Hola a todos mis queridos lectores!, la ADVERTENCIA permanente ya saben, si desean seguir leyendo después de las XXX leerán lemon 3
LONDRES, INGLATERRA
Justo el día del cumpleaños de Relena, la señora Darlian había llegado para cuidarla, motivo que la imposibilito de hablar con Heero de nuevo, pero tal como él le había dicho, permaneció a cargo de su seguridad hasta llevarla a Inglaterra donde terminaría por recuperarse.
Al tercer día después de su desmayo al fin pudo realizar el viaje, el dolor al respirar había casi desaparecido pero el cansancio, las marcas y el ardor en la piel continuaban presentes.
-¿hay alguna novedad?- pregunto Heero a Sally dentro del transbordador que los llevaba al puerto espacial Ingles, refiriéndose a Quatre y a Wufei quienes habían viajado a la colonia L3 en búsqueda de su antiguo compañero de entrenamiento, Alpha.
Sally negó con la cabeza dejando por un momento la revisión de los informes de otros agentes
-nadie parece conocerle o haberle visto alguna vez- le respondió ella
-actúa tal y como fue entrenado- reconoció Heero
-de lo único que estamos seguros es que continua dentro de la colonia – le informó Sally para su tranquilidad
-entonces me uniré a ellos tan pronto Relena este en un lugar seguro-
Sally continúo trabajando en su ordenador portátil y existió un momento de silencio entre ambos.
-¿qué piensas de esto Heero?… ¿crees que solo debamos desconfiar de Dmitry Vasiliev?- le pregunto Sally en voz baja cuidando de no ser escuchada por Relena o su madre.
-no hay quien cubra mejor perfil-
Ella estaba de acuerdo con eso, Dmitry Vasiliev odiaba a la ESUN tanto como odiaba a su propio hijo y a Relena, sin mencionar lo furioso que ahora se encontraba por la investigación en su contra sobre el verdadero origen de esa enfermedad.
-pero no, no es solo de él de quien desconfió- le confeso Heero
- ¿a quién más tienes en mente? -
-sospecho de todos los que viajaron con ella ese día, desde ese momento hasta su desmayo había pasado el tiempo justo en que los síntomas debían manifestarse- dijo Heero lamentando el hecho de no haber estado a su lado. Aquel día había logrado llegar a tiempo al puerto espacial de Bruselas, pero se vio obligado a pilotear el transbordador debido a la falta del pilotó experimentado, prefiriendo ser él quien hiciera del trabajo.
-y en ese transbordador no viajaba ese hombre…- recordó Sally refiriéndose a Dmitry Vasiliev y analizando lo que Heero estaba diciéndole
-no… pero también podría significar que alguien está trabajando con él- había dicho Heero pensando el peor de los escenarios.
Cuando termino la revisión de los informes observo a Heero mirar a Relena con detenimiento, ella estaba dormida asientos más delante de ellos, el medicamento la debilitaba, llevaba vendajes en el cuello que relajaban el ardor en su piel y los cuales permanecían cuidadosamente ocultos bajo su ropa.
- ¿has hablado con ella del porque no enfermaste? - le pregunto Sally
-no- respondió Heero desviando su mirada, reconociendo que sus pensamientos habían sido descubiertos
-pienso decírselo antes de irme- continúo diciendo
-desearía poder serte de más ayuda y descubrir los efectos de ese prototipo en tu cuerpo- le dijo Sally con sinceridad, sabía que sus conocimientos eran escasos para descubrirlo sin ayuda, pero la opción de ser investigado por otras personas era un riesgo que no estaban dispuestos a tomar.
-descuida hasta el momento no es algo que no pueda controlar- le respondió Heero
Cuando al fin llegaron a la tierra, no había medios esperando, todos desconocían la llegada de la presidenta Peacecraft, únicamente un vehículo se encontraba en el lugar listo para llevarlos hasta la residencia Darlian.
