Hola gente, luego de tantos años de ausencia, vuelvo con una nueva historia, si se que tengo muchos pendientes, pero mis datos de esas historias las perdí luego de que mi computadora muriera luego de tantos años :(
Pero no se preocupen, los leeré una por una nuevamente e intentare hacerle sus continuación.
Quería volver por donde todo empezó, por los fics sobre iCarly, se que actualmente no hay muchos seguidores de esta serie, pero iré actualizando en su debido tiempo sin importar como reaccionen a esta nueva historia, mi idea es tenerlo en la pagina y en un futuro la gente lo lea para su entretenimiento visual.
Sin mas que decirles, disfruten
iCarly no me pertenece, de lo contrario cambiaría el final totalmente jajaja
Capitulo 1: La historia de Sam
Noviembre del 2019
Una cierta rubia de alrededor de 26 años, se encontraba cortando algunos vegetales en una cocina de un lujoso restaurante de la ciudad de Los Ángeles California, cierta rubia tenia el nombre de Sam Puckett, natal de Seattle, se mudó a California a cumplir su gran sueño, convertirse en una chef profesional, y con mucho esfuerzo y sacrificio lo había logrado, ahora trabaja en el mas lujoso y caro restaurante de la ciudad y tal vez del estado.
Aunque ciertamente ella comenzó desde lo más bajo del dicho restaurante, seis meses le fueron suficiente para convertirse en una de las mejores dentro de la cocina del lujoso establecimiento, no era el chef principal obviamente, pero este ultimo le tenia tanto respeto a Sam que de vez en cuando le pedía consejos u opiniones sobre algunos platillos.
-"¡Puckett!"-escucho alguien nombrar su apellido, Sam desvió la mirada hacia donde se originaba el llamado-"A mi oficina"-era el dueño del restaurante, su nombre era Edward Morgan.
-"Esto no puede ser bueno"-comento mientras dejaba sus utensilios de trabajo con camino a la oficina.
-"No te preocupes, no se veía molesto"-decía una compañera de trabajo de Sam, Allison White, amiga de Sam desde los primeros días en la universidad y ambas habían logrado graduarse juntas y entrar al mismo trabajo, era su amiga mas cercana desde que llego a la ciudad.
-"Gracias, ojala sea algo bueno"-decía Sam, luego se encamino a la oficina, un poco mas alejado de las cocinas obviamente, llego a la puerta y luego dio un suspiro para llenarse de valentía, ingreso a la oficina, el jefe la diviso y la invito a sentarse frente a su escritorio, este último atendía una llamada telefónica.
-"Si, me parece perfecto, ella ya esta aquí, hablamos luego para seguir viendo lo demás… si adiós"-colgó, mientras Sam tomaba asiento un poco nerviosa y ansiosa-"Bueno Puckett, te llamaba para comentarte algo"-dijo mientras se acomodaba en su silla de ejecutivo-"Como veras, nuestra red de restaurante está creciendo cada día más"-decía con mucho orgullo.
-"Lo se jefe, se que estuvieron abriendo otras sucursales en el lado este del país"-comento Sam.
-"Exacto, y seguiremos expandiéndonos, hasta lograr con mucho esfuerzo abrir sucursales en todo el país"-decía con mucha ambición aunque no de la mala, Sam asentía apoyando la idea-"Por ese motivo es que te llame a mi oficina"-comento, Sam no entendía del todo-"Veras, abriremos un puesto en Seattle, es mas ya esta construido el edificio y solo falta ultimar detalles para su gran inauguración"-dijo, Sam se sorprendía de tal noticia.
-"Genial jefe, Seattle es una gran ciudad y se que sus ingresos aumentaran"-dijo con orgullo de su lugar de origen.
-"Lo sé, por eso es que te llame"-agrego, nuevamente Sam estaba algo confundida-"Se que eres de nuestras mejores chefs, y muchos clientes vienen aquí, solo para probar tu exquisita comida"-Sam se avergonzó, no le gustaba ser mucho el centro de atención-"Pero creo que esos clientes que te adoran, tendrán que viajar unos cuantos kilómetros desde ahora"-Sam abrió los ojos.
-"Me está diciendo que…"-
-"Así es Sam, serás la chef principal mas joven de la historia de nuestro restaurante, serás la encargada del puesto en Seattle"-decía con entusiasmo.
-"¡Dios, Dios, Dios!"-gritaba Sam de felicidad-"Pero ¿Por qué yo?"-pregunto aun estando emocionada.
