Hola, hace una eternidad que no paso por aquí a dejar nada. Supongo que, quienes están aquí desde el año pasado por lo menos, ya saben a qué vengo.

Arma de insomnio masivo

La noche se había apoderado de la ciudad, y ello implicaba que todo el mundo se iba a dormir. En un conjunto residencial reinaba la alegría y la paz a raíz de la reciene llegada al mundo de una adorable bebé llamada Vivio, cuya sola presencia hacía que todos sonrieran y chillaran como fangirls, incluidos los hombres. Nanoha y Fate, las madres de la criatura, obviamente se habían convertido en el centro en torno al cual giró toda la comunidad en aquel momento, pero ahora era imperativo descansar, así que todo el mundo estaba en su cama, dispuesto a caer en el mundo de los sueños...

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEE!

¿Qué fue lo que pasó? ¿Acaso era la pequeña y adorable Vivio llorando? Era algo extraño, pues la pequeña no había llorado ni una sola vez durante el día. Tal vez simplemente tenía hambre. En cualquier momento Nanoha y Fate se harían cargo...


Cuatro horas después

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEE!

El tiempo, y la niña no había dejado de llorar ni un solo minuto. La primera persona de todo el edificio en levantarse fue Subaru, vecina del piso de abajo, claramente preocupada por lo que estaba pasando.

─ Tea, Tea... ─ Subaru empuja el hombro de su esposa ─ ¿Estás dormida, Tea?

─ ¿Y cómo demonios crees que voy a dormir con ese escándalo? ─ Teana se lleva una mano a la cabeza ─ Me extraña en demasía que Nanoha-san y Fate-san no hayan hecho nada para tranquilizar a la niña ¿Qué es lo que está pasando?

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Debemos ir a ver.

No teniendo una idea mejor, Teana se pone su bata al igual que Subaru, y juntas suben a ver qué ocurría para que Vivio no parase de llorar.


Apartamento de Nanoha y Fate

El timbre de la puerta suena. Nanoha y Fate pensaban que ya se estaban tardando los vecinos en venir a quejarse, pues Vivio había estado llorando cuatro horar consecutivas, lo que a ellas ya las tenía completamente de los nervios. Fate va a abrir la puerta, viendo que eran Subaru y Teana.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEE! ─ el llanto, sorprendentemente, sonaba todavía más fuerte.

─ Primero que nada, buenas noches, Fate-san ─ dice Teana ─. Y en segundo lugar, ¿se puede saber qué está pasando con la niña que no deja de chillar? Ese llanto lleva todo el rato taladrándome la cabeza.

─ Lo sentimos mucho, de verdad ─ responde Fate ─. Lo que pasa es que no sabemos qué ocurre con Vivio. Hemos intentado de todo para ver si se tranquiliza: La hemos intentado alimentar, le revisamos el pañal, revisamos la cuna para corroborar que no haya ningún insecto, revisamos su cuerpecito en busca de sarpullido o algo más... pero nada ha servido. La niña simplemente no deja de llorar.

─ ¿De verdad? Entonces no entiendo qué puede pasar, si hasta han sido más creativas que yo a la hora de pensar en lo que tendría la niña ─ opina Subaru.

─ Claro, la de las ideas sería yo sin lugar a dudas ─ dice Teana de manera afilada.

Nanoha se acerca también, y la voz de Vivio llorando sonaba todavía más fuerte que antes, lo cual a Subaru y Teana no les cae nada bien. Les parecía sorprendente que una recién nacida tuviera una capacidad pulmonar suficiente para proferir tales alaridos por tanto tiempo de forma ininterrumpida.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Vivio sí que chilla fuerte ¿No tendrá acaso un botón o algo para bajarle el volumen? ─ dice Subaru, a lo que Teana le da un zape.

─ Sólo ténganos un poco de paciencia mientras averiguamos cómo dosificar el llanto de Vivio ─ ruega Nanoha.

─ Pues eso se lo van a tener que decir a todos los vecinos. Realmente no veo cómo es que no ha venido nadie más a quejarse ─ dice Teana, cuando se escuchan pasos en las escaleras ─. Bueno, parece que ahora sí vienen a quejarse.

─ ¿Podrían dejar de torturar a esa niña? Nos está enloqueciendo a todos ─ dice Hayate bastante molesta.

