El fin de semana fue el más largo de mi vida hasta el momento. Nunca me había sentido tan desesperado porque llegará el lunes y estar finalmente en clases, ni siquiera se comparaba al primer día de clases que pude tener fuera de casa. Tenía tanta energía y nervios acumulados que casi toda la noche estuve en vela pensando y pensando en lo que me esperaba por la mañana.
Pensé y pensé y volví a pensar en lo que podía ofrecer a mi princesa, planee cada paso y calculé cada probabilidad e inconveniente que podría surgir en el camino. Si mi propósito era conocer a profundidad a Marinette y que ella me conociera, lo mínimo que podía hacer era esforzarme día a día para lograrlo, y también crear hermosas experiencias para disfrutar juntos y poder pasar tiempo "a solas".
Aunque no exactamente el tipo de tiempo que te gustaría pasar a solas con ella, ¿no, galán?
Estúpida voz interna. Ni ella ni nadie me iban a quitar mi buen humor del día. Decidí levantarme una hora más temprano que de costumbre, y apenas fue suficiente pues fue en promedio en que me tardé para decidir la ropa que llevaría a la escuela.
No quería lucir como normalmente lo hacía, debía de ser diferente, quería, aunque fuera un poco, lograr captar su atención. Me esmeré por verme lo mejor posible, el problema era que cuando creía ha ber encontrado el conjunto adecuado, una pequeña parte de mi pensaba que no lograba verme lo suficientemente bien, y de inmediato lo desechaba. Marinette era una chica con un sentido de la moda muy afinado, no podía estar por debajo de sus expectativas como hijo de su diseñador favorito. Debía buscar y rebuscar en mi armario hasta dar con lo indicado.
"Vamos, ¿en serio? Eres un modelo adolescente, no es por ser grosero, pero tu guardaropa ha sido diseñado especialmente para que te veas bien, así que elige algo y mueve ese trasero para poder esperar a nuestro ángel como habíamos planeado."
Al final opte por unos pantalones de mezclilla negros, una camisa estilo leñador color azul marino, unos botines camel y una cazadora. Si bien no era completamente mi estilo, la combinación era lo bastante llamativa a la vista.
-Plagg, adentro- refunfuñando y con su desayuno en mano, mi kwami entró a regañadientes a la bolsa interna de la chaqueta. Tome mi mochila, baje y tome el desayuno más rápido en mi vida, ni siquiera Natalie tuvo oportunidad de darme la agenda del día, pues cuando ella entraba al comedor, yo ya iba de salida, solo me miró con el ceño fruncido y esa mirada interrogativa, probablemente preguntándose que me pasaba esa mañana.
Mi chofer, como siempre, esperaba paciente en el auto y si se sorprendió por verme tan temprano, ni siquiera movió una ceja. De inmediato emprendió la marcha, acercándome minuto a minuto a mi corazón. El sonido de mi celular interrumpió el ritmo de mis pensamientos. Cuando vi el identificador de llamadas, no pude darme el lujo de rechazar la llamada.
-Buenos días padre- dije, tratando de ocultar mi nerviosismo por estar en la escuela.
-Natalie me ha informado que has salido muy temprano hoy- ¿Enserio? ¿Ni siquiera nos darás los buenos días? El fin de semana te comportaste comprensivo y ahora volvemos al hombre de hielo. Este caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde puede causarnos unas cuantas visitas al psicólogo a la larga, sabes.
-Si, bueno, tengo algunas cosas que hacer antes de clases- mis mentiras tenían dos formas de ser: o muy buenas o muy malas y esta era una que podía catalogarse en el segundo grupo.
-mmmmm...- por un momento la línea se quedó en silencio y creí que la llamada se había cortado, pero claramente no tenía ese tipo de suerte- Supongo que sabrás resolver las cosas como lo debe hacer un Agreste. En fin, te llamo para comunicarte que esta tarde después de clases, la señorita Tsuguri pasará por ti para que asistan a una demostración de esgrima que ha traído un antiguo profesor suyo de Japón.
-¿Esta tarde?- De todos los escenarios, ese era uno que no se me había ocurrido. - yo...
-Adrien, las Tsuguri han demostrado ser excelentes personas y una familia muy influyente con la que hemos entablado una excelente relación comercial y de amistad. Lo mínimo que espero de mi hijo es que demuestre la hospitalidad, amabilidad a las atenciones que ellas nos han brindado. Por lo que supongo que no hay ningún problema con la invitación de esta tarde.
-No padre, ningún problema-Realmente Kagami me caía muy bien y ella no tenía la culpa de que esta invitación interfiriera con lo que había planeado. Esto no tenía nada que ver con nadie, solo me molestaba no poder decir que no cuando mi padre usaba ese tipo de discursos conmigo.
