La hija de la mujer de las nieves

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Capítulo 2:

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De las montañas más altas de Japón que siempre eran cubiertas por las blancas nieves como en los Alpes, una parte del territorio de esas montañas era un buen centro de esquí para los turistas, la otra parte era ocupada por un denso bosque se podía apreciar un hermoso paisaje invernal, las copas de los arboles cubiertos de una gruesa capa de nieve, al igual que las flores de invierno, muchos animales ya estaban invernando en sus madrigueras y cuevas a exención claro de algunos, como el de una ardillita dorada que saltaba de rama en rama sobre los arboles seguido segundos después por otra silueta mucho más grande.

La ardilla llego a hasta un lago congelado en cuya orilla descansaba una familia de zorros blancos los padres y el zorrito estaban acompañando a otro que tenía una patita lastimada, detrás de la ardilla aterrizo la silueta que la seguía, se trataba de una joven, castaña de ojos esmeraldas que vestía un hermoso kimono blanco de la más fina seda y en el cinturón también blanco con bordados de flores de cerezos.

-¿Es aquí Kero?- le pregunto a la ardilla, se empezó a acercarse a la familia de zorro examinando la herida del pequeño –Si pobrecito con que fue que te hiciste eso, no parece una herida causada por algún animal, no te preocupes igual puedo conseguir curarte.

Tomo al animal en brazos y acercar la mano en la pata lastimada toda la parte baja de la mano empezó a brillas y la herida dejo de sangra y empezaba a cerrarse.

-Bien sé que ya estas mejor, pero lo mejor será que no muevas esa pata dentro de unos días, seguro que mi madre le agradara tener a alguien a quien cuidar.

-Sakura.

Y hablando del rey de roma.

Hay llegaba tan majestuosa, mostrando un porte de reina que le gustaría tener a ella también, su cabella grisáceo largo y vestía con un kimono totalmente blanco solo que el cinturón era también blanco con un bordado de flores de clavel, se acercaba su madre a quien quería mucho. Cuando estuvo junto a ella el abrazo con un brazo, en el otro todavía tenía al zorrito.

-Hola mama.

Ella también respondió a su abrazo –Hola querida.

Se separaron para ver fijamente a los ojos y la madre volvió a hablar.

-Si mama no me ha quedado ningún animal sin alimentar.

-Esa es mi niña- de pronto la expresión de Nadeshiko se puso seria. Esto por supuesto fue visto por su hija que le pregunto un poco temblorosa.

-¿Sucede algo malo?

-Bueno Sakura… Tú ya eres mayor y tus poderes son los suficientemente fuertes para… Que sigas con la tradición

-¿Con la tradición?

Nunca te has preguntado cómo es que sobrevivimos todos estos tiempos, nunca envejecemos, y eso es porque no somos de este mundo.

-Me puedes explicar mejor de que se trata todo eso de la tradición.

-Lo hare pero no aquí, primero tenemos que llevar a este amiguito a casa y hablaremos de esto junto con tu abuela hay cosas que ella te puede explicar mejor que yo.

Se caminaron a lo más espeso del bosque adentrándose en una espesa niebla, luego esa niebla fue disipada encontrándose con una mansión de estilo oriental, de la época feudal.

Tanto la madre como la hija fueron acompañadas por la familia de zorros y la ardilla, que ahora descansaba en el hombro de la castaña, hacia una de las habitaciones que tenían apartadas para los animales heridos.

Dejo al pequeño en un cojín

Salieron de nuevo para ir a unas de las habitaciones del otro lado del salón, cuando abrieron la puerta corrediza, se encontraron con la persona que andaban buscando.

Una hermosa mujer de mediana edad, se les notaban unas pocas arrugas aquí y allá, el cabello completamente blanco y largo y con ojos azules, pero estos no eran nada expresivos eran fríos como el clima de afuera.

Levanto su vista de los libros antiguos que estaba leyendo para ver fijamente a su hija y nieta.

-Valla ya era hora de que llegaran.

Nadeshiko-Lo sentimos mucha madre, nos encontramos con un animalito herido-

Sakura –Y lo más extraño es que no parece ser una herida provocada por algún animal.

-Seguramente fue por alguna trampa humana.

-¿Una trampa humana?

-Así es los humanos suelen venir a las montañas para cazar animales y húsar su piel como abrigos para ellos.

Aunque la idea de matar a animales y usarlos como abrigos le parecía demasiado cruel, Sakura nunca había tenido la oportunidad de ver a un solo humano en toda su vida, y estábamos hablando de hace más de miles de años, cuando llego al mundo era apenas la época muy lejana en que los hombres aun trabajaban con sus propias manos, ahora por las historias que le contaban su madre, los humanos ahora tenía muchas comodidades he inventaron máquinas para ayudarles en su labor.

Y aunque Sakura tenía muchos deseos de ver ese mundo y sobre todo conocer al menos algún humano nunca había tenido una oportunidad, desde luego desde hace mucho tiempo que sabía la historia de su abuela, que se convirtió en la primera mujer de las nieves.

Una mujer que buscando a su marido, hace mucho que se fue de casería a buscar comida, pero este nunca llego, la mujer preocupada fue en su busca llevándose a su hija con ella, Nadeshiko, pero lamentablemente ninguna pudo sobrevivir al frio de la montaña, pero justo antes de morir congeladas, se le apareció un demonio diciendo que él les daría la oportunidad de seguir viviendo pero bajo ciertos riesgos, como el hecho que ahora se convertirían en espíritus de la nieve y con ciertos poderes, una vez sellado el trato, siguieron con su búsqueda, esta vez por todas partes, por todas las ideas cercanas, hasta que por fin lo encontraron con una mujer y una nueva familia con hijos, eso destrozo el corazón de May (la abuela, perdón por no decirlo antes)

Desde entonces, el espíritu de May, llevado por la venganza y la amargura, hizo un pacto con el diablo para nunca dejar este mundo y adquirir poderes de nieve para crear avalanchas y tormentas de nieve para que la gente se pierda; usa poderes para castigar a los humanos maldijo toda la montaña llevado a un invierno eterno y creando la tradición que ahora se va a explicar.

