Me desperté bañado en sudor y con el corazón desbocado ¿Qué acaba de pasar?

Mi habitación estaba en penumbras y a excepción del suave ronquido de Plagg, quien dormía a pierna suelta en mi cama, no había otro ruido en el cuarto. El sueño había sido tan vivido y real que por un momento creí que era verdad, que todo lo que estaba sucediendo lo estaba viviendo en vivo y a todo color.

Las imágenes llegaron a mí de golpe, las secuencias llenas de cadencia lujuria y esa revelación que me dejo completamente petrificado. La idea no era posible, no podía ser verdad, pero aun así…

"oh vamos, tú sabes que es la verdad, porque te niegas a ver los hechos"

No, no, no. Era imposible, mi mente solo estaba jugándome malas pasadas. Me negaba a creerlo.

Niégalo todo lo que quieras, pero ambos sabemos quién está mal.

Recargue mi espalda contra la cabecera de la cama y atraje mis rodillas hacia mi pecho para abrazarlas. Simplemente no era posible que Marinette fuera ladybug. No porque no se lo mereciera, sino porque eso significaba que había sido más sigo de lo que quisiera. Es decir, por una parte la idea me inquietaba, porque sí mi amiga era mi amor platónico y nunca me habia dado cuenta, ¿Qué clase de idiota me convertía eso?

Por otro lado, el saber que todo el tiempo había fantaseado con la misma persona…bueno, en ese aspecto no me generaba ninguna sensación negativa. Por el contrario, sentía cierto alivio al pensar que en ningún momento engañe a ninguna….

¿Pero qué diablos estaba diciendo?

Lo que ya sabias pero te negabas a ver, al menos yo estuve aquí para quitarte esa estúpida venda de los ojos, de lo contrario habrías perdido mucho tiempo.

¿Perdido tiempo? ¿Qué significaba exactamente eso?

Sabes que significa, ahora que he armado el rompecabezas y que sabes la verdad de las cosas, podrías acércate a esa dulce y apetecible chica y comenzar a practicar algunas de las cosas que has plasmado en ese diario tuyo,

Me sonroje de golpe ¿Cómo diablos la voz de mi conciencia parecía ser otra persona? Hasta donde recordaba no había casos de demencia o personalidad múltiple en mi familia, pero al paso que iba seguramente terminaría convirtiéndome en el primero.

No eres el primero ni el último, créeme, deja eso de lado, ahora concéntrate en lo importante ¿Qué vas a hacer con la linda chica que nos importa?

Maldita sea, tenía un punto ¿Qué iba a ser? Es decir, en realidad no existía una confirmación de que Marinette y ladybug fueran la misma persona. Por los dioses, un sueño no significaba absolutamente nada.

Serás ciego, las señales han estado frente a ti todo este tiempo, pero claro, deberías revisarte esa vista, porque te faltan unos buenos anteojos.

-cállate, cállate, cállate- susurre una y otra vez mientras ponía mis cabeza entre mis piernas y pasaba mis manos por mi cabello enredado. No podía, no era posible la idea.

No seas necio, es evidente la situación. Marinette es ladybug, que convenientemente es tu compañera de clases. Qué extraño que ella no esté cerca cuando aparece nuestra heroína ¿En realidad alguna vez a sido atacada por una persona akumatizada y salvada por alguien que no fueras tú?

Si era la verdad, si en realidad eran la misma persona, tenerla tan cerca me permitía estar a su alrededor más tiempo, conocerla mejor, saber sobre todo lo que una vez ladybug se negó a contestarme: sus pasatiempos, comida favorita, película preferida, música que escuchaba….

Y ahí iba yo otra vez navegando por aguas pantanosas, inestables y poco seguras. ¿Quién podía confirmar aquella descabellada hipótesis que creo mi conciencia?

Dahh! Obviamente tú, gato tonto. Si tanto quieres saber algo, deberías dejar que tu innata curiosidad te lleve a investigar. ¿Quién sabe? Quizás hagamos hallazgos interesantes.

Si por investigar se refería a seguir a ladybug y descubrir su identidad después de la trasformación, simplemente la idea estaba fuera de discusión. Era como alta traición hacia ella. Le había prometido que nunca espiaría ni buscaría descubrir su identidad hasta que ella estuviera dispuesta a mostrármela.

