Enamorados.

Isshin miró con un suspiro la puerta de la habitación de la menor de sus hijas, aunque era menor solo por unos cuantos minutos.

"Sabes que ella está llorando ahí adentro ¿no?" La voz de Engetsu en el fondo de su mente le arrancó otro suspiro.

"Lo sé pero ¿qué puedo hacer al respecto? Nunca he sido bueno consolándola".

"Podrías ir a la Sociedad de Almas y arrastrar por el haori a ese ex tercer oficial tuyo para que él la consuele, ya que esto es su culpa, para empezar". Su voz se recubrió de rencor.

"No es totalmente seguro que esto sea su culpa..."

"¡Claro que es su culpa!", rugió de pronto. "Ha estado enamorada de él desde hace años, desde que era prácticamente una niña. Ahora son novios y ella siempre está llorando por ese bastardo que cada vez se aparece menos. Sé que adoras al niño, créeme que yo también, pero Karin es tu bebé y la está lastimando, así que no me importaría quemarle el culo cuando sea. Con bankai y todo".

"¿Y eso qué solucionaría?"

"Sabría lo que le pasará si vuelve a hacerla llorar".

Isshin llevó una mano a masajear sus sienes.

Hablar con su temperamental zanpakuto no lo estaba ayudando a sentirse mejor por escuchar a su niña sollozar.

Normalmente Yuzu era la que lloraba, y ella era más fácil de consolar, pero sabía que solo empeoraría las cosas si intentaba animar a Karin, ella era una chica mucho más complicada.

Aunque le encantaba la idea de que Toshiro fuera su yerno, igual le preocupaba que eso no acabará bien ni para él ni para su hija. A la larga lo más probable era que ambos terminaran con los corazones rotos. El chico no abandonaría sus responsabilidades en la Sociedad de Almas y ella no abandonaría a su familia ni sus metas. Esa terquedad en los dos era lo que los hizo enamorarse el uno del otro y a la vez lo que terminaría separándolos.

Isshin los conocía bien. Prácticamente crió a Hitsugaya por mucho tiempo, más años de los que Karin llevaba con vida. Ninguno de ellos era egoísta, ambos elegirían el sacrificarse a sí mismos, el pensar en el bien de los demás antes que el propio. Desgraciadamente, la nobleza de ambos los llevaría a la infelicidad.

Y lo último que quería un padre para sus hijos era que fueran infelices.

El repentino destello de un reiatsu familiar lo sacó de sus pensamientos. Era Toshiro, viniendo en dirección a su casa.

En un par de minutos sintió su presencia en la ventana de su hija y luego dentro de su habitación. Y los sollozos se detuvieron… solo para ser reemplazados por gritos de rabia que rápidamente fueron sofocados probablemente por un beso.

Sonrió divertido, negando con la cabeza.

Negó con la cabeza y decidió ir a ver qué haría Yuzu de cenar hoy ya que Ichigo volvía de los dormitorios universitarios, seguramente haría un festín delicioso para contentar a su hermano.

"No sé porqué no te importa que ese mocoso insolente le esté metiendo la lengua en la garganta a tu hija después de hacerla llorar todo el día por él, pero yo aún quiero quemarle el culo" dijo Engetsu, tan malhumorado como siempre.

"Oh, vamos, Engetsu… Están enamorados". La idea lo hizo sonreír porque… ¿quién sabe? Tal vez su amada Masaki tuviera razón y el amor siempre triunfara al final.

Al escuchar a su zanpakuto gruñir y seguir maldiciendo a su ex tercer oficial, solo pudo reír al responderse una vez más la pregunta que tantos se hacían respecto a de dónde provenía aquel carácter de los mil demonios de Ichigo y Karin, teniendo padres tan alegres y divertidos como él y su difunta esposa.

Algún día les hablaría de Engetsu.

Fin.

Holaaaaaaaa :D

Espero que este fic les haya gustado uwu

Cortito pero bonito? xD

No olviden que los amo con todo el kokoro~ ;D

Los personajes pertenecen a Tite Kubo!

COMENTEN! *o*

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!