-¡NO, NO, NO y NO! Adrien, tu sonrisa no luce natural- el fotógrafo de aquella tarde lucia sumamente frustrado tras revisar la serie de fotos que hace solo unos minutos acababa de tomar- bien chicos, creo que debemos tomar un descanso de cinco minutos- los asistentes en el set dejaron las cosas en su lugar y caminaron a la zona de buffet para tomar un pequeño refrigerio y descansar.
Estaba algo cansado y fastidiado, así que iba a ir a sentarme y tomar algo de comida y agua, cuando el fotógrafo me mandó a llamar.
-Adrien, mon ami, ¿Qué pasa hoy?- el fotografo era el mismo que tomaba todas las fotografías de las pasarelas de mi padre, así como de sus diseños, un buen amigo y excelente profesional, que tenía buen ojo para saber cuándo fingía o forzaba una pose- no eres tú mismo, tu expresión corporal se nota algo decaída y tu sonrisa es muy forzada, si te soy sincero, diría que esta sesión terminará en fracaso si sigues así- tenía una mirada entre la comprensión y algo así como la frustración.
La verdad no podía culparlo por decirme todo aquello, la verdad desde mi fallida cita con Marinette mi humor había ido para peor. Me sentía muy molesto, y no porque mi amiga me hubiera dicho que no, sino porque recientemente había notado el cambio de actitud que había tenido cierto compañero pelirrojo mío hacia ella.
En realidad con cada día que pasaba, me convencía de que la cita previa que le había imposibilitado a Marinette venir conmigo, Alya y Nino a la función de cine tenía que ver con Natanael. Y eso hacía que me hirviera la sangre. Toda la semana se la había pasado saludándola y teniendo pequeñas conversaciones con ella, se atrevía a acercarse más a ella, a hablarle, aun cuando un ligero rubor le cubría las mejillas. Mi dulce mariquita, tan linda y amable como solo ella podía hacer, jamás se alejaba, sino que le sonreía desinteresadamente y hablaba animadamente con él.
Para terminar, no habíamos tenido que enfrentar a ningún akuma, por lo que no había tenido tiempo de coquetear con mi lady de la manera que yo deseaba. Y si eso le sumaba todos los sueños que había repetido en mi mente cada noche solitaria, bueno la verdad el resultado no era nada positivo. Y por si fuera poco, la última noche que tuve un sueño, había sido tan intenso que por la mañana las sábanas habían tenido que ser cambiadas y había tenido que escuchar a Plagg molestando con eso en cada oportunidad que tenía el muy infeliz.
Era la tarde del jueves y mañana probablemente de peor humor, pero debía de pensar en mi trabajo ahora. Si no sacaba esta sesión trabajaría mañana, por lo que tendría que dejar a Nino plantado, y aunque eso podría ser una ventaja para que el hablara más con Alya, la verdad era que viendo su reacción cuando ella estaba cerca, dudaba que pudiera mantener una conversación coherente de más de cinco palabras. Además que era probable que si mi padre se enteraba de mi falta de compromiso profesional, me podría costar mi poca libertad para disfrutar de mis amigos.
Eso me restaría menos tiempo para ver a Marinette, cosa que no estaba dispuesto a sacrificar, así que decidí dar mi mejor cara y acabar de una vez por todas con la sesión de la manera más rápida posible.
-lo siento Billy, solo estoy algo cansado, deja tomó unos bocadillos y estaré listo para hacer maravillas con tu cámara- sonreí lo mejor que pude, y me di media vuelta, directo a la mesa de comida. Tome uno de los croissants que había dispuesto en una caja y les di un bocado grande. Eran deliciosos, y en vista de que Natalie no estaba al acecho, me di el lujo de comerlo rápidamente y tomar una caja completa para mi solito.
Eran pocas las veces que podía comer algo fuera de mi dieta estrictamente controlada y que mejor que atacar el antojo con cosas dulces. También busqué algo de queso para Plagg y me fui al remolque que me habían asignado para cambio de vestuario y descansos.
Al cerrar la puerta, Plagg asomó su rostro perezoso de mi mochila. Toda la sesión se la había pasado durmiendo como un auténtico gato perezoso, pero no podía culparlo, seguramente con mi alter ego tendría ese tipo de tendencias mininas. Nada más olfateo el aire, voló directamente hacia mí y me arrebató el queso de entre los dedos.
