quiere preocupar a Heero-

- ¿está embarazada? - le pregunto Wufei

Sally detuvo sus pasos y se giro a verlo

-¿que dices?-

-solo bromeo-

-tu no eres esa clase de persona-

-tal vez me esta haciendo daño salir contigo- le respondió él adelantándose a su paso y Sally no pudo evitar sonreír.

Cuando Heero continúo subiendo en el elevador hasta el último piso donde se encontraba la oficina de Relena, iba decidido a hablar con ella sobre la investigación que seguían, le había prometido hablar sobre el tema y ya no quería continuar guardándole secretos, aun faltaba tiempo para aquel evento y esperaba que ella no estuviera ocupada.

Al llegar a su oficina los nervios de Agatha se alteraron nuevamente al verlo, le fue evidente que su semblante era mucho mas serio que de costumbre y esta vez ni si quiera pudo ser capaz de hablarle, solo lo miro entrar hasta la oficina de Relena donde él la encontró arreglando su cabello y su ropa para el evento de esa tarde.

-Heero- se sorprendió ella al verlo llegar antes de tiempo

¿habrá visto salir a Sally? ¿Sabrá que estuvo con ella?, esta situación la puso nerviosa, no deseaba que él le preguntara el motivo de aquella visita, si eso sucedía tal vez no podría mentirle.

-Relena…- había comenzado a decir Heero

En ese momento el teléfono de su oficina volvió a sonar y ella jamas estuvo tan feliz de que eso sucediera, deseaba evitar esa conversación a toda costa, hasta saber con certeza que era lo que le sucedía.

-señorita Relena me permite pasar a entregarle unos documentos- era la voz de su secretaria Agatha, era cierto que ella necesitaba entregarle algunos expedientes, pero además deseaba ofrecerle a Heero algo de beber, algunas veces el aceptaba y esos dias para ella eran especiales.

-si, adelante- le dijo Relena

Heero tomo su lugar en el sofá de la oficina esperando el momento en que Relena volviera a desocuparse.

-comandante Yuy, ¿puedo ofrecerle algo de beber? ¿Un café quizá? - le pregunto Agatha

-estoy bien, gracias-

-por favor siéntase libre de pedírmelo si cambia de opinión-

Agatha se retiro decepcionada y lamentablemente también para Heero, Relena no se desocupo, no se dio cuenta, pero ella busco la manera de aparentar estar atareada hasta que la hora de la ceremonia termino por alcanzarlos. Heero debía esperar a tener otra oportunidad para poder hablar con ella.

Él la acompaño por el edificio junto a su secretaria hasta la sala donde ya todos las esperaban.

-Princesa- le saludo Eduard Nazarov como siempre solía hacerlo -siempre es un placer verla- le dijo sonriendo

Relena se volvió a sentir incomoda, desde el di de hoy se convertiría en parte de su equipo de trabajo y debía referirse a ella como presidenta Peacecraft

-discúlpeme, esta será la ultima vez que me dirija a usted de esta manera- le dijo para asombro de ella, pareciendo que volvía a leerle el pensamiento – es un placer saludarla presidenta Peacecraft-

Relena le sonrió amablemente

-espero que esta decisión no perjudique su trabajo en la terra formacion de marte- dijo Relena

-no, descuide, todo lo contrario, poder trabajar con usted me permite promover el dialogo sobre la importancia de sentar las bases del pacifismo en marte, sé que usted también se preocupa por una futura proclamación de independencia-

-admiro su inteligencia, necesitamos a mas personas como usted en la organización-

Eduard Nazarov se emociono al recibir tales halagos de parte de ella, pero logro esconder sus emociones hábilmente a Relena, pero no a Heero quien presenciaba atento la escena.

La ceremonia de bienvenida fue privada junto a una cantidad importante de lideres mundiales, sobre todo aquellos que habían dado su voto a favor. Después de la ceremonia los medios recibirían en el auditorio la noticia de la misma voz de la líder de la nación unida de la esfera terrestre Relena Peacecraft.

