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Imagen: Chicas sujetando bolsa y chico llevando en brazos a chica. Propuestas 15, por Carrie, y 6, por Genee, en "Escribe a partir de una imagen" de Proyecto 1-8.
Personajes: Sora, Miyako
Género: Romance
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Espejismo
9. Entre dos
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Miyako siempre había imaginado su futuro, era de esas que creía que las cosas llegaban a pasar si lo deseabas con ganas. Tendría un hombre varonil y fuerte a su lado. Cuando fueran de compras, él cargaría con las bolsas después de que ella fingiera quejarse. Para ir a dormir, él la cogería en brazos y ella se reiría.
Sora vivía al día desde que tenía memoria. Ni siquiera hacía planes más allá de dos semanas, porque había aprendido que las cosas podían cambiar en cualquier momento. Sí que deseaba cosas, claro, pero nunca fue tan valiente como para plantearse que los sueños se hacen realidad.
Reencontrarse de vez en cuando era tradición en su grupo de amigos. A veces solo quedaban las chicas, cotilleaban acerca de amores y desamores, ellas dos no solían tener mucho que contar. Tal vez nunca habrían tenido chismes que compartir si no se hubieran encontrado en una tienda del barrio. Si se lo preguntaran a Miyako, diría el día y la hora exactos. Sora siempre creyó que plantearse el pasado es tan inútil como hacerlo con el futuro. Lo que ninguna sabría nunca fue cuál de las dos empezó aquello.
De pronto compartían tardes sueltas y madrugadas de vigilia. Se ponían la zancadilla por la calle y reían como si volvieran a ser adolescentes. No se sentían solas, aunque nunca hubieran reconocido que antes la soledad las carcomía. Algunos dirían que simplemente se apoyaron en un momento de debilidad, ellas repetirían una y mil veces que plantearse porqués destroza las relaciones.
A Miyako le gusta el sabor de los besos de Sora después del desayuno. Son de café y azúcar. A Sora le encantan las cosquillas que le hace el pelo de Miyako. Sobre todo cuando están haciendo el amor. Nunca se cansan de ver reposiciones de viejas películas, con trozos de zanahoria para remojar en el helado de chocolate. Cada vez que pueden se montan en una línea de tren al azar y bajan en una parada que eligen con los ojos cerrados. Se arreglan una vez al mes y toman copas en bares, riéndose si algún chico intenta ligar con ellas. Y cuando vienen los problemas, la cama parece más pequeña y comparten sus pieles para que duela menos.
Puede que llevar entre dos una bolsa de la compra tenga algo especial. Puede que juntas se den cuenta de que conseguirán lo que se propongan si se atreven a intentarlo. Puede, y solo puede, que no vuelvan a estar solas nunca más.