Por otro lado, mi mente estaba al borde con la información y la hipótesis sembrada en ella. Si, efectivamente, Marinette era Ladybug, técnicamente yo ya conocía su identidad, y por tanto no se consideraría traición ¿O sí?

Plagg se removió, quejándose levemente por su redondeado estómago, ahora lleno de queso. Se le veía tan apacible mientras estaba aferrándome a un pedazo de racionalidad y cordura. Decisiones, decisiones. ¿Qué debía hacer?

Para variar, no dormí mucho aquella noche, pero no quería faltar más a clases, así que con desgana me levante y arregle para asistir al colegio. Natalie me dio la agenda del día, agregando algunos eventos programados para el trascurso del mes.

Mantuve una lucha constante contra mi conciencia respecto de las posibilidades que podía haber si la idea que había surgido por mi sueño de la última noche era verdad. Sus argumentos eran fuertes, especialmente cuando hacía referencia a lo bueno que sería hacer realidad cosas del diario.

Me sonroje solo de pensarlo. El camino al colegio fue rápido para mi gusto. Me baje rezando para no encontrarme a Marinette o a Alya, sin percatarme de que o quien estaba frente mío. De repente me interpuse sin querer en el camino del alguien, y por culpa de ello una carpeta llena de hojas salió volando, dejando a un Natanael tirado sobre su trasero.

-lo siento, no me percate- de inmediato comencé a recoger las hojas que salieron volando en todas direcciones, mientras Natanael miraba con un sonrojo evidente en sus mejillas. Me pregunte porque. Él se encargó de recoger las hojas que tenía más cerca, mientras yo fui por las que cayeron lejos.

Todas, sin excepción, eran bocetos de todo tipo de objetos: pulseras, muebles, paisajes, personas, edificios, caminos. Sin duda mi compañero de clases, aunque tímido, tenía un gran talento para las artes.

Al recoger las últimas hojas, no pude evitar echarles un vistazo, para apreciar el dibujo a lápiz que se veía trazado en el papel, quedándome pasmado ante lo que me encontré en las hojas. Todas eran una secuencia de comics, en donde la protagonista era Marinette. Nath había capturado perfectamente su esencia. Todos sus rostros, gestos, movimientos, estaban trazados a lápiz en las hojas.

En comic no estaba completo, y se saltaba varias secuencias, seguramente porque el desorden de las hojas, pero en la última, Marinette se encontraba cara a cara con Ladybug. Ambas de perfil. La escena parecía que era una persona frente a su reflejo. Misma estura, complexión corporal, el cabello y la postura. Quizás si estuviera coloreada la hoja serían las mismas tonalidades de la piel y los ojos.

Vaya, vaya. Que curioso que un artista tan bueno como este muchacho encuentre la similitud ¿No crees?

El tono ironico que escuche dentro de mi cabeza me hizo poner los ojos en blanco. Y yo que pensé que tendría al menos el tiempo de la escuela antes de volverle a escuchar.

Sueña amigo, a partir de este momento me declaró tu guardián 24/7.

-disculpa…. ¿podrías regresarme mis hojas?- la voz tímida del pelirrojo me hizo consciente de que sostenía en alto sus dibujos y que me había quedado más tiempo del debido observándolos.

-perdona, aquí tienes- le extendí las hojas de papel y él de inmediato las tomó, acomodándolas en el su portafolios. Ni siquiera me dio las gracias, sino que me miró un largo tiempo antes de dirigirse a nuestro salón de clases. Me moví rápidamente, para cortarle el paso. Natanael me miro con el ceño ligeramente fruncido.

-¿qu… qué sucede?- su voz sonaba un tanto asustada, pero trato lanzar la pregunta lo más firme que pudo.

-¿Por qué dibujaste así a Marinette?

La sorpresa fue evidente en su rostro. sus ojos se ampliaron junto con su boca, que formo una O de sorpresa. No trato de negar nada, aunque hubiera sino inútil. Yo lo había visto claramente.

-¿y bien?

-por… por favor, no se lo digas a Marinette, ella no sabe que es mi modelo….- de repente bajo la mirada, avergonzado- es tan linda que no puedo evitar dibujarla, y no quiero que ella piense que soy raro o peor… por favor… por favor- comenzó a repetir la palabra como si se tratara de un mantra.

