Mierda, mierda, oh, gran santa mierda…

¿Qué diablos estaba pensando cuando tome esta decisión?

Debo admitirlo, sonaba como una brillante idea, estupenda idea, solo que no pensamos en todo lo malo que podía venir con ello.

La idea fue muy tentadora, demasiado tentadora. Yo, un chico con las hormonas más que alborotadas, como un gatito listo para saltar al regazo de su hermosa ama y demostrarle todo mi amor gatuno. Demonios, tenía al alcance de mi mano la fantasía de cualquier adolescente de mi edad: la habitación de la chica de mis sueños, a la misma chica de mis sueños durmiendo sin pensar en el lobo feroz que estaba oculto, acechándola.

Todo estaba perfectamente pensado, me acerque sin hacer ruido alguno, juro que cuando vi su silueta dormida plácidamente sobre la cama en lo único que pensé fue en hacerle compañía, estar a su lado y sentir el calor de su cuerpo, las curvas que cada vez se marcaban más y le hacían más hermosa.

Estaba de espaldas a mí, y eso era perfecto, un ataque sorpresa sin problemas.

Me deslice de mis zapatos y comencé a subir poco a poco a la cama, mi presa en la mira, y justo cuando la iba a tocar, Marinette volteó su cuerpo, girando para acomodarse. Su angelical rostro, pacifico, imperturbable, su cabello suelto, con algunos mechones haciendo cosquillas en su cuello y mejilla.

Ella era tan perfecta y yo un perfecto asno.

Y lo peor es que cuando deslice mi vista hacía su cuello, la fina cadena que terminaba en el gatito me saludó en respuesta.

Mi madre estaría muy decepcionada de mí.

Vamos hombre, todos cometemos errores.

Era obvio que todos cometíamos errores, pero este era el más grande del mundo ¿enserio, enserio pensé que podría colarme a la cama de la chica de mis sueños, sin más, reclamarla como mía e irme de florecitas? ¿Qué había de lo que ella quería? Era un perfecto niño rico egoísta y cabrón.

¿Qué si hubiera despertado? No podía decir nada como "hey Mari, pasaba por el vecindario y como el caballero que soy vine personalmente a darte las buenas, noches, así que, buenas noches, mi lady"

Tonto, tonto, mil veces tonto.

En cuanto me di cuenta de la estupidez que estaba punto de cometer, me deslice lo más lejos de su cama y tome un respiro para calmar cualquier pizca de locura que se hubiera apoderado de todos mis sentidos.

Ya, ya, sé hombre y enfréntalo, pensaste con la cabeza llena de ideas falsas, y el hecho de que hubieras sido testigos de la descarada proposición del seudoartista no ayudó mucho a mantenernos en nuestro sitio, pero ¡Mira el lado positivo! Tienes los pantalones en su lugar y las manos fuera de ella

Podía salir al balcón, esconderme en las sombras y esperar en la oscuridad mientras Plagg volvía de quien sabe qué lugar ¿A dónde habría ido con la pequeña Kwami moteada?

Estaba tan concentrado en mis pensamientos que no noté como la chica, algo soñolienta, comenzaba a levantarse, me quedé como piedra en cuanto escuche las primeras paabras balbuceadas de sus dulces labios.

Mierda, mierda, mierda.

Estaba de espaldas a mí, su cuerpo apoyado sobre los brazos, mirando hacia un lado y el otro.

-Tikki, ¿dónde estás?, Tikki…- ella le hablaba a su kwami, pero sus palabras tenían un tono algo pausado, como si siguiera adormilada.

Bien, tenemos la ventaja que no ha volteado aún hacía nosotros, solo debemos quedarnos muy quietos y callados hasta que se vuelva a dormir, una vez que esté dulcemente recostada, salimos como rayo de aquí.

Sonaba como un buen plan. Pero, con mi suerte, era obvio que no iba a resultar.

Y dicho y hecho, ella volteo hacia mi dirección.

Al principio, sus ojos azules me miraban entrecerrados, acostumbrándose a la escasa luz que había en el lugar, pero luego, poco a poco se ampliaron y la sorpresa lleno completamente su rostro, y el reconocimiento fue más que obvio.

Estamos tan jodidos

Mi cuerpo estaba completamente rígido, no podía desviar mi mirada de ella, sus labios moviéndose, como si tratará de decirme algo, pero por más que lo intentaba, su voz no salía. ¿Qué hago? ¿Qué hago? Me debatía los sesos buscando la excusa menos mediocre que pudiera utilizar en mi defensa.