-"Ya te dije que eres de las mejores de aquí, y además como es Seattle, tu ciudad natal, sería una excelente combinación, estoy mas que seguro que tus comidas sabrán mejor estando en tu ciudad Puckett"-agrego, Sam no podía estar más feliz.
-"Jefe"-de repente se puso seria, esto preocupo al señor Morgan-"¿Puedo abrazarlo?"-dijo esto con una sonrisa de oreja a oreja, esto calmo un poco al señor Morgan y acepto, esta la abrazaba con alegría y agradeciéndole por la tremenda oportunidad.
Sam Puckett volvería a Seattle, luego de exactamente ocho años.
Aproximadamente eran las 10 de la mañana de un caluroso día de noviembre en California, Sam Puckett llegaba dentro de un taxi con su amiga Allison al aeropuerto internacional de Los Ángeles, luego del que taxista le ayudara a bajar sus maletas y demás bolsos, Allison pago el viaje para posteriormente ingresar al inmenso edificio del aeropuerto.
-"Me debes 20 dólares"-comentaba su amiga Allison, una mujer de 28 años de edad, de pelo castaño y ojos verdes, una mujer bastante simpática.
-"Ten"-dijo mientras que retiraba un billete de su bolso, Allison sonreía tomando el dinero.
-"Bueno, aquí estamos Sam"-agrego-"¿Nerviosa?"-se dirigió a su amiga que miraba atento a su pasaje de avión.
-"En realidad no, ósea soy de Seattle"-decía como algo obvio.
-"Lo sé"-respondió entre risas-"Pero me refería si estabas nerviosa a ver a todos tus conocidos de tu ciudad natal"-añadió.
-"Tal vez un poco"-respondió pensativa.
-"¿Dónde te quedaras por cierto?"-pregunto Allison.
-"En la casa de una amiga, me dijo que cuando vuelva en cualquier momento me podía hospedar en su casa, y le estoy tomando la palabra"-respondió.
-"Hablas de Carly ¿cierto?"-despejo, Sam asintió a su pregunta-"¿No avisaste que volverías?"-pregunto un poco confundida su castaña amiga.
-"Nop, quiero que sea una sorpresa"-respondió con una sonrisa.
-"Pero ¿Sigue viviendo en su apartamento?"-pregunto nuevamente.
-"Si, mantengo el contacto con ella y me dice que aún sigue viviendo en el Buswhell Plaza"-aseguro la rubia.
-"Genial, se alegraran de verte"-decía con una sonrisa Allison, luego se le ocurrió preguntar-"¿Y que hay de…"-no se animaba a completar la preguntar, Sam se dio cuenta al instante. Sam le había contado todo sobre su vida, amigas, parientes y novios, incluyendo a uno mas importante que todos, Freddie Benson.
-"No lo sé, no he hablado con él desde que me mude a Los Ángeles"-decía un poco de pesar.
-"¿Esperas encontrarlo?"-preguntaba tímidamente.
-"No lo sé, la verdad no quisiera hacerme ilusiones"-respondió.
En todos estos años, Sam y Freddie habían roto cualquier relación de amistad, Sam sabia las razones, pero no quería compartirlo con Allison, a pesar de que tiene demasiada confianza en ella, decirle el motivo de su ya inexistente comunicación con el castaño, temía que ella sabiendo las razones verdaderas la juzgaría y perdería a su más apreciada amiga californiana.
-"Bueno no importa, tus metas son otras ahora"-animaba Allison tras notar el ambiente sombrío que se estaba envolviendo su rubia amiga.
-"Tienes razón"-respondió con un poco más de ánimos.
-"Vuelo 239 directo a Seattle, por favor abordar por la puerta 3, repito vuelo 239…"-decían a través del altoparlante del aeropuerto.
-"Bueno, ese es mi llamado"-dijo Sam, de la nada Allison se abalanzaba en un fuerte abrazo a su amiga, ella sabia que detestaba todo aquello que se relacione a una cursilería como los abrazos, pero esta vez Sam se lo permitió y en cambio devolvió el abrazo.
-"Te extrañare rubia"-dijo Allison rompiendo el abrazo con unas lagrimillas queriendo salir.
-"Te extrañare castaña"-respondió con una sonrisa-"Te hablare apenas llegue a Seattle"-ella asintió, Sam tomo sus maletas y comenzó a encaminarse hacia la puerta 3 del aeropuerto, para su suerte la puerta estaba bastante cerca, por lo que el camino no fue demasiado largo, se despidió una vez mas de su amiga Allison y entro por la puerta correspondiente.
