Capítulo XIX
Candy podía sentir su presencia en el bosque.
Observaba la oscuridad y los reflejos plateados de la luna sobre la copa de los árboles con ojos muy abiertos. Y hubiera sido capaz de salir y buscarlo, para decirle que lo amaba y que contaba los minutos para ser su esposa, que ya no quería esperar más…pero se detuvo.
Oyó el ladrido de los perros.
No debía salir del Hogar, no debía siquiera abrir la ventana. Le dio miedo y cerró todo otra vez, y, retrocediendo unos pasos, cayó sentada sobre la cama apretando sus dos manos contra su pecho.
Tal como en los jardines de la casa de Albert, la luz de la luna brindaba una luminosidad plateada a los caminos. Albert podía ver lo que sucedía desde su escondite.
Los perros ladraban a lo lejos, eran los perros que custodiaban el Hogar de Pony, los que él mismo entrenó. Todo corroboraba sus sospechas.
Luke y Lady estaban a su lado obedientes, muy callados pero expectantes. Cualquier palabra de Albert los haría atacar.
Finalmente deja el lugar donde había hecho la fogata y se acerca a los terrenos del Hogar, muy sigilosamente, acompañado por sus dos rastreadores.
Esperó.
En el Hogar de Pony se encendió una luz, era de los cuartos laterales… Su Candy, era ella que estaba despierta. Tal vez fueron los perros los que la despertaron.
Albert no podía saber que ella estaba pensando en él, tal vez lo presentía. Lo estaba esperando, quería casarse, quería irse a vivir con él en la casa del bosque a pesar de todos los inconvenientes que tenían ahora.
Al diablo la gente, la sociedad. Aunque la condenaran por casarse con su "padre adoptivo", aunque Eliza esparciera un mar de chismes, aunque Neil planeara las peores trampas…
Ellos estaban dispuestos a enfrentar todo eso.
Unas sombras se movieron, Luke y Lady alertaron a Albert.
"Allá están" pensó aguzando la vista "Han venido otra vez al Hogar" y sintió una punzada de rabia en el pecho. Ahora tenía la certeza de que las cavilaciones que tuvieron él, Candy y Tom se estaban convirtiendo en verdad.
Eso definitivamente no era una de las maldades de Neil. Eso pensaba Albert.
Se acercó más al lugar donde había visto las sombras esperando encontrar a los asechadores, y sacó su escopeta del bolso que cargaba y sus rastrearon comenzaron a gruñir a presentir algo cerca.
-Silencio- en voz baja trataba de callar a sus perros.
Él estuvo feliz por unos días creyendo que pronto hablarían de boda. Y después de la cena tuvo la certeza de que ella estaba a punto de aceptar, que en realidad ya no quería esperar tanto. Que ya no habría más espera, que todos los demás se marcharían al diablo.
Pero allí no estaban involucrados solamente lo amigotes de Neil, estaban también los enemigos de Albert, y esos fueron los que se acercaron esa noche al Hogar para amenazar a Candy.
Todos confabulados.
Un disparo despertó de un golpe a la señorita Pony y a la Hermana María. Otro disparo más hizo saltar a Candy de la cama. Ahora los perros ladraban como locos.
-¡Dios mío, Albert!-
Candy salió de su cuarto tropezando con los niños que ya se habían levantado y cruza velozmente la sala para salir.
-¡Candy no salgas!- al verla la señorita Pony corre tras de ella.
-¡Albert!-
-No salgas, Candy- la mujer la agarró por un brazo pero Candy se sacudía. Los animales ladraban afuera pero ya no se oyeron más disparos.
-¡Suéltame!- entre lágrimas, la chica insiste.
-Espera Candy, nosotros te acompañamos- los niños más grandes estaban dispuestos a salir también, y acompañarla.
-No, nadie va a salir ¿Qué no entienden que pueden recibir una bala?- la Hermana María también impedía que salieran del edificio.
Con angustia, Candy se pega de la puerta, con el rostro apoyado de la madera, expectante, aterrada.
Por ahora estaba con las manos atadas y no podría saber qué era lo que había ocurrido afuera.
Luke y Lady habían muerto, sus cuerpos estaban tirados entre unos arbustos, les habían disparado.
Y Albert había desaparecido.
Para proteger a Candy, tal vez era mejor sacrificar sus deseos y alejarse de ella.
Porque ya aquello no era un juego.
Nota: Bueno, cuando uno escribe así, como aquí en Fanfiction, en realidad son borradores, osea, esto es una historia que va en proceso. Estas cosas después tienen algunas modificaciones, correcciones.
Cuando uno termina la historia entonces corrige.
Por lo general estos capítulos son corregidos después.