Parecía estar buscando algo para centrarse, su mirada vagó una y otra vez por la habitación y por mí. No me atreví a ser el primero en hacer un movimiento. Al final, opto por acomodarse su espalda contra la pared de su cabecero, y con las sábanas de su cama cubrir sus piernas.

Encogió las rodillas y apoyo brazos y cabeza sobre estás mientras me miraba, más inquisidora, una mirada que estaba evaluando algo.. ¿qué? Ni idea.

-¿A…Adrien?- mi nombre en sus labios apenas fue un susurró que casi no escuché. ¿Cómo le respondía? No pensé en nada mejor que mover mi mano a manera de un saludo casual.

Eso fue patético. No pensaba en discutir en este momento con mi voz interna.

-ya perdí la cabeza- de repente una risita algo histérica se apoderó de Marinette- estoy completamente loca, tan loca que ahora sueño con que Adrien está en mi habitación- ocultó su cabeza entre las piernas, con la risita aun colgando de sus labios.

¿Enserio? Ella nos está confundiendo con un bobo sueño ¿y luego qué? De todos los escenarios posibles, este era uno en el que no puedo creer.

¿Por qué Marinette creía que estaba soñando conmigo? luego una idea me llego de golpe ¿Por qué no aprovechar un poco esta situación y obtener información privilegiada?

O vamos, no solo es información, tú quieres ver hasta donde…

Ignore a mi voz antes de que siquiera acabará esa estúpida frase.

-¿Marinette?- deje que mi voz más inocente, menos incriminatoria y culpable saliera a flote.

-¿enserio?- su voz sonaba algo cansada- ¿Está es la única manera de que pueda acercarme alguna vez más allá de la amistad?

O genial, esto podía ser mucho mejor de lo que tenía previsto.

Comencé a caminar hacia su cama. Cuando estuve a dos pasos de ella, simplemente se deslizo un poco más cerca de mí, pero su espalda la pegó al cabecero de la cama, su cuerpo relajado, aunque sus mirada me decía que estaba alerta, pensando, procesando,

No quería asustar este chance que el destino me había dado. Así que, viendo algo de espacio en la cama, me senté en el borde, dándole la distancia necesaria, sin apartar mis ojos de los suyos. No dije nada, esperé y esperé, mientras ella me estudiaba: cada una de mis facciones, mi ropa, mi pose, me sentí desnudo ante ella, ese penetrante color azul que tenía ligeros toques de plateado gracias a la luz de luna que se colaba por su ventanal.

Ladeó la cabeza, y finalmente habló.

-¿Por qué estoy soñando contigo esta noche?- su tono me decía que era una pregunta más para ella misma que para mí, así que me encogí de hombros. – este sueño se siente tan real, en otras ocasiones hemos estado en la escuela, en el parque, en algún sitio donde hayamos coincidido antes… pero ahora- bajo la mirada hasta encontrar oculto en su escote el dije de gato que le había dado aquella tarde en nuestra "salida grupal", se río sin muchas ganas- incluso esto está aquí- tomó al gatito plateado entre sus manos y le dio vueltas una y otra vez- estoy más demente de lo que pensé.

-no, no es así- no pude evitar soltar lo que pensaba. Ella definitivamente no estaba loca, o desquiciada. En realidad, si debíamos señalar a algún desequilibrado mental en su habitación, ese sin duda era yo.

Marinette me miro, esperando a que continuará, pero no se me ocurría algo con lo que seguir la conversación.

Vamos, piensa en algo, piensa… piensa…

-¿có…Cómo me has soñado en las otras ocasiones? - ¿es en serio? Si eso es lo mejor que pudimos pensar es claro que las altas expectativas que tenía sobre este nuevo plan se han ido huyendo.

Su sonrisa se suavizó un poco y esa mirada de alerta se cambió por algo más amigable, una situación que la estaba haciendo sentir un poco más de confianza. Una sonrisa en sus sensuales labios antes de que comenzara a hablar.

-esta es la primera vez que eres tú quien tartamudea- parecía recordar mientras las palabras fluían de sus labios- normalmente, sueño o no, siempre soy yo la que no consigue formar ninguna oración cuando estoy contigo, pero parece que hoy ha sido diferente- miro nuevamente al collar- bueno, supongo que todo está relacionado a la cita de esta tarde… aunque…

-¿aunque qué?- la animé para que continuará.

