Un Fuego Sagrado.

Esta es una historia propia, los personajes son de Takahashi Rumiko y Togashi Yoshiro respectivamente, hago esto sin fines de lucro solo con la intención de entretenimiento. Este es un trabajo de Fans para Fans.

Capítulo III.

Camino al Infierno.

Las Vueltas de la Vida y los Enredos del Destino.

Ningenkai. /Hokkaido.

– ¿No estás hablando enserio? ¿Verdad? –La pregunta destilada una nada disimulada dulzura fingida.

En una cafetería de algún pueblo de la fría isla de Japón, se encontraban sentadas dos mujeres muy particulares; una llevaba únicamente un funesto kimono negro y parecía que el helado clima no la afectara, su blondo rostro no mostraba expresión alguna más que una insólita calma más propia de los fallecidos, mientras la otra era mucho más joven más sin embargo toda la belleza que pudiera poseer se opacaba no solo por la gorra que ocultaba parcialmente su rostro y las ropas masculinas que traía, sino por la monstruosa aura de llamas oscuras que rodeaba su pequeño cuerpo.

Todos los presentes observaban no tan disimuladamente con miedo a ambas y los más cercanos a la mesa donde se encontraban las dos damas arrastraban sus mesas lejos de ellas, sin saber si por instinto de supervivencia o por simple pavor a dos personas molestas.

–Ya le explico Emma-Sama que si quiere recibir el debido entrenamiento de un Reikai Tantei debe de buscar a su maestro por usted misma, lo único que podemos hacer los del Reikai es encontrar al maestro idóneo y decirle la ubicación exacta de donde se encuentre; es usted la que debe encontrarlo y pedirle ser instruida. –Explico con un retintín fastidiado viendo como la peli azul bebía su cappuccino con calma, cuando tomo su taza de té noto que este ya no se encontraba caliente.

–Pero es que como quieren que yo vaya sola al Myobokai, soy sintoísta sé que horrores ocurren hay, no pienso pisar ese lugar sola. –Dijo terminantemente mordiendo gustosa su porción de brownie. –Hmm, esto esta delicioso.

La Tendo se acurruco un poco más dentro de la chaqueta de cuero escarlata que llevaba al sentir como el lugar bajaba unos grados dejando atrás su cálida temperatura, al levantar la mirada se encontró con dos fríos pozos oscuros que prometían un infierno helado y tortuoso.

–Debe estar agradecida con que haya sido encomendada a acompañarla a buscar su llave al Myobokai, el Reikai es un lugar con mucho trabajo han hecho demasiado con conseguir un Sensei apto para inculcarle de forma correcta las artes marciales, además usted no ira sola, está muy bien acompañada. –Señalo al bolsillo del blues jean en el que guardo la polvera. –Va acompañada por un Youkai-Kami.

–Bueno, en eso tienes razón. –La de ojos castaños asintió en comprensión.

–Disculpe, joven ¿Quiere algo más? –Interrumpió una joven camarera viendo embobada a la peli azul que por el momento era él.

–Eh, sí, me podría traer otra porción de brownie y un poco más de té para mí acompañante, es que se le ha enfriado. –Dijo con la voz enronquecida impregnada de amabilidad y una suave sonrisa que consiguió que la podre se sonrojara hasta sangrar por la nariz.

La podre muchacha salió disparada al mostrador para poder cumplir con el pedido de Akane. La chica de castaños ojos reía disimuladamente por lo surrealista de la situación.

"Ya veo por qué Ranma aprovecha su forma femenina en los restaurantes con los meseros." –Se burlaba interiormente Akane hasta que otra vez un aura de furia la rodeo. – "Uy, Ranma..."–La rabia anido en la joven al recordar a su prometido y de un solo trago acabo con su cappuccino.

–No entiendo a los humanos de hoy en día. –Soltó al aire la Shinigami. –Ahora son más, no sé...–Se interrumpió buscando la palabra adecuada.