Paso todos los puntos de controles sin ningún problema, lentamente se encaminaba sobre el puente de abordaje al avión, ingreso a este y se dirigió a su asiento V-B13, quería ese asiento en especial para ver el paisaje cambiar a medida que se alejaba de Los Ángeles y se acercaba a su natal Seattle, minutos más tarde el avión comenzó a moverse y despego, ya en el aire Sam se acomodaba para disfrutar su viaje con sus auriculares y su mas apreciadas músicas dentro de sus aplicaciones.
-"Buenos días queridos pasajeros, gracias por elegir nuestra aerolínea como medida de transporte a su destino, le deseamos un cómodo viaje y no antes sugerirles que Seattle está a una temperatura de 8 grados centígrados, por lo que le recomendamos tener un abrigo a su alcance en cuanto lleguemos"-escuchaba al capitán hablar, Sam ya sabia de aquello, el clima de Seattle en invierno es totalmente diferente a la de Los Ángeles, sonrió, volvería a sentir ese agradable frio de su querida ciudad, Seattle.
Sam sentía por primera vez en años el frio y húmedo clima de Seattle, luego de haber llegado desde California, se dirigió rápidamente hacia sus maletas y luego a la salida del aeropuerto, al salir agradecía enormemente haber tenido su abrigo puesto, respiro el aire de la ciudad que lo acogió por años en su niñez y adolescencia, ciertamente extrañaba su ciudad, al fin estaba donde todo comenzó para ella.
Mando un mensaje rápido a su mejor amiga de California.
Ya llegué a Seattle, te llamo en cuanto llegue a acomodarme en mi hogar temporal
Sam
El mensaje no tendría por qué ser largo, solo lo necesario para avisarle a su amiga que había llegado, sintió que su teléfono vibraba al recibir un mensaje de respuesta, decidió ignorarlo y guardar este mismo en sus bolsillos, se dirigió hacia la parada de taxis para encaminarse a su próximo objetivo, el edificio Bushwell.
Añoraba los paisajes grises de su ciudad, es decir era noviembre, el invierno estaba más que cerca y en Seattle a pesar que prácticamente todo el año llovía, eran estas fechas donde la lluvia era prácticamente el día a día de los ciudadanos de Seattle, noto a lo lejos que estaba llegando al edificio que con la que tiene una infinidad de recuerdos, tristes, felices, todo tipo de recuerdos.
El taxi se detuvo en el estacionamiento temporal permitido, Sam miraba con bastante añoranza el edificio Bushwell.
-"Al fin en casa"-se dijo así misma, luego se giró para recoger sus maletas y pagarle al chofer que la trajo hasta el complejo arquitectónico, lentamente con todo en mano se dirigió hacia el lobby del edificio, entro observando todo, seguía siendo el mismo lobby que ella recordaba.
-"¡Una rubia en mi lobby!"-se escuchó un grito amargo, Sam se dio cuenta casi al instante de quien se trataba.
-"Hola Lewbert, tanto tiempo"-decía con desgano pero con una sonrisa, este la miro perplejo.
-"Espera, yo te conozco, tú eres…"-intentaba recordar-"Cierto, tú eres esa demonio rubio que vivía aquí hace como 10 años"-añadía.
-"Si, soy Sam"-decía simplemente con una sonrisa.
-"¿Por qué has vuelto?"-preguntaba Lewbert con algo de disgusto.
-"¿Te importa?"-pregunto sin ganas de responder-"Además ¿Cómo es que sigues trabajando aquí?"-añadió con curiosidad.
-"Tampoco te importa"-Sam acepto la respuesta, mientras Sam notaba algo diferente en el rostro de Lewbert, claro había una diferencia en su gran verruga.
-"Tu verruga se ve diferente"-comento.
-"¿Lo notaste?"-decía con una sonrisa y mucho orgullo el portero del edificio-"Estoy tomando algunos tratamientos para la reducción de mi…"-
-"Pues lo noto más grande, creo que te están engañando"-interrumpió con malicia divertida, Lewbert se quejó como la rubia recordaba y decidió ignorarlo para dirigirse al ascensor, algunas cosas nunca cambiarían pensó.
Luego de apretar el botón número 8 del ascensor, Sam recordaba todo aquello que vivió dentro del departamento, como por ejemplo sus aventuras en ese mismo ascensor que se encontraba, sonrió solamente de pensarlo.