Y yo que pensaba que nada nos iba a poner de mal humor hoy. Ni siquiera pasamos de las 9 de la mañana. Nuestro padre si que sabe como imponerse.
-Bien, su chofer pasará por ti y cuando acabe el evento te traerá a casa. Asegúrate de ser una buena compañía para la señorita Tsuguri- escuché al fondo la puerta abrirse y cerrarse, por lo que supuse que alguien acababa de entrar a su estudio.- Natalie estará al pendiente si existe una eventualidad, pero estoy seguro de que no sucederá.-Y con ello, colgó.
-Bien, yo también te quiero, padre- dije antes de cortar la línea de mi lado y dejar que el celular cayerá de mi mano al sillón.
Adiós a todos nuestros planes.
Ni loco. Solo debía de pensar en como podría incluir a Marinette en la ecuación, no creía que eso le molestará a Kagami, no sería una cita, pero podría darse el espacio perfecto para pedirle salir solo nosotros dos.
En cuanto el auto se estacionó fuera de la escuela, baje rápido y corrí a la entrada, subiendo de dos en dos las escaleras. Sabía que mi lady no era de las chicas que llegaban temprano, por lo que al menos tendría oportunidad de abordarla cuando llegará. Al menos esa era la primer oportunidad de mi plan.
Alix y Mylene, Max, Kim, Ivan, Rose y Juleka, uno a uno comenzaron a llegar mis compañeros de clases, quienes me saludaban con una sonrisa o un movimiento de manos casual. Cada minuto pasaba y ni sus luces de Marinette.
-¿Notó cierta ansiedad de tu parte, chico?- Plagg se asomó casual de la chaqueta, como si estuviera espiando el perímetro- Si te sirve de algo, no siento a Tikki cerca, por lo que tu chica no anda por aquí.
Iba a replicarle, justo cuando un chiflido prologado me llevó a levantar la vista y que mi kwami se escondiera. Nino y Alya venían caminando muy cerca uno y del otro, y fue la última quien hizo aquella expresión.
- ¡Vaya, vaya! Quien lo diría, Adrien Agreste si puede verse mejor de lo normal-le lanzó un pequeño codazo a Nino para que le siguiera la corriente-¿qué opinas?¿Nuestro amigo modelo esta haciendo uso de sus mejores atributos?-
Me sonroje levemente, pero no le di el gusto a Alya de verme fraquear por sus comentarios.
-No sé de que hablas, - reí para restarle importancia al asunto- solo estoy probando estilos, ya sabes, dándole una oportunidad a cosas nuevas y todo eso.
-aja...- no dijo nada más, mientras Nino se paraba a mi lado, ella continuaba su camino al salón de clases- como sea, los veo luego, chicos.
-Adiós- dijimos mi mejor amigo y yo, mientras observábamos a nuestra quisquillosa compañera irse. Solo cuando estuve seguro de que ni ella ni otras personas nos escucharían, me voltee para encarar a ese lengua floja que tenía enfrente.
-¡Tú!- dije señalando con mi dedo- me debes una explicación y rápido.
-¿quien? ¿yo?- al principio puso sus manos frente a su cuerpo, de una manera defensiva, pero cuando no quiso mirarme a los ojos, supe que todas mis sospechas de la cita del cine eran ciertas- no sé de que me hablas...
-No me vengas con eso si es más que obvio lo que hiciste ¿qué, exactamente, le dijiste a Alya sobre mi?-entrecerré mis ojos, en un intento de parecer intimidante.
-Jamás te traicionaría de esa manera ¿lo sabes, verdad?.
Sin embargo,ella sabe algo.
-¿Entonces, porque parecía que ella sabía más de lo que debería?, habla ahora o iré y le confesaré a Alya algunas cosas interesantes sobre ti.-Eso era jugar bajo, pero quería la verdad.
-Vamos bro, fue algo que no planee, solo que cuando tú y Marinette se encontraron, ella se dio cuenta de que no estabas del todo contento al verla con Natanael... así que puede que hiciera un comentario para sacarme algo de información y puede que, accidentalmente y por los nervios haya dicho que a ningún chico le gustaba ver a la chica que le gusta salir con otro. Por favor, no vayas a decirle nada.
Habló tan rápido que creí por un momento que había escuchado mal, pero cuando vi que ya me podía ver a la cara, con un rostro de arrepentimiento genuino, supe que era verdad lo que decía.
-¡NINO!- fue un grito entre dientes, para no llamar más la atención de nuestros compañeros de clases que llegaban y se nos quedaban mirando, algo extrañados de nuestra presencia en la puerta del colegio. -¿Ahora que voy a hacer?