–Estúpidos. –Propuso la chica de camisa negra de cuello Mao.

–Algo por el estilo Oujo-Sama. –Acordó mirando a su interlocutora.

– Te he dicho que no me llames Oujo-Sama, me siento extraña cuando me llamas así.

–Sí, no volverá a ocurrir Oujo-Sama. –La Tendo soltó un audible suspiro de resignación.

– ¿Ne, Ayame? ¿Y exactamente donde esta esa llave? ¿Cómo es? –Le cuestiono paseando su castaña mirada por todo el acogedor local.

–Se encuentra en una posada llamada Ryoukan, en la habitación número 154, no sabemos con exactitud qué forma tiene solo que pertenecía al prospecto de maestro elegido para usted y que tiene gran valor emocional para él; lo cual es el propósito de la búsqueda ya que sin ella podría perderse en el infierno, esta llave abrirá el camino al infierno y la guiara hacia su próximo Sensei.

–En pocas palabras estoy buscando algo del que no tengo una mera idea y que siquiera ustedes conocen su forma.

–Sí, Oujo-Sama.

La cara de Akane se sombreo de negro y la deprimente aura oscura volvió a rodearla, a su parecer se estaba deprimiendo muy seguido últimamente, sin contar que su temperamento estaba más explosivo que nunca.

Ningenkai. / Sarayashiki.

En el departamento de la familia Urameshi se encontraban discutiendo un peculiar grupo de personas, tanto demonios como humanos se encontraban hay reunidos en espera de la única persona que podría sacarlos de su intriga, las cuales rápidamente se callaron cuando apareció en el lugar una joven de cabello celeste que montada en un remo.

Una vez la joven aterrizo y se instaló en uno de los sillones del vestíbulo fue bombardeada de preguntas.

Un joven Kitsune se encontraba sentado junto a dos castañas, a una se le notaba preocupada, la chica no deseada que su impulsivo novio se volviera a involucrar en una batalla como las de su tiempo en el instituto, en cambio la otra permanecía tranquila fumando un cigarrillo.

–Entonces, ¿Qué descubriste Botan? ¿Qué dicen en el Reikai del estallido de Youki del otro día? ¿Es acaso otro enemigo? ¿Es un Youkai poderoso?

Preguntaba un impaciente joven con abundante fijador en el pelo; a la derecha del chico un alto peli naranja con cara de idiota asentía como apresurando a la de ojos rosa–Chicle a hablar, mientras unos metros más atrás un joven de estatura más bien baja miraba fijamente a la susodicha, dando a entender que él también quería saber.

–Jeje, chicos dejen de intimidar a Botan. –Se escurrió una gota de sudor por la nuca del zorro pelirrojo del grupo. –Botan, por favor ¿Podrías decirnos que averiguaste?

–Ah, gracias Kurama, tal parece que si hay alguien que si sabe cómo se debe tratar a una dama. – Respondió la chica lanzando una mirada de molestia al Hanyou de Mazouku.

– ¿Dama? ¿Cuál dama?

La ofensiva pregunta provino del demonio de tres ojos.

– ¡Ehhhh!–La Shinigami se quejó insultada.

– ¡Jajajajaja, esa si fue buena Hiei!– Urameshi se reía escandalosamente.

– ¡Basta, ya!–Exclamo el más alto de los jóvenes impaciente. –Quiero saber qué cosa libero esa Youki tan aterradora.

–Bueno, ya, ya, Kuwabara tiene razón, yo también quiero saber qué fue lo que averiguo Botan. –Dijo seriamente el Ex-Detective del Reikai, todos guardaron silencio y prestaron atención a la Shinigami.

Todos permanecían expectantes por la futura información, la monstruosa Youki que se extendió por todo Japón pocos días atrás había sembrado el terror en todos aunque no lo quisieran admitir por temor a que al exteriorizar sus miedos estos se volvieran realidad, y que verdaderamente ellos no fueran rivales para esa brutal presencia; Kurama se sentía de la misma manera.