─ Nanoha-san, sé que te debo dinero y me he atrasado casi un mes para pagarte ─ dice Vita sobándose las sienes ─. Pero mujer, no creo que eso sea razón para hacernos esto a todos los vecinos y especialmente a tu hija. Haz el favor de callarla.

─ No estamos haciéndole nada malo a la niña ─ replica la cobriza.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Eso es lo que diría alguien que maltrata niños ─ reacciona rápidamente Signum cruzada de brazos ─. Ahora hagan el favor de tranquilizarla, que hay gente aquí que mañana tiene que ir a trabajar.

─ Hacemos lo que podemos, pero es que nada de lo que intentamos funciona ─ dice Fate.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Hazte a un lado. Se nota que son unas inútiles ─ Vita toma a la bebé en brazos y empieza a revisarla ─. Pues no parece que haya ensuciado el pañal...

─ Eso ya lo hemos revisado como ocho veces, y les aseguramos que ese no es el problema ─ dice Fate con la paciencia puesta a prueba antes de tomar de vuelta a su hija ─. De verdad hemos hecho de todo para ver cuál es el problema, pero no conseguimos nada. De verdad no entendemos qué le pasa a Vivio.

─ Pues algo tiene que ser. Un bebé no se la pasa llorando una noche entera sin parar porque sí ─ dice Teana.

─ Estoy de acuerdo. Les recomiendo que vayan mañana con un médico ─ dice Shamal.

─ Tú eres médico ─ señala Reinforce Ein.

─ Me refiero a un pediatra. Yo soy cirujana.

─ Tenemos a Scrya. Él es bibliotecario, así que debe saber de ese tipo de cosas ─ sugiere Subaru.

─ ¿Y qué tiene que ver ser bibliotecario con la pederastia? ─ se extraña Hayate.

─ Se dice pediatría ─ corrige Signum.

─ Es la misma cosa.

─ Entonces vayamos a su apartamento. A ver si él nos ayuda ─ Reinforce lidera el grupo que empieza la marcha.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!


Apartamento de Yuuno

Teana es la encargada de tocar el timbre para llamar a Yuuno, mientras que los demás vecinos se mantienen detrás de ella, a la expectativa de una respuesta.

No hay respuesta, y Teana prueba suerte nuevamente, y otra vez el silencio es lo que recibe. Nanoha y Fate se miran mutuamente, no entendiendo lo que estaba pasando.

─ Esto está rarísimo. No responde al timbre.

─ A mí no me extraña tanto, si tampoco ha reaccionado al llanto ─ opina Signum.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Carajo con ese llanto. Si el llanto no lo oye, mucho menos el timbre ─ dice Hayate.

─ ¿Y si resulta que no está? ─ sugiere Vita.

─ ¿Y qué estaría haciendo un bibliotecario fuera de casa a horas de la madrugada? ─ inquiere Nanoha, y todas las demás quedan mudas ─ Mejor háganse a un lado, que yo voy a abrir...

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Antes de que Fate fuera capaz de preguntar nada, Nanoha saca una llave de su bolsillo y la introduce en el cerrojo de la puerta. Sorprendentemente abre la puerta, y todas se la quedan mirando con extrañeza.

─ ¿Y eso? ¿Qué haces con la llave de un vecino? ─ dice Hayate.

─ ¿Eh? Ahh... Ehh... ─ Nanoha se había dado cuenta de lo que hizo y se puso nerviosa, y antes de decir nada se le cae algo del bolsillo ─ ¡Kya!

Lo que se le cayó a la cobriza llamó bastante la atención, pues se trataban de muchas otras llaves. Las vecinas agarran algunas de ellas y las comprueban, encontrando que dichas llaves correspondían a los demás apartamentos.

─ ¿Tienes llaves de todas nosotras? ¿Qué significa esto? ─ dice Vita enojada.

─ ¿Podrías explicarnos qué significa esto? ─ Reinforce mira fijamente a la cobriza.

─ Ehh... bueno, es que siempre me preocupo que a alguna de ustedes se le pueda perder su llave, así que siempre guardo una copia de cada llave para casos de emergencia.

─ O será que te gusta estar espiando nuestras cosas ─ Hayate se lleva las manos a las caderas ─. Debo decirte que te he enseñado bien, tal vez demasiado, pero esta vez te has pasado. Ahora veo quién se ha estado llevando mi ropa interior.

─ ¿Eh? Pero yo jamás te cogí ninguna prenda íntima, Hayate-chan.

