(ノ. ヮ)

Esta es una historia propia, los personajes son de Takahashi Rumiko y Togashi Yoshiro respectivamente, hago esto sin fines de lucro solo con la intención de entretenimiento. Este es un trabajo de Fans para Fans.

Un Fuego Sagrado.

Parte I: Kasai.

Capitulo II.

Preludio de Tragedias.

Un Mundo que Empieza a Tomar Forma.

En el Dojo reinada el silencio, no hacían ni cinco minutos que la pequeña heredera del arte marcial estilo libre salió corriendo del lugar, los presentes se encontraban pasmados, Nabiki y Soun parecían los más afectados, el padre de las chicas permanecía con la cabeza gacha y los ojos muy abiertos, sujetada su frente con fuerza para calmar el incesante martilleo de sus sienes, la de cabello corto y castaño que se alejó un poco ahora se encontrada recostada de la pared del Dojo, abrazándose para calmar los temblores de su cuerpo y ahogando con una de sus manos los sollozos que salían lastimeros de su garganta.

El Shoji se abrió de nuevo solo que esta vez fue de forma silenciosa, calmada, por el entro la mayor de las hermanas Tendo con la mirada baja, todos giraron a verla y se sorprendieron al ver lagrimas caer de los ojos de la mayor de las hijas de Soun.

-Kazumi-Onee...-Llamo la de cabello corta a su hermana mayor, antes de que siquiera pronunciara otra palabra sintió la delicada palma de la mano de Kazumi impactar con fuerza contra su cara, tirándola al frio tatami.

La conmoción fue tal que Nodoka, que era la más cercana a las jóvenes, se quedó petrificada ante la escena presenciada.

-¿Cómo pudiste? ¡Respóndeme Nabiki, ¿Cómo has podido decirle a Akane cosas tan horribles?!-Un grito, todos no cabían en sí de la sorpresa, la siempre tranquila y sumisa hija mayor de Soun y Naoko Tendo, no solo había perdido los estribos por un momento, sino que también elevado la voz en ese instante de descontrol; el dolor y la decepción en los ojos de Kazumi dejaron clavada en el suelo a Nabiki cuando esta levanto la vista para ver a su hermana.

-Y-yo...

La voz se cortó y un llanto desgarrador se apodera de la menor en la habitación, el pesado ambiente mantenía a todos tensos en sus lugares nadie parecía capaz de moverse, Kazumi solo miraba con una mirada de decepción y dureza a los dos hombres los cuales solo podían desviar la mirada con aflicción al saber que han hecho un daño irreparable en el corazón de la más joven de las Tendo y creado una fisura en la familia que quizás nunca pueda ser reparada.

-¿Cómo han podido hacer algo tan horrible? Tío... Otou-San. -La voz de Kazumi se convertido en un susurro velado; el temblor la invadió cuando los espasmos del llanto que estuvo conteniendo ya no pudo ser retenidos.

-Kazumi...

La ronca voz del patriarca Tendo se quebró mientras se acercaba a la mayor, preocupado, Kazumi nunca lloraba, Akane y Nabiki podían llorar libremente pero Kazumi no había vuelto a llorar desde la muerte de su esposa; desde entonces ella siempre a tratado de ser un ejemplo de femineidad, tranquilidad y pureza para sus hermanas menores, nunca se enojada, nunca perdía ese sumo control de sus emociones, nunca hasta ese momento.

-Otou-San...-La chica se arrojó desconsolada a los brazos de su padre quedando ambos en el suelo a un lado de Nabiki que velozmente también busco consuelo en los brazos de su progenitor arrepentida de todo lo que le hiso a su hermana.

- "Akane, por favor... por favor perdóname... perdóname."

Tres almas piden perdón, perdón a un alma marchita.

Ningekai. / Antes de la invocación del Hinokami.

En un apartado templo, el cual permanecía oculto dentro de un gran bosque repleto de espíritus y creaturas sobrenaturales, se encontraban reunido un variado grupo de personas, cada una más controversial que la anterior y todas tan diferentes como extravagantes.

- ¡Kanpai!