-Hey.- dije algo divertido- deberias de medir tu consumo de queso, dicen que tú eres lo que comes.- deje la caja sobre la mesita que había al lado del sillón para descansar, la destape y tomé varios otro de esas deliciosas nubes de sabor.
Plagg me vio con mala cara mientras engullía de un bocado su queso. No se quejó en absoluto de mi comentario, algo que se me hizo sumamente extraño, ya que él tendía a ser una persona burlona. Lo deje pasar, quizás estaba aprendiendo a ser un chico maduro. Deje que la comida se llevará lejos mis problemas, al menos por un rato, pero de repente la voz de Plagg, llena de malicia, me recordó el porqué de mi mal humor de toda la semana.
-¿mañana es su salida al cine, verdad?, Me preguntó a dónde irá esa chica que te dijo que no- estaba diciendo todo adrede- me preguntó que sería tan importante como para rechazar la invitación del chico más popular de la escuela.
-no soy el más popular- no pude esconder un poco el enojo que su comentario me provocaba. Era una reacción que me salía de lo más natural. Pero volteé un poco el rostro y me limité a seguir comiendo, como si no hubiera escuchado nada.
-Aja, claro, no eres el hijo de un famoso diseñador, modelo juvenil con más portadas en París, que además es bueno en esgrima, chino, música y demás actividades. - se alejó un poco de mí cuando se dio cuenta de que dejaba mi tarea de comer para verlo con los ojos llenos de furia. - claro, pero ella no se fija en nada de eso y prefiere pasar el tiempo con un chico cualquiera.
-!Callate ya, Plagg! - fue un grito que hasta a mi me sorprendió- !ELLA NO VA A SALIR CON NADIE! !SOLO TENÍA UN COMPROMISO QUE NO PODÍA CAMBIAR Y POR ESO NO VA A VENIR MAÑANA, ASÍ QUE POR FAVOR !YA DÉJAME COMER EN PAZ!
Plagg no dijo nada más, dio media vuelta y regresó a la mochila sin hacer ruido. Nunca le había gritado de esa manera, pero a veces me ponía los pelos de punta el muy infeliz, y ahora lo que menos necesitaba era escuchar burlas o comentarios sarcásticos acerca de que ella probablemente no saldría conmigo por salir con el fulano de cabellos teñidos pseudoartista.
Me comí casi toda la caja y solo hasta el final vi el diseño de está. Eran finas lineas que se complementaban para formar lindas formas, las tipografía era simple pero elegante y de repente supe que estaba familiarizado con ese logotipo, aunque no estaba seguro en donde la había visto antes y porque me resultaba tan conocido.
quizás lo hayamos visto antes, no lo sé, piensa un poco ¿qué lugares de comida conocemos? Mi voz interior había estado muy callada toda la semana, como si el hecho de que Marinette nos hubiera dicho que no le afectará. Apenas si la escuchaba, y cuando lo hacía era para decir preguntas que a mi parecer eran acertijos.
Estaba a punto de replicarle cuando escuché un a Billy dando instrucciones.
-Muy bien, hora de ocupar sus lugares- como era de esperarse, el descanso no había durado lo suficiente. Con la duda plantada en la cabeza y a duras penas, puse mi mejor rostro y salí para acabar por fin con aquella sesión que se había extendido ya más del tiempo requerido.
Aunque fue difícil complacer al fotógrafo en todo momento, trate de olvidarme de mi estúpida mala suerte y concentrarme en el trabajo a realizar. Luego de eso, Natalie fue a recogerme y entregarme el itinerario del fin de semana.
-ya hice los arreglos para que tengas el día de mañana libre.- estaba entretenida en su tablet, pero era casi seguro que me vigilada desde su lugar, un ojo siempre en el objetivo.- Tu padre no parecía muy contentó con que le dijeras que necesitabas distraerte del trabajo con tus amigos y menos lo estaría si supiera que iras con el chico que vino a irrumpir en casa y le enfrentó.
Sabía que Nino no era un gran admirador de mi padre y viceversa, pero no podía hacer mucho para cambiar la situación, en cualquier caso me adecuaba a ir con la corriente según las circunstancias. Mi ṕadre no sabia con quien saldría específicamente, y eso evitaba posibles negativas por mi extraña petición. Pero Natalie era diferente, para ella fue más que obvio quien sería mi compañía, pero debía de reconocer que era una persona discreta, porque si hubiera dicho lo que sabía, mi plan se hubiera ido a pique.
