Bien, entiendo la base esencial de la idea, pero ¿cómo vas a explicar que, de entre todas las casas y balcones de París, casualmente aparecimos en el suyo? No es que critique tus ideas, pero hasta la fecha, la ejecución no ha sido lo mejor.

Seguía brincando entre los tejados de la ciudad, tratando de ignorar a esa voz en mi interior, en vano. Claro que sabía que sería raro que el héroe de París llegará de la nada cuando claramente no estábamos bajo el ataque de un akuma ni algún otro pretexto aceptable, pero la verdad era que estaba, hasta cierto punto, impaciente por verla, por saber que había pasado por su dulce cabecita cuando posamos y ocurrió lo del beso. Sí, yo había tenido la culpa en gran parte por pensar que era correcto, pero ¿en serio podían juzgarme por ser impulsivo y dejarme llevar por la situación frente a la chica que mas me gustaba?

¿Dejarte llevar? Yo diría que la atacaste sin ningún escrúpulo y cuando ella tenía la guardia demasiado baja. No se sí sepas, pero justificar diciendo que eres impulsivo en otra situación bien podría ganarte una visita a la corte y ordenes de restricción.

Sacudí la cabeza,pensando que si bien tenía razón, no era el mejor momento para tener ese tipo de pensamientos. El mediodía en París era precioso, el azul del cielo proyectaba un color intenso, luminoso y sin ninguna nube a la vista. Por las calles se veían tanto a los parisinos como a turistas caminar tranquilamente, deteniéndose en pequeños puestos o bien observando su gps en el celular en busca de la siguiente atracción. Otro día para todos, siendo especial para unos y la rutina diaria de otros. Sin duda esperaba encontrarme en el primer grupo, es decir, todavía no hablaba con Marinette, pero tenía la esperanza que, de algún modo, mi alter ego pudiera hacer lo que yo no podía: verla sonreír y esta tranquila a mi lado.

Cada vez estaba más cerca de su casa, la reconocía a la perfección, y no solo por estar cerca de la escuela, sino por el característico aroma que emanaba del edificio y que mis sentidos felinos podrían detectar incluso a una considerable distancia: vainilla y pan recién horneado. Por un momento la imagen de Marinette con su padre cocinando me vino a la mente, probablemente ella se vería adorable con un delantal rosa y un poco de harina en la cara, porque, por supuesto, era lo suficiente cuidadosa para hace un pastel perfecto, pero siempre tendría algún despiste y sería ella quien terminará con alguna mancha. Solo pensar que sus pequeñas manos creaban cosas deliciosas, me hacía desear probar todo lo que cocinará.

Hey, Tierra llamando a Romeo, será mejor que dejes de fantasear en cosas románticas y te fijes bien por donde vamos, sino terminaremos cerca tropezando, y no quiero morir por una caída a 8 metros de distancia.

Salté lo más rápido que pude, y tras el tercer tejado, por fin pude divisar el techo y balcón de la casa Dupain-Cheng. Trate de pensar en una excusa creíble para estar en ese sitio, en aquel preciso momento, pero por más que trataba de unir palabras y crear oraciones, nada, absolutamente nada se formaba. Caí en el techo y me recargué en la chimenea, justo detrás de donde se encontraba le balcón.

Me deje deslizar lentamente hacia abajo, quedando sentado y con la mente en blanco ¿En que momento creí que sería buena idea aparecerme de la nada en su casa? ¿Por qué, en la vida, ella tendría la confianza de abrirse conmigo si, salvo por las noticias y las ocasiones que nos hemos cruzado por akumas, rara vez hemos entablado una conversación que nos catalogue como "amigos"?

Y ahí vamos de nuevo. Enserio hombre debes de tener tus prioridades establecidas. Queremos a la chica y por cada avance que podemos hacer, parece que damos dos pasos atrás.

¿Acaso tenía razón su voz interior?¿Solo avanzaba para retroceder? En realidad no estaba muy seguro de nada en este momento. Por una parte, saber la identidad de Ladybug me hacia el chico más feliz y con mayor suerte de la tierra, pero al mismo tiempo, le daba a mi cerebro lleno de hormonas la capacidad de conjurar todo tipo de fantasías sobre estar con ella, arriba y debajo, entre otros lados. ¿Qué diablos pensaba? Si alguien estuviera en mi situación y me lo tratará de explicar... probablemente lo trataría como un loco.