Llego al octavo piso y se encamino en los pasillos, llegando a la puerta que tanto anhelaba volver a ver, la puerta del apartamento 8-C, Sam sabía que Carly y Spencer aun vivían dentro, ya que aun después de tantos años mantenía contacto con ellos a través de mensajes y videollamadas, pero no podía decir lo mismo de la persona que vivía al frente en el departamento 8-D, ni siquiera sabía si su ex amigo o novio vivía al frente, nunca se animó a preguntarles a los Shay's si él vivía al frente, ignorando eso se puso de frente a la puerta y toco.
Carly y Spencer estaban descansando de un duro día laboral viendo una serie a través de un servicio de streaming, ellos vivan juntos hace como cuatro años, desde que Carly había vuelto de la universidad en Nueva York, estudio periodismo y actuación, ahora se dedicaba a trabajar para una televisora de Seattle, y a veces también conseguía papeles en pequeñas obras de teatro de la ciudad, aunque mucho esperaban más de ella, Carly era totalmente feliz con su vida, junto a su hermano quien en estos últimos años eran un artista escultor bastante conocido en la ciudad y el estado, sus obras han estado en bienales y casas de exposición, además de realizar sus raras esculturas a clientes particulares, estos últimos años el arte había evolucionado a su favor, y prácticamente la firma de S. Shay, tenía mucho valor.
Ahora Carly le ayudaba a pagar a Spencer el apartamento, su padre al principio no aceptaba no ayudar en algo como el pago del apartamento que vivían, pero aun así convencieron a su padre que les diera un poco de independencia, pero de todos modos, mensualmente les deposita a ambos una suma considerada de dinero a sus dos hijos, su padre nunca llegara a cambiar, de todos modos los dos hijos tenían ese dinero solo para emergencia y tampoco querían saber el monto que se acumulaba, ya que en el pasado ese dinero ayudo a muchos en diferentes momentos de su vida.
Carly luego pensó en sus vecinos del frente y sonreía recordando que…
-Toc toc-
Sus pensamientos eran interrumpidos por el sonido de la puerta, Carly miro extrañada, hoy no tenía planeado recibir visitas de nadie, se dirigió a Spencer.
-"¿Esperabas a alguien?"-pregunto la menor de los dos.
-"No"-respondió igual de extrañado que su hermana, sin más Carly se puso de pie y se dirigió a la puerta para atender el llamado, la abrió y quedo boca abierta apenas vio de quien se trataba.
-"¡Sam!"-
-"¡Sorpresa!"-respondió con una gran sonrisa, velozmente Carly le abrazo efusivamente a su mejor amiga de la infancia, volvía a ver a Sam después de casi más de ocho años.
-"¿Cómo estás? Y déjame decirte que tu peinado me encanta"-Sam reía, su amiga nunca cambiaria, para aclarar Sam ya no tenía esos rizos alborotados que tenía en su adolescencia, ahora su cabello era totalmente lacio, luego de unos tratamientos, y a veces lo llevaba amarrado como cola de caballo.
-"Tú te ves mucho mejor Carly"-respondía con una sonrisa la rubia, Carly aun tenía su pelo ondulado, pero ahora lo tenía más corto, la hacía ver más madura.
-"¡Sam!"-Spencer llamaba asombrado y alegre, rápidamente la abrazo.
-"¿Cómo estas Spencer? Me gusta tu bigote"-dijo en tono de broma, Spencer se mantenía igual de siempre, ahora con el pelo un poco más corto y su bigote claro está.
-"Bueno, es mi marca de artista"-decía con orgullo-"Pasa"-decía mientras el mayor de los shay agarraba las maletas de Sam para ingresar.
-"¿Y qué haces aquí?"-preguntaba ya dentro del departamento su antigua amiga.
-"Bueno, he sido promovida, y trabajare aquí, en Seattle"-decía Sam con una ancha sonrisa.
-"¡Genial!"-comentaba Spencer luego de haber dejado en un espacio que no incomode el equipaje de la rubia, cabe destacar que ambos sabían la actualidad de su rubia amiga y de su trabajo por supuesto.
-"¿Ya tienes donde quedarte?"-pregunto nuevamente Carly.
-"Noup, pensaba quedarme aquí hasta que consiga algún lugar donde vivir"-respondía la rubia.
-"Tonterías, tenemos una habitación más, podrías quedarte a vivir con nosotros"-comentaba Carly-"¿No es cierto Spencer?"-se dirigió a su hermano.
-"Claro Sam"-respondió con una sonrisa.
-"No, no podría"-intentaba decir Sam.
-"Vamos Sam, antes parecieras que vivías aquí ¿Cuál sería la diferencia ahora? Además, tenemos una habitación de más que no le damos mucho uso"-preguntaba con humor el moreno.
