ONE SHOT
Caracteres pertenecen a Masashi K.
Cuando vio el gran edificio principal de estilo georgiano, se sintió intimidada. El conductor del auto no había dicho ni una sola palabra en todo el recorrido, haciéndolo parecer aún más largo de lo que era. Ella se había opuesto desde el principio, pero su abuela había insistido en usar al conductor de su familia. A ella le hubiera bastado ir en autobús.
No sabía si se encontraba lista para el cambio, la preparatoria Lawrenceville era una escuela privada miembro de las ocho escuelas más solicitadas en el norte del país, pero tenía que afrontarlo. Su futuro dependía de ello.
El auto paró y el conductor comenzó a llamar al vigilante para dejar entrar al gran coche, pero el vigilante parecía estar en modo "no molestar" y aunque tenía los ojos abiertos parecía mirar a ninguna parte.
—No me molesta caminar desde aquí.
El chofer no contestó. Y ella dio un suspiro.
—Las caminatas matutinas son saludables.
—Su abuela dijo que tenía que llevarla hasta el frente y verificar que entrara la escuela.
Sakura se rascó una ceja. Si alguien buscaba la definición de conservador, saldría una fotografía de su abuela con una nota que diría "buscar también en anticuado".
El chofer miró su reloj y dio un resoplido. Le ponía de mal humor no cumplir las órdenes a la perfección.
—Haga su caminata matutina.
La chica sonrió y abrió la puerta del auto enseguida, quería tener un tiempo a solas con sus pensamientos. Vio a los montones de alumnos entrando por un arco construido por el barandal del colegio. Puso su atención en las mujeres, todas usaban la falda de tablones azul con oro que, obligatoriamente debía ser máximo dos centímetros arriba de la rodilla y la camisa de botones azul y encima de ella, el chaleco con el logo de Lawrenceville, bordado en oro y plata. No le disgustaba el uniforme sino lo que significaba, en su anterior escuela podría llevar su ropa casual, todos se expresaban con sus atuendos. Pero ahí, no sentía nada.
De su mochila sacó un mapa y otro juego de hojas donde estaba escrito su horario. Se incorporó a la multitud y se sintió asustada por un momento, parecía una inofensiva medusa solitaria en medio de un feroz cardumen. Se relajó. Todos charlaban con alguien, y detuvo de inmediato sus psicóticas ideas que todos la miraban. Las conversaciones que pudo oír fueron sobre los próximos exámenes, la fiesta del fin de semana pasado, la mejor amiga de alguien que había vuelto con su expareja por décima vez. Sakura sonreía para sí, todos eran personas iguales a ella, no había nada que temer. Entró al edificio y vio pancartas por todas partes, el sitio parecía una feria. Todo se complicó de inmediato, ese tipo de eventos parecían ideales para compartir con amigos. Deseó que sus amigos de su antigua escuela estuvieran ahí. Miró hacia atrás, por donde había entrado, quizá el chofer de su abuela quisiera acompañarla. Dio un resoplido, tendría que lidiar el día sola.
Todos corrían por los grandes pasillos y unas chicas se acercaron a Sakura y le dieron un papel.
—Si te interesa ingresar al equipo de animación tendremos try-outs más tarde.
—Gracias.
Sakura continuó avanzando y llegó al corazón de la escuela, el ruido era incesante y todos miraban en algún stand que frenéticamente trataba de llamar la atención del alumnado. Le empezaba a gustar esa escuela.
—Hola—. Saludó una voz de la nada.
—Oh hola.
—Veo que eres nueva.
Sakura arrugó la frente, su mente la llevó a pensar que alguien le había pegado un papel que decía algo como "soy nueva patéame".
—¿Soy muy obvia?
El chico le dio una sonrisa, ella se sintió cómoda por el gesto del chico.
—Es por el mapa en tu mano. Y creo que en tu mochila tienes todos los libros del año.
Sakura miró los papeles que había arrugado con la emoción.
—Creo que me delaté.
—Así parece, además tienes un color de cabello muy peculiar. Me habría acordado si te hubiera visto antes.
Sakura tímidamente se llevó la mano al cabello, lo llevaba peinado hacia atrás con una diadema azul a juego de su uniforme.
—¿Cuál es tu nombre?
—Soy Naruto Uzumaki—. Naruto con delicadeza le quitó el manojo de papeles que ella tenía en las manos.
—Haruno. Es muy bonito tu nombre, Sakura, Sakura-chan—. Ella le sonrió nuevamente.
—Mira, tenemos algunas clases juntos, es perfecto—. Naruto continuó mirando el horario mientras Sakura lo observaba, él era más alto que ella, su cabello rubio estaba ligeramente despeinado, se notaba que Naruto se pasaba la mano por la cabeza. El uniforme de caballero era impecable, el pantalón gris de vestir en conjunto con una camisa azul, igual a la de Sakura, el saco azul marino y una corbata plata con oro. Era hermoso de ver.
—Tienes clases también con mi mejor amigo. En un momento aparecerá por aquí. Te lo presentaré.
—¿Naruto? ¿Qué sucede hoy?
—Ah, sí claro, eres nueva. Hoy no hay clases, que divertido que hayas entrado justo hoy.
—¿Entonces?
—Los clubes son importantes para esta escuela, y es una tradición que al mes de haber empezado las clases abren sus puertas para recibir nuevos integrantes.
Sakura volvió a mirar por todas partes, tenía sentido que todos se esforzaron muchísimo por atraer la atención de los jóvenes. Había mucho dinero invertido en cada lugar.
—¿Tú perteneces a alguno?
—¡Claro! Estoy en el club de artes marciales. Nos entrenan como si fuéramos ninjas.
Sakura se impresionó, no esperaba que Naruto fuera un chico rudo.
—¡Hey teme! ¡Por acá! —. Naruto agitó las manos y llamó la atención de todos, incluyendo su objetivo.
Sakura se giró para verlo, le llamó la atención que el joven tenía el cabello un poco más largo de lo que le permitían en su anterior escuela. Los ojos negros del joven se cerraron al ver a su mejor amigo, respiró y le sonrió en seguida.
—Sasuke, hola. ¿Por qué llegaste tarde?
El joven llegó sin ver a Sakura, se puso al frente de Naruto.
—Llegué a tiempo. A ti te citaron antes en detención ¿no?
Naruto silenció abruptamente a su amigo, no quería que su nueva amiga tuviera una mala impresión.
—¿Qué dices? Era una cita para hablar porque soy de los mejores de la clase. ¿Oíste? Bueno, cambiando de tema. Sasuke, ella es Sakura Haruno. Es nueva.
Sasuke volteó su cabeza para ver por primera vez a la chica nueva. La saludó cortésmente, dándole su apellido. El tono de su voz sorprendió a Sakura, era más grave de lo que pensaba. Y tenía que admitirlo: era muy atractivo.
—¿También estás en el club de artes marciales?
Sasuke se quedó pensativo.
—Entre otros clubes, sí.
—Vaya, ¿puedes estar en diferentes?
Sasuke pasó la mirada por la gran mochila que Sakura tenía en la espalda.
—Sí, es bueno para tu curriculum—. Se dio un breve silencio. —¿Sabías que no hay clases hoy?
Naruto rio. Sasuke se llevó una mano al cabello, miró a Sakura, no había sido su intención decir eso.
Sakura se unió a la risa de Naruto, le agradó que Sasuke se sintiera apenado por su comentario.
—¡Vayamos a almorzar! Muero de hambre—. Dijo Naruto tomando por el cuello a ambos jóvenes.
Los muros de la gran cafetería eran de ladrillo, aunque estaba modernizada habían tratado de preservarla por más de ciento veinte años. Los muebles del comedor eran de madera pura. Aunque eran muy elegantes parecían lúgubres.
Naruto se había ofrecido a llevar la pesadísima mochila de Sakura, a cambio la chica llevaba la mochila de Naruto, que no tenía nada dentro.
—La comida es decente, pero si quieres traer algo de tu casa sería mejor.
—¿Ustedes lo hacen?
