Mashall D. Ace estaba analizando un reloj redondo que había encontrado en una de sus tantas expediciones arqueológicas. Aquel reloj, si bien no era particularmente bello ni lujoso, estaba hecho de muy buenos materiales, pues si bien lo había encontrado en el fondo de un barco hundido, este casi no estaba oxidado. Ace se percató también de una inscripción que decía su lugar de fabricación y su fecha de creación. "Fabricado en Flevance en el año 1423 en la Real Factoría de Su Majestad Beatriz " rezaba la inscripción. El joven cazador de tesoros y arqueólogo sonrió deleitado por aquella inscripción. ¡Quien diría que la familia del antiguo reino de Flevance tendría bajo su control una importante fabrica relojes! ¡Sin duda aquel era un descubrimiento importante!
- ¿Qué haces Ace? – inquirió una voz femenina haciendo que Marshall D. Ace saliera de sus propios pensamientos.
Ace volteó a ver a su interlocutora y sonrió humildemente. Era Anne Goblin, su fiel nakama y asistente de sus más locas expediciones arqueológicas. Anne era una gyojin tiburón duende, de gran estatura y de piel color cielo. Ace sonrió al verla, aquella gyojin, pese a no ser la mujer más atractiva del mundo (o al menos bajo los estándares humanos) le parecía bastante sensual a Ace, especialmente en esos momentos que ella llevaba puesto un vestido corto, el cual dejaba que se vieran sus largas piernas y acentuaba su figura curvilínea.
- Solo analizo este reloj, que encontramos en el barco que visitamos la semana pasada. ¡No me vas a creer que valioso es el descubrimiento que hice!
- Dirás el descubrimiento que hicimos, después de todo yo fui la que saqueé esa cosa del fondo. Tu solo dabas las instrucciones. – replicó Anne.
- Bueno, tienes razón, fue un descubrimiento que logramos juntos. – dijo Ace apenado.
- ¿Y qué descubriste? – inquirió Anne.
Ace se paró dejando el reloj cuidadosamente sobre la mesa, acercándose a la mujer gyojin. Pese a lo alto que era Ace, Anne lograba rebasar la estatura de su nakama por varios centímetros, incluso estando ambos parados, cosa que le hacía verse aún más imponente de lo que naturalmente se veía. Al principio la marcada diferencia de estatura le hacía sentir algo raro a Ace, quien por lo general era el más alto de todos los grupos, sin embargo, al cabo de un tiempo estaba más que acostumbrado a la descomunal estatura de Anne e incluso le parecía atractiva.
- Bueno, comprobé mi hipótesis respecto a las fabricas de Flevalence. ¡Al parecer eran controladas por el estado y la familia real! – exclamó emocionado Ace, sin embargo, Anne pareció no entender la emoción de su amigo.
- ¿Y eso que significa? -preguntó Anne rascándose su enorme nariz. Ace por su parte soltó una sonora carcajada y abrazó a aquella mujer azul.
- ¡Iremos a North Blue a excavar Flevance! – gritó Ace levantando con su fuerza a la gyojin.
Súbitamente el rostro de Anne se iluminó y sonrió mostrando todos sus afilados dientes.
- ¡Oh! ¡Que hermoso! ¡Siempre he querido ver ese océano! Hay que hacer los preparativos. ¿Qué crees que opine Hans y Akkawi al respecto? ¿Crees que ya hayan ido por esos rumbos? ¡Seguramente ha de hacer frío! ¡Hay que preparar todo y comprar ropa de invierno! ¿Crees que podamos vender algunas de las antigüedades que descubrimos en el Mar Blanco del Cielo? ¡Nos vendría bien algo de dinero extra!
- No se si sea buena idea venderlas, lo mejor sería analizarlas o dejarlas a cuidado de alguien que sepa a ciencia cierta que son y como funcionan. Y no creo que podamos explorar la antigua Flevance a gusto. Hay mucha contaminación y el gobierno custodia el área. Tendríamos que movernos debajo de los radares del gobierno y arriesgar nuestra reputación o tratar de negociarlo con burócratas. – contestó el joven ajustándose las gafas.
- Vamos, nos pudimos infiltrar a los archivos secretos de Impel Down hace dos años, infiltrarnos a esa ciudad fantasma será como quitarle un dulce a un niño. – dijo Anne sonriendo. Ace en cambio se puso serio y comenzó a rascar su espesa cabellera negra.
- Impel Down es otro tema, tuve contactos con cierto individuo que participó en la fuga ocurrida antes de Marineford y logré falsificar un salvoconducto, así que no hubo complicaciones mayores. Además, esta el riesgo de intoxicación por plomo ámbar. Tengo que calcular mis movimientos.
- ¡Por favor! ¡Solo vamos allá, usamos trajes protectores y listo! ¡No creo que el gobierno vigile esa zona con tanto empeño! – refunfuñó Anne.
- No es tan sencillo como dices, los trajes protectores que tenemos están desactualizados, tenemos que esperar a encontrar mejores trajes y asegurarnos de no enfrentarnos al gobierno, al menos de forma directa.
- ¡Eres tan ñoño y cobarde a veces! – reclamó la mujer tiburón burlandose.
- ¡No soy un ñoño! ¡Soy intelectual! ¡Y yo no soy cobarde! ¡Solo no quiero arriesgar inútilmente nuestras vidas! ¡En especial la tuya! – contestó Ace enérgicamente.
- ¿La mía? – preguntó la gyojin bastante intrigada.
