Dos horas, ese fue el tiempo que me tarde en explicarle a Plagg el dilema del diario, mi amor incondicinal por Ladybug y mi recién descubierta fijación por mi amiga Marinette…pero ¿ Se fantasea con una simple amiga como yo lo hice con ella?

No estaba seguro de ello, pero algo era obvio, mi cuerpo parecía estar diciendo algo que mi mente y corazón ignoraba, y prueba de ello fue el calor que sentí después del sueño que tuve con Marinette y de lo que plasme en mi diario.

Plagg no había hecho bromas, ni siquiera se había quejado de su falta de queso, simplemente se la pasó flotando de un lado para el otro, y eso me preocupaba, demasiado. Él no era del tipo mudo. O estaba preparándose para hacerme la broma del año, o esto era algo serio… esperaba que fuea lo primero.

Aunque trató de leer mi diario, no lo deje. De inmediato lo lleve contra mi pecho y lo mantuve cerca de mí, solo por si acaso. Ese pequeño tenia una curiosidad demasiado grande, y la verdad mi diario contenía cosas demasiado privadas para que él las viera. Podría usarse como un arma en mi contra. ¿Por qué le habré hecho caso a Plagg y su idea? esto podía ser perjudicial para mí.

"vamos, tu sabes que era escribir o abalanzarte hacia ladybug en la primera oportunidad que tuvieras, aunque supongo que ahora podría pasar lo mismo con Marinette" la voz en mi cabeza no estaba ayudando en mi dilema. Maldito pepe grillo que hasta ahora decidía hacer acto de presencia.

-en realidad no puedo creer que lo hayas hecho- al final Plagg sobrevoló para ocupar el lugar enfrente de mi rostro- es decir, yo sólo dije lo de un diario porque pensé que era algo de mujeres, y que sí escuchabas una idea, simplemente lo olvidarías. Pero mírate ahora, ese diario es muy… muy importante- su sonrisa traviesa y su mirada llena de complicidad me dejó mudo.

-tu tienes la culpa Plagg

-¡oh vamos! Nunca pensé que tomarás mis palabras en serio, creí que habías captado la broma

-¿y qué se supone que haga ahora?- me deje caer en la cama y cerré los ojos. Sabía que no debí de hacerle caso a Plagg. Algo muy dentro de mí, quizá mi lado más racional y al que últimamente no le hacía caso, era la luz que había parpadeado como una advertencia de que aquello era una mala, muy mala idea.

Sentí un tirón y supe de inmediato que era Plagg tratando de quitarme el diario para darle una hojeada, pero ni en sueños. Ese diario no lo vería nadie, especialmente él. Tenía el suficiente material para que se burlará de mí e hiciera sus insinuaciones sin control alguno. Aferre el diario aun más contra mi cuerpo.

-aleja tus garras de esto Plagg- mi tono de advertencia fue contundente.

-no me culpes por intentarlo- terminó sentándose sobre mi pecho, y yo alce la vista para fijarla en él- estas metido en un lio, chico.

-¿Y hasta ahora lo notas?- puse los ojos en blanco mientras dejaba caer mi cabeza hacia atrás.

El problema no era el diario, en realidad en el había encontrado cierto deshago. Cosas que no podía hablar con nadie más. Y por ese diario ahora me enfrentaba a un dilema grande, haciendo una lista, las cosas quedaban de una forma que no pintaba bien para mi:

Yo amaba a Ladybug

Pero también tenía sentimientos por mi amiga Marinette

Aunque no sabían en qué momento se habían desarrollado y

Mi amigo Nino parecía estar enamorado de Marinette

Creo que la parte más difícil de asimilar eran los sentimientos que despertaba en mí Marinette. ¿En qué momento me empecé a fijar en ella? Ni idea. Todo lo que sabía era no que había alguien igual a ella.

Amaba a mi lady por su valentía, sus agallas, su tenacidad y perseverancia, su fortaleza y determinación por salvar a los demás, su sentido de justicia. Sin embargo Marinette era tan… única. No conocía a nadie como ella. Dulce, leal, amable, modesta, determinada, carismática, espontanea, divertida, con una chispa vivaz, una curiosidad por la vida y una forma de ser patosa que me hacían querer rescatarla en cualquier oportunidad.

"Plagg tiene toda la razón, estas en serios problemas ¿qué vas a hacer al respecto" estúpida voz, tenía que callarla de algún modo. Por si fuera poco, estaba lo de Nino, no podía querer a la misma chica que mi amigo. Es decir, el había sido el primer chico que se hizo mi amigo cuando ingresé al colegio. Aceptó estar conmigo incondicionalmente y yo iba y me fijaba en la niña que él me había dicho que le gustaba.

