Si bien había dicho que lo consideraría y le daría el beneficio de la duda, en cuanto la miró en el pórtico de su casa un par de días después de aquella peculiar conversación, se arrepintió horriblemente.

Charlie, como ella había pedido que le llamará, se veía increíblemente joven.

Y sospechaba que la jovialidad que desprendía sería un problema para él.

—Querida —inició tratando de que su atención no divagara mucho.

Si debía ser sincero, Charlie entraba en lo que él calificaba como su chica ideal. Joven, educada, inteligente, tampoco era que pidiera mucho.

—Señor Edevane, una disculpa —se apresuró a decir Charlie inclinándose un poco sobre su sitio.

Alastor se sintió confundido ante esa acción.

—¿Eh? Lo siento querida, no-

—Se que mis padres pueden ser un poco... pesados, pero le aseguro que no le causaré problemas —le dijo levantando un poco la cabeza.

Alastor entonces lo comprendió.

—Bueno, si he de ser sincero, esperaba que un chico tomara esa habitación —aseguro con los brazos cruzados sobre su pecho—, pero no hay mucho que podamos hacer ahora, ¿cierto? —comentó con una sutil sonrisa.

Charlie al ver que no había mayor problema entre ellos, asintió con la cabeza un par de veces antes de enderezarse en su sitio.

—¡Le aseguro que no notara mi presencia!

Dudo mucho que eso sea posible

—Confió en que así sea —dijo para comenzar a caminar hacia el pasillo principal, siendo seguido casi de inmediato por Charlie, cuya maleta de ruedas hacia un peculiar ruido al avanzar sobre la antigua madera—, en todo caso, ¿por qué la insistencia de tus padres en quedarte aquí?

—Digamos... que mis primos viven cerca.

Ah, eso tiene más sentido para mi

—Conveniente, ¿pero por qué no quedarte con ellos? —volvió a preguntar deteniéndose frente a una puerta blanca.

—Bueno —rió colocando un mechón de cabello tras la oreja—, digamos que mis primos, no son personas del todo... limpias, si sabe a lo que me refiero.

Alastor enarco una ceja antes de proceder a abrir la puerta.

—¿Negocios turbios? —inquirió con cierta pizca de burla, cosa que dibujo una sonrisa en Charlie.

—Algo por el estilo —dijo sin más para ver hacia la habitación.

Y mientras la veía observar, a su mente asalto una vez aquel pensamiento que le seguía recordando que todo eso era una mala idea.

—Lamento mucho si es más pequeño a lo que estás acostumbrada —le comento sin moverse de su sitio—, como verás, este barrio no es de tu... nivel —dijo al ver la peculiar expresión que ella había hecho.

Inmediatamente una sonrisa se dibujó en sus labios, más grande que todas las que ya había mostrado.

—¡Tonterías! Es perfecta —ella entró mirando todo alrededor, desde el ropero hasta la pequeñas lámparas que adornaban la cabecera de la cama—, tiene un estilo muy-

—¿Antiguo? —rió al decirlo recargado en el marco de la puerta—, era la casa de mis padres, no he hecho muchas modificaciones desde que me fue heredada. Y me gustaría que se mantuviera así, tiene cierto valor sentimental.

Charlie le escuchó atentamente antes de pararse en el centro de la habitación, observando todo a su alrededor.

Estaba bien iluminada y le daba suficiente espacio como para no sentirse atrapada, lo mejor de todo era que esa habitación era solo suya y no tendría la constante vigilancia de sus padres.

—Me gusta —dijo por fin cruzando las manos tras la espalda.

Alastor al tenerla de pie a una distancia bastante prudente, se tomo el lujo de observarla bien.

Su larga cabellera semi ondulada adornaba su cabeza y espalda, en contraste con ella su piel lechosa le daba el aspecto de una muñeca, con la sutil diferencia de que está respiraba.

Bastante atractiva me atrevería a decir

—Me alegra escuchar eso, ahora bien, ¿te parece si discutimos las reglas de la casa?

—¿Habrá reglas? —replico inmediatamente al ver que no había broma alguna en aquellas palabras.

—Si queremos que esto funcione, si, habrá reglas —afirmó con una sonrisa burlona—, te dejare instalarte y cuando te sientas lista, ve al comedor.

Dicho eso dio un paso atrás y cerró la puerta.

Mientras volvía sobre sus pasos, comenzó a maquinar las reglas de seguridad que debería de seguir los próximos meses. Si no estaba tan errado, Charlie se iría durante las vacaciones de verano e invierno, por lo que no la tendría todo el año con él, lo cual a su parecer, eran buenas noticias.

Lo piensas como si realmente las cosas fueran a funcionar

Con una sonrisa burlona entró en la cocina dirigiéndose hacia estufa, dispuesto a poner a hervir un poco de agua. Un té para relajarse no le vendría mal, después de todo, aún tenía en que pensar.

Mientras estaba en esa tarea, perdió la noción del tiempo hasta que unos sutiles pasos a sus espaldas lo trajeron de vuelta a la realidad. Al ver a la chica mirándolo con cierta admiración torció los labios.

Sus rutinas eran bastante aburridas y repetitivas, por lo que le sería un poco difícil acostumbrarse a no cantar mientras hacía cualquier cosa en la casa, eso de alguna manera aliviaba su soledad, pero con una veinteañera bajo su techo, temía que eso ya no fuera más necesario.

—¿Canta?

Alastor soltó el trapo que había tomado para retirar la tetera del fuego, antes de asentir sutilmente con la cabeza.

