Capítulo XVIII
Muy temprano en la mañana, Albert recibe su ejemplar del día del periódico local. Estaba con Archie y Annie, caminando por la plaza junto a la iglesia, y todos estaban ansiosos por ver la sección de sociales de aquel día.
Habían hablado por teléfono varias veces con sus amigos en Chicago como para saber bastante bien que hoy era la gran premire:
"Terry Graham Grandchester regresa a los escenarios" decía el titular.
Y no hubo más rumores ni chismes con respecto a la acompañante del actor.
-Qué emoción- exclamaba Annie -Hubiera deseado estar allí, les dijimos que iríamos pero en realidad no podemos-
-Creo que tendremos muchas oportunidades para eso en un futuro- le dijo Archie.
Estaban los tres sentados en la plaza con el periódico, y Albert no tardaría mucho en marcharse a sus quehaceres.
Se despidió de sus amigos y se marcha, muy interesado en reunirse con su abogado otra vez.
Su mayor sorpresa fue encontrarse con Neal Leagan allí esperándolo junto a su automóvil con George:
-Tenemos que hablar- le dice con un gesto neutro y los brazos cruzados.
Albert no le dijo nada, solo asintió y le dijo a George que lo esperara un rato. Acto seguido él y Neil se alejaron hacia el parque.
-¿Qué quieres, Neil? A tan tempranas horas de un viernes-
Neil tardó un poco en responder. Pero lo hizo:
-Yo no tuve nada que ver con lo que le pasó a Candy- dijo malhumorado –Estoy harto de todas las insinuaciones de ustedes. Tampoco tengo idea de quién lo hizo-
-Nosotros sí. Fue uno de tus amigos- le respondió Albert secamente.
-No es mi amigo- refunfuñó Neil –Sé que es el hijo del banquero Jackson-
-Claro, un tipo influyente, como te gustan a ti-
-Tal vez- reconocía a regañadientes el joven Leagan –Pero siempre supe que no era muy honesto que digamos. En realidad no me sorprende que haya sido él quien haya atacado a Candy aquella noche. Creo que después de la golpiza que Terry le dio pues… así es él-
-¿A qué te refieres?-
Neil dudó por un momento el seguir hablando.
-Neil, si sabes algo que tengas que decirme, dímelo, por tu propio bien-
- Robert una vez me dijo que había rumores acerca del padre de Butch, con respecto a una estafa que llevó a un banco en Michigan a la bancarrota- empezó a decir con voz temblorosa- No me importó, sin embargo un día Butch amenazó a Robert, porque él era inmune ante la ley, por eso…-
-¿Lo amenazó? ¿Cómo?- Albert estaba exaltado con todo eso.
-No lo sé, no me lo dijo. Y no viene al caso. Solo digo eso, que es muy posible que los Jackson estén relacionados con ese caso y con otras cosas que no hayan sido descubiertas por la ley. Esto es lo que tengo que decir- gruñó el joven.
Era una información muy útil, Albert lo sabía. Siempre sospechó que Neil podría tener algo así.
-Espero que no continúen tus relaciones con esa gente, Neil, te advierto que algo va a pasar con ellos-
Eso dijo Albert y dio la vuelta y se regresó al automóvil.
Albert no tardó en informar de aquello a sus amigos, el nuevo grupo de Librepensadores, como se llamaron aquella vez. Archie, Annie y Tom estaban en el Hogar de Pony acompañando a la Hermana María y a los niños en esos días. Todos extrañando muchísimo a Candy y a Terry, los niños todos los días preguntando por sus profesores, sus padres…
Sus padres. Cuando Albert, Annie y Archie oyeron eso se conmovieron mucho.
La pequeña Lolo era la más afligida de todos, si bien había estado progresando mucho con el habla, desde que Candy y Terry se fueron, no habló más.
Albert en un momento se le acerca, ella estaba escondida en un rincón del granero, sin querer ir a clases con el resto de los niños.
-Lolo- la dulce voz de Albert la tranquiliza. Lo conocía y lo quería tanto como a Candy. Era como su más querido tío.
Algunos niños llamaban a Albert "tío", de hecho.
La señorita Pony observaba desde lo lejos todo con una amplia sonrisa.
Albert estuvo muy optimista el resto del día. Irónicamente Neil les había hecho un gran favor al delatar aquel asunto. Sin bien Albert Andrew no se dedicaba a los negocios de la familia, su educación le había dado conocimientos legales que lo ayudarían mucho a resolver el problema que enfrentaban.
Tal vez sí podría cumplir su promesa de tener el pueblo libre de peligros cuando Candy regresara después de todo.
Sí.Todavía la amaba, de una manera inusualmente nada egoísta, pero la amaba. Y era feliz por ella y Terry.
Cuando habló con Archie esa noche en la mansión de los Cronwell, casi que les asegura a los dos, a él y a su esposa, que si caía Butch Jackson y su padre en alguna averiguación, también caerían todos los involucrados. Y se encargarían las familias más poderosas de librar la zona de gente tan mal habida.
-Qué ironías- decía Annie –Que Neil con sus malas juntas resulte de tanta ayuda-
-Así es- le comentaba Albert- Siempre es un secuaz el que resulta ayudando. El muy tonto no se da cuenta de los individuos con quienes se junta. Pero parece que está aprendiendo, y aprenderá más cuando vea a mi abogado y al detective que contratamos investigar a sus juntas-
Archie y Annie se rieron.
-Hablé con Candy esta tarde. Creo que tendremos boda muy pronto- Annie no pudo resistirse el comentar eso. Albert se sonroja mucho.
-Faltan ya dos semanas para su regreso ¿Cómo creen que reaccionará Eliza cuando se entere?- por un momento Annie se tapa la boca con la mano.
-A Eliza jamás le ha importado Terry. Y ahora… - Albert sonaba muy tranquilo – no podrá hacer más nada al respecto. Sus rabietas se las aguantará ella sola-
Todos se echaron a reír y así la noche continuó brillando, bajo un cielo claro y estrellado.