-soy una persona horrible- grite tan fuerte que Plagg se fue de espaldas por la impresión. - ¿Qué diablos voy a hacer Plagg?

-podrás empezar con no gritar cuando estoy cerca de ti, me dejarás sordo. – Plagg se estaba recuperando de la caída. Le levante hasta quedar sentado en la orilla de la cama y Plagg rodó hasta terminar en mi regazo.

-estoy hablando en serio Plagg, a Nino le gusta Marinette, ella no debería de gustarme.

-¿Estas seguro que a Nino le gusta Marinette?

-por supuesto. El me lo confirmó cuando se lo pregunte ¿Por qué mentiría?- mi kwami solo se encogió de hombros, mostrando su indiferencia ante mi predicamento. Bonita ayuda tenía a mi lado en los momentos de crisis.

-¿Y qué hay de Ladybug? ¿No la amas?- ese era el meollo del asunto. Yo quería a Ladybug, mucho. Pero era más que obvio que me interesaba Marinette ¿a que grado? Ni idea. "yo diría que es a uno muy alto, dado lo escrito en ese cuaderno tuyo"

-AHHHHH! CALLATE!- le grite a mi mente, me levante, diario en mano y me fui directo al baño sin escuchar las quejas de Plagg respecto a mi comportamiento inusual. Mi kwami murmuró un "pero no dije nada ahora".

Como siempre, el pequeño no quiso dejarme solo, por lo que atravesó la pared y se quedó sentado en el lavamanos mientras me desvestía y entraba en la ducha. Algo que siempre me había ayudado a pensar y dejar fluir las cosas eran los largos baños bajo la regadera.

-tienes prohibido agarrar el diario, me enterare si lo haces – lo decía con la fuerza suficiente para que entendiera que no era una broma.

-¡aguafiestas!- me contestó cruzando sus manos, antes de que me metiera en la regadera y lo dejará.

Suspire cansado, esta dualidad mía me agotaba en energías. Pero necesitaba tener las cosas claras antes de tomar decisiones.

Decisiones…. Decisiones… ¡estúpidas decisiones!

-¿y qué vas a hacer al respecto?- gritó Plagg desde la parte del lavamanos. No le conteste. No podía decir algo definitivo ahora.

"necesitamos tiempo". Esa voz en mi cabeza tenía razón. Debía pensar mucho y sobre todo detallar que proseguiría a partir de aquel momento. Pero ¿para qué camino? Es decir, en realidad ¿Quería acercarme a Marinette?

Deje que el agua hiciera su trabajo, metí la cabeza en la ducha y puse a trabajar mi cerebro. Marinette me atraía, mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir por el momento. Nino era mi amigo, además no estaba del todo seguro como quería a Marinette. Es decir, me gustaba como persona pero….

"mentiroso, te gusta como mujer"

Si Nino ya había elegido acercarse a ella, lo menos que podía hacer como amigo era darles espacio, ver como fluían las cosas….

"pero nada esta escrito o dicho aún"

La voz de mi conciencia me mataba, estaba desbaratando todos mis argumentos para mantenerme lejos, pero entre más ideas me creaba, más me daba cuenta que no tenía ninguna defensa.

Resignado, después de salir del baño me fui a la cama y me lleve a Plagg conmigo, que a pesar de que estuvo murmurando entre dientes, no dijo nada más acerca del diario o de mis sentimientos confundidos.

Estuve dando vueltas en la cama, pero no pude dormir en absoluto. En la mañana me sentía sumamente fatigado. Cuando no baje a desayunar, Natalie subió a ver qué ocurría. Tocó tres veces la puerta.

-joven, es hora de ir a la escuela ¿todo está bien?

¿lo estaba? No, de ninguna manera. Plagg no tuvo problemas para dormir sobre mi pecho, sospechosamente cerca del lugar donde había acomodado el diario, porque no pensaba dejarlo otra vez en el cajón con cerrojo. La curiosidad de este pequeño era demasiad y no se daría por vencido cuando la meta ya estaba clara.

Natalie volvió a tocar la puerta y recordé que no contesté a su pregunta.

-Natalie, no me siento muy bien hoy, así que no voy a asistir a la escuela hoy ¿podrías cancelar todos los asuntos de hoy en la agenda?

-entendido, le notificare a su padre ¿debería de llamar al médico?

-no, solo estoy cansando, si reposo hoy seguramente se me pasará.

-como guste joven.

Escuche el resonar de sus tacones alejarse, posiblemente hacia la oficina de mi padre. Me pase un brazo por encima de los ojos mientras escuchaba como la voz en mi cabeza repetía la misma palabra una y otra vez. "cobarde, cobarde, cobarde". Si bien estaba cansado, mi resistencia a no asistir a la escuela era para evitar toparme con Nino… y con Marinette.

