Alianza
No, no, noooo. La voy a regar, no voy a poder... No, si se puede, si se puede... No, no, no...
Durante todo el camino a la mansión de Edward Elric, Winry no dejaba de pensar en la propuesta que le había hecho.
Ser amiga de Dante, de la vieja bruja que había lanzado al río a un niño indefenso solo para deshacerse de él y obligar a su hermano mayor a trabajar como un exclavo para ella. En parte si tenía confianza en que lo iba a lograr, sus dones como actriz había mejorado muchísimo, así que la iba a poder engañar fácilmente.
Finalmente había llegado a su destino. Bajo del taxi y subió por las largas escaleras para acercarse y tocar el timbre. Intento jalar aire para intentar calmarse. Quien abrió la puerta fue Edward Elric.
-Hola, bienvenida.- le dijo de manera cortés mientras se hacía a un lado para dejarla pasar.
-Vaya, es una bonita mansión, aunque pensé que estaría llena de servidumbre.- dijo impresionada por la belleza y elegancia con la que estaba decorada la casa.
-Dante se niega a contratar gente, entonces, de todas las labores de la casa me encargo yo, Dante solamente cocina por hobby más que por obligación.
Aunque el había dicho eso, se notaba que la casa estaba en muy mal estado. Después de todo, Edward se la pasaba trabajando, era obvio que no iba a poder con todo.
-¿Que hace esta niña aquí?.- dijo Dante con odio al ver a Winry.
-Lamento mucho que haya tenido una terrible primera impresión, espero que esto sea lo suficiente para compensarlo.- le dijo de manera cortés y le entregó una pequeña cajita.
Dante la abrió y los ojos le brillaron al ver el collar de perlas.
-Cielos...
-Es de un joyero muy exclusivo, espero que sea de su agrado.- era una suerte de que su abuela conociera a un joyero que le hiciera semejante pieza por prácticamente nada de dinero, solamente le prometió que se lo iba a regresar al final de todo esto y que Winry luciría una de sus joyas para hacerle propaganda a su negocio.
-¿Que tal me queda?.- dijo después de ponérselo frente al espejo y modelar.
-Le queda perfecto. Supongo que le va a quedar mejor con este vestido.- le entrego una caja a Dante y ella la abrió enseguida.- el color va a ser juego con su collar y va a destacar el color de sus ojos grises.
-Santo cielo, es hermoso. Ahora vuelvo.- corrió a su habitación para probarse el fino vestido que le había regalado Winry, que por cierto, había tenido una historia similar a la del collar.
-¿Estás segura que todos esos regalos caros van a funcionar?
-Si, tu déjame encargarme de esto.
Dante regreso con el vestido puesto y modelando, Winry comenzó a aplaudir y no paro de decirle lo bella que se veía.
El sol ya se estaba despidiendo y la luna estaba comenzando a hacer su aparición en el cielo cuando Winry revisó la hora en su reloj.
-Cielos, se hizo tarde. Había programado mi visita para solo una hora y ya hasta se hizo de noche.- dijo Winry. Ya estaba fastidia de escuchar todo el día a Dante hablar de cosas exclusivas carisimas y lujos.
-Oh querida, no te preocupes. Puedes venir cuando quieras.- le guiño el ojo.- hace tiempo que no platicaba tan a gusto con alguien. Después de todo a mi hijo no le interesan este tipo de cosas.
-Entiendo perfectamente a lo que se refiere.- hizo una reverencia y se despidió de un gesto de la mano. Salió y se subió al taxi que había pedido.
-Esa chica al fin entendió cual es su lugar.- dijo Dante de forma cortante.
-¿A que te refieres?.- le respondió ansioso por la respuesta.
-Tiene que arrastrarse ante alguien como yo para que mínimo la note. Es una chica muy lista si es que piensa que al unirse a mi va a obtener un beneficio.
-¿Y logro su cometido?.- se relajo al escuchar la respuesta de Dante.
-Puede que sí, puede que sí.-dijo acariciando el collar de perlas.
Winry se tiro a la cama y no paro de dar vueltas.
-¡Es una vieja bruja! Se atreve a hablar tan mal de Edward cuando él es el que le da de comer.
-¿Como te fue Winry? Aunque por lo que escuché, te fue mal.
-Ash, es super molesta esa tal Dante.
-Me sorprende tu valentía mi niña, antes odiabas meterte en las cosas de los demás y mira ahora. Todo esto lo haces por un chico que ni siquiera conoces.
-Pues, después de todo, Edward Elric fue mi inspiración para entrar en este mundo y me impresiona la devoción con la que busca a su hermano.
-¿Segura que es solo eso?
-Sip, ¿Por?
-...- por nada.
La abuela de Winry, Pinako Rockbell, la conocía perfectamente y sabía cuando ella mentía o ocultaba algo, al ver su mirada inocente y su voz descorcentada, se dio cuenta que su nieta no mentíasobre el motivo del porque había ayudado a Edward.
Para ganarse la confianza de Dante, se necesitaron muchos días y regalos caros, pero poco a poco, Dante se mostraba más amistosa con Winry e incluso estaban comenzando a salir de compras o a comer.
En una de sus salidas, Dante finalmente le dijo a Winry una de sus más grandes dudas.
-Dime pequeña, ¿Porque de repente tu cambio de actitud hacia mí? Pensé que me odiabas.
-Pues, pensaba que... usted...
¡¿Que hago?! No pensé que me fuera a preguntar tan directamente. A ver... Respira y piensa en que puedes decir... Si ya se.
-Pensé que usted me podía ayudar a que...
-Shhh, ya sé a que te refieres. Ya lo sé y no tienes que terminar de hablar.
-¿Eh?.-le dijo Winry confundida.
-Quieres que te ayude a conquistar a Edward. Lo sé cielo, lo sé. Te advierto que no eres la primera que me pide ese favor y aunque hago de todo para ayudar el siempre las rechaza.- dijo con orgullo.
-... Ehmm...
-¿Estoy en un error?.- dijo levantando una ceja.
-Es que usted tiene una intuición que es una barbaridad.- ya era demasiado tarde como para arreglarlo.
-Ya ves querida, yo soy muy sabia y se que es lo que quieren las chicas a esta edad, jojojo.- se comenzó a reír de una forma rara.
¿Y ahora como le explicó a Edward lo que acaba de pasar?
¡Hola!
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Sin más que decir, nos vemos.
¡Bye, bye, bye!
