El altivo enano, por suerte, se contentó con ignorarla mientras subía la cuestecilla hasta donde estaban ellos. Eso sí, tampoco perdía ocasión de echarle una buena Mirada®de las suyas cada vez que veía la oportunidad. Que se notara desde lejos ese desdén tan regio que se le daba tan bien, claro que sí.
Sin embargo, parecía que el resto de los enanos se habían despertado bastante más efusivos. La mayoría estaban saludándola gesticulando mucho y agitando los brazos de un lado a otro, como si la conocieran de toda la vida. Con la excepción de Kili, claro, que básicamente estaba haciendo los mismos gestos acompañados de algún que otro saltito (porque era muy energético el chaval), pero en dirección a un arbusto que había por allí cerca. Como Ana iría descubriendo más adelante, resulta que por las mañanas el joven heredero se levantaba siempre con tales legañas que no veía tres en un burro. Y nadie se lo decía nunca porque les gustaba echarse unas risas de buena mañana a su costa, que eso es buenísimo para la salud.
En cuanto a ella, estaba de nuevo sumida en un mar de dudas. Porque vamos a ver, era la segunda nota rarita que recibía, y que encima aparecía en su bolsillo sin explicación aparente. Así que se estaba replanteando su hipótesis previa de que todo fuera un sueño. Siguiendo la lógica de la película Origen, referente en galimatías mentales como todos sabemos, Ana se decía que, pensándolo bien, ya que no recordaba cómo había llegado allí y encima no hacían más que pasar cosas raras, tenía que estar soñando. Y como una vez había visto en un documental de madrugada que en cuanto te das cuenta de que estás soñando pero no te despiertas puedes empezar a manipular lo que sueñas, decidió intentar alterar lo que pasaba y así probar su teoría. "Claro que sí, esto no puede fallar", pensaba.
Como suele ocurrir con todos los planes a prueba de fallos, fracasó estrepitosamente. Y es que Ana decidió imaginarse a Thorin con un tutú rosa y flores en la barba bailando El Lago de los Cisnes, así porque sí, porque le tenía una miaja de rencor y estaba un poco molesta con que la mirara mal continuamente, así que no estaba de más ridiculizarle aunque fuera en sueños. Se puso a mirarle intensamente durante un buen rato, entrecerrando los ojillos y frunciendo el ceño de tanta concentración, la visión de lo cual le hizo cuestionarse al rey enano la salud mental de la chica. Pero vamos, que no se diga que ella no lo intentó, estuvo tanto rato echándole esa mirada perturbadora que al final Thorin empezó a sentirse incómodo y, con la excusa de estar preparando a su poni para el viaje, se fue escondiendo disimuladamente detrás del animal, luego con gran destreza fue poniendo a otros enanos entre él y la chica, y al final acabó en la punta opuesta del lugar, a la cabeza de la expedición. Pero que conste que él no había huido, ojo, era una "retirada estratégica hacia una posición de liderazgo". Claro que sí.
El caso es que Ana se encontró de pronto y sin saber muy bien cómo mirando a un poni, y un fugaz vistazo alrededor le confirmó que su plan no había tenido éxito alguno. Así que, por si acaso al intentarlo más veces funcionaba, repitió el proceso con todos los miembros allí reunidos de la Compañía, uno por uno, con idéntico resultado. Cuando iba por Dwalin, imagen mental especialmente perturbadora dado el descomunal contraste entre el guerrero chungo allí presente y la alegre florecilla estival que se estaba imaginando, decidió dar el proyecto definitivamente por perdido, y así salvaguardar algo de la cordura que le quedaba (una sobredosis de enanos aguerridos vestidos de encantadoras bailarinas de ballet puede ser peligrosa para la salud mental de cualquiera, niños, tenedlo en cuenta). Para entonces, entre unas cosas y otras casi toda la Compañía estaba lista para marchar, y Ana seguía igual de confusa que al principio.