En cuanto Eduard Nazarov entro a la sala, todos los medios quien hasta ese momento permanecían expectantes, quedaron boquiabiertos, las cámaras comenzaron a trabajar sin descanso, todos querían inmortalizar el momento. Ese día la noticia causó una gran agitación en el mundo, desde la tierra hasta marte, incluido por supuesto el padre de Eduard Nazarov, Dmitry Vasiliev quien en ese momento se encontraba en una de las colonias orbitales del planeta rojo, fue una total sorpresa para él, sabia que esto era un golpe bajo a sus planes por separar a la ESUN de marte.

-mi compromiso es llevar mi posición con la mayor entrega que me sea posible, la tierra, las colonias y marte son mi hogar y mi familia y siempre velare por ellos-

Cuando Eduard Nazarov había terminado de dar su emotivo discurso, todos los asistentes comenzaron a aplaudirle, entre ellos por supuesto la pequeña hermana de Eduard, Irina Nazarov. En seguida Relena tomo la palabra agradeciendo a todos su presencia tanto física como remotamente a través de los medios de comunicación, cerrando la conferencia sin posibilidad a preguntas.

Para su desgracia todas esas luces frente a ella habían hecho que volviese a sentir con mayor intensidad aquel dolor de cabeza.

Minutos después todos bajaban del estrado y Eduard le ofreció su mano la cual Relena se vio obligada a aceptar debido a su estado, pero un par de pasos hacia abajo se sintió peor e involuntariamente se sujeto a él con mas fuerza, apoyándose en el ultimo escalón sobre su brazo.

- ¿se siente bien? - le pregunto al verla fruncir el ceño

-si…perdóname creo que perdí de vista el ultimo escalón- le respondió intentando recuperarse rápidamente

-es un placer apoyarla no importa de que manera- le respondió el gentilmente.

Relena agradeció que estuvieran detrás de las cortinas del escenario lejos de todas esas miradas, pero no de la vista de Heero, sin duda había sentido su mirada, alzo su vista y se dio cuenta que el acaba de llegar hasta donde ella se encontraba.

Relena soltó la mano de Eduard y él rápidamente le ofreció su brazo como apoyo.

-no es necesario, por favor no te preocupes- le dijo ella amablemente bajando su brazo y siguiendo su camino de la forma mas natural posible.

Heero no había alcanzado a ver el motivo de su cercanía, había simplemente deducido que aquel sujeto no había perdido la oportunidad de ofrecer su mano para ayudarla a bajar y sabía que no se trataba de simple caballerosidad hacia ella, situación que no le agradaba en lo absoluto.

Cuando todo termino, Relena caminaba junto a Heero hasta el auto que la llevaría de vuelta a su residencia la migraña continuaba y estaba sumamente nerviosa, ¿se atrevería a preguntarle cual había sido el motivo de aquella escena?, ¿Por qué le había sujetado el brazo? ¿Qué excusa podría darle? ¿o le preguntaría sobre la visita de Sally?, el silencio era muy incomodo y sentía el tiempo correr demasiado lento, no importa cuantos pasos daba la salida no parecía acercarse.

Para él resultaba evidente que ella tenia una actitud extraña y no estaba seguro si podría deberse a Eduard Nazarov, no deseaba tocar el tema, no después de lo de Hamburgo, en definitiva, no quería volver a hacerla sentir de esa manera.

Este fue el motivo por el cual ninguno de los dos hablara hasta llegar a su residencia donde se despidieron formalmente y Relena finalmente se sintió aliviada.

Esa tarde Heero volvió a la base de la fuerza preventiva y retomo nuevamente sus intentos por poder abrir el archivo. No lograba comprender su fracaso, el Dr J le había dicho que muchos de esos documentos no eran suyos, los había recuperado antes de que fueran destruidos por lo que ni el mismo sabia el contenido.

Un par de horas mas tarde Sally entro al cuarto donde se encontraba

-me temo que tengo malas noticias- le dijo Sally -su corazón no soportara mas-

Heero sabia que se trataba de aquel hombre ruso llamado Davad

-iré a verlo- le dijo Heero levantándose -quizá logre que me diga la verdad antes de que muera-

-Heero- le llamo Sally deteniendo sus pasos -¿cómo te has sentido últimamente?- le pregunto preocupada por su salud al ver el deterioro de aquel hombre

-no he tenido ningún cambio- le dijo él antes de retirarse

Sally se sintió aliviada, llevaba un continuo seguimiento a su estado físico y Heero no parecía tener complicaciones, pero aun ignoraban mucho sobre la influencia del tiempo sobre el prototipo zero dentro de él que aparentemente solo parecía fortalecerse ¿y seria acaso que en algún momento se detendría?