El brindis se elevó hasta el cielo como una plegaria para que el momento no acabara, para que la felicidad no se les escurriera de las manos de nuevo.

La alegría reinaba en el normalmente callado y pacifico lugar. Todos los presentes sabían que esta era una de las pocas oportunidades de estar todos reunidos, sin miedos a que algo horrible pase, conscientes de la paz que prevalece en el mundo, en los mundos, mejor dicho, todo gracias a su esfuerzo y a sus sacrificios.

Regocijándose en el placer de ser ellos mismos después de tantos años de oscuridad, incertidumbre y batallas que no tenían verdadero sentido más que el de derramar sangre ajena.

- ¡Yusuke, no comas así, es asqueroso! -Grito Keiko.

- ¡Querida Yukina, cásate conmigo! -Kuwabara exclamo.

- ¡Kazuma compórtate! -Pidió Seiryuu exasperada.

- ¡Botan, George dejen de beber tanto! -Demando Koemma.

- ¡¿Pero que dice Koemma-Dono, el que esta pasado de copas es usted?! -El ogro lloriqueo.

- ¡Jin! ¡Deja de volar por los aires vas a tirar el sake! -El joven de cabello azul hielo pidió, exasperado.

- ¡Ya, ya Touya, mejor regaña a Shishiwakamaru que está peor que yo! -El controlador del viento señalo al demonio murciélago.

- ¡Vamos a jugar Amanuma! -El joven de estrellas pintadas en la cara invito, y Mitarai riendo empujo al niño para que aceptara.

- ¡Ja! ¡Koemma es todo un sinvergüenza míralo tan enano y está más borracho que una cuba, le está haciendo competencia a Shaku! -Se burlo Urameshi de su exjefe.

- ¡Ey, ese enano no se compara a mí! -Reclamo el de cresta violeta.

- ¡Yusuke Urameshi!

- ¡Presente, Profesora Keiko!

- ¿Siempre son así, Minamino-San? -Pregunto un joven con acné a un muchacho pelirrojo.

-Hoy están tranquilos, Kido-San. -Respondió Kurama.

Todos se encontraban reunidos para celebrar el que Kuwabara pasara sus exámenes parciales en la Universidad de Sarayashiki.

El sake pasaba volando de una persona a otra que se encontraban sentadas el viejo tatami.

Entre gritos y gritos del Urameshi-Tachi y amigos, tanto youkai como ninge, se podía sentir la alegría del momento, la felicidad de estar de nuevo juntos entre amigos y compañeros de batalla.

Todos se encontraban entretenidos, ensimismados en su pequeño momento de dicha, exacto la anciana maestra, Genkai sentía un extraño presentimiento corroerle la boca del estómago, y ver como nadie se percataba de ese frío aire que cortaba el ambiente la perturbaba, era como si no fueran consientes de los cambios que empezaba a presentar la energía que los rodeaba, un cambio casi existente e imperceptible, al menos para los humanos normales, pero para ella era más que notable.

- ¿Se encuentra bien, Maestra Genkai? -La Yuki-Onna pregunto a la distraída peli rosa.

-Si Yukina, solo un poco distraída.

Un poco reticente decidió ignorar esa sensación por ahora, de todas formas, ya no estaba en condiciones para entrometerse en los futuros problemas de ese grupo de idiotas, ella ya estaba vieja, ahora su único deber era sentarse a ver el ridículo que siempre armaban sus chicos y mucho mejor si se le sumaba unas galletas de arroz de Yukina y té verde o de jazmín.

Mientras la maestra pensaba en que té sería el más indicado para la ocasión, los más jóvenes seguían haciendo alboroto.

De pronto todo se quedo callado y fue abrumadoramente percibido por todos los ahí presentes, una energía monstruosa que se extendió por todo el lugar, aun estado tan lejos de su lugar de origen se podía sentir un calor sofocante y que hacia arder la piel; un escalofrió conjunto recorrió las espaldas de todos los presentes, psíquicos o demonios, todos fueron conscientes del descomunal youki, endemoniado y furioso, que como tan pronto apareció así mismo desapareció.

- ¿Qué demonios fue eso? -La pregunta que todos pensaban fue hecha por un petrificado Jaganshi.

