POV TIKKI (Especial, único)

Revise que Marinette estuviera bien después de que tuviéramos esa inesperada visita por parte de su poco prudente admirador. Ella dormía plácidamente, cubierta hasta el cuello. No parecía que hubiera advertido la presencia del chico que hasta hace poco estuvo en la misma habitación observándole dormir. O al menos eso esperaba yo, porque si él había intentado algo más, se las vería conmigo y no solo él, sino que Plagg tendría que responder muchas cuestiones.

Suspire, pues aunque había advertido la presencia de mi compañero de batallas, jamás pude haber imaginado quien se escondía detrás de las garras y el antifaz. Sonreí pensando en las cosas que Chat noir y mi portadora habían pasado juntos, preguntándome que pensaría ella si supiera que había abrazado, cuidado y hasta besado al chico por el que suspiraba cada vez que podía.

Me acomodé en mi almohada, y aunque trate de conciliar el sueño, en aquel momento demasiadas cosas pasaban por mi cabeza como para dejarme sumergir en mi psique. No pensé que la noche acabaría así, pero debí prever que algo no estaba bien desde el momento en que Plagg apareció ante mí, insistiendo en sacándome de la casa a pesar de que aún no espabilaba y seguía soñolienta.

Decir que no me alegró verlo era una mentira, siempre que podía disfrutar de la compañía de mis amigos kwamis, lo hacia encantada. Especialmente disfrutaba mucho estar con Plagg, aunque a veces esté no entendía lo que significaba el respeto por el espacio personal. Sabía que a pesar de toda la fachada de desinteresado, un poco egoísta y demasiado burlón que usaba normalmente con sus portadores, muy en el fondo todo eso era solo una máscara para evitar demostrar sus verdaderos sentimientos, para protegerse de cualquier desenlace que tuvieran.

Ni siquiera tuvo consideración despertarme de manera tranquila, sino que me sacudió con mucha insistencia y en cuanto me incorpore, me tomó de la mano y me sacó por trampilla que daba al balcón de Marinette. Aunque no comprendí bien todas sus palabras, entendí que quería un lugar lejos de nuestros portadores y que solo conversaríamos sobre como no estaba yendo hasta el momento.

Buscó un lugar íntimo, discreto, algo que considere bien pudimos haber hecho en el balcón de Mari, pero no dije nada, más por consideración que otra cosa. Al final Plagg encontró un jardín de azotea lleno de flores y vegetación. El dulce aroma de la lavanda y especias fue lo que terminó por hacerme espabilar y perder por completo el sueño que tenía, aunque no por eso mi mente estaba trabajando al cien.

-¿Te gusta el lugar?- me preguntó mientras soltaba mi mano y daba vueltas entre las macetas de helechos y las enredaderas.

-Es bonito- contesté, dejando que la atmósfera comenzará a construir un recuerdo en mi memoria. Plagg me conocía bien, sabía que apreciaba mucho el tiempo que pasábamos despiertos, y por ello había desarrollado una especie de fascinación por coleccionar "memorias". Deje que los olores me envolvieran poco a poco, que mis ojos se acostumbraran a la luz de luna y las sombras que está creaba, mientras las calles por debajo del edificio se encontraban llenas de pequeños puntos de luz, tanto estáticos como en movimiento.

Era fácil perderme en el ambiente, tanto que olvide por un momento con quien había venido a este lugar, hasta que dando un recorrido entre la vegetación y las sombras me encontré con dos ojos verdes brillantes observándome atentamente. Gemas esmeraldas que siempre me habían fascinado, aunque nunca lo había admitido en voz alta.

-¿Qué sucede?- él no me dijo nada, sino que cerró sus ojos y se movió hacia el centro del recinto, le seguí, algo extrañada por el comportamiento callado y reservado que estaba teniendo aquella noche. Una vieja mesa de manera se encontraba repleta de utensilios y herramientas para la jardinería y el cultivo. El olor de la tierra húmeda estaba esparcido especialmente por el área, combinándose con los demás aromas de la flora. Nos acomodamos en una orilla desocupada de la mesa. Un poco de distancia entre nosotros, aunque lo suficientemente cerca para tocarnos las manos. Pero ninguno de los dos hizo el intento por hacerlo.

