La hija de la mujer de las nieves
Capítulo 3:
Shaoran Li, hombre exitoso de negocios magnate y presidente de varia compañías, descendiente de una larga y antigua dinastía, aunque con esta descripción que se ha dar, parecía un hombre muy ocupado en realidad no lo era, él siempre sacaba tiempo para pasarlo con su familia en especial con su esposa e hijo o al menos así era hasta aquel trágico accidente aeronáutico que le quito la vida a su amada esposa.
La mujer iba a un viaje de negocios en avión y desafortunadamente este tuvo fallas en el motor y se estrelló dejando a muy pocos sobrevivientes y ella no fue de ellos.
La noticia destrozo a muchos, pero sobre todo a su marido Shaoran.
La mujer que amaba lo había dejado solo en el mundo, dejándolo a cargo de un niños de en ese entonces cuatro años y una bebe de solo meses de nacida. Estaba destrozado, así que hizo lo que comúnmente haría cualquiera en su lugar… Hundirse en el trabajo.
Luego de ese accidente la vida de Shaoran no volvió hacer como antes, ahora le dedicaba todo su tiempo l trabajo y rara vez a sus hijos que casi siempre eran cuidados de niñeras y las otras veces los cuidaban su primo y su esposa Tomoyo y otra sus padres.
Ya había pasado más de un año y sus amigos pensaron que ya se había deprimido lo suficiente así que lo convencieron de pasar los siguientes 3 meses de vacaciones con ellos y sus hijos, en los primeras semanas las cosas no fueron tan diferentes, el joven Li se aseguró de llevar con él a su asistente Yukito para tener lo que se considera como vacaciones de trabajo. Apenas si salía y le prestaba atención a los niños Ian es su hijo mayor, es un niño activo y tranquilo le hace creer a la gente que está muy bien como está pero desde que su madre murió no hay día que pase sin que sienta solo; era muy pequeño cuando ella se fue y apenas la recordaba pero la verdadera que su ausencia se notaba en el ambiente y desde entonces para él es como si tampoco tuviera un papa, ya que apenas ve al suyo y los extraña. Eso también lo hizo tener un instinto protector con su hermana para que no se sintiera tan sola, sabía que su papa echaba de menos a su madre tanto como él y por eso su gran deseo ahora era que tener a una nueva mama para recuperar de nuevo a su padre; con una mama nueva, su padre se volvería a enamorar y volverían hacer una familia solo que mejor.
Ahora el pequeño Ian solo le queda esperar a que ese milagro pase.
*&*&*&*Lo que sucede en casa de la montaña Li antes de la tormenta*&*&*&*
El pequeño Ian iba hacer otro intento de que su padre jugara con él y su hermana después de ser el segundo día seguido que no lo ve por estar encerrado en su estudio con el señor Tsukishiro; con la mano temblorosa toco quedito la puerta esperando respuestas.
-Adelante.
Cuando el niño asomo su cabeza vio el mismo paisaje de siempre su padre con la mirada fija en su laptop y el señor Yukito con una montaña de papeles, Shaoran solo despego la mirada de la pantalla un segundo para ver quién era y volver a lo suyo.
-Ian que quieres- dijo sin más.
-Me preguntaba si querías salir a jugar conmigo, recuerdas que me prometiste enseñarme a esquiar cuando estuviéramos aquí.
-si lo recuerdo Ian pero todavía estoy muy ocupado.
-Y cuando puedes ir a jugar conmigo.
-En un rato dame solo un par de hora y haremos lo que quieras.
-Sí, siempre dices eso- dijo con voz apagada.
-Ve a jugar afuera si quieres mientras tanto, ya te alcanzare más tarde.
-Si aja.
Se retiró de la oficina hasta llegar al comedor donde estaban desayunado sus tío, cabis bajo, y ellos no necesitaron que le dijera ni una palabra para saber cómo le fue.
Tomoyo –Dijo que no ¿Cierto?
Asintió-dijo que solo fuera a jugar fuera.
Eriol –Pues vamos hacer eso Ian, no te desanimes, es más si quieres yo te enseño a esquiar.
-Gracias tío pero no, prefiero que sea papa quien me enseñe.
-Pero no te pongas así lindura- la amatista tomo al niño y lo dejo descansar en su regazo –Puedes hacer muchas otras cosas mientras esperas.
-Tu tía tiene razón ¿Por qué no vamos los tres a montar un muñeco de nieve y hacer una querrá de nieve? ¿Tu qué opinas?
-No hacías tío Eriol prefiero jugar yo solo, no necesito que nadie me tengo compasión.
Tomoyo –Ian nosotros no hacemos esto por compasión, lo hacemos porque te queremos.
-Me da igual, no necesitan hacer nada de esto, déjenme solo- dijo levantándose del regazo de su tía y saliendo del salón.
La amatista hizo el ademan de levantarse y seguirlo pero su esposo la tomo del brazo y negó con la cabeza, volvió a sentarse en su lugar y suspiro –Ja Shaoran sí que le gusta complicar las cosas.
-Entiéndelo un poco amor, para él todavía es muy duro asimilar lo de Yuko, perdió a la mujer que amaba.
-Por supuesto que lo entiendo Eriol, yo perdí a una muy buena amiga, pero el que tiene que entender aquí las cosas es Shaoran, es más ahora mismo voy hablar con él me importa poco que tan ocupado este.
-Tomoyo espera, Tomoyo- Llamo Eriol pero no hizo caso el ademan de ir tras ella no de detenerla.
Tomoyo entro decidida a la oficina de Shaoran sin siquiera tocar provocando un sobre salto entre los dos hombres.
-Tomoyo ¿Qué haces aquí? Si quieres hablar espera que esté dando una junta en video Shaw.
-Yukito nos podrías hacer el enorme favor de dejarnos solos unos minutos, necesito hablar a solas con él cretino.
-Haaa. Si este bien, con permiso vuelvo más tarde
Una vez dejo la oficina Tomoyo también se acercó al escritorio y cerro de golpe la laptop.
-Oye- Se quejó el castaño.
