Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Este Fic, es un reto de FxRobalino, aparece en el capítulo 6 de "Harry Potter: El Retorno del Rey".

N/A Laura: No se hacen una idea, de la cantidad de versiones y de veces que he publicado este Fic en este medio, ¡y nunca he logrado hacerlo funcionar!

Harry debe ser mujer.

Harry mujer debe gustar de mujeres.

Harry mujer debe tener un harem de mínimo siete mujeres, la única obligada es Hermione.

Harry mujer debe ser alguna criatura mágica como las Veelas (a elección del autor).

La historia debe comenzar en tercer, cuarto o entre esos dos años.

Harry mujer debe tener una relación incestuosa (relación con su madre o hermana)

36: Nuevos planes y Como actúan los reyes.

Los pasos resonaron por la prisión de Azkaban, mientras que dos personas, llegaban a una de las... celdas, en la cual estaba Albus, el anciano, al percatarse de las presencias, miró hacia arriba, allí, ante él, estaban Harriet y Lily. El anterior director de Hogwarts, quien aún podía sentir emociones, y aún no había sido consumido por los Dementores, les miró expectante.

Harriet le dio una sonrisa salvaje. ―Tu plan, el de Malfoy, Crabbe, Goyle y Pettigrew, llegó a buen término. ―declaró la chica.

―Sin embargo... sonríes, de forma triunfal, Harriet ―señaló el anciano, la chica asintió.

―Envenené a cada uno de ellos, Albus. Mi amorosa madre, aquí presente... ―La chica sintió a la aludida abrazarle por la espalda ―Se hizo cargo, de darme una runa, la cual convocó en el cementerio, a muchos Aurores y, así mismo, hemos destruido, todos los Horrocruxes, aunque... puede que aun tengas alguna suerte. Pues no recuerdo, si maté directamente a su serpiente, o si la dejé vivir. Lo que sí recuerdo, es que envenené a Tom y a gran parte, de los Mortífagos que fueron a.… recibirle, en el Cementerio. ―Albus se quedó en silencio, procesando las palabras, de la chica. ―Envenenado y con medio rostro derretido... ahora, sin sus anclas, con tantas partes de su alma, eliminadas...

Lily extrajo de su bolsillo su varita― ¡Expecto Patronus! ―rugió la pelirroja, un ciervo plateado, se deshizo de algunos Dementores. ―Tienes que concentrarte, en un recuerdo feliz, muy feliz.

¡Expecto Patronus! ―exclamó la chica. Harriet liberó, una cobra, tras otra, hasta que una, fue lo suficientemente grande, como para eliminar (sí, tal y como lo leen ELIMINAR), a, al menos siete Dementores. ―A lo que íbamos: si sigue vivo, entonces es porque está consumiendo Sangre de Unicornio, en cantidades industriales, cosa que no creo, que vaya a durarle mucho tiempo. Los días de Ryddle, están contados. Si su plan, de tantos años, era que yo le hiciera frente, entonces profesor: alégrese, pues lo ha conseguido, pero seré yo, quien se ría al final ―Harriet pasó a su forma de Raduga Jilani, antes de desarmarse en cientos de serpientes, las cuales fueron a morder y por consecuencia, envenenar, a cientos de encarcelados en Azkaban.

Quizás, aquel fue un muy mal movimiento, el haberle ido a presumir a Dumbledore, sobre que Voldemort estaba ahora, más muerto que vivo (pero vivo, al fin y al cabo), pues fue recibiendo visitas de muchos simpatizantes, y miembros de La Orden del Fénix, cosa que resultó, en que personas de la Cámara de los Lores del Wizengamot, tales como Lady Weasley, Elphias Doge, Tiberius Ogden, entre varios lores considerados de "La Luz", principalmente, aquellos miembros de La Orden del Fénix, comenzaron a narrar, que Voldemort había sido resucitado.

Pero el ministro, Cornelius Fudge desestimó todo esto, y los calificó como simples locos, quienes confiaban demasiado en la palabra de Dumbledore, y que no veían la realidad: Que Voldemort estaba muerto.

Lily, en su manto como Lady Potter y mentora de su hija, Harriet, la cual estaban allí, para aprender sobre política, abaló las palabras de Fudge.