Antes de seguir torturándome con esos pensamientos, un ruido desde el balcón llamó mi atención. Una mata de cabello azabache salió de trampilla que hacía también de ventana. Marinette salía tranquilamente, seguida de una pequeña motita roja.

-Vamos Marinette, no te debes sentir así. - Alcancé a escuchar que Tikki le decía su portadora mientras esta cerraba la trampilla y caminaba un poco decaída hacia el barandal negro.

-¿Cómo debería sentirme, Tikki?- su voz tenía un matiz triste, casi derrotado- cada vez es peor, solo de pensar en estar con él mi corazón salta de alegría, pero en cuanto ocurre, me pongo muy nerviosa y hecho todo a perder. Como me pides que no piense que soy un desastre, cuando es más que obvio que lo soy.

¿Qué, ahora somos voyeur?

No era mi intención espiarla, sin embargo, quería entender un poco más de la conversación antes de hacer mi "aparición casual", ¿de que persona hablaba ella? ¿Cuál era el contexto de aquella conversación?.

-Yo...- Antes de que la kwami siguiera hablando, pude ver como su cuerpo se tenso y de inmediato su mirada fue a parar exactamente en la zona que estábamos. Me escondí de inmediato y maldije mi suerte, claro que esa pequeña furia roja se daría cuenta de mi presencia, después de todo, en alguna ocasión Plagg mencionó que podían sentir la presencia de otro kwami cerca.

Decidí que no debía quedarme más tiempo y salir antes de que aquella cosita que me quería bastante lejos de su portadora hiciera algo para que regresarán adentro y perdiera mi oportunidad de hablar, aunque fuera brevemente, con Marinette. Use mi bastón para subir y dar la finta de venir de otro tejado. Calculé un poco para caer exactamente al lado de my lady, aunque lo suficiente lejos para no asustarla por un roce casual, justo sobre el tubo del barandal. Sus ojos se abrieron ligeramente cuando se dio cuenta de mi presencia, pero fuera de eso, no tuvo otra reacción. Me di cuenta que Tikki no se encontraba por ningún lado. Probablemente se había escondido para seguir con la finta de que yo no tenía ni idea de quien era su portadora.

Verla sin su dulce sonrisa característica y el rubor natural de su rostro me hizo decir palabras sin pensarlo.

-Parece que acabó de encontrar a una dulce y triste princesa esperando a ser rescatada- ¿En serio? ¿Es la mejor frase que tenemos para trabajar?

Marinette por unos segundo no dijo nada, pero luego, una sonrisa triste apareció en su rostro, mientras se recargaba en la barandilla y contemplaba la ciudad si ver nada en específico.

-Perdón- volví a intentar mientras me sentaba en la barandilla y miraba el mismo paisaje que ella.- por ser un impertinente y entrometido, seguro piensas que solo un loco se acerca de la nada a perturbar el día de otra persona.

Marinette volteó ligeramente su rostro hacia mi, como evaluando mi presencia en aquel momento. Al final volvió a mirar hacia el horizonte y, tras un breve suspiro, habló

-lo siento, Chat Noir-parecía pensar cuidadosamente las palabras antes de continuar- solo... no soy la mejor compañía para nadie en este momento.

-¿Por qué dices eso?- pregunté mucho antes de que mi cabeza procesarás las palabras. Casi fue algo instintivo, mi necesidad de conocerla, de protegerla me impulsaba a capturar cualquier pequeño detalle que ella pudiera ofrecerme, aunque no fuera consciente de ello.

-Yo...- había duda en su voz, como si estuviera sopesando decirme o no algo que era realmente importante para ella.

-Sabes princesa, una de mis mejores cualidades como super héroe es saber guardar los secretos, me considero todo un profesional en ello- dije rápidamente un tonto argumento para motivarla a seguir platicando.- Así que ya sabes, cualquier cosa que digas, estará bien segura en este gato, te lo aseguró- dije, sellando la oferta con un guiño.