O bien podemos aprovecharlo a nuestro favor, o decir adiós a nuestra hermosa historia de amor con la mujer de nuestras vidas.
-Bro, sé que estuvo mal, demonios me arrepentí al segundo que me di cuenta que había dejado escapar esas palabras de mi boca, ¿de acuerdo?. Solo no pude evitar mencionarlo y ella de inmediato tuvo esa mirada brilllante, creo que fue como activar una pesada maquina de engranajes que comenzó a conjurar planes e ideas. No me preguntes relacionadas a que, pero hasta donde pude ver, ella no parece tener intenciones de decirle nada a Marinette, y tampoco creo que le desagrade la idea de que te interese su mejor amiga.
-Nino, ese no es el problema, el problema es que a este paso, todos sabrán quien me gusta excepto la chica que me realmente debería saberlo en primer lugar.
¿Y de quien es la culpa?
-Bro, fui un descuidado, pero los nervios me traicionaron, luego de eso Alya me trató con tanta familiaridad que... ya se que metí la pata, y te prometo que haré cualquier cosa para compensarlo, esa salida fue muy importante para mi y no quiero ser el único que haya pasado una buena tarde. Por favor, confía en mi.- su expresión parecía realmente mortificada y aunque quisiera, no podía estar enojado con él de manera indefinida, era mi mejor amigo después de todo.
-Ya no importa mucho Nino, solo intenta no decirle todo de mi, porque hasta donde recuerdo, el plan no era convertirte en su principal informante respecto a mis sentimientos, por favor.- necesitaba tiempo para poder tener el acercamiento adecuado con Marinette antes de que fuera tarde y otra persona le dijera algo que solo me correspondía a mi.
-Te prometo que no dejaré salir nada más de mi boca, eres mi hermano- me alzó su puño, una pequeña ofrenda de paz para todo esto y yo... bueno simplemente no podía estar enojado con él, si hubiera estado en su lugar probablemente hubiera dejado salir algunas pequeñas confesiones de sus sentimientos por Alya.
- Gracias- fue lo último que se me ocurrió decir mientras veía como otros compañeros y compañeras entraban por las escaleras, todos revisando su celular o platicando entre ellos. Pero ninguno era ella, Nino de inmediato se dio cuenta de que mis ojos la buscaban y solo ocultó una sonrisa cómplice mientras señalaba hacia dentro de la escuela.
-Voy a revisar algunas cosas con Max, te dejo- me dio una palmada en la espalda antes de entrar y dejarme solo. Pensé que al menos así tendría una oportunidad para abordarla, pero hable demasiado pronto.
-Andrichuuuuuuuu!- solo había un persona que tenía la capacidad de alargar tanto mi nombre, e incluso agregar sonidos que no tenía.
-Buenos días Chlo...- ni siquiera pude terminar su nombre cuando sentí como abrazaba con fuerza mi cuello y se colgaba sin ninguna contemplación, lo único que pude hacer fue mantener la fuerza en las piernas para no perder el equilibrio y quedar en el suelo.
-¡oh Adrichuuuu! ¿Por qué lo hiciste?- su voz era algo chillona, ese tono ligeramente lastimero y soso que usaba siempre que trataba de demostrar su sufrimiento- Si no tenías modelo, yo pude haber ido a apoyarte en esa importante sesión de fotos, en lugar de la sosa de Dupain Cheng, ¿por qué no me hablaste a mi primero?-
-Chloe ¿cómo supiste de la sesión?- Enserio estaba sorprendido de ello.
-Obvio, mi mamá estaba enterada de cada sesión que hacen con la marca Gabriel Agreste y en nuestra última videollamada me comentó que la modelo que saldría contigo sería la diseñadora del bombín. - el reproche lo terminó con una mueca que más que parecerme adorable, me hizo sentir incómodo en extremo- ¿por qué no me pediste a mi que saliera contigo en las fotos?
-Chloe, lo siento. mi padre eligió la temática y decidió de último momento que sería con dos modelos en lugar de ser solo yo.- No estaba mintiendo, al final de día esas decisiones no me correspondían a mi y por una vez me sentía agradecido- Mi padre insistió que la diseñadora del bombín estuviera presente en la sesión y cuando el talento seleccionado no pudo asistir, él propuso que Marinette nos apoyará. Todo fue muy rápido... ni siquiera- No pude decir nada más porque en ese momento, al pie de la escalera, mi dulce chica estaba contemplando la escena, con su mano aferrada a la asa de su mochila. ¿Cuánto tiempo llevaba contemplando como Chloe estaba colgada de mi cuello y yo no había hecho nada por alejarla?