Nadeshiko, bueno ella era solo una niña cuando sucedió todo, pero le guardo cierto resentimiento a su padre por lo que no se opuso a hacer la tradición, hasta que conoció a Fuguitaka, cuando lo vio se enamora a primera vista de el por eso no dudo en convertirse en humana (eso también se explicara luego) y vivir felizmente al lado de su amado y junto a sus hijos, aunque su madre su puso furiosa, hasta el día en que a él se le ocurrió contarle de su aparición como espíritu que tuvo que desaparecer de su lado y solo viendo a la distancia, a él y a sus hijos envejecer hacer su vida y morir, teniendo como único consuelo y recuerdo de su vida como humana a su hija menor.

Sakura, bueno ella era un caso aparte, su madre y abuela discutieron y quedaron que para evitar que se repitiera la misma historia, Sakura tenía prohibido pasar de los límites de la montaña, y tiene prohibido salir de casa cuando lleguen los humanos de visita, por lo que la chica nunca había visto un humano en toda su vida, pero lo que si le gustaba hacer era ocuparse de los animales heridos que no invernaban, por supuesto que con su presencia la montaña era siempre cubierta por el invierno eterno por lo que no había muchos a animales a los que cuidar, por eso otros de sus pasatiempos eran leer los pocos libro viejos que se encontraban en su casa, pero como pueden ver todo esto no es suficientes para una joven que no ha visto más que nieve toda su vida y que vive en la ignorancia de la existencia de otros colores en el mundo.

-No podríamos hablar con ellos y decirles que dejen de hacer eso, es horrible.

May –no seas tonta chica nosotras no hablamos con los humanos

-¿Entonces?

-Si los humanos supieran de nuestra existencia ya nunca vendrían aquí y nunca tendremos con que alimentarnos.

-¿Alimentarse? ¿De qué hablan?

May-Lo que queríamos hablarte es de lo que se trata la tradición, como sabrás somos espíritus de la nieve, a pesar de que somos inmortales, necesitamos un sustento para recuperar nuestros poderes es decir, recargarnos, ahí es donde la presencia de los humanos en esta montaña ayuda mucho.

-¿Hum?

-El alma de los humanos, especialmente de los jóvenes, contienen una energía vital poderosa, en conclusión, nos alimentamos con el alma de los humanos, son nuestra fuente de vida.

-Pero… Pero eso se escucha demasiado cruel.

-No digas tonterías muchachita, lo humanos son solo contenedores de energía son nuestro alimento.

-Los humanos no nos han hecho nada para hacerles eso.

Existen y para mí eso es más que suficientes, así como algunos animales de los que tantas cuidas matan a otros para sobrevivir, nosotras hacemos lo mismo

-Pero aun así.

-Te estoy diciendo que así son las cosas y así se quedaran, tarde o temprano tú también harás lo mismo, lo quieras o no.

-¿Y por qué hasta ahora me cuentan eso?

Nadeshiko hablo por primera vez desde que comenzó la conversación-No tenía caso que te lo dijéramos antes, tus poderes hasta ahora se estaban desarrollando, no serias capas de alimentarte tu solo, nunca lo notaste pero todo este tiempo te has alimentado de la energía que compartíamos contigo.

May-Pero ya eres lo suficientemente mayorcita para eso, es hora de que aprendas como se hace, para que tengas tus poderes a un nivel adecuado por mucho tiempo debes alimentarte de por lo menos dos almas por año.

-¿estraes almas?- exclamo horrorizada.

-Si afortunadamente nosotras contamos con mucho más que eso, cada año viene un grupo considerable de humanos a practicar eso que llaman esquí, todo lo que tenemos que hacer es crear una tormenta para hacerlos perderse, después el resto cree que murieron congelados, los humanos son tan ingenuos.

Sakura ya no dijo nada, ni su abuela ni su madre tenía idea de lo que pasaba por su cabeza, pero esta primera esperaba que meditara todo lo que acababa de decir y aceptara su destino sin chistar, no toleraría una actitud rebelde como la que sufrió con su hija.

La madre en cambio solo rogaba que esto no le afectara mucho, conocía muy bien a su hija, al igual que ella era un espíritu libre y generoso, entendía por lo que estaba pasando, antes a ella no le importaba si acababa con la vida de cientos de hombres, pero después de conocer Fuguitaka… Aunque no pudiera evitar alimentarse, desde el día en que se separó de su lado, ha tenido más consideración con aquellos que exterminaba, por lo que solo se alimentaba de un alma al año, dos como máximo cuando necesitaba más energía para pasarelas a su hija.

Sakura se levantó y empezó a caminar hacia la puerta

-Me voy a dar un paseo.

No escucho quejas por parte de ninguna de las dos, decidió salir de la mansión seguida de su mejor y único amigo inseparable ardilla Kero.

Fue hasta unas colinas nevadas, su lugar favorito para pensar y contemplar el paisaje, que siempre es el mismo en todos lados; a donde quiera que fuera solo viera nieve, nieve y más nieve, a veces se preguntaba si todo era igual.

-Sakura.

Oyó la inconfundible voz de su madre, pero no se molestó en voltear a verla, en cambio sí sintió como ella se sentaba junto a ella recogiendo sus piernas y rodeándolas con sus brazos.

-¿Cómo te sientes?

-No sé cómo sentirme.

-Bueno se lo duro que debe ser para ti todo esto.

-No quiero hacerlo, es que simplemente no me veo haciendo eso que dicen.

-tienes que hacerlo hija, es tu base de alimentación.

-¿Cómo consigues hacerlo con tanta clama? ¿Sn Sentir ningún remordimiento? Mírame la sola idea ya me causa eso.

-Te puedo asegurar que para mí tampoco no es fácil Sakura si fuera por mí nunca me alimentaria de esa forma, pero si no lo hacía, moriría y además de causarte mucha tristeza, estaba segura de que tu abuela seria de lo más estricta contigo y te volverías como ella.

