.
Imagen: chica con las uñas pintadas de rojo en un coche: images . static - bluray reviews / 819 _1 . jpg
Personajes: Sora, Tai
Género: Amistad, Romance
.
Espejismo
4. I love rock and roll
.
Paso los dedos por mi frente y me masajeo las sienes. Resoplo, por cuarta o quinta vez en un cuarto de hora. Me estiro y cruje toda mi espalda. Estudiar es malo para la salud, quien diga lo contrario es que nunca ha hincado codos.
—¡Se acabó!
Tai entra en mi habitación sin llamar, la puerta está entreabierta en un estúpido intento de que haya corriente. Este calor es insoportable.
—¿Qué? —Noto que una gota de sudor se escurre por mi nuca. Qué asco.
—Que se acabó —repite.
No me da tiempo a reaccionar, me coge del brazo y me lleva con él. Antes de que me dé cuenta, hemos bajado corriendo las escaleras y estamos junto a su coche. Es un viejo armatoste con la pintura picada y que no pasa de los ochenta kilómetros por hora.
—¿A dónde me llevas?
—A ninguna parte.
La sonrisa de Taichi es irónica, como si yo hubiera preguntado una tontería. Abre las puertas y da vueltas a las manivelas hasta que todas las ventanillas están bajadas. Frunzo el ceño cuando me hace sentarme de copiloto y me pongo el cinturón, se ríe cuando le obligo a que me imite.
—En serio, ¿a dónde vamos?
—¿Importa? —Me mosquea cuando se hace el misterioso.
—Tengo que estudiar.
—Tienes que despejarte.
—Eres una mala influencia.
—Siempre lo he sido, no sé cómo se te ha ocurrido venir a vivir conmigo.
No llego a contestar nada. Yo tampoco sé en qué estaba pensando. Es culpa de Mimi, por haberse ido con Koushiro. La odio un poco cuando me habla de la nueva discusión que han tenido y de los besos de reconciliación. Yo también quiero enfadarme con alguien.
Pronto estamos en una carretera solitaria. Tengo que reconocer que el aire es agradable, me duele menos la cabeza. Tai pone un disco y pasa varias canciones hasta que encuentra la que quiere.
Esto es trampa. Sabe que no me puedo resistir a Joan Jett.
—¡I love rock n' roll! —Grito más que canto, qué importa que desafine—. ¡So put another dime in the jukebox, baby!
No tarda en unirse a mis alaridos. Me descalzo y pongo los pies sobre el salpicadero. Mis uñas rojas llaman la atención de Taichi, que se empieza a reír. Nunca aprenderá que soy una chica.
Le pego en el brazo. Él se queja y sigue cantando. Me contagio con su entusiasmo y me invento la letra en las partes que no me sé bien. Nos reímos de nosotros mismos y compartimos una bolsa de patatas rancias que encuentro debajo de mi asiento. La carretera nos lleva por campos medio abandonados, solo los postes de teléfono estropean mi visión del cielo.
La noche nos pilla en medio de ninguna parte. No importa. Nada importa.
Subimos al capó y miramos la contaminación lumínica que hay en el horizonte. Tai vuelve a decir algo que me enfada, me resbalo al intentar pegarle y me hace cosquillas en un pie.
—I love rock n' roll —canta, ignorando mis golpes y sin soltar mi pierna—. So come n' take your time n' dance with me.
Me indigno por la tortura y consigo darle un codazo en el costado. Él se ríe escandalosamente mientras lo fulmino con la mirada. Está guapo con la luz de las farolas de la carretera.
Quizás hay ante mis narices lo que tiene Mimi. Solo faltan los besos de reconciliación. Será mejor que empiece con ello.
