Apenas subir al auto, Alastor dejó la cabeza contra el volante de su auto cuidando de no presionar el claxon. Respiro profundo un par de veces tratando de mantenerse sereno, pero por más que lo intentó a su mente seguía acudiendo la chica con aquella camisa holgada.

—Oh, Charlotte no soy tan bueno como parezco —musitó con media sonrisa mirando hacia su casa.

Podía contar con que la chica no lo hiciera de nuevo, al menos no con la cara que tenía por lo ocurrido.

Tras apartar lo mejor que pudo esa escena se dirigió hacia su trabajo antes de que el tráfico se volviera tan denso como para no dejarlo llegar a tiempo.

Aparco con tranquilidad en la estación de radio y se apeó a un costado de su carro una vez tomó todo lo que necesitaría ese día. Tenía un sketch bastante entretenido y confiaba en que sus radioyentes lo disfrutaran tanto como él cuando lo escribió.

Alastor camino hacia el edificio saludando al de seguridad en el proceso y al resto de sus colegas conforme recorría los cinco pisos que lo separan de su habitación de trabajo. Una vez en el lugar entró siendo recibido por Cherri quien le sonrió mientras terminaba de revisar que todo funcionara con la tabla de mezclas.

—Buenos días querida.

—Buenos días, señor Edevane —saludo de regreso mirándolo entrar en la cabina y colocarse los audífonos—, ¿que tenemos para el día de hoy?

—El día de ayer recibí un par de correos sobre el nuevo hit de Tyco —comentó mirando los papeles que había colocado sobre su mesa.

Cherri rió en respuesta.

—Creí que había dicho que no hablaría de ese pedante hombre —cito comillando con los dedos recordando a Alastor rodar la mirada cuando lo dijo.

Alastor sonrió de medio lado antes de recargarse en su silla y ver hacia la chica de cabello rubio con reflejos rosas.

—Cuando dije un par de correos, tal vez quise decir un par de decenas —corrigió sin dejar de sonreír.

Cherri rió al escucharlo.

—Bueno, la mayoría de las estaciones ya han hablado de él, ¿qué piensa decir?

—¿Sabías que tiene un novio y que fue a quien le dedicó su última canción?

Cherri casi se para de su lugar al escucharle.

—¡Jurelo!

—Mi fuente es bastante confiable —rió al decirlo removiendo las hojas sobre su escritorio—, en todo caso, ese será el tema de cierre, también quiero hablar sobre A.J. y este grupo de k-pop... ¿cómo se llamaba?

—NTC Dream, creo que debe anotarlo si hablara de ellos —se burló Cherri desde su lugar mirándolo garabatear el nombre del grupo por tercera vez en lo que iba de la semana—, al aire en dos minutos.

Alastor lo último que quería era nombrar a otro grupo y que las fangirls de esos chicos se le fueran encima.

—Las niñas se vuelven locas por nada.

Cherri volvió a reír por su comentario y es era por ese tipo de pensamientos que ella a veces pensaba que trataba con un abuelo.

—Al aire en un minuto —avisó de nuevo preparando la música de entrada—, por cierto, ¿qué tal le fue con su nueva inquilina?

Alastor percibió perfectamente el tono con doble intención, lo cual solo lo hizo sonreír más abiertamente al recordar el incidente de la mañana.

—Cariño, eso debo respondértelo más tarde —rió al decirlo cuando la miro hacer la cuenta regresiva para inmediatamente ver el letrero que indicaba que ya había entrado al aire encenderse, espero a que la música parará de sonar antes de tomar una gran bocanada de aire—. Buenos días mis queridos oyentes, sean bienvenidos a WTUL , ¡la estación donde una sonrisa jamás les faltará! El día de hoy tenemos una larga lista de éxitos que-

Mientras los minutos transcurrían y una canción ocupaba el lugar de la anterior, se encontró pensando en su nueva inquilina, una vez más. Pero a diferencia de las veces anteriores, no era la escena de la cocina, si no una preocupación un poco más real.

Charlotte parecía el tipo de chica que no sabía hacer absolutamente nada por ella misma y confiaba que su buen juicio no le mintiera. Y con su actitud sabía que eso podía ser un problema por el cual chocar, así que atendiendo a uno de sus radioescuchas adular su programa y pedir la siguiente canción, pensó en que quizá no era tan mala idea hacer un itinerario de actividades con su compañera de piso.