-¿En serio que les guarda tanto rencor a los humanos?

-Sí, si yo no estuviera aquí seguramente te diría lo que piensa de tu padre, que no es nada bueno y luego inventaría quien sabe cuántas mentiras para que tú también le guardaras rencor.

-Pues menos mal que has estado conmigo y que sé muy bien qué clase de personas eran mi padre y mis hermanos.

-Eran los mejores, como me hubiera gustado que crecieras con ellos.

-¿Y porque no fue así? Siempre he tenido esa duda, porque de entro todo mis hermanos y hermanas solo me llevaste a mi ¿Por qué no algún otro? –Eso es un poco más complicado de explicar, que prefiero explicártelo luego, ahora lo que me importa saber es, ¿Qué piensas hacer ahora?

-Creo que primero tengo que conocer mejor a lo que me estoy enfrentando.

-¿A lo que te estas enfrentando?- pregunto extrañada, pero luego de meditar mejor sus palabras, sus ojos demostraron sorpresa y algo de temor –Hija no pensaras en…-

-Exacto- Se puso de pie –Voy a ir a ver a los humanos.

-Hay Sakura, eso es muy arriesgado te podrían descubrir.

-Te prometo que iré con mucho cuidado.

-Sakura hace tiempo que tu abuela prohibió terminante mente que saliéramos de los límites del bosque y no tener ningún contacto con los humanos más que cuando vamos a cazar.

-Pero quiero, no, necesito verlos, por favor mama, tengo que conocerlos, tengo que ver como son, necesito ver nuevas caras, estoy cansada de esto, no te estoy diciendo que los valla a tener de amigos, pero al menos quiero ver como son y qué clase de costumbres llevan ahora.

-¿Y no te bastaba con las historia de las que yo te contaba?

-Sabes que no es lo mismo, quiere verlas así sea de lejos, te lo ruego.

Nadeshiko suspiro resinada, rogaba que lo que está a punto de hacer no traiga grandes consecuencias.

-El mejor lugar para ver a los humanos es en los límites del bosque sin separarte de los árboles, en esa dirección- señalo –hay una construcción que los humanos llaman hoteles o algo así, y ahí hay muchos, si te escondes entre los arboles podrás verlos sin problemas.

Lo que Nadeshiko obtuvo de respuesta fue a Sakura rodear su cuerpo con sus brazos.

-Gracias.

-Ten mucho cuidado-

-Lo tendré lo prometo, ven Kero.

Siguieron las instrucciones de su madre, fue a aquella parte del bosque; al principio no noto nada nuevo, solo árboles y nieve, hasta que vio que la zona del bosque en la que nunca había estado, había nieve y algunos árboles, por supuesto, pero una de las cosas que realmente le llamo la atención fueron las hermosas y empinadas montañas pero lo que de verdad la dejo impresionada y con la boca abierta fue esa enorme y hermosa construcción, no se parecía en nada a la casa en la que vivía con su abuela y su madre, esta era rectangular por lo que dedujo que no se trataba de una montaña, debía ser eso que su madre le describió como edificio, tal vez ahí es donde vivían los humanos.

Tuvo la intención de acercarse más pero recordó la promesa que le había hecho a su madre, así que decidió esperar entre los arboles esperar a que tuviera suerte en ver uno.

Por suerte para ella no tuvo que esperar mucho antes de que apareciera algo, era un nuevo artefacto extraño de los humanos que jamás había visto, era de un material duro que dudaba que se tratara de una piedra o de una carrosa que se movía con cuatro ruedas y que además era un color que jamás vio y desconocía de su existencia (auto); y le seguían dos más. Del lado posterior de esa cosa se abrió y salió lo que sería el primer ser humano que veía en su vida.

Su asombro fue mayor porque era la primera vez que veía a un hombre.

Este era alto y muy mayor, parecía un sujeto muy simpático y agradable.

Luego este fue al lado posterior para abrir una segunda puerta y de ahí también vio salir a un segundo hombre.

Se quedó impresionada de que, cuando fue a ese lugar creía que se encontraría con que los humanos eran diferente, ahora que se daba cuenta que la imagen que se había hecho de los humanos toda su vida no estaban ni cerca de la realidad, esperaban que fueran hombres horribles y que era por eso que su madre no quería que los conociera, pero lo que vio en ese hombre no era nada de eso.

Era bien parecido, muy apuesto de rostro y a pesar de que estaba todo abrigado con esa ropa extraña que seguro le debería dar mucha incomunica, ¿acaso los humanos eran tontos? ¿Por qué se ponen esa ropa tan abrigada, que no se dan cuenta de que también era incomodo?

En fin ese sujeto que ahora veía, además de ser bien parecido, tenía el cabello castaño oscuro y con ojos ámbar y tenía un bulto envuelto con mantas rosas entre sus brazos.

De la otra cosa andante de otras salieron una pareja de un hombre y una mujer. También con esta última se emocionó, era la primera mujer que conocía además de su madre y abuela y se dio cuenta mejor de la diferencia que hay entre un hombre y una mujer.

En el mismo coche de donde salió la pareja salió el ser más hermoso que haya visto en su vida.

Era un hombre impactantemente hermoso, su piel era blanca como la nieve, cabello grisáceo como cenizas y ojos miel y brillante como la escarcha de la nieve.

Su corazón dio un brinco de emoción y… ¿Por qué de repente empezó a sentir al mismo latiendo a gran velocidad y una felicidad al imaginarse rodeada en los brazos de ese chico de cabello grisáceo? quedo interrumpido, del mismo auto de donde salió el joven de cabello castaño vio salir a una personita en miniatura, ese es lo que se veía conocer como un niño humano, también iba con demasiada ropa para su propio gusto. Noto enseguida el gran parecido que tenía con ese hombre por poseer el mismo tono de cabello y los mismos ojos, casi juraría que era una mini copia suya, pero era más que adorable y tierno, supuso enseguida que se trataba de su hijo.