—Sí, tengo montones de paquetes en casa. El agua caliente es cortesía de Lawrenceville—. Naruto señaló el plato de fideos.
Sasuke tenía un vaso de café caliente, aún era muy temprano para almorzar. Pero su amigo siempre era así, además, nunca le negaba a Naruto la cena después del entrenamiento.
—¿En qué otros clubes estás, Sasuke?
El joven bajó el vaso, y miró a Sakura para contestar eso.
—Apreciación a las artes, física avanzada, Shakespeare, periodismo, artes marciales, pero eso ya lo sabías—, Sasuke le sonrió, no quería parecer engreído, pero se sentía con la presión de igualar el currículum de su hermano.
—Puedes ingresar a cuantos quieras, mientras mantengas tu promedio y seas organizada.
—Te faltó mencionar que entrarás a Akatsuki—. Añadió Naruto.
—¿Akatsuki? ¿Es otro club? Suena a organización criminal.
Naruto rió y Sasuke se limitó a hacer una cara de duda, después comprendió que era una broma. Sonrió de todos modos.
—Es algo más complicado, es como una comunidad, los jóvenes líderes están ahí—. Contestó Sasuke.
—Akatsuki está conformado por algunos líderes de los clubes, todos son muy talentosos y tienen un curriculum impresionante. El hermano de Sasuke está ahí.
—Vaya, debe ser ... complicado—. Replicó la pelirrosa.
Sasuke abrió la boca para protestar, pero no dijo nada, la respuesta de Sakura lo había tomado por sorpresa. Ante el conocimiento de que el hermano de Sasuke era miembro de Akatsuki las respuestas siempre eran como "impresionante" "tienes que llegar ahí también" o incluso más desconsideradas como "tu hermano te ha puesto en un punto difícil de conseguir". Sasuke se sintió comprendido por Sakura y agradeció eso.
—Sakura-chan ¿por qué llegaste hasta hoy? Digo ya tenemos un mes de clases.
Sakura dio un sorbo a su café.
—Ah, creo que fue porque al fin mi familia se puso de acuerdo. Mi meta es entrar a Oxford. Y mis posibilidades son aún mayores si estudiaba en Lawrenceville.
—Qué decidida. Me agrada Sakura-chan.
—¿Por qué dices que tu familia? — Preguntó Sasuke intrigado.
—Bueno, mis padres son activistas, no fueron a la universidad, pero aun así ellos apoyan mis sueños...
—Sakura-chan, no quiero ser entrometido, pero Lawrenceville es... costosa. ¿Cómo lo llevan tus padres? — Preguntó Naruto.
—Aquí viene la otra parte de mi familia. Mis abuelos se encargaron.
—Vaya, es como descubrir que tienes familiares ricos. Es como una gran Navidad.
—Basta Naruto—. Dijo Sasuke
—No, no me molesta. Sé que suena fantasioso, como si fuera un genio que concede deseos y vino cuando mi educación se volvió costosa para mis padres. Pero no fue así.
—Lo siento, no quise decir eso.
—Siempre he sabido que mis abuelos tienen una gran fortuna misteriosa, mi madre no quiso ser parte de eso cuando fue mayor de edad y decidió entregar su vida al activismo, tiene muchas fundaciones.
—Es adecuado para tu curriculum—. Señaló Sasuke.
—Lo sé.
—Oh. Lo olvidé, tengo una reunión con mi tutor. Últimamente me cita muchísimo. Sakura-chan, te veré más tarde. Espero que te vaya bien en tu primer día—. Naruto se levantó rápidamente de la silla y recogió sus cosas para salir corriendo.
—Gracias Naruto.
Sasuke y Sakura se quedaron en la mesa, ellos no se habían dado cuenta por la conversación que el trío compartía, pero las demás mesas comenzaron a llenarse y el ruido reinó en el comedor.
—¿Quieres ir a tu locker? Será idóneo para que organices tus cosas.
—Seguro—. Dijo Sakura a Sasuke.
Sasuke se levantó y tomó la gran mochila de Sakura, sin problema se la puso en el hombro y comenzaron a caminar.
—Este debe ser.
Sakura trató de abrirlo con la clave que le habían dado. Pero no funcionaba.
—Déjame intentar. Son muy antiguos, a veces se confunden los números. Listo.
El locker estuvo por fin abierto y Sakura puso todos sus libros en el sitio, Sasuke se tomó un tiempo para mirarla, sin duda le había agradado y después de escuchar lo de Oxford, vaya, era maravillosa. Fuera del cliché que abundaba en Lawrenceville.
—Deberías visitar todos los clubes que hay hoy. Este es un día muy esperado y todos se esfuerzan mucho para conseguir miembros.
Sakura asintió a la sugerencia.
—Los más solicitados son los que poseen algún miembro de Akatsuki. Podrás identificarlos porque su logo es una nube roja.
—¿Qué significa?
—Cuando entre a Akatsuki me lo dirán.
Sakura le sonrió a Sasuke.
—Bien.
—Tengo que irme. Bienvenida.
—Sasuke... ¿te veré después?— Sakura intentó no sonar desesperada, pero era su primer día y solo había hablado con dos personas. No quería pasarlo completamente sola.
—Sí. Naruto y yo te buscaremos luego.
El joven le dio una mirada reconfortante. Sakura lo sintió de inmediato, ese impulso de seguridad. Cuando Sasuke se fue, Sakura acomodó su locker, exageró su tardanza para no afrontar el primer día sola. Se puso la mochila y respiró fuerte.
"Aquí vamos"
Le dio un cerrón al locker y comenzó a caminar por el pasillo sin ver el mapa. La joven no se dio cuenta que una hoja había salido de su armario. Lentamente descendió hasta suelo. En un minuto entero, otro joven aparentemente mayor entró en el mismo pasillo, se tomó su tiempo para despejarse, era un día muy agitado para él. En el suelo vio un papel tirado. Le llamó la atención y tomó la hoja, le dio un vistazo y sonrió.
—Qué cabello. Hola, Sakura Haruno— dijo en voz alta.
Sakura comenzó a deambular por todo Lawrenceville, era maravillosa, el arte georgiano estaba en cada rincón de la escuela. Le agradaban los bellos jardines que había en el exterior, las ventanas hermosamente diseñadas. Poco a poco dejó de pensar en su antigua escuela.
Entró en una sala diferente al resto de los salones, ésta parecía un laboratorio con una tonalidad antigua, pero con instrumentos modernos. Sakura lo observó con mayor detalle, no era un laboratorio, era un taller. La mayoría de las personas en la habitación estaban admirando una obra creada con madera, todas estaban expuestas en el salón. Sakura se acercó a la más llamativa a sus ojos. Era una marioneta. Estaba hermosamente diseñada, el autor debía haberle puesto mucho empeño. Sakura había visto muchas películas de terror donde las marionetas daban miedo. Se sintió avergonzada por haber comparado esa bella obra de arte con un filme de horror.
—Hola.
Sakura se sobresaltó y le dio la espalda a la marioneta.
—Hola, no toqué nada—. La chica levantó las manos en defensa. El joven rió, era angelical. En el saco de Lawrenceville tenía un pin de una nube roja. Sakura estaba hablando con un miembro de Akatsuki.
—No te preocupes. No son esculturas de un museo. Me llamo Sasori. Este es mi club, aunque más bien yo lo llamo taller.
—Vaya, se dedican a hacer arte.
Sasori le indicó con la mano por donde dirigirse. Había más marionetas presentadas, aunque no todas eran figuras humanas, algunas eran más abstractas. Hermosas de ver.
—En este taller trabajamos con la madera, martillos y muchos tornillos. Creamos lo que sea en que pienses, pero eso solo es recreativo. Para apaciguar nuestra naturaleza artística.
Sakura se maravillaba con las palabras de Sasori, su cabello rojo y su piel apiñonada, todo en perfecto y hermoso balance.
—Nuestro verdadero objetivo es la construcción de viviendas. Cada cierto tiempo hacemos una gala de nuestras obras y con lo que recaudamos podemos financiar un proyecto para construir casas a las personas menos afortunadas.