Heero sabia lo valioso que era aquel hombre en la investigación, a diferencia de Demian quien solo había sido reclutado por Andrejev y desconocía muchas cosas sobre el desarrollo de prototipo zero.

La prisión donde se encontraba estaba en niveles subterráneos bajo la base y a pesar de su estado el prisionero permanecía atado de pies y manos a la cama debido a que su fuerza física no mostraba debilidad alguna muy al contrario al estado de su corazón.

-¿esperabas que estuviera muerto? - le pregunto Davad tan pronto había reconocido a Heero.

-estuviste muerto por 5 minutos-

-¿a si?, perdí entonces una excelente oportunidad para morir-

- ¿me hablaras ya sobre quienes te hicieron esto? -

Davad sonrió, ¿de verdad había venido a interrogarle mientras agonizaba?

-te he dicho ya todo lo que se, porque crees que te mentiría?, yo no soy como Syest-

-tal vez me parece increíble que no lo sepas-

-conocí sus rostros, pero no sus nombres… no sus verdaderos nombres-

-dime donde se encuentran-

- ¿porque insistes en descubrirlo?, acercarte a ellos no será mas que un riesgo para ti-

Heero no respondió a eso, aunque estuviera de acuerdo con él, estaba decidido a llegar al final del acertijo.

-te lo he dicho después del reclutamiento pierdes total conexión del tiempo y el lugar en que te encuentres, no creas que no me arrepiento de lo que hice- continúo diciéndole.

Davad apretó los dientes en señal de dolor, el electrocardiograma comenzó nuevamente a alertar anomalías en su ritmo cardiaco.

-si lo supiera… Créeme te lo diria- le dijo con sus ultimas fuerzas

Los médicos entraron corriendo a atenderlo.

Cuando Heero salió del cuarto, Sally y Wufei ya lo esperaban afuera.

- ¿te ha dicho algo? - dijo Sally

-nada nuevo- le respondió Heero

-ha pasado más de un año desde su captura, si el supiera algo ya habrían venido a matarlo- opino Wufei

-a esa misma conclusión llegue- dijo Heero -debemos aceptar lo que nos dice-

Los tres esperaron a que su ritmo cardiaco se normalizara y sucedió minutos mas tarde

-ya debo retirarme- le dijo Sally quien a diferencia de ellos no vivía dentro de la base preventiva -intenten descansar-

-¿han logrado encontrar alguna pista sobre Adam?- le pregunto Heero a Wufei una vez Sally se había retirado.

-ninguna después de perder su rastro en la colonia a donde el otro sujeto lo llevo- respondió refiriéndose a Demian

-tal parece que no logramos avanzar- reconoció Heero

-¿han podido encontrar algo en los archivos que te entrego el Dr J?- pregunto Wufei quien estaba enterado de esa visita de Heero, en su regreso le habían rebelado las pistas que tenían para encontrar a los responsables, por supuesto sin confesarle el secreto de Heero sobre el prototipo zero.

-sigo sin poder accesar a lo que creo tiene una pista de su ubicación, pero sé que estoy cerca de lograrlo- le dijo Heero antes de retirarse.

Wufei lo miro alejarse, estaba seguro también de que lo lograría, siempre lo lograba.

Antes de volver a su dormitorio y obligarse a dormir, Heero se decidió por salir a correr. Había hecho de esto ya una rutina, antes del amanecer y justo antes de dormir con la intención de agotar a su cuerpo el cual le exigía una continua actividad física para poder dormir y comer con mayor regularidad.

Lo malo de esta acción era que su mente también corría en libertad, mil pensamientos lo invadían, pensaba en todo lo que había sucedido el día de hoy. ¿Realmente estaba tan lejos de encontrar respuestas?

Continúo corriendo sin detenerse por más de una hora hasta dar un respiro. Esperando haber cansado a su cuerpo lo suficiente para poder dormir.

