El Plan de Dante.
Los dos chicos rubios habían acordado encontrarse en un cierto café de la ciudad para poder conversar. La chica, Winry Rockbell, no sabia en donde meter la cabeza de la vergüenza qué sentía. Edward Elric, solamente la miraba pensativo.
-Bueno, esto servirá, no te lo voy a negar. Pero cuando Dante se empeña a obligarme a sentir algo por una persona es demasiado molesta y cara. Piensa que yendo a los mejores lugar puede que me enamore más rápido.
-¿Y qué sugieres que hagamos?
-Estoy pensando...- Edward sacó su reloj de plata y se dio cuenta de la hora que era.- tengo que irme, Dante me debe de estar esperando para que le de comer.
-Si, nos vemos luego.- vio como Edward se ponía de pie, pagaba la cuenta y luego se marcho.
La idea de volverse un poco más cercana a Edward no le parecía tan molesta, quizás algo incómoda, pero no le afectaba en nada.
Ella hizo lo mismo que el, cuando llego a su casa se boto a la cama y soltó un largo suspiro, ¿Que cosas iba a planear Dante?
Esa noche no pudo dormir pensando en el plan que le iba a dar Dante, para cuando dieron las 10:00 de la mañana, ella apenas y había pegado los ojos.
-Winry, querida, te están llamando.- su abuela subió a su cuarto para despertarla, se sorprendió al verla despierta y con unas grandes ojeras debajo de sus ojos azules.
-¿Quien es?.- después de ponerse sus sandalias, bajo para contestar el teléfono.
-Dante.
-Esta bien, gracias abuela.- tomo el auricular y saludo alegremente a la persona que estaba del otro lado de la línea.- Hola Dante, ¿Como estás?
-Mucho más bella que ayer y tu ¿Que tal?
-De maravilla.- odiosa como siempre...
-Me alegra mucho que sea así, pues mi cielo, esta llamada es para decirte que hoy vamos a ir a cenar a un restaurante finísimo que reserve y puede que en medio de esa fabulosa cena y con la preciosa música que ponen para bailar, algo entre ustedes crezca.
Edward tenía mucha razón...
-Claro que si, ahí estaré, solo necesito saber como se llama el lugar y a que hora nos vemos.- después de explicarle la dirección, Winry acepto reunirse con ellos.
El plan era fácil: ir al cine, ir a pasear por una plaza, después ir a cenar y bailar un rato en el restaurante.
-Cielos, esta señora esta loca.- dijo mientras buscaba la ropa más linda para ir a la cita.
Y encontró lo que estaba buscando. Un vestido blanco que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, en la cintura llevaba un listón negro, unas zapatillas sencillas, su cabello recogido en una cola de caballo y un maquillaje discreto.
-¿Qué opinas abuela?
-Excelente, ese estilo queda para ir a comer y a pasear.
-Entonces ya me voy.- se despidió de un beso de su abuela Pinako y fue a la plaza donde habían acordado.
Los encontró enseguida.
Edward iba vestido de manera casual y Dante... Atraía demasiado la atención usando un extravagante vestido rojo junto con el collar que le había regalado Winry.
-¡Holaa!.-gritó Dante al ver a la distancia a Winry.
-¿Que tal? ¿Como están?.- le saludo de manera muy cordial.
-Muy bien querida.- le dio un codazo a Edward.- hijo, saluda a Winry.
-Hola Winry, ¿Como estás?
-Bien, gracias por preguntar.
-Bueno, entonces vamos a entrar al cine. Edward, toma del brazo a Winry para que no se vaya a perder.
-Está bien.- dijo con fastidio.
Dante iba dando saltitos de felicidad enfrente de ellos, Winry iba sonrojada al ir del brazo de Edward.
-No pensé que te fueras a poner así.- le dijo con una risita.
-Esto es incómodo.
-Tambien lo es para mí.
Entraron al cine. Estaba lleno de gente esperando la próxima función, fue una sorpresa que nadie los haya reconocido.
Estaban formados en la fila para acceder a la sala cuando de repente se escucho un disparo. Todas las personas se pusieron de rodillas y comenzaron a gritar.
Edward protegió con su brazo a Winry. Cuando él pasó su brazo por sus hombros, ella escucho un tintineo metálico.
-¡Todos abajo! Nadie que levante la cabeza, el que la levante lo mataré.- grito un hombre con el rostro cubierto, parecía que tenía mediana edad.- escuchen, queremos dar a conocer nuestro poder y alcance a este jodido gobierno y para ello necesitamos rehenes, ¡Alphonse! Necesito que traigas a todos a esta zona, ¡Muévete novato!
-¿¡Alphonse!?.- dijo Edward al escuchar el nombre e intento levantar la cabeza.
-¡Shh! cálmate, no sabemos si es él. Si es cierto lo que dijo ese hombre, va a intentar matar al que levante la cabeza.