–Verán...–La chica adopto un semblante muy serio, todos se inclinaron hacia la guía espiritual ansiosos de saber de aquella extraña presencia. –No pude averiguar nada. –Concluyo rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa.

– ¡¿Nani?!

–Lo que oyen, solo se escuchan rumores, pero no hay nada concreto, algunos dicen que es un Daiyoukai de la antigüedad que ha despertado, otros que es un psíquico, e incluso que fue el próximo Reikai Tantei, que ha sido escogido personalmente por Emma-Sama.–Les comunico nerviosamente.

– ¿Qué dices, Botan? –Se impresiono el castaño del chupete. –Mi padre nunca ha escogido a un Detective, y todas las reliquias espirituales que pueden despertar a un Daiyoukai son resguardadas por Reikai, es imposible que un humano por más psíquico que sea tenga el Ki necesario, y además los Daiyoukai son muy quisquillosos y no aceptarían que un humano los despertaran jamás. – Aclaraba Koemma.

–Pero eso es lo que dicen en el Reikai, Koemma-Sama, incluso los espíritus investigadores no hablas más que de eso, incluso se lo puede preguntar a Ogri.

– ¿A Ogri?

–Hai, hasta los Onni no paran de hablar de lo mismo, incluso dicen que una chica estuvo en el Castillo de Emma-Sama.

– ¿Podría ser...? ¿Qué mi padre escogió a una chica como Reikai Tantei?–Expreso con gran seriedad.

– ¡Jajajaja! ¡Jajajaja! ¿Qué dicen? ¡Jajajaja! ¿Una Chica? ¿Cómo Reikai Tantei? ¡Jajajaja! –Reía escandalosamente el joven Mazouku sujetando fuertemente su estómago mientras se destartalaba de la risa en el suelo.

– ¡Yusuke! ¿Qué hay de malo en que una chica sea una Reikai Tantei?–Keiko increpó mientras le jalaba de las orejas al chico Urameshi.

–No- no tiene nada de malo, Keiko, es solo que no veo a una chica en un puesto así. –Contesto olvidando por completo cuando conoció a la primera detective del mundo espiritual, Kuroko Sanada.

–Entonces no tenemos nada verdaderamente de utilidad ¿No es cierto, Botan?

La voz del pelirrojo atrajo la atención de los restantes, el lugar volvió a su seriedad inicial y pronto todos se sumieron en sus pensamientos tratando de encontrar algo de lógica en ese mar de incógnitas.

–Voy a ir a hablar con Genkai. –Comunico el Imiko.

– ¡Espera, Hiei, voy contigo!–Dijo Kuwabara, mientras Hiei salía del lugar por la ventana sin esperar al alto joven, el cual quería ver a su Linda Yukina.

El resto de los jóvenes se quedaron en la residencia Urameshi hasta ya entrada la tarde, la primera en despedirse fue Botan, seguida de Koemma; el Kitsune pelirrojo también partió del lugar y por ultimo Yusuke acompaño a Keiko a su casa, todos con una gran intranquilidad conscientes de que quizás un nuevo enemigo se estaba acercando.

Ningenkai. /Hokkaido.

La joven Tendo rompió el silencio con estornudo.

-"Estarán hablando de mí."-Se convenció evitándola posibilidad de un resfriado.

En la recepción de una posada de la fría isla japonesa se encontraban Akane y Ayame, la joven se alejó un momento de la Shinigami, el lugar no era muy grande ni innovador, poseía un estilo conservador y tradicional en todo el sentido de la palabra.

En el silencio del lugar recordó cómo conoció formalmente a la pequeña fantasma que había logrado encontrar la información necesaria para comenzar su entrenamiento.

Flash Back.

Después de su audiencia con Emma-Sama, había sido escoltada otra vez hacia la habitación que le asignaron, le comunicaron que mientras se localizara un instructor capacitado para su entrenamiento estaría en rehabilitación intensa para luego comenzar con el verdadero entrenamiento que le sería impartido por él.