De eso modo al menos la tendría ocupada haciendo algo productivo los días que no tuviera nada que hacer.

—¡A sido todo por hoy mis queridos amigos! No olviden sintonizarnos mañana en la 91.5, WTUL, la estación donde nunca les faltara una sonrisa —apenas terminar el boton de al aire se apago y Alastor sonrió relajado.

Definitivamente había necesitado ir a su trabajo para olvidar lo ocurrido con Charlie.

Se quitó sus auriculares antes de ponerse de pie y tomar la chaqueta del respaldo de la silla donde lo había colocado.

—Señor Edevane, ¿decía usted? —continuó Cherri con la conversación inconclusa haciendo reír a Alastor.

Había veces en que la chica era muy olvidadiza, pero era obvio que no en esas cuestiones.

—Oh cierto, es más joven que tu, no sabe nada de nada y garantiza mi perdición, ¿algo más que deseas saber?

Cherri tuvo que evitar soltar una fuerte carcajada ante semesntaje descripción, no era lo que esperaba, pero debía admitir que fue mejor.

—De ser ella no estaría tan preocupada, pero ¿y usted? Las emociones fuertes a cierta edad ya hacen daño —dijo burlona por lo dicho por Alastor.

Este comprendió totalmente lo que quiso decir y simplemente negó con la cabeza.

—Muy graciosa, hasta mañana querida —se despidió caminando hacia la salida.

—Hasta mañana, señor Edevane.

Alastor rió mientras caminaba hacia el elevador esperando no encontrarse con alguno de sus colegas, no era que no quisiera quedarse a charlar, pero particularmente ese día tenía asuntos pendientes.

Al ingresar en el cubículo y presionar la planta baja, sacó su celular y marcó a Charlie, esperando pacientemente a que atendiera el celular, cosa que no fueron más de dos timbres.

¿Diga?

Seguro estaba usando el celular

—Buen día Charlotte, llegaré en quince minutos, para que arregles los papeles que vayas a ocupar —dijo mirando los números del ascensor descender, escuchando una risita del otro lado.

Es Charlie, ¿lo dirá bien?

—Con el tiempo —dijo ahora recordando que ese era el modo en que debía llamarla—, hablamos en un momento querida.

Claro.

Alastor guardo su celular y se dispuso a salir del elevador cuando éste se detuvo, sin embargo, a apenas hacerlo la imagen de Mimzy en la entrada del edificio le hizo detenerse en seco.

Ella le observó un momento antes de sonreírle.

Alastor se obligó a ver hacia otro lado, contar hasta tres y volver la vista, solo para descubrir que ella ya se había ido.

—¿Estas bien Alastor? —este volvió la vista hacia Víctor, quien le veía con curiosidad

—Si, ¿por qué?

—Te ves pálido, hombre —obvio palmeando su espalda—, ¿seguro?

Alastor supuso que fue debido a lo que acababa de ver y obligó a la mejor de sus sonrisas a tomar el lugar de su mueca de desagrado.

—¡Claro! He recordado que tenía un asunto pendiente y ya voy tarde.

—Oh, no te quito más el tiempo entonces.

Alastor le dió una rápida despedida y camino hacia la entrada sintiendo su corazón latir con fuerza. Apenas salir del edificio y comprobar que ella no estaba por ningún lado se dirigió hacia el estacionamiento, tan tranquilo como pudo.

Subió a su auto dando un portazo y se quedó inmóvil en su sitio durante varios minutos antes de abrir la guantera del auto y sacar un pequeño frasco de medicamentos.

—Bien, debo ir por Charlie —musito pasándose rápidamente la pastilla antes de regresar el frasco a su lugar y poner el auto en marcha.

Durante el trayecto de regreso, apreto el volante deseando que ella no volviera a aparecer y por suerte suya, no fue el caso. Al llegar a su casa, ni siquiera necesito llamar a Charlie, ella ya esperaba a fuera y fue en su encuentro en cuanto lo vió estacionarse.

—Lo siento linda, tuve un pequeño contratiempo —se disculpó apenas ella entró en el auto.

—No se preocupe, ya me hace un gran favor llevándome hasta allá —le dijo colocándose el cinturón de seguridad.

Alastor entonces asintió con la cabeza antes de poner el auto en marcha.

—Por cierto, no te pregunte qué estudias —dijo tras algunos minutos en los cuales ninguno había dicho nada.

