¿Acaso estaba todavía dormido? Mi primer impulso fue tratar de pellizcar mi brazo y despertarme, porque seguramente estaba soñando. Si no era si, ya me había vuelto loco, porque estaba lo que estaba viendo, a quien estaba viendo ante mis ojos era una visión de ensueño.
Las zapatillas negras fueron cambiadas por unas delicadas sandalias semidescubiertas del mismo color, las medias se habían ido por completo, dejando en su lugar unas hermosas piernas que solo pude apreciar hasta la rodilla, el corte del vestido comenzaba en esta zona, una delicada pieza completa del mismo color que mi saco. El atractivo principal del modelo radicaba en la zona superior, pues el corte del escote estaba en forma de corazón y de ahí una tela semitransparente completaba la forma del pecho y la manga que llegaba a los tres cuartos. Sus brazos se encontraban cruzados frente a su cuerpo, su mirada desviada de el grupo de personas que de repente le había prestado demasiada atención.
Desde que mis ojos se toparon con ella, las personas y lo demás había dejado de tomar importancia en aquel espacio. El ligero maquillaje solo permitía que su rubor fuera más evidente. Su cabello había sido arreglado para lucir mejor suelto, ligeramente ondulado en las puntas y rematado con una coqueta diadema. Una princesa...
Nuestra princesa
-Ma...Ma- ni siquiera podía completar una palabra coherente. Mi cerebro parecía frito después de ver a la mujer más hermosa del mundo caminando hacia mi. Pero, de repente, algo la había detenido en medio de las escaleras, y parecía demasiado insegura, nerviosa y tuve el presentimiento de que si se quedaba mucho más tiempo en ese sitio, terminaría por dar media vuelta y esconderse en el lugar donde hubieras estado todo este tiempo.
-Ve por ella- me susurró una cantarina voz- ¿Qué clase de príncipe moderno serías si no tienes un poco de tacto ante una dama? -
Naomi no tuvo que decirlo los veces. Subí lo más rápido que pude las escaleras, tratando que mi repentina reacción no estuviera fuera de lugar, me detuve cuando estuve dos escalones por debajo de ella y por un breve momento, no supe como reaccionar. De cerca era aún más hermosa, inocencia y belleza se combinaban para hacer darle forma a toda ella, me maravillaba ser yo quien viera esta faceta de ella, pero al mismo tiempo, desearía ser el único en el sitio. Ella me miraba, vaya si me miraba, esos zafiros azules me examinaban entre una mezcla de asombro, pena y curiosidad. Mientras sus manos se relajaban para colocarse a los lados de su cuerpo, mi necesidad de tocarla pudo más conmigo y extendí una mano para tomar la suya. Su dedos estaban delgados y al contacto con los míos, sentí un cosquilleo que me recorrió por completo. Esperaba que ella hubiera sentido lo mismo, la conexión que teníamos.
Supuse que nos quedamos más tiempo del debido en ese punto, porque ambos salimos de la ensoñación cuando el flash nos golpeo.
-¡Magnifico!- el grito emocionado del fotógrafo fue lo que terminó de recordarme donde se supone que estaba y con quien. -Mira esa escena, tan naturales, tanta juventud.- De repente, Marinette no era la única que tenía las mejillas sonrojadas.
-yo...tú...esto es...un...err- aunque no había continuidad en su frase, no quería que pensara eso, con ella presenta nada debía verse como un error.
Demuéstrale lo bien que estamos juntos.
Antes de darle tiempo para que comenzará a alejarse, me aferre a su mano. Quería entrelazar nuestros dedos, pero quizás eso solo la haría querer salir del sitio cuanto antes.
-Marinette, ven- aunque mi agarre era firme, también lo hacia de manera delicada, no quería obligarla a nada, pero no me veía con la fuerza necesaria para dejarla ir. Sentí la tensión en su cuerpo, quería hacerla sentir cómoda, de alguna manera verla vestida así, pensar en la ligera posibilidad de que ella compartiera conmigo este momento me hacía querer más y más.
Por ello, no pude evitar sonreír, pensando que con ello podría transmitir un poco de confianza. En sus ojos vi un brillo, una efímera chispa de confianza, y fue suficiente para mi.
-Por favor, confía en mi - tire ligeramente de su mano, pero eso fue suficiente para que se pusiera a mi altura y juntos terminamos de descender las escaleras. Por supuesto, la cámara no perdió ni un detalle y lo aproveche a mi favor, sujetando su mano para pasarla sobre la mía y deleitarme de verla por más tiempo. Aunque tensó su mano sobre mi codo, no hizo ademán alguno de retirarla, lo cual agradecí interiormente, me gustaba el calor que su mano dejaba sobre la tela, el peso era muy agradable.
Su sonrojo paso de un ligero rosa a un intenso color cereza, lo cual hacía destacar mucho más su blanca piel y rasgos delicados.
Dile lo hermosa que luce, lo feliz que estamos de saber que será nuestra compañera, Por dios ¡Demuéstrale cuanto nos importa cabeza de chorlito!
-yo... pensé que mi padre no te había permitido estar presente en la sesión.
¿Es en serio? Tú nos haces quedar como unos tontos.
