07

Sintió como su mandíbula se tensaba mientras su cerebro maquinaba a mil por hora, intentando encontrar algún indicio que no notó de que Sakura tuviera un novio, o algo similar. El dichoso artefacto comenzó a vibrar de nuevo, haciéndole rodar los ojos. Lo dejó sonar sin más, conduciéndose por el pasillo hasta recostarse frente a la puerta del baño.

Si se ponía a pensar, verdaderamente con Sakura jamás había mencionado la palabra "novio" o "sentimientos" sin que fuera un chiste, pero según tenía entendido cuando uno tenía novio, quisieras o no, se enteraba todo el mundo. Y nadie le había anticipado absolutamente nada sobre aquello.

Inclusive, ni la mismísima Sakura dio a entender nunca que estuviera con alguien. En especial a él, si tomábamos en cuenta las escenitas que últimamente compartían. De tal manera, divagara lo que divagara seguiría potencialmente confundido si no era que algún espíritu piadoso se le aparecía y le develaba el misterio del comprometedor mensaje.

Como aquello por supuesto no pasaría, la curiosidad lo carcomía, exigiéndole respuestas. Seguro que él no era su novio, pero merecía y necesitaba saber quién era el señor desconocido.

Cuando su mirada chocó con la de Sakura, quien acababa de salir del baño, abrió la boca tan rápido como la cerró. Parpadeó, como si de repente viera todo con mayor claridad.

Él iba a decirle. Pero, ¿saben qué? Mejor no. Él no sería quien le dijera que su novio la estaba llamando. No podría darle una información como esa sin sentirse patético, así que en vez de contarle que su 'amor' la llamaba y que ella saliera corriendo a contestarle a su 'amor' (nuevamente), le sonrió tal cual no hubiera pasado nada.

— ¿Vamos? —Le preguntó ella con una sonrisa, ajena a sus cavilaciones. Él tan sólo asintió y la siguió, volteando nada más que un segundo atrás y constatando que, en efecto, el celular seguía vibrando. Vaya chico insistente, pensó. Ante tal intensidad, no le extrañaba que Sakura no quisiera ni contestarle. De hecho, ni él mismo se contestaría.

Al traspasar el umbral del patio ambos tomaron direcciones separadas: Sakura se encaminó hasta donde estaba Sumire y él, medio desesperado, se codujo hasta Eriol, quien hablaba con Tomoyo. Pero eso no le importó en lo más mínimo.

— ¡Shaoran! —Exclamó el inglés al verlo, contento. A saber si era por la compañía femenina o por los tragos que ya tenía encima. —Estamos pensando que ya es hora de jugar verdad o reto, ¿te animas? Tomoyo y yo te daremos la oportunidad perfecta para besar a Sakura de una vez por todas.

—Cállate, Eriol. —Masculló el castaño, negando con la cabeza. —Ven acá.

El aludido intercambió una mirada con Tomoyo, y ante la pregunta en sus ojos se encogió de hombros, dándole a entender que él tampoco sabía qué mosca había picado a Shaoran. Seguidamente lo siguió hasta estar en una distancia adecuada del resto de la gente.

— ¿Y a ti qué te pasa? —Preguntó Eriol.

Shaoran dio un vistazo alrededor para cerciorarse de que nadie pudiera oírlos, particularmente Tomoyo o cualquiera de sus amigas, porque segurísimo que le dirían a Sakura. Pensándolo mejor, cualquiera de su clase que lo escuchara correría el chisme.

Al afirmar que su conversación era privada y que la persona más cercana se encontraba a más o menos dos metros de él, cerró los ojos e inhaló aire, preparándose mentalmente. Estaba a punto de atarse la soga al cuello con Eriol, sacrificando cualquier posibilidad futura de negar tener un interés particular en Sakura. Pero si no lo hacía, no podría pasar el resto de la noche en paz.

— ¿Sakura tiene un novio? ¿O algo similar?—Formuló sin poder contenerse más, viendo para otro lado como quien no quiere la cosa. Sin embargo, fue inevitable mirar a su amigo con la sonrisa de Guasón que se extendió en su cara. —Por dios, quita esa cara. —Exigió, comenzando a abochornarse.

Pero Eriol, aparte de no estar completamente en sus cabales, estaba disfrutando demasiado aquel rubor casi imperceptible que yacía en las mejillas de su "enamoradizo" amigo.

— ¡Estás celoso! — Exclamó, incrédulo. — ¡Pensé que no te gustaba Sakura!

— ¿¡Podrías hacer silencio!? —Le espetó, esforzándose por taparle la boca y contener sus carcajadas. Miró por sobre su hombro y, aunque unos dos de sus compañeros le dedicaban una mirada curiosa, le alivió ver que Sakura seguía cerca de la piscina, ahora hablando con Tomoyo.

Eriol paró de reír, como si de repente se diera cuenta de algo muy importante. Algo esencial. —Pero espera, ¿celoso de qué?

—Primero, no estoy celoso. Segundo, habla en voz baja, estúpido, que lo menos que necesito ahora es que Sakura sepa de lo que estamos hablando. —Siseó casi histérico.

—Está bien, está bien. —Dijo sonriente. — ¿Entonces, celoso de qué?

Shaoran suspiró sonoramente mientras con los ojos cerrados intentaba recobrar su paciencia.

— ¿Podrías tan sólo responder a mi pregunta? —Pidió con una falsa sonrisa. Eriol rió.

— ¿Que si Sakura tiene novio?

—Sí.

—Qué voy a saber yo. Pregúntale a ella.

—Eres un inútil. —Se quejó, frunciendo el ceño. —Pregúntale a Tomoyo. Ella tiene que saber.

—Pero antes dime, ¿quién fue que activó a tu loba interna psicópata y/o celosa?

—No fue quién, fue qué. Bueno, no sé si es "quién". El fin es que alguien llamó como mil veces a Sakura mientras estábamos dentro de la casa. —Informó, obviando el comentario de Eriol.

— ¿Y tú estás muriéndote de celos porque su mamá la ha llamado como mil veces?

— ¡El sujeto le llamó de "amor", joder, es imposible que sea su mamá! —Vociferó. — ¡Y te dije que no estoy celoso!

—Sí, y es tan gracioso que lo digas. —Se mofó Eriol. —Pero bueno… No se me ocurre quién pueda ser. Aunque, ¿cómo sabes que le dijo "amor"?

—Miré el teléfono y el mensaje apareció. Le dijo "contéstame, amor. Por favor" —Repitió tal cual, percatándose de que difícilmente aquellas palabras saldrían de su cabeza. —Pero Sakura no lo vio, salió del baño y vinimos para acá.

—Está bien. Le preguntaré a Tomoyo por ti. O… —hizo una pausa, alargando la vocal en un intento de conferir suspenso. — ¡Puedes preguntarle tú mismo en verdad o reto! Ahí no mentirá. Nori me dijo que pronto vamos a jugar entre todos.

—Si le pregunto yo todo el mundo sabrá que… —Shaoran calló de inmediato, percibiendo nuevamente la sonrisa enfermiza de Eriol.