Una vez dentro de la habitación cerró la puerta y se deslizo por la misma. No podía creer que todo esto le estuviera ocurriendo, no solo había estado a punto de morir otra vez sino que ahora alguien la iba a entrenar, era poseedora de un poder increíble y acababa de hablar con Emma-Sama, era algo inverosímil y a su vez tan real.

-Me alegra que por estés bien, muchachita.-Una voz resonó por el amplio cuarto.

-¿Eh?

En la cama donde ella despertó estaba la pequeña que había ayudado en el cementerio, sonreía como si se encontrara con un amigo al cual no ha visto desde hace mucho tiempo.

Con una sonrisa animosa la pequeña de pelo aguamarina se acercó a la niña que se parecía a su vieja amiga.

-¿Cómo te llamas? Yo soy Sayaka, soy una Investigadora.-Comunico una vez estuvo más cerca de la chica.

-Yo soy Tendo Akane. -Respondió admirada por lo bella que era esa chiquilla, parecía una muñequita.

-Tendo... Eso es de ayuda. –Murmuro anotando en una libretita en sus manos.

–Ey ¿Para qué es eso?–Interrogo señalando la libreta.

–Es para encontrar a tu familia y verificar algunas cosas que me pidió Emma-Sama.

– ¿Eh?

-Bueno, Tendo Akane, yo solo espere para saber tu nombre y poder decirte lo siguiente.-Dijo teatralmente mientras se bajada de la cama y se dirigía hacia la puerta de la recamara, la Tendo sonrió por lo graciosa que era la investigadora.-Gracias por salvarme.-Y una vez pronunciadas las palabras la pequeña fantasma salió por la puerta.

A Akane no se le borro la sonrisa en sus labios y una sensación cálida se asentó en su pecho.

Fin Flash Back.

–Sayaka... ¿Qué estarás haciendo en este momento? ¿Ya habrás ido con mi familia? ¿Cómo estarán? –Se preguntaba dándole vueltas a la misión que Emma-Sama le asignó a la pequeña. –Kazumi debe estar muy preocupada.

–Vamos, Oujo-Sama. –La Shinigami le comunico mientras se perdía por un pasillo.

La joven la siguió hasta que la vio abrir la puerta de la habitación 154, la expectativa hizo que se tensara y un sin fin de escalofríos le recorrieron la espalda pensando que cuando cruzara esa puerta literalmente estaría a pasos del infierno.

–Es aquí ¿No?

–Hai, busque algo que pueda ser algo lo suficientemente preciado para volverse una llave al infierno.

– ¿Y eso que sería?

–Dígame usted. –Ayame se giró a verla. – ¿Qué es lo que más aprecian los humanos?

– ¿Ah? ¿Quizás algo con valor sentimental?

–Pues busque algo así. –Finiquito la mujer.

–Está bien, está bien voy a ver...

La habitación era pequeña, un almario empotrado en la pared derecha, un futon enrollado en la esquina contraria junto a un pequeño escritorio y una fotografía en blanco y negro enmarcada en sima de esta, la cual tenía el vidrio roto.

Su cuerpo se giró hacia el almario y al abrirlo lo único que estaba dentro era una camisa azul de cuello Qipao colgada prolijamente y sin una arruga, al no ver nada más se movió hasta el escritorio y tomo la foto.

A pesar de las grietas del vidrio se observaba perfectamente a las personas en la foto, cuatro hombres y una mujer muy pequeña en comparación a sus acompañantes, uno era muy panzón y el que estaba a su lado muy alto y delgado, después la pequeña mujer de piel clara y pelo en una trenza, junto a ella un gigantesco hombre musculoso y de cabello negro corto que usaba la misma camisa que se encontraba colgada en el almario, la foto lo había capturado mirando hacia la joven a su lado, y sobre el hombro del gigante musculoso se encontraba un joven de estatura promedio, muy pálido y con el cabello largo y ondulado.