—Wow, esto es, digo lo que haces es, wow, estoy muy conmovida.
Sakura se llevó una mano al pecho. Justo por debajo de su corbatín azul. Sasori miró sus facciones una vez más, comparada con sus obras, la belleza de Sakura era sublime.
—Gracias, tenemos mucha respuesta.
—¿Trabajas con algún activista?
—He tratado de enlazar a Hábitat para la Humanidad, pero Lawrenceville solo es educación media superior. A ellos les interesan más las universidades.
—Conozco a algunos activistas que podrían interesarse en tu proyecto.
—Sorprendente, sería genial.
—¿Te sirven sus e-mails?
—Incluso si fuera su correo postal, claro que me servirán—. Sakura sacó papel y lápiz de su mochila. Anotó un par de cosas en el papel y se lo entregó a Sasori.
—Los conozco. Antes de entrar a Lawrenceville participé con ellos en voluntariado. Son increíbles personas.
—Qué pequeño es el mundo.
—Eres bienvenida cuando lo desees.
Sasori extendió su mano para estrecharla con la de Sakura, la chica al principio dudó, en Lawrenceville había mucha formalidad. Al contacto con la mano de Sasori, Sakura se extrañó que su mano fuera suave, esperaba justo lo contrario.
—Gracias. Nos veremos después.
Sakura salió con una sonrisa, el arte de Sasori se había robado su corazón y que hablar de la labor que hacía. En ese momento entendió porque pertenecía a Akatsuki, su genialidad era majestuosa. Ya quería ver el siguiente club.
Sakura continuó caminando, no sabía porque, pero tenía una sensación de perseguimiento. Aunque estaba en la escuela, nadie intentaría acecharla en ese recinto. Y menos en su primer día, ¿o sí?
La joven entró al baño de mujeres, se vio en el espejo tratando de relajarse.
"Tranquila, todo acaba de salir muy bien con Sasori". Se acomodó el corbatín y volvió a salir al pasillo. No había nadie afuera, tal vez era solo su imaginación. Sakura escuchó un estruendoso ruido al doblarse el pasillo, se apresuró a ir y se sorprendió de encontrarlo vacío. El ruido había provenido de una sala de clases.
—¿Está usted bien?—. Inquirió la joven.
La persona de ahí adentro parecía llena de furia, se giró para mirar a Sakura y se serenó rápidamente.
—No quería asustarte. Disculpa.
—No era mi intención entrometerme. Disculpe.
—Hoy todos amanecimos benevolentes ¿no crees?
Sakura le sonrió tímidamente, los ojos del hombre se fueron a las manos de Sakura, ella sostenía un mapa. Él recordaba su apellido, ese cabello era difícil de pasar desapercibido.
—Soy el profesor Kakashi y me acabo de dar cuenta que tienes un mapa en la mano porque eres nueva y olvidé presentarme contigo en la mañana.
Kakashi se llevó una mano a la frente y suspiró.
—¿Profesor Hatake?
Kakashi sonrió y le sonrió a Sakura.
—Qué formal eres. Ahora, disculpa no haberme presentado esta mañana. Se atravesó algo que me mantuvo ocupado.
—¿Lo qué lo hizo enojar así?
Kakashi le acercó un banco a Sakura para acercarla a su escritorio. Le indicó que se sentara y Sakura rápidamente tomó asiento.
—No, ah, ¿ya dije que sentía haberte asustado? No quiero que te lleves una mala primera intención de los maestros de Lawrenceville. Si gustas puedes prestarme tus documentos. Haruno ¿verdad?
Sakura asintió.
—Cuando leí tu nombre lo asocié a los árboles de flor de cerezo que hay en Japón. Florecen en la primavera.
—Haruno significa "campo de primavera". Entonces mi nombre significa campos de primavera de los cerezos en flor. Es una mala broma de mis padres.
—Es profundo. Me agrada.
Kakashi tomó los documentos de Sakura, sus calificaciones de su anterior escuela, sus actividades extracurriculares. Hatake se impresionó por el magnífico historial.
Sakura frunció el ceño. Ella recordaba tener dos copias de su curriculum. Solo tenía una en el portafolio.
—Mi nombre es Kakashi Hatake y estás bajo mi tutoría, puedes llamarme Kakashi, es un acto de confianza que les doy a mis tutorados.
Kakashi sonrió y continuó.
—Mi trabajo con los tutorados es evitar que se metan en la menor cantidad de problemas, y si es así, resolverlos. Vemos las calificaciones, trabajamos las relaciones difíciles con otros profesores, también si tienes alguna situación que merezca atención. Ese tipo de cosas.
Sakura asentía a todo lo que decía Kakashi.
—Espero que nos llevemos bien porque esto no se acaba hasta que te vea graduándote. ¿Alguna duda?
—Sí.
—Qué rápido respondes, espero no sea algo muy difícil.
—¿Por qué estaba tan enojado antes de que entrara aquí?
—Dios, sí fue difícil tu pregunta. Muy bien supongo que eres mi alumna entonces debemos crear estos lazos de confianza.
Kakashi se levantó de su silla y le dio la espalda un momento a Sakura.
—El final de mi novela Icha-Icha no me gustó. Creí que sería autoconclusivo, pero parece que será una dilogía. El maestro Jiraiya es impredecible.
Sakura hizo una expresión extraña, Kakashi no era lo que esperaba, su apariencia lo hacía ver misterioso y frío. Estaba agradecida de que fuera su tutor.
—¿Alguna otra duda?
Sakura estaba a punto de contestar cuando alguien llamó a la puerta.
—Pasa. Sé que vendrías.
Sakura miró al joven que estaba entrando. Por alguna razón se le hacía familiar. Era hermoso de ver por cualquier ángulo. Sakura sintió de inmediato una especie de magia que rodeaba a este joven.
—No te quería interrumpir. Pero hice algunos exámenes de prueba con Naruto esta mañana. Creo que necesitará más asesorías. Haz los primeros pasos y yo me encargaré del resto.
Sakura se asombró. En primer lugar, estaban hablando de Naruto, la primera persona con la que hizo amistad en Lawrenceville y, en segundo lugar, que este joven le diera órdenes a Kakashi. Era increíble, solo eso podía opinar Sakura.
—De acuerdo, no olvides recordarme, tiendo a olvidar cosas ¿no Haruno? Ella es mi nueva alumna, está dentro de mi tutoría ¿afortunada no?
—Mucho, crecerás mucho como estudiante y como humano con Kakashi—. Dijo el joven.
—Gracias.
—Sakura, él es Itachi, fue mi primer alumno tutorado cuando llegué aquí. Y debo decir que todo salió bien. Es senior. Itachi, ella es Sakura Haruno, hoy es su primer día, quiere entrar a Oxford y su nombre del japonés significa campos de primavera de los cerezos en flor, ella es freshman.
Sakura se sintió halagada porque Kakashi intentara recordar detalles de ella. Itachi extendió su mano y estrechó la de Sakura, la joven pelirrosa observó que Itachi usaba un anillo rojo.
—Bien, puedo darte un recorrido rápido. Por ser día del club me temo que no habrá clases, pero hey, es como una segunda oportunidad para mí, puedo presentarte mañana a tus maestros, incluso me presentaré de nuevo—. Dijo Kakashi y eso hizo reír a Sakura.
—No te reprocho que hayas olvidado que tenías que hablar conmigo esta mañana.
Itachi la observó hablar y sonrió. Observó la profundidad de sus ojos color verde esmeralda.
—Estaré en los clubes, y tú tienes mucho trabajo, no me molesta llevar a la señorita.
—Gracias tutorado. No olvides recordarme lo de Naruto.
Sakura e Itachi salieron del salón de Kakashi. Ella iba unos pocos pasos detrás de él, su cabello era muy largo. Itachi usaba impecablemente el uniforme de Lawrenceville, no llevaba mochila y eso la extrañó.
—¿Has visto algún club al que quieras pertenecer?— Preguntó Itachi.