Fue en aquel momento cuando algún lumbreras comentó que no había un poni preparado para la muchacha y que qué podían hacer, sacándola de su ensimismamiento. Como Ana pensó que lo más sabio sería dejarse llevar por la situación hasta que se fueran aclarando las cosas, ya fuera un sueño particularmente peleón o una realidad de entre las más extrañas que le habían tocado vivir; y no tenía mucha intención de llevarle la contraria a toda esa gente por si acaso, así fue como se vio ante el primer problema de los muchos que le irían surgiendo en su disparatada aventura. El transporte. Ante la falta de poni, algunos vieron la oportunidad perfecta de mostrarse caballerosos con una dama. O lo que ellos entendían por caballerosidad, al menos.
Básicamente, Ana se vio asaltada por una procesión de enanos que le ofrecían compartir sus respectivos ponis con ella, con mucho meneíto sugestivo de cejas, para más énfasis. La MMS ataca en cualquier momento y hasta para cosas tan triviales como ésta, como veis. Sueño o no, cuando llegó el turno de Bombur y el enano muy amablemente le ofreció incluso usar su barba como una especie de cinturón de seguridad (cosa que, bien mirada, no es tan mala idea), Ana no pudo más y salió corriendo en dirección al agujero hobbit más cercano, gritando que no se preocuparan, que eran muy amables pero que prefería buscarse su propio poni. Cualquier cosa con tal de huir de la posibilidad de pasarse horas y horas recibiendo piropos a la altura de "Es usted pesada cual roca, señorita" o cualquier cosa por el estilo, que seguro que algo así es muy halagador en la cultura enana.
Como aún era pronto y al saqueador no se le veía por ninguna parte, los enanos más jóvenes y ágiles decidieron que aún tenían algo de tiempo y podían seguirla (para velar por su seguridad y que no se escapara, claro, no para hacer tiempo hasta la partida y seguir mostrándole su caballerosidad, qué va). Así Fili, Kili y Nori echaron a correr tras la pobre Ana, por supuesto bajo la Mirada Reprobatoria de Rey Enano Indignado® de Thorin a lo lejos.
Entretanto, en el bar, las cosas se habían relajado. Hasta cierto punto. Pero esto nunca puede durar mucho teniendo en cuenta de quiénes estamos hablando, claro. Aulë había vuelto a entrar y se había sentado en el suelo entre todos los enanos, con su ataque de emoción casi completamente bajo control (con la excepción de que de vez en cuando sin venir a cuento no se podía contener y abrazaba al que le pillara más cerca y le felicitaba por la sedosidad de su barba, pero este tratamiento viniendo de su creador les hacía sentirse muy honrados). Por su parte Sauron se había hartado de estar enfurruñado en un rincón y había resuelto hacer palomitas y compartirlas con el Melkitor de su alma para reconciliarse; y palomitas de las buenas, ojo, con su mantequilla y todo, sin reparar en gastos. También es verdad que no había tenido en cuenta que estaba en una sala a rebosar con criaturas naturalmente dotadas de estómagos sin fondo. Así que su romántico plan de comer palomitas mientras se susurraban dulces planes de dominación mundial al oído se fue al traste cuando Sam, sorprendiendo a todos una vez más con habilidades que surgen ante la adversidad (o ante el olor a comida deliciosa), le arrebató el bol y empezó a pasarlo entre los allí reunidos. Hay que decir que todos los que no llevaban un tiempo por allí y desconocían el manjar quedaron muy complacidos, sobre todo al ser comida robada ante las narices de otro, que con ese regustillo de travesura sabe mejor.
