Ana estaba bastante sorprendida. Vale que no tuviera ni la más remota idea de qué estaba pasando. Vale que tampoco supiera quiénes eran toda esa panda de desconocidos, que parecía que se habían escapado o de una convención o del psiquiátrico, no estaba muy segura. Vale que la hipótesis de que había sido secuestrada por unos chalados cobraba cada vez más fuerza. Pero lo que no podía tolerar es que estuvieran hablando de ella, a escasos metros, como si no estuviera. Y tampoco tenía intención de quedarse calladita ante las barbaridades que estaban soltando a su costa.

- Miradla, es demasiado alta para ser una de los nuestros, pero demasiado baja para ser humana.

- ¡Y es bastante voluminosa! ¡Como una buena enana!

- ¡Pero no tiene barba, la pobre!

- ¿Será una mestiza?

- ¡Seguro! Y con un trágico pasado a causa de esos escandalosos orígenes, no cabe duda.

Como veis, los efectos de la MMS eran terriblemente fuertes. Pero por un momento Ana pudo dejar de lado lo extraña que era su situación actual, porque estaba bastante más preocupada por otra cosa. Podía aceptar que estaba ligeramente del lado regordete de la población. Podía aceptar que la llamaran rellenita, o de hueso ancho, porque en definitiva era cierto y ella misma reconocía ser más amiga del chocolate en grandes cantidades que del ejercicio. Pero tampoco era para tanto, que aún no era más fácil saltarla que rodearla al fin y al cabo, y hasta ahí podía llegar. Que la llamaran gorda en su cara ya era otro tema. Así que de pronto se levantó de un salto, sobresaltando a los enanos más próximos y haciéndoles tropezarse entre ellos, para su vergüenza. Y, cómo no, empezó a despotricar:

- ¡Vale que me llaméis bajita, eso es verdad! ¿Pero voluminosa? ¿¡VOLUMINOSA!? ¿Quién *** os habéis creído que sois? ¡Yo tengo un gran mundo interior, como me decía mi madre! ¡NO SOY VOLUMINOSA!

Los enanos se quedaron pasmados ante tanto volumen de voz, pues no solían tener mucho trato con 'damiselas extranjeras exóticas', según lo veían ellos. Por todo lo que ellos sabían, y dado que Ana había hecho poco más que eso desde que apareció, gritar podía ser la forma normal y educada de comunicación para ella. Así que Balin, siempre muy diplomático, le dijo:

- ¡DISCÚLPENOS, SEÑORITA! ¡NO ERA NUESTRA INTENCIÓN OFENDERLA! ¡PARA NOSOTROS, EL QUE UNA DAMA OCUPE UN VOLUMEN IMPORTANTE ES UN CUMPLIDO! ¡PERO NO DEBIMOS HABLAR DE USTED ASÍ EN SU PRESENCIA!

Así, a pleno pulmón, gritando bien fuerte, que no se diga que los enanos no son perfectamente capaces de captar, respetar y compartir las costumbres de los demás. A veces, claro. Cuando les afecta una maldición, por ejemplo. Sin embargo Ana, a quien le habían tocado una fibra sensible y no estaba muy por la labor de actuar de forma razonable, le daban igual ya todas las disculpas que le pudieran ofrecer:

- ¡¿PERO POR QUÉ *** ME GRITAS?! ¡¿DE QUÉ VAS?!

- ¿NO ES ÉSTA LA FORMA DE COMUNICARSE DE SU PUEBLO, SEÑORITA?

- ¿PERO QUÉ PUEBLO NI QUÉ PUEBLA? ¡QUE YO SOY DE CIUDAD, CABALLERO! ¡Y YA ESTOY HARTA DE QUE ME VACILEN! ¡DECIDME AHORA MISMO DÓNDE ESTOY Y QUÉ ESTÁ PASANDO!