-¿segura que puedes caminar Relena?- le pregunto su madre al verla levantarse de su asiento.
-si descuida- respondió caminando lo más natural que le fue posible
Heero estaba observándola y se daba cuenta de que mentía, era evidente que con dificultad podía mantenerse de pie, la recuperación era efectiva pero dolorosa y seguía robando casi todas sus energías.
En el trayecto Heero viajo a un lado del conductor, Sally en la parte del fondo de la camioneta y Relena en los asientos del centro junto a su madre. Todos se mantuvieron en silencio hasta poco antes de su llegada, momento en el que Sally Po recibió una llamada inusual que la dejaría intranquila
-¿dices que ha muerto?- pregunto Sally sorprendida, queriendo corroborar lo que le decían
Relena escucho atentamente, ¿Quién había muerto? pensó y se giro para ver a Sally quien parecía consternada por la noticia.
-si… era de suponerse- dijo Sally Po -debemos reportarlo, gracias-
-¿quien ha muerto?- le pregunto Relena tan pronto la vio terminar la llamada
Sally apretó los labios dudando un momento de decírselo, además sabía que Heero también estaba escuchando en ese momento.
-uno de nuestros prisioneros-
-¿estaba enfermo?- pregunto Relena recordando lo que Heero le había confesado sobre las alteraciones en los cuerpos de esos hombres.
Sally asintió, no diciendo mas sobre el tema, aunque sabía que Relena ya tenía una idea del motivo de su muerte, tanto que también había guardado silencio, reconociendo que era un tema que no debía ser tratado en público.
Cuando llegaron a la residencia Darlian, Heero corrió la puerta trasera de la camioneta donde Relena viajaba mientras el conductor, también mayordomo de la señora Darlian hacia lo mismo con la puerta contraria para ayudarla a bajar.
Relena intento comenzar por deslizarse en el asiento, aun con movimientos torpes a causa del medicamento, peros sus intenciones se vieron frustradas cuando Heero apareció muy cerca de ella para cargarla.
-deja de aparentar que estas bien- le reclamo él en voz baja
No le dio tiempo si quiere de responderle y no había forma de que ella se negara. Heero había colocado su brazo tras su espalda y debajo de sus piernas, Relena se sujetó de su cuello y al estar en sus brazos deseo que su habitación fuera la mas alejada de toda la propiedad.
-tal parece que no puedo ocultarte nada- le dijo ella también en voz baja, pero él no le respondió.
Aun con el peso ganado Heero continuaba levantándola con mucha facilidad, lo que la hizo recordar las tantas veces que esto había sucedido, desde la primera vez cuando había vuelto a verlo después de tanto tiempo hasta la última ocasión, cuando la había tomado en brazos para llevarla a la cama, se ruborizo al pensar en eso, pareciera que cada vez que tenían el momento y el lugar perfecto algo lo estropeaba, entristeció al recordar que él se alejaría nuevamente mientras ella debía permanecer en Inglaterra por quince días, para después volver a Bruselas, donde últimamente tampoco frecuentaban mucho.
Cuando llegaron hasta su habitación, todo estaba listo para recibirla por lo que Heero la sentó muy cerca del respaldo de la cama una vez llegaron ahí.
Sally observo que sobre un escritorio ya había un paquete de correspondencia de la ESUN, sabía que Relena había solicitado a su secretaria Agatha documentación sobre asuntos que requerían de su atención y de los cuales se sentía comprometida a atender antes de retirarse.
Agatha fue la única persona dentro de la ESUN que fue enterada sobre su verdadero estado de salud, todos los demás, a solicitud de Relena, incluido los medios, sabían que se encontraría de vacaciones por quince días.