-¿Qué? ¡NO!- su vista fue rápidamente hacia el lugar donde mi padre estaba, seguí su mirada para ver ese rostro severo e inexpresivo de mi padre, que nos devolvía la mirada con dureza, sin ningún atisbo de lo que pasaba en ese momento por su cabeza. Sentí como Mari relajó el agarre, un tanto distraída pensando lo que le dije- Tu padre parece severo, pero se ha portado como un caballero, de hecho, me sentí algo...
-Te ves preciosa- Cuando llegamos al último escalón, Naomi se adelantó rápidamente para elogiar a mi hermosa dama, Interrumpiendo su frase, y diciendo las palabras qbn bnue había deseado decir - Sin duda el Sr. Agreste tiene un buen ojo para todo ¿Qué piensas Adrien? ¿No crees que se ve espectacular?
-Por supuesto- dije de inmediato- Marinette siempre luce hermosa.- antes de procesar todo, me di cuenta de la gran sonrisa llena de falsa inocencia de mi maquillista, y entendí que había caído redondo en una trampa de esta pequeña y peligrosa mujer.
La sonrisa tímida que se había formado en su rostro por el cumplido de Naomi se desvaneció en un claro gesto de sorpresa ante mis palabras, como si no creyera posible que ese adjetivo pudiera describirla, o tal vez porque lo que le costaba creer fuera que yo pensara eso de ella.
Aunque tenía en mente mil frases más para decirle, los pasos que se aproximaban me dieron a entender que ya no tendría oportunidad de decirle nada.
-Me alegra Srita. Dupain que haya aceptado la oferta- Mi padre, junto con Natalie, se colocaron a un lado de nosotros. Marinette de alguna manera trato de ponerse mucho más firme en su sitio, pero era obvio que estar frente a uno de sus más grandes ídolos la ponía muy nerviosa. -Espero que su talento con la moda también pueda aplicarse a la pasarela. Naomi, excelente elección de accesorios y maquillaje, mantente cerca si es necesario un arreglo de último minuto, Natalie, dile a Marco que necesito hablar con él sobre ciertos ajustes y Adrien, espero que apoyes a la señorita en lo que necesite el día de hoy.
Y sin esperar contestación alguna de nuestra parte, se alejó con Natalie a su espalda.
-¿Qué oferta?-Las palabras de mi padre me dejaron pensando un poco ¿Qué le había dicho mi padre? ¿Tendría que ver con el porqué ella estaba vestida así y ahora era mi compañera en la sesión?
-yo...- su rostro miraba hacía el suelo, no supe en que momento retiro su mano de mi brazo, pero lo siguiente que ví fueron sus dedos jugueteando de manera torpe, una manía suya cuando estaba nerviosa- Perdón Adrien, pero al parecer tu padre había contratado a alguien más para ser la modelo el día de hoy, pero cuando estuvimos reunidos la agencia llamó para decirle a tu padre que la chica no podría venir hoy, que le enviarían a alguien más para que la remplazara...-de repente parecía que lo más interesante del mundo era el suelo, me estaba evitando y no entendía del todo la razón- tu padre no quiso saber más del tema y colgó sin que la agencia pudiera darle una alternativa y...pues...yo estaba...entonces...- los nervios y la pena no parecían ser sus mejores aliados.
-El Sr. Agreste estaba molesto por la falta de profesionalidad de la agencia, sin embargo, dado el talento natural que Marinette demostró cuando hablaron de moda, creyó que tal vez sería una buena opción y mucho más confiable que cualquier otra chica que viniera- terminó Naomi por ella, mientras se ponía entre nosotros y nos dedicaba una de sus sonrisas más picaras que tenía.
-Yo... trate de decirle que no era buena...pero el considero que podría ser justo lo que necesitabas ya que...bien...somos compañeros de clases y amigos- la frase fue bastante baja y algo rápida y si no hubiera estado atento a todo lo que decía probablemente me hubiera perdido su explicación.
¿Amigos? Hombre, que eso solo es el principio, porque obviamente queremos ser más que amigos, confidentes, amantes, esposo y padre de tus hijos.
Maldita fuera mi mente que de repente me llenaba la cabeza con imágenes de Marinette disfrutando de citas clandetinas, recorriendo el mundo y modelando todos sus diseños, viéndola crecer profesionalmente y, en nuestro hogar con un hermoso catbug en camino...
Concéntrate gato tonto
-Tu padre si que sabe negociar- siguió Naomi como si nada, siendo una intermediaria entre mi el silencio de Marinette y mi curiosidad- al principio ella dijo que no podría, porque no sabía nada de modelaje, pero cuando tu padre le pidió que lo hiciera y que, además, quería revisar a profundidad los bocetos que tiene, ella no pudo decir que no, ¿Verdad, querida?- pensé que sus mejillas no podrían estar más rojas, pero me equivoque, porque ante la explicación de nuestra entusiasta maquillista, Marinette levantó de golpe su rostro y dejo que viera el azul de sus ojos.
-Yo...no...es decir...tu... Gabriel Agreste me pidió...yo no pude...es que él es genial, no es que tú no seas genial, eres mejor, pero...- amaba su balbuceo, pero no quería que se desmayará a causa de tanta presión. Coloque mis manos sobre sus hombros y los aprete de manera ligera, para capturar su atención.