—Que te gusta Sakura. —Completó el inglés.

— ¡No me gusta, dios! —Suspiró, obstinado. —Cállate, está bien. Le preguntaré en el maldito juego. Pero si tocas antes, le preguntas tú. —Agregó rápidamente.

—Claro, galán. —Confirmó guiñándole el ojo.

Shaoran rodó los ojos. Eriol no tenía remedio. Pero por otro lado…

Oh, su plan era perfecto. Tan sólo debía esperar que fuera el turno de Eriol para por fin saber la verdad. Lo tenía todo fríamente calculado. De hecho, pensaba desde ya que en cuanto Eriol le preguntara si tenía novio, él preguntaría quién era y así mataría dos pájaros de un tiro, descubriendo así la incógnita y, de paso, la identidad, para luego… ¿Para luego qué?

Estaba consciente de que si Sakura admitía que tenía novio, probablemente tomaría por sorpresa a todo el mundo. Incluyéndolo. Porque por muy insistente que estaba siendo en cuanto al tema, le daba más porcentaje a la posibilidad de que ella no estuviera con nadie. Oficialmente, claro. Ya que si Sakura tuviera novio, no lo miraría así. ¿Y así cómo? ¡Pues como lo miraba!

Shaoran no era estúpido, tampoco era ciego, ni era un mojigato. Tenía tres cosas bien claras: primero, a Sakura le divertía tanto como a él pelearse más de cinco veces al día; segundo, no pasaba desapercibido (y esperaba que ella tampoco) que cada día se acercaban peligrosamente un poco más; y tercero, estaba cien por ciento seguro de que él podía causar algo en ella. Algo que notaba que no podía causarle cualquiera, pues cuando bailó con Yue no vio que se sonrojara y, podría jurar, que sus pulsaciones no se aceleraron tal como sintió a través de su muñeca cuando bailó con ella.

Al menos eso creía.

. . .

—No puedo creer que enserio hayas comprado todas estas bengalas, Yamazaki. Ni me imagino cuanto tuviste que haber gastado en todo esto…. pero es bastante genial, debo admitirlo. —Manifestó Chiharu mirando incrédula la repleta bolsa que ayudaba a subir al balcón a Yamazaki.

—Pues, se supone que los guardaría para navidad cuando mis primos vinieran a Tomoeda, pero lo más probable es que deba pasar las vacaciones de invierno en el pueblo de mi abuelo, aislado del mundo y la sociedad, así que...

Yamazaki personalmente habría preferido mantener todo el asunto explosivo totalmente en secreto, pero en vista de que no se encontraba en su casa ni tampoco en la de un amigo de confianza (pues Nori no se encontraba exactamente en su círculo cercano de amigos), tuvo que preguntarle a la chica si tenía permiso para arrojar aproximadamente veinte fuegos artificiales desde su balcón. Y a Chiharu la reclutó para la tarea ya que, desgraciadamente, no contuvo su bocota de contarle la verdad de sus planes al ver su inquisitiva mirada apenas le vió con la bolsa.

Aún así, esperaba que Nori guardara su secreto, pues era una sorpresa para todos. Una sorpresa un tanto personal, que esperaba que significara tanto para sus amigos como para él.

— ¿Recuerdas aquel viaje que hicimos el curso pasado a las montañas de Shiki? —Preguntó Yamazaki mientras subían entre ambos el segundo tramo de escaleras rumbo a la azotea.

— ¡Oh, me encanta esa canción! —Soltó con emoción Chiharu comenzando a tararear la contagiosa melodía que comenzaba a llegar a sus oídos desde el patio donde se hallaban todos, junto con animaciones eufóricas por parte de sus compañeros. —Pero sí, lo recuerdo. ¿Qué pasa con eso?

—Fue algo así como uno de los mejores días de mi vida. —Declaró el chico, mirándola con una ancha sonrisa. —Ya va casi un año desde que pasó, pero de verdad espero que para fin de curso podamos viajar de nuevo todos juntos.

Chiharu le dedicó una prologada mirada, intentando recrear aquel día. Su cerebro la trasladó por un momento a aquel ambiente resbaladizo lleno de nieve, pero en vez de sentir el frío que los rodeó a todos durante una semana, sintió la calidez de la receta ultra secreta de chocolate caliente que les preparó Rika el primer día; los cuentos de terror nocturnos que contaba Eriol sin falta cada noche reunidos alrededor de la fogata junto con sus profesores; la primera vez que había tomado la mano de un chico, específicamente del que tenía al lado en ese preciso instante, y la noche llena de juegos y malvaviscos donde el mismo chico había admitido en un reto que ella le parecía la chica más genial.

Un escalofrío recorrió sus brazos y por supuesto, ante tales recuerdos compenetró sus pensamientos con los de su mejor amigo, entendiendo a que se refería. Sonrió dulcemente ante las imagénes de la última noche en la montaña más alta del frío pueblo de Shiki, donde veintidós adolescentes observaban con emoción la lluvia de fuegos artificiales que el profesor había preparado para la despedida y como todas las luces del pueblo debajo de ellos se veían como diminutos puntos deslumbrantes de una ciudad miniatura donde todos eran muy pequeños y ellos, en la cima, muy grandes.

—Oh, fue uno muy bueno. —Corroboró al llegar al último escalón de las escaleras. Allí los recibía un pasillo ancho bañado por la luz nocturna que se colaba por un ventanal alto que se hallaba al final del piso. Al lado derecho, se encontraban dos puertas de madera que Chiharu dedujo serían las habitaciones de Nori y sus padres, quienes estaban de vacaciones. En el medio de ambas habitaciones estaban acomodados varios retratos familiares que enmarcaban una Nori muy pequeña rodeada de dos adultos, todos sonrientes. Justo al lado del ventanal, había una discreta puerta de vidrio semiabierta que daba con el balcón.

Avanzaron con la bolsa a rastras hasta su destino, donde finalmente Chiharu suspiró y apoyó sus manos en su cadera.

—Pues aquí estamos, ¿se supone que los tiraremos ahora o...?—De repente, su voz se vió interrumpida por una bulla del exterior.

—¡Eh, Yamazaki, Chiharu, vamos a jugar a algo, vuelvan aquí!—Exclamó a gritos la voz de Yue desde el patio.

—Oh, no, ahora no. —Aclaró Yamazaki mientras arrastraba los fuegos artificiales a un rincón del pasillo. —Sería muy obvio hacerlo ahora, hay que esperar el momento indicado, querida.

—Vale, vale. Bajemos entonces. ¡El último en llegar se toma dos shots de tequila!—Vociferó Chiharu dándole un leve empujón a Yamazaki mientras emprendía rápidamente el tramo escaleras abajo, con su amigo pisándole los talones.

—¡Como si fuera a perder, pequeña tramposa!—Sentenció el chico mientras reía a la par.

. . .