-"Esta bien, pero ayudare a pagar el apartamento aunque sea"-advertía la rubia.
-"Esta bien"-añadió Carly.
-"De acuerdo, hare la cena entonces"-comento Spencer dirigiéndose a la cocina.
-"De hecho, debería cocinar yo Spencer, como agradecimiento"-decía Sam.
-"No, claro que no Sam, tranquila, hare los famosos tacos de spaguetti"-se apresuró a decir Spencer.
-"Si, además tenemos mucho de qué hablar rubia amiga"-añadió Carly a Sam no le quedaba otra que aceptar la propuesta de los hermanos con los cuales comenzaría a vivir.
-"Bueno, ¿me ayudas a desempacar mis maletas?"-pregunto.
-"Claro, Spens si necesitas ayuda llámanos"-aviso la morena.
-"De acuerdo, diviértanse"-decía Spencer mientras rellenaba una olla de agua para preparar la cena, las chicas sonrieron y subieron a la habitación que en los próximos días pertenecería a la rubia.
Una antigua amistad nuevamente renacía luego de tantos años.
A la hora de la cena, Sam disfrutaba su divertida charla con los hermanos Shay's, mientras devoraba sus tacos de espagueti, se sentía nuevamente en casa como hace muchos años atrás, todo era perfecto en este momento para la rubia.
-"Y entonces Spencer recibe la llamada de su vida"-decía con mucho entusiasmo la menor de los Shay's
-"¡Si, me acababan de informar que mis obras estarían en el bienal nacional en San Antonio, Texas!"-añadió con entusiasmo Spencer-"¡Ese día fue el mas grandioso de toda mi carrera artística!"-comento.
-"¡Felicidades Spencer!, me hubiera encantado estar aquí cuando paso"-dijo la rubia.
-"Lo sabemos, pero tu tenias tus propias metas y ambos nos alegramos de que lo hubieras logrado"-respondo Carly.
-"Si, aun me sorprende que te convertirás en la chef principal del restaurante de la ciudad"-añadía con asombro Spencer.
-"Si, pero para mamá nada es imposible"-decía con confianza la rubia.
-"De eso estamos seguro"-comentaba Carly, durante la cena Spencer recibió un mensaje, este tomo su teléfono y su rostro cambio de repente.
-"Rayos lo olvide"-decía mientras recogía su ya vacío plato y se dirigía al lavabo para dejarlo en el lugar.
-"¿Qué paso?"-pregunto Carly algo confundida.
-"Es Freddie, olvide que teníamos practica de esgrima esta noche"-Freddie fue lo que escucho Sam y su corazón comenzó a palpitar de una manera increíble, no sabia nada de él en estos últimos años, ni siquiera sabía que aún vivía en Seattle, ya que lo ultimo que supo de él, es que se iría a alguna universidad de Boston, pero fue casi hace ocho años. Spencer de inmediato corrió hacia su habitación dejando al par de chicas en el comedor.
-"¿Freddie volvió a Seattle?"-pregunto Sam con algo de nerviosismo, Carly le sonrió.
-"Él volvió luego de graduarse, al igual que yo, al parecer estamos mas apegado a esta ciudad de lo que imaginamos"-respondía con sinceridad la morena.
-"¿Y él como ha estado?"-no quería sonar nerviosa, pero su voz la traicionaba.
-"Bien, lo veras pronto, de seguro aparecerá en…"-pero fue interrumpida debido a que alguien ingresaba sin avisar en la residencia de los Shay's.
-"¡Spencer cuando te dije que en 10 minutos estaría aquí, la verdad es que… te mentí!"-decía un Freddie de 25 años de edad, su aspecto físico había cambiado consideradamente, aunque su peinado seguía siendo el mismo, tenia una barba agradable, el físico era de alguien vivía en un gimnasio, pero no tanto para ser monstruoso, además que estaba vestido de traje, es decir pantalones de tela, camisa amarrado de una corbata y su saco por supuesto, Sam quedo congelada al ver al Freddie mas maduro que nunca. Freddie no se dio cuenta de la presencia de las chicas y se sentó en el sofá del apartamento, y tomo dos teléfonos, mientras tecleaba. Sam se dio cuenta de algo extraño, Freddie tenia un vendaje en su mano izquierda, extraño para la vestimenta que tenía.
-"Hola Freddie"-llamo Carly, este aun viendo a sus teléfonos devolvió el saludo.