-gracias por los preparativos Natalie- dije sinceramente, ignorando por completo el tema de Nino.
-Te recogeremos a las 8 enfrente del cine- dijo sin ninguna emoción en la voz.- por cierto, tu próxima competencia esta programada para dentro de pocas semanas, ya la he programado en tu agenda, le he dado la información a tu padre, pero debido a contratiempos con su última línea de ropa, parece que le será imposible asistir.
No era novedad que mi padre faltará a mis competencias, desde que mi madre ya no estaba con nosotros, él se había alejado mucho del mundo y por consiguiente, había tratado de que yo también me quedará a su lado, aunque mi jaula era de oro, era una jaula al fin y al cabo, era algo que odiaba sentir profundamente.
-No importa, será en otra ocasión.- puse la mirada en la ventana, usando como distracción las luces de la ciudad y las formas que se creaban con las sombras. Siempre era la misma rutina, no podía decir que me sorprendía su gesto. Teníamos esta pequeña manera de hablar por medio de Natalie, así que, hasta cierto punto, ya daba igual decir las cosas, porque yo lo conocía y sabía que no cambiara por nadie.
hey, no quiero interrumpir esta hermosa charla introspectiva pero mira bien en el cielo
Al fijarme bien, pude notar el movimiento encima de los tejados. Una silueta femenina se movía entre las sombras. Ladybug había salido a patrullar, pero ¿Por qué no me lo había dicho? Pensé que tal vez había tratado de llamarme por mi bastón, pero sin la transformación, la acción sería algo inútil.
Pedí al chofer ir rápido a casa, y aunque me miraron de manera curiosa, ni Natalie ni el chofer dijeron nada, y acataron la petición. Una vez el auto se detuvo frente a la casa, corrí escaleras arriba, entre en mi recamara y cerré el cuarto con llave para transformarse en Chat noir, a pesar de las protestas de Plagg de que no deseaba salir de casa aquella noche, se convenció de todo cuando le ofrecí más queso para la cena de esa noche.
Salí por la ventana y eché a andar en la dirección que había visto por última vez a mi catarina favorita. Cuando no la ubique con la mirada, le busqué con el gps integrado en su yoyo. Estaba en la torre Eiffel, así que ni flojo ni perezoso eche a correr hacia allí, no sin antes buscar un pequeño presente para mi dama.
Encontré un hermoso jardín en el balcón de una de las casas cerca de la torre, y atrevidamente me metí para robar una rosa roja del hermoso rosal que estaba creciendo en una de las paredes. Con cuidado la coloque en mi espalda, en el área donde iba siempre mi bastón. Corrí y me lancé al siguiente tejado, fui brincando con el corazón en la mano, ansioso por verla ¿qué debía decirle? ¿Lo mucho que extrañaba verla? ¿Lo loco que me ponía saber quién era ella y que no pudiera gritarle al mundo quién era yo y declarar ante todos que ella me pertenecía?
Calmate Romeo, que nuestra Julieta puede salir huyendo si haces algo así.
Como me podía calmar cuando sentía que ella se alejaba de mi, que mi chance de estar con la chica que amaba se iba por la borda ante la intromisión de un tomate.
Perdimos una batalla, no la guerra, así que te sugiero que saques tu lado coqueto y vayas a por ella antes de que terminemos solos.
Termine la plática conmigo mismo en cuanto llegue a la punta de la torre. Busqué con la mirada hacia abajo, en una de las vigas más altas mi dulce Marinette contemplaba la vista de la ciudad, sentada sobre el pedazo de metal, sus piernas torneadas colgaban hacia el vació. Con su rostro y brazos echados hacia atrás, parecía estar reflexionando sobre algunas cosas.
Me acerque cauto, para no asustarla. Baje hasta donde ella estaba, su rostro iluminado por la luna era hermoso, sus ojos cerrados y la ausencia de expresión en su rostro parecía algo fuera de este mundo. Con cuidado, puse mi mano detrás de mi espalda y tome la rosa para sorprenderla, colocándola frente a ella, pero de repente se incorporó y me enfrentó, con esa pose tan segura que tenía, se veía decidida y fuerte.
Hey, chico modelo, asegurate de que nuestro corazón lata
En realidad estaba casi seguro que se había detenido unos cuantos segundos. Me miró, primero extrañada y luego con un brillo en sus ojos, o al menos es lo que alcance a percibir antes de que los cerrara y me dijera.