- nada…- un pequeño suspiro se le escapó antes de que pusiera su brazos alrededor de sus rodillas- bueno… es solo… yo no estaría tan segura acerca de llamar a esto "una cita". Salimos, pero no solos, fuimos con nuestros amigos, con chicos del grupo. Es decir, no me malentiendas pequeño Adrien de mis fantasías, pero esto sin duda no fue nada ni remotamente parecido a una cita.

¿cómo es posible que le permitas que diga que lo nuestro no fue una cita? ¿Qué de los asientos? ¿Qué de mis tácticas frustradas para un acercamiento intimo? ¡¿Qué hay acerca del beso indirecto que nos dimos gracias al helado?! Eso fue… espera un momento ¿cómo nos llamó?

Mi mente estaba trabajando en sacar todo por lo que aquella tarde debía ser considerada como nuestra primera cita no oficial, que no se dio cuenta el nombre que ella había usado para llamarnos.

Escuchamos bien ¿cierto? Ella dijo "Adrien de sus fantasías" ¿Ósea que nos tiene presente en su mente constantemente?

Como el gato curioso que era yo, necesitaba saber algunas cosas.

-¿Cómo lo llamarías tú?

-¿el qué?- su carita me decía que su mente no estaba del todo conmigo, sin duda podría ser debido al sueño que amenazaba con tomarla de vuelta. Ese cansancio que le hacía lucir inocente y más vulnerable de lo que era en realidad.

-respecto a lo de hoy ¿Cómo lo llamarías?- subí mis piernas y las cruce, para quedar frente a ella, aunque con su respectiva distancia.

- no lo sé, una salida grupal, una casualidad, una oportunidad conseguida gracias a mi mejor amiga Alya, un intento muy penoso para pasar tiempo contigo- conforme hablaba su voz disminuía en tono.

- ¿por… Por qué querías pasar tiempo conmigo? – era difícil no pensar en tantas teorías. Quizás solo quería ser una buena amiga, quizás no deseaba pasar tanto tiempo sola con el tomate y nosotros habíamos sido una excusa perfecta. Pero también podía tener otro motivo, y si era eso, que rogaba a todo ser celestial que esa fuera la respuesta…. dioses, solo de pensarlo.

Su risa fue apagada y cansada, como si mi pregunta hubiera sido muy obvia.

-hoy estas más platicador que de costumbre eh.- se acercó, hasta que nuestros cuerpos se rozaron ligeramente, de hecho solo fue sus piernas acariciando sobre la tela los dedos de mis pies.

-quizás hoy quiero platicar toda la noche contigo

Ella alzó las cejas, un poco asombrada con la respuesta que acababa de darle, luego, algo insegura, subió su mano hasta mi cara, y aunque note un ligero temblor en las puntas de los dedos, no dude en acercar ligeramente mi rostro a su contacto para que pudiera sentirme.

En cuanto nuestras pieles tuvieron el primer contacto, sentí recorrer por mi cuerpo electricidad, una sensación agradable que me hizo socar una sonrisa boba. Sin embargo, el rostro de ella era más bien como de asombro. Una incredulidad reflejada en sus facciones, su cuerpo, al igual que el mío, sufrió un pequeño estremecimiento. Se hincó sobre su cama y tomó mi rostro entre ambas manos, examinando mejor.

-¿cómo… cómo es posible que se sienta tan real?- se aventuró a ser más atrevida y acaricio mis mejillas, retiro algo de mi cabello de la frente y me siguió mirando.

Ame la suavidad de su tacto, tan dulce, quise tomar sus manos y llevarlas a mis labios, besar cada uno de sus dedos y seguir por todo su cuerpo. Cerré los ojos, disfrutando de las sensaciones que me causaba todo esto. Daría cualquier cosa por estar encerrada con ella aquí, en este momento y para siempre.

Hora de centrarnos.

No quería romper el contacto. No lo haría, esperaría por ella, haría cualquier cosa que ella quisiera.

-nunca había intentado esto… pero siendo un sueño, no creo que le haga daño a nadie- no estaba seguro si hablaba conmigo o consigo misma, estuve a punto de preguntarle acerca de que se refería, cuando sentí un contacto tibio en los labios.

No es posible… ella esta… ella esta…

Abrí ligeramente los ojos para saber si eso que estaba pensando era verdad, y el rostro de Marinette tan cerca al mío fue lo primero que vi. Sus labios sobre los míos, un inocente beso que me dejo completamente impactado. Ella me estaba besando ¡Mi Marinette había iniciado un beso conmigo!