-señorita Relena entiendo que quiera seguir trabajando, pero tome esta oportunidad para descansar como es debido- le pidió Sally
-lo haré, no deben preocuparse por eso- dijo Relena aunque todos los ahí presentes la conocían lo suficiente para dudar de sus palabras
-recuerde quince días es el periodo mínimo de su recuperación, pero sinceramente le sugiero que considere la posibilidad de descansar por más tiempo -
-lo tengo presente, gracias comandante Sally-
Su teléfono volvió a sonar en ese momento y Sally vio que esta vez se trataba de Wufei.
-deberán disculparme debo atender esta llamada- dijo Sally Po antes de retirarse de la habitación
Después de un momento de silencio, la señora Darlian al ver a Relena mirar a Heero se decidió por otorgarle a su hija un momento de privacidad con aquel joven de quien sabia continuaba enamorada.
-pediré que cambien tu vendaje- le dijo a Relena la señora Darlian
-gracias, madre-
Cuando Mareen Darlian abandono la habitación, Heero observaba a Relena detenidamente y eso la ponía a ella nerviosa porque estaba segura de que deseaba decirle algo, sabía lo que significaba esos silencios y esa mirada que le daba.
Heero por su parte debatía consigo mismo si este era el momento correcto de confesarle el por qué no había enfermado. Relena justamente había escuchado que ese hombre había muerto por llevar en su sangre algo que también él podría tener y no podría dejarla tranquila si no tenía la seguridad que eso a él jamás le sucedería.
-Relena…- le llamo él finalmente
La señora Darlian lo había escuchado, se había detenido detrás de la puerta, sintiendo mucha curiosidad por saber lo que se dirían.
-obedece las ordenes- comenzó por decirle Heero con seriedad
-creo que hasta el momento he cumplido con ellas perfectamente agente- le respondió Relena sonriendo, intentando romper esa seriedad con la que él le hablaba
-aun si comienzas a sentirte mejor no te excedas con el trabajo-
Relena sonrió pensando lo bien que ya había llegado a conocerla, era evidente que no había creído en las palabras que había dicho hace un momento
-no lo haré, de verdad te lo prometo Heero, esta vez no creo si quiera intentar hacer lo contrario- le respondió ella sonriendo
-y lo más importante Relena- le dijo Heero con mucha más seriedad, tanto que le borro la sonrisa del rostro.
-no recibas a nadie de la organización que no sea tu secretaria-
-¿sospechas de alguien..?.- quiso saber Relena.
Heero se acercó hasta sentarse a su lado sobre la cama.
-sabes bien de quien sospecho, pero tus síntomas aparecieron antes de encontrarte con él-
Relena comprendía sus palabras, era algo que ella también había analizado y esperaba estar equivocada.
-¿bebiste algo durante ese viaje?- le pregunto Heero
Relena pensó un momento y recordó claramente el momento en que le ofrecieron algo de beber.
-si lo hice, acepté una bebida- le respondió ella
Esa era la respuesta que él esperaba y la cual ahora ampliaba su lista de investigación.
Relena se sintió inquieta por ese pensamiento, estaba consciente de la poca aceptación que algunos miembros de la ESUN tenían sobre ella, pero jamás imagino que ese rechazo llegara al punto de desearle la muerte. Esto la hacía volver a cuestionarse si realmente estaba haciendo bien su trabajo.
-te protegeré- le dijo Heero al ver aquella expresión de angustia en su rostro.
Esas palabras volvieron a hacerla sonreír y cuando Heero le toco el rostro con la intensión de besarla, a Relena se le alteraron los nervios.
-¡no!- dijo ella en reflejo -podrías enfermar-
-no sucedió y no sucederá, no te preocupes- le respondió él
¿Enfermar? Pensaba la madre de Relena quien continuaba escuchándolos, ¿la había besado?
-¿Por qué? no lo entiendo…- pregunto Relena cuando él había liberado sus labios
-soy inmune a ella de alguna manera- le respondió él, lo cual era verdad, era lo único de lo que estaba seguro.
Heero vio la expresión de asombro en su rostro
-Señora Darlian-
Ambos habían escuchado al mayordomo llamara la madre de Relena afuera de la habitación.