Balin estaba a punto de responderle, lo cual probablemente habría desatado más caos si cabe todavía, pero alguien se lo impidió. Más de un alguien, de hecho. Y es que los demás enanos habían estado observando tranquilamente el intercambio hasta que empezaron a notar que la discusión estaba alcanzando un volumen que hacía vibrar peligrosamente los cristales de las ventanas y a sus pobres tímpanos sufrir como nunca hasta entonces. Así que decidieron cortar por lo sano y, como tenían las manos ocupadas en taparse las orejas para protegerse (y alguno hasta intentó usar la barba ajena como tapón de oídos), los más cercanos optaron por abalanzarse sobre Balin y derribarle entre todos, de forma que lo más que se pudo oír durante un rato bajo ese montón de kilos de enanos apilados fue un muy elocuente "Ghgdfhsafhjrhfgfhfg".

A estas alturas, Ana empezaba a estar bastante segura de la inestabilidad mental de esta gente. Quería irse de allí, pero no sabía cómo iban a reaccionar si simplemente se tiraba por una ventana y huía haciendo la croqueta, lo que le resultaba más y más tentador con cada segundo que pasaba. Así que se decidió a tantear el terreno por la vía del diálogo, aunque andaba un poco escasa de candidatos. Hizo mentalmente una evaluación rápida de la situación: "Veamos, tenemos al señor bajito y educado desmayado frente a la puerta, no hace falta buscar culpables por eso, pero la ruta está bloqueada. Vale, bien. Tenemos un montón de bastardos que me han llamado gorda en un montón unos sobre otros. No parecen una amenaza inmediata, pero no tienen pinta de ir a solucionarme nada. Los rodearé y veremos a ver si no se llevan una buena patada de refilón, por listos. Todo correcto, no entremos en pánico, Ana. Aún te queda el señor mayor vestido de gris, es el que menos perturbado parece de los aquí presentes. Un momento, qué es esa nube de humo, por qué pone esa cara tan feliz… A saber qué es eso que está fumando, vale, descartado, probablemente no saques nada de un fumeta. Eso nos deja a ese señor moreno y con pinta solemne, que vaya pelazo que tiene que podría ser imagen de Pantene, pero no te desvíes del tema, Ana. Ha estado todo el rato apoyado en la pared mirando perturbadoramente desde la distancia, pero bueno, parece la opción menos mala. Allá vamos."

Sorteando la pila de enanos, que estaban demasiado ocupados comprobando si sus pobres oídos habían sufrido o no un daño irreparable (y alguno que otro estaba lamentándose porque alguien, no diremos nombres, había llenado la barba de otro alguien de cerumen), Ana avanzó muy decidida hacia Thorin, pisoteando con mala leche toda mano, pie, o barba que se le ponía al alcance, porque algo de rencor tenía, para qué negarlo. El enano en cuestión parecía impasible, y eso Ana se lo tomó como una buena señal, así que preparó su mejor voz de negociadora razonable (sin gritos esta vez) y le dijo:

- A ver, tú, que pareces más normal, escúchame un momento. Mira, no sé cómo he llegado aquí ni qué se supone que está pasando, tampoco sé quiénes sois ni qué queréis, pero todo esto es muy raro y me gustaría volver a mi casa. Así que si nadie se opone, yo me voy a ir de aquí pacíficamente y nadie tiene porqué llamar a la policía ni acusar de secuestro a nadie, ¿pillas por dónde voy? ¿Eh?

Y por si no había quedado claro que no le importaba ser cómplice de lo que fuera que estuviera pasando mientras la dejaran irse en paz, le guiñó un ojo a Thorin, así en plan conspiratorio. Nadie le había dicho nunca a Ana que no sabía guiñar los ojos y que cuando lo intentaba, parecía que le estuviera dando un ataque. Así que en conjunto, sus técnicas de persuasión más bien parecían un caso grave de tic nervioso, pero tampoco importó mucho.

Decir que Thorin siempre había sido parco en palabras sería decirlo muy suavemente. Es más que posible que se estuviera preguntando si esa extraña tenía algún tipo de enfermedad grave y si esa enfermedad sería contagiosa, pero hay que reconocer que cuando la ocasión lo requería él sí que sabía dejar a un lado los detalles sin importancia e ir al grano. Así que, apartándose milímetro a milímetro de la que a sus ojos era una posiblemente contagiosa mujer enferma, de forma que no se notara que en esencia estaba huyendo (porque los enanos majestuosos no huyen, no señor, claro que no), le dijo:

- Como Balin ha revelado tan descuidadamente, somos la Compañía de Thorin Escudo de Roble. Yo soy Thorin Escudo de Roble y entenderá, señorita, que aunque pareciera que el juicio de los demás está enturbiado por el alcohol y una buena cena yo no puedo dejarla ir sin sospechar de sus motivaciones.