Ahora, es momento de actuar ¡hazlo!

No me di tiempo de meditar, alce mis manos hasta posar una sobre su nuca y otra sobre su cintura y la acerque más para perdurar el beso. Con cuidado de no espantarla, poco a poco me moví sobre su boca y cuando acaricie su labio inferior con mi lengua, ella entreabrió los labios y obtuve mi oportunidad de profundizar el beso.

Sus manos se habían desplazado a mi pecho, había hecho puños sobre mi camisa blanca, aferrándose a mi. No me aparte en ningún momento, acaricie su nuca para sentir más de esa suave piel, aferre mi otra mano para atraerla más hacia mí. No necesitaba más que de ella.

Esto estaba tan jodidamente mal en tantos sentidos, pero se sentía tan bien. No debería estar en su cuarto, ella no sabía que estaba besándome de verdad, pero no estaba seguro como se tomaría el hecho de saber que un chico se coló a mitad de la noche por una rabieta de celos.

Deje de pensar cuando ella, tímidamente, se alejó un poco para tomar aire, ambos estábamos respirando agitadamente, sus mejillas sonrojadas, ese dulce color rosado se expandía ligeramente hacia su cuello, hasta el escote de su piyama.

-Eso fue… eso fue – no podía siquiera completar la frase cuando volvió a besarme, esta vez no fue inocente y angelical, sino lleno de placer y necesidad, como si ahora quisiera más que un simple toque.

-más- fue lo que dijo mientras se separó y volvió al ataque. ¿Quién era esta Marinette? Ahora tenía miedo de ser yo quien estuviera soñando, pero no era así, esto era realidad, esta chica había perdido cualquier rastro de vergüenza, quizás porque no sabía que esto era real, ese era sin duda el poder del sueño, nos daba la capacidad de ser inhibidos, atrevidos y a buscar satisfacer nuestras propias necesidades.

Sus movimientos eran algo torpes, igual que los míos, pero aún así, supimos responder nuestros besos. Cuando nuestras lenguas se tocaron, una pequeña pelea de poder se desató, exploramos, tocamos y nos deleitamos con el sabor del otro. Mis manos no se pudieron quedar quietas, acaricie su espalda y envolví mis dedos en su cabello, enmarañándolo un poco.

Ella soltó mi ropa y las paso sobre mi cuello, enterrando sus dedos en mi cabello. Sin darme cuenta, poco a poco fue deslizando su cuerpo sobre el mío, yo acomode mejor mis piernas, y en algún punto entre nuestra guerra de besos, ella quedó acomodada a horcadas encima de mí.

-demonios- no pude evitar maldecir cuando sentí su cuerpo tan cerca de mí

Quien es la persona pervertida ahora… esta chica está hecha para nosotros.

No quise escuchar mientras ella estaba tan… tan condenadamente deseable y apetecible

Cuando me sentí atrevido, mordí su labio inferior ligeramente y obtuve un suave gemido en respuesta. Ese fue un detonante para que mi lado primitivo y posesivo saliera a flote. Deje de atacar sus labios y me fui directamente hacia su cuello, ese delicado lugar donde su aroma me nublaba un poco el pensamiento. Dulce, embriagante y adictivo.

Ella no parecía tener ningún problema en darme un mejor acceso a su cuello, los dos estábamos completamente perdidos en las atenciones del otro. Se aferraba tanto a mí, tan cerca, yo respondía de la misma manera, no quería parar. Ella empujó, no puse resistencia alguna y en algún momento, termine acostada, con ella sobre mi cuerpo.

Me sentía en el paraíso, probablemente había muerto y ahora estaba justo el mi sitio ideal. Seguíamos besándonos, pero aunque nuestras manos parecían ansiosas, no nos dejamos llevar mucho, solo caricias sobre la ropa, no me atreví a tocar nada que no fuera su espalda, su cabello, su rostro.

Marinette por su parte se aferraba a mi rostro, a mi cabello, a mi cuello, guiándome, aprendiendo conmigo. En realidad esta era mi primera vez haciendo algo así, no solo en el aspecto de volverme un loco que se metía a casas ajenas sin ser invitado, sino el hecho de estar besando a un chica así. No era un experto, y viendo los errores que cometíamos al seguir el beso me daba cuenta que ella no tenía más practica que yo. Eso me gustaba mucho, saber que ambos aprenderíamos con el otro…

Sin embargo…

Hubo un momento donde sus brazos aflojaron un poco y lo que al principio me parecieron ligeros suspiros se tornaron en lágrimas silenciosas. Ella mantenía los ojos fuertemente cerrados, pero ni esa fuerza ocultaba las grandes gotas que salían y hacían su camino por sus mejillas.