-no me corresponde a mi decirle algo a Marinette- le dije, poniendo mi pose más relajada- no quiero delatarte, sólo me preguntaba porque habías hecho el dibujo de Marinette frente a Ladybug ¿Por qué parece un reflejo?

-¿eh?- su cara ahora era de desconcierto total, se rascó ligeramente la cabeza antes de contestarme- ah… era por eso….- silencio que me ponía inquieto- bien… esto sonara muy loco, pero tiendo a ver muy bien las proporciones de las cosas, es decir… bueno… no sé como explicarlo…

-solo dilo- fue entre una orden, una petición y un aliento para que continuara. De repente estaba ansioso por saber más.

-es difícil decirlo, pero algunas personas que dibujar tienen una percepción diferente de las formas y objetos, digamos que soy muy bueno para las estructuras óseas. Y esto sonara muy loco, y probablemente lo sea. Pero Marinette tiene la misma estructura que ladybug. Es decir, es como una copia simétrica de ella y… ¿estás bien Adrien?

Sentí como todos los colores de mi cara se fueron, dejándome en el total color de la tiza. Esto era una broma ¿cierto? ¿Una simple coincidencia que podía malinterpretarse?

Síguete diciendo eso, al final a lo mejor te lo crees.

Marinette… ladybug…

No supe cuando Nathanael fue sustituido por Nino, quien apoyaba una mano sobre mi hombro y me miraba con creciente preocupación en su rostro.

-bro, si sigues sintiéndote mal ¿Por qué viniste?

No tuve tiempo de responder cuando escuche las risas femeninas acercarse. Las podía reconocer, incluso aunque no alzará el rostro. Mi amigo se tensó ligeramente a mi lado.

Alya fue la primera que apareció en mi campo de visión y detrás de ella venia la chica que me estaba haciendo escoria la razón y la sensatez. No sé si era mi imaginación, pero aquel día se veía radiante. Tan llena de vida. Tan tentadora.

Lo es ¿verdad? Y quizás sea lo mismo que opina Nino de ella, después de todo, él te ha confesado que le gusta esa chica. así que dime, pequeño Adrien ¿Qué harás al respecto?

¿Que qué haría? Primero que nada, necesitaba ordenar mis prioridades. Sin duda la principal era sacar de mi sistema la idea de que Marinette era la mujer detrás de la máscara y el yoyo. Dependiendo del resultado, tendría que elegir entre un mar de opciones, entre las cuales figuraba enfrentar a mi amigo, evitando a toda costa que se acercará más a Mari.

Las chicas nos pasaron de lado, simplemente ofreciendo un pequeño saludo con la mano y una inclinación de cabeza, y entraron al salón de clases.

Escuche el suspiro de Nino a mi lado y estoy casi seguro de que le oí decir débilmente "hoy se ve tan deslumbrante". Una punzada de enojo y frustración nació en mí, pero tan rápido como lo sentí, deje que se perdiera. No tenía excusa para sentir nada. Tanto Mari como Nino eran libres para querer a quien quisieran. No podía ser territorial con alguien que no era nada mío.

Aja, y sin embargo, piensas en ella como completamente tuya.

Simplemente ignore la voz. Tenía suficientes problemas como para seguir escuchándola. En clases, las cosas tracurrieron normales. De vez en cuando miraba a Nino, quien parecía muy concentrado en la clase. Y cuando podía, sin verme obvio, miraba por encima de mi hombro para encontrar la imagen de Marinette. Aunque trate, no pude dejar de hacerlo.

Para el receso, salí a tomar un poco de aire, pero no dure mucho tiempo lejos, y cuando regresé, el hecho de ver a Marinette platicando con Nathanael me mosqueó bastante.

¿Qué debía de hacer?

O no lo sé, quizás entender de una vez por todas la realidad y ponerte los pantalones de niño grande antes de que nos ganen a esa chica, todo mundo debe de entender que ella es nuestra…

No podía dejar que la voz en mi cabeza tomará el control de la situación. necesitaba descubrir la verdad, ya no me importaba si Ladybug al final se daba cuenta de mis intenciones, pero debía de saber quién era en realidad.