-Marinette, tranquila- sonreí como si estuviera en el traje de Chat Noir, esperando que fuera suficiente- Mi padre es una persona que no acepta un no por respuesta. Y entiendo a la perfección que quiera ver tu trabajo, tienes mucho talento y él lo nota. Si soy sincero, me alegra mucho que seas tu mi compañera. No pienses mucho en las cosas, solo...- de repente una idea totalmente loca me vino a la cabeza, y la iba a aprovechar al máximo- solo piensa en esto como una cita...un salida casual para disfrutar el día ¿De acuerdo?
-¿Una...una...ci...cita...contigo?
-¿No te gustaría?- Por un momento temí que mi princesa pudiera rechazarme, dejarme ver que no era suficiente para ella. Supongo que mi rostro no ocultó el temor, porque de inmediato puso sus manos sobre las mías en sus hombros y atrajo mi atención, parecía un poco más segura, más... decidida.
-Creo que esa idea es mejor que pensar que estoy en medio de una sesión, cuando soy una novata y tiendo a meter la pata a cada minuto. - su sonrisa llena de calidez me hizo querer robarle el beso que se escondía en esas comisuras, pero me abstuve. No era el momento.
-Descuida, yo estaré a tu lado para atraparte- Baje sus manos para poder sostenerlas enfrente de nosotros, y no deje que se alejaran. Sin planearlo, construimos una burbuja lejos de todo el mundo, nadie existía para mi excepto la hermosa mujer me trasmitía la calidez necesaria que necesitaba mi alma para ser feliz. -Después de todo, hoy soy tu flamante caballer...
-mi bella musa- Marco reventó nuestro momento al acercarse emocionado por ver la belleza recién descubierta que acababan de llevarle a fotografiar- tan hermosa e inocente. ¡Mejor damisela no podría tener este caballero moderno!- con sus manos me señaló, parecía que realmente todo esto lo entusiasmaba mucho.
-Yo...espero hacer un buen trabajo- Marinette se soltó de mi agarre y se acercó a Marco, quien solo se emocionaba más y más ante la posibilidad de ángulos que podía conseguir con el rostro de mi ángel. Mientras se apartaban para darle algunas indicaciones en privado, le seguí con la mirada mientras en mis manos sentía todavía el calor de las suyas, un deseo de anhelo y un hormigueo me hacían querer correr a su lado, tomar su mano y no volver a soltarla por nada del mundo.
-¿interrumpo algún pensamiento?- Salte ligeramente sobresaltado por la voz cantarina que me habló. Naomi estaba a un lado de mi, siguiendo la dirección a la que apuntaban mis ojos.- ¿Listo para impresionarla?
-¿Cómo dices?
-¡Vamos, Adrien, no nací ayer! Ella quizás no note el efecto que tiene en ti, pero los demás nos damos una idea, ¿Por qué crees que Marco esta tan emocionado? Hace unos momentos ni siquiera estaban posando y tomo tales imágenes que bien podría decirse que esta interacción entre ustedes solo se consigue con una confianza muy estrecha. Así que la verdadera pregunta es: ¿Vas a desperdiciar una oportunidad cómo está?
¿Lo haría?
Por supuesto que no lo haremos
No deje que mis labios hablaran, pero moví la cabeza, y tal parece que eso fue suficiente para mi maquillista que se fue brincando de lo lindo como si acabará de abrir un muy buen regalo de navidad. No estaba seguro de que debía de hacer a continuación, pues una parte de mi quería correr y no separarme de su lado, pero mi conciencia me recordaba todo lo que había pasado la noche anterior y me sentía... un tanto cohibido e invasivo ¿Con que derecho podía lucir tan despreocupado? Ella podía estar avergonzada, pero al menos tenía en la mente la idea de que yo no sabía nada en absoluto, en cambio yo... bien yo si fui consciente de cada palabra y acción, recuerdos que podía reproducir en mi mente de manera tan vivida... ¿En que diablos me había metido?
El interior del saco que portaba se removió y en un ligero movimiento vi salir un par de antenitas. Antes de que alguien se percatará me escabullí a una habitación continua que tenía puerta, la cerré y deje que Tikki saliera, con un claro gesto de disgusto.
-¿Me vas a decir que no sabías nada de esto?- Me ponía nervioso que se pusiera frente de mi con sus brazos cruzados y esa aura que me recomendaba alejarme unos cuantos pasos por mi seguridad personal.
Mierda, esta kwami ya la tiene contra nosotros
-Deja en paz al muchacho, tú misma escuchaste lo que dijeron ahí afuera, fue cosa de su padre- por primera vez desde que conocía a Plagg, buscaba defenderme, a pesar de que la noche anterior claramente me había echado toda la culpa.- La mirada de Tikki paso de mi a mi kwami que flotaba a un lado de mi rostro, y aunque parecía no tener problemas en enfrentar a su igual, realmente parecía ir tanteando el terreno con cuidado. La pobre suspiro un tanto frustrada y bajo los brazos.
-Espero que mantengas tus palabras, ella es una chica muy importante y no voy permitir que te aproveches de nada- no sabía si era una amenaza o una advertencia, lo que si podía tener claro es que, si fuera por Tikki, estaría colgado de la punta de torre Eiffel, y de cabeza.