Ahora ya no sabía cómo verla, como hablar con ella normalmente. Con ella era diferente que con Ladybug, porque desde el principio sabía que la amaba, pero con Marinette era diferente.

Estaba tan jodido… le mande un mensaje a Nino en donde explicaba brevemente mi ausencia, y dado que los últimos días no me había visto bien, supuse que entendería.

-¿te vas a quedar todo el día acostado?- Plagg estaba estirándose en mi pecho, despertando apenas de su larga siesta. Me alegraba que al menos uno de los dos podía tener un sueño tranquilo. Suspire cansado. Era una buena idea, pero no me ayudaría a resolver mi conflicto mental.

Me levante, para matar tiempo estuve un rato acomode todos los libros de mi biblioteca, Plagg estuvo más que feliz de sacarlos de los estantes y crear una lluvia sobre mi cabeza.

Después de eso, estuve tratando de distraerme con cosas, viendo televisión, escuchando algo de música y jugando videojuegos, siempre al pendiente y mirando de vez en cuando hacia la pantalla de mi computadora para ver si no había noticias sobre un nuevo akuma aterrorizando Paris, pero no tenía suerte.

Para la tarde ya había agotado todas mis ideas para distraerme y no pensar en mis problemas. Me deje caer en mi sillón con algo de fastidio y frustración interna. No conseguía llegar a ningún lado. Plagg se la pasaba comiendo o haciendo malabares con mis cosas, como siempre ajeno al mundo y el caos que lo podían rodear. Parecía estar acostumbrado a ese tipo de cosas.

Escuche como salían de casa, y fui lo suficientemente rápido para ver como Natalie y papá salían en el coche, posiblemente por trabajo. Eso significaba que la casa estaba sola. Y que nadie me vería salir para tomar un poco de aire libre…

Tome a Plagg, que estaba en el sillón comiendo un nuevo paquete de queso, protestó pero no lo deje hablar mucho mientras me deslizaba por la orilla de la escalera. Necesitaba aire libre. Y de seguro los chicos de la escuela ya habían salido, estarían en su casa, no tendría problemas con encontrarme con ciertas personas.

Camine hacia el parque, divagando entre mis pensamientos y sin hacer mucho caso a mi entorno. Todo estaba bien. Yo podía contra este predicamento. Nada ni nadie iba a hacerme caer…

En ese preciso instante, la voz de una niña gritando me sobresaltó. Gritó "cuidado", pero fue muy tarde para evitar los acontecimientos que surgieron posteriormente.

Lo primero fue que algo, o más bien alguien chocó contra mí, el impacto tan fuerte que termine cayendo sobre mi trasero. Un golpe duro. Pero en cuanto iba a reclamar a la persona por su falta de cuidado, mis orbes verdes fueron atrapados por unos ojos azules celestes centellantes.

Mierda, esto no podía estar pasándome a mi… el destino era un asco que estaba ensañándose conmigo.

Marinette era la persona que había chocado conmigo. Gracias a ello, ambos habíamos terminado en el piso en una posición por demás comprometedora. Ella encima de mí, partes de su cuerpo tocando partes de mi cuerpo que estoy seguro que no era intencional. Mi cuerpo sentía el calor del suyo, confortable.

Sus rosados labios estaban tratando de formar una palabra, pero todo lo que se veía en ellos era una O perfecta. Me quede embobado, apreciando su rostro, era tan bonita, inocencia y dulzura plasmados en aquellas mejillas que se sonrojaban poco a poco. Tuve el impulso de subir una mano y acariciar su mejillas ¿su piel sería tan suave como me imagine en mis sueños?

-Marinette, Marinette, ¿estás bien?- una niña corrió hacia nosotros, su voz de inmediato me trajo a la realidad y me recordó la posición en la que nos encontrábamos. Rompí el contacto visual para mirar mejor a la pequeña.

Su piel morena era preciosa. Su rostro angelical. Un overol morado con tenis a juego y un par de coletas coquetas me saludaron en respuesta. Reconocí a la niña, era la chica que una vez nos apoyó con una sesión de fotos en aquel parque. Pero no recordaba su nombre.

Marinette y yo nos quedamos mirando a la niña mientras ellas se situaba a un lado nuestro.

-¿Quién eres tú?- su rostro comenzaba a mirar alternadamente entre ambos, y Marinette rápidamente se separó de mi para coger a la pequeña, que seguía mirándome con el seño fruncido. Habían miradas que podían poner a uno nervioso, y esta era una de esas miradas.