—Aún no he explorado bien. Fui al taller de Sasori.
—Es un artista.
—Sí, es increíble. Me parece bello que use su arte para el beneficio de otros. Es admirable.
Itachi hizo silencio y Sakura sintió una breve incomodidad.
—¿Perteneces a algún club?
—Sí, solo a uno. Te llevaré ahí después.
—De acuerdo.
—Este club es muy bueno también. Entra y cuando termines estaré por aquí.
Sakura vio a Itachi alejarse rápidamente. La puerta doble de madera no le decía nada sobre lo que estaría a continuación. Con cuidado abrió la puerta y volvió a quedar maravillada. Las tristes paredes del salón estaban bañadas en hermosas obras de arte, la iluminación del aula estaba dada por las pequeñas ventanas que estaban. Además, había un tragaluz en el techo del salón. Había muchísimas personas dentro, Sakura se mantenía al margen, había tanto que ver, esculturas humanas que parecían estar hechas de azúcar, delicadas y sofisticadas. También había pinturas por todas partes. Miró de cerca un retrato, en él estaban siete caballeros de pie, reconoció a Sasori e Itachi.
Un joven se dirigió hacia Sakura, intentó acercarse a ella lo más casual posible pero no funcionó, ella vio su intención desde antes.
—Hola— dijo él.
—Hola.
—Te vi sentada con Naruto esta mañana. Supongo que es tu primer día.
—Sí ¿cómo lo supiste?
—Naruto habla muy fuerte.
—Soy Sakura.
—Sai.
—¿Eres de este club?
—Sí, es apreciación a las artes. Hacemos de todo aquí. Pintura, escultura, tallado.
Sakura comenzó a caminar entre las obras, a diferencia entre el aula de Sasori, este tenía una estética diferente. Existía una paleta de colores y una temática.
—El autor y la fecha de elaboración están en la tarjeta de información—. Dijo Sai cuando Sakura se quedó absorta por una escultura. —Bienvenida, si tienes dudas soy todo oídos.
Sakura le sonrió y Sai la dejó disfrutar de las obras por su cuenta. El joven fue a hablar con más interesados en el club. Le agradó su personalidad, era único.
La temática de esa muestra se llamaba "Cuerpos celestiales, moda y la imaginación católica", usaban la inspiración de temas religiosos y plasmaban sus obras. A Sakura le pareció increíble la pintura de una mujer, era como una deidad, su cabello rubio largo y sus ojos azules. Sostenía en una mano un corazón y en la otra una espada. En la tarjeta de información tenía de título Santísima Trinidad.
Sakura volvió a ver a Sai, ahora hablaba con otro joven. La pintura tomaba otro matiz ya que había hablado con el artista, se sintió plena con tan solo verla. Se recordó a sí misma felicitar a Sai antes de salir. Sakura permaneció más tiempo viendo la exposición de arte. Las obras que más le cautivaban siempre estaban firmadas por Sai y por D. Le molestaba la impersonalidad de D. Al principio vacilaba y después comenzó a estudiarlas mejor, con solo ver la técnica bastaba para saber si la obra era de Sai o de D.
Sakura caminó hacia Sai y le tocó el hombro, el pálido joven giró para verla.
—Me gustaron muchísimo tus obras. Gracias por compartirlas.
Sai sonrió orgulloso.
—¿Cuál fue tu favorita?
Sakura y Sai hablaron un rato, se podía ver la emoción del joven con tan solo hablar de técnicas básicas.
—¿De dónde sacas tanta inspiración? Es sorprendente.
Las mejillas de Sai se pusieron rojas.
—Mi novia es gran parte de mi inspiración, suena trillado, pero siempre es mi musa, también recurro a la música y el cine para inspirarme. Aunque una particularidad que tiene este club es que la inspiración es una prioridad, nuestro líder siempre busca la manera de tener estímulos creativos.
—El dibujo de la Trinidad, es bellísimo.
—Gracias, Ino no estaba muy de acuerdo en que lo expusiera.
Sai hizo una pausa para admirar su pintura. Le hizo feliz que lo felicitaran por su trabajo.
—¿Qué otra obra te pareció sorprendente?
Sakura pensó un momento y señaló.
—Esa es de parte de nuestro líder. Sigue muchas corrientes artísticas, es muy talentoso. Y, ahí está.
Sakura no miró de inmediato, se tomó su tiempo para girar a verlo.
No era nada como lo había imaginado, era mejor, su auténtica apariencia era artística, el rubio joven estaba de pie sosteniendo un teléfono.
—Si quieres decirle algo sobre sus obras adelante, aunque es muy modesto.
—Gracias, aunque no quiero molestarlo.
—Como gustes. El arte también está presente en las palabras.
Con esas últimas palabras de Sai, Sakura sintió impetuosas ganas de hablarle al líder. Era increíble lo que unas obras de arte podían provocar. Artistas como Sai y D podrían lograr que el espectador sintiera los mismos sentimientos que ellos.
Sakura se dirigió lentamente hacia donde D.
Su conversación por teléfono parecía intensa.
—Si no es Nueva York no me importa entonces.
Del otro lado de la línea le replicaban.
—Porque es un acuerdo que tenemos, ¿entiendes? Una obra de mis compañeros tiene que irse al museo de Nueva York.
Sakura decidió que no sería ideal hablar con D, en ese momento.
—Muy bien, no se preocupe París me ofertó por la obra de mis compañeros.
Y colgó.
Sakura se quedó anonadada, perdió las palabras que iba a decir.
D se puso unos guantes y acomodó una escultura. Nuevamente Sakura estaba ahí.
—¿Eres D?
El joven rubio dejó de fruncir el ceño, su mirada se suavizó y le sonrió.
—Así es, ¿pudiste reconocerme bajo mi alias?
—Me gustaría decir que sí, pero me ayudaron a saber quién eras. Estoy muy impresionada. Digo, me hizo sentir algo tus obras expuestas.
—De eso se trata el arte, me hace feliz escuchar eso.
Sakura sonrió y el joven se quitó el guante para estrecharla.
—Soy Deidara y este es mi club de arte. Hacemos muchas cosas como ya te diste cuenta, además de la temática, éstas son algunas de las obras que han puesto en algún museo importante del país.
—Vaya, eso no lo sabía.
—Sí, nuestra meta es que alguna pintura o escultura vaya al museo de arte contemporáneo en Nueva York. Para mis compañeros es muy importante. Para mí también lo es.
—Supongo que tus obras han estado ahí también.
Deidara rio, era muy refrescante escucharlo. Sakura entendió porque Sai decía que su líder hacía mucho por inspirarlos, su mera presencia le provocaba muchas emociones.
—Las obras de mis compañeros son mi prioridad, quiero que vean su arte en el museo.
—No sé mucho sobre arte, pero es inspirador lo que haces.
—Todos tenemos una corriente artística dentro de nosotros. Solo tenemos que explotarla. Algo que siempre digo en Akatsuki es que la inspiración está en todas partes. Por ejemplo, tu cabello es una explosión de color bellísima que contrasta con tus ojos, podría hacer una pintura gracias a ti.
Sakura se llevó una mano al cabello, ella había querido deshacerse hace muchos años de ese rosa tan llamativo. Anteriormente llevaba el cabello muy corto, entre más corto lo tuviera menos llamativo sería, o eso pensaba ella. Porque ese color jamás pasaría desapercibido.
—No escuché tu nombre.
—Soy Sakura.
—Qué adecuado.
—Deidara, ¿tú eres un miembro de Akatsuki?
—Sí, veo que te pudiste dar cuenta. No suelo usar la publicidad de Akatsuki para estos eventos.
Sakura asintió, llegaba el momento de irse.
—Puedes pasarte por aquí cuando quieras, tal vez en tu siguiente visita encuentres mi obra inspirada en tu cabello.
Sakura tuvo un leve rubor.
El teléfono de Deidara se iluminó. Él vio la pantalla y dio una sonrisa a modo de victoria.
—Nos veremos, Sakura. ¿Hola? Nueva York tendrá la obra, gracias por llamar.