-haz lo que te pido Relena- le dijo Heero en voz baja debiendo levantarse para volver a dejar una distancia apropiada entre ellos.
Relena tomo su mano en un impulso por detener sus pasos y cuando lo hizo no deseaba soltarla, pensando en el tiempo que debería pasar para verlo de nuevo.
-descansa- le pidió él soltando su mano y siendo esta la última orden que le daba -volveré por ti en quince días-
- ¿es una promesa? - le pregunto Relena
-lo es-
La mañana siguiente después de su llegada Relena había despertado feliz de haber soñado con Heero y deseaba que al menos soñara con él todos los días que no pudiera verlo, sonreía tan solo al recordarlo, ¿era inmune de verdad?, ¿Cómo era posible?, le había asegurado que no le habían hecho nada a su cuerpo, pero ¿entonces?, reconocía que realmente era muy poco lo que sabía sobre él, sobre su pasado y las circunstancias que lo llevo a convertirse en un piloto del Gundam, pero no quería obligarlo a decirle, estaba segura que su relación comenzaba a fortalecerse y sentía que eso simplemente debía suceder más adelante cuando él así lo decidiera, recordó el hermoso dije que le había regalado y el cual ella había resguardado dentro de una caja aun lado de su cama, esperando el día en que las marcas de su cuello desaparecieran.
Un par de horas más tarde habían cambiado sus vendas y traído su desayuno junto a un ejemplar del periódico que ella había solicitado. Se sentía intranquila por saber lo que dirían los medios, ¿de alguna manera podían haberse enterado de su enfermedad?
¿Dónde está la presidenta Peacecraft?, se leía en el encabezado, para su tranquilidad ningún medio hablaba de que habían intentado matarla, pero rumoraban haberla visto gozar de sus vacaciones en distintos lugares de la tierra o el espacia y también se sentían decepcionados de saber que el joven Nazarov continuaba trabajando en Bruselas y no se encontraba con ella.
Continúo leyendo hasta que el ruido de alguien tocando a su puerta detuvo su lectura
-adelante- dijo Relena permitiendo el acceso a quien estuviera tocando
-Buenos Días Señorita Relena- había dicho Agatha al entrar a su habitación
-Buenos Dias Agatha- le respondió ella
-¿llego en un mal momento?- pregunto su secretaria desde el umbral de la puerta
-no por favor adelante- respondió Relena quien ya esperaba su visita ese día
-su oficina se convirtió en la florería más grande de Bruselas, lamento no haber podido traerlas todas- dijo Agatha mientras acomodaba dentro de un enorme florero el ramo de rosas que llevaba consigo
La cantidad de personas que le habían enviado flores por su cumpleaños había sido por demás exorbitante.
-no te preocupes creo que has traído las más hermosas-
-el viceministro Nazarov insistió en que le hiciera llegar estas especialmente, sospecho que deben ser las suyas- le confesó Agatha -me pregunto donde se encontraba usted, pero debí mentirle, el agente Yuy fue muy… claro en que debía guardar absoluto silencio sobre eso- Ágatha se recordó a si misma nerviosa cuando Heero se había dirigido a ella
-seguro que lo fue- sonrío Relena al escuchar noticias sobre él
-todos están muy sorprendidos por esta repentina decisión de su parte-
-no es de extrañarse, siempre me había negado a tomar vacaciones-
-¿se siente mejor?- le pregunto Agatha preocupada por su salud
-si… pero aun siento mucho cansancio y ardor en la piel-
-siento mucho que se encuentre en una situación como esta, deseo de corazón que se recupere pronto señorita Relena-
-gracias por tus buenos deseos Agatha-
después de tratar asuntos pendientes y su secretaria tomara la documentación que Relena tenía ya preparada para ella. Existió un momento de silencio entre ambas, Agatha dudaba de hablarle de sus sospechas, se trataba de una acusación muy seria pero no estaba tranquila al ocultarla.