Más aun así nadie pudo responder dicha incógnita.

Se sentía el miedo a lo desconocido, esa no era un aura normal, era algo oscuro, retorcido y enigmático, no era humano ni siquiera se podría considerar algo demoniaco, lo que sea que fuera era mucho más poderoso.

Y todos notaron lo que no querían reconocer, su paz no era más que momentánea.

Reikai. / Despues de la invocación del Hinokami.

En una habitación bellamente decorada al de estilo oriental pero amueblada con mobiliarios occidentales, descansaba en la enorme cama una frágil peli azul que se observada muy pálida ytemblorosa, gemidos lastimeros salían de sus labios, pequeñas gotas de sudorfrío se escurrían de su frente y lágrimas de sus ojos, las blancas sabanas eran apretadas fuertemente entre sus manos; la pequeña dama estaba teniendo una pesadilla.

¡Al diablo con el honor!

No creo que seas tan malagradecida con tu padre...

...Te niego a ti, a mis hermanas y a mi madre de ser necesario.

Por su culpa mi Oka-san no está aquí ni para Kazumi ni para mí...

Es que tú no debiste nacer, solo estordas, no sirves...

Me odio... Me odio...

Me odio...

-Despierta, muchacha, despierta. -Una voz impávida y un leve zarandeo lograron sacarla del limbo de pesadillas que se había vuelto se inconciencia.

La joven soltó un gemido lastimero, todo dolía incluso respirar, tomo una honda respiración cuando fue abriendo sus ojos despacio tratando, en vano, de acostumbrarse a la luz; al no notar resultados desistió, sentía como su cabeza estaba pronta a estallar, sus ojos ardían al igual que el resto de su cuerpo, le dolía cada parte de su anatomía, todos y cada uno de sus músculos se sentían desgarrados y sus huesos los sentía de cristal, frágiles y fáciles de romper. Paso su lengua por sus resecos y agrietados labios e intento volver a abrir los ojos, obteniendo esta vez resultados satisfactorios.

Lo primero que captaron sus ojos, ardientes y cansados, fueron unos oscuros orbes que la miraban impasibles.

-Ah... -Un quejido fue todo lo que salió de su boca en ese momento.

-Me alivia que por fin despierte. -Respondió la cadavérica y blonda mujer. El cabello negro bien recogido en un tradicional tocado japones junto al kimono negro logró darle a la belleza de la dama engendrara un aire mortífero.

Un estremecimiento le recorrió la columna vertebral de forma implacable.

La parca mujer la ayudo a incorporarse despacio, su cuerpo era cubierto por un yukata mientras su ropa, raída y sucia, se encontraba del lado opuesto de la habitación, una taza con té de jazmin fue colocada entre sus labios con delicadeza y el tibio liquido se escurrió con delicadeza dentro de su reseca garganta.

-Gracias...-Dijo una vez termino de beber.

-No hay de que, ahora descanse un poco mientras traigo su comida. -Informo para luego levantarse y marcharse de forma fantasmal, como si en vez de caminar levitara sobre el suelo.

Cuando la Tendo quedo sola en la gigantesca habitación de paredes rojas y ornamentos dorados le fue imposible no ensimismarse en sus recuerdos, el cementerio, la niña, el monstruo, las heridas, la polvera y... la oscuridad.

Un gemido se atoro en su garganta al recordar la oscuridad, horrible, fría, monstruosa. La misma oscuridad de Jusenkyo, del Monte Fénix, la misma oscuridad de la muerte.

Y la calidez ardiente de la vida.

Lágrimas cálidas se deslizaron por las mejillas sonrosadas al avistar por el rabillo del ojo un familiar destello escarlata en la mesita de noche de su lado izquierdo,la polvera, el fuego y el albor.

Se levanto rauda de la cama y tomo el adorno entre sus manos, se sentía tibio,perenne. Vivo. Su llanto se apaciguo, el miedo a la oscuridad se fue diluyendo una vez de luz se presento junto al sentimiento de seguridad que ese estuche le traía de forma inequívoca.

El frio de la soledad y la miseria se esfumo. Y el fuego de la paz y la certeza de que estaba viva prevaleció.