Cuando hablaba, repartía, estaba claro. Dicho lo cual, se retiró a la mesa donde Gandalf seguía sentado, y procedió a fulminar a Ana con su mejor Mirada de Rey Enano Épico e Intimidante®. Desde una distancia segura, eso sí. Ella no se quedó atrás y le aguantó la mirada sin pestañear, porque había crecido con varios hermanos y estaba más que acostumbrada a intentos cutres de intimidación de ese tipo.

Así que de esta forma se los encontró el pobre Ori, cuando volvió de la despensa llevando los últimos pastelillos que había sido capaz de encontrar después de mucho rebuscar (que en ese momento Bilbo estuviera desmayado en el suelo fue algo bueno, porque eran sus pastelillos favoritos que guardaba con mucho celo sólo para él y le habría dado otro pasmo de haberlos visto desaparecer). De un lado, la encantadora desconocida (JÁ), y del otro, su respetadísimo jefe, mirándose el uno al otro como si estuvieran echando un serio. Echando un vistazo alrededor, vio a todos los demás enanos apilados en una montañita y a Gandalf sentado a la mesa y riéndose él sólo. Así que, notando que la tensión se palpaba en el ambiente y sin nadie a quien recurrir, hizo lo único que le pareció adecuado en ese momento. Se acercó a Ana y con una sonrisa tímida le ofreció los pastelillos, que a eso le habían mandado al fin y al cabo.

Al ver los pastelillos, Ana se sintió furiosa. Y no porque le ofrecieran comida en medio de la situación como si fuera lo más normal del mundo, no, si no furiosa con el traidor de su estómago, que decidió expresar su aprobación interpretando una muy sonora versión de Cantata de Rugidos Hambrientos en Re mayor. Y también furiosa consigo misma, porque se conocía bien y al oler esos pastelillos sabía que no iba a ser capaz de decir que no. "Maldito sea mi estómago y mi 'gran mundo interior'", pensó, mientras se rendía y se dirigía a la mesa dejando a un lado la tensión acumulada para hablar del tema civilizadamente con un pastelillo en cada mano.


Mientras tanto, en el bar, la fiesta no decaía. Todos habían tenido para reírse un rato con los intentos de diplomacia de Balin y el inesperado talento musical del estómago de Ana. Aun así, entre tanto alborozo había quien aún tenía un par de neuronas a pleno funcionamiento:

- ¡Un momento, un momeeeentooo! ¿Por qué, si se puede saber, todos los demás parecemos estúpidos cuando esa chica está cerca, pero a Thorin parece que no le afecta, eeeehhh?- preguntó Dwalin, y con razón.

- Interesante pregunta, mi querido enano- respondió Melkor. Como algunos de los allí presentes ya sabían, nunca venía nada bueno para nadie después de que Melkor te llamara 'querido'- Tal y como yo lo veo, hay dos opciones. La primera, la MMS no ha funcionado del todo bien y nuestro querido Thorin ha tenido la suerte de librarse. Pero no pongas esa cara de alivio, maese enano, porque la segunda, y la opción más probable si os interesa mi opinión, es que estemos ante ese tipo de historias en que la Mary Sue en cuestión despierta unos sentimientos incontrolables en nuestro real amigo, que al principio son reprimidos, pero crecen con el tiempo y acaban por explotar en un espectáculo de drama, adversidades, declaraciones de amor que requieren más palabras de las que Thorin dice en una semana entera y pasión. Sobre todo MUCHA pasión.