El niño, de tal vez cinco años, apenas salió del asunto se puso a correr todo entusiasmado en la nieve bajo la atenta mirada de los adultos y de la suya, tenía que admitir que no quería que el pequeño se lastimara.

El niño comenzó a rodar en la nieve y hacer bolas para arrojarlas al tronco de los arboles cerca de donde estaba ella, el niño comenzó a acercarse demasiado al bosque, tanto que temía que la encontrar, pero estaba un poco tranquila porque eso sería difícil estando escondida entre las ramas y su atuendo le proporcionaba un buen camuflaje.

El niño era muy vivo y alegre que le entraron el enorme deseo de unirse a él en su juego.

-¿No te parecen los humanos algo espectacular Kero?- le pregunto a su amigo ardilla, lo vio comiéndose un bellota a unos ramas más apartadas de ella.

Una gota resbalo por la nuca al ver que no le prestaba la más mínima atención a nada mientras comía.

-Hay Kero eres todo un caso.

Vio como de repente a su amigo se le caía la bellota, cayendo y rodando hasta los pies del niño, este la vio y la levanto extrañado preguntándose de donde vino, camino con la mirada alzada se acercó a su árbol, ya estaba temiendo de que la descubriría pero Kero otra vez la salvo se bajó del árbol con gran velocidad para ubicarse frente al niño desviando su atención.

-Hola amiguito ¿Esto es tuyo?- LE señalo la bellota para después extenderla a su amigo- Ten no la vuelvas a perder Adiós- se despidió mientras veía a Kero subir al árbol, al lado del suyo.

-Ian ven aquí no te alejes mucho- escucho llamar al hombre castaño que no se había movido de su lugar.

-Si papa ya voy.

Mientras lo veía correr al encuentro de los adultos, Sakura sintió otra vez como el corazón le palpitaba con fuerza pero esta vez, a diferencia con el hombre peli gris, el corazón le palpitaba de ternura, ese niño llamado Ian se veía que era un encanto, seria lindo convivir con él.

Definitivamente tenía que volver, porque deseaba saber más de los humano no solo de los humano en general quería saber todo lo posible de esos humanos.

****** Varios días después*****

Ya una semana habían llegado y todo los días sin falta la castaña, siempre con la compañía de Kero, iba a visitarlos, siempre escondida tras los árboles o sobre ellos, esos días pudo conocer a los humanos mejor de lo que pensó, ya averiguo hasta los nombres, supo que la joven de cabello negro como la noche y brillantes ojos azules, el brillo de sus ojos le recordaba mucho al de los rayos del sol reflejados atravesó del hielo, se llamaba Tomoyo y era muy dulce y amable.

El sujeto que siempre esta con ella o la mayoría del tiempo se llamaba Eriol y era muy divertido.

El hombre que la parecer es el padre de Ian se llamaban Shaoran, no lo concia mucho porque casi nunca sale de la construcción de piedra, rara vez sale para jugar con su hijo.

También descubrió que el bulto que este llevaba en sus brazos el otro día era una humana aún más pequeña y adorable, era una bebe muy hermosa, también era hija de Shaoran.

Ian en cambio es un niño muy encantador siempre se le veía corriendo por el lugar lleno de energía, casi siempre experimenta un temor irracional ante la idea de que se callera y se lastimara, tenía el enorme deseo de unirse a él en sus juegos y no parar nunca, Ian también era tan lindo que daban ganas de abrazarlo y no soltarlo más.

Pero hay otro humano que se ganaba toda su atención era el chico de cabello grisáceo con cristales en sus ojos… Se llamaba Yukito.

Era dulce, amable, bondadoso y más, había tenido la oportunidad de conocerlo mejor siempre que salía ya sea para platicar fuera con Shaoran o con los demás, siempre mostraba una hermosa sonrisa, cada vez que lo veía tenía enormes deseos de estar con él y ser la causante de más sonrisas, tal vez se estaba precipitando al lugar a esa conclusión pero creo que se había enamorado de Yukito… Y quería estar con él.

Sabía que no sería bueno que se apareciera sin más y con ese aspecto seguro lo espantaría cuando supiera quien era en realidad. Pensaba en eso mientras caminaba de vuelta a casa.

No había problema por su aspecto, físicamente era igual a los humanos pero tenía que buscar la forma de ocultar sus poderes… Tenía que buscar a su madre ella tenía que conocer una solución después de todo ella debía de conocer un conjuro que la convierte en humana, el mismo que seguro huso para estar con su padre, tenía que conversarla a como diera lugar solo así podía quedarse con su amado.

Ahora más ilusionada corrió entre los arboles adentrándose más en el bosque para llegar a casa a buscar a su madre pero paro en seco su carrera al encontrarse cara a cara con su abuela.

-Valla al fin apareces Sakura.

-Abuela que… Que hace por aquí.

-Eso debería preguntarlo yo, donde has estado, llevo toda la mañana buscándote.

-Solo Salí a pasear- dijo nerviosa jugando con un mechón de cabello, de ninguna manera le tenía que contar a su abuela las visitas que le hacía a los humanos, eso sin duda solo desatara su furia.

-Últimamente te ha dado por salir mucho ¿No crees?

-Supongo que tengo libertados de saber de casa.

-Supones bien.

-Ten mucho cuidado por cómo me hablas jovencita, anda vámonos, es hora de irnos- se dio la vuelta para empezar a caminar.

Sakura se quedó extrañada, pero de todos modos prefirió seguir para preguntar.

-¿A dónde vamos?

-Ya estás en edad para que empieces a buscar tu alimento.

-¿Mi alimento?

-Por supuesto todos necesitamos alimentarnos para sobrevivir.

-Pues ahora que lo pienso porque hasta ahora es que voy a empezar a buscar alimento.

-¿Aun no te has dado cuenta? Que ingenua eres niña.

Sakura fundió un poco el ceño ante el comentario tan ofensivo –No sé qué tienes ustedes en contra de los humanos.