-¿qué haces aquí, Chat?- se cruzó de manos. No me deje intimidar, recobre un poco de mi confianza inicial y galantemente, tome la rosa, coloque una de mis rodillas en el suelo mientras la otra la flexionaba para quedar arrodillado a sus pies, mi mano derecha la lleve hacia mi corazón mientras que con la izquierda sostenía la rosa hacia ella. Me miró con un aire algo intrigado, aproveché su silencio.
-Una flor no se compara con tu belleza, pero es lo único que se acerca a ella- puse mi sonrisa coqueta y deje que por mis ojos pasará el amor que sentía por ella. Anhelaba que lo viera y entendiera cada pequeño sentimiento mío.
Alzó una de sus cejas, expectante, después se volteó y comenzó a atacarse de la risa.
-hey, ¿qué es lo divertido? ¿acaso hice algo gracioso?- me sentí un poco confundido con su reacción ¿Un rechazo? pudo haber sido lo más probable ¿Un agradecimiento? ni en mis más locos sueños, pero también cabía una mínima esperanza. Pero como en cada ocasión, ella siempre terminaba sorprendiéndome.
Ella seguía riendo, hasta el punto en que tuvo que sostener su estómago. Cuando controló su ataque, se giró para verme.
-lo siento, simplemente no pude evitar la risa ante tu poetico acompañamiento- si había estado pensativa, distante o lejana, ahora estaba sonriente, alegre y posiblemente olvidándose de todo lo que pasaba en su vida.
Si consigues que todos los días tenga esa sonrisa, se puede perdonar tu falta de sentido del humor y la rima , sabes.
-My lady, hieres mi felino orgullo- dije, tan teatralmente como pude.
-oh, minino, ambos sabemos que tienes un orgullo muy grande como para que mi comentario lo hiera un poco- su mirada se dirigió a la flor que sostenía despreocupadamente.
- ¿de dónde sacaste eso?- extendí mi mano y ella recibió la flor, examinándola detenidamente.
-¿qué es esto? ¿mi lady siendo una gatita curiosa?- ese apodo había estado rondando mi mente desde hace mucho y ahora por fin podía decirlo en voz alta. Como era mi costumbre, invadí su espacio personal, inclinando mi cabeza, curioso por grabar cada una de sus expresiones en mi mente.
Ella de inmediato puso su mano sobre mi rostro para alejarlo del suyo. Cuando entendí la indirecta, retrocedí un paso mientras mi niña olía la rosa y la miraba con lo que creí era admiración.
-¿te gusta?- la pregunta salió un tanto involuntaria, pero deseaba escuchar de sus propias palabras si el detalle había sido o no un acierto.
-si, gracias Chat- pasó su mirada de la flor hacía mi.- ¿Cómo sabías que estaba aquí?
-intuición felina- mentí.
-pues la tienes muy desarrollada- miro hacia el horizonte, hacia las luces de la ciudad y las calles tranquilas de París para luego dar un suspiro cansino.
-¿qué sudece, my lady?- me senté en la torre con la espalda recargada en una de las vigas verticales y las piernas entrelazadas. -¿Algo te esta atormentando?
Ella tomó lugar casi frente a mi, pero con un poco de espacio, colocó la rosa en una zona donde la tuviera a la vista y sana y salva, evitando mi mirada. Al final se rindió y, cerrando sus ojos para concentrarse, comenzó a hablar de maner muy bajita.
-Chat ¿tú y yo somos amigos, verdad?
Amigos, chica, nosotros queremos ser el padre de tus hijos, el hombre que esté contigo hasta la vejez y la persona que más te ama. Somos muchos más que amigos.
Me mordí ligeramente la lengua, a modo de autocastigo por mis pensamientos y le contesté.
-por supuesto, My lady, somos amigos.
-y...Bueno, cuando los amigos salen ¿No significa nada más, o sí?- ¿Adonde quería llegar con ese tipo de preguntas?
-mmm, pues no lo sé, cuando varios amigos salen a pasar el rato, simplemente porque disfruten de la compañía del otro, no creo que sea porque existen otras intenciones que tú no sepas.- Deje que mis brillantes ojos verdes le miraran directo, que no existiera ninguna duda de que le estaba poniendo mi total atención.
-Pero si alguno de ellos tiene interés por el otro ¿eso no lo hace algo raro?- ella encogió sus rodillas, hasta que las atrajo sobre su pecho- ¿Es malo que aún sabiendo esa información, el que no tiene interés acepte? ¿No será como darle esperanzas?
