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Imagen: Persona al borde de un precipicio en la montaña. Propuesta 20, por Rillianne Duchannes, en "Escribe a partir de una imagen" del foro Proyecto 1-8.
Personajes: Takeru
Género: Es difícil de catalogar, juzgad vosotros mismos.
Summary: Takeru puede sentirlo. Paz y adrenalina, al borde del precipicio.
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Espejismo
11. De inmensidad y de vacío
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Cuando tenía diez años, tuve un sueño. Me vi a mí mismo en la cima de un precipicio. Justo al borde. No sentía vértigo o miedo, solo emoción. Parecía que el mundo era inmenso y al mismo tiempo muy pequeño. Que yo no era más que un minúsculo punto y a la vez parte de algo enorme. Al despertar me prometí a mí mismo que algún día cumpliría ese sueño.
Me he hecho muchas promesas, el problema es que las olvido. Y no las recuerdo hasta que las incumplo.
Me prometí que estudiaría algo relacionado con la profesión de mi padre, para poder acercarme más a él, y no lo hice. Me prometí que sería un famoso jugador de baloncesto, y dejé la pelota por lápiz y papel. Me prometí que no lloraría más por ella, y cada día derramo más lágrimas.
Pero esta noche he vuelto a tener ese sueño que tuve de niño. Y, por una vez, he recordado a tiempo la promesa.
Por eso estoy aquí. Al borde del precipicio.
En la mano tengo el anillo que ella nunca recibirá, porque se marchó antes de que se lo pudiera regalar. Y también se llevó las palabras de amor, los sueños de un futuro compartido, las canciones mudas que le compuse cada madrugada.
A mis pies, una fuerte roca me sostiene sobre el abismo.
Todo es como lo soñé. Con el viento haciendo que ondee mi ropa, el sol calentándome la nuca y los árboles como únicos testigos de este momento.
Puedo respirarlo. Paz y adrenalina, mezcladas de forma perfecta.
Puedo entenderlo. Las personas no somos más que una pequeña brizna de hierba en una inmensa pradera. Pero, si nos esforzamos, podemos crecer y disfrutar de la brisa y la lluvia.
Es algo indescriptible. Como si no pensara en nada, como si dejara de ser yo. Solo existe esa increíble sensación de inmensidad y de vacío.
Levanto la mano y dejo caer el anillo al precipicio. Desde aquí los problemas no son más grandes que la joya. Y son igual de fáciles de perder.
Grito, eufórico. Todo va a estar bien.
