Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de las XXX leerán lemon xD
BRUSELAS, BÉLGICA (PARTE 4)
Tan pronto estuvo de vuelta en la tierra Heero comenzó a inspeccionar el disco que había recuperado de aquel laboratorio, esta vez se trato de una tarea sencilla sabiendo la forma correcta de abrir los candados que resguardaban la información.
En su interior almacenaba una gran cantidad de documentos y junto a Sally ambos comenzaron a revisar cada uno de ellos, percatándose de que sus sospechas eran ciertas, aquel laboratorio estaba ligado a los tratamientos de gestación en el espacio y no solo eso si no también tenían pruebas de que llevaron acabo algunos otros tipos de tratamientos.
-Heero…- le llamo Sally asombrada pensando que sus ojos le estaban jugando una broma.
El volteo a ver su monitor e inmediatamente un rostro conocido apareció frente a él, después de mucho tiempo esos ojos cafés inexpresivos volvían a clavarse sobre él. Entendía perfectamente el motivo de su sorpresa, eran tan parecidos que era imposible no confundirlos.
-Alpha..- dijo Heero
-¿él es el chico que entreno junto contigo?- pregunto Sally
Heero asintió e inspecciono junto a ella aquel expediente, era un análisis medico, el cual descartaba cualquier tipo de patología mas sin embargo estaba marcado con un sello en tinta roja que lo daban por muerto.
-no esta muerto…- le aseguro Heero para su sorpresa
-eso fue lo que les hizo creer el Dr. J- continúo diciendo.
-¿Por qué es tan parecido a ti?- pregunto Sally, quien a primera vista debió pestañear dos veces para reconocer que ese niño no se trataba de Heero.
-he llegado a pensar que en realidad es idéntico a Odin-
-¿Cómo un clon?- pregunto Sally, la clonación humana era posible, pero prohibida y castigada con la pena máxima.
-tendría sentido…- respondió él
-pero eso lo haría mucho mas hábil que tu y has dicho que jamas pudo superarte-
Heero recordó que esa fue la razón del porque el Dr. J le había dado a él el nombre de Beta, de modo que, si él terminaba por vencerlo, él tomaría el papel de Alpha.
-eso es algo que no es claro para mi, tal vez no nací con esto, aunque Syest aseguraba que lo herede de Odin-
-si fuera herencia genética debía degradarse y tu eres superior a todos ellos- reconoció Sally
En eso debía darle la razón, y era esa misma observación lo que volvía a todo mucho mas difícil de descifrar, lo que lo hizo volver a preguntarse ¿Quién era él realmente?
Los dias siguientes a eso transcurrieron en aparente calma, hasta una noche en que el cielo se oscureció antes de tiempo, pronosticando una intensa lluvia sobre Bruselas, por lo que Heero debió llevar su entrenamiento al interior de la base dentro de una zona destinada especialmente a desarrollar habilidades de campo a los agentes, un lugar bastante amplio con diversas opciones de entrenamiento tanto básicos como especializados. Corrió en ese lugar y termino por hacer flexiones de brazo y abdomen, cuando sintió que había sido suficientes se dio un respiro recostándose sobre el suelo.
Reconoció que no podía dejar de pensar en ella, en especial en aquel momento en que Relena le había confesado sus síntomas, ¿Qué habría hecho si estuviese embaraza? no podría simplemente desaparecerla, el mundo entero preguntaría por ella, ademas de desconocer su extraña condición, sus efectos y el hecho de que Relena era la ultima descendiente de los Peacecraft, el apellido el cual había logrado unificar al mundo en algún momento necesitaría un heredero.
Sin duda era aterrador y poco prometedor el futuro, pero si de algo estaba seguro es que no podía separarse de ella, ahora mas que nunca debía permanecer a su lado y protegerla.
Se levanto del suelo y miro la zona de entrenamiento de tiro, había pasado un año desde que se había visto obligado a usar un arma, no se arrepentía en lo absoluto, lo volvería a hacer las veces que fueran necesarias con tal de protegerla, si de algo pudiera arrepentirse de ese día tal vez seria no haber disparado con la intención de matarlo, de haberlo hecho no le habría dado oportunidad de detonar ese explosivo.
Heero tomo una de las armas y en segundos vació el cartucho en cada uno de los blancos que aparecían sin fallar ninguno de ellos, la adrenalina corría por sus venas y se sorprendió al reconocer que realmente lo estaba disfrutando haciéndolo tirar el arma enseguida.