-Oh, vamos cubito de azúcar ¿Desde cuando te volviste un ser amargado?- no dije nada del sobrenombre que Plagg uso para hablarle a la pequeña mientras se acercaba a abrazarla, sin embargo, vi cierta resignación plasmado en su rostro cuando ella gentilmente se hacia para atrás.
-Ahora no es el momento Plagg
-Si no es ahora ¿Cuando exactamente?- Aunque fuera diferente, note un ligero cambio en su tono, una voz que rara vez usaba. Estaba hablando en serio. La kwami de la creación no parecía dar tregua a su mal humor y resentimiento con nosotros, especialmente conmigo y no la culpaba, después de todo me lo merecía, pero no estaba seguro si esta era la forma en que ellos dos debían de actuar uno con el otro, después de todo, según tenia entendido ellos tenía al menos siglos de conocerse, sino es que más.
-¿Adrien?- el ligero golpe en la puerta nos sobresaltó a los tres, pero los kwamis fueron más rápidos que yo en reaccionar, escondiéndose en mi saco. Un segundo golpe en la puerta me hizo reaccionar, me arregle lo mejor que pude y di la vuelta para volver a ver a la mujer que me estaba robando el sueño y la razón. Abrí la puerta repentinamente y di un paso al frente, sin pensar que Marinette estaría tan cerca, así que quedamos a centímetros de distancia, su rostro ligeramente debajo del mío, su aroma inundando mis sentidos, manzanas, vainilla, dulzura. Cuanto deseaba perderme en esa esencia, que quedará grabado en mi mente. Mis manos se movieron antes de que mi mente entendiera lo que estaba ocurriendo.
-¿A...Adrien?- El cuerpo de Marinette estaba ahora más cerca, mis manos buscaron las suyas en los costados, mi cabeza a nada de recargarse en su cabeza, buscando un abrazo que anhelaba más que nada en el mundo. -¿E...Es...es...tas bien? -era su tartamudeo habitual o parte de un nuevo nerviosismo, todo por mi forma de actuar con ella ahora.
Debemos controlarnos si no queremos asustarla. Piensa antes de actuar Agreste.
¿Ahora mi mente me daba un sermón de buena conducta?¿Dónde había estado cuando lo necesite, por ejemplo, anoche?
-¿Qué se sucede Marinette?- Muy a mi pesar deslice mis brazos a mis costados y trate de mantener mis manos quietas. Si ella noto el repentino cambio, no hizo ningún ademán de señalarlo, lo cual agradecía profundamente.
-Yo...lo siento, es solo que Marco me pidió que viniera por ti- movió su cabeza ligeramente para ver detrás de mi, como si esperará que alguien más saliera de la habitación- ¿Estabas solo?
-Si, ¿Por qué?- Cerré a puerta detrás de mi y tome su mano para caminar juntos, de manera casual, aunque en realidad deseaba entrelazar sus dedos con los míos.
-No, por nada- de pronto parecía que todas sus palabras se habían esfumado, sus mejillas se tornaban rojizas y su mirada parecía no querer alejarse de donde estaban nuestras manos ¿Cómo lo note? Sencillo, yo no quería alejar mi vista de ella.
Nos guíe a ambos hacia nuestro director de escena y fotógrafo, quien al vernos no pudo reprimir un entusiasmado gritó de euforia por la "aura tan especial" que parecía emanar de nuestra interacción, y al parecer, más de uno dentro de la habitación pensaba lo mismo. Sentía cierto orgullo porque las personas que no conocían mucho sobre nosotros pensarán que fuéramos pareja. Coloque a Mari a un lado mío, pero no deje que su mano abandonará la mía, parecía que ella tampoco la alejaría.
Ojala pudiéramos estar así siempre.
-Muy bien, tengo unas buenas tomas de las escaleras, sin embargo, necesitamos hacer otras poses de esta área para abarcar ciertas ideas ¿De acuerdo Adrien?- Marco siguió hablando sobre sus ideas, complementos de las indicaciones que momentos atrás le había dado a Marinette. Aunque prestaba atención, de vez en cuando trataba de ver por mi periferia, tratando de captar más destellos de la mujer que estaba a mi lado.
-¡Entonces vamos a ello!- Sin darme cuenta, Marco dio por finalizada las indicaciones y comenzamos a trabajar. Cuando tire de la mano de mi princesa para volver a colocarnos en la escalera, sentí su cuerpo tensarse. Me di la vuelta para mirarla detenidamente, y su rostro parecía aterrado ante la idea de estar frente a la cámara.
-¿Estás bien?- nuevamente esa pregunta, me preocupaba pensar que ella podría sentirse mal o indispuesta. A diferencia de otras chicas que disfrutaban de la atención y las cámaras, Marinette disfrutaba más de su intimidad y de pasar casi inadvertida para el mundo. Aunque no entendía como alguien tan bella y con tanta luz podía pasar inadvertida.
-yo...yo...no...no...pue...- entendí a que se refería. Me puse frente a ella, busque su mirada y le hable lo más dulce que pude.
-Puedes hacerlo- recordé una de las tantas veces que ella me había alentado, como ladybug o como Marinette, con ello en mente trate de darle la misma fortaleza que ella me había brindado a mi- ¿Recuerdas aquella vez que íbamos a participar en el torneo de videojuegos? No me creía lo suficientemente bueno para poder ayudar a nuestra escuela, pero tú me diste un amuleto de buena suerte, en tu cumpleaños trate de corresponder el gesto.