Todos se veían felices y sin preocupaciones, la foto se encontraba un poco descolorida pero aun así cumplía su propósito de congelar el tiempo.

Regreso la foto al lugar al del que la tomo y abrió los cajones del escritorio, los cuales estaban vacíos con la excepción de algunas telarañas en las esquinas.

Su mirada se deslizo otra vez por la habitación sin encontrar alguna pista de lo que estaba buscando, sus ojos regresaron a la fotografía y cuando se movió otra vez hacia el almario para una segunda revisión un desnivel en el Tatami le llamo la atención a él casi tropezar con él, sus ojos se fijaron en la tabla descolocada y se arrodillo para sacarla, antes de que sus manos tocaran la tabla una corriente electrizante le hizo separarse de ella.

–Ayame, ven creo que encontré algo...

La Shinigami se acercó y aun de pie coloco sus manos sobre la tabla y ondas de color granate salían de sus manos y la tabla se desprendió del suelo cuando la peli-negra alejo sus manos.

–Ya está.

Las palabras de Ayame fueron ignoradas ya que la peli-azul estaba concentrada en el objeto antes oculto.

Una copa de oro con detalles en plata y varias talladuras en gemas preciosas, una belleza maléfica que lo único que conseguía era dejar un sentimiento de miedo en el corazón de Akane, las formas de la copa, las talladuras y los relieves parecían demonios esculpido por el mismo diablo, era aterradora la oscura aura maligna que la rodeaba, era hasta obscena. Vanidad, envidia, lujuria, ira, gula, avaricia, pereza, todo parecía arremolinarse y ocultarse dentro de la copa esperando al podre incauto que los despertaran.

Y de una cosa la pequeña dama estaba segura, ella no tocaría esa abominación, esa aberración profana.

– ¿Qué es esto? –Las palabras se deslizaron por sus labios en medio del terror, esa cosa era horrible.

–La copa del Ankoku Bujutsukai. –Nombro la blanda.

– ¿Nani? ¿Ankoku Bujutsukai? –Akane miro a Ayame tratando de huir de la perturbadora imagen de la copa.

–Es un Torneo que realizan los demonios del mundo humano para ver quién es el más fuerte a través de brutales y sangrientas batallas, y esa copa es la prueba de que se les otorga a aquellos que han ganado un Ankoku Bujutsukai, es la manifestación de su poder capaz de vencer a los Youkai más fuertes, en el torneo participan los más poderosos para ganar un deseo. –Explico.

–Ya veo, tu... ¿Crees que esto pueda ser la llave?

–Es lo más probable.

–Pásame aquella camisa por favor.

–Hai.

Una vez con la prenda en sus manos la Tendo procedió a envolver la copa en ella, tratando de que su piel no entrara en contacto con el metal. Una vez terminado se lo entregó a la Shinigami y procedió a salir de la habitación.

Ningenkai. /Nerima.

En Nerima el cielo del ocaso estaba gris y nublado, permanecía así desde que Akane desapareció confiriéndole un halo triste y lúgubre al ambiente de toda la comunidad. El Dojo parecía un campo de batalla en el cual se respiraba el arrepentimiento y la preocupación, los remordimientos de los habitantes de la casa Tendo lograban que las noches de insomnio abundaran y los momentos cuando todos estaban en una misma habitación el lugar se llenara de tensión, todos listos para atacarse entre sí.

Los pretendientes culpaban a Ranma.

Las prometidas intentaban consolarlo.

Los Tendo se culpaban a sí mismos.

Los Saotome trataban de apaciguar el lugar.

Y los más viejos eran embargados por un extraño presentimiento.

El comedor permanecía en un tenso silencio, todos a la espera de la comida que Kazumi preparaba en la cocina para volver a la búsqueda de la joven peli-azul.