Al oír la expresión 'sentimientos incontrolables' Thorin había empezado a perder la sonrisa. A la altura de 'declaraciones de amor' su cara empezaba a bordear el espanto, y llegando a 'pasión' el pobre estaba francamente lívido. No pudo evitar gritar horrorizado ante la idea de tener que ver en pantalla esa ofensa a su buen nombre, y encima que los demás lo vieran también. Se encogió sobre sí mismo y se abrazó las rodillas, balanceándose adelante y atrás con los ojos muy abiertos y murmurando "No, otra vez no" y "Perdonadme, antepasados, soy una deshonra". Se ve que no se tomaba muy bien ciertos temas, el muchacho. Sus compañeros estaban librando una batalla interna entre consolar a su líder o reírse de él abiertamente, y al final se decidieron por una extraña mezcla de palmaditas en la espalda y risillas mal disimuladas como toses, porque en el fondo le tenían cariño a Thorin pero una oportunidad de reírse de un amigo no se deja pasar así como así.

Y en esas estaban, mientras en la pantalla Gandalf, Thorin y Ana mantenían una conversación aparentemente muy seria.


Ana estaba muy cansada. Llevaba un buen rato hablando con el fumeta y el moreno Pantene, que resulta que era el jefe del cotarro, sin sacar mucho en claro. Básicamente le habían dicho que como por culpa del tal Balin (el que se parecía a Papá Noel según ella) sabía quiénes eran y que tenían una misión secreta, que no se podía ir de rositas, que a saber a quién se lo iba a contar, que aunque fuera poca información podía servir de mucho en malas manos. Se lo habían dicho con palabras mucho más altisonantes, claro, pero la esencia era ésa. Además le habían dejado claro que no sabían ni quién era ella ni cómo había llegado hasta allí, pero que ya lo averiguarían le gustara a ella o no, que no le cupiera duda. La verdad es que esto le vino bien, porque el asunto de que no se llamaba Sissí y no era emperatriz de nada prefería aclararlo en otro momento, que bastantes quebraderos de cabeza había tenido hoy. También le habían dicho que tenían prisa y que se iban a la mañana siguiente pero que no la podían dejar ahí tampoco, así que aunque no fuera la solución ideal se la llevaban con ellos de momento a su especie de aventura y ya verían a ver si la podían dejar en custodia de alguien por el camino, o si se les ocurría algo mejor. Y no, no podía negarse, muchas gracias. Lo que ella había entendido en todo esto básicamente era que se encontraba en compañía de un montón de locos que estaban completamente convencidos de que eran la Compañía de Thorin Escudo de Roble, también parecían creer firmemente que tenían que ir a Erebor y derrotar al dragón y bla bla bla, y lo peor, pretendían que fuera con ellos. En pijama. Por medio del campo. Y sin quejarse. Pues lo llevaban claro. Al menos tuvo el buen tino de no decir nada sobre que ella había leído su historia en un libro hace tiempo, y tampoco dijo nada de las películas, ni de que sabía algún detalle de lo que les iba a pasar, porque entonces seguramente la habrían tomado por una especie de vidente en su desproporcionado juego de rol y no la habrían dejado en paz. En fin, al menos no parecían excesivamente hostiles (miradas perturbadoras del tal Thorin aparte), así que decidió seguirles el rollo por esa noche, disimular y fingir que estaba terriblemente cansada, e irse a 'dormir'. En realidad tenía toda la intención de esperar a que todos los demás se durmieran y salir de allí echando leches en una dirección aleatoria, y ya llegaría a alguna parte, o al menos eso esperaba. Así que, aprovechando que Bilbo había vuelto en sí, le pidió perdón por lo que le había hecho porque en realidad, el pobre por alguna razón parecía tan perdido como ella y le daba algo de penilla, y le preguntó si podía descansar en alguna parte. El hobbit o era muy buena persona, o seguía medio atontado por el placaje, o le afectaba la MMS, o una mezcla de las tres, pero el caso es que amablemente la guió hasta una habitación de invitados. Y allí estaba Ana, sentada de piernas cruzadas en una cama ridículamente pequeña para ella, esperando a que toda esa gente se durmiera. Lo cual no parecía que fuera a pasar pronto, porque les había dado por ponerse a cantar una canción sobre montañas y tesoros y demás chorradas. "Pero qué se creen que es esto, un musical de Broadway o qué. Al menos hay que reconocerles que la caracterización y la ambientación la han clavado, eso sí. Hay que ver qué cosas raras hace la gente loca con recursos", pensó, mientras sin poder evitarlo se iba quedando adormecida poco a poco. Era de ese tipo de personas capaces de dormir en cualquier situación, incluso de pie si la pillabas en un día especialmente agotador.