Idiota, piensa un poco, ella mañana tendrá la "salida" con ese alguien que tuvo la culpa de que ella rechazará nuestra salida. La pregunta es ¿Cuando habla de la persona interesada lo dice por ella o por la otra persona?
Pensar eso fue como un golpe en el estómago. Solamente concebir la posibilidad de que ella en realidad estuviera interesada en otra persona me hacía querer ir a buscarle y hacerle desaparecer de la faz de la tierra. Dicen que existen dos clases de personas, las que eran felices viendo a las personas que amaban siendo felices, y los egoístas que codiciaban ser parte de esa felicidad.
Yo era de los segundos, y no podía negarlo, esta sensación que era como un peso incómodo en el estómago eran celos. Pero Marinette no podía saberlo, así que desvié mi rostro hacia donde ella había mantenido la mirada y comencé a decir lo que pensaba.
-Creo que es bello que esa persona, la que tiene un interés por la otra, haga un esfuerzo por tratar de pasar tiempo juntos, porque al final, quizás solo le queden los buenos recuerdos de esos momentos donde no debían de verse de manera incómoda o sin saber que decir, como actuar. A veces, no es la meta lo más importante, sino el camino que transites.
Nos quedamos callados por un largo tiempo, no había mucho más que decir. Ambos nos perdimos en nuestros pensamientos.
Al final. decidí que no podía dejarla perder, después de todo, yo era su amigo, su compañero y mi tarea principal era ver por su bienestar, eso incluía el emocional. Me levante de un saltó y le tendí la mano, me miró con algo de desconfianza, pero tomó mi mano, la levante y la atraje a mi cuerpo, no deje que ningún espacio quedara entre su cara en mi pecho.
-¡¿CHAT!?- sus manos estaban recargadas en mi torso, y aunque no la veía, estaba seguro que sus mejillas habían tomado el mismo color que su traje.
-Sea lo que sea que te esta comiendo el cerebro, olvídalo, ¿vale? No sé exactamente que ocurre, pero no quiero que mi lady tenga un semblante tan cabizbajo- aferre más mi agarre alrededor de su cintura. - eres fuerte, eres valiente y eres la chica más increíble que conozco, así que no dejes que nada te perturbe.- era mi corazón enamorado quien hablaba.
-gato tonto- dijo ella antes de deslizar sus manos alrededor de mi cuerpo y corresponder el abrazo como debía de ser. Después de un tiempo que me pareció sumamente pequeño, soltó mi cintura y nos quedamos un rato más, pero sin mucho que decir.
Al regresar a mi casa, me tumbé en la cama, Plagg salió corriendo por más queso, y yo, perezosamente tome mi celular de la mesita de noche, comencé a revisar mis fotos y demás cosas.
Hace unos días, Nino me había pasado fotos de Marinette, de antes de que la conociera, según él, ella era muy diferente. Quizás en el exterior lo era, muchas cosas habían cambiado, su peinado, su vestimenta, pero su esencia, estaba seguro, no había cambiado, simplemente fortalecido y crecido.
Me deslice entre las fotos, algunas de ellas donde posaba, otras eran sonrisas y acciones tomadas en el momento. Me reí ligeramente. Esa mujer era toda una marea de emociones y expresiones, y yo quería ser el dueño de cada una.
Bostecé, cansado y todo, deje el celular en la mesita de noche y me fui a dormir, quizás mañana no sería el día más feliz de mi vida, pero podría ser el día de mi mejor amigo, cosa que me debía de causar un poco de felicidad.
Desde la mañana, nos mostramos algo tensos por las expectativas de cómo sería el día, Nino me dijo que había enviado un mensaje a Alya y que nos veria a la salida cuando terminaran las clases
Hoy, especialmente, era un día de mucho sol, por lo que Nino y yo habíamos optado por ropa ligera.Él había escogido un camisa sin mangas de dos tonalidades y encima un chaleco rojo, además de unos pantalones negros. Por supuesto no podía faltar su gorra y sus audífonos, de hecho su conjunto me recordaba mucho a su alter ego, debido a la combinación de colores, pero no lo mencione , debido a que él no podía recordar qué había hecho exactamente y eso lo ponía de mal humor.