Así que en esas estaban, bebiendo cerveza y comiendo palomitas mientras veían tranquilamente la televisión. Una estampa bastante normal si no tenemos en cuenta a los personajes, vaya. Por supuesto, Kili fue objeto de risa por no ser capaz de limpiarse adecuadamente las legañas ni en esta ni en ninguna otra realidad, que se ve que hay cosas que permanecen. Cuando llegó el momento en que Ana iba mirando con cara de concentración extrema a cada uno de los enanos, eso sí, hubo un poco de desconcierto:
- ¿Qué le pasa a la muchacha, acaso está indispuesta?- preguntó Nori, al tiempo que usaba la distracción para robarle el bol de palomitas a Bofur. Listo, el mozo.
- ¡Cierto! ¿Por qué mira a nuestros otros yo tan fijamente? ¡Es un poco perturbador!
- A ver, a ver, que no cunda el pánico, gente. Como jefazo del cotarro que soy, voy a usar mis poderes superiores para ver qué está pensando nuestra Sue. A ver, ahí voy…- dicho lo cual, Manwë cerró los ojos, se llevó dos dedos a las sienes y se puso a pensar fuerte. Y así se quedó un buen rato, sin decir nada, concentrado en su tarea, mientras a sus espaldas algunos de los demás Valar cuchicheaban entre ellos:
- ¡No sabía que se podía hacer eso! ¿De dónde lo habrá aprendido?
- No, si está claro que Eru siempre ha tenido favoritos.
Pero esta conversación tan llena de envidia mal disimulada se vio ruidosamente interrumpida por las carcajadas de Manwë, que de repente se había caído al suelo de la risa y estaba ahí, rodando y sin respiración entre carcajada y carcajada. Lo único que pudieron sacarle fue algo como:
- JAJAJAJAJAJAJAJA…tutú…JAJAJAJAJAJAJAJAJA…
Se ve que había conseguido su objetivo, aunque en esos momentos no lo pudiera comunicar. Como el estruendo que estaba montando les impedía oír lo que venía de la televisión, decidieron sacar a Manwë rodando de allí, a ver si con un rato al fresco se tranquilizaba. Hay que decir que le empujaron con ayuda del mango de una escoba y no se arriesgaron a tocarle, que cualquier precaución ante alguien que se comporta así es poca. Con el jefazo fuera, aunque alguna risotada especialmente fuerte aún les llegaba a través de la puerta, pudieron reincorporarse a la diversión, justo a tiempo para ver a Ana correteando por medio Hobbiton.
La chica en cuestión estaba de lo más entretenida intentando encontrar a algún hobbit lo suficientemente despierto como para indicarle dónde conseguir un poni, mientras además intentaba dar esquinazo a tres enanos muy galantes y empeñados en hasta poner sus capas encima de los charcos para que no tuviera que pisarlos y ensuciarse. Lo cual resultó más de una vez en pies que se trababan y un amago de abrazo de lo más cariñoso al suelo por parte de Ana, sólo impedido por la rápida intervención de Nori. Y digo que estaba entretenida por decirlo finamente, porque la pobre estaba comprensiblemente cada vez más tensa. Si todo era un sueño, la verdad es que no hablaba nada bien de ella y de su salud mental estar soñando tales tonterías, para qué lo vamos a negar. "No podía soñar con estar en un spa, no, me toca soñar esto", pensaba. Y si todo era verdad y había sido secuestrada por una panda de locos con mucho dinero… prefería no pensarlo, había demasiados interrogantes. "Eso sí, en ese caso habría que reconocerles que han conseguido unos extras de lo mejorcito, que todos los que me encuentro son de tamaño hobbit y van vestidos como para ser la envidia de los mejores cosplayers". Con algo más de tiempo obtendría respuestas, seguro. Eso sí, de forma más inmediata le preocupaba que aún no tenía ni idea de cómo iba a conseguir transporte si no tenía dinero para pagarlo, y además todos aquellos a quienes había preguntado le habían dicho que no tenían ningún poni que pudieran vender y que preguntara en la siguiente finca.