Espere a que él comenzará a hablar, pero no parecía tener intenciones de hacerlo, así que fui yo quien comenzó. - Así que ¿Cómo te trata tu portador?-

-No me puedo quejar- dijo quedamente, mirando a nada en especial- puede llegar a ser un poco tonto la mayor parte del tiempo, pero sabe como comportarse. Además tomó demasiado bien la idea de ser superhéroe.

Eso me recordó la primera vez que Marinette me vio y como gritó llena de pavor al verme por primera vez. Sin duda esa primera impresión no había sido el mejor comienzo de nuestra relación, sin embargo el tiempo nos ayudo a construir una hermosa amistad. Ella era una gran portadora, poseía cualidades que todos podían ver excepto ella misma, y eso la hacía aún más valiosa. Plagg finalmente acabó con la distancia entre ambos y colocó su mano sobre la mía, en un gesto protector.

-¿Qué ocurre?- Enserio me preocupaba su inusual actitud. El brillo en sus ojos me indicaba que había algunas cosas que no me estaba diciendo. Como si quisiera enserio contarlo, pero no podía, o no debía hacerlo. No me gustaba nada que mantuviera secretos.

-Sólo pensaba- su respuesta fue queda, su mirada se dirigió justo donde nuestras manos descansaban.- ¿Recuerdas la última vez que pudimos estar juntos?

¿A que venia esa pregunta ahora?

-Pues, de eso ya hace mucho tiempo Plagg- en realidad si que lo recordaba bien, pero había sido hace demasiado tiempo como para contarlo. A pesar de que nos activamos al mismo tiempo, el hecho de estar con diferentes portadores y decirles a estos que no debían confesar su identidad a nadie hacia casi imposible que eso pasará. Algo no me estaba gustando de esto. -Pero sabes que bien el porque esos eventos no ocurren de manera seguida. -Este Plagg se veía diferente del usual, no estaba tonteando, jugueteando ni nada parecido.

-Sabes una cosa, me he estado preguntando que sería si nuestros portadores se conocieran...

-¿Pero que dices?- interrumpí su discurso de inmediato con mi voz sonando demasiado alta y aguda, pero simplemente no podía entender a Plagg ¿Porqué ahora me decía este tipo de cosas cuando antes no le habían importado mucho?

-Pues solo pensaba que pasaría..- tomo una pausa para medir sus próximas palabras- bien, entiendo que ellos no pueden revelar al otro su identidad de civil, porque eso solo los pondría en un riesgo innecesario, pero ¿Qué si no tuvieran que decirlo directamente? ¿Y si las situaciones dan como resultado una casualidad muy afortunada? ¿Quienes somos nosotros para decirle que no al destino?

Seguía sin entender hacia donde quería ir con estas ideas de identidades reveladas.

-¡Exacto! Ellos ya se arriesgan demasiado al haber aceptado una responsabilidad tan grande como lo es ser un portador, no podemos sumarle algo más a eso ¿No te preocupas por ellos?- no supe en que momento aleje mi tacto del suyo, pero el se veía algo distante.

-Claro que me preocupó por él- su mirada tenía cierto reproche- pero también me preocupo por tí.- esa sinceridad no la esperaba.-¿Qué si alguna vez necesitas algo y Marinette no sabe como cuidarte?

-yo...- no quería decirle que de hecho ya había pasado algo así, cuando me enferme, pero en cuanto mencionó el nombre, mi mente hizo clic- ¿Cómo sabes que mi portadora se llama Marinette?

-¿Eh?- por su cara paso un rastro de culpabilidad, pero de inmediato comenzó a contestar-Pues obvio que se quien es, es decir, ¿Cómo crees que te encontré?- Eso de inmediato me dejo pensando, exactamente ¿Cómo me había encontrado? pero él seguía con un parloteo incesante- si tú hubieras querido, también podrías encontrarme, es decir no fue fácil, pero las cosas siempre pasan por algo, y recuerda este mundo es muy pequeño, lleno de sorpresas ahí donde nos lleva el destino...

-Plagg- hable suave pero firme para reclamar su atención, pero no me hizo caso alguno.

-así que, ¿Quienes somos nosotros para decir que no a los caminos de la vida? Después de todos, estamos destinados a trabajar siempre juntos, así que ¿Porqué no pueden estarlo nuestros portadores?

-Plagg- Seguía tratando de llamar su atención y que dejará todo ese derrame verbal.