Despertó al rato, con toda la casa en silencio. Para su disgusto, seguía en esa pequeña cama en medio de una casa desconocida, o sea que no había sido un sueño raro, pero no se desanimó, porque tenía un Plan. De los importantes, de esos que casi puedes oír la mayúscula. Mirando por la ventanita del cuarto, vio que era noche cerrada y, no oyendo absolutamente nada, se decidió a aventurarse en el pasillo. Horizonte despejado. Avanzó de puntillas todo a lo largo del corredor, sintiéndose como una profesional del sigilo, una experta de la discreción, una ninja incluso… hasta que se tropezó con un aparador, haciendo bastante ruido no tanto por el golpe, si no por los improperios que se le escaparon, que se había dado en el dedo meñique del pie, con lo que duele eso. Por suerte para ella, el coro de ronquidos proveniente de la mayoría de los enanos que ni se habían molestado en buscar una habitación y se habían quedado por ahí tirados en el salón, consiguió tapar su pequeño accidente. Así que, con la música de Misión Imposible resonando en su cabeza, consiguió cruzar el vestíbulo y llegar hasta la puerta sin que nadie la detectara. No había tenido muchas esperanzas, pero para su sorpresa la puerta estaba abierta y no tuvo problemas para salir. Así que, sin más ni más se encontró libre para ir a dónde quisiera…

El único problema es que todas esas colinas y casitas adorables no le sonaban de nada. "Manda narices reconstruir Hobbiton para el disfrute de cuatro perturbados, si les sobra el dinero que me lo den a mí…" pensaba, mientras elegía una dirección aleatoria y echaba a andar. Al fin y al cabo, por mucho dinero que hubieran invertido la reconstrucción tenía que acabarse en alguna parte, y tarde o temprano llegaría a la civilización con gente cuerda y normal, o eso creía ella. Pobrecilla. El caso es que se tiró un par de horas andando, tampoco muy rápido porque recordemos que iba descalza y además es de naturaleza vaga, cuando empezó a amanecer y se encontró en medio de un campo de coles de lo más ordenadito.

Los hobbits de bien son gente madrugadora. O, bueno, algunos de ellos. El caso es que la dueña de aquel campo, una buena señora hobbit llamada Prímula Tallabuena para quien sus coles eran su orgullo y alegría de vivir, estaba despierta aquel día. Había empezado a prepararse un desayuno ligerito, de cinco platos nada más, cuando vio a una individua sospechosa atravesar su jardín. Y lo que es peor, pisotear todas sus coles. Así que se armó de su escoba y de toda su justa indignación, y salió a perseguir a la intrusa y a darle su merecido a base de escobazos. A Ana esto la pilló por sorpresa y algún que otro escobazo bien dado se llevó antes de reaccionar y salir corriendo en dirección contraria gritando como una posesa. Como Ana estaba bastante fuera de forma, aún le costó un buen rato perder a su perseguidora, pero al final sus piernas más largas le dieron ventaja y Prímula Tallabuena, Defensora de las Coles y Otros Vegetales Comestibles, tuvo que contentarse con insultarla muy fuerte y alertar a medio Hobbiton de su presencia, dándoles tema de conversación para una semana. Puede que al final esa historia se acabara conociendo como el Incidente de las Coles, donde un temible monstruo gigante atacó el huerto de una señora hobbit totalmente inocente e indefensa que sacó fuerzas de la flaqueza para ahuyentarlo, y que los padres la usaran para asustar a los niños hobbit; puede ser, pero ellos son así, hay que perdonarlos por embellecer la realidad un poquito de vez en cuando.