Lo que sucedió despues no sabría explicarlo, la rapidez con que sus sentidos reaccionaron, llevo su mano a detener el objeto que se dirigía hacia él.
-te he visto enterar sin descanso- le dijo Wufei despues de haberlo visto atrapar la espada envainada que él mismo había lanzado con toda la intención de simplemente comprobar sus reflejos.
Heero no le respondió
-¿estas familiarizado con este tipo de arma?- le pregunto Wufei refiriéndose al sable chino que ahora tenia en sus manos
-¿que pretendes?- pregunto Heero
-ayudarte con el entrenamiento, ademas de que no he tenido un oponente que valga la pena en mucho tiempo-
Heero sonrió ligeramente y abrió la espada perfectamente bien afilada
-¿te parece?- pregunto Wufei cortando el aire con la espada hábilmente
Pero antes de que pudiera responder Chang Wufei lanzo el primer ataque y Heero lo detuvo aun con la espada dentro de su funda
Heero tuvo una sensación de familiaridad, esto le recodaba los entrenamientos del Dr.J junto a Alpha
-desenfunda la espada, no creas que podrás lastimarme- dijo Wufei de forma arrogante
-estas demasiado confiado- le respondió Heero
En esos momentos Sally ya se disponía a abandonar la base cuando dos agentes pasaron a su lado.
-están peleando rápido vayamos a ver! - grito uno de ellos sin darse cuenta de que su superior lo había escuchado, situaciones como estas eran comunes para ella y odiaba tener que lidiar con eso, reconocía que Noin era mucho mejor en la tarea y deseaba tener sus consejos. Se tomo unos minutos antes de decidirse en detener esa pelea.
El acero volvió a hacer contacto con estruendo, Heero seguía deteniendo y evadiendo con habilidad cada uno de sus ataques hasta que Wufei cansado de verlo unicamente defendiéndose, decidió llevar la pelea a un nivel mas elevado tirando la espada al suelo.
-si no vas a pelear enserio que sea a puño limpio- le dijo Wufei mientras se tronaba los dedos relajando la tensión de estos por sostener la espada.
-uhm- Se quejo Heero soltando el arma al igual que él, conocía a Wufei y sabia que lo comprometido que era en un combate, no descansaría hasta verlo pelear con la misma intensidad o no la consideraría una victoria justa.
Ambos eran demasiado buenos y la pelea ya se había extendido un largo tiempo para cuando Sally llego. Varios agentes se encontraban rodeando la pelea y ella no daba crédito de ver a los responsables, los dos hombres que pensaba habían madurado volvían a ser dos niños frente a sus ojos.
-¡paren los dos ahora y todos ustedes regresen a los dormitorios!- grito Sally a todos los ahí presentes pero solo el publico espectador acato sus órdenes.
Ambos estaban heridos, sangrando de la nariz y el labio pero ninguno tenia la intensión de detenerse, especialmente Wufei quien tenia como objetivo llevarlo al limite y descubrir de lo que era capaz y es que simplemente no podía comprender que lo había visto entrenar por horas y no parecía debilitarse tanto como él, que comenzaba a sentir el cansancio de esta pelea, pero no estaba dispuesto a darse por vencido y ademas hasta cierto punto este momento lo emocionaba por aquella batalla que había dejado inconclusa hacia 6 años
Con la habilidad que lo caracterizaba Wufei arremetió desde el aire contra el y logro golpearlo con una patada en el hombro lo que termino por derribarlo al suelo, miro a Heero tocarse el hombro, era evidente que se lo había dislocado y Wufei se detuvo de golpearlo de nuevo pensando que esta vez se había excedido, pero Heero se acomodo el hombro el solo y Wufei lo miro horrorizado.
Sally se interpuso entre los dos viendo que Heero se incorporaba para continuar
-¡basta ya!- volvió a gritar Sally esta vez enfadada
-¿que rayos eres?-le pregunto Wufei
Heero entendía bien cuales habían sido sus intenciones, era claro que sospechaba que tenía las habilidades de aquel hombre.
-te lo diría si lo supiera- le respondió Heero estirando el brazo comprobando que todo estuviera en su lugar.