Ace sintió como se le hizo un nudo en la garganta. El había amado a Anne desde hacía años. Ace recordaba como el la rescató a ella de un secuestro y como ella, pese a estar inicialmente aterrada de estar en compañía de humanos, comenzó a confiar en el y sus amigos. Pronto, Anne se integró a su tripulación de cazadores de tesoros y arqueólogos y tomo el puesto de buceadora en las expediciones subacuáticas, siendo la única persona del barco que podía sumergirse por mucho tiempo varios metros de profundidad sin ninguna dificultad y conseguir toda clase de objetos inusuales y si bien ella no era una profesional de la historia o la arqueología, con el tiempo había perfeccionado sus habilidades de forma increíble. Ella además solía ser por mucho la persona más optimista de sus nakamas, siempre pensando en las cosas buenas del mundo y soñando en grande con nuevas oportunidades, mostrándose risueña y amigable la mayor parte del tiempo. Pese a ser de una especie diferente, Ace estaba perdidamente enamorado de ella. Sin embargo, siempre sentía que las cosas no funcionarían entre ambos, en especial con el pasado que arrastraba el joven.
- ¿Ace? ¿Qué quisiste decir con eso? – volvió a inquirir la gyojin, poniendo su delicada mano sobre el hombro de Ace. El arqueólogo supo que tenía que decir algo al respecto, su confesión debía ser ahora o nunca.
- Anne, yo te amo. Te he amado siempre, desde que te conocí supe que eras el amor de mi vida. Nunca he conocido a alguien tan maravillosa como tu y no me perdonaría que algo te pasara. Anne Goblin. ¿Aceptarías casarte conmigo? – dijo Ace solemnemente, pero al poco tiempo se sintió arrepentido de sus palabras.
Algo en su interior le hizo sentir que había hecho una estupidez gigante y que aquella chica lo iba a dejar a el y a su tripulación. "¡Oh, no! ¡Ella ha de pensar que soy un idiota! ¡Seguramente ahora huirá de aquí y me cambiara por un hombre trucha!" pensó arrepentido. Sin embargo, Anne simplemente se quedó en silencio, tras lo cual procedió a besarlo en la boca, haciendo que la alargada nariz de la gyojin chocara de una forma incomoda contra el rostro de Ace.
- ¡Yo también te amo, Ace! Llevamos años de conocernos. ¿Por qué nunca me lo habías dicho? – exclamó Anne.
- Yo pensé que me rechazarías. Ya sabes, vengo de una familia algo conflictiva y no me gustaría que tuvieras que cargar con ser parte de ella. Además, se de todo el dolor que causo la tripulación de Barbanegra a tu familia. –contestó avergonzado.
Anne suspiró tristemente al escuchar de su familia. Sus padres habían sido comerciantes en una de las islas protegidas por Barbablanca, pero a la llegada de Teach al poder en esa isla las cosas se complicaron para ellos al estar bajo el caótico imperio pirata que Teach había forjado. Los padres de Anne decidieron organizar junto a otros habitantes de aquella isla un plan para envenenar a Barbanegra y su tripulación sorpresivamente. Dicha conspiración quedó expuesta antes de que pudieran hacer algo contra el, por lo que los padres de Anne, junto a varios de los demás participantes, fueron brutalmente ejecutados. Anne al ser una bebé recién nacida no recibió castigo, pues Barbanegra pensaba que era inútil castigar a alguien que no había tenido que ver con la conspiración para matarlo, por lo que la dejó viva a ella y a sus abuelos, quienes no tenían la más remota idea del plan magnicida de sus hijos. Toda su infancia Anne escuchaba historias horribles de sus abuelos sobre la crueldad de Teach y lo salvajes que habían sido los piratas de Barbanegra con su familia. Gracias a esas historias ella temía a los humanos y los veía como bestias, pensando que todos eran tan viles y egoístas como el asesino de sus padres. No fue hasta que ella conoció a Ace y su tripulación que ella fue capaz de ver lo amables que podían ser los humanos.
- Ace, tu padre murió hace años. Y aunque siguiera vivo tu no eres culpable de sus crímenes. Te amo Ace y estoy orgullosa de ti. – dijo Anne mientras abrazaba a Ace apasionadamente.
Ace no pudo evitar llorar de alegría.
- Yo también te amo Anne. ¡Hay que anunciar nuestra boda inmediatamente! ¡Hans, Akkawi, Charlotte Waffle y el resto de nuestros nakamas deben saberlo! – gritó Ace emocionado.
- ¡Ohhh! ¡Genial! Pero primero a comer algo. ¿Vamos por sándwiches de mantequilla de maní y mermelada? – dijo Anne mientras cargaba a Ace en sus musculosos brazos.
- Tu sabes todo lo que me gusta. – concluyó Ace sonriendo.
Sin duda aquel había sido el mejor día de la vida del joven arqueólogo.
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Pues aquí un One Shot de mi OC Ace D Teach que hice para matar el tiempo. El nombre de mi OC Anne Goblin esta basado en el nombre de Anne Bonny, una pirata histórica en cuyo nombre se basó Oda para hacer a Jewerly Bonney y quise que Ace pasara por una situación "inversa" a la que Teach pasó con Bonney cuando se le declaro tras Marineford.
Los demás OCs posiblemente los explique en otros fanfics, jeje. Espero que hayan disfrutado este fanfic hecho de mucho amor y galletas canelitas. Saludos especiales a Rosslie.
(PD. El dibujo es original mio y lo subí a mi cuenta de Tumblr (TakkaRulz), son libres de usarlo como les plazca y complazca).