Harriet levantó su mano, y se le dio la palabra.

―Estimados Lores (y Ladies) del Wizengamot, nos encontramos, en un punto muerto, sobre la muerte total, o parcial del Mago más oscuro, que ha conocido nuestro país ―decía Harriet ―Independientemente, de si es verdad o no, −ahora mismo, os aseguro que está supremamente muerto y muy jodido−, no soy capaz de creer, a mis catorce años, que esta reunión, realmente vaya a... ―lanzó una risilla. ―Girar alrededor de tal tema. Estamos viviendo grandes años de paz, desde mi nacimiento, es mejor seguir hacia adelante, y no mirar hacia atrás. ―La corte, se sumió en un profundo silencio, la chica volvió su mirada, hacía Fudge, quien estaba aliviado. ―Ministro, ¿Qué se debe de revisar, el día de hoy? ―se dieron los temas, se abrieron los debates, y se cerraron, en varias sesiones, en un mismo día.

Pero, cuando finalizó la jornada y, sabiendo Fudge cuan cercana, era Minerva McGonagall, a Albus Dumbledore, Fudge compró una capa de invisibilidad, para luego Aparecerse en Hogwarts, entró en la institución, comenzó a seguir a Minerva, a espiarla, así estuvo un mes entero, teniendo que comprar, otra capa de invisibilidad, pues las capas que existían, estaban tejidas con pelo de Demiguise, al final, vio que Minerva iba constantemente a visitar, a Dumbledore y que lo seguía en sus ideas de que Voldemort estaba vivo.

Ante esto, decidió mover su propia ficha, para el próximo año de Hogwarts, pues, en la cabeza de Cornelius Fudge, tanto Albus Dumbledore, como Minerva McGonagall, intentarían sacarlo de su puesto como Ministro de Magia. Así que sería él, quien colocaría a su propio maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras, con tal de poder negarles a Dumbledore y a McGonagall, alcanzar su puesto de Ministro y Subsecretaría, a pesar de que Dumbledore estuviera encarcelado.

Mientras tanto, en la Mansión Ryddle, en Pequeño Hangleton, estaba un anciano de aspecto demacrado, de iris rojos y pupilas reptilianas, cuya nariz eran un par de rendijas nasales y su lengua era larga y viperina, vistiendo una túnica de color gris oscuro. ― "Maldita..." ―el aliento se le escapaba, su magia se debilitaba, su fuerza también, se cansaba cada vez más― "...maldita mocosa" ―susurraba. El espía de Dumbledore, Severus Snape acercó a su supuesto maestro, la Poción vigorizante, una poción cuyos ingredientes eran: tórax de dragón volador, alas de hadas, caballos de mar voladores y huevos de Doxy; acercó la poción verde lima, a su maestro, quien la bebió, si bien, se sintió mejor, era como sumar un numero uno, a su fuerza, en otras palabras: aun no era suficiente. Tampoco lo era, la Sangre de Dragón. ― "Severus"

― ¿Sí, Mi Lord? ―preguntó el mestizo de negros cabellos.

― "Debemos de planificar, juntos" ―susurraba su maestro, el Mortífago le miró― "Una incursión al Ministerio de Magia, a la Sala de las Profecías"

― ¿Por qué desea ir a ese lugar, Mi Lord? ―preguntó sin apenas entender nada.

Voldemort le señaló con un dedo. ― "Hace ya, catorce años, me trajiste el fragmento de una Profecía y eso, me llevó a matar a James Potter, pero: fracasé, al querer asesinar a la puta de Potter" ―Snape hizo un esfuerzo, casi sobrehumano, para lograr que su rostro, no se crispara de la ira, al escuchar que su muy amaba amiga Lily, era referida de esa forma, por ese ser repugnante, ante sus ojos. ― "Y a sus hijas" ―ambos permanecieron en silencio― "Necesito, infiltrarme en el Ministerio, en la Sala de Profecías, y dar con esa en cuestión" ―llevó sus manos a su cabeza y sus ojos se volvieron blancos― "Sí, fue Avery, quien me contó, hace algunas horas, sobre que un amigo suyo, un simpatizante, sabe sobre una profecía que lleva el nombre de Harriet Potter en él, y que está también vinculada a mi persona"

En el próximo año, muchos cambios tendrían lugar.