- Tienes razón Adrichuuu... tú nunca invitarías a Dupain Cheng a ese tipo de actividades.- esto lo dijo un poco más alto, con la clara intención de que ella lo escuchará todo- pero claro que el Sr. Agreste haría ese tipo de acciones, a él siempre le ha gustado ser caritativo y bondadoso... hasta con los más necesitados.
Marinette subió las escaleras, sin demostrar si las palabras de mi amiga de la infancia le afectaban o no. Y yo en el acto trate de alejarme de ella, aunque lo único que conseguí fue reforzar su agarre.
-Chloe, por favor- no quería ser grosero, tampoco brusco, pero en este momento tampoco podía ser el amable chico que trataba de encaminar a su amiga por el lado adecuado.- deberías...
-¿Decirle a Dupain Cheng cuál es su lugar? Lo hago todos los días Adrichuuu, pero ella parece no notarlo- justo cuando estaba frente a ella, dio énfasis a sus palabras- Recuérdalo Marinette, lo de la sesión fue algo completamente aislado, no te emociones ni te hagas ilusiones en que volverá a pasar, eso sería completamente ridículo.
-No tanto como tú en estos momento, Chloe- dije de manera tajante, logrando finalmente soltarme de su agarre- te he dicho mil veces que no deberías ser grosera, ahora discúlpate con Marinette. - lo dije más como una orden que como una petición, cosa que hizo que tanto ella como la chica de coletas se quedarán quietas en su lugar, completamente anonadas ante el acto.
-¿Qué?- chilló indignada, con sus mejillas encendiéndose de un rojo fuerte, que se acentuaba con los colores amarillos de su ropa usual- ¿no puedes estar hablando enserio Adrichuuuu?- creo que estaba a punto de comenzar a patalear el suelo y Marinette también notó esa posición tan particular.
-Lo digo enserio Chloe, Marinette es...- la mujer de mi vida, la futura madre de mis hijos, la dueña de mi corazón y fantasías- alguien muy importante para mi y no voy a tolerar que sigas tratando de humillarla con ese tipo de comentarios. Si estas molesta con que ella haya ido a la sesión y fuera participé de ella, con gusto le pasaré el mensaje a mi padre y puedas tener una cita con él para hablar sobre sus elecciones. Pero Marinette no tiene ninguna responsabilidad en ello y por lo tanto, no puede ser el objeto de ese tipo de comentarios.
-¡ADRICHUUUU! Tú nunca me habías hablado así- ahora estaba frustada. lo notaba en su labio fruncido y el brillo acuoso de sus ojos- esto es rídículo, totalmente ridículo- Se volteó para tratar de decir algo, pero realmente nada salió de sus labios, por lo que, furibunda, se fue dando zapatazos hacia una el patio del colegio.
Finalmente, nos quedamos Marinette y yo, junto con un incómodo silencio por no saber que decir. Ella no parecía particularmente a gusto estar conmigo, mantenía ligeramente inclinada y baja la mirada, así como las manos fuertemente aferradas a las correas de su mochila.
Vamos hombre, este es el momento que tanto estabas esperando, no es tiempo de ser cobarde o cohibido.
-Buenos días Mar...-Ni siquiera tuve tiempo de acabar de decir su nombre, la maldita campaña de las clases comenzó a sonar estrepitosamente, anunciando el inicio de estas.
Con un demonio, lo que nos faltaba.
-yo... creo que voy a entrar- se movió ligeramente para caminar sin tener que acercarse a mi. El hecho de que no insinuará que debíamos ir juntos al salón fue algo que me confundió un poco, pero lo deje pasar. Una parte de mi deseaba de mi, probablemente la más loca, quería correr hacía ella, tomarla del brazo para girarla delicadamente y plantar un beso en sus rosados labios, pedirle que no malinterpretará las cosas, que por nada del mundo hubiera deseado que otra chica fuera mi compañera en la sesión y que, si por mi fuera, a partir de ese momento, sería la única mujer que estaría a mi lado.
Pero claramente, no podemos hacer eso si queremos conseguir un buen progreso, así que abstengámonos de hacer locuras y por una vez, hagamos lo que planeamos hacer.
Reprimiendo mis ganas de ir detrás de ella, comencé a tomar un paso rápido antes de la última campanada para llegar a tiempo a clases. En el aula, todos ya se encontraban en su sitio, Chloe parecía más impaciente de lo normal mientras que Sabrina trataba por todos los medios de quitarle el mal humor. Nino estaba en su sitio, de espaldas a mi hablando de manera amena con Alya, mientras Marinette llegaba y se acomodaba en su sitio, muy concentrada en dejar las cosas sobre la mesa, como para mantener la mirada en alto.
Caminé a mi asiento y coloque la mochila abajo, la profesora todavía no llegaba al aula, por lo que tenía una pequeña oportunidad de hablar con Marinette, pero obviamente, mi suerte no pensaba lo mismo.