Dos días despues a esa pelea el mes de abril por fin había llegado, Relena se encontraba trabajando en su oficina con Wufei como acompañante y recordó la promesa de Heero de acompañarla a la celebración de cumpleaños de Irina Nazarov, la cual tendría lugar ese mismo día. Estaba emocionaba de pensar que al fin volvería q verlo, por lo que esta vez no pudo evitar preguntarle a Wufei por él.
-disculpa…- comenzó diciendo atrapando su atención -¿sabes algo sobre Heero?-
Wufei consulto la hora en su reloj y Relena con extrañeza vio que una de sus manos estaba vendada.
-ya debe estar por llegar- le aseguro él
-¿se encuentra en bruselas?-
-puedes estar tranquila estará contigo esta tarde-le respondió Wufei, estaba bien enterado del compromiso que ella tenia.
Relena sonrió, ¿era tan evidente la emoción que sentía de verlo nuevamente?, no podía dejar de sonreír al imaginarlo llegar por ella.
El sonido del teléfono de su oficina interrumpió sus fantasías y el identificador de llamadas le daba el nombre del mismo culpable de siempre.
-Buenos dias viceministro- respondió Relena
-Muy buenos dias espero no interrumpirla- dijo Eduard Nazarov
-en absoluto- respondió ella aunque de nueva cuenta fuese todo lo contrario, pareciera que él siempre buscaba el momento mas inoportuno.
-mi llamada es por la pequeña fiesta de esta noche, quería confirmar con usted y también proponerle algo-
-lo escucho- respondió ella intrigada
-se lo fastidiosa que es la prensa y no deseo que hablen sobre su visita-
Relena no había pensado en esa situación, Eduard había tocado un punto importante, siempre había reporteros siguiéndola y descubrir su visita a casa de los Nazarov volvería a causar revuelo, siendo que ahora las cosas estaban un tanto relajadas.
-le propongo llevarla dentro de mi automóvil, claro con la seguridad que usted considere necesaria-
-estoy de acuerdo y agradesco su comprensión-
-entonces estaré esperándola, le estoy agradecido con el alma y el corazón, se que mi hermana será muy feliz, que tenga un excelente día-
-igualmente- respondió ella
Cuando finalmente llego la tarde su secretaria Agatha antes de retirarse le había conseguido el obsequio perfecto para la festejada, curiosamente un bello oso de felpa que le recordaba a su mas preciado tesoro en la vida.
Para ese momento Wufei ya se había retirado y ahora se encontraba sola en su oficina, parada de frente al amplio ventanal de su oficina mirando el hermoso atardecer, esperando la llegada de Heero, estaba sonriendo emocionada y sentía que su felicidad brincaba de un extremo a otro dentro de su estomago, deseaba verlo, se había resistido de comunicarse con el, porque le había pedido tiempo para la investigación y aunque él no la llamara, no le molestaba, ella estaba consiente de lo dedicado que era cuando tenia un objetivo de por medio y lo amaba tal y como era.
Su corazón dio un salto cuando su teléfono móvil comenzó a sonar, para su sorpresa esta vez la interrumpía una llamada del ministro Olivier.
-buenas tardes ministro-
-señorita Peacecraft, me temo que tengo noticias poco agradables-
-¿qué ha sucedido?-
-Vasiliev ha tomado con muy malos ojos la solicitud de información, califica a la propia ESUN de provocar inquietudes en la población de Marte -
-jamas lo señalamos como responsable o si quiera sugerimos sospechas sobre él-
-en efecto, pero Vasiliev tomo este acto en su favor, debería tener cuidado, yo no dudo de que sus intensiones sean peligrosas y su hijo no termina por darme la suficiente confianza-
-entiendo, pero…-
-buenas noches- le respondió él cortando la conversación enseguida no dejándola terminar de hablar
Relena se había quedado perpleja mirando hacia el exterior, ¿realmente se estaba enfrentando a un conflicto mucho mayor?
Aquella conversación la cegó por completo de lo que pasaba a su alrededor por lo que no había escuchado la puerta abrirse.
Al girarse, sorpresivamente se encontró con el rostro de Heero muy cerca al de ella
-Hee…- su mundo giro por completo, su corazón se comprimió y dio un salto hasta golpearle el pecho, Relena no sabia que hacer o que decir.
-¿esta todo bien?- pregunto él al escuchar la mitad de aquella conversación
-si… bueno… es- Relena se dio cuenta que ni siquiera podía hilar las palabras de lo sorprendida que había quedado al verlo de nuevo.