-Perdón Manon, no pude atrapar la cometa- ¡Manon! Claro, ese era el nombre de la niña a la que cuidaba Marinette de vez en cuando. Era adorable, pero extrañamente no dejaba de mirarme con desconfianza y recelo.

-lo… lo siento Adrien, no te vi- su disculpa fue rápida, y el leve sonrojo que tenia se intensificaba mientras miraba para otro lado, evitando mi mirada. Me levante, y le hice un movimiento para restarle importancia al asunto. Pero internamente me estaba muriendo de los nervios ¿Qué se supone que debía hacer en este momento?

-¿Quién es él Marinette?- Manon seguía insistiendo en obtener la información, y algo me decía que no se daría de vencida hasta ver su curiosidad satisfecha. Mi amiga la miró antes de contestarle.

-Manon, él es Adrien, un compañero de la escuela y el chico con el que hiciste las fotos hace algunas semanas ¿recuerdas? Anda, saluda- Marinette acercó a la chica entre sus brazos para que pudiera saludarla, pero están solo se apoyó más cerca del cuerpo de Marinette, y seguía viéndome de manera desconfiada.

-hola- trate de ser yo quien iniciará la conversación con la niña, todo para no tener que hablar con la niñera. Pero me sorprendió cuando Manon se abrazó al cuello, cual niño pequeño y mimado, y no la soltó en un rato. Eso me molestó un poco ¿Quién era ella para abrazar a si a Marinette?

-Manon, no aprietes tan fuerte- dijo la chica liberándose levemente del agarre de la niña- mira la cometa esta ahí- dijo señalando unas ramas , donde la cometa amarrilla descansaba- esperame con Adrien por favor mientras voy por ella- dicho esto, bajo a la niña contra su voluntad y corrió al otro extremo del parque para recoger la cometa.

Ambos nos miramos unos instantes, sin decir palabra. Decidí que ya que yo era el adulto ahí, tenia que ser responsable.

-¿estas divir…?- ni siquiera me dejo acabar, cuando su pie pisó fuerte el suelo y me miro con una advertencia escrita en toda la cara.

-Marinette esta conmigo, así que no puedes jugar con nosotras- eso me dejo un poco impresionado, y molestó ¿Quién era esta niña para acaparar la atención de Marinette?

Iba a replicarle, pero ella de inmediato corrió hacia Marinette toda risas y dulzura. Su niñera la recibió con los brazos extendidos, la cargo y le dio vueltas. Fruncí el ceño en respuesta. Esa no era una niña, era un pequeño demonio travieso que estaba equivocada si no creía que podía obtener la atención de mi amiga.

Me acerque, sonriendo como si estuviera en el traje de Chat noir. Marinette deposito a la pequeña en el suelo y esta sea aferró a su pierna. No estaba pensando con claridad, sino que actuaba por un extraño impulso de querer alejar a esa niña de Marinette. De que no le pusiera tanta atención.

-y ¿Qué hacen dos princesas tan solas? – la frase salió casual, sin enfatizar en princesa, porque obviamente podría ser no del todo recibido.

Marinette sólo desvío la mirada. Y Manon aprovechó el momento de distracción para enseñarme su lengua. Una manifestación clara de que no le gustaba que estuviera cerca de su niñera, pero peor para ella.

Fruncí el ceño y hasta a punto de decir algo cuando una explosión a dos calles nos paralizó en nuestros sitios. Algunas personas corrían hacia nosotros, y de inmediato me entere de que se trataba: un akuma.

Sentí el tirón en mi brazos, y sin pensar, corrí hacia la dirección que me jalaban. Marinette me había tomado a mi y a Manon para ocultarnos detrás de unos grandes arbustos, vigilando al akuma que parecía aproximarse hacia nosotros.

Tenía que salir de su campo de visión para transformarme, pero antes de que pudiera idear una escapatoria, Marinette habló.

-Adrien necesito que te quedes con Manon-

-¿Qué?- al menos la niña y yo estábamos de acuerdo en algo.

-iré por ayuda- se fijaba en la calle, mirando en que momento llegaría el akuma.- pero no puedo arriesgar a Manon, necesito que te quedes con ella Adrien, por favor- me miro con ojos suplicantes, lindos ojos que no eran fáciles de resistir.

-esta… esta bien- "¿Por qué dijiste eso?" ni idea. No supe en que momento deje que mi boca cobrará vida propia.

Marinette asintió y en cuanto tuvo oportunidad hecho a correr. Y ahora yo estaba atrapado con la niña sin poder luchar contra el akuma como Chat noir. Y lo peor era que no sabía cuanto tardaría Ladybug en llegar.

¿por qué me pasaba esto a mi?