-Pero...Adrien...no puedo...yo no sé, soy tan torpe que podría- no deje que su mente y palabras tomarán ese camino, puse un dedo sobre sus labios, tratando de hacer hacia atrás sus temores, su inseguridad.
Cuando ella entendió y asintió, lo tomé como una señal para que continuar.
-Quizás no traemos nuestros amuletos de buena suerte ahora, pero estamos nosotros, así que mientras estemos juntos todo va a estar bien ¿Confías en mi, verdad?- cerró los ojos, y por un momento pensé que mis palabras no serían suficientes y ella daría media vuelta. Odiaría pensar que al final todo lo que era, lo que le decía no sería suficiente para ayudarle a superar sus miedos, no podía retribuirle todo lo que ella me daba, aunque la mayoría del tiempo no era consciente de ello. Pero cuando abrió los ojos vi determinación en su mirada, supe que esto lo llevaríamos a cabo juntos. Ella y yo contra el mundo, como civiles y como super héroes.
-Si Adrien, confió en ti- Eso era todo lo que necesitaba saber. La tome de la mano y nos acomodamos en los lugares que nos indicó Marco. Primero ella en la cima de la escalera y yo esperándola, luego ella bajando y yo tomando su mano para ayudarle, en esta última improvise y me puse sobre una rodilla, tomando el bombín con una mano y con la otra sosteniendo su mano, esto la dejo un poco asombrada, pero al fotógrafo le fascinó. Tomamos fotos hasta la tarde, mi padre parecía muy satisfecho con el trabajo, asintiendo a los comentarios de Marco y pidiendo a Naomi ciertos arreglos en los cambios que tuvimos en la ropa.
Casi no hubo tiempos de descanso debido a que la luz era buena y no podía desperdiciarse, pero mi lady no parecía cansada o aburrida, al contrario, pude ver comoentre más fotos y halagos recibía de Marco y la silenciosa aprobación de su diseñador favorito, más extrovertida se volvía, y me gustaba ser el espectador de primera fila de tan maravilloso espectáculo.
Al menos cambiamos tres veces de prendas, los vestidos de ella resultaron ser hermosas prendas Agreste: para el jardín se eligió un vestido azul celeste con un corte estilo princesa, solo que con un largo hasta la rodilla, manga de tres cuarto y escote en cuello alto. A mi me dieron un pantalón a cuadros con tirantes y una camisa blanca que remangue hasta los codos. Para otra locación se cambio a un vestido violeta de corte A, el vestido no erad demasiado largo, sin mangas y cuello redondo. En mi caso lo cambie por un vestido color caqui, una camisa negra y corbata satinada.
Su confianza ganada poco a poco hizo posible que las poses ligeramente forzadas quedaran en el pasado para moverse con naturalidad, como si las cámaras no fueran otra cosas que simples adornos. Su porte era fuerte, decidida, confianza que desprendía en cada vuelta, sonrisa y movimiento corporal. Esta era la chica que sobresalía con su propia chispa y no por estar debajo de la sombra de alguien. Me di cuenta que era la misma confianza que surgió la primera pelea con Hawk Moth, y ella juró detenerlo y defender a París y sus habitantes de cualquier ataque. Sin saberlo ese solo hecho me había robado el corazón.
Los pensamientos, la razón. Chico si ella no lo pidiera, le podríamos el mundo entero a sus pies.
Mi yo mental no fastidió mucho durante la sesión lo cual agradecí, porque en este momento dulce, tan mágico e incluso algo romántico, sería un error fatal pensar en la noche, en mis fantasías plasmadas en el diario.
Deja de pensar eso si no quieres llevar tu mente por ese rumbo y tener una pausa para bajarte los ánimos.
¨Por una vez, hice caso a mi mente. Solo que tuve un ligero acercamiento a esos pensamientos cuando supe donde se encontraba Marinette cambiándose, pero la pequeña furia roja, alías Tikki me dejo claro que si me acercaba a esa puerta en lo que restaba del día, tendría que enfrentarme a las consecuencias, que no parecía muy buenas para mi seguridad integral. Mejor hacerle caso si algún día quería tener catbugs.
Mejor mantener la distancia por hoy a este lugar.
La escena final sería en uno de los balcones de la casa, con el atardecer de París, para ello Naomi me había traído un traje negro satinado con algunos complementos en color verde, un traje digno de Chat noir. Algo curioso, pero lo deje pasar, no era momento de ponerme a pensar en mi alter ego. Durante toda la tarde Marco estuvo maravillado por todas las "escenas de amor" que había conseguido, en parte gracias a mi audacia y "falsa improvisación". Si me decía que debía acercarme a ella, tomaba su mano y la llevaba a mis labios. Si tenía que ayudarla a cruzar un jardín, robaba una flor, la besaba y se la entregaba.
Cada cosa que me pidió la cambie por algo que realmente deseaba hacer con ella, aunque sabía que mi Marinette no lo entendería de la misma forma y bien podía confundirlo como parte de mi trabajo. Pero deseaba que en poco tiempo esos "movimientos" y coqueteos fueran parte de nuestros días. Estar con ella era maravilloso, y me prometí que en poco tiempo estaríamos así, como novios.