Yo, por mi parte, opté por una camisa blanca y encima de esta una playera azul celeste, combinados con unos cómodos jeans desgastados y mis converse favoritos. A mi amigo casi se le cae la mandíbula cuando vio llegar a Alya aquella mañana. La morena había elegido un vestido naranja combinadas con unas sandalias de colores claros. Tenía un cinturón que marcaba bien su cuerpo de reloj de arena y su cabello estaba recogido en una elegante coleta alta.
Pude haberme reído de su reacción si segundos después Marinette no hubiera cruzado el salón. Siguió optando por llevar sus coletas bajas, pero todo lo demás estaba completamente cambiado. Justamente para aquel día había decidido llevar una camisa a rayas demasiado justa, en el frente, justo a la altura del pecho una huella gatuna marcada en verde sobresalía. Su corto short mostraba gran parte de sus torneadas piernas y su calzado a juego le hacían ver como toda una parisina. Apetecible y sumamente coqueta.
La clase fue una pequeña tortura, tratando de encontrar la mayor cantidad de pretextos posibles para voltear a verla. ¿Esa huella significaba algo? ¿Era por Chat noir?
Claro que es por nosotros, bobo, de seguro la platica de ayer la motivo de alguna manera, y quiere sentir que la apoyamos. Venga, esto puede jugar a nuestro favor si sabemos barajar nuestras cartas adecuadamente.
No tuve mucho éxito, siempre que buscaba acercarme o hacer un comentario, alguien más estaba con ella, lo cual me frustraba bastante. Pero por suerte, en todo el día no vi intentos de parte de Natanael por acercarse a ella, lo cual me dio algo de paz mental.
Al final me di por vencido, no tenía caso tratar de entablar un conversación forzada, incluso podría dejarla algo descolocada al decir de su traje y preguntar si era por chat.
Cuando sonó la campana de la última clase, Marinette salió prácticamente volando, apenas si tuvo tiempo de tomar sus cosas y despedirse de Alya, Los demás salieron relativamente normal, incluido Natanael. Respire un poco por eso, no se habían ido juntos.
Salí junto a Nino y esperamos en el final de las escaleras por Alya, no tardó ni cinco minutos en llegar.
-bien ¿A que hora es la función?- preguntó mirando su celular. Codeé a Nino para que le contestara.
-eh, yo... a las 4- parecía algo nervioso, y me pregunte que tan graciosa serian las próximas horas. Alya escribió algo rápido en su celular y en menos de 8 segundos tuvo una respuesta.
-bien, es hora de irnos- dijo con una sonrisa triunfal estampada en el rostro, de alguna manera supe que esa sonrisa tenía mucha relación con su recién enviado mensaje y la respuesta, pero lo deje estar, no era momento para ponerme de curioso.
No, de hecho, si quieres mi opinión, es hora de ponerse algo melancólicos por la falta de cierta chica de cabello azabache y cuerpo de infarto que hoy ni los buenos días nos dio.
Caminamos juntos hasta el cinema, de vez en cuando comenzaba la conversación y cuando veía que mi amigo y Alya estaban en el mismo canal, me hacia el desinteresado y dejaba que ellos interactuaban solos.
-psstt- dentro de mi camisa, Plagg me hablaba- Hey, aquí.
-¿qué pasa?- me quede unos pasos atrás para contestarle y que ninguno de mis compañeros me escuchara- ¿la presencia de un akuma?
-¿qué? No, nada de eso, solo quería decirte que compres palomitas con extra queso!- parecía estar saboreando las golosinas, incluso cuando estaba seguro que nunca había comido algo parecido.
-vere que puedo hacer, pero si las compro, sera una ración chica.- sentencié mientras lo volvía a meter en su lugar, casi tuve que correr para alcanzar a los chicos, que sin darse cuenta de mi ausencia, ya se habían adelantado hasta doblar la esquina. Tan distraído iba que no me fije y choque contra otro cuerpo, cayendo encima de este.
-lo siento, lo siento- dije rápidamente, hasta que mi voz quedó estancada en mi garganta. Debajo de mi, la bella Marinette estaba con los ojos como platos, mirando entre el asombro y la conmoción.- ¡Marinette! dios, Mari, ¿estas bien? ¿te hice daño?
-¡Hey, bajate de Marinette!- conocía la voz de ese chico, y odie profundamente que estuvieran juntos. Alcé la vista para mirar a Natanael, este me regresó la mirada, era enfada y desafiante, estaba claro que no me esperaba en absoluto. -te dije que te bajarás de ella.