La puerta se abrió y sus alarmas se activaron y al girarse se encontró con los fríos y oscuros ojos morados que la recibieron al despertar de su inconciencia.

- ¿Quién eres? -La pregunta escapo de sus labios sin poder ser retenida o siquiera pensada.

-Mi nombre es Ayame, Oujo-Sama.

La voz mortalmente inexpresiva hiso que la menor tomara una posición defensiva.

La pelinegra al ver la reacción de la pequeña dama decidió ser más considerada con la adolescente.

- ¿Dónde me encuentro? -Otra incógnita que Ayame se apresuró a contestar.

-En el Reikai, para ser más específicos en el palacio de Emma-Sama. -Termino y se acercó un poco más a la, ahora, lívida chica.

- ¿Reikai... Emma-Sama? -Un balbuceo incomprensible. - ¿E-eso si-significa-a que...que estoy, que estoy mu-muerta?

Las rodillas le fallaron y se precipito hacia abajo, siendo sostenida justo a tiempo por los anémicos brazos de la azabache.

La respiración de la joven de ojos castaños era errática al pensar en esa posibilidad. Muerta, fallecida,extinguida. Atestada de rabia y culpabilidad al recordar su ultimo recuerdo con Ranma, su ultimo recuerdo con su familia, su ultimo recuerdo de la existencia, de la vida misma.

-No exactamente. -La fría voz de Ayame rompió el estado de shock de la Tendo, Akane confundida miro los ojos violetas de la guía espiritual. -En este momento usted se encuentra viva, más, sin embargo, no puedo decir que no se encontró muy cerca de las puertas de la muerte hace unos momentos cuando aun se encontraba en el Ningekai,pero gracias a las rápidas decisiones de la investigadora Sayaka usted sigue siendo parte de la población viviente. -Termino de explicar con el mismo tono escueto e indiferente.

- ¿Qué...? Eso, yo, yo sigo viva; no-no estoy muerta. -Incredulidad, alegría y ansiedad destilaba la voz de Akane entre la confusión de saber que había escapado de la muerte otra vez. La mujer del kimono negro asintió y abrazo más fuerte a la pequeña dama que, llorando, se aferrada a ella con desesperación y alivio de saberse viva.

-Si, usted esta viva y, si no le importa, en este momento debe de acompañarme para que pueda asearse y arreglarse. -Comento suavemente la Shinigami al levantarse atrayendo consigo a la adolescente.

- ¿Por qué?

-Porque usted tiene una audiencia con Emma-Sama.

Dojo Tendo. /Después de la Invocación del Hinokami.

Todos sabían que vendrían cambios de ahora en adelante, cambios aterradores, cambios inciertos, cambios inevitables y que marcarían un sendero al funesto futuro, el que se opaca y resplandece según las decisiones tomadas, del futuro ineludible y hermosamente aterrador.

Al dojo llegaron Ranma y compañía, todos con una pesadez encima; en parte por lo ocurrido en la escuela y en parte por lo que se acabada de sentir por todo el pueblo, por esa energía flamígera, los artistas marciales se encontraban aterrados.

La peli azul no se encontraba en el dojo, esto les causo un mal presentimiento a más de uno, Nodoka se encargo de explicar lo sucedido momentos atrás, pidiendo a los más jóvenes que buscaran a la desaparecida joven de ojos castaños.

Ryouga y Ranma evitaron a Nabiki, las prometidas se sentían incomodas y Kuno y Mouse no dudaron en reclamarle a la arrepentida y afligida castaña.

Todos se dispersaron por Nerima una vez fuera del dojo, rápidamente la mitad del pueblo se encontrada ayudando en la búsqueda de la hija menor de Soun.

Todos los que la conocían, todos sus amigos, desde los de Furikan hasta los meros conocidos, los que le tenían a Akane gran estima aun sin conocerla por completo ayudaron en la exhaustiva búsqueda.

Buscaron desde el centro del pueblo hasta las afueras, el Dr. Tofu acompañado de otros galenos se dispersaban entre los grupos de busque por si se originaba una emergencia.