-señorita hay algo que me inquieta y que debo contarle-
-Dime, ¿qué sucede? -
-el ministro Olivier… no se mostró sorprendido de saber que usted no se presentaría hasta dentro de quince días-
Agatha vio la seriedad en el rostro de Relena, no era algo que no hubiese ella pensado antes, Heero también lo pensaba así, pero tener más pruebas que lo apuntaran a él, o cualquier otro miembro de su equipo de trabajo le dejaba en que pensar.
-no quisiera si quiera imaginarlo, pero… el volvió de marte pocos días antes y viajo con usted aquel día…además del hecho que jamás ha sido amable con usted- continúo diciendo Agatha
-te mentiría si te dijera que no lo había pensado-
-¿cree que deba hablarle al agente Yuy sobre esto?-
-no de momento, yo me encargare de decírselo- le respondió Relena, no deseando dar por hecho algo que solo era una simple suposición, quizá resultado de la propia inseguridad que sentía.
-gracia por todo Agatha, eres la única persona en quien puedo confiar-
-me alegra poder ayudarla señorita-
Cuando Agatha se retiró Relena se sintió inquieta ¿era posible que sus deseos de verla fuera de la ESUN lo llevaran hasta el punto de intentar matarla? De algún modo esto la hacía sentir expuesta, era muy diferente a sentirse acosada en su vida persoal, ahora se sentía en peligro y por primera vez con muy pocos deseos de regresar a la ESUN ¿realmente podría cumplir con su trabajo? ¿Estaba haciéndolo bien?, Pensó en Heero las palabras de Heero, "te protegeré" le había dich y eso le daba tranquilidad, solo él podía hacerla sentir segura, Relena tomo aquella caja donde guardaba el collar, lo saco y los sostuvo en sus manos con fuerza hasta quedar profundamente dormida
Cuando despertó la habitación estaba en completa oscuridad y en sus manos ya no se encontraba su ahora más preciado tesoro, sintió su corazón acelerarse, ¿cómo era posible que no estuviera ahí?, encendió la luz de la cabecera y busco entre las sabanas, pero no había rastro de él, parecía haberse esfumado en el aire, con dificultad se obligó a levantarse, imaginando que podía haber caído al suelo.
Al intentar ponerse de pie sus piernas no le respondieron como esperaba, intento apoyarse sobre la mesa de noche pero no fue lo suficientemente rápida, por lo que termino por caer al suelo junto a todo lo que se encontraba encima, el ruido hizo correr a una de las sirvientas a su cuidado quien en ese momento le llevaba su cena.
-¡señorita!- grito alarmada al verla en el suelo
-estoy bien no te preocupes- dijo Relena intentando incorporarse
Aquel ruido hizo también correr a su madre quien se encontraba leyendo en la habitación de junto.
-Relena- dijo ayudando a recostarla sobre la cama
-¿Qué intentabas hacer?- pregunto su madre
-pensé que había dejado caer un collar bajo la cama-
Su madre sabía perfectamente a cuál se refería
-yo lo quite de tus las manos mientras dormias y lo deje sobre tu escritorio- le confeso su madre para tranquilidad suya
-¿te lo han obsequiado durante ese evento? – le pregunto al recordar el grabado que tenia
-si…- le respondió Relena sin entrar en mayores detalles
Pero su madre tenía un sexto sentido que le decía que debía ser algo más que eso, se sentía feliz al enterarse que los sentimientos de su hija fueran correspondidos, pero también era triste verla tener que ocultarlo, ella merecía una relación amorosa y abierta, ¿con ese joven de verdad podrían llegar a tener eso algún día?
Los siguientes días Relena continúo recuperándose y no supo nada sobre Heero en todo ese tiempo, las marcas y el ardor en su piel se habían desvanecido lo que anunciaba que el día que debía regresar a Bruselas finalmente había llegado, estaba notablemente mejor, aunque aún no recuperaba las fuerzas por completo.