-"Hola Carly"-guardo sus teléfonos y desvió su vista hacia la morena, y se quedo congelado al ver la acompañante de Carly-"¿Sam?"-lo dijo casi en un hilo de voz, se reincorporo y se encamino lentamente hacia la rubia, Sam había notado que inclusive estaba un poco mas alto-"¡Sam!"-y de la nada abrazo a la rubia. Demasiado cerca pensó Sam apenas sintió sus brazos mas fuerte de lo que recordaba-"¡Por Dios! ¿Cómo has estado?"-decía Freddie con una gran sonrisa y alegría, ciertamente esto sorprendió a la rubia luego de lo que paso entre ellos hace años.
-"Bien ¿Y tú?"-pregunto Sam con una sonrisa nerviosa.
-"La verdad es que bien…"-pero fue interrumpido por el tono de llamada de unos de sus dos celulares, Sam se preguntaba porque tenía dos teléfonos-"Disculpen ¿Hola?... Si, ya estamos en camino con Spencer… De acuerdo, nos vemos y no hagas alguna tontería en lo que nos dirigimos allá"-advirtió, esto confundió mas a Sam y diviso a Carly que sonreía divertida, la rubia más confundida no podía estar. Freddie colgó el teléfono.
-"¡Ya estoy listo!"-apareció de repente Spencer con la vestimenta de esgrima.
-"No era necesario que te pongas el equipo completo"-comento Freddie.
-"Lo sé, pero quiero llegar y desde el minuto uno entrenar con todas mis fuerzas"-alegaba Spencer.
-"Aun no puedes sacarte esa derrota contra ella ¿No?"-preguntaba el castaño.
-"Ósea, es menor que yo y me venció, eso me hizo dar cuenta que perdí el toque luego de tantos años"-se quejaba Spencer.
-"En fin, vámonos ella ya me llamo y nos esta esperando"-decía Freddie mientras tomaba sus cosas, Sam se pregunto a quien se refería con ella.
-"De acuerdo, nos vemos Carly, Sam, las veo dentro de unas horas"-se despedía Spencer.
-"Nos vemos chicas, y Sam un gusto a volverte a ver, han pasado años"-dijo con una sonrisa y un gran brillo en sus ojos, Sam no sabia que decir, estaba descolocada de la reacción del castaño.
-"Nos vemos chicos, procuren no lastimarse mucho, en especial a ti Spencer"-advertía la morena.
-"¡No prometo nada!"-dijo antes de desaparecer por la puerta.
-"No te preocupes, yo lo cuido"-dijo Freddie alejándose también, luego desaparecieron por la puerta cerrándola antes. Sam resoplaba como si se hubiera sacado un gran peso encima, no esperaba verlo ni mucho menos esperaba que Freddie reaccionara de esa manera al verla, es decir Sam sabia que no se despidieron la ultima vez en buenos términos.
-"Te sorprendió verlo ¿Cierto?"-pregunto con una sonrisa la morena.
-"Si, no esperaba verlo tan pronto, pensé que no había vuelto de Boston"-comento la rubia, Carly solo se encogió de hombros, pero una duda más apareció en su rostro-"¿Quién es ella?"-pregunto la rubia, esto tomo de sorpresa a Carly al darse cuenta de ese detalle.
-"Bueno, ella es…"-decía con una sonrisa nerviosa, luego suspiro-"No me corresponde decírtelo Sam, lo siento"-Sam quedo mas confundida, ¿Acaso era un gran secreto?
-"Carly, si es una novia de Freddie, no creo que me moleste, el hizo su vida seguramente"-decía Sam, aunque un cierto dolor en el corazón, que ella decidió ignorar.
-"Mejor espera a que vuelvan, ella vendrá seguramente"-dijo Carly dirigiéndose hacia el comedor, Sam no le quedo otra que aceptar, no quería hacer un lio por algo que tal vez no importe, no se dudaba que Sam se sentía extraña al respecto, pero decidió nuevamente ignorarlo.
Ya acomodadas en la mesa del comedor degustando su cena, habían pasado unos cuantos minutos mientras charlaban de temas triviales para ellas hasta que la puerta de ingreso del apartamento de los Shay's se abría repentinamente.
-"Carly, disculpa ¿Freddie estuvo aquí?"-preguntaba una señora mediana edad de alrededor de unos 50 años, pelo con cierto tono rojizo, Sam reconoció rápidamente de quien se trataba.
-"A veces pienso que es una buena idea poner algún tipo de seguro a la puerta"-susurraba hacia a su amiga con una sonrisa divertida-"Si, señora Benson, acaba de irse con Spencer"-respondía poniéndose de pie y dirigiéndose a la sala de estar, Sam imito la acción de la morena.
