Tras Lee tocó la costumbre: seguir, convencerme que de alguna forma mi vida estaba mejor ahora y sufrir un inevitable desencanto con el amor. Solamente estaba sintiendo demasiado, pero en ese momento no parecía así: era el fin del mundo. Porque sinceramente mi decisión apestaba, y por más que entendiera que había actuado para mejor, no se sentía así. Lee no volvió, haciendo las cosas todavía peor. Aunque yo misma había cortado todo lo que teníamos una pequeña (en realidad no tan pequeña) parte de mí anhelaba que se reapareciera y pudiésemos intentarlo otra vez. Solo una vez más, pero no. No fuimos. Y así pasé triste más tiempo del que creí normal. De repente todos mis fracasos anteriores cayeron junto a este y me reconocí a mi misma como la perdedora más grande del mío. Y notaba que ya estaba cansando a todos con esto, que lucía como una dramática, que poco a poco estaba ahuyentando a la gente, mas no podía evitarlo. Shikamaru, Chouji y Sakura intentaron hacerme entrar en razón múltiples veces, incluso llegué a exasperarlos en más de una ocasión, pero sus esfuerzos no dieron grandes resultados. Hasta que un día, quien menos creía que podía hacer algo por mí, lo hizo.
—He, Ino—me llamó, con ese típico tono suyo un tanto chillón y cargado de energía. Lo miré, inmediatamente sintiéndome exasperada. Naruto Uzumaki, o mejor llamado, el chico que podía sacarme de quicio con tan solo escuchar su voz. Y no me malinterpreten, que lo adoro, pero es demasiado. Le rodé mis ojos y me puse defensiva, como solía tratarlo. Secretamente debía admitir que hacer ello me resultaba divertido, pero nadie debía saber que en realidad sí me agradaba Naruto.
—Qué pasa, Naruto—soné harta, tal como deseaba hacerlo. Me observaba luciendo entre decidido y enojado. Conociéndolo, iba a apuntarme con un dedo y gritar lo que pensaba, pareciendo una caricatura.
—¿Quieres dejar de ser una nena llorona, por favor?—ese por favor estuvo lejos de ser literal. Sus palabras estaban cargadas de demanda y hastío, lo cual me irritó. ¿Quién se creía que era para hablarme? Y sinceramente, aún lo pienso así. ¿Cómo podía haberme tratado de esa forma, siendo que entre nosotros no existía confianza más allá de esta extraña comunicación que manteníamos? Definitivamente Naruto estaba (y está) un poco loco.
—¿Y tú quién eres para decirme eso?—ahí sí estaba en modo defensa, dejando entrever el enojo que me provocaban sus dichos. Ni siquiera la gente más cercana a mí me había hablado con ese tono, y no era porque fuesen compasivos ni nada parecido. Simplemente el hacerlo así es de imbéciles.—Y ni siquiera entiendo por qué eres tú el que lo dice. No es como si te afectara lo que hago con mi vida o cómo me siento.
—La verdad es que nos tienes hartos a todos, aunque no lo notes, quizá porque no dejas de pensar en ti misma y "tu dolor"—hizo comillas en el último par de palabras, y aún al recordar puedo sentir el ardor que me provocó. Sentía que toda la ira e indignación me iban a consumir en ese momento.
—Lamento hartarte a ti y al resto, pero no esto—me detuve un momento, intentando formular mis palabras de la forma más suave posible.—Sobre ese "dolor" no tienes idea, y hablas como si me conocieras tanto. No estoy llorando por un chico, Naruto, estoy haciéndolo por mí misma y porque todo duele un infierno, porque me siento como una perdedora. Pero se me pasa un poco con imbéciles como tú que vienen a mí y opinan a cerca de mi vida como si me conocieran del todo, incluso exigiéndome algo. Déjame resumirlo: no sabes una mierda de mí, así que no vengas a hablar.
Hubo un momento de silencio, y completamente ida de mí me enfureció que él haya tartado tanto en responder. Ni siquiera sabía por qué, cuando obtener silencio de parte de alguien como él era una bendición.
—¿Estás enojada?—¿este es imbécil o qué?
—Sí, Naruto. ¡Sí lo estoy!