—¿Tengo pésima voz cierto? —apuntó dándose la vuelta para ver las largas piernas de la chica ocultas apenas por un sutil short de mezclilla, apartando inmediatamente la vista—, ¿lista?

Ella asintió con la cabeza acercándose a la mesa del comedor.

—No creo que cantes mal, ¡yo también canto! —afirmó inclinándose sobre la mesa tras sentarse.

Alastor sonrió sutilmente.

—Apuesto que cantas hermoso —dijo colocando un par de tazas sobre la mesa. Mientras tomaba asiento se sintió incómodo de que cada movimiento suyo fuera observado por la chica de ojos oscuros—, bueno querida —musitó tras aclararse la voz y tratar de no prestarle demasiada atención—, como dije tendremos que poner reglas para que ninguno de los dos pasemos por momento indeseados.

—Me parece bien —afirmó tomando una de las tazas, ya sabiendo que Alastor no se tomaría ambas.

El sutil aroma a canela que desprendió la taza le hizo suspirar.

—Bien, te diré mis propuestas y luego tu puedes decirme alguna que consideres pertinente —comentó acercando un bloc de notas que había dejado sobre la mesa—. Primera regla y la más importante, esta estrictamente prohibido entrar a la habitación del otro sin permiso, ¿supongo que los motivos sobran, no? —obvio mirándola a través de sus lentes.

Charlie asintió con la cabeza.

—Segunda regla, visitas.

—¿Están prohibidas?

—No precisamente —dijo garabateando en el bloc—, podemos traerlas, pero hay que avisarle al otro, lo que me recuerda, tendrás que darme tu numero de celular.

—Ya se había tardado —bromeo sacando su celular—, ¿me da el suyo?

Alastor entendió lo que que quería hacer y tras sacarlo de su pantalón café, se lo paso.

—Bueno, tercera regla —dijo viéndola registrar su número en su celular—, las tareas del hogar nos las vamos a repartir.

Charlie levantó la vista y Alastor juró ver incredulidad en su mirada.

—¿Yo ayudaré en la limpieza?

Alastor casi se rió en su cara.

—Bueno, era de esperarse que reaccionaras así —comentó imaginándola en una increíble mansión donde todo el mundo hacía todo por ella—, no me gusta contratar gente para limpiar lo que ensucio, así que si, lo hago yo mismo —concluyó con una gran sonrisa.

Charlie parecía querer decir algo, pero las palabras no le salían.

—Y ya que obviamente no tengo intención de ser tu criado, también tendrás que ayudar con las tareas del hogar —Charlie aún sorprendida le paso su celular a lo que Alastor le dio un sutil gracias.

—Pero... ¡nunca lo he intentado! —se sincero sintiéndose un poco avergonzada de decirlo—. No se cocinar señor Edevane —le aseguró jugueteando con sus dedos—, ni mucho menos limpiar.

Supongo que por eso mismo sus padres la han dejado en casa de alguien más.

Bueno, algún defecto tenía que tener

—Eso se puede arreglar con práctica —dijo restándole importancia—, verás que de aquí a que termine el semestre ya sabrás ser autosuficiente.

Charlie no se mostró muy conforme, pero aseguro que lo intentaría.

—¿Alguna regla que quieras agregar? —preguntó tras anotar la última, seguro de que esas eran las más importantes—. Quiero decir, con esas tres son más que suficientes para mí, pero si quieres agregar alguna... —comentó dejando el bloc sobre la mesa.

—Bueno, quizá... estoy pensando en una más —dijo no muy segura.

—¿Y esa es? —preguntó llevándose por primera vez la taza a los labios.

—No relacionarnos entre nosotros —Alastor apenas escucharla, casi sintió que se ahogaba con aquel caliente liquido—, quiero decir —se apresuró a decir al ver la expresión que había puesto Alastor—, se que no puede pasar, pero... por si ¿acaso?

Alastor por un momento no supo cómo tomarlo, para inmediatamente pensar en cómo es que no se le había ocurrido a él.

Era cierto que era una posibilidad muy remota, considerando la diferencia de edad y gustos -al menos de ella-, pero no podía arriesgarse a algo así.

—Bien, que sea la cuarta regla —dijo anotándola rápidamente—, firma aquí abajo.

Charlie sonrió ante eso.

—¿Es necesario?

—¡Claro! Le da algo de formalidad —afirmó guiñándole el ojo derecho.

—Si usted dice —rió al decirlo antes de tomar la pluma y firmar—, le agradezco la oportunidad.

—No lo menciones, tus padres fueron bastante persuasivos —aseguro firmando la hoja—, bueno, ya es tarde y seguro debes ver tu matriculación mañana.

—Si... respecto a eso, ¿puedo pedirle un favor? —preguntó tímidamente tras ponerse de pie.

Alastor le vió antes de imitarla.

—¿Podría llevarme hasta ahí?

—Ah, es cierto, no conoces la ciudad —musitó pensando en el porque no le preguntaba a sus primos—, bueno, tengo trabajo por la mañana así que tendrá que ser por la tarde, a menos que quieras que te lleve temprano y vuelvas por tus medios.

Ella negó inmediatamente con la cabeza.

—Me sentiría más cómoda si me quedará cerca de alguien conocido.

—Bueno, hasta mañana entonces —con algo de incomodidad abandono la cocina dirigiéndose hacia su habitación.

No era como si la situación fuera la más idónea, pero podía manejarla.

La chica parecía que no le causaría problemas, tal como sus padres habían prometido, sin embargo, había algo en ella que no terminaba de convencerlo.

Solo espero que no sean inconvenientes a futuro...


¡Hola! ¡Hola!

Muchas gracias por darle una oportunidad a esta historia

Espero les guste owo