Me acerqué con paso decidido a los dos, empeñado en ser participe de esa conversación, cuando alya entró corriendo al salón, interrumpiendo a todos los presentes.

-¡Un nuevo villano!- su grito era más como uno de euforia en vez de uno de pánico. Ella sí que era una temeraria muy inusual.

De inmediato mis compañeros salieron en estampida para llegar a la puerta del colegio y ver de que se trataba todo el alboroto, o simplemente para encontrar el mejor escondite hasta que llegará la heroína de París.

Nathanael se alejó un poco de Marinette y vi mi oportunidad para llevar a cabo un plan muy improvisado. Sólo necesitaba estar a su lado todo el tiempo para confirmarlo. Si ella era ladybug, buscaría una forma de apartarse de mí para transformarse, sino, simplemente estaría protegiéndola.

No tenía nada que perder.

Bien, veamos como desarrollas las cosas aquí.

Antes de que saliera disparada a la salida, la tomé con cuidado de la muñeca. Llamando su atención. Primero vio el lugar de donde la sostenía, y luego subió su mirada hasta encontrarse con mis ojos verdes.

-deberíamos buscar un lugar para resguardarnos, en caso de que sea necesario.- mi voz sonó convincente. Tanto que si no supiera que era una actuación, me lo habría creído. – así que vamos.

-Me moví sin esperar respuesta, saliendo del salón y mirando entre mis compañeros, buscando un lugar que resultara convincente como escondite.

-A… Adrien espera, no podemos escondernos.- dudaba de seguirme, pero no hacia el intento por alejar su mano de mi agarre.

-será más seguro

-¿Y qué hay de los demás?- su voz sonaba preocupada- necesitamos saber que todos estarán bien.

Corrí por el pasillo hasta llegar a las puertas de la biblioteca. Decidí que ese sería nuestro refugio temporal.

Estaba fallando en mi responsabilidad como Chat noir, pero necesitaba saber. Y no podía esperar a mañana. Entre con Marinette pisándome los talones. Y cerré la puerta de golpe. Ambos estábamos jadeando ligeramente, pero parte del plan estaba completada, ahora solo necesitaba esperar un poco.

-Adrien ¿Qué te pasa?, necesitamos ver a los demás ¿Qué ocurre con Alya y con Nino?

-ellos sabrán cuidarse, ahora es mejor que nos quedemos aquí hasta que pase todo.- de seguro me veía como un gallina por no querer salir, ni siquiera sabía qué tipo de akuma se había manifestado. Y a una parte de mí no le importaba mucho, era como un segundo punto que atendería en cuanto averiguara la verdad.

-Adrien ¿te… te importaría soltarme?- no me había dado cuenta de que seguía sosteniendo a Marinette de la muñeca. La solté y ella retrajo su mano hacia su cuerpo mientras me escudriñaba con la mirada- ¿vamos a quedarnos aquí?

- bueno, ese es el plan, tenemos que ser precavidos- la mire, esperando obtener alguna respuesta. En cambio solo se quedó viéndome durante largo rato sin decir palabra alguna.

Cuando estaba a punto de hablar para justificar mi comportamiento, la puerta de la biblioteca se abrió de golpe y una rubia de chillante ropa color amarilla entró como un relámpago para colgarse de mi cuello.

-¡ADRIEN!- su gritó resonó en mis oídos durante más segundos de los que quería.

Genial, Chloe haciendo su aparición del día ¿En que momento nos siguió?

Detrás de ella, Sabrina estaba, como siempre, un tanto encogida y mirando de reojo a su mejor amiga, quien dramáticamente lloriqueaba de tener miedo y necesitar alguien que la protegiera. Aunque quería apartarla inmediatamente de mí, su agarre era tan fuerte que a duras penas pude zafar mi cuello de su agarre.

Pero me despiste tanto que no me di cuenta que Marinette se había deslizado fuera de la biblioteca. Demonios, Chloe era una molestia grande cuando se lo proponía.

-¡Oh Adrien! Tuve tanto miedo, esa mujer es tan tenebrosa, que bueno que te vi, así podrías protegerme.- Chloe era muy sofocante cuando se lo proponía, y sinceramente, tenía mejores cosas que hacer que estar escuchándola.