-¡OH, Adrien! ¡Es encantador tu nuevo estilo! ¿Es parte de la nueva línea de tu padre?- Lila estaba reclinada en frente a mi asiento, con una mano reclinada en la mesa y la otra tratando de alcanzar mi ropa- como siempre, el Sr. Agreste tiene un estilo impecable en cuanto a sus diseños pero...¿es igual para sus modelos?- entrecerré los ojos cuando subió ligeramente la vista para clavarla por encima de mi, incluso sin con ese tono meloso y dulce que usa con todos cuando miente, podía notar la mordacidad de sus palabras, y la receptora de estas- Estoy segura que fue algo de último minuto, y que tu padre toma elecciones particulares para situaciones desesperadas. - Su tono no era alto, pero si lo suficiente para que Marinette escuchará, lo que claramente era su intensión- Si me lo hubiera pedido, con mucho gusto habría cancelado mi viaje a Italia para apoyarles y...- la corté antes de que siguiera con esa sarta de palabras sin sentido que no tenían otro fin que humillar.
- Agradezco que alagues el trabajo de mi padre, pero si él hubiera querido que tu fueras parte de sus modelos exclusivas, hace tiempo que te lo habría dicho, en lugar de invitarte solamente a una sesión, y de eso hace ya algún tiempo. Te aseguró, Lila, que Gabriel Agreste hace las mejores elecciones, sin importar las situaciones y qué, tanto sus diseños como sus modelos, son excepcionales.
Conseguí que su mirada cambiará de objetivo y se centrará en mi, realizando una evaluación más detallada de mi expresión seria y mi cuerpo ligeramente tenso. Quiso decir algo más, pero la señorita Bustier entró en ese momento al salón y no pudo hacer nada salvó moverse a su asiento a la parte trasera del salón. Trate de voltear mi cuerpo para ver como estaba Marinette, pero de inmediato la profesora comenzó su clase y aunque trate en varias ocasiones de voltearme para pedir algún favor o llamar su atención, no conseguí más que un ligero atisbo de su rostro o perfil. Esto no estaba saliendo como quería y el día no mejoró en lo absoluto.
Cuando fue el cambio de hora para el laboratorio, Marinette se mantuvo todo el tiempo con Alya. Durante el descanso, trate de acercarme a ella, pero si no estaba con Rose y Juleka, estaba con Max y Kim, e incluso el odioso del tomate tuvo el descaro de acercarse y acaparar su atención, mostrándole una libreta en la que se veían muy concentrados.
- Demonios- dije mirando desde las escaleras, con Nino siguiendo la dirección de mi vista y entendiendo de inmediato el porqué de mi mal humor.
-¿No has hablado con ella, cierto?.
- En la mañana Chloe llegó antes que ella, no fue amable y la pare en seco, pero antes de darle los buenos días, ella entró y no tuve tiempo de decir nada. He pensado como acercarme a ella durante todo el día, pero no parece que hoy todos decidieron estar con ella ¿por qué de repente parece que todos quieren estar siempre con ella?.
- Vamos Bro, no es diferente de otros días. Aunque no lo parezca, Marinette siempre ha sido amable y servicial al momento de repartir su tiempo con la gente que aprecia y quiere, no puedes echarle la culpa de tener una personalidad altruista.- se paró a pensar un momento y luego añadió- desde luego, no sabes su agenda, pero según me ha contado Alya, Marinette esta trabajando con Juleka y Rose para nuevas camisetas y accesorios de su banda, además de que Max le ha pedido apoyo para probar un nuevo juego de realidad aumentada y Kim quiere que le ayude el fin de semana que viene a él y a Odine para ver si pueden mejorar su tiempo de nado.
Heroína, diseñadora, amiga incondicional, hija y estudiante ¿En que momento descansa nuestra niña?
-¿Y el to...- por un momento casi me equivoco al referirme a mi compañero, pero por fortuna rectifique en el camino- Natanael?¿Por qué parece que últimamente quiere pasar cada tiempo que pueda con ella?
-¡Oh!- Nino se rascó la nuca, claramente nervioso ante el tema- Bien, quizás ya lo sospechabas, pero esta claro que Natanael ha estado flechado por Marinette desde hace un tiempo y ahora parece que ha decidido buscar una oportunidad con ella, al menos eso es lo que concluyó Alya. Se atrevió a pedirle una cita al cine, luego lo de los materiales de arte y me parece que hay una propuesta latente para que lo apoye en un proyecto que tienen en su clase de arte, aunque no hasta donde me comentó Alya, Marinette se ofreció a darle su opinión y nada más, así que por el momento, no debes preocuparte por eso. Todo eso es una gran cambio comportamiento de su parte y uno no cambia así de la noche a la mañana, así que, al menos sabemos cual es tirada en este momento.- Parecía muy satisfecho con la deducción y sospechaba que eso se debía a quien había armado ese rompecabezas. Al menos algo bueno salia de todo este embrollo, que era la posibilidad de que mi amigo tuviera una oportunidad con la chica que le gustaba.