Sakura estaba segura de que ya debían de ser pasadas la una de la madrugada, sin embargo, no se había dado oportunidad para decaer y, además, sería muy difícil que el sueño acudiera a ella cuando todos a su alrededor se mantenían animados y la música le hacía vibrar el cuerpo. El aire sereno de la noche le sacudía el cabello y con la falda corta a cuadros y el top negro que llevaba esperaba no pescar un resfriado. Afortunadamente, antes de anochecer su cabello ya se había secado tras el incidente en la piscina, igual que el de Tomoyo.

Ella y sus amigas se encontraban acomodadas en los altos taburetes de la barra de lícor de la churuata del patio trasero, desde donde de vez en cuando su mirada se veía bañada en distintos colores por la mecánica de las luces de las que estaba rodeado todo el bar y la piscina. Tal ambiente, junto con la alta música, ciertamente y por primera vez le daban ganas de bailar. En ese momento, se alegraba de haber decidido asistir a la fiesta.

Por otro lado, Sakura no había pasado desapercibido que Sumire tenía algo entre manos. Ella y Tomoyo algo se traían. Por lo tanto, estaba siendo cuidadosa cuando le servían los tragos, porque la sonrisilla que cargaban enmascaraba algo más.

Se había distraído unos segundos buscando a Shaoran con la mirada, sin quererlo, así que cuando Sumire le extendió el segundo coctel la miró con desconfianza, pasándosele por la cabeza cuantas cosas raras podría haberle echado. Porque como de todos era la más alocada, la creía muy capaz.

—No tiene nada, Saku. ¿Qué te tiene tan traumada? —Inquirió Tomoyo con la misma sonrisa que no lograba convencerla.

Sakura pasó la mirada entre cada una hasta suspirar sonoramente y aceptar la bebida. Daba igual, se dijo. La hora que había pasado bailando anteriormente la habían hecho quemar la mayor parte del alcohol de su cuerpo, y es que de la euforia que había sentido manar de sus poros cuando bailó (si podía decirsele así) con Shaoran ya no quedaba nada. Si iba a participar en un juego como verdad o reto junto con todos, al menos quería dejar de pensar en las consecuencias de cada palabra que pronunciara.

Unos minutos despúes, Nori rodeó la barra y sacó de uno de los cajetines unos muy pequeños vasos de cristal junto con dos botellas de tequila. La chica se encontraba flaqueada por Sanna, su amiga, y las dos llevaban a juego shorts cortos de color negro y el top de sus respectivos trajes de baño. Posteriormente, Nori susurró algo al oído de Sanna para luego esbozar una pícara sonrisa cómplice.

—Entonces, ¿ya están listos para jugar verdad o reto? —Preguntó animadamente, a lo que la mayoría estalló en una afirmación. —¿Estamos todos?

—¡Ahora sí!—Contestó Chiharu desde la casa al momento que se acercaba al grupo a la velocidad de una bala, con la respiración entrecortada por el esfuerzo, pero con una mirada de triunfo.—Creo que Yamazaki puede hacer los honores... empezando por tomarse dos shots de tequila.

—Maravillosa actitud de competencia, así me gusta.—Sentenció Eriol, quien llegaba al bar seguido de Shaoran. El castaño no tardó en ubicar a Sakura y devolverle una pequeña sonrisa, mueca que desapareció repentinamente cuando un dedo índice lo señaló sin piedad.

—¡Entonces, empiezo yo! ¿Verdad o reto, Li?—Soltó Yamazaki riendo malévolamente mientras engullía de sopetón los dos shots de tequila y arrugaba los ojos ante la familiar quemazón de su garganta. El público presente comenzó a chillar con emoción ante el agresivo comienzo del juego y miraban a Shaoran expectantes, a excepción de Nori, quien se había decepcionado ligeramente al ver que Sanna no empezaría el juego, como habían planeado anteriormente.

Shaoran tragó pesado mientras pensaba sus opciones a toda velocidad. No se esperaba que él fuera la primera víctima y menos de Yamazaki, así que no sabía realmente qué esperar. ¿Su amigo sería tan malvado como para asociar cualquiera de sus opciones con cierta castaña o lo dejaría a sus aires al menos en la primera ronda? Sea como sea, sus opciones no se veían muy favorables desde ningún ángulo, pero en verdad o reto había una regla por excelencia: elegir reto era la perdición.

—Demonios, Yamazaki. Hmm...—Sopesó inseguro y luego de compartir con Sakura una mirada de resignación suspiró.—Verdad, creo.

—¡Uff, vaya! ¿Debería empezar con todo? ¿qué dicen?—Vociferó Yamazaki, encendiendo la bulla de sus compañeros. "¡Con todo!", no se tardó en escuchar y Shaoran dedicó una mirada de reproche a su alrededor al momento que le propinaba un codazo a Eriol en las costillas, quien también apoyaba la elección popular.—Qué malos amigos son, verdaderamente no tienen remedio. Li, no seré tan malo, no te preocupes...—Shaoran rodó los ojos. —Así que, ¿si tuvieras que pasar la noche con una chica presente, quién sería?

El chico sintió como su corazón respingó por un momento y la respuesta se hizo clara en su cabeza en menos de un segundo. A pesar de que no le avergonzaba del todo decirlo públicamente (pudo haber sido una pregunta peor) se tomó su tiempo, como si realmente no fuera una respuesta inequívoca e irrevocable que diría el nombre de Sakura.

—¿Pasar la noche para dormir, no?—Inquirió con una entonación inocente mientras sonreía.

—¡Por supuesto para dormir, Li! ¿Para qué más?—Respondió Yamazaki, correspondiendo el juego de Shaoran. Por otro lado, Eriol y Yue apenas podían aguantar las caracajadas.

—Vamos, sorpréndenos con tu respuesta, Shaoran.—Convino Yue sarcásticamente.

El aludido soltó un bufido y la miró. Para su sorpresa, Sakura tenía la cara teñida de un rojo intenso y jugueteaba con la pajilla de su cóctel ya vacío, siendo víctima a su vez de los abucheos de sus amigas, pero con la mirada decididamente clavada en los ojos de Shaoran.

—Sakura.—Contestó por fin, sin titubeos, rompiendo el contacto visual con la chica para dedicarle una mirada de guerra con los ojos entrecerrados a Yamazaki. Por supuesto, las exclamaciones no se hicieron esperar. Eriol comenzó a zarandearlo de un lado a otro eufóricamente y él no pudo hacer nada al respecto más que zafarse de su agarre y tomar por voluntad propia uno de los shots servidos en la mesa del bar con la finalidad de aplacar un poco su propia verguenza.

La aludida, por su parte, encontraba muy interesante el vaso entre sus manos, pues sentía que no podía mirar otra cosa, pero ¡cómo deseaba antes escuchar su nombre salir de sus labios y estaba atónita de que hubiera pasado realmente! Sin quererlo, no podía refrenar la sonrisa que se escabullía por su boca y entre el alcohol, su corazón martilleando en su pecho y sus amigas animándola sintió un impulso de acercarse a Shaoran que le costó mucho reprimir, ya que el juego apenas estaba empezando y lo sabía.