Algo torpe, me moví para quedar sentado sobre mis rodillas y darle su espacio, frunciendo el ceño para entender que era exactamente lo estaba pasando en aquel momento entre esos dos.
¿No es obvio? ese pequeño tomate le pidió una cita y ella accedió. ¡ESTAN EN UNA CITA!
Apreté un poco los puños para sofocar mis ganas de levantarme y estamparlos contra la cara de ese seudoartista. No quería aceptarlo, no lo aceptaría, sobre mi cádaver antes que dejarles solos.
-¿Marinette? ¿Te encuentras bien?¿Te has hecho daño?- el pelirrojo bobo se acercó hasta quedar a la altura de Marinette, que seguía mirando en mi dirección, completamente en shock ¿Tanto le había afectado el incidente?- Marinette, responde, por favor.
-estoy...estoy bien, es solo que no esperaba... es decir...no quería verlo...bueno...no quería que me viera...es decir no quería que nos viera...yo- señalaba, moviendo sus brazos agitadamente y mirando de vez en cuando hacia mi dirección. Cuando se dio cuenta de que nadie entendía que era exactamente lo que decía, cerró los ojos, se relajó y volvió a tratar.
-Natanael, por favor, ayúdame a levantarme.- el pelirrojo no tardó ni dos segundos en ofrecer sus manos y dejar que su cuerpo fuera el apoyo necesario para ella, no pude decir nada, estaba con él en este momento.
Solo por el momento, esta es su batalla ganada, no la guerra entera.
Natanael miro, buscando signos de alguna herida y de paso, sonriendo aliviado y todo inocente, como si no hubiera disfrutado del contacto y de la cercanía.
-perdón Adrien, iba algo distraída y no...- la interrumpí media frase.
-no, perdóname tu a mí, iba corriendo para alcanzar a NIno y Alya y no puse atención- me incorporé casi de golpe, sacudiendo mi ropa de polvo inexistente, tratando de parecer casual y despreocupado. -y ¿A dónde van ustedes dos?
-nosotros...- Marinette dudó decirme, pero Natanael parecía decidido a dejar clara la situación.
-nosotros estamos en...- también se vio interrumpido cuando Alya y Nino decidieron hacer su aparición.
-Chica, pensé que nos veríamos en la entrada del cine.- Alya de inmediato se colgó en el cuello de su amiga, y nosotros tres quedamos algo confundidos ¿porqué ella nos vería en la entrada del cine?
-¿Marinette?- la voz de Natanael sonaba algo marchita, como si de repente todo su valor se hubiera esfumado.
-Nat... Alya me comentó que vendrían a ver la misma película a la que tu me invitaste, entonces pensé..- su voz fue bajando poco a poco, hasta volver algo así como un susurro.
-Yo la convencí de que tuviéramos una salida de amigos, porque chicos, enserio, vamos todos a la escuela y nunca hemos salido a tomar un helado o en grupo al cine, así que si todos veníamos a la misma función ¿que tenía de malo hacerla una salida grupal?- Alya terminó su frase con una sonrisa y apoyando totalmente a su amiga.
Natanael se veía algo molesto, su ceño ligeramente fruncido, yo por otro lado tenía ganas de besar ambas mejillas de la morena ¡Ella se merecía la gloria por ser mi aliada oculta!
Bien Romeo, seguimos en el juego, ahora, veamos a quien le presta más atención la azabache, recuerda el marcador, apunta y obten un montón de puntos para demostrar quien es que manda.
Ahora, esta tarde sería interesante, Natanael y yo jugaríamos al mismo tiempo ¿Quién ganaría l atención de mi lady?
NOTA DE LA AUTORA:
ANTES DE QUE ME MATEN POR TARDARME 84 AÑOS EN PUBLICAR, PERDONENME, PERO LAS COSAS NUNCA SALEN COMO SE PLANEAN, ADEMÁS SOY UNA CHICA CON PROBLEMAS DE ORGANIZACIÓN ASÍ QUE U.U NO TENGO PERDÓN, LO SÉ.
SEGUIRÉ AQUÍ HASTA EL FINAL Y NO IMPORTA CUANDO LO DIGA, LOS AMO A TODOS Y CADA UNO DE USTEDES POR SOPORTARME, AGUANTAR MI FALTA DE ACTUALIZACIÓN Y NO SOLTARME CUANDO NECESITO UN EMPUJÓN PARA SEGUIR