Y si obtenemos información confiable y de primera fuente durante el proceso, quizás hasta vale la pena que nuestro amigo sea un poco boca floja. ¿no?
-Parece que Alya y tú han caminado mucho desde el viernes ¿han estado intercambiando mensajes, llamadas o algo así?- pique un poco para cambiar de tema y dejar descansar a mi cabeza, antes de que me empezara a doler por tener tanto tiempo el ceño fruncido en dirección a el tomate y mi princesa. aunque me costará mucho dejar de ver su angelical rostro.
-¿Quien, yo?- Sus nervios y rostro me indicaban claramente que lo había atrapado con las manos en la masa, por lo que solo atinó a encogerse de hombros, aceptando el cargo- bueno, puede que después del viernes me haya animado a mandarle un mensaje diciéndole lo mucho que me divertí y puede que luego de eso, hemos estado conversando todo el fin, pero no me hago esperanzas ni falsas ilusiones, un par de mensajes no indican nada. Es decir, no sé si le gusto realmente o solo me ve como un buen amigo, eso es lo que más me inquieta, si te soy franco.
Entre más hablaba, su cuerpo parecía decaer un poco, asimilando sus últimas reflexiones con desánimo. De alguna manera lo podía entender, es decir, en algunas ocasiones yo mismo había pensado que quizás, Marinette solo me veía como un buen amigo y al final, ni los mejores planes románticos cambiarían esa percepción. Ambos estábamos en el barco de la incertidumbre, por lo que, lo único que podíamos hacer, era ofrecer apoyo moral mutuo mientras cada quien asumía el control de su propia historia. Le puso una mano en el hombro, a modo de apoyo, y dije:
-Bueno, no sabremos nada más de ellas si nos pasamos la vida contando las cosas que nos pasan en lugar de buscar nuevas oportunidades.
Volteó a sonreírme, asintiendo y pasándome la mano por los hombros:
-Tienes razón, mejor vayamos a terminar de almorzar y si quieres puedo ayudarte para pensar en una forma para que puedas hablar con ella antes de que acabe el día.
Y aunque ideamos varios planes, no pude acercarme a ella en absoluto durante las clases, lo cual solo empeoró un poco más mi mal humor. Nuestra última clase era distinta, ella se encontraba en el salón de artes mientras yo me encontraba en la biblioteca, realizando una investigación para la clase de ciencias. Nino estaba conmigo, aunque podía ver como de reojo buscaba con la mirada a Alya, quien estaba en el club de periodismo de la escuela y se encontraba en la zona de computadoras realizando una actualización de su blog y preparando su nota para la siguiente edición del periódico escolar.
-¿Qué tal los proyectos escolares?- mencionó de repente mi amigo, como si entendiera de que estaba hablando.
-¿De que hablas, Nino?-seguía concentrado leyendo y haciendo anotaciones sobre el tema relacionado a las clasificaciones de seres vivos.
-Según recuerdo, antes de los exámenes parciales los profesores siempre dejan proyectos escolares, aunque la mayoría arma los equipos de trabajo, tengo entendido que la Srita. Bustier permite que los alumnos elijan con quien quieren colaborar. Si bien, puede ser entr personas, también existe una gran posibilidad de que se realice en parejas.
Deje la pluma en la mesa y de repente Nino tenía toda mi atención.
-¿Crees que ella quiera hacer pareja conmigo?
-Amigo, podemos hacer que ella tenga que hacer pareja contigo. ¿No lo entiendes? Por lo regular todos trabajan con las personas que están sentadas a sus lados. Entonces sabemos con quien va a trabajar cada quien. Ahora, tu y yo podríamos trabajar, pero si tu solicitas trabajar con Marinette, yo puedo ofrecerle para trabajar con Alya y...- en ese mismo instante me salió una pequeña risa.
Nino, no pierdes el tiempo.
-¿Qué es tan gracioso? - la cara de mi bro se notaba algo confundida.
-Simple, dices que es por mi bien, pero algo me dice que también te motiva el hecho de realizar un movimiento con Alya ¿no?.- Su rubor y que desviará el rostro me dijo todo. La campana de la salida sonó, la última oportunidad de abordar a mi ángel. Comencé a acomodar mis cosas en la mochila y a levantarme de mi sitio de estudio lo más rápido posible, mientras otros apenas se daban cuenta de la hora.