Desde que Akane saliera de la escuela, habían pasado cinco largas y estresantes horas y desde que esa presencia maligna se presentara escasa cuatro, y aunque no quisieran pensarlo, todos presentían que tenían mucho que ver ambos eventos entre sí.

Una vez todos reunidos en el dojo, sin verdaderos avances en la búsqueda más que la sensación de omisión de algo de vital importancia que se debía al simple hecho de que nadie había querido acercarse al cementerio, nadie había querido estar siquiera cerca del lugar de donde se originó la presencia maligna.

El muchacho de trenza y ropas rojas se paseaba de un lado a otro como fiera enjaulada, lleno de culpabilidad y preocupación por la más pequeña de sus prometidas, en cambio las prometidas restantes y los pretendientes permanecían sumidos en el silencio que provocaba la tensa situación.

Pensar en lo que dijo cuando estaban en Furikan le hacia sentirse un imbécil, un estúpido por dañar a la pequeña dama de cabello azul, siempre era lo mismo, apenas alguien ajeno a él llegaba a pronunciar algo respecto a los sentimientos que tenía por Akane terminaba escupiendo una sarta de tonterías, de viles mentiras, él quería a la menor de los Tendo,el la apreciaba desde el fondo de su corazón, pero no sabia si la amaba, porque cada vez que pensaba en eso no podía evitar pensar también en lo que sentirían sus otras prometidas y lo que el sentía por ellas y todo volvía a enredarse.

No podía evitar odiarse un poco más cada vez que recordaba la mirada de Akane después de gritarle su odio, los ojos llenos de lágrimas que esperaron tantopor ser derramadas y su mirada de rencor, de resignación, de desengaño, de liberación.

Un lastimero sollozo lo trajo devuelta a la realidad solo para desear cerrar sus ojos azules a la desgarradora realidad que sufría la familia Tendo.

Ryouga golpeo su hombro al pasar junto a él. El pelinegro al ver la mirada recriminatoria en los ojos oliva del otro enfureció.

- ¿Eh, que te pasa P-chan?

- ¿A quién llamas P-chan, ah fenómeno? - Insulto el joven de la sombrilla. -Ah, ya se, como no está Akane aquí para que la menosprecies e insultes para sentirte más"hombre", vienes a insultar a los que tratan de ayudarte a buscar a tu prometida, la cual, cabe recalcar, no te mereces. -El de rojo parecido recibir un golpe bajo.

-Maldito...-Se abalanzo con intención de golpear al otro que también esperaba el momento para liberar su frustración, hasta que el padre de la chica en cuestión se interpuso entre los dos.

- ¡Basta, ambos!

La voz de Soun sonó autoritaria y su mirada seria, logro que ambos luchadores se calmaran y cada uno se fue a una esquina diferente enviándose miradas asesinas entre sí.

-Debe haber un lugar al que no hayamos ido, cualquiera. -Decía Ukyo masajeando sus sienes, tanto estrés le estaba causado dolores de cabeza.

- ¿Cuál?Hemos recorrido todo Nerima

Fue la tajante respuesta de Ryouga que ahora fulminaba con la mirada a la cocinera de Okonomiyaki.

-No-no ha-habrán olvidado... buscarla-a e-e-en algún lugar-ar, quizás no... no pensaron en otro sitio, Akane no pu-pudo haber desaparecido, así como así, la ti-tierra no se-se la-la pudo haber tragado-o... -Decía una afligida Kazumi con voz quebrada y rojos ojos anegados en llanto.

En respuesta todos desviaron la mirada de la destrozada castaña.

El castaño doctor la mantenía fuertemente abrazada a su pecho, acunándola esperando que su joven amor se calmara.

-Kazumi, todos han dado su mayor esfuerzo; Akane aparecerá, te lo prometo. -Pronuncio el galeno acariciando la espalda de la mayor de las Tendo.

-Traje el té, creo que nos hará bien, necesitamos calmarnos.

La matriarca Saotome apareció por las puertas shoji del salón, acercándose a la mesa para dejar la infusión pudo notar que nadie parecía realmente presente en la habitación, todos absortos en lo más profundo de sus pensamientos; desde Shampoo hasta Kuno, todos tenían el mismo pensamiento: ¿Dónde estaba Tendo Akane?