Dos días habían pasado desde que Akane desapareció, ninguna noticia alentadora había llegado al hogar de los Tendo, la policía se sumó a la búsqueda ya que una de las chicas del grupo de gimnasia era hija de uno de los oficiales, a pesar de que tenían que pasar setenta y dos hora para iniciar la búsqueda, ya se había recorrido toda Nerima y los alrededores, la mayoría guardaban esperanzas pero aun así varios la habían perdido.

El silencio fue roto por un estruendoso grito acompañado por el sonido de platos rotos.

Los más jóvenes corrieron hacia la cocina solo para ver a una pálida Kazumi en el suelo con una expresión de espanto en el rostro.

– ¡¿Kazumi, que ocurre!? ¡¿Porque gritas?!–Pregunto Soun a su hija al ver que esta no emitía sonido.

La chica solo pudo señalar la ventana que daba vista al patio.

–Un-una ni-niña...

– ¿Que dices, Kazumi?–Pregunto la mujer de la Katana.

–Una-a ni-niña estaba flota-flotando en el patio. –Termino mientras Ranma y Ryouga salían por la ventana hacia el patio para comprobar tan inverosímil situación.

Al poco rato las cabezas de los dos artistas marciales se dejaron ver con expresión desconcertada. Ranma fue el que tomo la palabra.

–Afuera no hay nadie, Kazumi.

–Pe-pero... Yo, yo la vi...–La expresión aterrada de la joven preocupo a tos los presentes pero aun así decidieron no insistir en buscar fantasmas.

–Kazumi, quizás necesitas dormir un poco, te la pasas en vela toda la noche desde hace dos días, casi no comes y te la pasa llorando y caminando de un lado para el otro. –Nodoka pronuncio levantando a la joven mientras su esposo convertido en panda levantaba un letrero que rezaba "Es Cierto, Nos Tienes Preocupados."

Mientras en el piso de arriba una pequeña de cabellera aguamarina suspiraba aliviada por lograr entrar en la casa antes de ser vista por los dos jóvenes malditos, se precipito hacia una de las habitaciones al oír pasos por la escalera y un balbuceo inteligible.

Por la rendija de la puerta pudo ver dos figuras femeninas y la que, para su sorpresa, pertenecía a un panda.

Al desaparecer las figuras por el pasillo miro en detenimiento la habitación donde se encontraba, una cama con sábanas blancas y edredón rosa, un escritorio y un librero que en su mayoría tenia libros de cocina o de artes marciales, sobre la cama colgaba un ramo de flores ya un poco marchitas y varios peluches reposaban en un estante en la esquina.

–Este de seguro es el cuarto de Akane. –Dijo mientras golpeaba con su puño la palma de su mano; Sayaka salió y miro un momento la placa en forma de pato para corroborar su pensamiento. –Sí, lo es; ahora a ver... ¿Que podemos averiguar?

Reikai. /Palacio de Emma-Sama.

El anochecer caía en el Ningenkai cuando en el palacio de Emma-Sama se sentía un aura solemne que rodeaba todo el lugar y lograba poner tenso a más de uno; la razón no era otra que la llegada de Las Fuerzas Especiales de Defensa del Reikai que había sido convocado por el mismísimo Emma-Sama para abrir una vía segura hacia el Myobokai, la vista de la joven Tendo se encontraba fija en los uniformados que concentrados abrían la puerta que la llevaría a unos de los peores infiernos existentes.

Un escalofrió la recorrió y sus ojos se desviaron hasta la Shinigami de Kimono negro que se encontraba a pocos pasos de ella. Con un suspiro se armó de valor para regresar su vista al casi abierto camino.

La joven se sentía nerviosa, asustada, el pensar que irrumpiría en el infierno conseguía que un sentimiento aterrador se apoderara del ella y el miedo le nublara el juicio, ella no era lo suficientemente fuerte, siempre eran Ranma y los demás que la rescataban, los que eran los héroes de esas travesías insólitas.