Sakura salió del aula y se despidió de Sai. Al salir se apoyó en el marco de la puerta con los ojos cerrados, había conocido a otro miembro de Akatsuki y de nuevo esa sensación de admiración la invadió. Se preguntó cómo esos chicos tan geniales serían en casa, con sus mascotas, con sus amigos o con su novia. Sakura agitó la cabeza, estaba fantaseando mucho. Recordó que Itachi la esperaría, entró a una sala y lo vio hablando con muchas personas. Se disculpó cuando vio a Sakura y salió con ella.
—¿Lista?
Ella asintió.
—¿Qué te pareció?
—Son increíbles. Itachi ¿Qué me puedes decir de Akatsuki?
El joven se quitó las gafas y las guardó, para ser su primer día de clases ya tenía mucha información.
—¿Quieres entrar a Akatsuki?
—No, es solo que, Sasori y Deidara son miembros y son los líderes de sus clubes, y hacen muchas cosas geniales. ¿Akatsuki es sobre arte?
Itachi río.
—No, no es sobre arte. Cada miembro tiene un proyecto que desarrolla con la comunidad estudiantil y gracias a que son muy proactivos llegan a niveles impresionantes. Ya te diste cuenta ¿no? Deidara siempre contacta a grandes museos del mundo para que proyecten alguna pintura de su club y Sasori crea viviendas.
—Tú también eres de Akatsuki.
—Ah, sí.
—No era una pregunta— sonrió —Estaba afirmando. ¿Me enseñarás después?
—Claro.
—¿Itachi? Cuando estábamos con Kakashi oí que dijiste algo de Naruto. ¿Es el mismo Naruto de cabello rubio y ojos azules?
—Ya veo porque estás al tanto de muchas cosas. No pudo tocarte mejor guía, Naruto es muy popular aquí. Todos lo conocen y sabe mucho sobre la escuela.
—¿Está en problemas?
—No, pero tiene que rendir mejor en sus calificaciones. Lo estamos ayudando a eso.
—Ya veo. ¿Qué sigue en el programa?
Itachi se fijó en la puerta que seguía en el pasillo, la abrió y la cerró en seguida.
—Creo que te acompañaré aquí.
—¿Qué es esto?
—Lawrenceville tiene clubes para todos los gustos te darás cuenta de eso.
—¿Itachi? ¿Eres tú? — Dijo una voz masculina, del otro lado de la puerta.
Itachi abrió la puerta y dejó entrar a Sakura.
—Sakura él es Kakuzu, el líder de este club.
Sakura observó al caballero, sin duda lucía mayor que Itachi, su cabello negro estaba despeinado, pero portaba su uniforme con orgullo.
—Podrías explicar que es tu club y porque eres el líder, pero amablemente.
Kakuzu resopló, miró a la joven y comparó su altura.
—Eres muy pequeña para estar en preparatoria.
—Creo que tú eres muy mayor para estar en preparatoria.
Kakuzu rio fuertemente e Itachi se sorprendió, él era uno de los compañeros más difíciles y ambiciosos que tenía. Tenía que admitir que era un genio, pero muchas veces asustaba.
—Y esto ¿de qué se trata? — preguntó la pelirrosa.
Kakuzu se dio la vuelta. Itachi no sabía cómo explicarlo.
—Son finanzas y cuentas y... ¿Kakuzu esto de que se trata?
—Inculto.
—Disculpa.
Sakura miró la habitación, había muchos libros de historia, pero todos enfocados en objetos de valor y reliquias. No entendía qué tenía que ver con las finanzas.
—Kakuzu si esto es de finanzas ¿por qué hay tesoros aquí?
—Esa es la clave, niña. Este club no es de finanzas Itachi—. Itachi se encogió de hombros y le dio una sonrisa a Sakura.
—Todo comenzó cuando en mi niñez mi padre me cedió una colección de monedas, yo la odiaba era muy aburrida.
Kakuzu se acercó a una máquina de expreso muy elegante, Sakura se dio cuenta que ese joven era el que tenía el aula más lujosa, observó su uniforme y parecía estar hecho a la medida. Pensó en que no podría imaginar la riqueza que tendría Kakuzu en casa.
Les dio a los dos jóvenes un vaso de expreso, Itachi le dio un trago y le señaló a Sakura que siguieran a Kakuzu.
—La colección de monedas había sido una tradición en mi familia, yo sería la cuarta generación que la recibiría y ya valía una fortuna. Así que investigué mucho y trabajé con algunas personas para poder hacer un proyecto con ellas. Al final mi padre murió y yo vendí las monedas. Pero ese fue sólo el principio.
Sakura no entendía del todo al joven Kakuzu, solo hablaba de dinero y porcentajes.
—Pero ¿qué haces aquí realmente? — Volvió a preguntar Sakura.
—Ah sí, es cierto. Tengo un equipo que se encarga de investigar antiguos tesoros y reliquias, hacemos estudios financieros y podemos hacer viajes para ir en busca de más tesoros, venderlos y seguir financiando los viajes.
Sakura se asombró. Kakuzu era un genio.
—¿Y tienes a muchas personas aquí? Digo, las finanzas suenan difíciles.
—Aquí aprendemos querida niña.
—Pues, es excelente entonces.
—Itachi, están listas las estadísticas de Akatsuki, las veremos en la próxima reunión—. Recordó de pronto Kakuzu.
—De acuerdo.
Sakura abrió mucho los ojos ante la noticia, era claro que Kakuzu era un genio, pero no esperaba que estuviera en Akatsuki.
Un segundo después, un hombre abrió la puerta abruptamente, tenía el saco desabrochado y el cabello peinado hacia atrás.
—Kakuzu, no fuiste a la sesión de la mañana.
Kakuzu se llevó una mano al rostro, estaba irritado.
—Esperaba que entendieras el mensaje.
—Sakura, será mejor que nos vayamos.
Itachi se hizo para atrás. Sakura lo imitó.
—Hidan, no me interesa, no necesito tu estúpido coaching.
—No me digas que él también es de finanzas—. Dijo Sakura en susurros.
Itachi negó.
—Hidan ella es Sakura, le muestro los clubes. Sakura, él es Hidan, también tiene un club.
Hidan puso los ojos en ella.
—Mucho gusto. No te sientas presionada por la infinidad de actividades de Lawrenceville, con el tiempo te darás cuenta de que es lo que quieres.
Sakura se sintió conmocionada por las palabras tan comprensivas, Hidan emanaba cierta tranquilidad, aunque en su mirada pudo sentir que había caos.
—Gracias. ¿Qué haces en tu club?
—Kakuzu dice que es coaching, pero es algo más. Eres bienvenida cuando quieras.
Hidan caminó hasta Kakuzu y empezaron a hablar.
—Hidan fue criado por unos monjes de una religión muy extraña del otro lado del mundo. Ha tenido una vida muy peculiar, uno de los monjes le permitió ir a la escuela en América. Todos se dieron cuenta que no era muy brillante en las materias, pero su filosofía de vida lo llevaba siempre al éxito— le dijo Itachi.
—Wow, entonces ¿predica algo?
—No lo llama así, simplemente busca inspirar a más personas con el estilo de vida que aprendió ahí. Algunas universidades están interesadas en él. A todos nos sorprendió.
—Y déjame adivinar, ¿está en Akatsuki?
Itachi le sonrió.
—Es el miembro más nuevo.
—¿Y tú?
—Tengo tiempo ahí. Escucha, ¿qué te parece si nos vemos en la piscina en una hora? Tengo que arreglar cosas de mi club.
—¿Puedo visitarte en tu club?
—Pensaba dejarlo al final, pero si estás ansiosa...
—No— dijo Sakura cambiando de opinión rotundamente—, podemos verlo al final.
Itachi le sonrió, Sakura estaba feliz de lo afortunada que había sido porque Itachi la acompañara.
—Al final te preguntaré cosas. Pon atención.
Sakura asintió y vio a Itachi girarse para ir en sentido contrario.