Ella volvió a sonreír, un poco más animada.

-Solo, que últimamente me he sentido algo confundida- parecía que estaba diciendo algo de manera casual, aunque su postura parecía un tanto más rígida ahora.- Chat...¿que opinas del amor?

Que el mío por ti es tan grande, tan absolutamente enorme que deseo pasar cada día de mi existencia a tu lado hasta que pueda cerrar los ojos y vivir mis recuerdos contigo por siempre.

-ehhhhhh... ¿Por qué lo preguntas?- fue lo único que salió de mi boca, no quería salir algo que pudiera malinterpretarse y terminar por confundirla más.

-¿Sabes? No es necesario que me respondas, no tienes por que hablar con una desconocida como yo de algo que te puede parecer muy personal.

-No eres ninguna desconocida- casi de inmediato enarcó una ceja, una pregunta bailando en sus labios sobre lo último que acababa de decir, por eso de inmediato cambie de tema- a lo que me refería es que hay muchos tipos de amor. Como el que sientes por tus padres, tus mejores amigos, personas que han formado parte de tu vida por mucho tiempo e incluso aquellas que recién han entrado en ella que, por diferentes razones, ocupan un lugar en tu corazón. Por supuesto, también está el amor romántico, entonces mi pregunta era ¿qué tipo de amor te referías, exactamente?- sonreí tratando de parecer confiable. En serio deseaba que eso pareciera.

-¿qué tipo de amor?- repitió la frase. más para ella que para mi, como si por primera vez se cuestionará realmente esa pregunta, tras un suspiro, cerró los ojos y comenzó a hablar- bueno, si lo piensas de esa manera, incluso ahora no estoy muy segura de la respuesta.

Este es el momento de demostrar quien eres, el chico que quiere apoyarla y estar con ella en todo momento, o el chico que solo la observará sin saber que hacer.

-Bueno, quizás podría ayudarte un poco en ese tema- pensé que el mejor ejemplo era el mío, y mientras ella no supiera mi identidad, o que yo sabía la suya, no había gran peligro ¿correcto?

Estas tejiendo una complicada maraña de sentimientos que puede romperse y darte de lleno en la cara, solo advierto.

-¿Tú, el gran héroe de París y casanova?- se oía sienta risa escondida en su tono de voz, algo que me motivó a seguir hablando, mi único objetivo era quitar esa mirada triste de su rostro.

-Hey, solo debó decir que detrás de esta apariencia de galán, se esconde un corazón enamorado- Me puse de pie en el balcón y comencé unos movimientos elegantes y felinos con las manos.- Ahora bien ¿quieres sabes un poco de el amor?.

-Por supuesto- la confianza con la que me miraba, sin esperar nada a cambio, sin condiciones ni dobles caras. Me demostraban una vez más el porqué era la portadora de la creación. Era un tipo de mirada que te mostraban posibilidades, ese azul profundo te hacia sentir bien y tratar de ver más allá de lo obvio, de lo siempre y superficial. Se metía en tu sistema y lo formateaba de una manera que, sin importar lo que hicieras, sabías que no volverías a hacer el mismo.

Céntrate un momento que debemos de pensar en las palabras que deseamos decirles.

-Bien, creo conocer algunos tipos de amor-pensé en las personas que conocía, en su forma de interactuar y de vivir este sentimiento- hay amores que son dulces, hermosos, llenos de magia y buenos deseos- mientras decía eso, pensaba en mi madre y mi padre, en los años anteriores a esa separación que no podía superarse- ese tipo de amor te hace querer hacer lo que este en tus manos para estar con la persona que corresponde a tus sentimientos, pero cuando desaparece, puede transformar todo sentimiento en vacío, lo que te lleva a la soledad, al aislamiento y a mantener el corazón imperturbable, para que ninguna otra emoción le afecté. Porque ha sentido tanto por la persona que, aún cuando no puede estar a su lado, no renuncia a él, deja que lo consuma y ahogue sin darse cuenta.