El día de su regreso Relena tenía una serie de emociones encontradas, por un lado, estaba ansiosa por volver a ver a Heero pero por otra parte aún no deseaba regresar a Bruselas, al tener que desconfiar de todos aquellos quienes no la apoyaban.
-señorita Relena ya está aquí el agente- había dicho el mayordomo de su madre
-muchas gracias voy en seguida- dijo Relena sonriendo y sintiendo un revoloteo en su estómago.
El verlo le causo tanta felicidad como esperaba, estaba de pie frente al auto vistiendo con su usual uniforme de la fuerza preventiva.
Su madre vio aquella expresión en su rostro y se alegró de verla sonreír de nuevo, pero no dejaba de sentirse preocupada por ella, parecía que su vida siempre estaría en un peligro constante.
-Cuídate mucho hija- le dijo su madre lamentando tener que verla irse de nuevo –quince días han sido muy pocos ¿estas segura de volver ahora? -
-si madre descuida-
Cuando subieron al auto, Relena se dio cuenta que Heero era el único agente que la escoltaba y que viajaría en el asiento trasero del auto mientras el mayordomo de su madre conduciría, Relena sabía perfectamente del cuidado que habían tenido de esconder su ubicación inclusive dentro de los miembros de la fuerza preventiva por lo que no le resultaba extraño.
En el trayecto del auto Relena recibió un mensaje de su secretaria avisándole que ya todo estaba listo para su llegada además de confirmada la reunión que ella misma había solicitado para cuando regresara, al recordar tener que lidiar con todos los miembros de la ESUN la sonrisa se le borro del rostro.
-¿está todo bien?- le pregunto Heero al ver ese cambio en su expresión.
-si, descuida- le dijo Relena sonriendo, aunque él sabía que eso no era del todo cierto.
Cuando llegaron al aeropuerto y subieron al avión Relena volvió a sentirse cansada, el tan solo caminar le era agotador y tan pronto tomo asiento se sintió aliviada.
-¿Cómo te sientes?-le pregunto Heero estando solos.
-definitivamente mucho mejor al verte- le respondió Relena volviendo a sonreírle e intentando ocultar el cansancio que sentía.
-¿estas preocupada por algo?- le pregunto Heero intrigado por aquel cambio de expresión desde el auto.
Por supuesto que él se había dado cuenta pensó Relena
-no es nada…-
-¿hay algo pendiente que debas hacer?-volvió a preguntar él no volviendo a creer en sus palabras.
-no… solamente es un caprichoso deseo por no regresar a Bruselas- le confeso ella para su sorpresa.
-es muy extraño escucharte decir eso-
-solo quisiera poder permanecer un tiempo más contigo-
Heero le sonrió ligeramente
-intenta dormir- le pidió él -tardaremos en despegar unos momentos-
Relena así lo hizo, tomo la última dosis de su medicamento, se sujetó al asiento y en minutos cayo profundamente dormida despertando poco tiempo antes de que el avión tocara tierra.
Al mirar por la ventana se sintió desconcertada, no reconocía el lugar, se giró a mirar hacia los otros asientos en búsqueda de Heero, pero aparentemente estaba sola, ¿Qué estaba sucediendo? Poco tiempo después de que el avión se detuviera por completo, lo vio salir de la cabina y eso la tranquilizo, pero también la dejo sorprendida, ni siquiera se había dado cuenta que Heero había tomado los controles del avión, ¿Por qué motivo?
-Decías que no querías volver a Bruselas- le recordó Heero al ver aquella expresión en su rostro
-¿acaso estas secuestrándome?- le pregunto Relena sonriendo
-puedes negarte si así lo deseas- le respondió él
Por supuesto que eso era algo a lo que ella jamás se resistiría
-deberás cambia tu abrigo por uno más grueso, el clima es muy frío afuera- le sugirió Heero