-Nada de "oye" te vine ayudar y me vas a escuchar sin decir queja alguna. Shaoran sabes que te quiero como un hermano y te aprecio y siempre te doy tu espacio, pero no por eso voy a permitir que arruines tu vida de esta manera porque no solo tu estas salido perjudicado.
-De que diablos estás hablando.
-Cómo es posible que no te des cuenta Shaoran por favor abre los ojos y sigue adelante, no puedes pasarte la vida encerrado con el fantasma de Yuko.
Tras la mención de ese nombre Tomoyo vio como la mirada de su amigo se oscurecía.
-¿De que estas hablando Tomoyo?
-Sé que tú eres uno de los que más le ha afectado su partida, pero debes entender por favor que ahora mismo hay dos personitas que dependen mucho de Ti: Ian necesita a su padre con él no ha sus tíos y necesita entender que hay una oportunidad de ser feliz y tú la desaprovechas.
-Tomoyo esto es más de lo que puedo asimilar, aceptar que Yuko ya no estará conmigo, no quiero olvidarla.
-Pero no puedes estar así para siempre Shaoran, Yuko se fue, pero te dejo algo aquí para que nunca la olvides, tus hijos y vinimos aquí para pasar unas vacaciones familiares, no para que te encierres más en tu trabajo.
-Es lo único con lo que de verdad consigo olvidarme de la tristeza y no deprimirme más de lo que ya estoy.
-Claro que existe muchas opciones para olvidarse de la tristeza.
-¿Cómo cuáles?
-Salir a divertirte como lo hacías antes, juega con tus hijos, sal a beber con Eriol conoce a mujeres y…
Fue brutalmente interrumpida por un golpe en seco que le dio Shaoran a la mesa, cuando levanto la vista describía en su cara la furia personalizada.
-Nunca, jamás saldré con nadie Yuko es la única mujer en mi vida y siempre lo será.
-Se cómo te sientes Shaoran pero...-La volvió a interrumpir.
-Por supuesto que no, no entiendes, no sabes lo que es perder a una persona que significo todo para ti, todo tu universo.
-Al menos es lo que es perder un ser querido sé que el recuerdo de Yuko es irremplazable, pero al menos podrías buscar un espacio en tu corazón para encontrar el amor Shaoran quien sabe si la chica a la que estas destinado esta haya a la vuelta de la esquina.
-Tomoyo ya te dije, no pienso buscarle un sustituto a Yuko, ella era mi vida y desapareció cuando ella se fue.
-Y acaso tú crees que a Yuko le gustaría saber en lo que te has convertido, que le gustaría saber en el zombi que te has convertido y de cómo descuidas a tus hijos.
-No los estoy descuidando, me aseguro que tengan todo lo que quieran y necesiten.
-¿Hasta la atención y cariño de su padre? – ante esa pregunta el oji ámbar no tuvo palabras para contradecirla.
-No es que me quiera meter siempre en tu vida Shaoran pero estas tanto tiempo encerrado en este estudio y documentos; perdido en el recuerdo de Yuko que no te das cuenta que la mejor manera de recordarla es estar con aquellos seres que tú y ella crearon juntos, si quieres seguir así adelante pero espero que pronto te des cuenta que no puedes seguir por siempre, eso es todo lo que tenía que decirte, me voy –Dicho y hecho se dio la vuelta y cerró la puerta de una porrazo.
El tenue silencio que vino después de ese golpe hizo que Shaoran no pudiera evitar perderse entre sus pensamientos, su vista viajo hacia el por retratos que había en su escritorio donde mostraban a su hermosa esposo en todo su esplendor, una mujer hermosa esplendida inigualable, la dejo de nuevo sobre su lugar al lado de otros marcos en una estaban en y Yuko en el portón de la casa que había comprado a las fechas que se casaron y junto a ellos estaba Ian y en sus brazos Yumi tenía a Sora de recién nacida los cuatro se veían tan felices y completos, en el tercero era la foto del primer añito de Sora y él la tenía sentada en sus piernas frente al pastel y a su lado Ian y sus padres, todos sonriendo pero con el brillo de sus ojos apagados e incompletos, el castaño no hizo más que dar un gran suspiro antes de decirse
–Tal vez Tomoyo tenga razón.
Decidido de salir por fin de su estudio he ir a buscar a sus hijo pero cuando llego a las escaleras que conectaban con la puerta principal se llevó una desagradable sorpresa.
La hermana de Yuko, Lucciana, se encontraba en el portón, aparentemente discutiendo con Tomoyo que tenía a una llorosa Sora en brazos.
-Te dije que la ibas a asustar con ese grito- reclamo Tomoyo.
-Tu no me dices lo que tengo que hacer y no puedes prohibirme en ver a mis sobrinos.
-Tomoyo ¿Qué está pasando aquí?- Pregunto mientras bajaba.
-Hola Shaoran- Saludo Lucy (Como le gustaba que le llamaran) –Pues tu qué crees de nuevo Tomoyo me está poniendo peros para ver a la landa Sora.
-Lo que yo trataba de explicarte es que es una locura querer llevar a la niña a un Spa, por favor en una bebe, quieres que se ahogue en el lodo.
-No iba a dejar que le pasara nada yo la iba a cuidar muy bien.
-Si, como aquella vez que perdiste a Ian en el parque de diversiones.
-El tuvo la culpa, yo ya le he dicho que no se alejara demasiado.
-De todos modos era tu deber cuidarlo.
-Bueno ya basta- finalizo Shaoran quitándole la bebe a Tomoyo –No ven que la están asustando más, y a todo esto Lucy, no es que me moleste ¿Pero qué haces aquí?
-Oh pues nada en particular, supe que venias aquí de vacaciones, así que pensé que te haría falta más compañía y de paso una agradable que te pueda ayudar a cuidar a los niños.
-Oh pero que dulce Lucy- dijo Tomoyo en un falso tono meloso –Pero si de verdad quieres que Shaoran este rodeado de buena compañía empieza por irte a Tokio de nuevo.
-Tomoyo no seas así, Lucy de verdad aprecio mucho tu intención.