El vestido final que usaba era un ligero rosado de una tela vaporosa, mangas cortas y de un largo que se encontraba hasta la altura del tobillo. El corte era un poco ajustado sobre el torso, lo que permitía acentuar mejor su figura, de la cintura hacia abajo, el diseño cambiaba por algo ligeramente atractivo e inocente, todo combinado con accesorios en plata antigua. Su maquillaje había sido ligeramente retocado, pero seguía resaltando su belleza natural. Decir que estaba cansado sería una mentira, pues con ella, realmente no podía cansarme nunca
Y menos si fuera por la noche ¿Verdad?
Reprimí mis ganas de golpearme.
-Perfecto, bello, bellisimo!- decir que Marco no estaba emocionado era una total y ridícula mentira. Siempre estaba adoptando poses de lo más extrañas, con la finalidad de sacar el mejor angulo, tener la foto perfecta-necesito más emoción, más intensidad...¿Chicos, les molestaría darse un beso?
¡oh, oh! Huston tenemos un problema
De repente, la sonrisa que había mantenido Marinette durante todo el día se había esfumado, su rostro perdió todo color y en sus ojos note miedo, una ligera sombra de incertidumbre y pavor ante las palabras de mi fotógrafo. Me asuste, esa no era una reacción que hubiera esperado de ella ¿Qué estaba ocurriendo?
Bueno, técnicamente no es nuestro primer beso, pero solo nosotros lo sabemos, porque para ella, eso fue un muy real sueño, pero nada más.
Había un punto en lo que decía mi mente, ella no tenía idea de todo el panorama. Además de que bien podía estar malinterpretando las cosas y quizás ese beso no había sido tanto por que me quisiera a mí, sino lo que yo era. El modelaje, el apellido, el hijo de su diseñador favorito. Hasta este momento no lo había pensado pero ¿Y si realmente ella no me veía como yo ahora la veía a ella? Ese descubrimiento fue como dejar caer una piedra en mi estómago. Ya no estaba seguro de que quería hacer o pensar. Además ¿Enserio quería un beso de Marinette aquí, con tantas personas alrededor? ¿Enfrente de mi padre?
-¿Qué...qué clase de beso?- Deje a mis pensamientos para más tarde cuando escuche su voz, bastante insegura y nerviosa, hablando con Marco acerca de la toma. Incluso mi padre se removió un poco mejor para escuchar, pareciendo de repente bastante interesado en lo que venía a continuación.
-¿QUÉ CLASE DE BESO? ¡MAMMA MIA! ¡UN BESO DE ENAMORADOS, POR SUPUESTO!- Marco parecía bastante asombrado de que se le hiciera una pregunta como esa. Sabía a que se refería, aunque trabaja bastante conmigo, también tenía sesiones con modelos mucho mayores, más experimentados y que, por supuesto, no cuestionaban sus sugerencias, sino que buscaban darle exactamente lo que tenía en mente. Sensualidad, pasión, conexión. -Vamos, vamos, chicos, es imposible que no puedan darse un beso, no pido nada complicado, solo un rose ¡Un pequeño beso y será la mejor toma del día!- Sus cambios de humor podían sorprender a cualquiera, de ofendido a animado, y de eso a alentador.
-Yo...yo...-Tenía miedo de que Marinette saliera corriendo, abrumada con todo. Qué se alejará de mi. Tome su mano antes de darle la oportunidad de escapar. y ella no trató de alejarse, aunque se fijo donde mi mano tocaba la piel de su muñeca. No demasiado fuerte para lastimarla, ni demasiado suave para darle chance de salir de ahí. Todo el staff ahora parecía prestarnos demasiada atención, lo cual hacía crecer la incomidad de Marinette, y mi incapacidad de saber como debía de actuar.
-Marinette, tranquila, por favor yo...- No estaba seguro que debía decir a continuación ¿Quiero hacerlo? ¿Esta bien que nos besemos? ¿Podemos dejar la sesión aquí? No era bueno consolando personas, y ciertamente no cuando se trataba de la futura señora Agreste.
-Si me permites, Marco- de todas las personas que pudieron hablar, no esperaba que fuera mi padre el que lo hiciera, ese hombre de mirada dura y facciones imperturbables tomó el control de la situación con una maestría muy característica de él.- La señorita Dupain el día de hoy ha hecho un trabajo magnifico a pesar de no tener una experiencia previa en el modelaje. Probablemente si quisiera podría tener un futuro en este aspecto. Sin embargo, quizás la sugerencia que tienes en mente podría ser un poco difícil para ella dada la situación. ¿No es así, señorita?
De repente sus ojos grises se dirigieron a la chica al lado de mío, y pensé, por una facción de segundo, ver una expresión más suave y comprensiva en su rostro. Lo cual me dejó anonadado ¿Quien era ese hombre y que había hecho con mi padre? La comprensión iluminó el rostro de Marco, como si hasta ese momento hubiera olvidado que Marinette no era una modelo profesional.
-Oh, ¡Cuanto lo siento!- Comenzó a disculparse, pasando por varios colores rojizos en su rostro- Olvida la sugerencia, de hecho, olvida todo lo que dije, esta bien si solo posas un poco más, solo...o mi... no recordaba, yo...- parecía que no podía encontrar las palabras adecuadas para disculparse apropiadamente.