-Es decir, Por algo Chat noir persigue a Ladybug, y estoy seguro que si Marinette le diera una oportunidad a Adrien no tendríamos ningún problema.

-¡PLAGG!-flote enfrente de él y grite su nombre, parando de inmediato toda palabra. Solo tarde una fracción de segundo en comprender sus palabras-¿De que hablas?¿Porque mencionas al compañero de clases de mi portadora?

Sus ojos verdes se volvieron mucho más grandes, y sus manos se fueron directo a la boca, un signo claro de que había hablado de más sin darse cuenta.

-Plagg ¿Porque dijiste el nombre de Adrien? Él que tiene que ver? ¿Cómo lo...?- La respuesta llegó a mi sin nada más. Solo había una forma de que Plagg conociera ese nombre.

-¡¿ADRIEN AGRESTE ES TU PORTADOR?!- No podía creer que aquel chico dulce, amable y precavido que ponía nerviosa a mi portadora fuera el coqueto, divertido y sumamente impulsivo Chat noir que solo tenía ojos para Ladybug, era algo muy loco porque en realidad parecían personas completamente diferentes, pero algunas veces, el ser un portador te daba la libertad de exteriorizar todo lo que no te habías atrevido hacer en tu apariencia de Civil.

El pequeño Plagg solo atinó a agarrarse la cola y ponerla enfrente suyo en pobre intento de tener una barrera de defensa.

-Plagg, hay muchas cosas que debes decir.. ¡AHORA!- sentencie completamente seria.

-No... No se a que te refieres...- De inmediato cambio su actitud, se recompuso como si no hubiera dicho nada malo y floto para dar unas cuantas vueltas a mi alrededor y abrazarme por la espalda- olvida lo que dije Tikki, sabes que solo soy un gato tonto que no sabe lo que dice, y habla antes de pensar.- restregó su mejilla con la mía, haciéndome cosquillas con sus bigotes- Solo que a veces Adrien me pone entre la espada y la pared y no se muy bien que hacer- una risita nerviosa siguió a su comentario. Con eso tenía suficiente de esta extraña noche. Puse mis manos sobre las suyas en un intento por zafarme del abrazo.

-Debo regresar, si Marinette despierta y no me ve cerca va a preocuparse.

-¡NOOO!- su grito casi me revientas los oídos, además de que apretó más su agarre. -¡No puedes regresar, todavía no!

-¿Porque no?- me deshice de su agarre como pude y comencé a escudriñarlo con la mirada.

-Es una hermosa noche- no me miraba a los ojos, de hecho, veía hacia todos lados excepto hacía mí. -¿Por qué desperdiciar el tiempo en dormir cuando podemos disfrutar de esto?

-Plagg- puse enfasís en su nombre para que entendiera que esto no era divertido.

-Dime Tikki- un intento muy mediocre por sonar dulce y resultar inocente cuando era claro que me estaba ocultando algo muy importante.

-Quiero la verdad ¡Ahora!- vi como con la última palabra pasaba saliva, ateniéndose a lo que le pasaría si seguía postergando lo inevitable. El problema de Plagg es no saber soportar una severa mirada llena de reproche, un punto que siempre ha jugado en su contra.

-¡TIKKI PERDONAME, NO SE COMO PASO!- voló y me abrazo, ocultando su carita en mi hombro- ADRIEN DESCUBRIÓ QUIEN ES LADYBUG, ¡TE JURO QUE LO HIZO ÉL SOLITO! YO NO LE DIJE NADA, FUE UN GOLPE DE SUERTE DE ESE MOCOSO. AHORA QUE LO DESCUBRIÓ QUIERE ESTAR MÁS TIEMPO CON ELLA, DESCUBRIR QUE LE GUSTA, SABER SI TIENE UNA OPORTUNIDAD EN SU FORMA CIVIL, POR ESO ME OBLIGÓ A TRANSFORMARNOS Y CHECAR SI HABÍA LLEGADO BIEN A CASA, YO NO QUERÍA, TE LO PROMETO, TÚ SABES COMO SON LAS TRANSFORMACIONES, ELLOS DICEN LAS PALABRAS Y NOSOTROS NO PODEMOS HACER NADA PARA EVITARLOS. ¡LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO!