Heero se acerco mas a ella reconociendo el efecto que causaba en sus nervios y aunque no lo aparentara tenia ese mismo efecto en él, ella no debía de provocarlo de esa manera.
Heero recargo sus manos sobre el ventanal de su oficina, aprisionandola debajo sin llegar a tocarla
-Heero?-
-uhm?-
-¿que estas haciendo?- le pregunto ella
-solo estoy observandote-
Relena se ruborizo y le sonrió
-no desearía que solo me observaras- le dijo ella de manera traviesa
-¿que desea señorita Peacecraft?-
-desearía detener el tiempo- le respondió con sinceridad
Heero le sonrió y se contuvo de besarla ya bien sabia lo que pasaba cuando eso sucedía en esa oficina y aun tenia un compromiso al cual llevarla.
-ya habrá tiempo suficiente- le dijo él apartándose de ella
-¿de verdad lo crees?- pregunto Relena dudando de si en algún momento volvieran a tener un tiempo para ellos solos.
-tendrás un viaje en los próximos dias-
-¿y eso quiere decir que también me acompañara agente Yuy?-
-día y noche-
Relena no pudo responder a eso ¿estaba realmente interpretando sus palabras correctamente?
-vámonos ahora, están esperándote- dijo Heero
Justo antes de abandonar la oficina, Relena recordó la propuesta que Eduard Nazarov le había hecho y debía decírsela a Heero o pronto pasarían por un momento muy incomodo.
-Heero… él se ha ofrecido en llevarme hasta su residencia con la intensión de ocultarnos de los medios y he estado de acuerdo con eso, no quisiera incentivar a los medios a-
Heero se giro a mirarla, previendo esta situación él ya tenia tenia todo preparado.
-despreocúpate ya todo esta listo- le dijo Heero
Relena lo miro desconcertada y ambos salieron de la oficina en camino al elevador. Ella estaba distraída cuidando que el regalo no se estropeara, cuando se dio cuenta de que el elevador no descendía si no ascendía.
-¿en helicóptero?- pregunto Relena reconociendo enseguida el plan de Heero
-ya esta enterado y están esperándote- le dijo él dejando en claro la situación
-gracias- dijo Relena
Al llegar al Helipuerto había otros dos agentes esperándolos al pie de la aeronave, uno de ellos la ayudo a subir, mientras para su sorpresa Heero tomaba los controles. Había viajado en helicóptero en muchas otras ocasiones, pero esta se sentía totalmente diferente. ¿Habría algo que no pudiera pilotear? Comenzaba a creer que la respuesta era no.
Desde lo alto la ciudad lucia tranquila y disfruto de la vista hasta llegar a su destino, una enorme mansión a las afueras de la ciudad de Bruselas, con mas que suficiente espacio para su aterrizaje.
Eduard Nazarov ya estaban esperando su llegada junto a otros agentes que previamente habían ido a custodiar el lugar de la manera mas discreta posible.
-señorita Peacecraft siempre tan radiante aun despues de un largo día de trabajo- le dijo Eduard sonriendo
Relena le sonrió avergonzada de sus constantes elogios y agradeció de que Heero no haya escuchado eso estando aun dentro del helicóptero.
-gracias por la invitación, lamento haber tenido que estropear su jardín- le respondió Relena
-no se disculpe, entiendo perfectamente su situación, tiene un equipo de seguridad es impecable, por favor sígame-
Dentro de la mansión había varios muebles cubiertos y algunas personas terminando de decorar las habitaciones con hermosos cuadros y esculturas
-discúlpenos aun estamos a mitad de la remodelación, este lugar era de la familia Nazarov y estuvo deshabitado por mucho tiempo-
-princesa! - grito Irina al verla -me alegra que haya aceptado venir- al decir esto levanto las punta de su vestido en reverencia.
-gracias por invitarme- le dijo Relena entregándole en sus manos el regalo
-muchas gracias! - dijo Irina emocionada
La cena ya los esperaba en el interior y no habría otros invitados mas que ellos tres. Era un salon con un largo comedor rodeado de amplios ventanales.
La cena transcurrió tranquila y Heero permaneció muy cerca de Relena en su habitual postura, cruzados de brazos y recargado sobre la pared, mientras los escuchaba platicar sobré las cosas en las que Irina se mantenía ocupada mientras estaba sola.