La chica entró a una gran sala donde había clubes más sencillos, se daba cuenta de la diferencia que había entre Akatsuki y los clubes convencionales porque era más fácil acceder a ellos. En cambio, en los clubes de Akatsuki había entrevistas, citas para conocer a los líderes y claro, muchísima demanda. Sakura se llenó de panfletos, todos invitaban a los estudiantes a incorporarse a los equipos.
Sakura se sentó en un banco en el exterior, su primer día iba muy bien. Aún tenía tiempo libre antes de reunirse con Itachi. Pensó en buscar a Naruto y Sasuke, ver cómo estaban ellos, pero descartó la idea porque seguramente ellos estaban ocupados con sus respectivos clubes. Un pensamiento la invadió de inmediato, Sasuke e Itachi se parecían mucho.
"¿por qué no me di cuenta antes?" Sakura rio ante su propia ingenuidad. La chica se levantó del banco, el lugar en donde estaba se caracterizaba por una fuente en el centro y pisos de concreto que seguían líneas, todo lo demás era un hermoso césped que estaba cuidado. A Sakura le llamó la atención una hoja que estaba atrapada en el piso de concreto y el césped.
"Si el hermoso Apocalipsis viniera
No sería nada a lado de tus ojos
Si la luz a nosotros absorbiera
Aceptaría mi destino misterioso".
Sakura giró la hoja para ver si había algo más escrito. No había nada, pensó en qué tal vez era de un club. No lo había pensado antes, en su búsqueda no había visto ningún club de poesía. Le pareció raro.
Al levantarse estuvo decidida a explorar más allá en Lawrenceville. Tomó la hoja y la guardó en su mochila.
Sakura vio los amplios pasillos, tocaba las paredes y sonreía, era increíble como un edificio de más de cien años la hiciera sentir en casa, pensó en todas las historias que albergaban esas paredes. La joven pelirrosa vio unas puertas diferentes a todas las demás, parecían ser de un palacio, le gustó el misterio. Abrió una puerta con delicadeza y encontró una gran biblioteca, los estantes parecían llegar al techo y encontró muchas personas ahí. Le sorprendió. A pesar de ser un día libre había personas avanzando a sus estudios. A Sakura le gustó la arquitectura de la biblioteca, había unas escaleras que llevaban a un piso que tenía más estantes y una puerta con un tallado encima, era de una nube roja.
"Claro, Akatsuki"
La chica sonrió pensando en la próxima aventura que le esperaría. Avanzó rápidamente a la escalera. Llegó hasta la puerta y vaciló, respiró hondo y abrió la puerta. Nadie contestó. Sakura giró el picaporte y encontró una sala elegante de lectura. Continuó avanzando, la sala se conectaba con un estrecho pasillo que llevaba a una sala más sencilla y menos personal. Vio a muchas personas leyendo hojas que estaban en las paredes, como si fuera una demostración. Había una puerta en esa sala, Sakura había entrado por el lado incorrecto. Sus ojos se fueron hasta una chica, todos la escuchaban hablar. Llevaba su falda plisada, la camisa azul con el chaleco de Lawrenceville y su cabello estaba peinado en un gran moño, bellamente colocado en la zona alta de su cabeza, a decir verdad, su cabello azul combinaba con el uniforme, le daba un toque muy hermoso.
Pudo identificarla rápido, después de hablar con los chicos Akatsuki supo que ella también era parte del grupo.
Sakura se acercó lentamente.
—Es una bella poesía—. Dijo la pelirrosa después de leer el escrito.
—Lo es, la escribió una de nuestras integrantes.
—Fue difícil encontrar este lugar.
La chica de cabello azul sonrió. Sakura pudo ver algo en ella, como si mil historias pudieran salir de su sonrisa.
—Tiene una intención, nuestro club es de esos que tú buscas, no que te asaltan en medio del pasillo. ¿Te interesa? — dijo la chica peliazul.
Sakura vaciló.
—Sí, es que encontré esto y me preguntaba porque no había visto este club antes.
Sakura le dio la hoja a la chica, ella leyó el párrafo y sus ojos brillaron.
—Entonces sí te asaltó la poesía. Me llamo Konan, este es el club de literatura y poesía. Pero más que eso, tratamos de crear jóvenes escritores, a las universidades les agrada cuando tienen una pasión con esta. Además, es muy catártica.
Konan le mostró a Sakura algunos ejemplares que habían hecho ahí.
—Este club es maravilloso porque siempre hay una razón para escribir. Ya sea por amor, dolor, diversión. Y las fechas importantes también ayudan. Siempre solicitan nuestra ayuda en San Valentín o en exámenes finales.
Sakura vio en una mesa un libro con la leyenda: "cartas de personajes ilustres"
—¿Qué es esto?
Konan lo vio y tocó la pasta del libro, aún no se veía desgastado.
—Es una maravillosa obra que hizo una de nuestras integrantes. Pudo traducir y darles sentido literario a cartas de hace siglos. Está Roseau, Aristóteles, Cesar.
Te la presentaré.
Sakura siguió a Konan.
—Hinata, ella es Sakura. La poesía la asaltó.
Hinata la miró y le sonrió. Llevaba el cabello muy largo.
—Mucho gusto. Espero que este club sea lo que estás buscando—. Dijo Hinata, tímidamente.
—Te mostraré otra cosa. Observa.
Konan sacó un libro de cómics de un escritorio. Lo tenía separado con una figura de origami. A Sakura le pareció divertido.
—Esto lo hicimos en conjunto con el club de apreciación a las artes. Sus miembros aceptaron este trabajo. Finalmente lo publicaron y tuvo mucho éxito.
Sakura estaba muy emocionada, las ilustraciones eran maravillosas, se imaginó a Deidara y Sai dibujando para los escritos de Konan.
—¿Cómo supiste que querías hacer esto? Es tu club ¿no es así?
—Sí, soy la fundadora. ¿De qué año eres, Sakura?
—Freshman. De hecho, hoy es mi primer día.
—Vaya, qué inspirador. Tendrás muchas historias que contar de este día.
—Sí. Fue un día muy... diferente. Pero me gustó.
—Muy bien, hay que hacerte sentir en casa, ¿quieres acompañarme? Iré a dejar algo cerca. Te puedo dar un recorrido y hablarte del club.
Sakura sonrió a la propuesta.
Las dos chicas caminaron por los pasillos, muchas personas saludaban a Konan y ella sonreía a las personas.
—El primer día es difícil porque hay muchos sentimientos dudosos. Pero eso es efímero. Los amigos están ahí.
—¿Tu primer día fue difícil? — preguntó la pelirrosa.
—No tanto, tuve la fortuna de venir a esta escuela con dos amigos más, entonces éramos nosotros tres contra Lawrenceville. Después todos nos aliamos.
Konan rio y Sakura disfrutó escucharla reír.
—Eres muy talentosa, Konan, por escribir esas bellas palabras.
Ella agradeció.
—Todos tenemos en nosotros una chispa artística. Es solo dejarla salir. Eso siempre lo dice un compañero que es artista.
—¿De pintura?
—Sí, supongo que ya pasaste por su club. Nosotros somos los artistas de Akatsuki.
—Por un momento pensé que Akatsuki solo era para hombres, me da gusto que estés ahí.
—Te entiendo. Akatsuki nació como una inquietud para uno de mis amigos. Cuando estábamos en secundaria leyó una historia sobre un grupo criminal que tenía las mejores mentes y gracias a eso fueron muy exitosos. Eso lo trastornó, él dijo que quería hacer lo mismo, pero para ayudar a las personas. Y así creó Akatsuki, somos una fraternidad. Yahiko sabe que tiene a las mejores mentes. Y hacen muchísimo por la sociedad.
Sakura quedó maravillada. Pensó en todos los miembros que había conocido. Todos hacían algo extraordinario con sus habilidades únicas.
—¿Quieres conocer a mis amigos? Los creadores de Akatsuki.
Sakura asintió.
Ambas chicas estaban en una puerta, Sakura no sabía lo que le esperaba al pasar. Se imaginaba a estrellas de rock o científicos.