En esas estaba, tras haberse recorrido medio pueblo sin éxito, cuando Fili, Kili y Nori se la encontraron por fin regateando con un hobbit, ya casi a las afueras. La cosa es, no estaba regateando precisamente por un poni. No, qué va. Lo único que había podido encontrar a la venta era una burra, un tanto vieja pero correosa y resistente, y que por algún milagro era capaz de aguantar su peso. Quizá no era el transporte más digno del mundo, pero ya estaba harta de buscar y tendría que servir. Así que ahí estaba, intentando cambiar a la burra por la goma que le sujetaba el pelo y tres flores que había cogido por el camino (igual no era una genio de las finanzas, la chica, pero estaba desesperada y sin blanca) cuando los tres enanos decidieron intervenir y regalársela en una muestra de galantería. Obviamente eran de la opinión de que las flores y los bombones están pasados de moda. Aunque a Ana no le hacía mucha gracia la idea de deberle nada a nadie, lo aceptó con la promesa de que se lo devolvería en algún momento, y solucionado por fin este tema emprendieron el regreso con el resto de la Compañía.
Posiblemente, si no hubiera habido una MMS por en medio la estampa de una chica y tres enanos llegando y teniendo que arrastrar entre los cuatro a una burra muy reticente habría bastado para provocar la risa en la Compañía. Cosa que se habría acrecentado cuando Ana intentó subirse por primera vez a su noble montura y se cayó por el otro lado. Pero en fin, tal y como están las cosas, se limitaron a ayudarla a subir, los muy sosos. Dado que ya habían esperado bastante y Bilbo seguía sin aparecer, Thorin dio la orden de partir sin perder más tiempo. Muy regiamente, por supuesto.
Ese fue el inicio de una muy épica aventura, llena de peligros y adversidades pero también de hazañas heroicas. Así, un montón de enanos subidos en ponis, un mago que tenía la costumbre de fumar sustancias indeterminadas y reírse sólo, y una chica cuya burra parecía empeñada en tirarla al suelo se pusieron en marcha hacia el horizonte… bueno, igual bien pensado el inicio no fue tan épico, pero ya me entendéis.
Para entretenerse en el camino, Fili y Kili decidieron que hablar con su nuevo objeto de atenciones favorito sería una gran idea, aunque no sabían muy bien qué temas podrían interesarle a esa "exótica e intrigante forastera". Así que empezaron por lo seguro:
- Díganos, señorita Sissí, ¿qué nombre le va a poner a su montura?
Era esa una buena pregunta, de hecho. No se lo había planteado hasta ese momento, pero siempre había pensado que, si alguna vez tenía un caballo, no se podría resistir a ponerle cierto nombre. Y no es que su burra se pareciera mucho a un caballo, pero era lo más cerca que había estado nunca de tener uno, así que…
- ¡La llamaré Sardinilla! ¿Te gusta tu nuevo nombre, Sardinilla?
La noble montura en cuestión no parecía muy contenta, porque redobló sus esfuerzos en tirar a Ana al suelo, con rotundo éxito. Si pudiéramos leer la mente de la burra, probablemente nos encontraríamos con que además tenía toda la intención de darle una buena coz, y seguramente lo habría hecho de no ser por Gandalf, que en ese momento pasó por ahí rodeado por una nube de humo de olor indefinido y entre risillas ayudó a Ana a levantarse y le dijo:
- ¡Creo que le gustas! ¡Jijijijijiji!
Habiendo caído sobre sus nobles asentaderas, dolorida y llena de polvo del camino, Ana no le veía la gracia.
La congregación del bar no había podido evitarlo, y aquellos a los que la caída de Ana les pilló a mitad de llevarse las palomitas a la boca acabaron por escupirlas a altas velocidades de la risa, lo que llevó a que los de las primeras filas recibieran los proyectiles y se intercambiaran insultos a los respectivos ancestros, seguido por un brindis a la salud del otro, que ya se sabe que los enanos son buena gente y no guardan rencor mucho tiempo (a no ser que seas un elfo, claro). Incluso así, Bilbo, que era un gran observador, tenía una pregunta ente tanta algarabía:
- Gandalf, ¿por qué parece que a ti esta extraña maldición no te afecta tanto como a los demás?