Tomo un baño y se recostó sobre la cama llevando su mano a su rostro, la recordó a ella, ese día había notado que Relena había permanecido distante hacia el, sabia que ella se sentía acosada incluso dentro de la propia organización y quizá estaba intentando marcar su distancia para que nadie sospechara de su relación y él estaba de acuerdo con eso, se decidió entonces a permanecer también distante de ella, continuaría dedicando mayormente su tiempo a la investigación y solo iría a su oficina cuando fuese obligatoriamente necesario, aunque no estuviera con conforme con la idea al recordar que cuando estaba a su lado podía dormir con tranquilidad, Relena tenia ese poder en él y deseaba estar con ella en esos momentos, reconociendo entonces que iba a ser un desafío marcar su distancia de ella.

En algún momento de la noche cayo dormido y despertó en un campo blanco entre montañas nevadas y un bosque espeso, sentía frio por todo su cuerpo, aun con la ropa puesta se sentía como si nada lo cubriera, se incorporo y se dio cuenta que había nieve debajo sus pies y aquello que creía era un campo, en realidad se trataba de un lago congelado.

El lugar le resultaba extrañamente familiar, era como aquel sueño donde todo lo cubría una intensa neblina, dio un paso y esta apareció envolviendo nuevamente todo a su al rededor, imposibilitando la vista mas allá de su mano, camino intentando liberarse de ella, hasta que la niebla cedió, pudiendo ver con claridad que ahora se encontraba frente a una cabaña, vio a un hombre salir de ese lugar y Heero lo reconoció en seguida, era Odin Lowe y al parecer él estaba tan asombrado de verlo tanto como él.

En ese momento despertó, estaba sudando, había vuelto a soñar con ese lugar, ¿de verdad se trataba solo de un sueño? ¿Un recuerdo? ¿Una ilusión?, ese lugar era la tierra definitivamente, pero no recordaba haber visitado aquel lugar junto a él ¿estaba volviéndose loco?

La mañana siguiente Relena había llegado a las oficinas con tiempo suficiente, Sally había tomado la muestra de sangre y poco tiempo después Heero había llegado para escoltarla hasta el edificio, razón por la cual, para sorpresa de Heero, ella ya estaba lista.

-hoy comenzare el día más temprano- le dijo Relena al verlo

Heero asintió, sin sospechar del pequeño secreto que guardaba Relena con Sally.

Pero el llegar temprano no le evito a Relena encontrarse con el recién nombrado viceministro de relaciones exteriores.

-Buenos días presidenta Peacecraft- le dijo Eduard

-Buenos días- le respondió ella amablemente,

-¿cómo se siente? - le pregunto, al recordar su tropiezo del día de ayer

-excelente, le deseo suerte en su primer día de trabajo- le respondió Relena subiendo al elevador para su uso exclusivo tan pronto las puertas habían abierto, no pudo evitar desear evitarlo, no quería que los viesen platicar solos, aun desconfiaba de quienes la rodeaban, aunque sabia que no importaba que hiciera de todas formas hablarían lo que quisieran sobre su vida.

le había pedido a su secretaria dejar el periódico en su oficina y lo encontró sobre su escritorio, esta vez estaba interesada por saber lo que dirían sobre esto.

La noticia estaba en primera plana y el mundo tomaba de buena manera la llegada de Eduard Nazarov a la ESUN, marte le veía con buenos ojos y los colonos se mostraron tranquilos de tenerlo a él dentro de la organización, esta noticia la relajo, todo parecía estar marchando bien.

Volvió a mirar aquel sofá y Heero cruzo sus pensamientos ¿tampoco estaría con ella ese día?, se sentía mal por evitar conversar con el, tan pronto Sally tuviera los resultados se disculparía y le explicarla también el motivo por el cual había tenido que tomar del brazo a Eduard Nazarov.

Heero estaba de nueva cuenta en la base buscando aquel lugar con el que había soñado, quizá si era un recuerdo, pero ¿cuándo y cómo?, tenía vagas imagines de esa época, su mente acababa de ser tirada a la licuadora y era como volver a unir las piezas de un inmenso rompecabezas, no recordaba muchas cosas con claridad pero por como lucia ese lugar sabía que debía tratarse de un sitio en la parte norte de la tierra, ¿América? ¿Europa?