-Vez Shaoran son de este tipo de compañía de la que hablaba, bueno espero no te sea molestia que me instale aquí en tu estancia.
-No adelante eres bienvenida.
-Oh gracias sabía que podía contar contigo y sin más demora arrastro su maleta escaleras arriba y una vez perdida de vista la amatista no perdió tiempo en abrir la boca.
-Estas demente? Dejar que se instale aquí esta psicópata ¿Por qué no también invitas al resto del manicomio?
-Tomoyo no exageres, Lucy también es de la familia y no tiene nada de malo que ella quiera venir a pasar tiempo con sus sobrinos ¿verdad Sora?
-No me guta.
-Hay tienes, hasta una bebe se da cuenta de la clase de víbora que dejaste entrar a esta casa.
-Eso lo será tú-
Escucharon de nuevo la voz de Lucy, viajaron su vista hacia ella y la vieron preparada con un traje y equipo de esquí.
-Shaoran no te gustaría venir a esquiar conmigo, yo apenas tengo practica y necesito la compañía de un experto como tú.
-Lo siento Lucy pero en este momento no dispongo del suficiente tiempo para… Esquiar.
Fue entonces que recordó la promesa que le hizo a su hijo.
-Oh por dios Ian, se me había olvidado la clase de squi ¿Tomoyo sabes donde esta?
-Valla ahora si pareces recordar que tienes un hijo.
-Estoy tratando de poner en práctica tus consejos, ¿Dónde esta Ian? Lo debes saber-
-Pues lo ultimo que supe de él es que estaba en su habitación luego de que tu lo corriste de la oficina.
-No lo corrí, pero no importa eso ahora- le volvió a dar a la bebe –Llévala a su cuarto casi es hora de su siesta y recuerda…
-A mí no me des explicaciones de cómo cuidar a mi sobrina Shaoran, conozco su horario de comidas y sientas mejor que tu- y se retiró de la sala dejando solo a Shaoran y Lucy-
-Entonces significa que podemos ir a esquiar.
-Sera más tarde Lucy le prometí a mi hijo que le enseñaría a esquiar, lo haremos en otra ocasión –Y sin decir más se retiró de la sala también hasta la habitación de su hijo.
Por extraño que le pareció no lo encontró en su cuarto ni escondido en un rincón de allí, busco mientras lo buscaba por el ropero noto que faltaba el equipo de esquí que se le compro para la ocasión, y dado esa evidencia no pudo evitar preguntarse ¿Acaso Ian se había ido a la montaña el solo?
Esa idea lo aterraba por lo que no perdió tiempo en buscar primero en la habitaciones de ese piso antes de llamar a Wei a grito.
-Wei, Wei todos vengan acá.
Y no solo Wei respondió al llamado histérico del señor de la casa, también las mucamas y el resto del equipo de seguridad incluyendo también a los miembros de su familia.
-Me llamo para algo joven Shaoran.
-Ian está desaparecido.
-¿Cómo que está desaparecido Shaoran?- Tomoyo.
-Busque por su habitación y las habitaciones de su piso y no esta y su equipo de esquí también falta.
Wei –No se preocupe Joven Shaoran me asegurare que los de seguridad los de seguridad lo busque por todas parte.
-Quiero que revises hasta el último rincón de la casa y fuera de ella Wei, que revisen también las montañas-
-Enviaremos a un equipo de rescate Joven.
Toda la gente empezó a expandirse para buscar al pequeño.
El castaño ya empezaba a sentir un severo ataque de ansiedad, se sentó en las escaleras intentando relajarse mientras se jalaba el cabello para atrás-
Sus amigos se acercaron para darle apoyo.
Eriol –Tranquilo Shaoran, estoy seguro de que aparecerá.
Tomoyo –Si seguro esta por aquí cerca.
-Y si no lo está Tomoyo tengo miedo, el nuca ha ido a la montaña, nunca ha salido de los alrededores, y si se pierde o se encuentra un animal salvaje y lo lastima.
-No veo porque se preocupan tanto por ese niño- dijo Lucy reuniéndose con ellos.
Tomoyo -¿esa es tu forma de mostrar preocupación para con tu sobrino perdido?
-Seguro que no es para tanto, tal vez solo nos está jugando una broma.
-Mira tú…
Eriol la relajo detuvo una mano en su hombro –Tranquila Tomoyo nada sacas con enojarte y nada sacamos todos aquí preocupándonos.
Yukito –Es por eso Eriol y yo nos uniremos al equipo de salvamento de afuera.
Tomoyo –Yo buscare dentro de la casa.
Y así con las tareas distribuidas se dedicaron a su búsqueda, pero después de un par de hora sin mucho éxito ya nada de lo que dijeran podría calmar la preocupación de Shaoran dado que su hijo estaba oficialmente perdido.
-Señor Li mire esto- llamo su atención un agente de su equipo acercándose a él con lo que parecía ser uno de los esquí nuevos de su hijo.
-Eso es de Ian, estuvo aquí.
-Tal vez.
-Bueno entonces que esperamos hay que seguir buscando.
-Me temo que eso no se va ha poder ser ahora señor Li.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Hemos registrado la atmosfera y al parecer se avecina una fuerte tormenta.
-Pues con mayor razón hay que apresurarnos para encontrarlo.
-No podemos, si nos vamos ahora, la tormenta nos alcanzara y su hijo no será el único perdido aquí.
-Me importa un bledo, solo quiero encontrar a mi hijo.
-Mire señor hagamos algo nosotros no podemos hace nada pero podemos llamar a un equipo especial de búsqueda, buscaran a su hijo en medio de la tormenta y son gente mejor entrenada que nosotros, no se preocupe ellos son los mejores.
El oji ámbar dio un largo suspiro para intentar relajarse y decir –Está bien confió en tu criterio solo espero que no demoren mucho tiempo y más le vale que cumpla lo que promete porque soy capaz de dejarlo en la calle y sin trabajo si algo le pasa a mi hijo-
Yukito –Clámate Shaoran el señor sabrá lo que hace déjalo hacer su trabajo.