-Eso no importa, no pienso desperdiciar mi tiempo hablando de esas basuras, lo importante ahora es que empieces alimentarte.

-¿Cómo?

Sin embargo no tuvo tiempo de escuchar su respuesta, se habían encontrado a Nadeshiko en las puertas de la casa.

-Menos mal que la encontrarte pronto.

-Si ahora lo mejor será irnos pronto.

-Esperen un momento ¿De qué va todo esto?

Nadeshiko –Pensé que tú te encargarías de contarle todo madre.

-A mí no me digas nada, no me esperaba de que esa niña fuera tan ingenua.

-Madre.

-Está bien deja que sé que se lo explique yo- May se dio la vuelta para mirar de frente a su nieta para empezar a relatarle –Sakura ya has escuchado mi historia de cómo tu madre y ya terminamos convertidas en espíritus de la nieve.

-Por el pacto que hiciste con el demonio y buscar a tu esposo.

-Muy bien, luego de que mi misión fracasa él se apareció de nuevo y nos otorgó a mi madre la cualidad de la vida eterna.

-Las convirtió en espíritus de la nieve, eso lo tengo claro.

-Pues más tarde se nos presentó de nuevo diciendo las consecuencias que conlleva todo eso

Nadeshiko prefirió intervenir siguiendo ella el relato –Somos espíritus de la nueve se supone que nunca moriremos pero aun así necesitamos consumir de la fuerza vital para manifestarnos en carne y hueso.

Sakura soltó una exclamación llevándose una mano a la boca.

May no pudo evitar reírse al ver esto – ¿En serio te sorprende?

-Es que, es que… eso me parece algo muy ruin; quitarle el alma a los humanos para sobrevivir, eso es crueldad.

Las imágenes de los rostros de las personas que lleva observando desde hace varios días le vino a la cabeza y ahora la idea la parecía aún más deplorable.

- ¿Y porque no puedo seguir como hasta ahora? Me refiero a que ¿Enserio tengo que hacer esto no podrían ustedes seguir dándole energía?

-Eres una tonta Chiquilla- dijo la mujer mayor.

-Ya no eres una niña, además alimentarte a ti consume mucha de nuestra energía contigo.

Caminaron un rato en completo silencio hasta que Sakura decidió hablar otra vez.

-Adónde vamos exactamente.

May -Te explicaremos lo que vamos hacer, es una rutina que tenemos cada año.

-Nadeshiko continuo–Vamos al punto más alto de las montañas, hay esperamos a que un humano se adentre en la montañas para desatar una tormenta y los haga perderse.

May –Y ese será el momento en que nos alimentemos de sus almas.

-Y como están seguras de que vendrá alguien (como nunca se acercan a los límites de la montaña no creo que sepan cuando hay humanos por aquí.

Nadeshiko -Lo harán, cada año vienen un grupo de humanos a practicar algo que, si no mal recuerdo se llama Esquí y siempre haya alguno que otro que se pierde por ahí.

-Bien comencemos con esto.

Por fin llegaron a la cima de la montaña donde se podría apreciar un hermoso paisaje invernal que se expande a kilómetros de distancia, las tres tenían una buena vista del lugar donde se encontraban los humanos subiendo por unas sillas extrañas que volaban hacia arriba y había otras que bajaban, estaban colgadas de una cuerda.

May -A los humanos sí que han evolucionado, antes solo subían a la montaña para buscar comida y provisiones a las otras aldeas y más de cinco terminaban perdiéndose con nuestras tormentas ahora con esos artefactos modernos milagrosamente conseguimos que se pierda humanos y eso si tenemos suerte, y ahora los humanos saben a la montaña para divertirse, que ridiculez.

-Pues a mí me parece muy divertido- opino Sakura con inocencia y lo que se gano fue una mirada de enfado de parte de su abuela.

-Bueno creo que ya fue suficiente de platicar – intervino Nadeshiko poniéndose en medio –Creo que ya es la hora de comenzar.

-De acuerdo Nadeshiko haznos tú los honores.

May se alejó unos pasos de Nadeshiko y Sakura la siguió pero con una expresión de extrañeza de lo que su madre iba hacer.

Nadeshiko, con la punta de su pie, dio un giro para dibujar un circulo que la dejaba en el medio, y sin moverse de ahí, empezó a dibujar una serie de líneas en el interior del circulo también con el pie hasta terminar de dibujar una estrella de 6 puntas, se sentó en el medio adquiriendo una pose de meditación. Y después el circulo empezó a brillar y en cada punta aparecía unas insignias japonesas estas se elevaron convirtiéndose en bola brillantes, que se le elevaban hasta perderse en el cuello, después de eso hubo una brillante explosión, las pequeñas chipas brillantes que provoco, se transformaban en copas de nieve a medida que iban cayendo al piso y con eso también vinieron unas oscuras nubes.

-Eso fue sorprendente madre.

-Deja de sorprenderte pro cualquier tontería niña- se quejó May –Esto es algo que tienes que Saber hacer, ya estás en edad para conseguir tu alimento.

-De acuerdo... Supongo… Y ¿Qué hay que hacer?

Esta vez fue Nadeshiko la que refirió intervenir –Ahora solo queda esperar que la tormenta se vuelva más fuerte luego bajaremos a esperar que alguien se haya perdido.

Las tres volvieron a esperar y conforme pasaba el tiempo la caída de nieve seguía llegando más y más fuerte hasta convertirse en una fuerte tormenta.

Muy bien por fin ha llegado el momento- dijo May mostrando una sonrisa ladeada.

Las tres bajaron de la montaña, May y Nadeshiko caminaban como si la tormenta no fuera suficiente como para entorpecer su andar, al contrario de Sakura que apenas podía mantener un paso al frente.

-¿Qué te paso? ¿Es que ni caminar en una tormenta de nieve puedes hacer bien?

-No entiendo cómo es que ustedes lo hacen pero yo no tengo fuerzas.

May –Ya veo que contigo hay que tener mucha paciencia ni modo por ahora arréglatelas como puedas.