Casi al terminar el día Sally Po se encontraba en su oficina privada atendiendo una llamada de teléfono cuando Wufei entro y miro una pila de documentos que recientemente su asistente había dejado para ella sobre su escritorio, en aquel instante Sally ya se encontraba atendiendo la llamada con su vista fija hacia el movimiento de la ciudad de Bruselas, motivo por el cual no se dio cuenta cuando esos documentos habían llegado a su escritorio y los cuales ahora Wufei había comenzado a revisar, entre ellos llamo su atención un sobre de laboratorio medico dirigido a Sally y le pareció algo inusual por lo que se tomo el atrevimiento de abrirlo.

-¿porque solicitaste una prueba de embarazo?- le pregunto Wufei tan pronto ella había terminado la llamada .

Sally lo encontró leyendo los resultados de sangre de Relena que evidentemente estaban a su nombre ¿Cómo había llegado eso a sus manos?

-¿Qué es lo que dice?- pregunto ella

-bueno es evidente que hicimos mal los cálculos-

Dijo Wufei mientras tomaba asiento sobre su escritorio dejando su espalda hacia ella

-de que estas hablando? - le pregunto Sally con los nervios hechos nudo en la boca del estomago

Sally intento quitarle la hoja, pero él ahora mas alto que ella la extendió lejos de su alcance

-estas embarazada-

Wufei vio el rostro de ella palidecer y esta vez dejo que alcanzara la hoja, cuando Sally termino por darse cuenta de que todo eso era mentira había puesto sus ojos en blanco y el no paraba de reír.

-no juegues con esto! - le dijo Sally golpeando su brazo con los resultados del análisis.

Wufei tomo un frasco de semillas que Sally siempre tenia en su escritorio para él.

-eso no es tuyo- le dijo con seguridad Wufei tomando a la vez un puño de semillas

-lo es- dijo ella retirándole el frasco en señal de castigo

Wufei la miro atentamente

-es de Relena-

Sally no le contesto

Wufei continúo comiendo cada una de las semillas que había logrado agarrar y lentamente comenzó a dar forma de lo que estaba sucediendo.

-Relena se estaba sintiendo mal y fuiste a verla a su oficina… al otro día sé que fuiste a visitarla muy temprano...- volvió a coger una semilla de la palma de su mano – evidentemente para una muestra de sangre… que hiciste pasar como tuya y de la cual solicitaste una prueba de embarazo-

Sally cruzo sus brazos y recostó su espalda sobre el respaldo de su silla, miro a Wufei detenidamente mientras el continuaba descifrando el misterio.

-y es evidente, por la mentira que dijiste aquel día…que Heero es el culpable…- Wufei termino de comer el puño de semillas y sacudió sus manos

-Wufei Chang- Sally le sonrió y volvió a entregarle el frasco de semillas

-¿que piensas mujer que compraras mi silencio con solo un frasco de semillas?-

-por favor no comentes nada-

-¿es verdad entonces?- pregunto con asombro

Sally apretó los labios y desvío su mirada

-despreocúpate no dire nada por mucho que me interese que Maxwell pague su apuesta por darme eso de beber-

- hablando de eso ¿quien la ha ganado entonces? -

Wufei pensó un momento

-Barton, ha pasado un año dos meses desde la apuesta-

-lo que quiere decir que Duo perderá la cabellera- recordó Sally

-le hará bien, aun debe tener rastros del gundam atorados en el cabello-


En algún lugar en el espacio….

-achu!-

-Duo seguro pescaras un resfriado- le dijo Hilde quien caminaba a su lado

Ambos se encontraban camino de vuelta a su departamento después de realizadas las compras de víveres y materiales para la tienda de refacciones. Hacia bastante frío en la colonia, ya había caído la noche y ademas se presentaban fallas en la regulación de la temperatura. Aun sabiendo esto, Duo se había negado a las recomendaciones de Hilde y había salido con algo no más abrigador que una playera y una bermuda.

- o tal vez alguien se ha acordado de mi- le dijo Duo sonriendo con actitud cautivadora

-¿le debes dinero a alguien a caso?- le pregunto Hilde divirtiéndose de bajarle los ánimos de seductor.

-no, pero seguro le he dejado una buena impresión a la chica que me atendió-

Hilde lo tomo de la trenza y tiro de ella con fuerza

-aaaaaah, me lo merecía si, ¡ya suéltala! -