-está bien, ven conmigo, Sabrina, sígueme- la jalé y camine hacia una pequeña sala de maestros que había detrás del mostrador de préstamos.

-oh, Sabrina puede quedarse aquí, a ella no le importa ¿verdad, Sabrina- la mirada autoritaria que le dirigió a su amiga la congeló en su sitio. ¿Cómo nunca me percate de lo mandona que era?

-no, Sabrina, síguenos por favor- abrí la puerta y casi empuje a Chloe al interior, me volteé y cortésmente deje que la chica de anteojos pasara.

-muy bien, aquí estarán seguras- cerré la puerta lo más rápido que pude y atore la perilla con la silla de la bibliotecaria para evitar que se salieran ¿querían estar seguras? Bien, en ese sitio lo estarían.

-¿ADRIEN? ¡ADRIEN; ABRE LA PUERTA!- la histeria en la voz de Chloe me taladró los tímpanos, aporreo la puerta una y otra vez, halando para tratar de desbloquearla, sin mucho éxito.

Chico listo, ahora busquemos a la señorita misterio.

Entendí que sería inútil seguir con mi forma civil, así que saque a Plagg de mi camisa, cosa curiosa había estado muy calladito todo el día. No sabía si tomarlo como algo bueno o malo.

-Hora de trabajar- dije con convicción corriendo para transformarme antes de salir de la biblioteca.- Plagg, transfórmame.

Cuando tuve puesto el traje de Chat noir, tome el bastón y me empuje hacia el tejado. Ahí pude ver claramente la situación. Maleza crecía a pasos agigantados por toda la ciudad, estaba encima de coches y edificios, los arboles de las acerca parecían baobabs, y lo poco que se alcanzaba a ver cerca de los jardines de Versalles y la torre Eiffel era un vasto color verde.

Capte por la periferia de mi visión movimiento de un objeto rojizo, y vi como Ladybug brincaba entre los edificios. Brinque al siguiente tejado y comencé a seguirla. Bien, si no podía ver su trasformación ahora, quizás después de que purificará al akuma podría darle cabeza y pies al embrollo mental que tenía.

Lo que pasa es que no quieres confiar, pero te aseguro que es verdad lo que viste en tu sueño.

Agite mi cabeza para despejarla, debía de concentrarme en mi misión, y no comenzar a discutir conmigo mismo. Alcance a Ladybug justo antes de llegar a la plaza.

-¿llegó tarde?- dije, mirándola de reojo para observar alguna señal, algo, cualquier cosa que la hiciera delatarse.

-siempre en el momento más oportuno gatito.- ni siquiera me observó, se paró en seco en la esquina del edificio y observó a escena que se desarrollaba a nuestros pies. Yo me obligue a dirigir mi mirada hacia la zona.

En el centro de la plaza, en vez de la fuente que normalmente adornaba el recinto, había una gran orquídea en pleno florecimiento, de tonalidades blanco y morado, en forma atigrada, debajo de la flor se extendían un sinfín de enredaderas, gruesas y espinosas, que se iban abriendo paso por la zona. Crecían por todas partes, y se colaban entre las grietas, los espacios y cualquier abertura que tuvieran a la mano, atrapando cualquier cosa y enredándose alrededor de estas.

Pero las flores y demás vegetación que tocaba, en vez de ser consumida, crecía tremendamente. La orquídea estaba siendo usada como una silla, porque cómodamente sobre sus pétalos, una mujer estaba reclinada, siendo la principal testigo del espectáculo ecológico.

su cabello era un rojiza increíblemente atractivo, en el lado derecho la gran cabellera suelta era rematada por una flor negra, que parecía de satín. Su piel conservaba su color natural, pero alrededor de sus brazos y piernas habían complicados dibujos realizados con enredaderas sumamente delgadas y espinosas, pero estas últimas no parecían dañarle la piel, ni siquiera hacerle un rasguño.

Tenía un ligero vestido hecho de hojas y pétalos de flores, que cubría desde los hombros hasta encima de la rodilla. Sus labios estaban pitados de rojo y sobre su rostro, un antifaz hecho también de finas enredaderas cubría casi la mitad de su cara. Si la hiedra venenosa de los comics tuviera una hija, sin duda esta muchacha seria la su viva imagen.