Y continuaron su camino pero de nuevo Sakura se preguntaba como rayos sabían a donde dirigirse.

-¿Saben acaso hacia dónde vamos? Yo no consigo ver nada.

Nadeshiko –No te preocupes todo lo que tienes que hacer es concentrarte.

-¿He?

-Nosotras tampoco podemos ver nada pero sentimos la energía que se emana del calor corporal de los seres vivos, solo concéntrate en un punto.

-Bien- hizo lo que le indicaron.

-Ahora trata de buscar una fuente de calor, no te guíes por lo que vean tus ojos si no lo que ve tu cuerpo.

-Lo que ve mi cuerpo –repitió para sí hizo el mayor esfuerzo para lograr sentir algo hasta que noto algo fuera de lugar, aunque fue solo por un destello.

Volvió a concentrarse y esta vez tuvo mejor resultado, pudo ver una pequeña silueta rodeada de un aura azul y por la forma y el tamaño parecía la de un consejo buscando refugio.

-Sí, si por fin lo veo- dijo emocionada viendo a su madre ella solo se limitó a sonreírle.

Estuvieron poco tiempo caminado, con Sakura disfrutando de sus nuevo poderes, aunque claro no se podía percibir casi nada en una tormenta, sin embargo, no paso mucho tiempo para que las tres se percataron de un par de siluetas, eran muy grande para tratarse de un animal pequeño como un conejo o un zorro y muy pequeña para ser de una par de osos, eso solo podía ser…

-Humanos- Hablo Nadeshiko en voz baja.

-Ya era hora –May- Ya me estaba empezando a impacientar.

Se acercaron a esos dos sujetos descubriendo que se trataba de un par de hombres que, ya tenían mucho tiempo en la tormenta porque estaban muy débiles, pálidos y hasta sus dientes castañeaban del frio.

Ambos abrieron los ojos, mostrando su sorpresa de encontrarse, pero era mejor que no pensaran en eso solo veían a esas mujeres como sus salvadoras.

-Por… Por favor ayúdenos- dijo uno.

-No podremos resistir más este frio continuo su compañero.

Sakura dio el primer paso queriendo ayudarlo a regresar, pero su abuela adivinando sus intenciones, le levanto el brazo impidiéndole a avanzar más, le vio una mirada amenazante y la castaña supo que con eso quería decir que no se atreviera hacerlo, le hablo también en susurros.

-he esto es a la que vas hacer por el resto de tu vida, así que a partir de ahora hasta a la idea.

May y Nadeshiko hicieron el siguiente movimiento empeñando por la primera, tomo a un hombre por el mentón y acerco su boca a la suya hasta estar a solo unos pocos centímetros de tocarse los labios. Luego la mujer miro fijamente a los ojos del hombre empezaron a mostrarse con verdadero terror.

-Tu… Tu… Tu eres…- más sin embargo no pudo decir nada más cuando May con sus manos hizo que abriera más la boca y empieza a aspira algo del interior, al poco tiempo una neblina azul salió de su boca hacia la de ella y una vez que dejo de salir; la piel del hombre se empezó a endurecer y tomar un tono azulado, también los iris de sus ojos desaparecieron, Sakura se concentró otra vez y vio que el aura que tenía cuando llegaron ya no estaban, se llevó las manos a la boca de la impresión, al no ver era ahora supo que ese ya era el fin de ese humano.

El otro hombre vio con horro lo que le paso a su compañero y trato de huir pero sus piernas fallaron y cayo ahora fue el turno de su madre de hacer lo mismo, tomo la cara del hombre para acabar con él y darle el mismo fin que su compañero.

May -Bien hace mucho que no probamos almas tan jóvenes.

La castaña quedo extrañada, algo en su tono de su voz se escuchó diferente y ahora no mostraba su cara por estar oculta entre sus pelo.

-Es una lástima que no había otro humano para ti Sakura.

-Eso no importa- May por fin decidió levantar su mirada hacia Sakura sorprendiéndola mucho ya que su cara había rejuvenecido, ya no había más arrugas ahora había una piel liza y perfecta- Tarde o temprano caerá otro humano y será mejor que hagas muy bien tu trabajo, claro si es que quieres seguir viviendo –Y sin decir más se dio media vuelta para regresar.

Sakura la siguió con la mirada aun sorprendidas has que desapareció de su vista, luego se fijó en su madre pero ella no ha sufrido ninguna transformación seguía manteniéndose igual de joven y hermosa.

-Lamento enserio que hayas tenido que ver esto Sakura- hablo por fin –Me hubiera gustado que no presenciaras eso pero… tarde o tempano estará en la misma situación que nosotras.

-¿Quieres decir que este, este en mi destino?

-Lo lamento enserio.

-Yo, yo creo que necesito pensar se dio la vuelta para empezar su camino.

-LA tormenta durara un par de horas… Ya sé que eso no nos afecta en nada, pero eso no quiere decir que sea bueno que andes por ahí ¿Por qué no mejor regresas a casa?

-Tu no lo entiendes mama… Esto fue sin duda algo horripilante… No sé si yo pueda aceptar eso como mi destino.

-Vamos hablar mejor de eso cariño creo que entre más pronto lo entiendas mejor será para ti.

Regresaron a su casa sin problemas, su abuela se había encerrado en su habitación y ellas prefirieron seguir con su plática en una más apartada, se sentaron en una de los elegantes muebles.

-¿Y bien? ¿Qué es lo primero que quieres saber?

-Pues primero explícame que fue lo que acaba de pasar ¿Qué le sucedió a la abuela?

-Bien eso es algo simple. Nosotras gozamos de vida eterna pero nuestros poderes son los que tienen un límite y eso se demuestra en nuestro aspecto, la anterior apariencia de tu abuela se debía a que sus poderes eran muy débiles, no eran suficientes para hacerla rejuvenecer y eso se debe a que ella también estuvo compartiendo de su energía contigo y la última ver fue demasiado por eso con lo que sucedió ella la recargo sufriente energía.

-Pero me parece algo tan horrible, no me creo capaz de hacer algo así.