-¿A dónde vas?
-Quiero estar en la salida antes de que Marinette.
-Okay, buena suerte bro.
Camine tan rápido como pude, sin llegar a correr o llamar mucho la atención, salí de la biblioteca y baje las escaleras, saltando incluso los últimos peldaños. Apenas comenzaban a salir mis compañeros de sus clases, algunos caminando tranquilamente hacia los casilleros y otros tantos parándose a saludar o hablar un poco más con sus amigos antes de salir. Esquive a la mayoría y de algunos pocos me despedí de manera casual antes de plantarme en la puerta de salida. Conté los segundos hasta que observé a los primeros chicos que estaban en la clase de artes saliendo del salón.
Apenas y se alcanzaban a distinguir, pero jamás podría confundir a mi niña.
Bueno, en teoría lo hiciste durante bastante tiempo, hasta que tu cabeza de chorlito, viste la luz que amablemente puse a tu alcance y viste la verdad de quien era.
Estaba pensando seriamente en hablar con Nathalie acerca de asistir a un psicólogo para ver si el diagnosticaba una razón aceptable para que pudiera escuchar a mi voz interna de manera tan frecuente, pero lo deje para lo último en la lista cuando vi que Marinette bajaba las escaleras y atravesaba con paso ligero el patio de la escuela.
No pude esperar más, así que camine a su encuentro, mientras en la distancia escuchaba un auto estacionarse. Probablemente mi chófer, pero podía esperarme un minuto o dos.
-¡Marinette!- salude de manera casual para llamar su atención, pero enseguida supe que esa no debieron ser las palabras que debía haber usado, dado que de inmediato se congeló en su sitio vi como su cuerpo se puso ligeramente tensó. Me puse enfrente de ella, pero entonces mi lengua tenia problemas para poder decir palabra alguna. Ambos nos quedamos en silencio por al menos 6 segundos.
Vamos tonto, es tu oportunidad no lo arruines.
-yo...- dijimos a mismo tiempo, para luego callar, mirarnos confundidos y reírnos apenados.
-por favor, tu primero- dije, esperando que eso la alenterá un poco para hablar más conmigo.
-yo... quería disculparme por lo del la sesión de fotos...- ni siquiera me miraba a la cara, veía sus pies, como si estos fueran los más lindos e interesantes del mundo- enserio debí de rechazar la petición de tu padre, yo...
- Alto ahí- dije, porque no podría seguir escuchando más de eso, cuando no pensaba nada semejante.- no se de que tengas que disculparte, porque para mi fue la mejor sesión de fotografías que he tenido, en verdad me divertí mucho y en realidad, quería hablar contigo porque al final... bien creo que no tuve consideración y traspase una barrera, y te fuiste corriendo, no quería hacerte sentir incómoda ni nada por el estilo, solo quería...- hacerte sentir lo mismo que yo siento cuando estoy a tu lado- segura. Pensé que si sentías que estábamos nosotros dos, disfrutando del momento, sería mejor, te sentirías cómoda, pero me excedí y lo lamento. Para mi, sería un placer seguir teniendo sesiones de fotos contigo, pero entendería si no aceptarás otras invitaciones, la verdad debo de confensar que la decisión de mi padre también me tomo por sorpresa, pero no creo que se equivocará, sus elecciones siempre son las mejores.
Vi como un dulce rubor comenzó a colocarse en sus mejillas y vi mi oportunidad para lanzar la moneda:
-Sé que es algo improvisado, pero pensé que tal vez podríamos ir a ...-
-¿Adrien?- la voz me interrumpió un segundo antes de seguir con mi invitación, Marinette y yo volteamos para encontrarnos a una muy seria Kagami viendo entre uno y otro, sin entender nada de la situación y tampoco importándole poco. - Vamos tarde ¿acaso olvidaste nuestra cita?
Idiota, idiota, idiota.
Por un momento olvide por completo el compromiso que mi padre ya había previsto para mi y casi había invitado a Marinette a por un helado con André, el famoso heladero de París, pero claro, mi mala suerte hizo acto de aparición.
-Vamos Adrien, el auto nos aguarda ¿o tienes algún otro compromiso? - esto último lo dijo viendo de reojo a Marinette, un tanto indiferente, un tanto curiosa, un brillo que solo aparecía ante un desafío se vislumbraba en su mirada.
-Está bien Adrien, no quiero retrasarte más, me alegra que hayamos hablado las cosas- una pequeña sonrisa triste se asomó por sus labios mientras daba por terminada la charla y se encaminaba a la salida, pasando de largo a Kagami y a mi. -nos vemos mañana, disfruta tu cita-. se giro para despedirse y continuó su camino.