Y llegaron a la mansión justo a tiempo para ver como caía la tormenta de nieve.
***** Mientras tanto con Ian*****
El pequeño niño estaba tratando de aprender a esquiar solo, estaba molesto porque por milésima vez su padre había roto su promesa, al niño le parecía muy lejano el día en que su padre le enseñe a montar en bici por supuesto que eso fue antes de que su madre muriera, su querida madre a la que extrañaba todos los días desde que supo que murió la echaba de menos aun recordaba las veces que jugaban los tres juntos o las veces que su padre se quedaba en casa cuando estaba enfermo y con su muerte dio a parecer que también perdió a su padre.
Pero el lio de hoy para él fue la gota que derramó el vaso había esperado por meses la llegada de las vacaciones de invierno para ir a ese lugar y aprender a esquiar e iba aprender con su padre o sin él y eso fue lo que hizo, encontró una colina que era más o menos indicada para él, llego a la punta se puso los esquí y se deslizo pero descubrió que no fue tan sencillo como parecía ver con los demás, todo fue una caída tras otra, de espaldas, de lado y de frente pero sin duda para el golpe más fuerte que se dio fue cuando choco de hieno con el tronco de un árbol el impacto fue tan fuerte que lo hizo perder uno de sus esquís.
Cuando se recuperó del golpe y dijo para sí.
-Hay que golpe, tal vez no sirvo para esto después de todo.
Enseguida el niño capto algo que le llamo la atención, más arriba de la colina de donde estaba vio unos arbustos moverse y algo blanco alejándose.
-¿Hola?- Pregunto temeroso -¿Hay alguien ahí?
Y si se trataba de un oso o de una animal salvaje, aunque el sentido común le dijo que se alejara del lugar de donde salió el ruido, esperaba encontrarse con alguna huella de un oso o un lobo pero en lugar de eso se encontró con las huellas de una persona que además andaba descalza.
Ahora la curiosidad del niño iba a quien podría ser capaz de caminar en la nieve con los pies descalzos, su padre siempre decía que así solo conseguiría enfermarse; ¿Tal vez la persona había perdido sus zapatos y tenía que caminar así para su casa? Ian que tenía buen corazón decidió seguir ese rastro, buscar a la persona y ayudarla a entrar en calor, seguro que su tía Tomoyo le encantaría ayudar también. Y con esa determinación siguió las huellas.
-Pero ya después de un rato empezó a sentir cansancio y con mucho frio y cuando menos se dio cuanta ya estaba en medio de la tormenta, había perdido el rastro de las huellas y con el frio solo quería regresar a casa y tomar el delicioso chocolate caliente del señor Wei pero también estaba perdido no podía ver nada en medio de la tormenta, luego sintió que tenía tanto frio que ya no era capaz de moverse y tropezó en ese momento, solo quería ir a casa junto con su papa y su hermanita, tenía miedo de no volverlos a ver y decirles que los quería mucho ese fue su ultimo pensamiento antes de caer en la inconsiencia.
***** Mas tarde en casa de Shaoran*****
Shaoran estaba con los nervios de punta se paseaba de un lado a otro de la sala esperando impaciente la llamada de los de seguridad, en el marco de la chimenea.
-Es muy tarde, están tardando demasiado- dijo el castaño sin detenerse en su caminata.
-Cálmate Shaoran buscar a alguien en una tormenta como esta no es nada sencillo- Eriol.
-¿Y tú crees que es sencillo para mi esperar?
-No creo que estresarte de esa forma te hará bien Shaoran –Lucy –Que tal si te doy un masaje.
-Lo quiero ningún masaje –Exclamo furioso –Lo único que quiero es que aparezca mi hijo y si no tengo noticias de él en estos momentos voy ha… -Fue interrumpido por el golpe en la puerta.
-¿Quién es?- Nadie contesto –Más vale que esto no sea una broma porque los voy a…- se interrumpió de nuevo cuando no vio a nadie en la puerta; noto algo raro en sus pies y sus ojos se agrandaron de la sorpresa al ver a su hijo envuelto en una manta blanca.
-IAN- grito aliviado, no demoro en tomarlo en brazos y quitarle la tela.
La pareja se acercó también para inspeccionar al niño.
-¿Cómo lo encuentras Tomoyo –Pregunto Shaoran a su prima que era la única allí que sabía de primero auxilios.
La amatista le tomo el pulso y reviso su temperatura en la frente- está bien solo está muy cansado, aparentemente por estar expuesto a tanto frio.
-A es un alivio, lo llevare a su cuarto y me asegurare que este caliente.
Después de ponerle al niño su pijama con cuidado de no despertarlo y ponerle la calefacción se retiró y volvió a reunirse con los peli negros que parecía examinar la tela en la que estaba envuelto Ian.
-¿Sucede algo?- pregunto cuando llego a ellos.
-Eriol –No es nada Tomoyo se queda fascinada por un pedazo de tela cualquiera.
El comentario le hizo ganarse en golpe en el brazo por parte de su esposa.
-No es un pedazo de tela cualquiera, es un tipo de seda único y antigua ya no se encuentra ni se hace en ninguna parte, por dios, me parece increíble que lo esté tocando, me muero por preguntarle a Ian de donde lo saco y hablar con el creador, te imaginas lo favorable que sería para mis diseños.
-Bueno aún estoy tratando de entender que tiene que ver de especial esta tela.
-¿Qué tiene de especial? Mírala bien Shaoran.
La amatista alzo la tela para que confirmara y viera l que aún no entendía, para Shaoran a simple vista era una tela común y corriente pero si la mirada con atención era de un blanco poco convencional, era muy blanco casi parecía resplandecer por si solo y era tan maravilloso que se podía confundir con la nieve.
-¿Y qué tal?
-Es muy brillante lo admito pero debe ser que es nuevo.
-Para nada créeme tengo buen ojos para diferenciar una prenda usada y nueva, seguro que esto le pertenece a quien salvo a Ian.
-Es muy hermosa sí- admitió el oji ámbar
-Y la mujer que lo hizo es muy afortunada de tenerla, me pregunto si las hace.