—Entonces demuéstralo. Ven, golpéame—me quedé confusa, realmente extrañada. Y es que me estaba pidiendo que lo golpeara, lo cual incluso para un raro como Naruto Uzumaki no era algo normal.—Vamos, Ino, hazlo.
Una parte de mí finalmente se decidió a hacerlo, pues uno no tiene siempre la oportunidad de golpear gratuitamente a ese chico. En mi mente aparecieron Lee y Kankuro, logrando incrementan la furia que reinaba en mi cuerpo y terminé haciéndolo. Pronto el rubio recibió puñetazos y patadas constantemente y no fui consciente a cerca de la intensidad que colocaba a cada golpe hasta que lo vi en el suelo. Había reaccionado y estaba a punto de disculparme cuando él habló.
—Vaya, me derribaste. Creo que ya no eres tan perdedora.
Por alguna razón le sonreí.
—Me dejaste hacerlo, no pusiste resistencia.
—¿Estás segura? ¿Quieres intentarlo de nuevo?
Obviamente lo hice. Volví a sonreír.
Después de aquella extraña terapia curativa que el Uzumaki había aplicado me sentía mucho, y es que si hubiese sabido que golpear a Naruto curaría todos mis problemas lo habría hecho hace mucho tiempo atrás. Seguí pensando que él era un imbécil, pero uno que podía tolerar. Y con el cual eventualmente empecé a pasar el rato, pero no de la forma en la que parece, creo. De todas formas recibía bromas al respecto de todos mis amigos y me preguntaban cómo era que había dejado de llamarlo un imbécil. Y sinceramente, aún lo llamaba así, solo que él estaba bastante bien para ser un imbécil, ¿no?
Llegó el verano y nuestra complicidad empezó a mostrarse por las calles, en restaurantes, en el bosque, en la playa, y cualquier sitio que nos pareciese bueno para pasar el rato. Naruto se convirtió en mi mejor amigo, momentáneamente. Un día caminábamos tranquilamente por las calles, cada uno con un helado en nuestras manos y con una conversación distrayéndonos de todo, tal cual era siempre. Sin siquiera poder alertarme, nos pillamos a Rock Lee. Era la primera vez que lo veía desde todo lo ocurrido. En mis tiempos de sufrimiento creía que posar mis ojos en los suyos iba a ser demasiado y no podría soportarlo, pero en ese momento simplemente no sucedió nada. Ninguna chispa se encendió, ni el corazón se me aceleró. Lo había superado.
—Oye—habían pasado horas desde el encuentro y terminamos en su patio, contemplando el cielo en la noche. Habíamos logrado un cómodo silencio hasta que él pronunció esas palabras.—¿Estás bien? Ya sabes, por ver a Lee.
—Pero que delicado, ¿este eres tú, verdad? ¿no enviaste a tu clon agradable que usas para ligar, verdad?—bromeé, mirándole maliciosa y causando que me devolviese la misma mirada, y pronto me tenía expectante a su respuesta. Cada vez que hablábamos era así, y se sentía bien. Nunca había hablado con alguien de la forma en la que lo hago con Naruto, y era simplemente genial.—Estoy bien, lo prometo. Es más, fue... decepcionante. No lo sé, creía que cuando lo volviese a ver iba a sentir algo, ¿sabes? Y no pasó nada. Creo que ya lo olvidé.
—¿Puedes olvidar a alguien?—preguntó, sonando neutral, sin dejarme ver ninguna pizca de broma en sus palabras. Y ahí estaba, esa otra parte de él que dejaba de ser chillona y llena de energía. Aparecía ese chico que tenía mucho que decir sobre la vida, y no paraba de sorprenderme y agradarme.
—No, es tu pasado—inevitablemente otros acontecimientos vinieron a mi mente, y entre ellos Kankuro. Guardé un momento de silencio, decidiendo entre contarle o seguir manteniendo esa experiencia como secreto. Y llegué a una decisión.—Hubo un chico en mi vida, Kankuro. Él era mayor y no lo conocí en las mejores circunstancias, y ahora que lo pienso sé que era predecible, pero tenía 16 y estaba un poco ilusionada, ya sabes, él hacía todas las cosas que una chica quiere. Entonces él mostró sus verdaderas intenciones y fue una mierda, me sentí como una tonta. Y luego Lee siendo perfecto pero estando de todas formas mal... sé que suena exagerado, pero me sentí como la chica que nunca puede ser amada ni feliz. Y te cuento esto porque a pesar de haberlos superado ellos están en mi historia y aún me hacen pensar que no lo puedo conseguir. No los olvidas, Naruto. No puedes. Tienen un impacto en tu vida y en cualquier momento ese peso cae sobre tus hombros y te arruina.