—Oh, ¡cómo me habría gustado grabar esa declaración con mi celular!—Proclamó Tomoyo mientras veía soñadoramente a su amiga Sakura y a Li, alternativamente.

—Dejé el mío cargando hace como... No sé, ¿tres horas? El alcohol me hizo perder la noción del tiempo. Buscaré el mío y de paso traigo el tuyo, ¿está bien?—Sugirió Sumire deprisa, a lo que Tomoyo asintió risueñamente.

Acto seguido, Sumire emprendió una carrera a la cocina con el afán de no perderse ninguno de los acontecimientos de la noche. Al llegar a la encimera de granito de la cocina y tomar ambos celulares se percató que uno del montón se mantenía vibrando escandalosamente sobre la mesa. Sólo bastó una ojeada para percatarse que se trataba del telefóno de Sakura, se acercó a tomarlo y al desbloquearlo ante sus ojos se desplegaron apróximadamente unas treinta llamadas de un número desconocido. Frunció el ceño pensando en la urgencia de las llamadas y pensó lo peor, en alguna emergencia de la que debería avisar inmediatamente a su amiga, hasta que se fijó en la cantidad de mensajes que habían del mismo número.

"Soy yo, Kei, por favor contéstame."

"¿Estás bien, Sakura?"

"Enserio me siento muy mal. Quiero hablar contigo. ¿Podemos charlar?"

"Sé que no debí comunicarme contigo, pero te amo y no soporto estar lejos de ti... Por favor, contéstame."

Y mensajes similares, eran los que inundaban la visión de una consternada Sumire, quien observaba cómo la urgencia de Kei por comunicarse con Sakura se hacía más desesperada y agresiva.

Matsuki Kei era el nombre del último novio de Sakura de hace unos meses, si es que podía llamársele así: pues por su parte, ella nunca concebiría la idea de "novio" a alguien que nunca hubiera visto cara a cara. Sin embargo, la historia detrás de su amiga y el sujeto era larga y personal, y tanto Tomoyo como ella habían pasado con Sakura cada momento de esa relación a lo largo de los siete meses que estuvieron "juntos" (si podía decírsele así) y era por ello y por la situación que se creyó con derecho a hacer lo que estaba a punto de hacer.

Pronto el celular de su amiga dejó de emitir sonido alguno. Lo había apagado y estaba dispuesta a asumir las consecuencias de ello ante cualquiera, sin embargo, no podía permitir que precisamente esa noche cuando Sakura tomara su celular tuviera que enfrentarse a todas aquellas notificaciones de una persona que siempre hacía lo mismo. Además, ¿de dónde diablos había sacado el número nuevo de Sakura? Sintió un escalofrío, pero lo descartó rápidamente. Luego podrían ocuparse de ello, juntas.

Suspiró pesadamente y todavía insegura de si estaba haciendo lo correcto para todos emprendió la marcha hasta el patio.

. . .

Sumire consiguió hacerse un lugar junto a Tomoyo en el círculo que terminaron haciendo sus compañeros en el cesped al lado de la piscina. Eriol, Shaoran, Yue, Yamazaki, Shiro y Terada se encontraban ubicados del lado derecho del círculo, y el resto de las chicas del lado izquierdo. En el centro de la rueda, se hallaban las dos botellas de tequila y una de ellas ya iba por la mitad. Por lo que percibió, habían retomado el juego cuando la vieron cruzar el umbral de la casa, porque todavía seguía siendo el turno de Li. Sin embargo, el mismo ya había elegido a su respectiva víctima.

—¿Todo bien?—Inquirió Tomoyo, cuando tras ofrecerle un trago de su cóctel Sumire lo rechazara.

—Luego te cuento.—Sentenció. Posteriormente, esbozó una sonrisa.—¡Vamos, Li, sírveme un shot de esa tequila!—Pidió con más ánimo, dispuesta a enfrentar con buen pie el resto de la noche y la decisión que había tomado. Shaoran no tardó en extenderle el shot ni tampoco ella en engullirlo sin protestar.—Estoy bien, no te preocupes.—Susurró nuevamente con convicción ante los ojos preocupados de Tomoyo, quien asintió con cautela.

—Entonces, Eriol, tuviste bastante tiempo para pensar. ¿Verdad o reto?—Preguntó Shaoran con sorna. Ciertamente, pensaba como el haber sido la primera persona en empezar el juego le daba una ventaja a su plan, pues en vista de que (por supuesto) él no le preguntaría a Sakura si tenía novio, le iba a tocar a Eriol hacerlo por él, le gustara o no. Suficiente tuvo con escuchar sus sonoras carcajadas en el juego anterior como para provocarlas nuevamente.

Shaoran y Eriol intercambiaron una mirada retadora, donde el inglés terminó sonriendo con suficiencia.—Elijo reto.—Confirmó, seguro de su decisión.

El castaño comprendió rápidamente que si quería la cooperación de su amigo debía de ser bueno con él. O, al menos, no tan malo. Se detuvo a pensar atentamente durante unos segundos. Seguidamente, se acercó a Nori lo suficiente como para preguntarle por su plan. La chica, gustosa por la camaradería con Shaoran, asintió rápidamente.

—No hay problema, ya vuelvo.—Anunció mientras desaparecía dentro de la casa.

—Más te vale no sea nada excesivo, cabrón.—Murmuró Eriol a su lado.

—Para nada, pero ya sabes lo que debes hacer después.

Nori regresó rápidamente al centro de reunión con un vaso lleno de pequeños cubitos de hielo que había ido a buscar a la cocina y se la entregó a Shaoran con una sonrisa tras éste agradecerle.

—Pues, es sencillo, puedes darme las gracias luego.—Sacó uno de los cubitos y lo sostuvo entre sus dedos.—Simplemente debes de pasarle uno de estos hielitos a la chica que más te guste de aquí, si ella acepta, claro. Pero, no pueden usar las manos. —Finalizó satisfecho mientras le pasaba el vaso a Eriol.

La devoradora mirada de Eriol se clavó en Tomoyo rápidamente y, tras meter un hielo a su boca, sólo le quedó esperar el asentimiento de parte de la chica, quien rió juguetonamente y, tras asentir levemente con la cabeza, todos a su alrededor emitieron una bulla.

Sakura observó de primera mano como sus dos amigos no sólo cumplieron con el reto, sino que completaron la guinda del pastel pasándose el diminuto hielo de lengua a lengua, para finalizar con un beso profundo y corto. Sumire chillaba emocionada, igual que Yue y Shiro, quienes eran igualmente los más cercanos a la escena.

—¡Eriol, picarón, con eso has derretido todos los hielos del vaso!—Aclamó Yue luego de soltar un sonoro silbido. Como respuesta, recibió unos dos hielos de pleno en la cabeza por parte del inglés.

—Lo sé, lo sé. Soy un Dios benevolente.—Dijo Shaoran, encogiéndose de hombros orgullosamente, a lo que Eriol se limitó a asentir silenciosamente antes de encarar a la víctima número tres, quien además era parte del plan de la noche que tenía con su amigo.

—Bueno, Sakurita, cuéntanos... ¿Verdad o reto?