—Yahiko, Nagato.
—Konan, hola.
Un chico de cabello rojo fue el primero en girar a ver a Konan, tenía el uniforme puesto, la corbata en su cuello era perfecta, Sakura pudo percibir la excelencia en ese joven.
—Ella es Sakura Haruno, es su primer día.
—Es un placer, bienvenida a Lawrenceville y a nuestro club.
—¿Dónde está Yahiko? — inquirió Konan.
—Atendiendo una llamada, la estuvo esperando todo el día—. Respondió Nagato.
—Ya veo.
—Y bien Sakura, ¿te decidiste por un club?
—Todos son maravillosos, ojalá pudiera meterme a todos.
—¿Maravillosos eh? Aún no conoces el mío, te volará la cabeza—. Dijo Nagato en broma.
Sakura miró a Konan.
—Tal vez si te vuele la cabeza en sentido figurado.
Sakura vio a una multitud muy interesada en el club de Nagato. Todos rodeaban a los miembros que daban información y los volantes faltaban.
—Bienvenida al club de Discusión y Oratoria.
—Creo que te falta mencionar algo—. Recalcó Konan.
—Esa es la parte de Yahiko.
Nagato rio, Konan lo veía con mucho cariño. Sakura acertó que se refería a él como sus amigos, su fortuna.
—Nuestro club está sentado en corrientes filosóficas poco sencillas. El resultado de eso es pararte frente a un público y expresar tu opinión.
—Eres muy modesto. Oh, ¡Yahiko! ¡Por aquí!
Konan agitó una mano y el joven de cabello naranja se quitó el teléfono de la oreja.
—Tengo que colgar, llegó mi novia.
Sakura abrió la boca. No esperaba eso, pero la hacía sentir feliz.
—Ella es Sakura Haruno, le di un pequeño recorrido.
—¿Freshman?
Sakura asintió.
—¿Recuerdan nuestro primer día? Queríamos hacer una revolución. Qué recuerdos.
Yahiko rodeó por el cuello a Nagato.
—Continúen, por favor, quiero saber que más hacen aquí—. Dijo la pelirrosa.
—Ah sí, Yahiko continúa.
—Este club te prepara para ser el más capacitado al frente de una audiencia. Nuestro método ha funcionado porque esta escuela ha ganado todos los concursos de oratoria a nivel estatal desde que llegamos.
—Esa es la modestia que le faltaba a Nagato.
Todos rieron.
—También muchas universidades del país nos han llamado para preparar a sus alumnos, maestros, al que dará el mensaje de despedida de la graduación. Cosas así, todo bajo un modelo filosófico. Ya sé que suena muy ambicioso, pero así es.
Sakura miró a los tres jóvenes, los tres eran muy talentosos, llenos de planes e ideales. Les deseó que les fuera muy bien en sus siguientes proyectos.
—¿Dónde queda la piscina?
—Está... cerca. Creo que te perderás si solo te damos indicaciones. Chicos, ¿quieren ir a la piscina? — Dijo Yahiko.
En el camino de un edificio a otro, Sakura le contó a Nagato su experiencia en su anterior escuela, su participación e increíble historial que poseía. Nagato le sonreía, no tenía dudas que destacaría en Lawrenceville.
—Es aquí.
—Fueron muy amables en traerme hasta aquí.
—Bienvenida—. Se despidió Nagato.
—Bienvenida—. Dijo Konan y le tomó la mano un momento a Sakura.
—Recuerda visitarnos—. Dijo al final Yahiko.
Sakura sonrió y abrió la puerta, la primera persona que vio ahí fue a Itachi.
—Hola ¿llevas mucho esperando?
—No, pero fue un placer esperarte.
Sakura se sintió nerviosa. Podía admitir que en su primer día tuvo su primer enamoramiento.
—¿Qué es esto?
—El club de Akatsuki más competitivo. Es feroz, prepárate.
Sakura siguió a Itachi. Observó la piscina, todos se veían en forma y nadaban muy rápido.
—Kisame.
—Oh Itachi, hace tanto que no nos veíamos.
Sakura miró al joven que escurría agua, tenía una musculatura muy pronunciada, su cuerpo era muy atlético.
—Él es Kisame Hoshigaki. El líder del club y mi roomie.
—Hola.
—Ella es Sakura Haruno, Kakashi la tiene en su tutoría.
—Afortunada, es un placer Sakura. Si quieres pertenecer al equipo haremos try outs, pero por ser amiga de Itachi yo mismo haré tu prueba—. Dijo Kisame.
Sakura puso sus manos enfrente.
—No sólo estamos viendo los clubs. No soy tan buena nadadora.
—Nadie comenzó siendo bueno, este club ha dado a todos los campeones nacionales de natación, nadie fue un experto de la noche a la mañana.
—¿Usas filosofía? — preguntó la chica.
Itachi rio por la broma de Sakura.
—Creo que ya conociste a Pain—. Dijo Itachi.
—¿Pain?
—Es el sobrenombre de Yahiko y Nagato juntos—. Contestó Kisame.
Kisame miró a Sakura.
—Puedes hacer la prueba cuando quieras. No somos filosóficos ni nada de eso, pero si funciona nuestro método. El siguiente año entrenaremos para los Juegos Olímpicos. Será algo grande.
Sakura vio la ilusión en los ojos de Kisame.
—No quiero rechazarte, pero no tengo traje de baño.
—Aquí hay una tienda ¿no? — preguntó Itachi.
—Ah sí, siempre la olvido. Está ahí— señaló Kisame.
—Vamos—. Itachi se giró para ir a la tienda.
Sakura miró con una expresión muy rara a Itachi.
—No planeo comprar un traje de baño para una prueba.
—No, yo lo haré.
Sakura se negó rotundamente.
—Es tu primer día, será una agradable sorpresa. Además, si te quedas en el club lo seguirás usando.
Sakura estaba aterrada.
—Vamos—. Volvió a decir Itachi.
En la tienda, Sakura tomó la bolsa de papel, caminó al baño y respiró. Una joven observó a Sakura, dudosa y temerosa.
—Hola ¿estás bien?
Sakura la miró, pensó en que ya la había visto antes.
—Hola, sí. Haré la prueba para el club, pero estoy asustada.
—Creo que todos pasamos por eso, no te preocupes, lo harás bien. ¿Sabes nadar verdad? — dijo al final la rubia, con una expresión preocupada.
Sakura rio y asintió.
—Me llamo Ino. Estoy en este club, soy la más nueva pero ya pertenecía en la secundaria.
—Vaya, debes ser una gran nadadora.
—Lo intento. Hoshigaki siempre hace su mayor esfuerzo para llevarnos al límite. Es muy bueno.
—Lo haré. Ino... Te me haces muy familiar.
Ino rio, ella sabía la razón.
—Si pasaste por el club de arte viste mi retrato, mi novio hizo esa pintura y muchas personas ya me han dicho eso hoy. Me siento halagada.
—Es muy talentoso.
—Lo es. Anda. Te veré afuera.
Sakura salió y comenzó a calentar, hacía estiramientos y se preparó.
—Sakura-chan! ¡Hola! Estamos aquí.
Sakura miró arriba y vio a sus primeros amigos, Sasuke y Naruto estaban ahí. Viendo a Sasuke e Itachi juntos no podía negar el parentesco.
—¿Estás lista? — preguntó Kisame con un cronómetro en la mano.
—¿Aún puedo negarme?
—No— dijo Kisame y continuó. —Cuando salgas estaré ahí con tu tiempo. No hay nada que temer.
—De acuerdo.
Sakura se puso en posición, tenía nociones sobre la natación, pero nada extraordinario.
Escuchó el disparo artificial y entró al agua. Se impulsaba con sus piernas y con sus brazos cortaba el agua para ganar velocidad, ella se sentía increíblemente lenta en el agua, a media carrera pensó en abandonarlo. Pero hubo un pensamiento fugaz que la hizo volver a motivarse. Ahí estaba de nuevo. No era un pensamiento, era una voz. Era Naruto. El agua no la dejaba escuchar bien sus palabras, pero sabía que estaba alentando, sintió una calidez a pesar de estar en el agua fría. Cuando llegó al otro extremo tocó la pared y salió.