Nodoka se sintió triste al ver lo rota que se encontraba la mayor de las hijas de Naoko.

Los minutos pasaban inclementes, todo el que iba a informar a la familia llegaba con la misma trágica información. Nada, total y absolutamente nada. La angustia llenaba el corazóndel dueño del dojo del mismo modo que el de su hija mediana.

Los minutos pasaban y el té se enfriaba en la tensa sala.

- ¡Me largo, no puedo estar aquí sin hacer nada! -Fue todo lo dicho por el joven heredero de la secta Saotome al salir de la casa.

-Yo voy a seguir buscando por la zona norte. -Comunico el de pañoleta amarilla siguiendo los pasos de Ranma.

Pronto se les unieron todos los demás dejando en la casa a las mujeres Tendo y a la esposa de Saotome.

Reikai. / Después de la invocación del Hinokami.

Le arrebataron la polvera.

Apenas proceso la información dada la Shinigami de nombre Ayame le quito su pequeño estuche con la excusa de que no lo necesitaría por el momento y que le seria devuelto una vez Emma-Sama terminara de hablar con ella.

Después varias mujeres llegaron a la habitación y empezaron lo que considero su dulce tortura personal.

Se encontraba perdida en el limbo en que se habían transformado sus pensamientos y sentimientos, mientras era ataviada en ropas tradicionales, el elaborado Junihitoe que se le pidió usar le parecía lo más precioso que podría llegar a lucir en su cuerpo nunca.

Algo tan bello no debería ser manchado por alguien tan poco atractiva y débil como ella. Porque a ojos de todos, ella no era hermosa o, al menos, no tanto como las otras prometidas.

- "¿Cuánto más estaré aquí? ¿Cuándo podre irme de este lugar?"-Se cuestionaba la hija de Soun.

La maquillaron de forma sutil, colocando sombras y pinturas en su rostro, tratando de ocultar su anterior estado cenizo.

Con su cabello no lograron hacer mucho, pero aun así quedo hermoso, cubierto con cristales y con pequeñas trenzas del lado derecho de su cabeza, que quedaban sujetas por un prendedor dorado. Al verse en el espejo recordó antiguos cuentos de habas, de aquellos que solía contarle su madre para dormir.

Soltó un suspiro melancólico.

Desde que le quitaran la polvera se sentía vacía, era como si la llamarada que nació de forma tan feroz y deslumbrante en su interior al tenerla entre sus manos se fuera apagando al viento hasta convertirse en una pequeña flama que mantenía su cuerpo, pero apenes y lograba calentar su alma.

Al terminar de ataviarla para la ocasión las mujeres abandonaron el lugar tan silenciosas como cuando la arreglaban, se quedó contemplando su reflejo, sin verse realmente, hasta que escucho la puerta abrirse y noto la presencia de Ayame.

P.D.V Akane.

Una vez fuera y recorriendo por interminables pasillos me voy cuenta que no he tomado en cuenta la importancia que tiene este asunto, el peso que conlleva y las repercusiones que podría engendrar en mi vida, estaba de camino a hablar con un dios.

Entre el intrincado laberinto que es ese palacio, me percato que tampoco he pensado en todo lo que ocurrió en el cementerio. Hoy vi a un youkai, salvé a una niña, escape de la muerte y desperté aquí sin entender verdaderamente la razón detrás de este hecho.

¿Por qué soy invitada a una audiencia con Emma-Sama? ¿Qué significado tiene el que yo esté aquí? ¿Acaso soy de importancia?

Este lugar se parece tanto a los palacios de la arquitectura de la antigua China, era como ser una de aquellas mujeres de la nobleza en un antiguo castillo de China, me sonroje al imaginarme como una princesa de aquellos lejanos tiempos esperando a un noble guerrero al que entregar mi corazón; pero yo estoy condenada, soy una dama que fue comprometida sin amor, condenada a un futuro infeliz.

Jamás tendré mi final feliz.