La aludida dió un respingo, pues pensó que Eriol iría por Yue antes que por cualquier otra persona.

—¡Elige reto, Sakura!—Animó Sumire, maliciosamente. Sakura bufó, pues estaba completamente segura de que eso no pasaría, por lo que no tardó mucho en contestar un "verdad" y comenzar a maquinar cuál pregunta vergonzosa de todas las existentes podría hacerle alguien como Eriol.

—Por curiosidad y no por deseos adyacentes de ayudar a un amigo cercano, ¿tienes novio?

Shaoran se ahogó con el trago que le estaba dando a su cóctel al mismo tiempo que Yue soltaba una carcajada. El castaño mantenía la mirada fija en la piscina, sin darse por aludido.

—No. No tengo.—Confirmó Sakura, y Shaoran estuvo a punto de suspirar de alivio si no hubiera entretenido su boca dándole otro sorbo a su cóctel.

—Genial, entonces.—Agregó Eriol amablemente.—Pues nada, galán. Era un mensaje de su padre seguramente.—le murmuró al oído a su amigo. Sin embargo, aunque el castaño no parecía del todo convencido, igualmente agradecía que pudiera obtener una confirmación directa por parte de Sakura. Su plan había sido todo un éxito.

—Hay que animar el ambiente. ¡Hora del Shot Improvisado señores!—Exclamó Yue a toda voz al momento que servía cada trago en diferentes vasitos y los pasaba por el círculo.

Las excentricidades de Yue le dieron un momento a Sakura para pensar en su jugada y luego de unos cortos minutos se encontraba decidida.

—Rika, ¿verdad o reto?—Preguntó con una sonrisilla una vez que el juego se reanudó. La aludida intercambió una rápida mirada con Terada, quien se hundió de hombros.

—Reto, creo.—Respondió ella. La sonrisa de Sakura se ensanchó significativamente.

—Bueno, creo que todos queremos ver algo de acción entre la pareja oficial del grupo.—Musitó para luego acercarse lentamente a la botella de tequila del medio hasta servir uno de los shots al tope.—Así que, te reto a tomar este shot, pero del abdomen de tu novio.

Las mejillas de Rika se tornaron de color rosáceo cuando miró a Terada con una expresión avergonzada, sin embargo, éste volvió a encogerse de hombros, esta vez con una abierta sonrisa enmarcando su boca. Posteriormente, se extendió lo suficiente para tomar el vasito de la mano de Sakura y una bulla de aplausos y risas se encendió alrededor.

—Confié en ti, Sakura, ¿y esto es lo que consigo?—Se quejó la chica.

—Podría haber sido peor.—Proclamó la castaña pícaramente. Rika bufó y Shaoran sólo alcanzó a alzar las cejas en un ademán de sorpresa ante el malicioso reto.

Rika y Terada se levantaron de sus lugares. Rika no tuvo que agacharse mucho para estar a la altura del abdomen de su novio debido a la gran diferencia de estatura que compartían. El pulso de ambos era acelerado y ella no resistía la risa cada vez que estaba a punto de verter el líquido en su objetivo, pues todos a su alrededor animaban la situación sin ningún pudor y algunos se acercaban para ver el espectáculo de cerca.

Luego de un intento fallido, consiguió contenerse a las carcajadas y el líquido se deslizó exitosamente desde los pectorales marcados del chico hasta antes del ombligo, donde ella succionaba tanto del licor como podía para que no se desbordara. Ante el contacto de la húmeda boca de Rika contra su abdomen, el chico también tenía dificultades para contener las risas y la aceleración de sus latidos. Una vez que Rika hubo terminado y se enderazara, Terada la sostuvo de la nuca hasta depositar un cálido beso en sus labios que sus compañeros celebraron.

—Yo elijo a Sanna. ¿Verdad o reto?—Inquirió Rika luego de que todos se hubieran acomodado en sus respectivos lugares nuevamente.

Sanna se tomó unos minutos para meditar su decisión y sus bucles rojizos se sacudieron un poco al ladear la cabeza en una pose pensativa.

—Vaya, ustedes están muy agresivos esta noche. Verdad. —Declaró luego.

—Esto es la guerra chicos, así que me atrevo a preguntar, ¿tienes algún fetiche?—Preguntó Rika un tanto apenada por la personal pregunta. La indagada se limitó a reír.

—Ustedes no están preparados para esto, así que me beberé el shot.—Sentenció tras dudar unos segundos. Su alrededor soltó exclamaciones de sorpresa y disgusto que no tardaron en desaparecer cuando Sanna apuntó al siguiente.

—Nori, amiga, ¿verdad o reto?

Los ojos avellana de Nori no demostraron sorpresa alguna de haber sido elegida por su amiga. Suspiró.

—Elijo reto, quedo en tus manos.—Decidió con una sonrisa que contrastaba por completo con la expresión de Sakura, quien mordía su labio inquietamente esperando lo peor que podía pasar a continuación. No solo lo esperaba, sino que siempre supo que pasaría en algún momento de la noche. Sumire le dedicó una mirada a Sakura después que Sanna retara a Nori a darle un beso directamente ni más ni menos que a Shaoran.

La castaña apretó el puño y apartó la mirada lo más que pudo cuando Nori se levantó de su lugar decididamente. Shaoran se alarmó un poco ante la incómoda situación y ni siquiera pudo mirar la expresión de Sakura cuando ya tenía la cara de la chica de cabello claro a escasos centímetros de su rostro, inundando su alrededor con un aroma a vainilla. A último momento, Shaoran consiguió mover su rostro ligeramente a la derecha cuando Nori depositó sus labios en él, de manera que sólo terminó siendo un roce cerca de sus labios en vez de un beso propiamente dicho. Tras ello, Nori se apartó apresuradamente lo suficiente para que él pudiera ver una ligera consternación en sus ojos antes de virar su propia mirada al piso con rápidez mientras esperaba que nadie se hubiera dado cuenta que acababa de rechazarle frente a todos.

—¿Saben qué hora es? ¡Hora del Shot Improvisado, sí señores!—Exclamó Yue rápidamente para aliviar la ligera tensión que se sentía. A pesar de que el reto no duró más que unos pocos segundos, los presentes más cercanos se percataron del movimiento de Shaoran pero nadie dijo nada al respecto. Eso sí, tanto Nori como Shaoran agradecieron en partes iguales cuando el pequeño vasito con el shot llegó a ellos y lo tomaron de sopetón.

—No se besaron.—Comunicó firmemente en un murmullo Tomoyo a Sakura, pues se había acercado al lugar lo más que pudo para tener una mejor visualización. Posteriormente Sumire le confirmó lo mismo, luego de tomar su respectivo shot.

Sakura, por su lado, había estado intentando refrenar la amargura que sentía en su pecho que le disgustaba bastante, pues quería mirarlo como lo que era: un juego. Sin embargo, no pudo evitar asentirle muy aliviada a su amiga ante la noticia, mientras sentía que el nudo de su pecho se desataba un poco.