.¡PLAGG!- Su confesión fue tan rápida que apenas si entendía lo que trataba de decirme, las palabras salían atropelladas y me sorprendió que pudiera decir tantas cosas sin necesitar de aire.-espera un minuto ¿ÉL SABE QUIEN ES LADYBUG?

Que alguien más supiera sobre quien se escondía detrás de la máscara era un asunto grave y muy delicado, sobretodo pensando que la persona en cuestión era el portador de la destrucción. Plagg tenía muchas cosas que explicar. Aunque no dudaba de su palabra, lo cierto era que si, como él decía, todo se había dado por casualidad, entonces nuestros esfuerzos para ser cuidadosas en sus transformaciones habían fallado terriblemente.

-Perdona Tikki, falle en cumplir la regla más importante- cuando me soltó, su rostro reflejaba una terrible decepción, pero no hacia mí, sino hacía si mismo, por fallar en las reglas, por pensar que me había fallado, su mirada no alcanzaba a encontrarse con la mía, así que tome entre mis manitas su rostro para fijarlo a la altura de mis ojos. Si, podía ser que estuviera molesta, pero eso no me daba derecho a descargar cualquier malestar sobre mi amigo. Trate de pensar con la cabeza y no con las emociones del momento.

-¿Sólo él lo sabe?

-Si- El verde de sus ojos me atrapó por un momento, el aprovechó para poner sus manos sobre las mías y mantenerlas en sus mejillas- Te dije que era un buen chico, solo quiere protegerla.

-¿Cómo lo descubrió?

-Es que es demasiado terco- una ligera sonrisa amenazaba su rostro, como si estuviera acordándose de algo- No le tengas mala fe, solo esta muy deseoso de conocer a la heroína que le ha salvado los bigotes en más de una ocasión. Si te sirve de consuelo, el cree que ahora podrá protegerla mejor, no por que sabe que es su amiga, sino porque puede cubrir sus espaldas en su dos formas, como Lady y como Marinette. Además dudó mucho que le vaya a decir a alguien, es claro que solo sobre su cadáver alguien tendrá alguna oportunidad de ser intimo con ella.

Suponía que había cierta lógica detrás del pensamiento de Plagg, y con todo lo demás, ahora entendía muchas cosas.

-Lo hecho, hecho esta Plagg, no lo podemos cambiar- me aleje un tanto, dándole la espalda y pensando un poco antes de continuar- ahora entiendo como diste conmigo, cuando el se aseguró de que Marinette estuviera segura en casa, regresó a la suya y tú saliste para encontrarte conmigo- no aplaudía sus métodos escurridizos sobre salir sin avisar, pero supuse esa era la única forma de que llegará hasta mi.

-si...claro...exactamente eso paso- su tartamudeó me dijo que me mentía. Entonces me puse a pensar un poco más...¿Qué si, en vez de regresar a casa el chico...?

-¡TIKKI, ESPERA! ¿A DÓNDE VAS?

No deje que Plagg me detuviera ni viera mis intenciones, salí volando lo más rápido posible del hermoso jardín en el que nos encontrábamos y sobre volé hasta reconocer el balcón tenuemente iluminado y la trampilla del piso. Me apresuré cuando vi un movimiento en está última y una silueta que no era la de mi portadora se deslizaba fuera de la ventana. !OH NO SE ATREVERIAN...!

Aunque al principio estaba completamente molesta tanto con Adrien como con Plagg por haberme engañado y haber invadido la privacidad de Marinette mientras última dormía, deje que el chico me diera sus razones para cometer tan grave falta. Aunque de vez en cuando mire a su kwami que solo me devolvió una o dos miradas, completamente mudo e indiferente ante las palabras que su portador me decía.

No era el mejor momento para hablar sobre nada, sobre todo por la hora, adicional a las cosas que me habían dicho en tan poco tiempo. No tenía ganas de hablar con ninguno de los dos. Así que opte por despacharlos a su hogar y yo regresar con Marinette. Seguí dándole vueltas y vueltas al asunto hasta que, sin notarlo, los ojos me pesaron tanto que termine completamente dormida.

Por la mañana el movimiento de la cama fue el que me saco del sueño, al principio, pensé que era Marinette levantándose de la cama, pero el vibrar incesante me dejo claro que en realidad era su celular.

-Mari- mi tono era algo pastoso, solo quería seguir durmiendo- contesta tu celular.