Pensé en mi padre, en esa barrera de hierro imperturbable que construyó para aislarse de todos, incluso de mi, quien sufría igual que él o más por la misma persona. - Porque lo único que se desea, lo único en lo que se piensa que hace falta para volver a estar completo, es el ser más amado, sin darse cuenta que otras partes que lo complementan comienzan a desvanecerse, y quizás, cuando se de cuenta de todo lo que ha estado haciendo mal, sea muy tarde.

Esa clase de análisis tan profundo respecto a los sentimientos de las personas es nueva ¿Cuándo la aprendimos?

Hubo un pequeño silencio, donde solo me atreví a ver el perfil del rostro de Marinette, demasiado en calma, meditando las últimas palabras. Al final, solo suspiro antes de hablar.

-Eso...suena un poco radical- murmuró Marinette, mi ceño se fruncía ligeramente al escuchar lo que decía- ¿El amor puede volverte así de... inhumano?

-No es el amor lo que te vuelve así, son tu acciones y la forma en que decides expresarlo, junto con otras emociones. El amor puede ser tan hermoso y dulce o tan cruel y frío como tu lo elijas. - esa fue una de las pequeñas enseñanzas que aprendí de mi mamá antes de que muriera. Era uno de los pocos recuerdos que me quedaban de ella. - Pero como dije, no es el único tipo de amor, también esta el amor que se vuelve incondicional.- Pensé por un momento en la única persona que ha seguido al lado de mi padre sin importar qué- aquel que profesas con cada acción y decisión que tomas, sin dudar y sin esperar nada, sin desear nada más salvo el bienestar y quizás la felicidad de la persona que ha logrado generar ese tipo de emociones en ti.

- Creo que entiendo- Ahora ella parecía más interesada, se alejó del barandal y se acomodó en su silla reclinable de rayas, mientras yo, tratando de estar lo menos lejos posible de ella, bajaba de la barandilla y me acercaba para acomodarme en el piso, tan cerca que casi podía rozar su pie con mi mano- Dime, ¿qué otra clase de amor conocer, Chat Noir?

-Creo que solo conozco uno más- sonreí ligeramente, al tiempo que esperaba que la máscara ocultará el rubor de mis mejillas.- uno del que puedo decir, he comenzado ha vivir desde hace poco. - Pareció re acomodarse para escuchar mejor lo que tenía que decir- Es sobre el primer amor.

Esto casi va a ser una confesión de amor, así que mejor cuida cada palabra que salga de nuestra boca.

-¿Ya conoces a tu primer amor, Chat Noir?- Su rostro solo había cambiado ligeramente, unos cuantos brillos en sus ojos que me hicieron pensar en constelaciones lejanas e increíblemente hermosas.

-Si, aunque de alguna forma, apenas me estoy dando cuenta de ello, de cierta manera- A menos que quieras cambiar esa situación, claro- realmente no tiene mucho que conocí a la persona que me ha robado el corazón.

-¿Cómo alguien puede robarte el corazón si apenas le conoces?- parecía seriamente confundida cuando lo dije,pero no le di tiempo de replicar, sino que aborde de inmediato mi argumento.

-¿Cómo decides cual color es tu favorito?¿O que parte del día te gusta más?- sonreí antes de continuar- ¿Qué sabor prefieres o cual animal será tu favorito por siempre- sonaban analogías raras, pero no tenía otra forma de explicarlo.

-Solo se necesita de un momento, de un acontecimiento que lo cambia todo. Puede ser que siempre lo has visto, que desde un inicio estuvo ahí y al principio solo te agradaba. Pero luego resultó que no solo te agradaba, que comenzó a gustarte. Y con ello, empiezas a percibir esos pequeños detalles que no notaste, pero ahora los observas y analizas detenidamente, cada uno tan especial y diferente que simplemente no puedes dejar de sonreír cada vez que piensas en ellos.

Su rostro lucía ligeramente sonrojado, diferente de todo lo que había visto cuando estábamos solos o con nuestros amigos, una faceta que estaba seguro que casi nadie había visto, mucho menos con la cercanía que teníamos en ese momento.