—Shiro, ¿verdad o reto?—Continuó Nori, forzando sus ánimos con la finalidad de no verse afectada por el acontecimiento anterior. El chico revolvió su oscuro cabello con nerviosismo.

—Hmm... Verdad.

—Vale. Algo sencillo.—Meditó unos segundos.—¿Cuántas novias has tenido?

Shiro suspiró aliviado.

—He tenido tres.—Respondió para luego dedicarle una sonrisa a Nori y, aprovechando que estaba a su lado, pasó sus brazo por sus delicados hombros amigablemente hasta atraerla a él en un corto abrazo.—Bastante fácil, gracias.

Nori le esbozó una sonrisa cuando dentro de ella sintió algo de compasión en su abrazo.

—¡Yamazaki! ¿Verdad o reto?—Prosiguió Shiro rápidamente, apuntando con el dedo a su compañero sentado a su derecha.

—Me temo que eligiré verdad.—Respondió Yamazaki.

—Vale, ¿con quién fue tu primera vez?—Indagó Shiro con una pícara sonrisa.

Yamazaki carraspeó sonoramente y se tomó varios segundos antes de contestar. Yue y Shaoran miraban expectante al chico.

—Lo siento, metiches, es un secreto.—Justificó Yamazaki y le guiñó un ojo a sus amigos al destapar la segunda botella de tequila para cumplir con su castigo. Sin embargo, desde el otro extremo del círculo Tomoyo luchaba con reprimir una sonrisa luego de haberse fijado en la rápida y sospechosa mirada que le había lanzado Chiharu a Yamazaki. Luego sus sospechosas se vieron confirmadas cuando al intercambiar miradas con Eriol él le sonreía cómplicemente: sus ojos guardaban un secreto que ella guardaría también.

—Yue, tu turno. ¿Verdad o reto? Espero que no seas una gallina.—Provocó, a lo que Yue batió su cabellera corta y plateada con suficiencia.

—Reto. Dispara.

—Vale... Te reto a imitar a Jack Sparrow.—Finalizó con una ancha sonrisa.

Yue le miró con la sonrisa ladeada.

—Bastardo.—Murmuró mientras Eriol y Shaoran reían ante los numerosos recuerdos donde Yue a altas horas de la madrugada solía tomar la botella entre sus manos y comenzar a subirse a mesas caminando graciosamente diciendo diversas líneas de la película Piratas del Caribe. No tenían ni idea de por qué lo hacía, pero era algo normal en sus reuniones.

Sumire abrió los ojos de par en par cuando Yue sin cohibición alguna tomó velozmente la botella del centro y se acercó en puntillas a ella, extendiéndole la botella con el meñique levantado y una sonrisa que enseñaba los dientes.

—¿Quiere un poco, señorita?—Preguntó con una voz rasposa y grave que se asimilaba a la de un viejo borracho.

Sumire casi escupe el agua que estaba sorbiendo de su vaso en la cara de Yue en un ataque repentino de carcajadas, las cuales eran seguidas por el resto del grupo.

—Uy, debería cuidar un poco más sus modales.—Señaló Yue con la misma voz y una expresión exagerada de repugnancia antes de levantarse de golpe y mirar alrededor de un lado a otro como un zuricato, para luego emprender una graciosa carrera a la mesa del bar, donde se trepó como pudo y con botella en mano comenzó a caminarla a lo largo como si de una plancha pirata se tratara, con los brazos extendidos a los lados e "intentando mantener el equilibrio".

Sólo dejó que el resto se carcajeara unos segundos antes de apuntar con la botella decididamente a la nueva víctima.

—¿Verdad o reto, Sumire?

La chica se encogió de hombros y sonrió.—Reto. —Declaró sin lugar a dudas, recibiendo aplausos por parte de sus amigas.

—Debes subir al balcón y gritar lo más alto que puedas: "Tsukishiro Yue es lo mejor de este mundo".

—Sí, sí, mueres porque diga algo así. Sólo observa. —Dijo antes de guiñarle un ojo. Su corto cabello rosa se movía agitadamente cuando comenzó a correr hacia la casa.

—¡Te equivocas!—Consiguió aclarar antes de que ella desapareciera en el interior.

Las voces de sus amigos se convirtieron en sonidos lejanos cuando alcanzó el tramo de las escaleras de madera que estaban al lado de la cocina. Subía de dos en dos los escalones y el frío aire acondicionado de adentro le hizo descubrir lo sudada que estaba, pues entre el alcohol y todo el juego había terminando haciendo un calor significativo abajo. Cuando entró al pasillo de la planta superior, divisó la única puerta de vidrio que comunicaba con el balcón y emprendió hasta allá manteniendo el ritmo. Al alcanzarla y abrirla el aire nocturno chocó contra su rostro junto con el olor a hierba y sus amigos al divisarla comenzaron a gritarle cosas que no alcazaba a entender del todo. Sumire tomó la bocanada de aire más grande de su vida.

—¡Tsukishiro Yue es lo mejor de este mundo!—Gritó lo más fuerte que pudo. Al mirar abajo, la recibían las expresiones divertidas de todos sus compañeros y pudo divisar como Yue le enseñaba el pulgar junto con una lustre sonrisa.—¡Y un idiota, también!—Añadió a último momento, elevando su dedo medio al aire.

—¡Eso no estaba en el reto, enana!—Se quejó Yue, evidentemente molesto, a lo que Sumire le sacó la lengua rebeldemente como respuesta para luego emprender con paso más calmado el camino devuelta.—Ya verá...

. . .

Una vez Sumire se hubo tomado el último shot como castigo por faltar con el reto, el grupo entero comenzó a levantarse. Sakura fue una de las primeras y no iba a negarlo, el mundo dio una sacadida a su alrededor y lo supo. Estaba borracha. Eufóricamente borracha, mejor dicho, y mientras abrazaba por un lado a Sumire y por el otro a Tomoyo, pensaba que era genial. Sentía que su energía estaba elevada a otro nivel, quería reír, saltar, cantar y bailar, todo al mismo tiempo.

—¡Esto es genial, Sumi!—Gritó felizmente, prologando la "i" del nombre de su amiga más de lo necesario. Tanto la aludida como Tomoyo reían a toda voz. —Iré a buscar algo de agua.—Anunció posteriormente.

Vamos a buscar algo de agua, querrás decir.—Corrigió Sumire y, como pudieron, se encaminaron abrazadas por los hombros y con paso firme (o eso creían) a la barra, donde se hallaba el filtro de agua.

Sakura fue la que tomó el vaso de plástico y lo acercó al aparato. El pequeño vaso temblaba ligeramente como todo su cuerpo, resistiéndose a las risas sin sentido que amenazaban con salir de su boca. Orgullosamente pudo completar su tarea, pero apenas le dio tiempo de sorber dos tragos antes de que Eriol y Shiro la tomaran de la mano para unirla a la alocada concentración que se había armado en el medio del bar, justo donde todas las luces de colores del techo de la churuata convergían y se expandían nuevamente.