Aun cuando todavía no nos había visto, curvó los labios en una sonrisa ladina, lo cual me hizo desconfiar de inmediato. Mi instinto me decía que me preparará para la emboscada. Justo en ese momento, sentí un tirón de mi pie, y caí en picada hacia la dirección donde nuestra enemiga se encontraba.

Ladybug saltó antes de que la enredadera le atrapara el pie. Oí como gritaba mi nombre, e inútilmente me trate de zafar, pero entre más luchaba, mi pie era atrapado más por la enredadera.

Termine de cabeza ante la persona akumatizada, que recargó su cabeza en una de sus manos para obsérvame detenidamente.

-vaya vaya, miren que famoso minino vino a visitarme en mi jardín personal.- de cabeza, apenas si podía apreciar bien a la persona.- espero que te sientas a gusto, Chat noir.

Siguiendo la corriente de la situación, trate de hacer una reverencia de cabeza mientras decía.

-vaya modales los mios, pero me temó que estoy en desventaja, mientras tú sabes mi nombre yo no conozco el tuyo- su sonrisa cantarina combinaba a la perfección con su imagen.

-llamamé Rose Thorns, minimo, pero mira, que ya llega tu dueña a reclamarte- la enredadera me giro para ver de cabeza como mi lady llegaba a rescatarme. Me gustaba jugar de vez en cuando a la princesa en apuros si ella tomaba el lugar del príncipe azul.

-Suéltalo- dijo, subida sobre el techo de un auto, que estaba semicubierto de hierba ya.

-vamos ladybug, no deberías ser tan envidiosa- mire como las hierbas comenzaban a subir por la carrocería, tratando de atraparla como a mí. Tome mi bastón y se lo lancé, mientras le gritaba- my lady, cuidado.

Ella captó el movimiento, y sacudió mi bastón para estirarlo y estar sobre este. Se lanzó hacia el cielo, e increíblemente las enredaderas crecieron a la par, tratando de estar a la altura, de enredarla y hacerla caer. Pero mi lady fue mucho más hábil, y mientras con un brazo y una pierna balanceaba su peso en el bastón, con la otra apuntaba su yoyo hacia las enredaderas, golpeando y reventando algunas cuantas.

-tss- el leve ruido de thorn fue un claro reproche. Trataba de zafarme de la trampa, pero la sangre acumulada en mi cabeza debido a la posición comenzaba a mostrar las secuelas. De repente sentí un mareo y me era difícil enfocar la vista. Esto no era bueno, tenía que salir de esa situación pronto.

La querida chica ecológica, al darse cuenta, chasqueo los dedos y la enredadera me lanzó hacia el cielo, para después atraparme y enredarse cual anaconda por todo mi cuerpo.

-¿mejor, no crees?- su tono de burla era evidente. Mi situación le hacia gracia. Me ignoró y siguió concentrándose en atacar a ladybug, quien ya había tomado ventaja de la situación. Fue entonces cuando caí en cuenta que mientras me había prestado atención, las enredaderas que atacaban a Marinette parecían más delgadas y menos rápidas.

Probe moviéndome, sintiendo el agarre de la enredadera en mi cuerpo, pero no tan rígido como la primera vez. Escanee la zona para hacer una evaluación. Ahora, el crecimiento de la vegetación había disminuido considerablemente, y mientras más empeño ponía la chica verde por atrapar a ladybug, más de sus creaciones parecían disminuir. Quizás….

-¡ladybug, aléjate!- grite a todo pulmón para que ella escuchará.

-¿qué?

-Vete, solo sal de aquí- esperaba que entendiera, al menos que captara que no le estaba pidiendo eso sin un motivo especifico.

Se lanzó con mi bastón hacia abajo, dejando a las enredaderas crecer hacia arriba y deteniéndose de golpe. Se adentró entre los tallos, y con su yoyo los cortos a la mitad. Dejando a un chica de muy mal humor. La miró desafiante, esperando en la esquina de un techo, junto a una muy fea gárgola.