Un mechón rosado salió de la gorra y a Kisame le pareció divertido de ver.
—Lo hiciste bien. Mejor que muchos novatos. Tienes buenas bases ¿habías competido antes?
Sakura estaba agitada, trataba de hablar, pero quería meter todo el aire en sus pulmones.
—Nunca competí, solo nadaba.
Kisame le dio una toalla y Sakura sacó su cabello de la gorra.
Ino estaba esperando a Sakura.
—Si decides quedarte estaremos juntas en el club. Espero que así sea. Te veré luego.
La chica rubia se fue, pudo ver a Sai en la puerta.
Naruto y Sasuke también estaban ahí, Sakura escurría. Solo Naruto se acercó.
—Sakura-chan, tenemos entrenamiento fue una casualidad encontrarte aquí, pero me dio mucho gusto. Por cierto, aquí entre nosotros — Naruto le hizo una seña para hablar más bajo— Sasuke me dijo que sería buena idea invitarte a comer después de nuestro entrenamiento. La cafetería siempre está vacía a esa hora. Por si quieres ir.
Sakura miró sobre el hombro de Naruto para ver a Sasuke, él estaba viendo el pasillo, podía ver qué estaba ansioso de irse, aunque, también algo le decía que Naruto no mentía, él también había sido muy amable con ella.
—De acuerdo. Lo pensaré.
—Bien. Nos vemos.
Itachi fue el último en bajar de la tribuna.
—Nos falta el último club.
—Lo sé, estoy ansiosa.
—Te veré afuera.
Lo último que había pensado Sakura al despertar ese día fue que nadaría en su escuela, al ponerse de nuevo su uniforme se sintió feliz. El día casi terminaba y por una parte no le emocionaba tanto. Quería volver a repetir ese día. Sakura se puso las medias azules, todas las demás mujeres optaban por usar calcetas largas, pero Sakura prefería las medias que cubrían completamente sus piernas. Al momento de salir, Kisame estaba en la puerta de la piscina.
—Te anoté en el club sin decirte. Lo siento. — Hoshigaki rio. —Construimos campeones, disfruta el proceso.
—¿Cuándo entrenamos? — preguntó decidida la joven.
—A esta hora.
Sakura recordó los entrenamientos de Naruto y Sasuke. Todo se había acomodado, si ella entraba al equipo, a la hora de salir coincidiría con Naruto y Sasuke y los tres podrían comer en el solitario comedor.
Sakura salió, Itachi estaba ahí, esperándola.
—Bien, el último club—. Dijo Itachi.
—¿Qué me puedes decir de él?
—No mucho.
Itachi y Sakura caminaron por el pasillo hasta un aula de lo más normal, no había lujos en ninguna parte, era un salón común y corriente.
—¿Es este? — dijo Sakura al ver que no había nadie, no había pancartas ni volantes.
—Es cualquier salón—. Señaló Itachi.
—¿Y cuál es este club?
—Clases avanzadas.
Sakura frunció el ceño.
—Te contaré.
Itachi se recargó en el escritorio y le hizo una seña a Sakura para que se acercara.
—Entré antes a la preparatoria y lo más seguro es que me gradúe antes que Hidan— Itachi le sonrió a Sakura y continuó. —Akatsuki me buscó por ser el chico genio de mi generación y eso no me pareció justo, tú eres testigo que Akatsuki siempre va un paso más adelante. Siempre aporta algo.
Sakura miró el perfil de Itachi, él se llevó una mano al cabello y giró para verla.
—Entonces se me ocurrió hacer algo, no acepté entrar a Akatsuki hasta tener mi proyecto.
—¿Y cuál es?
—Verás Sakura, Lawrenceville se ubica en los primeros lugares nacionales siempre, esto es gracias a los maestros claro, pero más que nada a nosotros. Los estudiantes. Mi club se encarga de ayudar a los estudiantes de Lawrenceville a mejorar con ayuda de otro estudiante.
—¿Por eso ayudas a Naruto?
—Sí, a Naruto y muchos más. No buscamos genios sino personas que quieran ayudar a sus compañeros para hacer de Lawrenceville algo mejor.
Sakura sonrió, el proyecto de Itachi era maravilloso, le reconfortó saber que no tenía que pensar en algo imposible para ayudar a la comunidad. Sino en su propio entorno estaba la respuesta.
—Este club fue formado por mí y por Kakashi, Kakashi fue nuestro primer apoyo, con sus tutorías.
Itachi hizo silencio.
—Antes de hacerte mi propuesta quiero decirte algo.
Sakura sintió el peso de las palabras de Itachi.
—Está mañana encontré en el suelo una hoja, resultó que era tu curriculum, tenía una foto tuya y tu nombre.
Sakura puso cara de sorpresa, nunca pensó que Itachi tenía su papelería.
—Eres perfecta para este club. Cuando leí tu breve ensayo lo supe. También quiero ir a Oxford. Será toda una experiencia salir del país.
Sakura se quedó sin habla.
—Podrás ayudar a muchos estudiantes, y además eres hermosa, cuando una chica linda te explica álgebra es más sencillo.
Sakura rio.
Un joven tocó la puerta e Itachi le indicó que entrara.
—Ah, aquí estás. Ten, Kiba mejoró mucho.
El chico le entregó a Itachi unos documentos. Itachi no los tomó todavía.
—Shikamaru, ella es Sakura Haruno. Nuestro nuevo miembro de avanzados.
—Siempre es mejor tener refuerzos.
Shikamaru le sonrió y le dio la mano a Sakura.
—Sakura, él es Shikamaru Nara, el mejor de su generación—. Lo presentó Itachi.
—Basta, no es así.
—Sí es así—. Volvió a replicar el joven Uchiha.
—Bienvenida, avanzados es lo único que no me fastidia de aquí—. Dijo Shikamaru a Sakura.
El chico Nara comenzó a caminar hacia la puerta.
—A propósito, Neji me dijo que él estaba de acuerdo en el grupo de estudio de mañana. Él lo dirigirá.
—Perfecto. Obliga a Naruto a ir.
—Ja, lo intentaré— Shikamaru abrió la puerta y se despidió de Sakura. —Adiós, nos vemos Sakura.
La chica le sonrió de nuevo.
—Tenemos a los mejores.
Sakura e Itachi se quedaron un rato charlando. La chica vio su reloj y se despidió del Uchiha.
Caminó por el pasillo hacia el comedor. Naruto tenía razón, ya no había nadie ahí. Los clubes comenzaron a quitar sus stands y guardar la utilería donde correspondía.
Abrió la puerta y encontró sólo una mesa ocupada.
Naruto de su mochila de entrenamiento sacó tres sopas instantáneas.
—Hoy compartiré con ustedes.
Sakura agradeció, Sasuke miró un minuto a Naruto frunciendo el ceño, pero al final la sonrió.
—Creo que podemos hacer esto todos los días, pero con comida más sana, yo invito mañana—Dijo Sakura.
Sasuke se concentró en sus fideos instantáneos, pero antes de llevarlos a la boca, sonrió. Le agradaba la compañía de su nueva amiga.
Naruto inició una conversación llena de aventura e intriga. Sasuke replicaba en cortas palabras, pero muy contundentes. Sakura los observó a ambos. Puso su mano en su mejilla.
"Podría hacer esto, siempre"
Ella intervino en la conversación y ahora era un debate. Los tres reían y discutían. Sakura comenzó a imaginar cómo serían sus demás días en Lawrenceville. ¿Qué usaría en el primer baile de invierno? ¿Naruto subiría sus calificaciones? ¿Sasuke iría a ver a Sakura a sus competencias? Tal vez Ino se convertiría en su mejor amiga, o en su rival en el agua. Sonrió ante la soñadora mente que tenía. Se alegró de estar ahí, coincidiendo con esas personas maravillosas. Y se enfocó en disfrutar su presente.
one shot