-¿gusta de la música señorita Peacecraft?-
-mi hermano toca el piano como un profesional- dijo Irina rápidamente
-me encantaría escucharlo- respondió Relena
-será un placer- dijo él levantándose de la mesa
-síganos por favor- esta vez dijo Irina
Los cuatro se dirigieron ahora a otro bello salon, con un enorme piano de cola.
Eduard comenzó a tocar mientras las dos escuchaban, era un excelente interprete.
-¿quiere intentarlo?- le pregunto él a Relena al terminar
-jamas fui tan hábil y será muy vergonzoso despues de tan bella melodía-
-vamos adelante yo puedo acompañarla- insistió Eduard dejando un espacio en la banca para que ella lo tomara
Relena acepto no estando muy segura de poder recordar sus clases de piano.
Al ver aquella escena Heero no pudo evitar desviar su mirada, lo que provoco que terminara llamando su atención un par de hombres que en ese momento se encontraban descubriendo unos de los cuadros y fue lo que estaba dibujado sobre el lienzo lo que termino por robar su total atención.
Irina se sorprendió al notar lo atento que Heero estaba de aquella obra. Le resultaba curioso al ser la primera vez que ese hombre parecía distraerse de su tarea.
-Beluja- dijo ella en ruso al acercarse hasta él -es un hermoso lugar en Rusia-
Heero la miro, aquella pintura había llamado su atención por las montañas nevadas, lo que lo hacía recordar aquel sueño, pero la mención de aquel nombre termino por traerle muy viejos recuerdos
-gora Beluja- dijo Heero en ruso lo que significaba monte Beluja
-¿sabe ruso?- pregunto Irina sorprendida
Heero asintió
-conozco ese lugar- dijo sorprendido de por fin recordar el origen de aquel sueño
Relena termino la melodía y le sorprendió ver a Heero y a Irina entablar una conversación lo que la hizo sonreír sin darse cuenta
-me parece que es usted una excelente acompañante- le dijo Eduard a una distraída Relena, se dio cuenta de que estaba mirando a Heero de la manera que él deseaba lo viera a él.
-¿señorita?- insistió Eduard atrayendo su atención
-disculpe-
-¿Qué ha llamado su atención?-
-nada en especial es solo que él no suele hablar demasiado-
-ya veo, también me he dado cuenta de eso, ¿se conocen desde hace tiempo? - pregunto él, pensando en las palabras que recientemente Dorothy Catalonia le había dicho, le había asegurado que Relena estaba enamorada de un hombre desde hace mucho tiempo y que con seguridad perseguía una causa perdida.
Relena dudo un momento que responder y prefirió mentirle, lo menos que pudiera saber sobre él seria lo mejor.
-no, solo el tiempo en que he tomado lugar en la presidencia de la ESUN-
Despues de eso el mayordomo les aviso que el pastel estaba listo para ser servido por lo que festejaron y degustaron aquel pastel juntos.
-princesa algún día quisiera conocer su palacio- dijo Irina aun con el bocado en la boca por lo que consiguió una reprimenda de su hermano
-podrías visitarlo algún día sé que te gustaría, hay muchos niños que siempre encuentran algo divertido que hacer- le respondió Relena
-dígame ¿hay algo en lo que pueda ayudarla con el orfanato? - pregunto Eduard
-le agradezco, pero no puedo sentirme mas satisfecha con el apoyo que ya recibimos-
-insisto quisiera ayudarla- le dijo él sonriendo
Relena escucho unas pisadas firmes detrás de ella y en seguida vio el rostro de Eduard Nazarov ensombrecerse, antes de que pudiera saber la razón, Irina había exclamado con fuerza.
-¡padre!- dijo
Relena miro de frente por primera vez en su vida a Dmitry Vasiliev, un hombre con un rostro duro que imponía autoridad con la sola mirada.
Heero al igual que todos los presentes estaba sorprendido de verlo llegar, ademas de ser la primera vez que veía a Eduard Nazarov sin aquella sonrisa que le caracterizaba.
Irina corrió hasta donde su padre se encontraba y este le entrego un enorme ramo de rosas que llevaba cargando al brazo
-espero que no les moleste la interrupción- había dicho con su peculiar acento ruso que lo distinguía siempre
Relena se levanto de su asiento para saludarlo como era debido.