-Es lo mismo con una persona, no puedes dejar de sonreír solo de recordar su sonrisa, sus ojos, y todo lo que ella representa. Te golpeas por ser ciego, por no haber visto antes lo que ahora no puedes sacarte de la cabeza. -Me atrevía mirarla a los ojos, y solo de esa manera encontré las palabras que estaba buscando- Pero ahora solo tienes ganas de conocer más cosas, cada pequeño detalle de su día a día, de su vida antes de ti. De lo que le gusta y aquello que la asusta o desagrada. Anhelas conocer cada secreto que desee compartir contigo, convertir cada momento y anécdota en un tesoro valioso y maravillo. -mi tono de voz tomó un tono más profundo- Comienzas a pensar y cuestionarte una y otra vez si podrás algún día ser lo suficiente para ella, si alguna vez te ha mirado de la misma forma que tu a ella. Si al pensar en algo relacionado contigo ha sonreído sin ser consciente. Después de un tiempo... bien, lo único que entiendes es que quizás, si eres lo suficientemente paciente, en el futuro tendrás la oportunidad de dejar a un lado la faceta de espectador y convertirte junto a ella en los protagonistas de una historia hermosa, algo tan único que incluso podrían llegar a pensar que es... milagroso.

Terminé mis palabras con un ligero suspiro, moviendo la cabeza hacia un lado por la vergüenza que tenía en ese momento por todo lo que acababa de decir. Esperando, que de alguna forma ella pudiera comprender todo lo que trataba de decir... de que una pequeña parte de su corazón entendiera que todas las palabras, todos lo sentimientos que acababa de expresar eran para ella, solo para ella. Deje que mis manos juguetearán en mi regazo, y deje mi mirada ahí. Con miedo de saber que reacción tendría.

- Oh, Chat...- En un parpadeo, volví mi vista a ella, justo en el momento que una pequeña lagrima traicionera escapada de su rostro, sonrojado y con una sonrisa.

-¿Princesa?- quería acercar mi mano a su rostro y atrapar la gota salada que resbalaba tranquilamente por su mejilla, pero no me atreví, por temor a que el más mínimo movimiento la asustará y rompiera aquel momento.

-Esas palabras fueron hermosas- ella misma se limpió los ojos. Riendo ligeramente- Perdona, debes pensar que soy una tonta romántica por llorar por algo así.

-No creo que sea tonto expresar las emociones- tomé una de sus manos entre mis garras, siendo delicado para que las uñas no lastimaran su blanca piel. - Pienso que las mejores personas son aquellas que no se limitan a mostrar sus emociones, sin importar si es un amigo de toda la vida, o un gato callejero como yo.

-Oh Chat, tu no eres ningún gato callejero.- El tono y la forma en la que lo dijo me hizo pensar por un momento en que detrás de sus palabras había una promesa oculta, algo que no se atrevía a decir, pero pronto mi ilusión se desvaneció cuando añadió. - Es decir, tu eres el héroe de toda la ciudad, probablemente el amor platónico de más de una chica y la inspiración de muchas más personas ¿porqué te considerarías callejero?

No lo digas, no lo digas, no lo digas.

- Por qué, en el fondo, todavía no siento que pertenezca a ningún lugar. Tengo una casa, pero no tengo un hogar realmente, no habló de un sitio donde dormir, sino de algo... de alguien a lo que anhelas llegar. Yo...- Luego de esa conversación me sentía bien... en teoría, pero también me hacia cuestionar si había sido una buena idea haber dicho todo aquello. Es decir, no me arrepentía de las palabras, pero el momento...ahora me preguntaba si había sido el adecuado.

-De alguna manera, lo entiendo-su mano apretó mi garra, una forma de darle énfasis en sus palabras. o de llamar mi atención, no estaba seguro y tampoco tenía el valor de preguntar.- te entiendo, Chat. - su tono dulce y cálido, junto con una pequeña sonrisa, fue todo para mi.

-No me lo has pedido tal cual, pero tengo un pequeño consejo respecto a tu pregunta sobre el amor: te puede hacer tan feliz o tan miserable como lo elijas, pero, en mi opinión, primero debes ser valiente para comenzar a probar suerte, recuerda que el amor es tan necesario con el aire y el agua, y nunca sabrás lo que otra persona siente por ti, si no te arriesgas primero.

