Dormí por lapsos, por momentos divagaba en mis pensamientos, por momentos mi cabeza giraba hacia el escritorio, hacia el diario que había comenzado. No podía dejar de pensar en ello. ¿Estaba haciendo algo bueno o malo con ello? Era un diario, privado y se supone que estaba haciendo un uso correcto de el, plasmando cosas que sólo yo pensaba, sentimientos que nadie más podía siquiera imaginar.

No supe en que momento el sueño pudo conmigo, pero no hubo descanso alguno. Me levanté, hice mi rutina matutina, tratando de no reparar en la libreta encima de mi escritorio, al final decidí esconderlo en un cajón con llave en el escritorio. Desayuné solo, como siempre la asistente de mi padre me dio el itinerario del día, así como el mensaje que mi padre dejaba cada mañana antes de salir. El viaje a la escuela fue demasiado silencioso en el exterior, pero con una gran tormenta en mi mente.

Cuando salí, mi amigo Nino estaba platicando con Anya y Marinette, ambas de espaldas a mí. Nunca me había fijado en el cuerpo de mi compañera, en sus pequeñas coletas y las curvas de su cuerpo y mi mente de repente me evocó a mi querida lady, pero de inmediato aleje esa idea.

Era bobo pensar en que mi amada chica estuviera prácticamente al lado mío y yo en mi ceguera nunca lo hubiera notado. Todos los acontecimientos en las últimas horas me estaban afectando.

-Hey bro, te ves fatal- dijo Nino al verme, no me había visto el rostro por la mañana, pero seguramente tenia ojeras o bolsas en los ojos, incluso posiblemente mi cuerpo se veía completamente decaído.

-hola Nino, hola chicas- saludé con un movimiento muy leve- digamos que no tuve una buena noche.

-Eso parece- observó Anya- debiste haberte tomado el día ¿no crees Marinette?

- ¿eh? Ahh… claro…. Por supuesto- sus facciones demostraban una autentica preocupación, pero parecía que no podía hablar claramente.

- No se preocupen, estoy bien- entramos a clases, pasaron rápidamente. Pero no pude evitar echar un vistazo de vez en cuando hacia el asiento que ocupada Marinette detrás de mí. Por algunas horas olvidé completamente el diario que había dejado escondido en un cajón.

Realice mis demás actividades y por fortuna o por desgracia no hubo ningún incidente con alguna persona poseída por un akuma. Sabía que tenía que ir a mi ronda nocturna, pero eso me dejaba con parte de la tarde libre para estar en casa.

Plagg increíblemente no me había molestado en absoluto, absortó en pequeños pedazos de quesos que siempre traía en mi mochila. Posiblemente ni siquiera recordaba las cosas que habíamos platicado la noche anterior. Se encontraba tomando una siesta encima de mi almohada, roncando sin disimulo, y yo tenía el tiempo suficiente para seguir con lo que había comenzado la noche anterior. Camine al escritorio y abrí el cajón para sacar la libreta, leí más de una vez su contenido, recordando la fantasía, y por supuesto recordando la parte que no había podido llenar.

-alguien esta despierto- susurró mi chica moteada mientras me mordía la oreja. Por completo olvide mi pequeño gran problema "ahí" abajo, y no pude hacer otra cosa más que sonrojarme fuertemente.

-gatito, tengo un lugar en mente más apropiado para que…..

Comencé a escribir:

-gatito, tengo un lugar en mente más apropiado para lo que vamos a hacer- terminó la frase con un ronroneo que fue de lo más sexy que pude haber escuchado. Esta lady conservaba todo el carácter atrevido y fascinante, con una nueva adición: cínicamente coqueta y peligrosamente sexy.

Trague saliva mientras ella acercó su rostro contra el mío. Su dulce aliento chocó directamente, era tan cerca que por una vez no me sentí atrevido ni osado o burlón, sino que me convertí en un gatito cohibido ¿Qué diablos pasaba conmigo? Yo era Chat Noir y si alguien sabia molestar, burlar y poner en jaque a las personas (algunas veces, no siempre) era yo.

Además de alguna manera yo era el que podía tomar el control de la situación, desde mi posición no era muy difícil . Así que sonreí pícaramente mientras ponía una mano atrevida encima de su seno derecho. Sentía mi rostro sumamente sonrojado, pero esto era una guerra y yo no era una persona fácil de vencer.

Ella por su parte subió una pierna y rozo accidentalmente a mi amigo, que parecía moverse por sí solo al sentir ese toque. Tendría que controlarme o en poco tiempo haría algo muy vergonzoso y poco alentador para la noche que me esperaba.

-Hey minino, estamos decidiendo algo aquí- su flexibilidad parecía estar poniendo a prueba mi autocontrol. Pues la pierna que había subido para rozar mi miembro ahora estaba enganchada a mi cadera, como si quisiera empujarla hacia abajo, para un roce más íntimo.

-¿Qué tienes en mente?- no me iba a dejar intimidar por ese cuerpo de ensueño y esos ojos que hipnotizaban, mucho menos por esos dulces labios rosados que se veían increíblemente deseables en esos momentos. Su sonrisa cómplice fue lo único que necesite para realizar varias cosas, mover mi mano de un seno a otro, disfrutando de la textura y lo bien que mis garras se ajustaban a su tamaño, mientras ataque nuevamente sus labios, buscando su lengua, exigiendo el contacto, disfrutando de los pequeños sonidos sofocados entre nosotros. De repente la ropa me parecía demasiado incómoda y en algunas partes, demasiado apretada. Nuestro contacto volvió a interrumpirse y casi gemí de frustración.