-Eriol –Como estas tan segura que es una mujer.
-Por favor, por supuesto que la dueña es mujer míralo pequeño que hasta diría que puede ser de mi talla –Para confirmar su teoría se lo puso quedándole un poco grande casi a la medida –Ojala pueda encontrar a esa persona que lleva esta maravillosa tela.
-Y yo espero encontrarla para agradecerle por salvar a mi hijo.
-PAPA- se escuchó el grito del niño por todo el lugar desde la puerta de su cuarto.
Los adultos corrieron para socorrer al niño.
Cuando entraron solo encontraron al niño sentado en la cama sonriendo.
-Ian ¿Estas bien?- pregunto Shaoran sentándose a su lado –No te duele algo ¿Cierto? ¿Sigues con frio?-
-No ya estoy bien.
-Qué alivio lindo- Tomoyo –Ahora nos quieres decir ¿Por qué saliste de ese modo de la casa sin decirle a nadie?
Eriol –Si pequeño Ian nos tenías preocupados.
-Lo siento…- Bajo la cabeza –Es que quería aprender a esquiar ya, estaba aburrido.
-Si tanto quieres esquiar lo podrías haber avisado al menos- Shaoran.
-Pero tú siempre estas ocupado y jamás escuchas.
La habitación se quedó un corto silencio después d eso, a Shaoran se le atoraron en la garganta. Las palabras que pensaba usar para seguir regañándolo, en vez de eso se aclaró la garganta y le miro hacia el matrimonio Hiraguizawa y les dijo.
-Eriol, Tomoyo, les importaría salir por un momento, necesito hablar con mi hijo.
-Sí, está bien- respondió Tomoyo por los dos y se retiraron.
Una vez que vio que la puerta se cerraba volvió su atención hacia su hijo que ahora estaba sentado con las rodillas recogidas y ocultando la cara entre ellas.
-Ian podemos hablar- esperaba que con esto su hijo decidiera levantar la mirada para verlo de frente, no obstante como no hizo nada de eso agrego decir también –Cara a cara como los hombres –Y eso fue suficiente para lograr su objetivo así que decidió dar una bocado de aire para centrarse de nuevo en lo importante.
-Escucha Ian, sé que estos días estoy trabajando demasiado y que ahora te estoy, bueno les estoy dando poca atención a ti y a tu hermana, pero es que me esfuerzo mucho para darles todo lo que quieran y necesiten.
-Papa ambos sabemos que no es así.
-¿Qué quieres decir?
-Dejaste de dedicarle tiempo a nosotros desde que mama se fue al cielo, trabajas mucho para no pensar en ella.
Los ojos de Shaoran se agrandaron de la impresión, nunca pensó que su hijo fuera tan observador e inteligente para haber sacado una conclusión como esa.
-Pero también estas ocupado porque ya no quieres pasar tiempo con nosotros ¿Cierto? Ya no quieres estar con nosotros ahora que mama se fue- exclamo con los ojos aguados y sollozando débilmente y Shaoran se apresuró a tenerlo en brazos y que se sentara sobre sus piernas para abrasarlo y acunarlo.
-No, no Ian, eso no es cierto, yo te quiero hijo, tú y hermana son las personas más valiosas en el mundo mucho más que mi dinero y fortuna.
-Mentiroso.
-Digo la verdad Ian sé que estos meses no te lo he demostrado, admito que trabajaba demasiado, pero no lo hogo para olvidarme de tu madre, si no para tratar de aliviar el dolor de su perdida, la extraño mucho y siempre lo hare.
-Yo también la extraño.
-Lo sé- lo separo un poco de el para verlo a la cara y limpiarle las lágrimas con sus pulgares.
-Por eso entre los dos trataremos de no extrañarla tanto, le demostraremos a tu madre que esta allá en el cielo que somos muy felices y que a pesar de que ella no está físicamente con nosotros siempre la recodaremos con cariños.
-¿Y cómo se lo demostraremos?
-Pues a partir de ahora pasando tiempo juntos divirtiéndonos entre todos eso es lo que aremos a partir de ahora.
-¿En serio ya no iras a trabajar?
-No, los traje aquí para que nos divirtamos en tus vacaciones y eso haremos, empezando por darte tu primera clase de esquí.
-Viva- celebro –auchu.
Su entusiasmo fue cortado por un estornudo.
-Bueno tal vez la clase de esquí no se de pronto, será mejor que llame al doctor, no valla hacer que pesques un resfriado –El castaño volvió a acomodar y arropar a su hijo en la cama, beso su frente y se dio la vuelta para salir de la habitación.
Ian no tenía muchos deseos de dormir todavía así que fue por sus creyones y hojas de su escritorio se volvió a sentar en la cama para ponerse a dibujar, media hora después cuando hubo terminado contemplo su obra de arte.
El dibujo era deforme, aceptable saliendo de una niño de cinco años, pero se podía distinguir claramente la figura de una mujer con vestido blanco caminando sobre la nieve en el paisaje dibujo unos árboles y conos cayendo del cielo y en la espalda de la mujer dibujo unas grandes alas de ángel.
-Sé que existes y te encontrare, necesito verte otra vez- y diciendo esto escondió el dibujo bajo su almudada y se durmió.
***** Mientras tanto con Sakura *****
Corría y corría por la nieve sin detenerse y sin mirar atrás, ni siquiera ella sabía porque lo hacía, las sensaciones que le llegaron cuando ese niño le dijo mama le hizo sentir también una adrenalina de correr, lo sorprendente es que allá conseguido llegar a casa sin detenerse a descansar y sin tropezarse y no solo fue hay, no detuvo su carrera sino hasta que llego a su cuarto.
Se sentó sobre su futon; cuando su respiración al fin estuvo calmado busco entre su baúl una parte del kimono para remplazar el que dijo con Ian y ese momento entro su madre por la puerta corrediza que llevaba en su mano a la pequeña ardilla Kero.
Sakura se sobresaltó del susto, termino dejando caer la prenda y luego recogerla dejando en evidencia sus nerviosismo con el movimiento torpes de sus manos.