-No, no, descuida- ahora era el turno de hablar de Marinette, que parecía más calmada, aunque el color todavía no regresaba a su rostro- perdón por no ser tan buena, soy yo la que no debería estar aquí para empezar.
-¡NO!- mi gritó dejó a todos callados, Marinnette parecía ligeramente sorprendida del tono de mi voz, mientras mi padre enarcó una ceja hacia mi, preguntándose porque había hecho aquello. Sinceramente me tenía sin cuidado el resto del mundo. Mire a la persona que en ese momento ocupaba todos mis pensamientos- No digas eso Marinette, estuviste esplendida. No podría haber pedido mejor compañera y amiga.
Y lo decía en todos los aspectos. Cómo Ladybug y como Marinette, ella era perfecta.
-Si me permiten...- Hasta ese momento no había notado que Naomi se había acercado a nosotros, colocando sus manos a ambos lados de los hombros de Marinette- creo que tengo una idea.
Sin pedir permiso, estiró su mano y me quito el bombín de la cabea, mientras empujaba sutilmente a Marinette para que el espacio que nos separaba fuera casi nulo. Su rostro estaba por debajo del mío, permitiendo que el aroma de su cabello me llenara de golpe la fosas nasales. Mis manos por instinto quisieron ir hacia sus caderas, pero en algún momento, antes de que la derecha pudiera siquiera acercarse, la tomó y acomodó en ella el bombín, con ello la izquierda quedó justo a mi lado, sin ademán de querer intentarlo. Empujo levemente mi cabeza, de modo que termine muy cerca del rostro de mi princesa, invadiendo su espacio. tomó su mano izquierda, de tal modo que cubriera la mía, siendo ella una cómplice de nuestro "beso". Una travesura secreta que ambos protegíamos de los curiosos.
El bombín cubría nuestro perfil, de tal manera que para el resto del mundo parecía como si nosotros realmente estuviéramos en un beso tierno, aunque nuestros rostros se encontraban peligrosamente cerca, sentí como mi rostro se calentaba ante la sangre fluyendo por mis mejillas, mientras que Marinette miraba hacía mis ojos. Le sostuve la mirada, entre asombrado y curioso, porque sabía que si la movía, probablemente me traicionaría, viendo hacía sus labios y recordando todo lo que habíamos experimentado la noche anterior, lo cual a decir verdad, era y no era mucho.
Naomi camino unos pasos hacía atrás, bastante orgullosa de su trabajo. y a la vez con la intención de mostrar a los demás de que su idea. Escuche las expresiones del staff entero, pero no quería moverme en absoluto. Marco sonaba realmente feliz, y eso me hizo saber que la idea le había agradado bastante.
-¿Adrien?- Sentí la tibieza de su aliento chocar contra mi piel. Incluso sentí percibir un ligero aroma a menta. Su tono fue bastante bajo, apenas perceptible para mi, pero aún así notaba su inquietud, su temor que estaba parecía estar en una burbuja, una que podía explotar en cualquier momento.
-¿Qué ocurre Marinette?- Trate de imprimir en mi voz toda la tranquilidad y serenidad que fuera posible. Tome el suficiente valor para mover mi mano libre y tomar sus dedos entre los míos. Sentí su tensión, pero poco a poco comenzó a relajar su cuerpo.
-Yo...yo...quería darte las gracias- Cerró sus ojos, como si lo que me estuviera diciendo le estaba costando más de lo que podía manejar. -Si te soy sincera, al comenzar este día esta casi pensando en no asistir...porque...bien...-Decir que estaba más que impactado era poco. Si ella no hubiera venido este probablemente se habría convertido en otro día monótono en mi vida, sin embargo ahora ocupaba un lugar entre los mejores 10. Me hizo preguntarme que era aquello que no le había causado esa duda. Me prometí que lo averiguaría en su momento. Ella seguía balbuceando, tratando de darme una explicación convincente. Decidí ayudarle.
-Marinette, no tienes que decirme todo-apreté mis dos manos, a pesar de que una se encontraba debajo de la suya. - estas aquí, conmigo, y no puedo estar más feliz. No eres tú quien debe darte las gracias, sino yo.
-¿Tú? ¿Por qué?
-Por brindarme tu compañía, por hacer de este día uno de los más divertidos y memorables para mi. Gracias por todo Marinette- No pude reprimirme, mi cuerpo avanzó incluso antes de que mi mente lo procesará. Simplemente me incline más, acortando toda distancia entre nosotros para depositar un beso en su frente. Por un momento mi mundo se detuvo, mi corazón contuvo su latido y el aire de mi cuerpo parecía quedar suspendido en mis pulmones. Sólo existíamos ella y yo, este momento y este beso.
Buen Movimiento Romeo.
-¡PERFECTO!- ni siquiera había notado que Marco estaba gritando de la emoción contenida- ¡ADRIEN, MI BELLA MARI, USTEDES SERÁN LA SENSACIÓN DE PARÍS!
Eso, como las campanas a la medía noche, rompieron el hechizo. Marinette se separó, completamente roja y asustada. Sentir como sus manos se deslizaron de la mía fue una sensación que no supe como asimilar. El hecho de que cuando yo haya tratado de acercarme ella se moviera, preguntando si era todo por hoy, fue un golpe aún más duro.