-¿es acaso una reunión de trabajo?- pregunto al ver a Relena
-la princesa es nuestra invitada- dijo Irina
-¿invitada?,¿ y no fuiste capaz de invitar a tu propio padre?- le pregunto en un tono de voz que daba a entender se trataba de una broma.
-me habías asegurado que continuarías en Marte- le recrimino Irina
-es verdad me disculpo por eso, decidí darte esta sorpresa tomando como oportunidad mis compromisos de trabajo-
-me alegro de que lo hayas hecho- le dijo su hija que, aunque sabía que su hermano y él estaban distanciados, Eduard siempre le insistía de que su relación con él no debía tener efecto sobre la suya.
-Relena Peacecraft creo que jamas habíamos tenido el gusto de vernos en persona- dijo Dmitry Vasiliev
-es un placer- respondió Relena
-sin duda el placer es mio- le dijo él torciendo la boca
Relena miro a Heero rápidamente deseando saber lo que el pensaba ¿realmente era una persona peligrosa?, recordó las palabras que el ministro Olivier Duhalt recientemente le había dicho y se sintió aún mas insegura.
Cuando Vasiliev tomo lugar en la mesa, en seguida uno de los mayordomos le entrego su cena
-por favor no se detengan ¿es tan mala mi presencia? -
-sabes que si- dijo Eduard para sorpresa de todos, pero es que pocas veces él callaba lo que pensaba.
Dmitry Vasiliev rio a carcajadas
-jamas cambiaras- dijo su padre
-¿que tal estuvo su viaje?- pregunto Relena en un intento por relajar la tensión de esa conversación.
-¿jamas ha ido a Marte cierto?, de hacerlo sabría que los viajes son pésimos-
-aun no he tenido la oportunidad- le respondió Relena
-la ESUN siempre resguardada en una burbuja de cristal, debería sacar la nariz de vez en cuando fuera de la tierra, así se enterarían de las verdaderas carencias en el espacio y sabrían detectar la verdad de la mentira-
Relena no deseaba responder, no quería iniciar un conflicto entre ambos mucho menos en este momento.
-Espero contar con su presencia el día que eso suceda- respondió ella diciendo entre líneas las tantas veces que Dmitry Vasiliev había faltado a la llamada de la ESUN.
El padre de los Nazarov se dio cuenta de eso y simplemente sonrió
-Sin duda es usted una Peacecraft, seria maravilloso que el reino Zank volviese a ser lo de antes, se que la ciudad esta desierta desde la guerra, pero entiendo que esa sea una tarea demasiado grande para usted-
Relena no pudo esta vez ocultar su molestia e incomodidad
-señorita Peacecraft me disculpo- dijo Eduard -ya es demasiado tarde no debo abusar de su gentileza-
-esta bien no se disculpe- respondió ella
Heero se acerco hasta ellos estando de acuerdo que lo mejor era retirarse, antes de que el mismo decidiera romperle la cara a ese hombre.
-con su permiso, muchas gracias por todas sus atenciones- agradeció Relena
Dmitry no contesto a eso, pero se levantó de su asiento
-nos veremos en unos dias, adiós hasta entonces-
Relena sabia a lo que se refería, el viaje hasta la ciudad de Tokyo estaba muy cerca.
La lluvia había vuelto a caer sobre Bruselas y fue llevada hasta su residencia en auto, despues de corroborar que no había nadie rondando la propiedad, estaba feliz de librarse de aquella situación y en el trayecto pensaba en lo poco tolerable que era ella para el líder de las colonias marcianas, ¿realmente tenia la intención de provocar un conflicto mas allá de las palabras?
Llegando a su residencia Heero la acompaño hasta su puerta para decirle lo siguiente.
-esta provocandote- le dijo el en voz baja
-lo se, es alguien muy difícil de tratar y además está molesto por la solicitud que le hemos hecho sobre esclarecer el origen de esa enfermedad -
-Wufei me lo ha dicho, debes tener cuidado- le advirtió él
-¿crees que sea capaz?-
-siempre habrá personas como él, no te idealices en un mundo distinto a este-
Sus palabras hicieron eco en su pecho, ¿él continuaba pensando que estaba persiguiendo una fantasía?
-la veo en una semana señorita Peacecraft- le dijo Heero antes de retirarse
-esperare ese día agente yuy- le respondió ella dejándola pensativa debido a sus palabras.