Nori profirió un grito al pequeño público (el cual fue respondido con el mismo entusiasmo) para luego apagar el resto de las luces del patio, dejando sólo los distintos colores envolventes, los cuales, tras hacer una maniobra con el control de la encimera, se volvieron luces parpadeantes. Inclusive consiguió subirle un poco más a la canción electrónica que estaba sonando desde hace unos minutos. Los bajos de los altavoces retumbaban sin piedad en el cuerpo de trece adolescentes, quienes brincaban al unísono de la música mientras se quedaban sin aliento cantando a todo pulmón una canción que probablemente la mitad no se sabía correctamente.

Sakura respiraba entrecortadamente, pero no le importaba. Por su mente pasaban muchas cosas y a la vez nada en específico, sólo se sentía... Feliz. Se daba cuenta como nunca había experimentado nada similar cuando su mirada se cruzó con la de cierto chico y sentía que explotaría de felicidad al verlo reír de esa manera. Era contagioso reír como él. Shaoran estuvo rápidamente saltando junto a ella y tomó su mano. Sin nada que pareciera importar, sus dedos se entrelazaron y sus manos se elevaban rítmicamente con la música. Por otro lado, la pequeña Rika se encontraba trepada en los hombros de su novio, elevando los brazos de igual forma.

Hicieron lo mismo con aproximadamente cuatro canciones más. Organizaron una pequeña rueda de baile donde Tomoyo y Eriol encabezaron en primer lugar, luciendo su sincronía. Nori y Shiro siguieron, para cerrar finalmente la rueda con Rika y Terada.

Por la quinta canción, Sakura consiguió sentarse en un taburete del bar tras servirse otro vaso de agua que tomó sin miramentos. No tenía aliento y las piernas le fallaban, pero no dejaba de cantar la siguiente canción junto con Shaoran, quien la rodeaba por los hombros con su brazo mientras se mecía junto a ella en una especie de baile lento. Ambos se miraron por un momento, Sakura rió un poco y él la imitó en un acto inconsciente.

—¡Este día es genial!—Consiguió vociferarle al oído.

—Es genial porque estás conmigo, Sakura.—Le susurró de vuelta al momento que la envolvía en un abrazo más profundo. Shaoran continuaba cantando contra el cabello de Sakura, quien sintió como su pecho se encogía ante sus palabras. Sin dudarlo, correspondió su abrazo y aspiró por quién sabe cuántas veces en la noche, el aroma a chocolate. ¿Era normal que quisiera llorar de felicidad en ese momento? No lo sabía. Probablemente el alcohol le hacía sentir más de la cuenta, podría ser ello lo que le provocaba tantas ganas de nunca despegarse del calor de su amigo Li.

En menos de un segundo, la cápsula que los envolvía a ambos se vió interrumpida por un sonoro grito que le recordó cómo temprano había terminado en la piscina. Efectivamente, se trataba de algo similar, sólo que esta vez se trataba de la inconfundible voz de Sumire, quien se rebatía con Yue en su afán de determinar quién tiraría a quién a la piscina primero. Sólo le dio tiempo de desprenderse de su camisa para quedar con el top del traje de baño cuando Yue la hizo caer de lleno en el agua. Seguidamente, Tomoyo y Chiharu formaron una breve alianza para empujar con todas sus fuerzas a Yue y vengar a Sumire. Sin embargo, no fue hasta que Eriol arremetió como un toro contra todos que el chico terminó bajo el agua, igual que los otros. Posteriormente, Eriol le hizo un saludo como de capitán a su tripulación a Shaoran y Sakura, quienes permanecían todavía en la barra y luego se tiró a la piscina con un clavado.

Rika, Terada, Nori y el resto de los presentes no dudaron en despojarse de la ropa que cubría sus bañadores y siguieron al grupo con gritos de algarabía.

Ambos castaños intercambiaron miradas. Sakura todavía sentía el mareo del alcohol y sonreía divertida al bajarse del taburete y despojarse del top que cargaba, dejando ver la parte superior de su traje de baño verde. Shaoran aprovechó los pocos segundos cuando la cara de Sakura estuvo envuelta en tela para mirarla con más atención, especial e inevitablemente la parte de su anatomía que acababa de quedar al descubierto. Su primer pensamiento fue elogiar su plano abdomen y sus pechos de agradable tamaño, pareciendole increíblemente sexy. Frunció un poco los labios para luego dirigir su mirada a cualquier otro lugar diferente que no fuera Sakura. Sentía que seguramente estaría sonrojado, pero a esas alturas, ¿qué más daba? No seguía siendo nada más que un atolondrado adolescente de diecisiete años.

Bajo ese pensamiento ahora sonreía más anchamente observando cómo Sakura procedía a despojarse de su falda. Su corazón bombeaba sangre violentamente y juró que debía hacer algo al respecto cuando se dio cuenta que ella no le quitaba la mirada de encima adrede, mientras que una sonrisilla adornaba su boca. ¿Lo estaba haciendo a propósito? Por su lado, Shaoran no tardó en quitarse su camisa y pensar en las pronunciadas curvas de Sakura en vez de que estaba a punto de mojar su último cambio de ropa.

Sin previo aviso, Shaoran se acercó a Sakura hasta alzarla en brazos y mostrar sus dientes en una brillante sonrisa que se contagió a ella.

—¡Hagánse a un lado!—Vociferó mientras, entre risas y con Sakura en sus brazos, corría rumbo a la piscina hasta zambullirlos juntos.

El agua fría envolvió su cuerpo. Ascendió rápidamente y tras remover el agua de sus ojos confirmó la presencia de Sakura a su lado cuando a sus oídos llegaron sus divertidas carcajadas. Él sonrió. Tomó a la chica por la cintura y nadando los arrastró a ambos a la esquina de la piscina, donde unas piedras apiladas despedían agua en cascada mientras que conformaban un pequeño túnel debajo.

Tomó la cintura de Sakura y la elevó hasta sentarla en la superficie de una de las piedras. No eran pensamientos los que invadían su cabeza en ese determinado momento, sino sensaciones que le hacían sacudir el cuerpo y realmente no pensar en nada más que en la necesidad de repetir con Sakura su encuentro en el festival, pero en una versión mejorada al cien por ciento. Colocó sus manos a ambos lados de la chica y usó su fuerza para elevarse hasta estar frente a ella. Sus respiraciones chocaban y se entremezclaban, mientras Shaoran intentaba comunicarle sin palabras a esos ojos esmeralda la necesidad que lo carcomía.

Sakura parecía acceder a la silenciosa propuesta cuando abrió un poco sus piernas, permitiendo que el cuerpo de Shaoran encajara perfectamente con el de ella y estuvieran más cerca uno del otro. Sakura tomó sus hombros y sus manos pasaron por su cuello hasta llegar a su cabello, el cual enrredó entre sus dedos, acercando su rostro al de Shaoran sin demasiada prisa. Sin embargo, el castaño, luego de tomarla por la cintura con una mano no soportó la tentación de verle morder sus labios, por lo que unió sus bocas en un arrebeto que los días posteriores seguiría sorprendiendole. Sakura suspiró contra su boca ante el gesto y no tardó en abrir la suya y corresponder el beso con una intesidad que compartía con él. Como pudo, consiguió unir su cuerpo al de Shaoran aún más y las caricias que depositaba en su cabello no tardaron en descender hasta su espalda y su cuello.