Marco estaba satisfecho con el trabajo, por lo que le dio la gracias por todo su esfuerzo y le dijo que si estaba cansada o no se sentía bien, podía retirarse. En ningún momento Marinette volteó a verme. Se movió entre el equipo y las personas, se acercó a mi padre, entabló una pequeña conversación con él. El asintió y le pidió algo a Nathalie, que de inmediato se puso en camino, seguida de mi princesa. Y lo único que pude hacer fue verla irse, pasmado ante su reacción. ¿Qué acababa de pasar?
Y que estas esperando ¡Ve tras ella!
No había dado ni diez pasos, cuando una mano me sostuvo gentilmente del brazo.
- Adrien, no ahora- Naomi miraba hacía la puerta por la que momentos antes Marinette y Nathalie habían salido. Parecía pensar algo, debatiéndose en si era oportuno contármelo o no, al final, que la segunda opción ganó- Solo confía en mí, ella necesita un poco de paz. Solo...dale espacio, intenta no agobiarla antes de tiempo ¿De acuerdo?
Solo hasta que asentí con la cabeza me dejo ir, no sin antes darme unas cuantas palmaditas en el hombro. Supongo que algo había visto ella, en su aura, así que lo único que podía hacer era confiar en sus palabras y darle tiempo pero ¿Cuanto exactamente?
Luego de eso, el tiempo se me fue demasiado rápido. Me cambie por mi ropa habitual, mi padre se demoró unos minutos más con el fotógrafo y aunque pensé que me mandaría primero a casa, me asombre cuando descubrí que estaría conmigo en el coche de regreso a la mansión. Sin embargo, no le preste mucha atención, dejando que mi mente buscaba explicaciones acerca de porque ella se había ido así.
-¿Adrien?- Tardé más de cuatro segundos en saber que mi padre me había preguntado algo y esperaba una respuesta.
-Perdón, ¿Qué?- no me serviría de nada fingir que había escuchado su pregunta. Me miro de reojo mientras analizaba algo en su tablet, al final suspiro y volvió a preguntar.
-Decía que la señorita Dupain me ha sorprendido bastante con sus talentos, incluidos aquellos que no ha desarrollado - ¿Acaso eso era un halago?- Sin embargo, ¿Tuvieron algún inconveniente o problema al final de la sesión? Su salida fue bastante precipitada, por no decir más.
-Yo... no lo sé - no sabía si fueron mis palabras o mi acción lo que la hizo salir prácticamente huyendo, aunque apostaba que todo se debía a lo último.
Bueno, nadie nos pudo prevenir de eso. pero podemos enmendarlo, siempre que averigüemos que paso exactamente.
-Bien, pues espero que en un futuro nada como eso se vuelva a suscitar, porque la señorita Dupain será una de las mejores diseñadoras en un futuro y planeó estar supervisando más a profundidad sus próximos proyectos.
Con eso, dimos la conversación por terminada. Mientras el se enfrascó en algo de la tablet, yo estuve casi a punto de hacer todo un interrogatorio para saber que estaba pensando y porque incluía a su planes a mi Marinette.
No te quejes antes de tiempo, esto podría venirnos muy bien siempre y cuando sepamos aprovechar la oportunidad.
Llegamos a la mansión cuando en el cielo ya se podía ver el resplandor de las estrellas. Mi padre y su asistente de inmediato se fueron a trabajar al despacho y aunque me pidieron un servicio de comida, pedí que lo subieran a mi habitación en cuanto estuviera listo. Corrí por las escaleras y entre a mi cuarto cerrando las puerta detrás mío y dejándome caer de bruces sobre mi estómago. De inmediato Plagg comenzó a quejarse por quedar debajo de mi peso.
-Hey, hey, niño, recuerda que soy casi un dios, esta no es forma de tratar un ser con milenios de existencia- Salió entre empujones de la bolsa de mi camisa y se fue directo a una bandeja de quesos que tenía en la mesa de té.
-Plagg, ¿Qué debo hacer? ¿Crees que ella me odie? - ni siquiera sabía porque se lo decía, pero mi estado de animo estaba por los suelos, así que necesitaba algo de apoyo moral, aunque fuera de una kwami que gustaba de tomarme el pelo todo el tiempo.
-Chico, no hagas un drama de esto- no podía verlo, pero seguramente estaba decidiendo entre varios tipo de queso, que variaban por su tiempo de añejado. - Si la quieres, entonces no empieces a tener inseguridades y ve por ella. Habla, como yo con mi queso y si eso no funciona, ya sabemos que los besos son una mejor alternativa.
No reprimí mis ganas y le lancé una de las almohadas, la cual esquivó con facilidad, incluso cuando sus manos estaba ocupadas por trozos considerables de quesos.
-Que carácter, mejor voy arriba a comer mi queso en paz- Probablemente fue a buscar su guarida entre mis comics y películas, dejándome solo con mis pensamientos, no quise moverme, con cierta habilidad me descalcé y acomode mi cuerpo mejor sobre la cama, cerrando los ojos y tratando de pensar en las cosas de ese día, esperando serenar mi mente después de tanto caos, no planeaba quedarme dormido, pero lo que soñé era algo más que debía de poner en mi loco diario antes de que me llenará los pensamientos con él.