-... Tienes razón, no creo que Alphonse haga algo así.
-Ahora solo nos queda esperar por ayuda.
Toda la gente fue reunida en un solo lugar sin la oportunidad de escaparse. Les estaban apuntando con un rifle de asalto y subfusiles a todos. El tiempo parecía que iba más despacio de lo normal.
Espera...- Winry apenas había captado que todo ese tiempo había estado sumamente pegada a Edward, tan cerca que podía escuchar el latir de su corazón. Pero no era momento de ponerse nerviosa.
-¡¡Ha llegado la policía y los alquimistas estatales!!
-¿Cuantos son en total?.- contestó el que parecía ser el líder de la operación.
-No alcanzó a contar.
-¡Alphonse! Ve al techo sin que te vean y cuenta cuantos son en total, en especial a los alquimistas.
-¡Si!.- la voz que se escucho parecía de un joven.
-Necesito ver quien es.
-Edward, por favor, cálmate.
-¡Escuchen señores raptores! Les pido de la manera más cordial que liberen a los rehenes de lo contrario usaremos la fuerza bruta para entrar.
-¡¡No, nos amenacen!!.-contesto el hombre super nervioso.- Si no mataré frente a ustedes a alguien.
Busco con la mirada a alguien y a quien tomó fue a Winry.
-¡Ay!
-¡Winry!.- grito Edward intentando evitar que la tomará.
-¿Winry?.- dijo el hombre sosteniendola del brazo, se quedó viendo su cara.- Jajajaja no pude haber escogido mejor rehén que una actriz muy querida en este país de mierda. Lo siento mucho pero serás un buen sacrificio.
-¡¡ESTÁ VEZ NO DEJARÉ QUE LASTIMEN A ALGUIEN!!.- grito Edward como una fiera en agonía.
El hombre enseguida le apunto a Edward, pero el chico de cabellos dorados choco sus palmas y después toco el suelo.
-¡¡¿¿??!!
Unas luces blanco azuladas comenzaron a iluminar toda la sala y a los costados del hombre salieron dos enormes paredes que lo aplastaron a modo de dejarlo inmóvil.
-¡¡!!
Winry aprovecho la distracción para salir corriendo con Edward.
-¡¡Maldito mocoso!!.-grito otro hombre al ver lo que había hecho Edward y le apunto con una pistola, pero de poco sirvió porque Edward hizo lo mismo con él.
El caos y el miedo comenzó a apoderarse de la sala, varios de los rehenes aprovecharon la distracción de los hombres para levantarse y golpearlos, también la policía comenzó a actuar. Para suerte de todos, nadie salió herido.
Algunos de los atacantes fueron detenidos, muy pocos escaparon.
Al final de todo, uno de los oficiales se acercó a Edward.
-Parece que eres muy bueno en la alquimia, ¿No te interesaría unirte a los alquimistas estatales?
Los ojos de Edward se iluminaron con emoción al escuchar tal oferta, sin embargo, antes de que pudiera contestar, Dante se puso delante de él con el ceño fruncido.
-No, mi hijo no está interesado.- El policía pareció asustarse con la reacción de Dante, hizo un pequeño gesto de despedida con su boina y se fue.- Vamonos antes de que vengan los medios de comunicación.
-Pero Dante, tenemos que declarar a la policía.
-Le pagaremos a alguien para que omita nuestra declaración. No no conviene vernos envueltos en este lío.
Y así fue como la cena romántica se arruinó. Winry le pidió a Dante que otro día fueran a cenar y ella acepto.
-Bueno, ya llegamos a tu casa querida.- dijo Dante con una leve sonrisa en los labios.
-Muchas gracias por todo.
-No hay problema.- volteo a ver a Edward quien iba manejando.- baja con ella y acompañala a la puerta.
Edward obedeció y se bajo del auto.
-Lamento que hayas pasado por todo esto.- ninguno de los dos la había pasado muy bien.
-No hay problema, esta noche conocí una nueva faceta tuya. No sabía que tenías un brazo de auto-mail ni que sabías alquimia.
-Quizás haya cosas que no sepas de mí y que ninguna revista lo tiene.
-Me gustaría saber cuales son.
El silencio reino entre ambos, pero a diferencia de otras veces, ambos chicos se estaban mirando fijamente a los ojos, como si estuvieran hipnotizados.
-¡¡Edward!!.- el grito de Dante hizo que ambos se distrajeran.- nos tenemos que ir lo más pronto posible a Estados Unidos.
-¿Que?
-Conseguiste una jugosa propuesta de trabajo.- comenzó a jalarlo del brazo y se despidió con un gesto de la mano de Winry.
Ella se quedó en la puerta mirando como se alejaban rápidamente.
-¿Winry?.- se asomo su abuela Pinako.- Que bueno que llegaste, hace rato llamó alguien preguntando por ti, me dijo que tenía datos de Alphonse.