-mmmmhh- si yo estaba medio dormida, mi amiga no parecía querer salir de su sueño- ¿Qué pasa Tikki?

-el celular- rodeé de mi almohada hacía una orilla y luego debajo de esta, aunque eso solo hizo que sintiera más las vibraciones del colchón.

-aja- dijo, sentí el golpeteo de su mano, palpando el colchón en busca del molesto artefacto tecnológico. Esas no eran maneras de despertar en un sábado.

-Si.- NI siquiera se molestó en quitarse las cobijas de encima-¿Quien?-mientras seguia hablando, me deslice a mi lugar sobre la almohada con la esperanza de volver a dormir por lo menos otras dos horas, pero supe que ese sueño no se haría realidad cuando, de manera súbita, mi portadora se incorporó de golpe, aventando las cobijas con los pies y bajando entre tropiezos de la cama, el teléfono lo mantenía entre la oreja y el hombro. Yo, por supuesto, quedé atrapada entre la marea de cobijas y almohadas.

-Claro...yo...si...-como pude, salí de entre las cobijas y baje para estar al pendiente de lo que fuera que había hecho a Marinette actuar de manera tan precipitada-esta bien, yo... es un gran honor- ni siquiera entendía la conexión de sus palabras, algo que me diera la pista necesaria para el rompecabezas- de acuerdo, estaré lista.

Cortó sin que yo pudiera entender nada, aventó su celular contra el diván y corrió hacia su armario, de donde comenzó a aventar ropas, buscando quien sabe qué. Esquive al menos 5 prendas antes de que un abrigo me atrapará entre sus pliegues.

-¡HEY!- mi demanda fue suficiente para sacar a Marinette de su concentración y que me pusiera un poco de atención, se disculpó mientras me ayudaba a salir. -Tikki, perdona, pero necesito encontrar el conjunto adecuado para la ocasión. Esto es alucinante, es decir, no esperaba que me invitarán, pero el extendió personalmente la invitación, así que como negarme..-la emoción que su voz cargaba poco a poco fue apagándose, el color de sus mejillas tornándose completamente rojo y súbitamente metió la cabeza dentro del armario, mientras seguía balbuceando- pero...él...va a estar y yo... apenas...no...¿Cómo voy a verle a la cara?- Ni siquiera quise preguntar de que hablaba.- Tikki, simplemente no puedo ir.

Se dejó caer en el piso, recogiendo las piernas para poder hundir la cabeza entre ellas. Yo no estaba segura de lo que sucedía, pero no me gustaba nada verla tan pesimista. Me colé en un hueco para poder verle al rostro, aún oculto por el cabello, su frente recargada en las rodillas.

-Tierra llamando a Marinette- moví mis manos enfrente de ella para captar su atención- oye ¿Qué pasa?

-O Tikki, soy la chica con más mala suerte en este planeta, tengo una oportunidad única y no puedo ir por una tontería.- Cuando recargó la cabeza contra una de las puertas del armario- Ni siquiera se porque soñé eso, y ahora no tengo cara para ir a verle, es decir, puedo verlo pero seguramente cometeré un montón de metidas de patas, y al final el Sr. Agreste pensará que no soy tan buena o con potencial, como él dijo, y desestimará mis diseños, entonces no podré seguir, me deprimiré, engordaré, Adrien pensará que soy un fracaso y no me volverá a ver, se alejará, y con ello hermosa familia, mis hijos no sabrán de lo maravilloso que pudo ser su padre y terminare viviendo de caridad de alguno de mis amigos y mmmmmmm.- volé hasta su boca y la callé antes de que dejará a su mente seguir por ese camino. Silencio inmediato, seguido de un asentimiento que me decía que se se iba a quedar así mientras yo hablaba. Era una dinámica que desarrollamos para evitar que divagara sobre las posibilidades de su futuro.

-Vamos por partes vale, no entiendo muy bien que pasa y con lo que has dicho no terminó de crear las conexiones necesarias, así que vamos por partes- ella asintió con la cabeza y yo seguí con aquel pequeño interrogatorio- bien, ¿Quién te habló?