¿Qué hicimos mal?

Alarmado, tome su rostro y pare todas las acciones que estábamos haciendo. Ella colocó sus manos sobre las mías y comenzó a dibujar ligeros círculos en mi piel, pero no parecía querer abrir los ojos.

-Marinette- la llame suavemente, no podía comprender como habíamos pasado de un estado al otro en un segundo ¿Qué estaba mal? No entendía cómo hacerla verme, no entendía que debía de hacer ante algo así. Ella solo negó con su cabeza. Sin hablar, eso me dejó una mala sensación en el cuerpo.

-Mari – la llame cariñosamente como lo había hecho esa misma tarde- por favor, cariño, mírame- no sé si fue la suavidad de mi voz, la súplica en ella o el tierno apodo lo que la hizo abrir esos asombrosos ojos azules y mirarme.

Seguía debaio de ella, así que acerque su rostro al mío y junte nuestras frentes.

-¿Qué esta mal?- quise ser directo, no necesitaba hacer un enjambre de todo esto.

-nada…- su voz tan débil, era obvio el nudo de la garganta.

- Mari, por favor, dime la verdad- con mis pulgares limpie sus lágrimas y acaricie sus mejillas, su piel más caliente de lo normal.

- es algo estúpido- me miraba con tal intensidad que estaba seguro que su mirada podía atravesar cualquier objeto, mi propia alma si quisiera-… no… no eres tú… en realidad soy yo.

-¿A que te refieres?- la anime a que siguiera.

- soy una gran cobarde, es decir mírame, nunca, en toda mi existencia podría hacer algo semejante con Adrien, pero lo he hecho, contigo- su expresión tenía un ligero tinte de reproche.

Mejor no hablemos de cobardes, porque en esta habitacion si que hay uno grande, pero no eres tú precisamente.

Acallé lo mejor que pude a mi voz y seguí hablando con ella.

-Pero, yo soy Adrien- ella soltó una sonrisa sin ganas.

-Claro, claro que lo eres- su tono fue algo burlón- pero lo eres en mi sueño, en mi mente, porque no soy lo suficientemente valiente para hacer algo así. No puedo ni hablar bien enfrente de ti, mucho menos robarte un beso. Y Mírame, estoy soñando que estoy en mi cuarto, contigo, que hemos….que nosotros nos hemos dado más que un inocente beso. Esto es tan….awr- su quejido final era un claro indicio de su frustración- ni siquiera puedo describir lo que esto es en realidad.

-¿Por qué no simplemente te acercas a mí?- quería impulsarla, acercarla más a mí y alejarla de otros, era jugar sucio, pero si creía que yo era producto de su imaginación, bueno, bien podría usar esta interesante estrategia a mi favor.- ¿Por qué no ser más cercana a mí? ¿Qué te impide hacerlo?

-¿hablas enserio?- su llanto había cesado, con cuidado se bajó de encima de mí y regresó a su lugar anterior en la cama, su espalda pegada a su pared. – es decir ¿te das cuenta de lo que dices siquiera? No podría acercarme a ti ni en un millón de años

-¿Por qué no?- quizás, después de todo, no era un chico merecedor de su cariño o de que siquiera me volteara a ver.

- simple, solo hay que ver entre tú y yo para saber que aunque vendiera mi vida, no podría ser, tu eres tan listo, guapo, amable, eres… demonios eres como la imagen viva del caballero moderno- si tan solo supieras nuestra verdadera esencia- en cambio yo soy tan… es decir, no puedo compararme, soy torpe, impulsiva, retraída, apenas si soy alguien a la que le dedicarías una mirada amable solo por tu personalidad.

¿Por qué ella no veía las cualidades que los demás podíamos ver en ella? si, quizás era torpe, pero ahí donde se veía impulsiva yo veía a una chica que creía en sus ideales y no tenía dudas en defender lo que pensaba, no era retraída, sino que la gente no se daba el tiempo de conocerla a fondo, y solo unos cuantos tenía esa hermosa oportunidad. Era valiente, justa, amable, sin caretas, sin falsas apariencias. Ella buscaba apasionadamente ver la vida de una forma que nadie quería hacerlo, tenía sus malas rachas, pero vamos ¿Qué ser humano no podía tenerlo?

