Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Este Fic, es un reto de FxRobalino, aparece en el capítulo 6 de "Harry Potter: El Retorno del Rey".
N/A Laura: No se hacen una idea, de la cantidad de versiones y de veces que he publicado este Fic en este medio, ¡y nunca he logrado hacerlo funcionar!
Harry debe ser mujer.
Harry mujer debe gustar de mujeres.
Harry mujer debe tener un harem de mínimo siete mujeres, la única obligada es Hermione.
Harry mujer debe ser alguna criatura mágica como las Veelas (a elección del autor).
La historia debe comenzar en tercer, cuarto o entre esos dos años.
Harry mujer debe tener una relación incestuosa (relación con su madre o hermana)
05.
―Bien, veamos que tal lo hacen ―dijo la profesora McGonagall a sus alumnos, ante cada uno, había un fosforo. Las agujas comenzaron a aparecer lentamente, en las mesas de varios Ravenclaw y Gryffindor.
―Parvati, Padma ―llamó suavemente Harriet.
―Señorita Potter... ―trató de advertir la mujer de negros cabellos, pero su alumna no le prestó atención.
―Por favor, dejen de maldecir ―pidió la pelinegra, las gemelas volvieron su mirada hacía su amiga, desesperadas, ninguna de las dos tenía mucha paciencia que digamos, eran de un pensado de "Si no sale a la primera, jamás saldrá" ―Cierren los ojos, inhalen ―ambas así lo hicieron ―Exhalen ―obedecieron, Harriet les hizo hacerlo, un par de veces― "Ahora, cuenten hasta diez" ―susurró, obedecieron― "La magia..." ―se bajó de su asiento y caminó hacía ellas, tomándolas a cada una, por un hombro delicadamente― "...debe de provenir de ustedes, la varita les permite controlar, la fuerza más poderosa del universo: la realidad. La realidad misma, está en la palma de sus manos, en sus manos derechas. Ustedes deben ordenar, y el universo obedecerá, sin restricción. Apunten" ―así lo hicieron ― "cierren sus ojos, dejen volar su imaginación, permitan que, a sus mentes vengan los fósforos, ¿de qué están hechos?: de madera, ¿en qué deben convertirlos?: en metal, en plata, la cabeza incendiaria debe de convertirse en el ojal, debe alargarse, un agujero fino, muy fino por el cual pasa el hilo, la parte trasera, se afila" ―tomó delicadamente sus manos, las hizo apuntar, todos escuchaban perfectamente a Potter, era como el profesor Snape, pero en versión mujer, de su edad, de Ravenclaw y más agradable― "La magia solo existe, para hacer su capricho, ustedes son sus dueñas, ahora: obliguen a que la magia, se vuelva su esclava, que obedezca sus órdenes, por más estúpidas que sean"
―Excelente ―dijo la profesora McGonagall ―50 puntos para Ravenclaw, por ayudar a sus compañeros de clase, todos recibirán un Supera las expectativas. Excelente clase, señorita Potter.
―Gracias, profesora.
― ¿No le interesaría ser mi reemplazo, dentro de otros siete años? ―preguntó la mujer, un poco excitada, pero no sexualmente, sino que encontraba la forma calmada y gentil de Harriet, algo que nunca antes había sentido.
Harriet le sonrió, un poco sonrojada. ―Aun no sé qué quiero hacer, a futuro, profesora. Pero me lo pensaré.
Tuvieron Pociones a la segunda hora, a la tercera tuvieron Herbología, fueron a tomar un refrigerio, tuvieron media hora de Encantamientos, antes de las 15:00, cuando los alumnos de Ravenclaw y Hufflepuff fueron enviados a sus Salas Comunes.
―Oh, cielos ―murmuró Hermione, estaba en la sala de su Casa, con un libro en las manos, el cual se llamaba "Quidditch a través de los tiempos", de Kennilworthy Whisp, tenía otro libro al lado titulado "Mil Consejos para la Escoba Voladora" de Beatrice Jauncey. Hermione temblaba ligeramente, acababa de leer en el tablón de anuncios de Ravenclaw, se decía que ese mismo día (jueves) tendrían a las 15:00 horas, una lección de vuelo (junto a Hufflepuff).
Harriet suspiró, no pudo evitar sonreír, su madre les había comprado escobas, pero ya que los alumnos de primer año, no podían llevarlas, pues tuvo que dejarla en casa. Se sentó junto a su amiga de espeso cabello castaño, alargó una mano, pero luego la alejó. ― "Hermione" ―susurró, la chica volvió la mirada, con los ojos tan abiertos como aquella extraña profesora de grandes lentes y que tenía cientos de collares encima, cuyo nombre no recordaba.