-"Ni modo"-se quejó-"Necesitaba darle este ungüento a Freddie para…"-se detuvo al darse cuenta de cierta presencia-"¿Samantha? ¿Samantha Puckett?"-pregunto sorprendida, Sam solo sonrió.
-"Cuanto tiempo señora Benson, un gusto volverla a ver"-saludaba con una sonrisa nerviosa, no era fácil volver a ver a su ex suegra después de tanto tiempo de todos modos.
-"¡Por Dios!"-se acerco y abrazo efusivamente a la rubia, sorprendiendo a esta última-"¿Cómo has estado? ¿Cuánto tiempo te quedaras en Seattle?"-preguntaba rápidamente.
-"Eh, pues viviré aquí, trabajare un restaurante de la ciudad"-respondía entre una sonrisa confundida y nerviosa ¿A que venia tanta alegría? Se preguntaba.
-"Me alegro muchísimo por ti"-respondía con una sonrisa notoriamente feliz-"Eso significa que podrás reconciliarte con Freddie"-agrego, esto llego de golpe a la rubia, frunciendo el ceño dirigió su vista hacia Carly, abrió un poco la boca sorprendida y sin saber que responder.
-"Señora Benson creo que hablar de ese tema ahora sea buena idea, tal vez moleste a Freddie"-salió al rescate Carly con una sonrisa nerviosa al igual que su rubia amiga.
-"¡Perdón! La sorpresa y la alegría me consumieron totalmente"-respondía con cierta vergüenza-"Bueno, me retiro, preparare la cena, un gusto volverte a ver Samantha, hasta luego Carly"-se despedía.
-"Hasta luego señora Benson"-respondían al simultáneamente las chicas, luego la madre de Freddie desaparecía por la puerta de ingreso, casi de inmediato Sam le dirigió una vista confundida a Carly.
-"Ya entenderás cuando los chicos regresen"-agrego.
-"¿Por qué lo haces ver tan grande este asunto?"-pregunto Sam.
-"Si es grande Sam, ya enteraras"-dijo alejándose nuevamente hacia el comedor, Sam no le quedo otra que resoplar algo molesta e ignorar todo este asunto confuso para ella y su antigua relación con cierto castaño.
Después de un par de horas desde la cena, se estaban relajando en el sofá del apartamento viendo la televisión, Sam ya se encontraba con ropa más cómoda y con sus cosas acomodadas en la habitación de huéspedes que ahora seria su propia habitación, Sam decidió ignorar la duda de a quien se refería el hermano mayor de Carly, Freddie y la madre de este último, ya que a Carly era muy difícil sacarle algo de información, además de que Sam no quería parecer que estaba interesada en la vida actual de su ex novio.
-"Deberían cancelar ese reality"-comentaba Sam, en la televisión se transmitía un capitulo mas de celebridades bajo el agua.
-"Opino lo mismo, pero por gente como nosotros es que la siguen transmitiendo"-respondía Carly, refiriéndose al hecho de que a pesar de los años el show había empeorado, ellas seguían viendo cada nuevo capítulo.
-"Cierto"-añadía entre risas la rubia, en ese mismo instante la puerta del apartamento se abría repentinamente.
-"Hola"-saludaba Spencer con una cara molesta y dirigiéndose directo a su habitación más precisamente a su baño.
-"¿Cómo te fue?"-pregunto Carly antes de que su hermano desapareciera.
-"¿Cómo crees?"-dijo deteniéndose para que las chicas mirasen su estado, un Spencer con el cabello totalmente despeinado, ropas algo maltratadas y podría decirse que sucias.
-"¿Qué te paso? ¿Te arroyo un camión?"-preguntaba Sam divertida.
-"No, algo peor"-dijo antes desaparecer completamente de la vista de las chicas, Sam desvió su vista hacia su amiga por la confusión del momento, justo en el momento que hablaría nuestra protagonista rubia, alguien interrumpía la puerta de los Shay's nuevamente.
-"Hola, hola mundo"-saludaba una niña rubia de al parecer uno años de edad, Sam frunció su mirada al ver a la desconocida niña ingresar al apartamento, la niña igual noto la presencia de Sam-"¿Tú quién eres?"-pregunto directamente a Sam.
-"¿Eh? Mi nombre es Sam Puckett"-respondió algo sorprendida, podía notar algo familiar en esa niña de ojos azules y rizos dorados.