-Pero tienes que hacerlo, no solo porque lo necesitas sino que también no quisiera decirte las consecuencias

-¿Por qué yo? Mama ¿Por qué de entre todos los hijos que tuviste junto con mi padre? ¿Por qué tuve que ser yo la que se separar de él?

-Porque de entre todos mis queridos hijos solo tu naciste con nuestros poderes, a medida que iban llegando tus hermanos al mundo rezaba para que ninguno los heredaba al principio todo iba bien, aún tenía el temor que mostraran tener sus poderes conforme crecían, pero gracias a dios no fue así y cuando pensaba que mis hijos estaban azolvo de tener un destino como mi madre y mío, pero todo cambio cuando tu naciste, tu naciste muerta, el medico lo vio enseguida, pero cuando te tuve por primera vez en mis brazos lo supe, además de amarte te di algo de mi magia eso fue lo que te regreso a la vida y te volviste como nosotras, tu no serias como los otros niños, tu vida peligraría si estabas mucho tiempo sin estar en la nieve y necesitaras un bebido entrenamiento para conseguir tu alimento porque nosotras no nos alimentamos de la comida de los humanos, podemos comerla, pero no nos llenaría en absoluto –Sollozo-Pero no tuve tiempo, a tu padre se le ocurrió revelarme mi existencia como la mujer de las nieves y eso me obligo a alejarme de ellos, tenía que llevarte conmigo sería muy peligro que sin el debido entrenamiento tus poderes se saldrían de control y la gente empezaría a verte extraño, por no mencionar que tratarían de matarte, no podía permitir que pasara eso –Por fin Nadeshiko dejo salir el llanto cubriendo su casa con las manos.

Un momento después sintió los brazos de su hija rodeándola.

-Lo lamento tanto mama, ahora entiendo solo lo hiciste para protegerme.

-Me hubiera gustada haberte dejado con tus hermanos, que tuvieras una vida normal, daría lo que fuera.

-No mama, no sigas, nadie decidió que las cosas fueran de esta manera, solo el destino ahora entiendo que tu solo tratabas de protegerme todos estos años o siglos.

-¿Y qué piensas hacer ahora?

-No me voy a dar por vencida sé que existe la manera de romper esta maldición y la voy a encontrar, nos convertiremos en seres humanos,

-No creo que sea posible eso hija, yo lo he intentado a escondidas de mi madre pero no he encontrado ninguna solución.

-¿Por qué ha espalda de la abuela?

-Digamos que a ella no le agrada la idea de ser humano de nuevo, creo que le hace recordar por qué dejo de hacerlo.

-Creo entender pero no te preocupes estoy segura que si encontraras una alternativa también se alegrara estoy segura.

-Ojala que tengas razón.

-Pero todo eso aún no me explica como conseguiste convertirte en humana y estar con papa.

-Creo que lo mejor es que no lo sepas por el momento.

-¿Y porque?

-No, no importa porque pero te deseo suerte.

*****Días después*****

-Muy bien Sakura prepárate que ya es hora-

-¿La hora de que abuela?

-¿Qué se supone que estabas haciendo?

Estaba en el bosque alimentando a los pequeños animales como suele hacerlo, le encantaba estar con ellos, eran los únicos amigos a los que su abuela no se opondría que se le acercaran y fue gracias a eso que se hizo amiga de Kero, todo el alimento que pudiera de las pocas plantas y árboles que aún se mantenía con el frio y de la tierra.

-No entiendo cómo es que te gusta perder el tiempo con esas bestias.

-No son bestias abuela son mis amigos.

-¿Amigos? Que tonterías, escucha para la próxima tormenta no quiero que te atrevas a demostrar esa compasión para tus siguientes víctimas.

-¿Mis víctimas?

-Así como lo oyes de hoy no pasa ya hemos dejado pasar muchos días desde la última tormenta ya es hora de actuar otra vez y que de una buena vez te alimentes del alma de un humano –Se dio la vuelta –Ben, nos iremos al mismo lugar de siempre.

Ho por dios hoy haría caer su primera tormenta, desde que supo lo que tenía que hacer para sobrevivir le daba pánico el día en que ella tendría que hacer lo mismo, le espantaba; bien podría reusarse pero quería averiguar exactamente porque su abuela lo encontraba tan interesante, entre más conozca de sus poderes tal vez estaría más cerca de deshacer la maldición del demonio.

Por eso en esta ocasión decidió obedecer a su abuela sin chistar y no se dijeron ninguna palabra hasta que llegaron al piso y la montaña. Una vez hay, su abuela se encargó de hablar.

-Muy bien, si recuerdas lo que hizo Nadeshiko en aquella ocasión ya te harás idea de lo que tienes que hacer primero que nada ¿No es así?

Asintió.

-Bien pues comienza de una vez.

De nuevo asintió y se puso lo mismo que vio hacer a su madre, con la punta de su pie dibujo un circulo a su alrededor se ubicó en el centro una vez terminado esperando nuevas instrucciones.

-Muy bien, ahora siéntate en el centro para hacer lo siguiente para que te concentres en la meditación.

-De acuerdo-

Una vez ya había adaptado la pose de meditación cerro los ojos-

-Quiero que pienses en todo lo en todo lo malo, todo lo que te molesta del invierno tiene que ser cinco pensamientos malos y en pocos segundos harás una tormenta.

-¿Tiene que ser solo cinco?

-Así es ni más ni menos.

-Pero no tengo muchas cosas malas que pensar del invierno.

-Piénsalo de nuevo estoy segura de que encontraras algo, piénsalo muy bien.

-Cosas que odio del invierno- murmuro para sí.

La verdad es que nunca se había puesto a pensar en eso, el invierno, ha estado toda su vida, la blanca nieve con la que puedes jugar, donde puedes usar sus poderes con total libertad…. Pero pensándolo bien en el invierno apenas hay animales por los alrededores pocos amigos con los que jugar ya sea porque están invernando o tiene mucho miedo de salir y ser comida fácil para los depredadores.