Mientras tanto, Ana seguía trotando por ahí, en busca de algún sitio a salvo de la señora entusiasta de la escoba donde pararse a recobrar el aliento, sin darse cuenta de que estaba volviendo a su punto de origen. Encontró por fin un arbolillo apartado del camino donde apoyarse y, mientras recuperaba oxígeno haciendo más ruido que una locomotora, notó de nuevo en su bolsillo una cosa extraña que no estaba ahí antes, podría asegurarlo. La sacó y, como ya os imaginaréis, se encontró con una nota doblada con un tufillo a cerveza más potente que en la anterior. En la misma caligrafía de la otra nota, se podía leer:

HOOOOOOLIIII DE NUEVO :D :D

A ver, tonti, no intentes escapar, que no te vamos a dejar.

Cada vez que te alejes de la Compañía, una desgracia caerá sobre ti.

Esta vez ha sido una hobbit adorable con una escoba, pero podemos ponernos más creativos.

Podemos mandarte… mosquitos, por ejemplo. Una nube de mosquitos que te persiga.

O un pitido en los oídos.

O todavía peor, un montón de humedad, para que se te rice el pelo.

QUE SOMOS MUY CHUNGOS, EH.

Pero no te ofendas XD XD

Por cierto, mira para arriba que te espera un día de lo más interesante.

Besis :)

- Manwë y esa peñita guapa

Estaba cansada. Estaba harta y no entendía ni cómo había llegado esa nota ahí, ni quién era el tal Manwë ni su 'peñita guapa', ni por qué sentía la necesidad de escribir como un adolescente adicto a los emoticonos. Y para colmo, levantó la mirada de la nota y efectivamente, saliendo por la pequeña puerta redonda y verde que había esperado dejar atrás, se encontró con el tal Thorin, que le estaba echando su Mirada de Rey Enano Épico, Intimidante y Muy Cabreado®. Parecía que tenía muchas de ésas el tipo.

"Efectivamente, vaya día que me espera" pensó, mientras saludaba al supuesto Rey con su mejor expresión de Yo-Sólo-Estaba-Estirando-Las-Piernas-Antes-De-Irnos-Soy-Inocente. No estaban las cosas como para andar antagonizando a un montón de perturbados con probable resaca, al fin y al cabo.


Nota de la autora: ¡viva el poder reconciliador de la repostería! ¡Y viva Ori, que es adorable el condenado! Eso sí, tranquilidad, que ninguna col ha sido dañada para la creación de este capítulo. Y ya que estamos, ni Pantene ni Misión Imposible me pertenecen ni me pagan por hacerles publicidad gratuita, pero no estaría de más… (*guiño guiño*)

En fin, aquí os traigo otro capítulo, con Ana intentando adaptarse a la situación con escaso éxito, monólogos mentales aleatorios (me encantan las conversaciones de Ana consigo misma en su cabeza), miradas con marca registrada, y señoras hobbit muy sádicas. Bajo esa adorable apariencia se esconden auténticos instrumentos para la dominación mundial, ojo ahí, no digáis luego que no avisé.

¡Y muchísimas gracias a todos los que leéis y comentáis! Me encanta saber si os ha hecho reír, si no, o si vosotros también sois defensores de las Coles y Otros Vegetales Comestibles (yo no, puagh), así que dejadme cualquier comentario en un bonito review, que son buenos para la salud. La mía y la vuestra, lo dicen los científicos, como una de ellos os digo que en la ciencia se puede confiar XD

¡Por cierto! Como intento responder por PM a todos los reviews que me dejáis, para que veáis que la comunicación va en todos los sentidos, pero a los anónimos no puedo, pues lo digo por aquí, que esta es mi nota de autora y la utilizo como quiero XD

WildWinds618229: ¡Buenas! Gracias por leer y comentar. Me alegro de que te parecieran graciosos los capítulos, hago un pequeño baile de la victoria cada vez que alguien me dice eso :) Si le tienes mucho cariño a tu nombre, ten cuidado, porque la pobre Ana va a sufrir alguna que otra situación perturbadora para ella (y graciosa para nosotros XD) Y me encantó el chiste, pierdo la cabeza por los chistes malos, no me puedo resistir :'D

Y a todos, os digo, ¡hasta el próximo capítulo! Estoy muy ocupada con trabajos y cosas serias de la vida universitaria, pero bueno, haré lo que pueda. ¡Hasta entonces!