- ven conmigo- me empujo levemente, entendí la señal y me incorporé, ofreciendo mi mano como un apoyo para que ella se levantará, la tomó sin dudar y saltó a mis brazos, tomando mi rostro en sus manos y dando un último beso, fugaz e insuficiente. Tomo mi mano, y me guió hasta la orilla del aquel tejado. Desplegó su yoyo y se lanzó al aire, sin vacilar en ningún momento. Cuando aterrizó al otro lado esperó, mirando hacia mi dirección, esperándome.

Tome bastón y me impulse para seguir su paso, ella siguió sin mirar atrás, sabiendo que la seguiría hasta el fin del mundo sin necesidad de ninguna palabra. Seguimos avanzando entre los suburbios de aquella ciudad tan hermosa. No quería pensar, solo sentir su cálido cuerpo cerca del mío, tan cerca que nada hubiera entre nosotros. Sin saber nuestro destino, solo me parecía que el tiempo era lento para mí.

Por un momento pensé que tal vez todo se acababa en ese momento cuando ella se detuvo abruptamente en una hermosa casa que conservaba todo el estilo de la ciudad. Aterrizó en un balcón y yo de inmediato me deslicé junto a ella, tomando su mano y besándola gentilmente.

-¿Acaso me vas a encerrar en este lugar?

-Tengo mejores planes que esos- su contestación era seria y firme. En ningún momento soltó mi mano, deslizó la gran puerta corrediza y la perdí un momento detrás de las cortinas. Cuando yo también me introduje en el sitio, me impresione del lugar. Una elegante recamara me esperaba del otro lado, muebles que de alguna manera tenían toques femeninos por sus colores y por sus diversos acabados, la enorme cama de sábanas blancas y edredón rojo resaltaba contra las paredes completamente blancas.

-¿Puedo suponer que este es tu hogar?- dije vacilante

Ella negó, por supuesto que este no era su hogar, era demasiado tonto como para pensar que se abriría así de simple, ella era cuidadosa, jamás podría penetrar en su vida tan profundamente, pero por otra parte, la elección de palabras me dio de inmediato otra idea que tenía que ver con penetrar profundo.

-Es nuestro refugio- fue todo lo que dijo antes de que sus labios se apoderaron de los míos. Nuestro, me gustó como sonó la palabra en sus labios y amé el significado. Al diablo su casa y su vida detrás de lady bug, ella era mía en ese momento y de nadie más.

Baje mis manos hasta sus caderas mientras ella enredaba sus brazos a mi cuello y nuca. Con un movimiento brusco pegué mi cadera a la suya, para alejar el espacio que nos separaba y para que sintiera mi necesidad, la erección que ella había mencionado y que seguía atrapada debajo del traje. Su cuerpo me parecía delicioso entre mis brazos, flexible, fuerte, capaz de soportar muchas cosas.

Comenzó a empujarme, para caminar y finalmente llegar a un sofá de terciopelo negro en que no había deparado del todo, me empujo con algo de fuerza y de inmediato se colocó encima de mí atacando sin parar ni un segundo. Bajo sus labios por mi cuello, erizando la piel de mi nuca y brazos, encontró el pequeño cierre que se escondía debajo del cascabel de mi traje y con un movimiento rápido lo bajo hasta la altura de mi ombligo, abriendo el traje de manera veloz. El hecho de que estuviera levemente alejada admirando lo que acababa de hacer me dio una hermosa vista.

-Eres increíble- dije mientras acariciaba su cabello y desataba sus coletas. Nunca le había visto el cabello suelto, y ahora solo deseaba saber que tan lejos podríamos llegar y que tan salvaje podría verse con el cabello en desorden. – my lady, trátame con cuidado ¿entendido?- hice una voz burlona, pero la verdad se dejaba entrever, ciertamente no era muy experto en estas experiencias, era más bien del tipo teórico y deseaba internamente que ella fuera igual. Porque entonces esto sería algo más. No sólo estábamos luchando juntos, sino que también comenzábamos a conocer nuevas facetas de nuestras vidas juntos. Sonrió de una manera cautivante. Imposiblemente seductora y tierna a la vez.

- ¿ Te dicho que me gustan mucho los felinos?- se acercó y volvió a ronronear cerca de mi oreja antes dejar un camino de besos húmedos y descender por mi cuello y más hacia el sur aun. Deteniendo un momento para bajarse de encima mío y acomodarse entre mis piernas, arrodillada al suelo.

No pude seguir escribiendo más, si seguía así tendría que hacer un esfuerzo enorme para no saltar sobre mi lady en cuanto la viera esa noche. Esperaba poder estar bien a su lado, sin tener las imágenes de inmediato. Hoy era la prueba, si podía pasar parte de la noche con Ladybug sin pensar en ninguna de las escenas que tenía en la mente, entonces el diario estaba teniendo un efecto positivo, si por el contrario era la forma para incrementar mi libído y descontrolarme totalmente, podía ser devastador para mi estática relación con la chica de ojos azules que tenía cautivo mi corazón.

Como fuera, esta era la noche decisiva. Desperté a Plagg con un pedazo de queso y me transformé, no sin antes volver a poner la libreta en el cajón cerrado. Salté de la ventana de mi habitación y me dirigí al encuentro con la protagonista de todas mis fantasías.

Nota de la autora:

Díganme que les parece, espero que les guste como me está gustando a mí.