Ocurrirían tantas cosas, en el próximo año, que la voluntad y lealtad de muchos, se pondría a prueba.

Entre esas lealtades, estaba la lealtad de Severus Tobías Snape, el cual, al volver a su casa en La Calle de La Hilandera, se encontró con que dentro, estaban Lily Evans, y Sirius Black.

― ¿Lily? ―preguntó confundido.

―Severus ―dijo Lily, la cual caminó con calma, hacía su amigo ―Quiero tu ayuda ―le tendió la mano y él, como hipnotizado, la agarró ―Severus, quiero que protejas a Harriet y Karen, pues yo no puedo estar, en todas partes, especialmente: no puedo estar en Hogwarts. El único motivo, para que Tom Sorvolo Ryddle siga con vida, es porque Harriet y nosotros ―movió su cabeza, señalando a Sirius. ―Él se está aferrando a su vida, pero su alma está escapándose, aquel pequeño e insignificante fragmento, dentro de su ser, se está descomponiendo lentamente, no le queda mucho tiempo. Pero no dudaré, que él deseará usar el tiempo que aún le queda de vida, para lastimar a Harriet, y si tiene que usar a Karen, para llegar a mi primogénita, lo hará. No pienses que mi hija menor no me importa, pero el foco, siempre ha estado sobre Harriet, ¿no es así?

―Sí ―susurró apenas, Snape.

―Cuida de ellas. Cuida de Harriet, protégela, por mí ―pidió Lily. Las artes de manipulación, de Harriet, venían de su madre, la cual ahora mismo, hacía exactamente lo mismo, con su mejor amigo. ―Por favor... por favor...

―Lo haré, las protegeré, pero específicamente, a Harriet, por ser ella a quien El Señor Tenebroso, está buscando tan desesperadamente ―dijo Severus.

―Severus Snape, ¿juras educar a mi hija, enseñarle pociones, artes oscuras, y toda arma, que esté a tu alcance, para que le haga frente a Ryddle, si es que llega a tal extremo? ―preguntó Lily. Severus abrió los ojos, al darse cuenta, de la forma en la cual Lily tenía su mano agarrada, y de lo que estaba haciendo Black allí. Sí. Definitivamente, Lily era tan buena manipuladora, como su hija.

―Lo juro. ―Una lengua de fuego, salió de la varita de Black.

― ¿Tus conocimientos, estarían al servicio de mi hija? ―preguntó.

―Todos mis conocimientos, estarán a sus servicios y disposición ―dijo él. Una segunda lengua de fuego, salió de la varita de Sirius.

― ¿Te ves capaz, de traicionar a Ryddle, de atacarlo por la espalda, si llega a estar a punto, de matar a mi hija? ―preguntó Lily.

―Me veo capaz. Y no dudaré, al protegerla ―dijo Severus. Una última lengua de fuego surgió de la varita, y las tres lenguas, formaron un lazo que ataron los brazos de Lily y Severus. ―Lily, Sirius: ambos deben de ocultarse muy bien, donde nadie pueda encontrarlos. El Señor Oscuro, ha decidido ir tras la profecía, podría intentar usarlos a ustedes, para atraerla a ella.

―Gracias por tu ayuda, y tu advertencia, Que... dijo: Severus ―dijo Sirius, dándole una sonrisa. ―Pero: nosotros ya conocemos la profecía y está en manos de Harriet.

Severus abrió los ojos asombrado, mientras que madre y padrino desaparecían. Los segundos y minutos comenzaron a pasar. ― "Así que, la joven reina de Hogwarts, tiene en su poder, lo que tanto busca el Señor Tenebroso; la incursión al ministerio, será una pérdida de tiempo inútil" ―pensó, antes de Desaparecerse, con el objetivo de ir a Azkaban y contárselo a Dumbledore. ― ¿Es Lily manipulándome, es Dumbledore, o será acaso la propia Harriet, la cual parece mantenerse, tan conocedora de todo?