¿Por qué? ¿Por qué de todas las palabras que pudo haber usado tuvo que ser precisamente esa?
-¿Interrumpí algo? - Aunque Kagami era excelente en esgrima y otras artes, sus aptitues sociales y empatía no estaban del todo desarrolladas, lo cual, no la culpaba, después de todo, su madre se llevaba el 1er lugar en cuanto a sobre protección y disciplina. Suspiré y di media vuelta para caminar hacia la salida con mi compañía a un lado, esperando por una respuesta.
-Descuida Kagami, es algo que puedo revisar con ella mañana- después de todo no tenía la culpa de que n hubiera tenido ocasión para hablar largo y tendido con mi niña.
-Bien- con esa respuesta se dio por satisfecha y cambio el tema- espero que disfrutes de la demostración de Miyazaki-sensei, a pesar de que sus estudios están enfocados en la esgrima occidental, su familia es de las últimas que preservan el orgullo e historia de los samurais, de hecho sus antepasados son grandes samuraís, por lo que su estilo de pelea se caracteriza por un código de movimientos, golpes y reglas que están basados en este estilo de vida y...- Aunque parecía muy emocionada por contarme más acerca de su antiguo maestro particular, yo perdí toda concentración en la conversación en cuanto comencé a bajar las escaleras de la entrada de la escuela.
Justo al final, a unos cuantos pasos mi ángel sonreía alegremente mientras un chico de cabello azul y chaqueta le devolvía la sonrisa encantado. Iba en una bicicleta, pero se había bajado y ahora se ofrecía a llevarle en la canasta la mochila a Marinete mientras le decía algo que la hacía sonrojar y el se quedaba embobado mirando su rostro, como si tuviera el derecho total de hacerlo. ¿Quien demonios era ese?
-Adrien, Adrien ¿estás prestando atención?- Kagami me tocó el hombro, cuando llegamos al final a la escalera,a menos de dos metros de ellos, que estaban tan a gusto en su charla que apenas se habían dado cuenta de nuestra presencia. Tuve que alejar mi vista un instante de ellos para atender lo que sea que mi amiga quisiera.
-perdón ¿me decías?
-¿te encuentras bien?- pregunto mientras señalaba discretamente hacia mis manos, las cuales estaban hechas puños, probablemente un acto involuntario al ver la escena de ese chico y mi princesa. Estiré los dedos y me recordé que Kagami, a pesar de todo, se merecía una tarde relajada y amena.
Si, si. Sigue diciéndote eso hasta que te lo creas. Mientras yo pensaré en lo bien que lo podríamos estar pasando con Marinette si tuviéramos un poquito más de carácter para decir no. Pero mira, estamos aquí, a punto de subir a un auto con una amiga mientras un chico desconocido se roba toda su atención y sonrisas.
-¿Podemos irnos ya? -dije, mientras me esforzaba por no voltear la vista y verlo nuevamente, comiéndome el cerebro pensando quien demonios era aquel y porque tenía tanta confianza con mi niña.
-Sube, el piloto automático tiene listas las instrucciones.
-bien.
Me acomodé en el asiento mientras veía por la ventana como el chico y Marinette comenzaban a caminar a su casa, platicando uno muy cerca del otro, antes de arrancará el auto, pedí que se bajará un poco la ventana de mi lado. Mientas comenzábamos a avanzar, agudice el oído para tratar de escuchar aquello de lo que hablaban.
-¿Ayudarás con la fiesta sorpresa que estar organizando mi hermana? - escuché que preguntaba aquel chico, que por cierto tenía una voz profunda y tranquila.
-¡Claro, ya se lo prometí!
-Me da gusto, eso quiere decir que estarás más tiempo por casa ¿no? Tendré que estar más atento para evitar que te tropieces como la última vez.
-¿eh? ¿yo? ¡deja de recordarme mi torpeza!
-Bien...Ma..Ma..Marinette- dijo mientra una risa ronca salía de su pecho.
-¡Luka, para!
Fue lo último que escuché antes del que auto aumentará su velocidad y tomará una curva para incorporarse a una avenida.
¿Qué fiesta sorpresa? ¿De que hermana hablaba? ¿Que tropiezo? ¿Por qué mierda le decía Ma...Ma...Marinete? ¿Quien demonios era Luka?
Bien, pensé que esté día sería bueno, pero lo último que me imagine es que nos causará un dolor de cabeza horrible... y ni siquiera son las 4 de la tarde.
Nota de la autora
¡Sorpresa! Sigo aquí y espero que estén seguros y a salvo ante la situación que esta viviendo cada país. Tengan paciencia y cuídense, por favor. Espero poder ver sus comentarios de que se encuentran bien.