Suena un consejo que deberíamos de seguir al pie de la letra. Solo digo.

-Gracias Chat- Se comenzó a levantar, jalando sutilmente de nuestra unión para que me levantará con ella- creo que me has ayudado más de lo que piensas en estos momentos.

Sonreí ladinamente, un cumplido de ese tipo no se recibía todos los días, dí dos pasos atrás y con toda la galantería del mundo, hice una reverencia digna de la nobleza.

-lo mínimo que puedo hacer por una dama en apuros- más si se trata de la dama de mis sueños y dueña absoluta de cada uno de ellos.- Brindar una garra a quien lo necesité es lo mínimo que -puedo hacer, sino ¿qué clase de héroe seria?.

Marinette sonrío gentilmente ante mi gesto, parecía un poco más tranquila y eso me hizo sentir orgulloso, al menos pude quitarle un peso de sus pensamientos.

-Quizás pue...- antes de que acabará su frase, un gritó proveniente de su casa la interrumpió. Su mamá le llamaba para que ayudará a su padre en algo. Ella volteó un segundo hacia la trampilla y luego hacia donde me encontraba:

-lo siento Chat, tengo que entrar...-parecía querer decir algo, pero se notaba nerviosa, así que decidí darle una pequeña alternativa

-No te preocupes, estaré bien, haciendo cosas de héroes y todo eso- coloque mi bastón sobre mis hombros, tratando de lucir lo más tranquilo y relajado posible- anda, no hagas esperar a tu mamá.

- De acuerdo- caminó despacio hacia la trampilla y a pesar de que debía irse, rogaba por que en cualquier instante decidiera lo contrario, y se quedará un rato más conmigo. Pero solo era un deseo tonto, claro que ella no se quedaría conmigo porque, después de todo ¿Cuál sería su motivo? Yo sabía su identidad pero ella no sabía quien era yo, ¿un compañero de clases y batallas? ¿Un amigo? ¿Un simple conocido?

Hey, esos pensamientos en lugar de ayudarte te van a deprimir.

-¿Chat?- la mitad del cuerpo de Marinette ya se encontraba dentro de la trampilla, una de sus manos sosteniendo la ventana mientras la otra estaba apoyada en la parte baja para estabilizar su cuerpo. Por un momento sentí que había un ligero brillo en su mirada, un secreto que estaba a punto de ser revelado una parte.- Si alguna vez necesitas un lugar donde estar o alguien con quien hablar...bien...esta trampilla siempre estará abierta, solo debes tocar ¿de acuerdo?- Al final sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas.

¿Es eso lo que creo que es?

-¿Puedo tomar eso como una invitación abierta para visitarte cuando pueda?- Necesitaba confirmarlo en palabras antes de crearme una película completa en la mente.

-Si, no...bien... yo- parecía que sus nervios estaban haciendo de las suyas- solo es una invitación, no tienes la obligación de aceptarla... yo debo irme- comenzó a bajar más rápido la trampilla, como si quisiera escapar de mi, lo cual me molestó un poco, no solo se iba ella, sino mi oportunidad de robar un poco más e su tiempo y de momentos a su lado al destino.

-estaría encantado de poder volver a visitarte, princesa, siempre y cuando tu me lo permitas- estuvo a nada de cerrar la trampilla, pero se detuvo a penas para verme y susurrar- ya sabes que hacer, solo toca la trampilla cuando lo necesites- y con ello, cerró la trampilla.

Espere un poco más, escuchando con mis orejas como bajaba hasta la sala y salía de su casa, probablemente en dirección a la panadería. Extendí el bastón y tomé impulso para salir de aquel balcón y encontrar un sitio tranquilo donde pudiera pensar. Regresar ahora a casa me parecía muy pronto, así que brinque de edificio en edificio hasta llegar a la torre Eiffel. Conocía bastante bien la estructura y sin dificultad encontré unas vigas que me podían esconder de miradas curiosas. Me senté y decidí contemplar el paisaje mientas mi mente comenzaba a procesar poco a poco la información:

Por una parte, mi decisión de estar con Marinette me había convertido en un impulsivo que había arruinado perfectos momentos con ella. Lo cual, al parecer, la habían inquietado. Si bien, no controlaba muy bien mi recelo por Natanael, pude haberlo hecho mejor que espiarla y luego escabullirme en su cuarto y sin planearlo, aprovecharme de su "sueño" para saber más. Era injusto y, sinceramente, indigno de cualquier persona que se dijera enamorada.