― ¿Sí, Harriet? ―preguntó la castaña, a la cual la pelinegra le notaba los nervios, quizás realmente estuviera notándoselos, quizás fuera cosa suya o, aún más probable, fuera cosa de su lado Shirohebi― ¿En qué te ayudo?
―Dime, ¿aprendiste de un libro, como montar bicicleta? ―fue la pregunta de la pelinegra, la cual se le hizo rara a la castaña.
―No. Aprendí montando, pero... ¿Qué con eso? ―preguntó confundida.
―Aprendiste, al intentarlo, no leyendo un libro, así mismo, no aprenderás de un libro, el montarte en una escoba ―dijo la pelinegra, haciendo suspirar a la castaña.
―Perdón, si resulta extraño o molesto ―se disculpó Hermione, cerrando los ojos, solo para que su mano fuera agarrada por las de su amiga, y apoyada contra su mejilla, Hermione sufrió de un escalofrío, por la helada piel de su pálida amiga.
―No resulta extraño, pero debes de mantener la calma. No ganas nada leyendo tanto, la profesora no nos va a mandar a subirnos a una escoba, al menos de que sepa que estamos listas (y listos), para realizar maromas en el aire. No nos pidieron realizar hechizos, el primer día, sino que nos han ido enseñando como mover la varita, ¿o no? ―el razonamiento de Harriet era cierto.
―Gracias ―dijo la aun cohibida castaña.
―Es un placer ―dijo Harriet, mientras se ponía de pie ―Ya vengo ―Hermione asintió y vio a su amiga trayendo el libro de pociones, la vio abrirlo en el capítulo dos y señalarlo con la varita ―Vox Vivet ―las letras del capítulo brillaron con un poderoso tono dorado ―Vox Angelus ―dijo rápidamente. Para asombro de alumnos de primer, segundo, tercer y cuarto año, de Ravenclaw, el libro comenzó a narrarles a ambas chicas, lo que trataba el segundo capítulo del libro, y las recetas de las pociones, pasaron casi una hora entera, escuchando las palabras de libro, muchos de primer año, ya fueran Sangre Pura, Mestizos o incluso Hijos de Muggles, estuvieron escuchando el libro.
― ¡Por favor, los alumnos de primer año, vayan al Campo de Quidditch, para su lección de vuelo! ―dijo el profesor Flitwick.
Harriet sonrió, lo mismo hizo Hermione. ―Finite Incantatem. ―Ambas amigas, salieron al patio, encontrándose Hufflepuff y Ravenclaw, cada uno parándose junto a una escoba.
Ante ellos, apareció la maestra de cabello grisáceo blanco y ojos dorados como un halcón. ―Bien, veo que se han parado junto a las escobas, muy bien. Ahora, extenderán sus manos hacía la escoba y dirán con voz fuerte y clara: "arriba".
― ¡ARRIBA! ―exclamaron. Harriet fue la primera en lograr que su escoba le saltara a la mano, logró hacerlo, al segundo llamado.
Poco a poco, todos fueron logrando que sus escobas saltaran a sus manos, y la maestra pasó a decirles cómo acomodarse sobre ellas, cómo agarrarlas, cómo ir hacia arriba, como bajar, como ir hacía el frente, hacía atrás, cómo virar a la derecha, o izquierda, sin lastimarse, aunque claro, la profesora estaba atenta en todo momento, por si alguien necesitaba ayuda.
Harriet, descendió lentamente, tras un par de vuelos perfectos, cuando sintió sus ojos arder.
― ¿Está bien, señorita Potter?
―S-Sí, profesora ―dijo Harriet, bajándose de la escoba ―Soy más bien... una chica de tierra firme ―lanzó una risilla, su profesora la acompañó en dicha risa.
―Un vuelo excelente ―dijo su maestra.
―Gracias ―sin previo aviso, los ojos de la chica se volvieron líneas verticales, habló con una voz suave, pero firme ―Del Señor de las Tinieblas, no queda mucho. Lentamente, sus salvaguardas van cayendo, enfrentamientos ocurrirán, otros no tendrán lugar, pero el mundo mágico, un mejor lugar será, cuando nada de él quede, ni su nombre se recuerde. ―Harriet parpadeó. ― ¿Ocurre algo, señora Hooch?, digo "entrenadora Hooch"
―No. No señorita Potter, en lo absoluto, por favor: vayan a clases ―pidió la maestra, la cual fue directamente con Dumbledore, para hablarle de la aparente profecía de la señorita Potter.
Harriet fue jalada delicadamente, por su hermana, siendo seguidas por sus compañeros, los cuales le hablaron sobre sus palabras, pero Harriet aseguró no recordar ni una palabra, e incluso dijo sentir un escalofrío, de que sus conocidos hablaran sobre "El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado".