-¡maldita ladybug!- gritó, parándose de golpe y extendiendo sus brazos enfrente de ella, las palmas con dirección al suelo- ¡NADIE PUEDE HACERLE ESO A MIS BEBÉS! ¡LO PAGARÁS CARO, TU Y TU MASCOTA SERAN LA CENA DE MI NIÑA!- sentí el temblar de la tierra. Y como la roca y la grava se abrían para dar paso a una criatura digna de alguna película de ciencia ficción.

Al principio fue solo un brote, pero conforme Rose thorns enfocaba su energía, la planta creció de una forma muy alarmante, tomando la apariencia de una de las plantas más conocidas del mundo.

Ante mis ojos, una planta carnívora nació para ocupar el estelar en la plaza, opacando incluso a la orquídea. Sus afilados dientes brillaban debido a la sustancia dulce que secretaba para atraer a sus presas. Su longitud era lo suficientemente grande para devorarme por completo, y aun asi tener bien cerrada la boca para que no pudiera escapar.

-veamos que tan bien le cae a mi niña un poco de gato recién cazado- comencé a removerle, pero la enredadera se afianzó más sobre mí, apretando cada musculo y hueso de mi cuerpo.

Estamos en aprietos.

Claro que estábamos en aprientos, pero necesitaba que ladybug se fuera. Yo era el cebo para atraparla, y ella no tenía que caer.

-¡VETE AHORA!- clame tan fuerte y duro como pude- ¡CORRE HACIA EIFFEL!

-pero- estaba indecisa, lo podía notar en su pose. Sabía lo que pensaba, siempre era ella la que tenía que alejarse, pero así era. Solo ella podía regresar las cosas a la normalidad.

-¡AHORA!- fue una orden, no una petición. Y ella lo entendió. Lanzó mi bastón, clavándolo en la tierra, cerca de mis pies y se lanzó con su yoyo, hacia la dirección que le había indicado.

-maldición- exclamó la mujer de repente más interesada en la dirección de ladybug que en hacerme alimento para su niña. y como pensé, el agarre de las enredaderas se aflojaba cuando ella perdía la concentración. – bien, no importa, contigo será más que suficiente…- de repente se vio paralizada. Sobre su rostro una estela de luz purpura parpadeo.

Parecía estar hablando con alguien, pero no alcance a escuchar nada, solo que de repente sus enredaderas parecían más dispuestas a atacarla que ha obedecerla.

-¡de acuerdo, entendí!- su grito me tomó desprevenido, pero ni siquiera era para mí. Hizo aun camino con sus enredaderas y comenzó a avanzar. Dejándome a medio camino hacia la boca de su mascota.- estarás aquí mientras voy por esa pequeña catarina resbalosa. Niña, se buena y cuida de que tu comida no se escape.

Se fue y vi mi oportunidad. Poco a poco comencé a removerme, de un lado a otro, sintiendo cada vez más flojo el agarre, pero al parecer alguien más se dio cuenta de mis intenciones. La planta carnívora se movió ligeramente, abriendo más su boca en mi dirección y jalándome hacia ella.

Tenía que salir y pronto o seria comida para plantas. Un perfecto abono felino.

Pero tenías que gritarle a ladybug que se fuera en la dirección contrario ¿verdad?

Esa voz interna mía estaba usando un tono sarcástico cada vez con más frecuencia. Así que tendría que ponerle un límite pronto. Claro, siempre y cuando saliera con vida de esto. No podía usar mi cataclismo, mi palma estaba pegada a mi cuerpo, imposible de lanzarlo sin causarme un severo daño, sino que permanente.

Mis pies estaban ligeramente despegados del suelo, y si los estiraba, quizás podría conseguir llegar a mi bastón, solo tenía que calcular la distancia y la velocidad con la que me acercaba a la planta que me quería de almuerzo.

Una patada fue lo que necesite para alzar mi bastón, con mi mano izquierda pude atraparlo, al tiempo que me acercaba a las fauces de la bestia verde. Alce el bastón y lo expandí a lo largo de su boca, aunque al principio puso resistencia, al final el vencedor fue el bastón, dejando a una planta con la necesidad de un arreglo de mandíbula.

Me zafé por completo de mi prisión, tome mi bastón, que ahora tenía una secreción pegajosa, y me apoye con el para ir rumbo a la torre Eiffel. La vegetación de la zona había disminuido, mientras la de la torre había aumentado considerablemente. Antes de adentrarme en la zona, marque a ladybug, pero después de varios timbrazos, no contestó, así que me asuste.