-Ho… Hola madre.
-Hola- se adentró al cuarto y Sakura podía sentir claramente la mirada de mi madre examinándola.
-¿Cómo te ha ido en tu casería?
-M… Mi casería?
-Si ¿lo recuerdas? La tormenta que creaste y tenías que buscar el alma de un humano para devorarlo ¿No recuerdas? Es la tradición-
-Si claro la tradición- dijo mientras se acomodaba el kimono?
-Pues… Nada solo que… se me rompió y es mejor que me lo cambia- Sabia que se estaba delatando con su tono de voz así que tenía que asegurarse de que la siguiente respuesta se oyera mas segura.
-¿Se te rompió en la cacería?
-Si- eso estaba mejor.
-Antes o después de salvar a ese niño.
La oji esmeralda congelo sus movimiento y volvió la vista a su madre abriendo grande los ojos, sabía que se había delatado pero pensaba seguir con esto hasta donde pudiera.
-de donde sacaste eso. No tengo idea de lo que hablas.
-Sakura, sabes que uno de los dones de ser la mujer de las nieves es que puedes entender a los animales y en este momento y por unas cuantas bellotas Kero canto como gallo al amanecer- el susodicho bajo de la mano de Nadeshiko, trepo por el traje hasta ubicarse en el hombro de la castaña que la veía con reproche.
-eres un traidor.
-Bueno no me cambies el tema y responde ¿Es cierto que rescataste a un niño de morir congelado.
-Si pero era por…- Fue interrumpida.
-Sakura en qué demonios estabas pensando.
-No lo sé mama solo lo vi, y no podía soportar la idea de que le pasara algo y mucho menos que terminara así, tenía que hacer algo él no se merecía es y tampoco que terminara siendo presa.
-Tienes idea de lo que hará tu abuela al enterarse, tiene prohibido ayudar a los humanos desde lo que paso conmigo y tu padre.
Resoplo, pero esta vez molesta, hartándose ya de las reglas sin sentido de su abuela.
-Supongo que se pondrá furiosa y me hare un sermón largo y tortuoso sobre lo irresponsable que fui ¿Cierto?
-Hara más que eso Sakura, tu abuela es de las que le gusta pasar a la acción a manera de sermón para que deje claro sus reglas.
-¿Qué quieres decir?
-Esto podría ser mucho más grave de lo que parece cuando se entere de que ayudaste a un humano no dudara en ir por él y matarlo.
-¿Qué?- exclamo aterrorizada por el pequeño Ian.
-Nuestra presencia tiene que ser una leyenda eso es lo que dice, si los humanos saben que existimos dejaran de venir y nos quedaremos con hambre.
-Pero solo me miro por un momento, no tenía forma de saber que era una mujer de las nieves, además le hice prometer que no le dijera a nadie.
-Eso a tu abuela poco le va a importar, solo le ha importar deshacerse de ese niño.
-No, no puedo permitir que eso pase y lo protegeré.
-El que sea su nieta no va a impedir a tu abuela ir sobre ti si es necesario hace siglos que ella dejo de ponerle límites en elegir a sus víctima.
-Pero que voy hacer entonces.
-Por el momento mientras no lo sepa nada pasara pero para evitar que se entere será mejor que ya no te juntes con esos humanos.
-Hablo enserio Sakura nada bueno puede salir al juntarse con los humanos lo mejor será que dejes de visitarlo.
-Pero… Pero es un niño encantador mama y además hay también esta… -Recordó a su querido peli gris –Esa persona.
-Lo siento cariño pero lo mejor será que dejes de verlos al menos por un tiempo.
-Pero en menos de ese tiempo se irán, escuche que solo están aquí por un tiempo.
-Veremos que hacemos pero por favor por ahora hazme caso, no volverás a ver a ese niño ni al resto de los humanos por un tiempo.
-Pero…
-Sakura- dijo en tono de advertencia.
Esa fue una señal para Sakura su madre hablaba en serio, bajo la mirada desanimada y el respondió- Como digas madre.
-En serio lo siento Sakura pero es lo mejor- Y terminando de decir eso salió de la habitación.
Sakura mostros su desanimo sentados en el fotón abrazando sus rodillas; la ardilla Kero parecía notar el estado de animo de su dueña y se hizo notar sabiéndose sobre sus rodillas. La castaña se le quedo viendo y se limitó a acariciarle la cabeza mientras le decía.
-Tal vez sea lo mejor ¿Cierto amigo?
*****tres días después*****
Ya la paciencia de Ian estaba llegando al límite había pasado tres días desde que fue rescatado por la doncella de la nieve, así la nombro, no había momento del día en que no pensara en ella y en las ansias d verla de nuevo.
Por eso un día decidió poner en marcha su plan iría a buscarla, recorrería la montaña de pies a cabeza si es necesario. Una vez que tuvo en su mochila el equipo y el refrigerio necesario salió de casa sin ser visto por nadie.
***** Dos hora más tarde*****
-Hola, hay alguien hay- grito Ian que hizo eso por toda la montaña, mas sin embargo no tuvo después y ha sido así durante las últimas horas sin encontrar otra cosa que no sea nieve, árboles o pequeños animalitos del bosque.
-Pero donde podrá estar- se preguntó para si el niño ya había explorado parte de la montaña, estaba a punto de anochecer y eso significaba que tendría que irse a casa sin ningún resultado.
El pequeño ya estaba algo decepcionada pero decidió hacer un último vistazo; fue hay que descubrió entre la nieve una pequeña cueva, se acercó hasta la boca de esta para comprar el lugar oscuro y profundo para decir.
-Holaaaaa- alargo la "a" con su voz y el eco de la alargo aún más en respuesta.
-Como no se encontró con ninguna respuesta Ian decidió intentar otro modo, tomo la primera piedra que tuvo al alcance y después la arrojo con fuerza adentro pero no escucho el típico ruido que hacia una piedra al chocar con otra en lugar de eso escucho un rugido y algo moverse adentro y de pronto le llego el presentimiento de que no debió hacerlo.