-"Es mi amiga de la infancia y adolescencia y ha vuelto a la ciudad"-añadió Carly, eso basto para que la niña rubia lo tome con calma de la desconocida.
-"Ya veo, es un gusto Sam, yo me llamo Lia Be…"-
-"¡Lia, que te he dicho de entrar en el apartamento de Carly!"-se quejaba con la voz bastante elevada, nada menos que Freddie, Sam se sorprendió ante esto, se mostraba como si fuera bastante cercano a la niña o algo parecido.
-"¡Papá! Solo he entrado a saludar a mi tía Carly"-Sam quedo en blanco al escuchar como la niña se refería a su antiguo amigo, Freddie seguía viendo con molestia a la niña dando a entender que no le creía-"Y tal vez a molestar a mi tío Spencer"-añadía con inocencia.
-"Lia, sabes que no puedes burlarte de tu tío luego de haberlo vencido en esgrima"-comento con más calma.
-"¡Pero es divertido ver sufrir a mi tío Spencer!"-se defendía.
-"De igual modo, primero debes cambiarte y luego si quieres vuelves"-añadió el castaño, la niña bufo molesta.
-"A veces te pareces a mi abuela"-comentaba la niña.
-"¡Es porque soy su hijo!"-respondía Freddie como si fuese lo más obvio, la niña solo volcó los ojos ante la respuesta-"Lo siento Carly"-luego noto a Sam, esto lleno de nerviosismo al castaño, ella no sabia nada de lo que estaba pasando y se le notaba en su rostro, Carly solo miraba boquiabierta la tensión que se creo entre Sam y Freddie, Lia frunció el ceño.
-"¿Acaso se murió alguien? ¿Por qué tienen esa cara de idiotas?"-pregunto la niña rubia, una forma de hablar bastante familiar para Sam, poco a poco se estaba dando cuenta de algo y esto provocaba que la rubia se sintiera más enferma y pálida.
-"Vamos Lia, tenemos que irnos"-hablaba el castaño, Lia obedeció y se dirigió hacia la salida-"Hasta luego chicas"-imitando la acción de su hija Freddie salió del departamento cerrando la puerta, Sam quedo totalmente congelada, se supone que aquello que estaba viendo no debería estar ahí.
-"Sam, Freddie decidió…"-quería hablar la morena, pero Sam rápidamente reacciono dirigiéndose hacia la puerta saliendo al pasillo, se encontró a Lia y Freddie abriendo la puerta del apartamento de al frente, esto sorprendió a padre e hija.
Lia frunció el ceño mas confundida por las acciones de aquella mujer y Freddie solo se tenso ante lo que podía venir, pero inesperadamente Sam quedo congelada ante la vista de ver a Freddie y su hija mirándola, la rubia se daba cuenta que tenían muchas similitudes con el castaño, la forma de su rostro era la de Freddie y sus expresiones también, solo variaba en el hecho de que era rubia y de ojos azules.
-"Lia, ve adentro, yo entrare enseguida"-Lia obedeció y desapareció algo confundida por la puerta, Freddie dejo su mano sobre el pomo de la misma-"Si tienes que decirme algo, solo dilo"-añadió el castaño con la mirada fija en ella.
-"Fre… Freddie"-decía mientras tartamudeaba levemente, respiro profundamente y hablo nuevamente-"¿Freddie, ella es tu hija?"-pregunto al fin, Freddie al escuchar la pregunta inhalo su respiración y desvió su mirada hacia el pomo que sostenía.
-"No Sam"-respondió, Sam suspiraba ante la respuesta, temiendo que otro era el caso, pero noto que el castaño le dirigía nuevamente la mirada esta vez una mirada intensa-"Ella es nuestra hija"-todas las dudas de Sam se disiparon ante la confesión del castaño, pero aun así la rubia quedaba congelada ante la confesión-"No te preocupes"-añadió, Sam desvió lentamente su mirada hacia los ojos cafés de Freddie-"Ella no tiene porque saberlo"-dijo y sonrió con un poco de tristeza, giro el pomo de la puerta e ingreso a su apartamento, dejando a una perpleja Sam en el pasillo.
Un gran secreto que Sam guardaba con Freddie es que ambos habían tenido un hijo hace 8 años mas o menos, Sam lo sabía, pero siempre pensó que aquel hijo había sido entregado en… Adopción.
Espero que les hubiera gustado, no duden en dejar sus reviews, siempre es buena cualquier critica
Prometo ser mas constante, los quiero gente, hasta pronto.
Tocino Boliviano 94