Charlie, quien le había visto algo extraño, sonrió al darse cuenta que eran solo ideas suyas.

—Estudio una licenciatura en turismo —respondió con orgullo.

—¿Por la ocupación de tus padres?

—Se puede decir que si, mi padre es dueño de unos cuantos hoteles —le dijo mirando por la ventana hacia la acera—, mi madre... ella es una cantante retirada, pero a veces le ayuda con la administración de los hoteles.

—Tu madre tenía una hermosa voz, seguro la heredaste —comentó deteniéndose en un semáforo.

Charlie de pronto y sin querer, recordó la escena de la mañana y sumado al halago que acababa de recibir, los colores rápidamente adornaron su rostro.

—Gracias.

—Así querida Charlotte, heredarás algún día la empresa de papá —comentó a lo que Charlie sonrió de medio lado.

—Es la idea, en mi carrera llevo administración de empresas y mercadotecnia, por lo que no será un problema iniciar en cualquiera de las áreas que me quiera mi padre.

Alastor iba a comentar algo más cuando una idea tomó su lugar.

—¿Cómo se llama los hoteles de tu familia?

—Applered —respondió con una gran sonrisa.

—La cadena internacional, esos no son unos cuantos hoteles —rió al decirlo viendo el semáforo cambiar—, vaya.

Charlie rió al reconocer que Alastor tenía razón.

—No me gusta mucho alardear sobre eso, porque la gente pone la cara que acabas de hacer.

—¿Sorpresa? —dijo burlón, recordando porque no debía olvidar de dónde venía Charlie—, supongo que es normal si escuchas que en tu auto estas transportando a la heredera de una de las cadenas valuadas en millones de dólares, ¿no lo crees?

Charlie no pudo evitar reír ante eso.

—¿Perdón?

—Esta bien, pero vuelvo a preguntarme, ¿no hubiera sido más sencillo quedarte en uno de sus hoteles? Digo, aquí en la ciudad hay un hotel cinco estrellas y un resort —apuntó mirando como la universidad comenzaba a acercarse.

—Me lo sugirieron mis padres, pero de algún modo les convencí de dejarme quedar con alguien que no me hiciera las tarea. Me serviría más que vivir en un lugar donde me esten consintiendo las veinticuatro horas del día.

—Bueno, eso tiene sentido para mi —musito aparcando—, bueno, aquí estamos.

Charlie miró hacia el enorme edificio blanco y se encogió un poco en su sitio.

—¿Seria mucho pedir que me acompañe? —preguntó aún mirando por la ventana.

Alastor se inclinó recargándose en el volante, también viendo hacia el edificio.

—Se que puede ser abrumador, pero te recuerdo que tendrás que venir a este sitio tu sola.

—¿Solo por esta vez? —dijo mirándolo.

Alastor entonces pudo ver, que aún seguía siendo una niña, al verla intentar poner carita de perro regañado.

Claro que sí, tiene 21 y hacen todo por ella

—Bien —dijo tras ver su mirada de súplica inmediatamente reemplazada por una gigantesca sonrisa al escuchar su afirmativa—, pero es el último favor que hago el día de hoy.

—Hecho —rió para inmediatamente bajar del auto.

Alastor echó un rápido vistazo alrededor y se sintió inevitablemente viejo. Todo ese lugar apestaba a juventud lo viera por donde lo viera.

—¿Es abrumador verdad?

Apenas escucharla, Alastor cruzó los brazos tras la espalda.

—Andando —musito pasando por alto su burla.

Ambos recorrieron el campus hasta las oficinas principales mientras Charlie no paraba de contar acerca de las grandes expectativas que tenía con esa universidad y su vasto programa educativo. Alastor simplemente se dedicó a escucharla y al llegar a las oficinas, prometió esperarla hasta que terminara.

Sin embargo, tras varios minutos afuera en un banco, ya sentía que las miradas que recibía eran innecesarias.

No estoy tan viejo

Saco su celular para perder el tiempo, pero aún así la sensación de las miradas sobre él comenzaban a ponerlo incómodo.

—Disculpe, ¿es usted Alastor Edevane? —al escuchar esa danzarina voz elevo la vista viendo a una chica pelirroja frente a él.

—¿En qué puedo ayudarte?

—Oh por dios, soy una gran fanática de tu programa —dijo inmediatamente la chica y Alastor al ver su efusividad, sonrió.