Bajo el fórnido cuerpo de Shaoran Sakura sentía que se quedaba sin aire y que su mente se encontraba viajando por una galaxia muy, muy lejana, hasta que pronto sintió en lo bajo de su cuerpo como su compañero parecía totalmente entregado al éxtasis del momento. Shaoran hizo el ademán repentino de alejarse, pero ella lo retuvo sin atreverse a romper el beso mágico que los unía, pues lejos de que Shaoran demostrara sin querer lo excitado que estaba la hiciera devolver a tierra, tuvo el efecto contrario, sus sentidos parecían despiertos en su totalidad y se maravillaba con cada sensación.

Con la cabeza fría, pudo haberle atribuido la culpa al alcohol, a las circunstancias del momento, a la escasa ropa con la que se encontraban al aproximarse tanto, pero finalmente serían todas excusas que esconderían sus verdaderos sentimientos, porque a pesar de que estuviera segura de que sobrios algo como eso nunca hubiera pasado, había algo en la urgencia con la que sus labios se unían y sus lenguas chocaban que le recordaba que el deseo siempre había estado allí presente.

Ninguno de los dos sabría nunca hasta donde hubieran llegado por su cuenta si unos sonidos estridentes no los hubieran separado. Shaoran con un pronunciado sonrojo en las mejillas volteó hacia donde provenían las curiosas explosiones y se alejó de Sakura lo suficiente para entornar los ojos al cielo. Ella lo imitó todavía con la respiración entrecortada.

El cielo se encontraba salpicado por diferentes luces coloridas que se reflejaban en el agua de la piscina y en el rostro de los chicos que allí se encontraban. Sumire apreciaba el espectáculo con la boca abierta de sorpresa, igual que sus compañeros. Por un momento la escena de los castaños quedó en segundo plano, nadie parecía reparar en ellos y ellos tampoco se percataban de nada en realidad.

—¡Woo-hoo!—Se escuchó gritar desde el balcón. Yamazaki se encontraba vitoreando de la emoción tras su exitosa sorpresa de fuegos artificiales, mientras que Chiharu lo acompañaba en gritos y saltos felices.

Tomoyo y Eriol, desde el borde de la piscina donde estaban sentados, apreciaban el espectáculo con una sonrisa. Tomoyo observó como diferentes colores bañaban los ojos zafiro de Eriol y cada vez que una nueva bengala explotaba, su brillo iluminaba de igual manera la mirada de su... ¿su qué? No sabía, pero qué tan poco le importaba cuando lo tenía cara a cara mirándola con adoración. Sus rostros se acercaron y sin dejar de sonreír la distancia que los separaba se transformó en un beso profundo y cálido.

—Te quiero, Eriol.—Confesó Tomoyo contra su boca, apoyando su frente contra la de él. La repentina confesión le volcó el corazón a Eriol.

—Yo también te quiero, Tomoyo.—Correspondió para depositar un corto beso en su frente y acariciar su cabello largo. Ella no necesitaba nada más que eso por esa noche.

. . .

Fanren, Feimei y Fuutie apenas habían cumplido los siete años cada una. Su madre siempre les decía que ya estaban grandes para travesuras, pero no podían evitar realizar alguna cada que la ocasión se presentaba, especialmente Fanren y Feimei. Específicamente dos días antes, en una ociosa y calurosa tarde donde no tenían nada que hacer ni a quién fastidiar (ya que su hermano mayor se encontraba en clases, su madre en el trabajo y el tío Wei hablaba por teléfono) resolvieron realizar su primera travesura del día. Por supuesto, contra su pobre hermano Shaoran.

Esa vez, como ocasionalmente sucedía, Fuutie había accedido a unírseles a la diversión debido al aburrimiento que también padecía, así que juntas el trío de niñas se deslizaron en puntillas a la habitación de su hermano mayor. Una de ellas quedó haciendo guardia en las escaleras, para cerciorarse de que no acudiera nadie que las descubriera.

Fanren había entrado a la habitación sin demás miramentos junto con su hermana y comenzaron a hurgar debajo de la cama del chico y en sus cajones algo interesante que llamara su atención. Pronto, el diminuto cachorro Pomeranian que siempre las seguía a todas partes hizo acto de presencia, dando saltitos alrededor de las niñas.

—¡Lo tengo!—Exclamó Feimei cuando del segundo cajón de la ropa de su hermano sacó una prenda amarillo chillón.—Potito se verá genial con esto como sombrero, ¿no crees?—Preguntó, refiriendose a la bola de pelos juguetona.

Fanren examinó la prenda, que parecía un traje de baño, y tomando al perrito entre sus manos su otra hermana le colocó el short en su cabeza como si de una bandana se tratara.

—Ese color le sienta de maravilla.—Aseveró entre pequeñas risas a las que se le unió Fuutie cuando ingresó a la habitación.

Minutos más tarde, emprendieron entre risas y empujones a su habitación con su nuevo entretenimiento adquirido.


Reviví de entre los muertos JAJA. Qué nostálgico leer mis notas de autora de hace tres/cuatro años, pobre chiquilla no sabía lo que le esperaba. Paso además avisando que ya me gradué de la universidad y sigo sobreviviendo en Venezuela hasta determinar que haré con mi futuro. Debo admitir que es interesante hacer N/A personales para luego leerlas dos años después y darme cuenta de cómo mi vida ha cambiado en ese tiempo, para bien o para mal (es en parte un chiste, no se crean hehe).

Por otro lado, por supuesto, pido perdón por la demora, pero no estoy segura de que si esta historia no estuviera publicada me hubiera animado a continuar por mi cuenta, tal vez habría quedado en el cajón del olvido por siempre; sin embargo, aquí estoy nuevamente. Les mando un saludo a todos aquellos lectores que aún tienen esperanzas en mí y en la historia jajajaja, y a aquellas almas que regresan después de tres años también les mando muchos abrazos y deseo que sus vidas vayan por buenos caminos. Igualmente a aquellos nuevos lectores, ¡hola!

Como todo en la vida, con el tiempo nos damos cuenta de muchas cosas que antes erróneamente creíamos saber o que ignorábamos, es por ello que los capítulos anteriores han sufrido pequeñas modificaciones, que en realidad no son la gran cosa, pero quería decirlo. Creo que mi forma de escribir ahora es más seria, y quería que se reflejara en toda la historia. Eso sí, la esencia de Desdicha Compartida siempre será la inocente juventud que envuelve a nuestros protagonistas en su último año de preparatoria, eso no lo cambiaría. Una vez más, fue una continuación que me divertí mucho escribiendo y me resulto muy amena. Como siempre, envidiando a Sakura por su condenada suerte.

Con amor, Amy.

PD: Espero haberles sorprendido con la verdadera identidad del sujeto de los mensajes anónimos hehe.