- Porque soy un Maia, por supuesto. No es tan fácil causarnos algún efecto.
- ¿Lo qué? – preguntaron elocuentemente los que no tenían mucha idea de lo que significaba esa palabra.
- Ya está otra vez alardeando- murmuraron por lo bajini los que conocían al mago desde hace tiempo.
- Qué va, chavales. Parece ser que en esta historia el mago va a actuar como una especie de tipo simpaticón al que acudir en busca de consejo. Como si fuera un abuelito adorable con tendencias de casamentera. No es raro verlo en el mundo de las Sues- dijo Melkor, que para despreciar tanto este tipo de historias estaba muy puesto en el tema. Quizá secretamente disfrutaba de ellas, qué sabe nadie, que el mal corrompe hasta límites insospechados…
Sin embargo, Gandalf no se lo tomó muy bien. Lívido de furia, exclamó:
- ¡Pero qué insulto es este para mi dignidad! ¡Hombre, por favor! ¡Con la de misiones en las que he intervenido! ¡Con el mismísimo destino de la Tierra Media en juego, maldita sea! ¡Y me decís esto! ¡Verme ridiculizado así! ¡ARGH!
Y se puso a darle caladas a su pipa. Caladas muy furiosas, eso sí. Quedaban unos cuantos escépticos a los que ninguna de estas explicaciones convencían, sin embargo:
- Si quieren mi opinión, es porque está constantemente fumando sustancias extrañas, si ustedes me entienden.
Aquí Frodo vio la oportunidad de resolver una duda que había tenido durante muchos años, así que aprovechando la ocasión dijo:
- Es verdad, Sam. Gandalf, ¿cómo es que fumas tanto y qué se supone que fumas exactamente? Nunca has sido muy específico con eso, y a veces da que sospechar…
Y aquí Gandalf, harto de que le tomaran por el pito del sereno y habiendo tenido bastante de tanto vilipendio hacia su persona y tanto interrogatorio, puso su mejor cara de mago cabreado, frunció el ceño con entrega y, con esa voz autoritaria que te deja los pelillos de punta y sólo él sabe poner dijo:
- Un mago no fuma mucho. Ni poco. Fuma exactamente lo que se propone.
Sin una palabra más, y mirando mal a todo el mundo, salió del bar dejándoles con la palabra en la boca. Y sin respuestas. Así son los magos, les gusta mantener el misterio. Y ser los reyes del drama, también.
El resto de los allí reunidos concluyeron que sería mejor dejarle estar, que ya se calmaría o se aburriría y volvería a entrar para no perderse nada. Porque en el fondo, todos sabían que un poco cotilla sí que era, aunque no lo quisiera reconocer, y le gustaban los culebrones como al que más. Mientras tanto, devolvieron su atención a la pantalla. Ellos tampoco estaban muy por la labor de perderse ni un minuto, que se ve que llevar una maruja dentro es cosa generalizada.
De mal humor, Ana volvió a subirse a su 'fiel' montura, entre las miradas preocupadas de los miembros más cercanos de la compañía.
- Señorita Sissí, ¿está usted bien?
"Ay, es verdad, se creen que me llamo así. Es un nombre ridículo, ya estoy harta. Igual si les digo que he mentido sobre mi identidad se ofenden o algo y no quieren saber más de mí…"
- A ver, un momento, aclaremos una cosa. Os mentí. No me llamo Sissí, me llamo Ana. Sí, lo sé, soy una persona terrible por mentiros, deberíais dejarme aquí y tal…
El silencio siguió a sus palabras. Los enanos la miraban con cara de circunstancias. Estaba empezando a albergar la esperanza de que se fuera a acabar tanta tontería, pero no. Lo que ella no sabía era que la MMS estaba a pleno funcionamiento, así que no nos debe extrañar que Balin rompiera el silencio para decir:
- Lo entendemos, señorita. Todo cuadra. Debe ser usted una fugitiva que huyó de su tierra por alguna tremenda injusticia contra su persona, por supuesto. Al conocernos en circunstancias tan chocantes, no pudo evitar darnos su nombre real y ahora pretende disimularlo con un alias.