—Ino...—me miró fijo, y nunca me sentí más avergonzada. No es que no estuviese acostumbrada a sus orbes, es solo que tras decir todo eso me sentía de alguna manera desnuda y expuesta, había una parte en mí que gritaba que me tapase o escondiese. Pero no lo hice, y en su lugar me quedé, esperando a lo que tenía para decir.—Podrías tener a quien quisieras.
Me sonrojé.
—Pero ser bonita no me asegura amor, solo atención—confesé, recordando cuando había descubierto que el amor iba más allá de las apariencias.
—¿Y quién llamó bonita?—me reclamó, sonriendo de la manera cálida en la que solo él podía hacerlo. Reí y lo golpeé.
—Eres un imbécil—le dije, con cariño.—Pero para ser uno estás bien. Bastante bien...
Él solo siguió sonriendo.
—Ino, hay más amor del que piensas, y hay más que solo amor—murmuró, y recuerdo esto perfectamente: la forma en que su mano acarició su rostro y como sus ojos eran más poderosos que el cielo mismo. Y por supuesto, la forma en que sus labios se estrellaron contra los míos e hicieron magia.
—No necesitas estar enamorada de alguien todo el tiempo. El amor va y viene, pero si lo intentas controlar perderá su magia. Solo besa a quien te parezca atractivo y busca un cuerpo cálido de vez en cuando, sin que tenga que significar nada más que eso. Vive, Ino, y si quieres, puedes hacerlo conmigo.
Mi primera vez fue con él, y a pesar de que no fue lo más romántico del mundo, sin pétalos y rosas, una dulce fragancia o una cama en forma de corazón, fue perfecto. Existía deseo y confianza, como también la seguridad de que nada iba a pasarme entre sus brazos, y así fue. Fue perfecto. Naruto fue mi compañero de besos y caricias todo ese verano, pero más allá de eso, fue un amigo que me logró abrir los ojos y mostrarme que hay más allá de lo que conozco, y que hay una forma más relajada de disfrutar la vida sin sufrimiento alguno.
Naruto, por haber estado ahí y haberme acompañado en uno de los momentos más importantes, gracias. Aprendí que siempre hay más, y que tal cual el amor, hay que dejarse ser libre y disfrutar de muchísimo más que solo eso. Ahora sí, siguiente.
¡Holis! Momento de los reviews.
-RocioFri: Otro gran capítulo! Nunca imaginé a Lee y a Ino juntos, jaja, pero fue muy entretenido leerlos. Creo que sí, tal vez Lee no es el hombre guapísimo por el cual todas morimos, pero tiene un alma muy pura y muy sensible. Sería el novio perfecto, el fiel, el cariñoso y detallista, sería todo lo que alguien podría buscar, y me da gusto que Ino haya notado esa parte de él. Espero el siguiente ;) ¡Gracias! Agradezco que te entretuviera, porque en verdad después releí el capítulo y quedé muy disconforme con todo lo que escribí, pero al menos a alguien le gustó ; ; Bueno, en realidad no quería apuntar a eso, pero es muy lindo que rescaten eso de Lee, y que Ino lo haga también ya que muestra que ha crecido y puede ver más allá de la apariencia de una persona. Aquí viene, ah ajdrk.
-Proxy57: El capítulo estuvo fantástico. Me gustó como Ino superó lo de Kankuro, y me sorprendí de haber visto a Rock Lee como pareja de Ino pero aún así lo ame, Rock es uno de mis personajes favoritos y el como lo describes me hizo sonreir, pero al final su ruptura me dolió pero era lo mejor si ellos seguían así hiban a sufrir mucho, el como Ino renuncio a su príncipe para que el fuera feliz en realidad es una de mis partes favoritas del cap. Nadie esperaba a Rock Lee, lo sé ADJRKL pero quedó lindo, y me alegra que te gustara, pero sí, la ruptura dolió pero también refleja cierta madurez para tomar esa decisión, me alegra que hayas visto eso.
¡Nos vemos pronto, saludos!
