Los días comenzaron a pasar y cada vez menos cabía la duda de que ambos chicos estaban saliendo, juegos, abrazos y coqueteos eran comunes cuando estaban los dos juntos, pero todo empezó a salirse de control en la segunda semana, cuando los abuelos de Lance llegaron.
Abuelos paternos y maternos, por lo que Keith tuvo que forzar un poco su cerebro y aprender español de forma exprés ya que no hablaban mucho inglés.
-¿y cuando se van a casar?- pregunto su abuelita materna
-oh no, llevamos poco tiempo saliendo y...- intento decir Lance
-patrañas, se conocen desde niños, queremos vivir para ver su boda- respondió su abuelo paterno siendo apoyado por los demás
Eso acelero las cosas, porque ni siquiera estaban saliendo formalmente, todo había sido derivado de salvar a Lance de una broma, y en ese momento, sin que se dieran cuenta, Keith tomo el auto de Lance y huyo a la playa.
-tío Lance, tío Keith acaba de robar a Blue- llamo la atención la sobrina de Lance pero diciéndole todo en su oído
-yo se lo preste, déjame ir a recuperarlo- y Lance sonrío siguiéndole el juego a Nadia para que no sospechara nada
-mamá, vuelvo en un momento- grito el moreno tomando sus tenis y saliendo corriendo de la casa
En la playa, Keith dejo tirados sus zapatos y camino al mar, al llegar a la orilla y sentir la fina espuma en sus pies fue que se dio cuenta donde estaba y lo que había hecho, Lance iba a matarlo por haber tomado a Blue sin permiso.
Pero era necesario, se veía que los abuelitos de Lance querían ver a sus nietos casados y felices y él no estaba seguro de ser el elegido por Lance, en decir, si había mucha química, en esas semanas ni siquiera él podía decir que no había nada entre ellos, bromeaban y hasta coqueteaban, en las noches habían dejado de preocuparse y se dormían abrazados.
Aun así, Keith seguía con la duda mortal ¿le gustaba a Lance? No lo sabía con certeza, y dudaba que las estrellas supieran la repuesta, cuanto daría por tener a su hermano a su lado en esos momentos y preguntarle todo aquello, o a sus padres.
Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas y sus rodillas se doblaron haciéndolo caer a la fría y húmeda arena, sus padres, cuánto los extrañaba, cuanto daría por un solo consejo de ellos en esos momentos.
Los señores Shirogane habían perdido la vida en un accidente aéreo, nadie se salvó, una falla en el motor los hizo estrellarse en una zona boscosa, los servicios de rescate llegaron tarde. Esa tarde, Shiro tuvo que ser fuerte y no destrozarse frente a su hermano quien ya lloraba llamando a sus padres.
Lo último que les dijeron eran cuanto los amaban y que cuando volvieran todos iban a ver el lanzamiento de un satélite, pero nada de eso paso. Simplemente no volvieron y Shiro se quedó a cargo de todo, él no podía hacer mucho, aun así se esforzó en la escuela y comenzó su plan para su taller.
Le había contado a sus padres cuanto le gustaba Lance, esas noches donde su madre se dormía con el mientras le relataba lo mucho que había jugado con el moreno y las ganas que tenia de darle un beso. Su padre solo lo animaba a no dejar ir esos sentimientos pero no apresurar las cosas, era aún muy pequeño.
En esos momentos cuanto dejaba ser abrazado por su madre y a pesar de ser regañado por su padre por empezar todo como una broma le darían el mejor de los consejos.
-¡Keith!- grito Lance llegando a la playa encontrando al pelinegro arrodillado y abrazándose a sí mismo
Asuntado se acercó y lo abrazo, importándole poco si quería o no abrazo a Keith notando como no dejaba de llorar llamando a sus padres, sin saberlo el mismo empezó a llorar intentando consolar al pelinegro, terminando ambos abrazados en la arena, sintiendo como la espuma los tocaba.
-no sé qué demonios hacer Lance, me gustas pero todo empezó como broma- sollozo Keith escondiendo su rostro en el hombro del moreno
-también me gustas Keith- respondió jadeando Lance dejando de llorar poco a poco
Y Keith sonrío aun entre sus lágrimas, viendo el cielo estrellado, dos brillantes estrellas fugaces pasaron, seguramente desde donde estuvieran sus padres se alegraban de que eso estuviera pasando, al fin.
-regresemos, está empezando a hacer frío- murmuro Lance besando la frente de Keith
-déjame quedarme así un rato más, no había llorado la muerte de mis padres desde que supe la noticia- sollozo Keith- además no quiero que me vean con los ojos rojos y te culpes- río entre lagrimas
-todo va a estar bien Keith, lo prometo- soltó el moreno abrazando a Keith contra su pecho dejándolo llorar todo lo que quisiera
Y no fue hasta una hora después que regresaban a la casa, ambo con los ojos rojos del llanto y en el caso de Keith con la voz ronca, al llegar solo la sobrina de Lance los recibió y después de asegurarse que estaban bien al igual que Blue regreso a dormir.
Ya en la cama y aun con tres semanas por delante fue Lance quien hizo la pregunta.
-¿quieres ser mi novio?- pregunto el moreno entrelazando sus dedos con los contrarios
-si- respondió Keith antes de besarlo sintiendo como la electricidad corría por su columna vertebral y su pulso se iba a las nubes
A la mañana siguiente, ellos fueron los últimos en despertar, pero nadie los regaño, después de todo, todos los había oído llegar tarde.
Y las semanas pasaron volando, citas cortas con Lance en la playa, conciencia con su familia y algo de español con sus abuelos, eran las mejores vacaciones que había tenido en los últimos 5 años.