Desde el interior de la cueva se oyó el rugido de un oso, hasta Ian pudo oler su apestoso aliento y después lo vio salir de la cueva muy furioso y dada la situación el chico hizo lo único que se le ocurrió, correr.
El oso lo perseguía a donde fuera y el permitía hasta trataba de confundir al oso corriendo entre los árboles, pero la suerte dejo de estar de su lado cuando tropezó y cayó, se dio la vuelta para ver qué tan cerca estaba el oso y vio que no le faltaba nada para alcanzarlo. Justo cuando estaba a punto de tenerlo encima, vio como algo blanco empujaba al oso lejos de él y luego esa silueta blanca se ubicaba frente suyo protegiéndolo.
Cuando levanto la vista para ver la cara de su salvador se llevó una gran sorpresa.
-Tú eres…
***** Unos momento antes*****
Sakura estaba haciendo su acostumbrado paseo matinal pero esta vez con la intención de dejar en libertad aquel zorrito que rescato el otro día, lo dejo donde lo halló; hay ya se encontraba su familia esperando y se pusieron muy contentos de tenerlo de nuevo con ellos.
-Se ve que te extrañaron mucho amiguito- confirmo viendo el cálido recibimiento que tenía el zorrito, el cariño por parte de sus padres y los juegos de sus hermanos.
-Que afortunado eres, lo que daría de ser como tú y recibir todo ese cariño a todas horas.
Cuando vio que el zorro ya no tenía ninguna complicación para caminar y que ahora que esta con su familia está a salvo se regresó con su fiel amigo ardilla sobre el hombre. Ya iba mitad del camino cuando escucho un rugido haciendo eco en las montañas, sabía que ese rugido no podía venir de otra cosa que no fuera un oso, pero se supone que ellos están invernando en este momento, mucho osos viene de otras montañas para descansar y quedarse a dormir en sus cuevas hasta que dejan de considerar lo necesario, luego de eso se regresan a las montañas cálidas y recientemente han llegado un nuevo grupo de osos que iniciaban su sueño invernal y este oso que rugió se escuchaba muy despierto y molesto ¿Qué le habrá pasado?.
Guiada por el ruido fue averiguar lo que sucedía luego escucho que estaba más cerca, que pasaría por donde estaba ella, por lo que decidió ubicarse en un terreno más elevado para estudiar mejor la situación.
Soltó una exclamación de sorpresa llevándose la mano a la boca al ver lo que o mejor dicho a quien el oso perseguía.
El pequeño Ian.
¿Qué hacia allí? ¿Por qué estaba aquí en las montañas y solo? Aunque eso era lo menos importante ahora, tenía que ayudarlo.
Era una suerte que ella podía moverse a una súper velocidad en la nieve estando descalza y llego justo a tiempo para ver como el oso estaba por saltarle encima a Ian y fue por eso que tomando medidas extremas empujo al animal lejos.
Se puso frente del niño dispuesto a defenderlo del ataque próximo.
-Tu eres…
Lo escucho decir pero en este momento no estaba para atenderlo debía calmar al oso, sabía que no estaba otra cosa más que molestos.
Vio como el oso se levantaba y caminaba furioso hacia ellos.
-Oye espera amigo no tienes por qué enfadarte.
Un fuerte rugido fue lo que recibió de respuesta.
-Me quieres explicar que es lo que tiene tan furioso.
El oso le explico lo que sucedía entre gruñidos cosa nada entendible para el niño y cualquier otro humano, pero para Sakura que sabía del lenguaje de los animales lo entendió perfectamente, en cuanto termino de explicar Sakura hablo.
-Entiendo que te haya molestado mientras dormías sé cómo te sientes nada molesta más que eso pero eso no es razón para que lastimes a los demás en lugar de eso deberías hablar de cuanto te molesta y veras que te sentirás mejor.
-Se le acercó para acariciarle la cabeza –Ya, ya tranquilo mejor vuelve a tu cueva y sigue durmiendo te prometo que no te molestaran más.
El oso enseguida pareció calmarse.
-Eso es, así está mejor- le dio unas palmaditas en la cabeza y con sus manos lo guio para que se diera a la vuelta –Han vuelve a tu cueva y sigue durmiendo te prometo que ya nadie va a despertarte.
El oso dócil como un gatito se dio la vuelta y se apartó tranquilamente de regreso a su cueva. Una vez que el osos se les perdió de vista, los dos estuvieron tranquilo y lo demostraron con el suspiro de alivio que soltaron.
Los dos intercambiaron miradas y ambas transmitían una conversación muda así como la fascinación de verse de cerca al fin.
Ian estaba fascinando y encantado de encontrar al fin a la chica que lo salvo. En principio tuvo la sensación de que se trataba de su madre por el gran parecido que vio entre ellas aquel día que la salvo pero después recordó y vio que no había mucho parecida entre ellas, solo en el color de cabello y la forma de corazón de su cara, aun así le parecía muy linda y era su salvadora.
Por otro lado Sakura, estaba encantada de adverse encontrado de nuevo con ese dulce niño y esta vez tan cerca, sin esconderse detrás de los árboles o que esta viera inconsciente, era un niño hermoso, el más hermoso que jamás hubiera visto, aunque claro no conocía a otro con quien compararlo, pero como le gustaría acariciar ese sedoso cabello de nuevo y esos hermosos y brillantes ojos podría quedárselos a preciarlos por horas.
Pero luego recordar la advertencia de su madre y abuela de no acercarse ni mucho menos hablar con los humanos, eso la entristeció pero ya no podía arriesgar más la vida del niño ya era bastante con haberlo ayudado y que ahora la allá visto, lo mejor era alejarse de el y no verlo nunca más.
Por eso se giró para alejarse de él pero solo dio un par de pasos antes de que algo le sujetaba de la parte inferior del Kinomoto, miro hacia abajo y vio como el niño se aferraba a la tela como si su vida dependiera de ello.
-Por favor…- sabia la mirada mostrando que sus ojos estaban aguados y grandes- No te valla, quédate.