-La asistente del Sr. Agreste- recordaba a la mujer, extremadamente sería, con un mechón de color rojo, pero siempre peinado en un apretado moño, cuando vi su duda sobre si debía seguir o no, le confirme que lo hiciera- me habló porque su jefe se lo pidió, me dijo que hoy se llevaría a cabo la sesión de fotos con el bombín que diseñe. Y que el mismo Gabriel Agreste me extendió una invitación para asistir y dar mi opinión sobre las combinaciones, y de ser posible, quería ver si tenía otras ideas.

-Marinette ¡ESO ES MARAVILLOSO!- me abrace a su mejilla al sentirme tan orgullosa de mi amiga por algo así. Conocía su pasión por la moda, y también sabía que el diseñador que más la inspiraba era el mismo que acababa de mostrar interés sobre su trabajo. Este era el comienzo de su sueño de ser una de las más grandes diseñadoras, comprendía en parte porque sentía que era un honor y tenía miedo de meter la pata, sin embargo, aún no me quedaba claro porque había dicho que no podría ir. -Esta es tu oportunidad perfecta para demostrar todo lo que haces, tienes diseños de más para usar, así como bocetos a montones en tus libretas ¿Qué puede salir mal?

-Oh, Tikki, aún no lo entiendes, el modelo del bombín será Adrien- ¿Qué tenía que ver él en todo esto. Aunque no quería, recordé la inesperada "visita" de la noche anterior, aunque sabía que era una buena persona, también entendía mucho sobre las emociones humanas, los impulsos y la falta de limites que podían hacer por amor.- no puedo verlo, no después... no justo hoy. Me acomodé en su hombro, un poco de privacidad para ambas, ella no veía mi rostro ni yo el suyo.

-Marinette, sé que te cuesta mucho no estar nerviosa a su alrededor, pero puedes hacerlo, confía más en tus capacidades.- no estaba segura si mis palabras podrían reconfortarla lo suficiente.

-Aún no lo entiendes Tikki- suspiró, y aunque no la podía ver, sabía que se estaba debatiendo entre decirme o no algo, la conocía demasiado bien para interpretar las sutiles señales. Al fin pareció decidirse, bajó las piernas y las cruzó en forma de loto, me tomó de su hombro y me acomodó de tal manera que me encontraba sentada sobre sus piernas, viéndola directamente.

-Tikki, ¿Recuerdas que te dije que a veces, solo a veces sueño con Adrien?- Claro que lo recordaba, la primera vez que me lo dijo se puso más roja que una cereza, ella necesitaba decirle a alguien, para sacarse de la cabeza que se estaba volviendo demasiado loca con su compañero de clases, junto con la idea de que necesitaba ir a un psiquiatra. Me confió ese pequeño secreto que ni Alya sabía, me sentí más unida a ella por la confianza. que había tenido de decirme aquella confidencialidad.

-Lo recuerdo- confirme simplemente, esperando que ella siguiera.

-Bueno...- se mordió el labio en un intento de calmar sus nervios y darse valor para seguir hablando- la verdad...yo... anoche...

-¿volviste a soñar con él?- ofrecí las palabras para terminar su oración.

- No, quiero decir...si, es que...- supuse que mi cara llena de confusión fue suficiente aliciente para que cerrará los ojos, respirará profundo un par de veces y lo intentará de nuevo- Si, volví a soñar con él, pero esta vez fue diferente.

-¿Cómo diferente?- Esto no me estaba dando buena espina. La intriga fue mayor cuando ella desvió la mirada hacia abajo, claramente avergonzada y con las mejillas al rojo vivo.

-es que...por favor Tikki, no digas nada, pero anoche soñé que Adrien...bueno que estaba aquí, en mi habitación- tomó una pausa para ver mi expresión, la cual mantuve en completa tranquilidad para no alterarla más- pero esta vez fue diferente. Lo sentí diferente, es decir, nunca me había atrevido a hacer nada, porque normalmente cuando sueño con él es con nuestros amigos en algún espacio grande, como el colegio. Pero anoche...yo le toque, y te juró que se sentía real, podía hablar con él sin tartamudear y él hablaba conmigo...fue tan extraño.

Hoy un kwami y un humano iban a morir, de forma lenta y dolorosa ¿Qué diablos había hecho en realidad el chico en la habitación de mi portadora? Trate de ocultar la verdad de mis emociones, y me concentré en averiguar cual era en realidad el meollo del asunto.