- ¡Es verdad, nadie se fijaría en un nombre tan vulgar como Ana!
- ¡Ey, oye! ¡Sin insultar!
- Tranquila, señorita. Puede confiar en nosotros. Incluso la llamaremos Ana, si usted lo desea. ¿Verdad, muchachos? ¿Verdad que le guardaremos el secreto a la señorita Ana?- preguntó Balin, muy entusiasta, mientras le guiñaba el ojo a Ana en plan conspiratorio.
Ante el coro de síes que siguió a la propuesta, Ana no pudo más que echarse las manos a la cabeza con un bufido de exasperación. "Sean o no producto de mi imaginación, estoy rodeada de idiotas".
Nota de la autora: ¡bienvenidos a un nuevo capítulo de las locas aventuras de una Mary Sue! Se recomienda leerlo mientras se escucha el villancico al que hace referencia el título, porqué no. Más risas garantizadas. Queda la duda de quién es más burra, si el animal o su jinete. ¿Se nota que me gusta versionar canciones? XD
No me pude resistir a ponerle ese nombre a la fiel montura de Ana, piruletas virtuales a quien pille la referencia ;) Por cierto, de nada por haceros perderle el respeto a todos los enanos y sobre todo a Thorin con esa imagen mental en tutú tan encantadora ;D Esa escena como dibujo de portada de la historia sería genial, pero eso tendrá que hacerlo alguien con más talento que yo (como podéis comprobar por mi pobre intento de dibujar a Ana en mi deviantart XD) Así que si alguien se anima, ¡que lo comparta!
Por cierto, muchas gracias a todos por seguir leyendo y comentando, cada vez que veo un review nuevo soy una autora feliz. Sé que las actualizaciones van lentas, por ocupaciones de la vida, pero no os preocupéis que sé cómo acaba esta historia y tengo toda la intención de compartirla hasta el final con todos vosotros, antes o después :) Así que ya sabéis, dejadme lo que os ha parecido el capítulo, el nombre que le pondríais a vuestro burro o lo que más os plazca en un review.
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WildWinds618229: ¡Gracias por seguir comentando, y de nada por responder! No me quedo a gusto como autora si no respondo a lo que se me comenta y tengo la costumbre de hacerlo desde hace mucho, así que la falta de PMs no me va a parar XD Me alegro de dejar sin aire de la risa, en realidad es ése mi plan para la dominación mundial, BWAHAHAHA. Si te gustaron las miradas con marca registrada, ya irás viendo que tiene muchas. Y Gandalf tiene un tema ahí con su pipa que no quiere reconocer, como hemos visto. Me pregunto si también afecta a los de su alrededor XD
Y ahora, un momento muy especial de esta nota de autora. Y es que este capítulo se publica hoy en concreto porque es un día muy destacable, así que se me ha ocurrido dedicar y regalar este capítulo a mi sis, ¡que es su cumpleaños! ¡UEUEUEUEUE! ¡FELICIDADES, SIS! Un año más anciana pero no más sabia por mucho que digas que sí ;D Y espero que tu regalo te haya hecho reír, ¿qué mejor que eso? No seremos familia biológica pero como si lo fuéramos, que mejor sis no se puede tener (ahí te van sentimentalismos para un año, no esperes muchos más, que nos conocemos XD) ¡Disfruta mucho del día! :D
Ahora sí, me voy despidiendo, que me está quedando una nota más larga casi que el capítulo XD Así que a todos os digo, ¡hasta el próximo capítulo!
