.
Imagenes: 17: Beso anime acostados, por Carrie. 73: Diente de león, por Nats. 90: Manos, por Riens. En "Escribe a partir de una imagen" de Proyecto 1-8.
Personajes: Takeru, Hikari.
Summary: Escribir a veces puede ser frustrante, y por eso es tan gratificante.
.
Espejismo
19. Atisbar otros mundos
.
—¿Qué te pasa? —Ella siempre lo preguntaba cuando él apretaba las cejas.
Se dejó caer contra el respaldo de la cama. El cuaderno a un lado, los brazos abiertos esperando a que Hikari entrase en ellos. Y ella nunca se hacía de rogar. Se colocó entre sus piernas y apoyó la espalda en su pecho.
—Es frustrante, a veces.
—¿El qué?
—Escribir.
—¿Por falta de ideas? ¿De inspiración?
—No, qué va. —Takeru frotó su barbilla con la coronilla de la chica.
—¿Entonces por qué?
—Es difícil de explicar.
—Inténtalo.
Se separó un poco, para mirarlo. Él le rodeó la cintura para que no se alejase más. Le dio un pequeño beso en los labios, antes de concentrarse.
—A veces… no sé. A veces ves algo o lees algo que hace que notes una sensación muy fuerte en la mente. A veces vives algo o simplemente estás mirando a ninguna parte y sientes que algo está naciéndote dentro.
—¿Una idea?
—No. Otra cosa. No se trata de una idea para un relato o un personaje. Es algo distinto. Es querer escribir sin razón. Escribirlo todo, contarlo todo, y que no haya nunca un fin.
—Entonces no escribirías todo —replicó Hikari, sonriendo.
—Esa es la gracia. Que nunca hay un tope. Es muy poderosa la sensación, ¿sabes? Como si por un instante fueras capaz de atisbar algo distinto. No sé si es algo que tenemos dentro o algo que está en todas partes. Quieres verlo, contarlo al mundo, pero no se puede. Porque se esconde y solo puedes ponerte a escribir cosas sin sentido esperando llegar a acercarte.
Se quedaron en silencio. Ella volvió a apoyarse contra su pecho y acarició la tela de su camiseta. La habitación estaba fría, porque habían dejado la ventana abierta, pero ninguno tenía ganas de cerrarla. Solo de abrazarse más y más para entrar en calor.
—Si es frustrante, ¿por qué lo haces?
—Porque precisamente por eso es tan gratificante. Me han preguntado muchas veces por qué escribo, he respondido de todo: que lo necesito, que quiero hablar de otros mundos, que quiero comprender la vida… Nada de eso es cierto y todo lo es. Porque escribo por todo eso y también escribiría sin ello. Me hace sentir lleno.
Takeru cerró los ojos cuando ella estiró la mano para acariciarle el cuello. Sonrió cuando escuchó un «te quiero».
—Me gustaría también ser capaz de describir lo que me haces sentir.
—Bueno, yo prefiero que no puedas —dijo Hikari, riendo de forma muy suave—. Porque si no te cansarías de mí y buscarías otra persona que te diera cosas que poder escribir.
Él se rio. La recostó contra la cama en un movimiento rápido y se puso encima, aguantando su peso con los antebrazos. Sus narices se rozaron.
—Eso no pasará. Eres lo más indescriptible que he visto nunca. Mi única prueba de que existen cosas inexplicables.
—¿Eso es un cumplido? —se burló ella—. Parece sacado de un libro. No son cosas que diga la gente. Tendrás que trabajar en dar naturalidad a tus diálogos...
—Qué graciosa.
Decidieron que era buen momento para dedicar un rato a los besos. En realidad, siempre era un buen momento para eso.
Horas más tarde, cuando pasaron frente a un pequeño descampado, Hikari se arrodilló para soplar un diente de león.
—¿Qué has pedido? —preguntó Takeru.
—Si te lo digo, no se cumple.
—No crees que se vaya a cumplir por desearlo.
—Da igual. ¿Si no para qué pido deseos?
Y él sonrió. Porque no tenía nada que contestar a eso, porque ella tenía razón. Porque, cada vez que estaba con Hikari, tenía ganas de escribir cien mil palabras.
Con ella era capaz de atisbar miles de mundos a la vez y saber que nada era más real que sus pequeños dedos acariciando su mano.