-Marinette- use la voz más serena y dulce que podía- entiendo que sientas pena por haber tenido un sueño sobre el chico que te gusta, pero aún no entiendo, en otras ocasiones lo has soñado y no por ello evitaste ir a la escuela, así que ¿Cuál es la diferencia entre este sueño y los demás?

-La diferencia es que en esta ocasión no fue como las otras...-su voz iba bajando, como si las paredes y los muebles pudiera oír aquello que estaba a punto de contarme, un secreto que nadie debía de escuchar- yo...al principio, lo era, él y yo en la escuela con otros amigos, Alya, Nino, incluso Chloe y Sabrina estaba ahí, pero después...en un parpadeo estaba en la cama, en la habitación, y Adrien estaba en conmigo... es decir, no conmigo en la cama, sino en el cuarto, hablamos, el me respondía y tuve curiosidad, quise saber como era interactuar con él, fui impulsiva, cuando note que se sentía real, que podía tocarlo y sentir su calor debajo de mi tacto me aventure a explorar más y...yo...lo besé.

A pesar de mis siglos en esta tierra, a pesar de la cosas asombrosas y demás que había conocido, eran contadas las veces que me había quedado sin palabras. Y en esta ocasión, ante la realidad detrás de ese supuesto sueño, encajando las piezas del rompecabezas para entender por completo el panorama, no sabía que decir o hacer. Ese chico..ese muchacho loco había tomado ventaja de una soñolienta Marinette, aprovechándose de la confusión causada por el sueño y la había usado pero ¿Con que fin exactamente? ¿Qué estaba buscando hacer con ella?

No quise seguir dejar que mis pensamientos siguieran por esa ruta, al menos claro que la ira que estaba creciendo fuera capaz de liberarla. Cosa que dudaba. Marinette esperaba mi respuesta, o eso supuse cuando sentí sus ojos sobre mí, a la espera, sabiendo que necesitaba mi opinión para no seguir torturándose por algo en donde ella solo había sido una victima de las retorcidas maquilaciones del un rubio atrevido y su compinche de cola y bigotes.

-Tikki ¿Es que mi amor por Adrien me esta llevando a un extremo de locura del cual no podré volver jamás?- sus ojos estaban cristalinos, y sabía que si no cuidaba mis siguientes palabras, podría muy bien prepararme para un gran drama, esa parte de ella llegaba a ser adorable, chistosa, o en estos casos, un tanto difícil de saber manejar. Recé al cielo por algo de sabiduría y comencé.

-¿Sabes lo que yo creo? Que tu mente te está diciendo algo- trate de que mi respiración me ayudará a tranquilizar las ganas que tenía de golpear a alguien- a lo mejor es el momento de aventurarte y que conozcas mejor a Adrien Agreste, sé que llevas mucho tiempo idealizándolo y quizás, solo quizás tu mente te esta diciendo que no te dejes engañar y descubras por ti misma quien es él. - lo último que dije fue apretando los dientes, molesta por varias razones. Ese par de sin vergüenzas no solo me habían engañado, sino que Marinette había caído en cualquiera que fuera la treta del pequeño rubio embustero. Esto no se iba a quedar así, y de eso me encargaría yo.

-¿Y si no puedo?...- No deje que su pesimismo le dejará construir sus siguientes palabras.

-Tú has podido con todo lo que se ha atravesado en el camino- no señale a las dos, siendo la prueba viviente de lo que decía- Y no debes de tener miedo, no estarás sola con Adrien- y no lo estaría en los próximos años si ese niño no me daba una buena razón para su proceder- Está es tu oportunidad para tu futuro profesional. Una invitación extendida por tu diseñador favorito, en mi opinión ni siquiera deberías de estar pensando si ir o no, tú única preocupación debería ser cual de todas tus hermosas creaciones vas a usar dentro de un rato para sorprenderlo.

-TIenes razón Tikki- de inmediato su humor mejoró y siguió inspeccionando, hablando sin mirarme. Dijo que teníamos al menos unas tres horas antes de que un transporte mandado por su asistente viniera a recogernos, y mientras ella se arreglaba y escogía todo lo que llevaría a la sesión, en mi mente veía todos los escenarios para poder acorralar a esos dos y saber exactamente que estaba pasando. Esos dos no se saldrían con a suya, mucho menos si era a Marinette quien podía salir lastimada de por medio.