Antes de darme cuenta ya estábamos frente a unas soberbias puertas rojas, las cruzamos y puedo ver el imponente trono donde descansa el Dios de los infiernos y las almas, el que sede los castigos a los pecadores, Emma-Sama.

El es enorme y su aura genera gran respeto en quien lo vea, me siento tan pequeña e insignificante, este es un sentimiento que no quiero volver a sentir, no quiero volver a sentirme vulnerable jamás.

Realizamos unas profundas venias y al enderezarnos noto que la ya el rostro carente de emociones de Ayame a empeorado. Verdaderamente parece un cadáver.

El Kami por fin fija su mirada en mí y yo me enderezo y alzo mi mentó con todo el orgullo del que soy capaz, podrá ser un dios, pero no pienso rebajarme ante nadie nunca más.

-Hmm, entonces ¿Esta pequeña es la que logro despertar y dominar a uno de nuestros casos más difíciles? -Dijo con voz profunda y sus ojos me obsequiaron una mirada de grata sorpresa.

-Hai, Emma-Sama. -Contesto la guía de almas a mi lado.

¿Qué querrá decir con eso de despertar y dominar a uno de sus casos más difíciles? ¿Tendrá que ver con lo que ocurrió antes de que perdiera la conciencia? Cuantas preguntas y aun nadie es capaz de darme una respuesta.

- ¿En qué piensa? Pequeña Oujo-San. -Me pregunto directamente, sin rodeos sin tapujos.

-Ah...

De verdad me quede sin palabras. No sabía que contestar.

-Le pregunte en que pensaba. -Me repitió con ¿Gracia? En su voz.

-Yo...yo...-Bueno, como dicen, quien no arriesga no gana. -Disculpe Emma-Sama, pero quisiera saber ¿Qué hago yo aquí? -Cuestioné lo más seria que pude y controlando el temblor en mi voz.

-Eso se debe a que usted despertó al dios demoniaco del Sur, el representante del fuego, al Hinokami. -Su mirada cambio, ahora me veía de forma sórdida. -Usted rompió uno de los peores tabúes existentes, pacto con un youkai. -No entendiendo nada ¿Pactar con demonios, cuando hice yo eso?

Al parecer mi expresión fue más que suficiente para que comprendieran que no entender nada de lo que me acusaban; ya que Ayame intercedió por mí.

-Emma-Sama, al parecer Tendo-Dono no es consciente de todo lo ocurrido en el cementerio de Nerima.

-Ya veo, pues déjeme mostrarle lo que hiso Tendo-Oujo. -Un espejo detrás de él parecía la pantalla de un televisor cuando no hay señal, el montón de rayitas blancas y negras que iban de un lado para otro sin sentido ni coherencia empezaron a mostrar una imagen que poco a poco se volvió más nítida hasta que logro quitarme el aliento a ver lo que proyectaba.

Era yo, era yo gritándole a esa niña que parecía una muñeca, después mi pequeña lucha con ese ser grotesco, que ahora que la veo no fue nada pequeña, luego mi lamentable imagen al estar apoyada en la lapida de mi Oka-san lista para la muerte. Y entonces innumerables lengüetas de fuego, estas brillaban a mí alrededor y de pronto un gran espectro de fuego con la forma de un ave que se precipito hacia mi malherido cuerpo, sanándolo e infundiéndose en él.

-Hinokami...

El nombre en mis labios se sintió bien, reconfortante, y la pequeña llama que se apagaba en mi alma se removió feroz y se transformó en una llamarada que logro colmarme de alegría y seguridad, cerré mis ojos un momento y concentré esa energía, pude sentir como el aire a mi alrededor parecía chisporrotear gracias a este poder tan, tan... Mío.

Abro los ojos y la mirada reprobatoria de Emma-Sama y la horrorizada de Ayame me reciben y noto que en verdad el aire echaba chispas y corrientes de viento empezaban a girar a mi alrededor, levantando las mangas de Junihitoe, avergonzada pare.

-Bien, es bueno saber que puede controlar al Hinokami, lo que nos lleva a la razón por la cual está aquí. -Con eso logro captar mi atención. -Recuerda usted el monstruo con el que peleo antes de invocar al Hinokami ¿No es así? -Pregunto y yo asentí.