Y su alter ego no era diferente, ladybug solo sacaba a relucir más aquello que estaba oculto, ella era igual que su kwami, creaba, era capaz de devolver algo malo en bueno, podía sacar lo mejor de lo peor. Ella era pureza, y yo… bueno, yo solo era un gato con mala suerte.

-no dudes de lo valiosa que eres- me acerque a ella y pose mis manos sobre sus hombros, busque su mirada, y cuando el brillo de sus ojos atrapó el mío, lo sostuve- tú eres más que lo que yo te puedo ofrecer, puede ser que yo deslumbre más, no lo voy a negar, pero en realidad ese no soy yo, no es ni cerca mi esencia- no mentía, lo que me hacía popular era mi apellido, mi trabajo, vivía a la sombra de Agreste, nadie veía a Adrien- pero si comparamos, tu brillo es más hermoso, más sincero. Eres tú, siempre has sido tú y no dudas de demostrarlo a los demás, si alguien no merece estar a tu lado ese soy yo.

Sonrió, tan dulcemente que estuve a punto de creer que sólo lo hacía como una forma de agradecimiento por mis palabras.

-No puedo creer que mis sueños sean así- dijo, su sonrisa aun bailando en sus labios- desearía nunca dejar de soñar. Este tú de mi sueño me agrada mucho.

Volvió a cerrar sus ojos, tomó una de mis manos y la llevó a su mejilla, apoyando su cabeza en ella.

-no tienes que dejar de soñarme- dije impulsivamente.

Hey, Agreste, espero que no vayas a hacer eso.

O si, con voz o sin ella a mi favor, iba a cometer una locura, la cual probablemente sería la más grande, loca y posiblemente suicida que hubiera tenido nunca.

-puedes soñarme cada noche a partir de ahora- mi mente trabajando al cien para pensar en las siguientes palabras- podemos hacer lo que quieras, es decir, platicar, estar juntos, lo que tu quieras.

-¿es enserio que si pienso hoy que volveré a soñarte podré hacerlo?- abrió sus ojos para mirarme con una ligera chispa de esperanza en ellos.

Mierda, creo que estas cavando lentamente nuestra propia tumba. ¿Por qué te dejo hacerlo?

Asentí enérgicamente, dejando claro mi punto. Si ella me lo pedía, si ella accedía a estar tiempo conmigo aunque técnicamente no lo supiera, ambos podríamos conocernos mejor… y quizás de alguna forma, podría saber que necesitaba para ser la persona que ella más quisiera en el mundo.

-entonces… supongo que te veré mañana- ahora su tono de voz denotaba cierto nerviosismo.

-cuando tu quieras, puedes verme, solo cierra los ojos y ahí estaré- le retire algunos mechones que tapaban su rostro. – ahora, creo que deberías de volver a cerrar los ojos.

Como si su cuerpo respondiera a mi invitación, un bostezo involuntario formó una perfecta "O" en sus carnosos labios. No pude reprimir la risilla que me dio tan inocente acto, y Marinette se sonrojó primero antes de unirse a mi risa.

Terminó acomodándose en su cama y me encargue de cubrirla con las mantas y acariciar su mejilla.

-¿Estarás conmigo hasta que vuelva a cerrar los ojos?- parecía inquieta con la idea de cerrar los ojos. Le hice señas para que me hiciera espacio en su cama, me acomodé sobre las cobijas a su lado y me puse de tal manera que quedáramos cara a cara.

-hasta que cierres los ojos- dije firmemente. Ella sonrió, un poco más relajada y comenzó a acomodarse para dormir. Sin darse cuenta, a los pocos minutos ya se encontraba profundamente dormida.

Le di un beso en la frente antes de levantarme. Tomar mis zapatos y salir rápidamente por la ventana. Supuse que Plagg no tardaría en llegar para irnos, pero cuando salía sigilosamente por la ventana del balcón y volvía cerrar sin hacer ruido fui emboscado por una pequeña furia roja que tenía cara de pocos amigos.

Se aclaró un poco la garganta antes de ponerse a la altura de mis ojos.

-disculpa, ¿Se podrías saber qué haces tú saliendo de la habitación de Marinette?

Atrapados con las manos en la masa.

Diablos, no contemple este posible escenario. ¿Ahora cómo le explicaba a la Kwami de la chica que me gustaba lo que había pasado?