Espere, casi lo que me pareció una eternidad hasta que finalmente me contestó.

-¿Dónde te metes?

Por la videollamada veía que estaba sin aliento, jadeando para llevar algo de oxígeno a los pulmones.

-por si no lo notaste, la última vez que nos vimos estaba tratando de evitar que las plantas me atraparan.

Buen punto. Pero ahora no estábamos en un punto ideal para pelear.

-lo confirme, no tiene la fuerza suficiente para mantener todas sus creaciones con la misma vitalidad a la vez. Cuando se concentra en algo, deja vulnerable a las demás.

-lo tengo, pero para atraparla, te necesito ¿estas lejos?

-voy en camino. Por cierto ¿Dónde crees que esta escondido el akuma?

-en la flor que adorna su cabello, cuando hace crecer alguna planta, la flor brilla ligeramente.

-bien, te veo en unos minutos, my lady.

Colgué y active el localizador para adentrarme en la jungla verde que era ahora la zona. No me costó mucho entrarla, el problema estuvo cuando yo comencé a sentirme vigilado y acechado. Tenía que salir, pronto. En cuanto llegue con ladybug, ideamos un plan básico para entretener y capturar a la chica.

En cuanto la vimos aproximarse, nos pusimos en marcha y fui el primero en salir de mi escondite, llamando su atención, tratando de que se enfocase solo en mí. Mientras tanto, mi lady invocó su lucky cham y este le lanzó, como siempre, algo que a veces me preguntaba en que podía ayudarnos. En esta ocasión fue un extintor.

Pero sabía que ella lo resolvería, siempre lo hacía.

La distraje lo más que pude, haciéndola perseguirme. Y cuando Ladybug me dio la señal, la lleve a la trampa. Fue algo simple la verdad, mientras atravesamos la espesa maleza, lady se escondió entre los troncos y cuando thorn paso a su lado, lanzó el contenido del extintor, específicamente sobre la flor de su cabello, que salió disparada hacia el otro extremo. Mientras Rose buscaba a su atacante, yo aproveche, regrese y tome la flor, rompiéndola entre mis manos.

El akuma salió y ladybug lo purificó sin ningún problema. En cuanto lanzó el extintor al cielo, la jungla desapareció y las cosas volvieron a la normalidad, chica pelirroja incluida, la cual se encontraba sumamente desconcertada, ya que su último recuerdo era de su clase de botánica, y como había destruido su trabajo de un semestre que se basaba en un ecosistema sustentable.

Cuando el primer pitido de los aretes de ladybug comenzó, ambos nos miramos, ella pidiéndome que terminara el trabajo seguramente, yo porque había olvidado por completo la verdadera misión del día de hoy.

-te dejo el resto a ti- se despidió de una manera informal- nos vemos en otra ocasión.

Se lanzó con su yoyo, y me regrese para explicar un poco a la chica, quien se llamaba Paola.

-¿Estarás bien sola?

Ella asistió y yo salí disparado hacia donde sé había ido ladybug. Con el traje rojo no fue difícil ubicarla, lo difícil fue seguirla sin que se diera cuenta de mi presencia.

¿Listo para irte de espaldas? Me deberás algo por dudar de mí.

Le seguí hasta que llegamos a la escuela… mi escuela ¿Qué diantres?

Se coló por las ventanas del baño de niñas, y me quede viendo discretamente por la ventana. Ni siquiera se escondió, su traje se desintegró dejando a su paso un pantalón tres cuartos y una blusa de tonalidades pastel.

No había duda alguna, Marinette y Ladybug eran la misma persona

¿y ahora qué?

Bueno, tengo varias ideas, la primera es dejar en claro de quien es esa chica, lo segundo es probar que tan buena es nuestra imaginación para hacerle justicia a esa chica.

Tenía razón mi cabeza, ahora que sabía que Marinette era la chica que amaba, tenía algo sumamente importante que hacer antes de acercarme más a ella. E involucraba una charla importante con Nino.

Me pase la mano por el rostro. Nunca me planteé la posibilidad de pelear con mi amigo por la mujer que amaba.