Lily volvió a la casa de los Deneuve, ascendió por las escaleras, agitó su varita, y su túnica y ropas, fueron cambiadas por una bata larga que hacía las veces de pijama, caminó hacía su habitación, pero notó la habitación de Karen, con la luz encendida, abrió muy ligeramente la puerta, encontrándose con sus hijas, susurrando entre ellas y rodeadas de libros de magia (presumiblemente), agitó la varita para elevar el volumen, descubriendo que ambas sabían, de los peligros que se acercaban, ambas estaban leyendo, toda clase de hechizos de contraataque y defensa en Magia Marcial.

― ¿Sabes, Karen? ―decía Harriet, sujetando el rostro de su hermana, a escasos milímetros de sus labios ―No me cabe, la menor duda, de que este año, será aún más difícil que el pasado. Con Ryddle revivido, incluso con el veneno que yo misma produje y le aventé e inyecté... incluso, tras haber perdido a tantos... hombres... me sorprendería, si no intentara...

― ¿Comenzar a mover fichas, aprovechándose de que Dumbledore está encarcelado por haberte metido a ese torneo y que el ministro no sabe nada de su regreso? ―preguntó Karen.

―Exacto. Los miembros de La Orden del Fénix y nosotras... contra los Mortífagos y simpatizantes. ―las manos de Harriet, fueron a las mejillas de Karen, antes de agachar la cabeza. ―No sé a dónde iremos a llegar y...

―Yo también estoy asustada. ―dijo Karen, tomando las manos de su hermana, y obligándola a mirarle a los ojos avellana. ―Pero no podemos darnos por vencidas, así sin más. Lo tenemos agarrado de los huevos. Lo tenemos contra las cuerdas, ¿no me habías dicho, que solo queda uno?

―La jodida serpiente, también es un Horrocrux. Lo envenené y.… su ser, demostró cuan mal está su alma, pero... ¿Sabes tú, de que es capaz un hombre el cual sabe, que ya no tiene nada más que perder? ―los ojos de su hermana se abrieron, y comenzó a transpirar ―Es a eso, a lo que le tengo tanto miedo. Le hemos quitado seis Horrocrux, eliminé a veintidós de sus hombres. Lo envenené. Tenemos la Profecía. ¿De qué podría ser capaz, sabiendo que tiene todo para perder?

―No importa, lo que él quiera o intente hacer, cariño ―ambas se sobresaltaron, vieron a su madre entrar, en la habitación de Karen y subirse a la cama, para luego abrazarlas, ellas devolvieron el abrazo ―Lo tenemos contra la pared. Hemos disminuido sus tropas. Tenemos en nuestro poder, lo que él desea y tenemos círculos rúnicos, que nos permitirán Aparecernos, en otras localidades. Él tiene las de perder. Y usted, jovencita: no debe de dejar de ser, la gran reina, que ha sido hasta ahora. Has manipulado, a magos adultos, para que ellos se ensucien las manos. Sigue así. Sigue siendo la reina en el tablero, y comanda a tus peones, alfiles, caballos, torres e incluso... a tu reina. Si él quiere un conflicto armado, tú solo continúa la batalla intelectual. Si este año, alguien intenta dañarte, tengo a Severus con una correa corta, se verá obligado a protegerte de todo aquel, que quiera hacerte daño. No te desesperes.

―Gracias, mamá ―dijo Harriet, quien se dejó llevar por el momento, y por sus hormonas, besando en los labios a su madre, la cual abrió los ojos asombrada, pero eso no hizo, que Lily se alejara.

Ella había sentido más cosas, por su hija, que un simple amor fraternal. Le había asombrado, la forma en la cual la pelinegra se había estado moviendo todos esos años, en Hogwarts. Le asombraba como su hija estaba moviéndose en el Mundo Mágico.

Le gusta mucho, el verla ser segura de sí misma. El verla siempre pensar, antes de actuar. El verla como si siempre, supiera lo que iba a pasar, y como siempre parecía tener tres planes extra.

Ella, Harriet, era su pequeña reina.

Su pequeña reina serpiente.

Harem de Harriet: Lily Janeth Evans, Karen Potter, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Pansy Parkinson, Luna Lovegood, Parvati y Padma Patil. (+Camille y Ginny Weasley)