Cuando Heero volvió a la base de la fuerza preventiva debió hacer una búsqueda rápida sobre ese lugar que recientemente había recordado gracias a esa pintura, utilizando la imagen satelital estaba seguro que tenia ubicada la zona correcta pero tendría que ir a investigar personalmente,
Esa cabaña se encontraba escondida dentro un denso bosque en Siberia, fue el primer lugar al que Odin lo había llevado después del atentado a la fortaleza Bulge, ambos necesitaban esconderse por un tiempo y este era su escondite favorito, sabia que encontraría muchas pertenencias de Odin Lowe en ese lugar que pudiera darle mas información sobre su origen, por lo que estaba decidido por partir lo mas pronto posible, solo esperaba tener el tiempo suficiente para volver con Relena antes de su partida.
El día 7 de abril finalmente llego, viajaría aun de madrugada para estar muy temprano por la mañana en la jamas durmiente ciudad de Tokio, Relena no podía parar de estar emocionada de volver a compartir un viaje junto a él, y al recordar las palabras de Heero sintió que se le erizo la piel, esto la hacia sentir diferente, saber que pasaría la noche juntos después de tanto tiempo le alteraba los nervios, era un sentimiento muy distinto a que simplemente solo sucediera.
Cuando salió de su residencia era de noche y para su sorpresa miro a Wufei esperándola para llevarla hasta el puerto espacial, en esta ocasión viajaría en un transportador, el cual reduciría el viaje de un día a tan solo una hora.
-Buenas noches agente- le saludo Relena inquieta de ver que Heero no estaba
-buenas noches, señorita Peacecraft- le respondió Wufei
Relena no tuvo el valor de preguntarle por Heero, tenia miedo de su respuesta, ¿acaso no la acompañaría?,¿habría pasado algo?
Cuando llegaron hasta el puerto espacial esta vez viajarían junto con ella más miembros del consejo que residían en Bruselas entre estos por su puesto el viceministro de relaciones exteriores.
-presidenta Peacecraft- le saludo Eduard al entrar a la nave y tomar asiento en un área separada a la de ella
Miro a varios rostros conocidos subir pero ninguno se trataba de Heero. Sintió sus nervios en la boca del estomago, comenzaba a perder las esperanzas de que él llegara.
El transportador comenzó a encender los propulsores y en ese instante se dio por vencida, ¿Qué le había sucedido? El viaje comenzó y el transportador atravesó la atmosfera terrestre, abrió la vista de su ventanilla cuando todo guardo un absoluto silencio indicándole que se encontraba ya en el espacio, pudo ver a la tierra y esa vista le trajo recuerdos, irónicamente se trata del mismo día 7 de abril siete años adelante, el día que todo había cambiado. Con ese pensamiento y recordando también a su padre intento dormir otro poco o tendría un día mucho más cansado.
-¿desea algo de beber señorita Peacecraft?- escucho una voz llamarle y Relena abrió sus ojos justo cuando comenzaba a dormitar. Se trataba de una de las sobre cargos quien amablemente también le ofrecía algo de comer, Relena sintió sus labios resecos por lo que accedió solo a tomar agua, bebió y de nueva cuenta sintió que podría caer dormida.
Al tocar tierra nuevamente los medios ya los esperaban, la puerta fue abierta y el descenso de los pasajeros dio inicio, siendo Relena la ultima persona que bajaría de la nave.
-Buenos días Señortita Peacecraft- dijo aquella voz que le arrancaba el aliento
-Heero!- exclamo sorprendida de verlo salir de la cabina de control
-pense que…- comenzó a decir ella, pero se detuvo al reconocer lo que esto significaba ¿estaba piloteando el transbordador?
-iba a decírtelo, pero estabas profundamente dormida- le confeso Heero al ver lo sorprendida que estaba de verlo
Relena le sonrió deseando correr a abrazarlo en ese mismo instante.
-están esperándote- le recordó él al verla dudar de seguir su camino o regresar.
-se que pueden esperar un momento- le dijo ella dispuesta, aunque sea a robarle un beso antes de bajar de la nave, aprovechando la privacidad que tenían. Relena se acercó hasta el hasta alcanzar sus labios y él le respondió de la misma manera.
-la veo mas tarde Señorita Peacecraft- le dijo Heero sonriendo cuando sus labios se separaron
Relena le sonrió de igual forma esta vez accediendo a bajar, feliz y con los ánimos hasta el espacio
-hasta pronto agente Yuy-
Le dijo antes de que ella desapareciera de su vista.