—¿Quieres un autógrafo? —preguntó y apenas ver como los ojos de la chica se iluminaron, supo la respuesta.

Sin darse cuenta, más y más chicas comenzaron a acercarse a él, algunas más que nada por mera curiosidad.

No era que le molestara esa atención, pero no esperaba que hubiera gente que siguiera tan de cerca su trabajo.

—¿Señor Edevane? —Alastor volvió la vista hacia Charlie quien apenas pudo abrirse paso hacia él debido al tumulto de gente.

Alastor agradeció mentalmente que llegará, las cantidades de gente grandes le ponían nervioso.

—Es todo por hoy chicas, mi invitada a llegado —dijo educadamente tras asentir sutilmente con la cabeza.

Charlie casi rió al escuchar la queja general.

—¿Es una cantante?

—Lo será... —mintió caminando hacia Charlie sin dejar de sonreír—, algún día, si nos permiten —Alastor hizo una táctica de retirada viendo la burla en el rostro de Charlie mientras se alejaban.

—Es usted bastante popular —apuntó una vez habían dejado al grupo atrás.

Alastor soltó un suave suspiro.

—Ni lo menciones, no pensé que la gente viera el ridículo blog que hicieron los de la estación —comentó recordando toda la sarta de tonterías que sus jefes postearon en ese sitio—, en todo caso, ¿cómo te fue?

Charlie sonrió pues desde que hablaron por primera vez, esa era la primera vez que no se veían tan recto.

—Bueno, inició mañana, tengo dos días de atraso así debo reportarme con mis maestros cuanto antes —comentó siguiéndolo.

Mientras iban de regreso al auto, Alastor noto que las miradas volvían a ellos, pero esta vez eran diferente y él sabía porque.

—Te miran como si te conocieran —apunta Alastor llegando hasta su auto.

Charlie miró rápidamente alrededor antes de encogerse de hombros.

—Espero que no sea el caso —dijo sin más entrando al tuo.

Alastor permaneció un instante más en su sitio casi seguro que había un doble sentido en aquella oración. Extrañado ingreso al auto, pero decidió no preguntar por ello, de alguna manera sintió que sería de mala educación.

—Bueno, mi horario quedo por la tarde, al menos la mayoría de mis clases inician a las cuatro, solo los viernes tengo una al medio día y es lo más temprano.

—Eso será conveniente, así puedo prestarte el auto entre semana para que no tengas que gastar en transporte —comentó mirándola de reojo—, te prepare un juego de llaves extra así no tendrás que preocuparte por quedarte afuera o esperar por mi.

—Muchas gracias, pero tengo un inconveniente con lo del auto.

Alastor ya se había puesto en marcha y pensaba dónde sacar el juego de llaves extra, cuando aquella pregunta le hizo dejar ese pensamiento de lado.

—¿Cómo cual? ¿manejas estandar o automatico? —preguntó señalando la caja de cambios.

Charlie se mordió el labio inferior antes de ver de nuevo por la ventana.

—No se manejar.

—Charlotte, tienes 21 años, debes saber manejar —dijo burlón pensando que era una excusa para que fuera su chofer, sin embargo, al no recibir respuesta supo que lo decía más que en serio—, bien, tenemos un pequeño retroceso.

—Lo siento, pero en mi familia-

—Tienen chofer —rió casi al decirlo—, bien, solo será otra cosa que agregar a la lista de tareas que debes saber.

—¿Me enseñara a manejar?

—No puedo ser tu chofer querida y pagarte el uber de ida y de regreso será muy caro, en especial porque a las horas en que entras, son las horas pico.

—Puedo usar el transporte público —sugirió al escucharle.

Alastor casi rió por su propuesta.

—Descartado, no me lo tomes a mala, pero siento que te perderías entre pasajes —comentó encogiéndose en su sitio.

Charlie frunció el ceño, pero inmediatamente suspiro sabiendo que tenía razón.

—Cierto... —dijo en un murmullo.

Alastor simplemente sonrió de medio lado.

—Está decidido, por mientras te llevaré y recogeré yo mismo, pero no te acostumbres, es solo en lo que aprendes.

—Bien —asintió Charlie son una sutil sonrisa en sus labios.

Y con eso el resto del camino a casa continuó sin mayor cambio.


¡Muchas gracias a todas esas bellas personitas que me dejan bellos comentarios! Los apreció mucho.

Tratare de actualizar más seguido. Mil gracias por leerme