-Si, señor.

-Eso, pequeña, era un Youkai y desde hace un tiempo han estado causando desastres en el Ningekai, incluso han llegado a asesinar humanos, sin importarles si eran niños o ancianos, mujeres o hombres, y otras atrocidades únicamente por diversión y por eso necesitamos una persona que les de caza y los detenga. -Me explicó, pero yo estaba impactada.

-Youkai...

Como nunca noté lo que padecía el mundo, solo con pensar en lo que debieron de haber pasado esas personas, y si se compara con la desesperación, el miedo y la impotencia que yo sentí me invaden fuertes arcadas, niños y personas indefensas, seres que son ignorantes de la mera existencia de esos viles monstruos me dan ganas de llorar. Quisiera poder hacer algo, ayudar.

-Bueno mi propuesta tiene que ver con seres como ese, vera, ese youkai era un sencillo demonio clase C, lo cual es considerado más bien débil, pero aun así causan destrozos y hostigan y dañan a los humanos, los demonios son malos y de almas retorcidas, por eso le propongo trabajar para mí, claro que recibirá un debido entrenamiento,todo sea para proteger a los humanos de estas amenazas ¿Y esta dé acuerdo conmigo,Tendo-Oujo? -Acabo seriamente mirándome expectante. -Usted podría ser una heroína para la humanidad.

El luchar con seres como ese para salvar y resguardar a la humanidad, volverme más fuerte, dejar una huella en este mundo que muchos no lograrían. Ser un símbolo de paz y victoria; el acabar con engendros malignos que lo único que desean es hacer correr sangre y sembrar sufrimiento.

Cazar a esas alimañas y salvaguardar a las personas del mundo. Sonaba bien, me hacía sentir bien, el saber que podía hacer algo, que podía ser alguien y ser valorada.

Para pelear contra monstruos, proteger a los humanos, fue lo que Emma-Sama concibió más lo que entendí fue para demostrar lo que vales, hacer algo para ya no ser menospreciada, eso basto para atraparme.

Soy Ninge, soy débil, más, sin embargo, de mi lado tengo a un dios demoniaco, una esencia poderosa que me cedió de su gran poder. Eso era suficiente para decidirme.

Levante mi mirada y volví a tener esa sensación de que el aire lanzaba chispas, con una sonrisa observé la seria expresión del Kami.

- ¿Y qué me dice? -Extendió su mano y aquella polvera que inicio esto apareció ante mí.

Al tenerla entre mis manos supe que ya no existía vuelta atrás, había tomado una decisión, de ahora en adelante nadie me subestimaría o humillaría, ahora yo marcaba mi camino hacia el futuro, ahora yo decidiría por mi vida.

Hola ¿Hay alguien ahí? Saben este capítulo se suponía no debería siquiera existir, ya que el capítulo que ahora es el tres debía ser este, el dos, pero quería explicar de manera más detallada la situación de Akane y los demás.

Tambien agradesco a los que comentaron el cap anterior me alegraron la existencia.

katsensei: Me alegro que te gustara mi historia, estaba realmente feliz al ver tu Review, el primero de este fic, espero sigas leyendo mi historia y que no te decepcione este cap.

Anonimo 1: A mi tambien me dio cosita escribir esas escenas pero eran necesarias para que Akane invocara a Hino, aunque mi corazon lloraba con cada palabra que escribia, por cierto no te preocupes voy a continuar este fic; es mi bebe mientras dejen Review sera actualizada mas rapidamente.

Nerei: Me alegra que te gusto el primer cap, espero este tambien te guste. Y recuerda mientras mas comentarios mas actualizaciones.

Hikari: Estoy tan feliz de que te gustara, lo siento por esos errores, es que soy Dislexica y a veces me confindo, la actualizacion dependera de los Review's que obtengan mi bebe.

Bien eso es todo, si me lo merezco déjenme un Review, sea un alago, una crítica constructiva o una duda, se los pido; a quien quiera que lea mi intento de historia.

Digan no al flageo.

Gracias por leer.

(ノ. ヮ)

-Ryuutsuki. S. Takeda.