¿Qué le decía que lo lograría?

–Ayame...

– ¿Si, Oujo-San?

El nombre de la Shinigami abandono sus labios antes de siquiera darse cuenta que fue su voz la que lo pronuncio.

–Yo... –Su voz se atoro en su garganta mientras sus ojos aun veían la casi terminada puerta al Myobokai.

– ¿Oujo-San...?

–Ya está todo listo, Ayame-San. –La voz de Otake interrumpió a la Shinigami la cual asintió en afirmación. – Akane-Shoujo, le tengo que comunicar que el portal se mantendrá abierto hasta las primeras luces alba, recuerde que estará penetrando en una de las áreas más violenta del Meikai y por lo tanto tenemos que restringir lo más posible la abertura. –Explico el hombre del bigote mirando a la chica que se removía nerviosa. –Si no está aquí antes de que el portal se cierre no le puedo dar la certeza de que podamos reabrirlo, a lo sumo tendría que pasar una semana para intentar abrir uno nuevo, pero dudo que su cuerpo resista estar en ese lugar por tanto tiempo. –Advirtió Otake con seriedad. – Además le deseo suerte y espero que triunfe en su misión y su regreso sea pronto.

–Ha-Hai... Ya voy... –Una pálida Akane se giró y tomo la copa que aún se encontraba envuelta por esa camisa azul. – ¿Algo más que deba saber? –Pregunto aun con el miedo latente.

Su mente se perdió en las inseguridades a las que ya estaba acostumbrada; y se volvió a preguntar si lo lograría, si sobreviviría a este recorrido.

–El nombre de su maestro es Toguro, conocido como Toguro el Menor. –Pronuncio Ayame.

–Entendido. – Asintió en dirección a la blonda. –Toguro el Menor...–Repitió para si la peli-azul.

–Suerte, Oujo-San...–Dijo mirando a la tensa joven. –Yo creo es usted...–Cuando la chica paso a su lado soltó en un bajo susurro que llego a oídos de Akane.

–Ayame...–Cuando giro a ver a la mujer esta desvió la mirada y una sonrisa se posó en los labios de la Tendo. –"Gracias, Ayame..."–Agradeció en el fondo de su corazón que se llenó de un sentimiento de coraje que la impulso a ir hacia el portal con una determinación apabullante.

– ¿Lista?

–Sí, ya me voy, nos vemos antes del amanecer. –Con una sonrisa se despidió mientras saltaba de espalda hacia el agujero de oscuros colores bermellón y purpura.

Akane podía sentir como la energía telúrica se arremolinaba en su interior, cada célula de su cuerpo ardía fuertemente, un sentimiento de seguridad y determinación se extendió por cada centímetro de su cuerpo, el miedo aun presente lo relego hasta lo más profundo de su mente. Esta era una oportunidad invaluable y no la desaprovecharía; alguien que le enseñe a pelear y que la lleve al nivel de Ranma y C.O, ella iba a conseguirlo, se volvería más fuerte con ayuda de Toguro el Menor y rompería la imagen de debilucha que todos tenían de ella.

– ¡Y tenga cuidado con las corrientes de energía maligna en el portal, son muy fuertes!–Alcanzo a gritar el Capitán de las Fuerzas Especiales de Defensa antes de perder de vista la Figura de Akane.

– ¡Hai!

Una vez dentro del remolino de energía le fue difícil respirar, las sacudidas que daba su cuerpo dentro del portal gracias las ráfagas de poder solo podía ser comparados a la violenta turbulencia de un avión, una fuerte onda la descoloco y logro que soltara la copa, pero en un rápido reflejo logro tomar la camisa, pero fue lo único que logro tomar ya que el trofeo se soltó del envoltorio y se perdió en el abismo de colores purpúreos, y justo en ese momento un único pensamiento cruzo por la mente de Akane.

"Maldición..."

To Be Continue.

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(ノ. ヮ)

-Ryuutsuki. S. Takeda.