―Entonces... ¿Eres una vidente, Harriet? ―preguntó Hermione.
―Los videntes son muy raros, no creí que quedaran más de ellos en escocia, hace ya mucho que no se les ve ―habló Susan Bones, teniendo un ligero escalofrío.
Harriet suspiró. ―Como ya les dije, chicas: no recuerdo ni una palabra.
Cuando Dumbledore fue notificado sobre la aparente profecía realizada por la señorita Potter, creyó saber cómo acercarse a ella, o como atraerla a él, escribió una carta a una tienda del Callejón Diagon y a una del Callejón Knockturn, ambas tiendas estaban especializadas en Adivinación y preguntó por posibles manuales para videntes que sabían poco o nada, sobre esto, (y qué métodos de adivinación se recomendaban para los videntes novatos), ya que utilizó un alias, para la tienda del Knockturn, no trataron de embaucarlo y fue sumamente barato, el comprar un libro "Métodos de adivinación casero", por otra parte, un vendedor del Callejón Diagon, logró sonsacarle a Dumbledore (y sin que este se diera cuenta), el por qué, para qué y para quién, era el libro, logró descubrir que era para Harriet Potter, el hombre del Callejón Diagon mandó a La-Niña-Que-Vivió: Su libro mejor explicado y ejemplificado, sobre el arte de la adivinanza. El mismo vendedor, le mandó una bajara de cartas del tarot; y un plato liso, con bordes y una bolsa de arena (Estos últimos dos, eran de un arte adivinatorio que se estaba volviendo famoso recientemente en Irak, llamado Pssamomancia).
Dumbledore, le hizo llegar los tres objetos, de forma anónima.
Solo para luego arrepentirse, al recordarse a sí mismo, que tenía que crear lazos con la joven Potter, si quería tener alguna oportunidad de guiarla por "El Camino del Bien Mayor", pero ya era muy tarde para arrepentirse.
No tenía la capa, hubiera sido perfecto el habérsela enviado a Harriet, seguramente se la hubieran turnado con su hermana Karen y hubieran salido después del toque de queda, de sus Salas Comunes, a explorar el castillo. Bastaría con un simple hechizo de seguimiento, para descubrir a Harriet a deshoras, y dejarla ir sin castigo, así podría haber cimentado un papel de abuelo y aliado, algo así como darle a Harriet permiso para salir en las noches, pero sin que fuera atrapada, por otros maestros o por Filch, además de que necesitaba que, de alguna forma, llegara al Salón del Espejo, o que viera a Fluffy, pero la chica era una gran seguidora de las reglas, lo mismo pasaba con Karen.
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En horas de la tarde/noche, Lily Potter, Sirius Black y Amelia Bones, ingresaban en la Ancestral y Antigua Casa Black, ignoraron cuando la madre de Sirius, se quejó sobre tener a una Sangre Sucia en su hogar, caminaron hacía la sala y vieron un Guardapelo hecho de jade, el cual llevaba una S dorada encima.
―Sí, es este ―anunció Lily, mirando la lista de los Horrocrux que aún quedaban por allí. Lily sacó su varita, de Sauce y Fibra de Corazón de Dragón, señaló el Horrocrux ―Wingardium Leviosa ―el Guardapelo de Salazar Slytherin, levitó fuera de su lugar.
― ¡ESE ES EL GUARDAPELO DEL AMO REGULUS, DEJALO EN SU LUGAR! ―Rugió un furioso Kretcher.
― ¡Fiendfyre Orbis! ―exclamó Lily, haciendo que el dragón de fuego, el cual debería de haber salido de forma descontrolada, saliera lentamente, usando su propia magia, lo hizo disminuir en gran medida, su nivel, quedando solo como una esfera no más grande que el puño de un hombre adulto, con una floritura de varita, el Guardapelo de Salazar Slytherin, fue calcinado por las llamas malditas, mientras que un grito, el grito del alma de Lord Voldemort, y un humo negro, escapaban del interior del colgante.
―Yo no pude, ustedes sí. Yo no pude, ustedes sí ―murmuraba Kretcher en shock. Kretcher había cuidado del guardapelo y había empleado sus vastos conocimientos en magia duende, para destruir el guardapelo, pero jamás lo había logrado. ―Por favor, perdone a Kretcher por su comportamiento Lord Black ―dijo a Sirius.
―Es el primero ―señaló Lily ―El de Harriet, fue destruido minutos después del ataque a la casa, quedan cinco.
Harem de Harriet: Lily Janeth Evans, Karen Potter Evans, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Luna Lovegood, Pansy Parkinson, Parvati & Padma Patil.