Además estaba el asunto de que ella se creían torpe y un total desastre, o al menos eso era lo que había dicho cuando salió en el techo. ¿Por qué decía eso? y sobre todo ¿porqué había un "él en aquella frase?

Bien Sherlock, es obvio que no hablaba el tomate, los hemos visto interactuar, y el único de los dos que se pone nervioso todavía es él, no ella.

Eso lo entendía, pero entonces ¿a quien se refería ella?

Un minúsculo rayo de esperanza se instaló en mi corazón, deseando que fuera yo, pero otro lado, uno más realista y pesimista, de inmediato me ponía los pies en la tierra, dejando bien en claro que ella podría estar refiriéndose a alguien más.

Y claro, también estaba la pregunta sobre el amor, ¿por qué estaba pensando en el amor? ¿qué la estaba haciendo pensar en ello?

¿O quien? Sabes Romeo, antes de que nos causes un serio dolor de cabeza por darle tantas vueltas al asunto, creo que lo mejor que podemos hacer es dejarlo estar. Deberíamos seguir el consejo de Naomi, dale unos días, deja que ella también digiera los acontecimientos de los últimos días, especialmente el de ayer, el lunes podrás verla nuevamente y si es necesario, pedir una disculpa por tu arrebato, pero no por el hecho de desear estar con ella.

Por primera vez, decidí que mi vocecita tenía razón, si bien, no era la opción que me gustaba pensar, era la más viable dadas las circunstancias.

Además, estas olvidando un detalle muy importante. SI ella nos dio carta abierta para visitarla como Chat,ya no tenemos porque hacerlo durante la noche, con la posibilidad de sufrir un atentado por parte de su kwami por perturbar las horas de sueño de su portadora.

Eso era un punto importante, de alguna manera ella se había abierto conmigo a tal grado de que ahora podía ir a su casa cuando lo necesitará. Aunque me sabía un poco mal fallarle en la promesa que hice en "sus sueños" de estar cuando ella lo quisiera, al menos tenía el consuelo de ir a ella cada vez que pudiera y estar para ella de forma más presente y consciente. Era mucho más honesto y directo que estar esperando oportunidades fortuitas de colarme en su habitación.

Suspire sonoramente y decidí que, pese a todo, debía volver a casa antes de la hora de la comida, de lo contrario notarían mi ausencia. Mientras brincaba rumbo a la mansión, pensé una frase que mi mamá me dijo cuando era muy pequeño: "convierte al tiempo en tu aliado, cariño, no lo veas como un enemigo, sino como algo que, si lo sabes aprovechar, puede darte justo lo que necesitas".

Eso haría, esperaría hasta el regresó a clases, y enmendaría poco a poco mis errores. Ella era especial, más que eso, era mi pequeño milagro de la vida y por nada del mundo la podía perder. La vida ya me había quitado a alguien amado, no podía ser tan cruel como para ponerme un nuevo ángel en el camio y luego arrebatármelo. No debía permitirlo, no lo iba a permitir. No sin dar la pelea adecuada para hacerle notar a quien fuera que estaba dispuesto a todo lo posible con tal de ser suficiente para merecer su amor.

"Esa es la actitud, como dijo tu padre: Un Agreste siempre consigue lo que quiere"

-No- contesté en voz baja antes de dar los últimos giros y saltos para entrar en mi habitación - Un Agreste debe luchar por conseguir lo que más ama.

Con esas palabras grabadas en mi mente, quite la transformación, deje que Plagg fuera a su reserva interminable de queso y yo comencé a pensar en la forma más adecuada para, finalmente, poder tener la verdadera cita que Marinette Dupain-Cheng futura de Agreste y yo nos merecíamos.