El invierno era un lugar muy solitario ahora que lo pensaba.

También está el que gracias a sus poderes no puede salir de los territorios de la montaña.

El invierno también es su prisión.

El inverno no transmite nada más que plantas muertas y sin vida y ella sabe que los arboles tienen otros aspecto y el suelo no solo está cubierto de nieve tal vez nunca la haya visto pero sabía que en comparación al invierno estos estaban llenos de vida y esplendor

El invierno es un sitio en donde casi no hay vida en el habita y en la fauna.

El invierno no tiene más colores que el blanco

Solo se le ve blanco y simple

Y para finalizar le era imposible acercarse a su amor, a aquel chico de cabello grisáceo que toco su corazón desde el primer instante en que lo vio.

Ya había encontrado sus 5 razones para crear su tormenta y con esas se concentró, noto algo extraño a su alrededor cuando entre abrió los ojos vio aquel mismo brillo que hizo el circulo en aquella ocasión, se ilumino con una estrella en cuyas puntas salieron círculos con signos japoneses que significaba todo lo que pensó, luego estas se elevaron al cielo oscureciéndolo y creando al fin la tormenta.

-Valla no está nada mal para ser tu primera vez-Medio grito May en medio de la tormenta.

-¿Y ahora que tengo que hacer?-Pregunto también medio gritando la castaña.

-Ahora solo debes concentrarte en sentir una presencia desde aquí podrás verlo muy claramente.

-Bien- se ubicó en la punta del abismo siempre concentrada, pero luego de unos minutos, tal vez ahora por fin llego a sentir la presencia que inconfundiblemente era de un humano y estaba demasiado débil eso se lo hizo saber a su abuela que respondió.

-Muy bien por fin ha llegado el momento de que aprendas a buscar tu propio alimento muestra que podrás ser capaz de alimentarte por ti misma ve ahora.

Asintió.

A paso dudoso camino a donde sintió esa presencia cada vez se sentía más débil, cuando por fin se acercó al lugar diviso una silueta, que a la lejanía parecía demasiado pequeña para tratarse de un hombre, aun cuando este apunto de hacerlo, la idea de arrebatarle el alma a un ser vivo le parecía de lo más abominable temía que intentara tal vez al final le acabe aceptando.

Ya cuando estuvo alcance de cuerpo se llevó una mano a la boca de la imprecación, cuando descubrió que la presencia y el cuerpo no pertenecía a ningún hombre.

Era él, el niño que siempre veía jugar afuera de esa construcción con la pareja, el joven padre y su amado… Era Ian

En el instante en que lo vio y repaso en lo que pensaba hacerle se arrepintió, no podía hacerle eso a Ian era un niño bueno y dulce no se merecía un final así, tal vez esto significaba un buen castigo y regaño por parte de su madre y abuela pero no podía permitir que Ian muera congelado, lo dejaría en la puerta grande de esa construcción; la tormenta era fuerte y con suerte nadie la vería, Con esa firme decisión tomo al niño en brazos y salió tomando el camino que conocía demasiado bien.

Con la parte superior de su kimono envolvió al niño lo más que pudo lo apretó contra su cuerpo para darle la mayor cantidad de calor posible, a cada minuto que pasaba notaba que la presencia del niño iba aumentado, debía ser porque ya había entrado en calor y eso la tranquilizo mucho eso pero eso no implicaba que no se diera prisa. Por fin llego al edificio tratando de no ser vista llego hasta la entrada principal justo cuando la tormenta ya había parado y el sol resplandecía.

Miro con más determinación la carita del niño era la primera vez que lo tenía tan de cerca y podía también acercarlo, se sentí tan bien tocarlo y acariciarlo especialmente cuando en la última acaricia que le dio en la mejilla le hizo poner una débil sonrisa.

Perdió la noción del tiempo pero cuando por fin salió de su trance envolvió mejor el cuerpo del niño, lo dejo sobre la nieve no sin antes depositar un beso en la frente se levantó dispuesta a irse pero algo la agarro fuertemente de la parte de abajo, miro hacia abajo y se llevó una gran sorpresa que aquello que la retenía era nada más y nada menos que el pequeño que había abierto sus ojos débilmente y parecía querer decir algo.

-Ma… Ma… Mama- y luego de eso volvió a la inconciencia.

Apenas de ser solo un mormullo Sakura pudo oírlo decir mama perfectamente y su corazón nuevamente llego a sentir algo cálido, algo completamente inexplicable y hermoso se le acerco a murmurarle algo al oído sabía que aun podía escucharla.

-Por favor no le digas a nadie de este encuentro o no nos volveremos a ver.

-Se apartó definitivamente de él y toco la puerta ante de echarse a correr internándose en el bosque con esa nueva sensación maravillosa que recordaría toda la vida.

***** Continuara…*****

Hola a todos de nuevo.

Aquí les dejo un nuevo capítulo aunque no sé si debería hacerlo.

Sé que no están en obligaciones dejarme nada, pero de verdad me siento muy indignada y hasta cierto punto triste.

Mi único consuelo es la gente que me ha dejado como seguidores o favoritos, y una buena amiga, chiwanko que fue la primera, y espero que no sea, la única que se tomó la molestia.

Si la razón por la que no dejaron comentarios es que no les parece bien este fic háganmelo saber por favor.

Ha y por cierto chiwanko, muchas gracias por el comentario y con respecto a tu observación de la cantidad de hijos que tuvieron Fuguitaka y Nadeshiko sé que puede ser una exageración pero eso no fue idea la mayoría de lo que está en el primer capítulo es lo que saque de una página donde cuentan la historia de la mujer de las nieves, si no me crees búscalo por ti misma. Igual meten espera ansiosa tu comentario.

Aprovecho también esto para informarles de mi siguiente actualización en el fic de "Las Sílfides" la próxima semana.

Y perdónenme por los errores ortográficos no tuve tiempo de verlos, pero les prometo que poco a poco lo iré haciendo.

Bien adiós nos leeremos en la próxima.