Sakura solo se limitó a cerrar los ojos y negar con la cabeza, de nuevo hizo el además de retirarse pero el niño se aferró con mayor fuerza.
-No espera no quiero que te vayas he venido aquí solo para buscarte, para agradecerte por haberme salvado.
Sakura se agacho hasta quedar a su altura y tomarlo de los hombros tratando de no entablar ninguna conversación con él, entre menos sepa de ella más a salvo estará.
Volvió a negar con la cabeza y señalo a la dirección donde sabía que llegaría más rápido y seguro a su casa.
Ian capto el mensaje y dijo –No, no me quiero ir, quiero quedarme un rato contigo.
Volvió a negar.
-Tú fuiste quien me salvo el otro día cierto?
Ya Sakura estaba resignada sabía que no podía regresar al niño hasta que satisficiera su curiosidad.
Asintió.
-Bien lo sabía y eres muy bonita, porque vistes de blanco.
-Esta vez Sakura prefirió quedarse callada.
-¿Por qué no puedes hablar?
Asintió –Si-
Ian imagino que Sakura era una persona muy tímida y su tía Tomoyo siempre le ha dicho que esas personas había que tratarlas con calma hasta que se demostrara más abiertamente.
-Oye fue increíble lo que hiciste con el oso.
-Heee, gracias.
-Parecía que me iba a comer pero tú lo detuviste, oye y ¿hablaste con él verdad?
-Si es una de mis cualidades.
-Increíble, oye y cómo te llamas ¿Cuántos años tienes?
-Pues creo que tengo cerca de 10000 años.
-Wow sí que son mucho yo penas tengo 5
-Pues pareces más grande.
-Si mi Tío Eriol dije que soy alto para mi edad.
-Sakura rio un poco pero luego se puso seria recordando que no sabía la razón por la que el niño estaba en la montaña.
-¿Oye que estás haciendo aquí? ¿No deberías estar en casa con tu familia?
-Si pero…- el niño se encogió un poco y un ligero sonrojo se asomó por sus mejillas –es que tenia deseos de volver a verte.
Algo en el interior de Sakura se removió; algo que nunca antes había notado, le dedico al niño una pequeña sonrisa mientras posaba la mano en la cabeza para acariciar su sedoso cabello.
-Muchas gracias es lo más lindo que alguien a hecho por mí, pero de todas formas era muy riesgoso que te fueras de tu casa sin la compañía de un humano adulto.
-Pero es que como tú me dijiste que no se lo dijera a nadie no nos podamos volver a ver.
-Bien de acuerdo creo que si fue culpa mía.
Miro hacia el cielo y vio que estaba a punto de oscurecer.
-Sera mejor que regresemos a tu casa- lo tomo del brazo he hizo el intento de jalarlo con ella.
-¿Qué?, no- si quejo el niño zafándose de su agarre –Me quiero quedar un rato más contigo.
-Escucha Ian de verdad me halaga que hayas venido a estas montañas especialmente para verme, pero es muy peligroso que un niño tan pequeño como tú viaje solo por las montañas.
-Pero…
-Además- lo interrumpió –Tu familia debe de estar ya muy preocupada por ti, hace cuando en esta montaña.
-Desde esta mañana.
-Pues no perdamos más el tiempo sería muy peligroso que más adultos vinieron a la montaña.
-Porque?
-Es… algo complicado de explicar, el punto es que no quiero que te pase nada y que es mejor que regreses a caa por favor.
Lo volvió a tomar del brazo y esta vez el niño no puso objeción pero si se le notaba que no estaba contento con la idea.
Cuando por fin se logró visualizar la mansión en la base de la colina donde se encontraban
-Bien hasta aquí te puedo llevar, sería muy peligroso si me vieran los demás, aquí nos despedimos, cuidaste.
-No espera- el niño lo volvió a tomar del kimono con fuerza –Por favor no te vallas.
-Temo que soy alguien peligroso y el hecho de que está conmigo hace que tu vida peligro.
-Yo no creo que seas peligrosa.
-créeme aunque no quisiera lo soy.
-No, yo se que no lo eres y quiero verte otra vez por favor.
-no sé si deba…
-Por favor.
Esa cara, esos ojito ámbar que ahora parece que tomaron un brillo dorado y resplandeciente ya no tuvo fuerzas para negarse de la petición del pequeño, suspiro rendida y dijo.
-De acuerdo tu ganas.
-¿Lo dices en serio?
Asintio y el niño empujo a brincar y saltar –Heeee viva, viva.
La castaña se agacho para tranquilizarlo tapándole la boca
–Pero esto debe quedar entre tu y yo de acuerdo?
El niño asintió –No se lo diras a nadie bien?- volvió.
-Bien entonces podemos vernos otra vez, en este lugar y luego te llevare a un lugar donde estaremos seguros.
-Bien- Sakura hizo un movimiento con sus manos como si formara una esfera y luego una pequeña ventisca se concentró en su mano formando una hermosa cadenita con una campanita de cristal.
-Es una campana especial, solo tú y yo podemos oírla, cuando llegues aquí hazla sonar y donde sea que este la escuchare y vendré aquí.
-Increíble.
-Ahora prométeme que te cuidaras –Si adiós hasta mañana.
Antes de que el mini castaño entrara a su casa se fijó que Sakura seguía hay, la despidió con la mano antes de entrar y Sakura esperaba que esto no le trajera graves consecuencias especialmente a Ian
***** Continuara…*****
Hola a todo el mundo.
Hola a los viejos amigos y hola y bienvenidos a los nuevos lectores que siempre son recibidos con los brazos abiertos.
Como pueden ver el Elfenixenlasllamas a regresado… para luego irse de nuevo.
No, no se asusten que pienso seguir.
Ya no tengo más escusas que darles que expliquen mi retraso, es lo de siempre, estudios, uni, y asuntos personales.
Hago todo lo que puedo para sacar tiempo.
Esta vez no puede corregir la ortografía pero espero que sean mínimos o al menos no tan graves.
Espero que disfruten la lectura esperare ansiosa sus reviews