─ ¡No me digas! ─ Hayate, escéptica, alza una ceja ─ Pues te digo que no lo creo, o sino que levante la mano quien haya sido...

En el acto Signum, Carim, Shamal, Vita, Reinforce y Subaru levantan la mano, haciendo que Hayate frenara en seco su puntada hacia Nanoha. Teana no lo duda un segundo para darle un zape a Subaru.

─ ¿También tú, Subaru?

─ Eso fue el año pasado, antes de que empezáramos a salir como tal, Tea.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Ya estaremos resolviendo este tema más tarde, y desde luego vamos a hablar, Nanoha ─ dice Fate con cierto enojo ─. Pero ahora mismo lo importante es que debemos averiguar lo que pasó con Yuuno.

Las vecinas pactan entonces tregua y entran al apartamento de Yuuno. Todo parecía estar normal allí. No había ninguna señal que mereciese de preocupación, por lo que todas piensan que Yuuno deberían estar en su habitación, así que irrumpen de inmediato allí, para encontrarse que el rubio estaba plácidamente dormido y con unas orejeras puestas.

─ Eso explica porqué el muy cabrón no atiende a nuestro llamado ni se ha despertado por los gritos de la niña ─ dice Vita.

─ Pues esto le puede jugar en contra, que así no se daría cuenta de nada ─ dice Signum ─. Así de desconectado como está, perfectamente podemos entre todas robarle todas las cosas de aquí, y dejarlo acostado en el suelo y desnudo.

─ Ya vamos a dejarnos de tonterías. Fate-chan, acerca a Vivio ─ dice Nanoha antes de quitarle las orejeras a Yuuno.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ ¿¡QUÉ CARAJO...!? ─ Yuuno se despierta de golpe y se cae de la cama ─ ¿Eh? ¿Y ustedes que están haciendo en mi habitación?

─ Se nota que hasta hace unos segundos estabas perdido en un mundo paralelo, Scrya ─ Signum se soba el puente de la nariz ─. Pasa que la hija de Nanoha y Fate lleva toda la noche llorando y no sabemos qué podemos hacer para que se calme de una vez por todas.

─ ¿Y dónde entro yo ahí? No sé cuidar niños ─ responde Yuuno.

─ Primera vez en la vida que veo que Yuuno no maneja un tema ¿Será que si revisamos en la ventana nos encontraremos en meteorito que viene hacia acá directamente? ─ dice Reinforce.

─ Déjense de tonterías ─ exige Nanoha ─. Yuuno-kun, necesitamos que nos des algún consejo para calmar el llanto de Vivio. Tan solo mírala.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Sí, se le nota a leguas ─ Yuuno se levanta, busca sus lentes y se pone a pensar en alguna alternativa ─ ¿Le han revisado el pañal o han comprobado si lo que tiene es hambre?

─ ¡Otro! ─ Reinforce suspira con fastidio ─ De verdad necesitamos de alguien que ya tenga alguna experiencia cuidando bebés, o de lo contrario Vivio terminará por matarnos a todos de estrés.

─ ¿Experiencia previa? ¡Creo que ya lo tengo! ─ Fate busca su teléfono y pasa la bebé a su esposa ─ En ese caso voy a llamar a onii-chan, que a él le había tocado cuidar de gemelos y le fue bien.

─ Y por eso mismo seguro que se reirá en nuestra cara en cuanto se entere que todos nosotros no podemos con una bebé sola ─ opina Vita.

─ No digas esas cosas ─ apremia Shamal.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ ¡Llama rápido, antes que esta niña acabe con todos nosotros! ─ ruega Hayate.

Fate marca el teléfono de Chrono con cierto apuro, puesto que el llanto de Vivio la estaba ya llevando al límite de su capacidad mental. En lo que termina de marcar pega el teléfono a su oreja, rogando mentalmente que su hermano respondiese. Al tercer repique suena que su llamado recibe contestación.

¿Fate? ¿Por qué me llamas a esta hora?

─ ¡Onii-chan! Pasa que necesito tu ayuda. Se trata de algo urgente ─ dice Fate, dando la señal de que la comunicación era efectiva, para alivio de los demás ─. El problema es que Vivio no para de llorar. Hemos intentado de todo. Nanoha y yo llevamos más de cuatro horas tratando de tranquilizarla, e incluso nuestros vecinos tratan de ayudarnos. Revisamos varias veces su pañal, comprobamos si tenía hambre, y hasta revisamos la cuna, pero nada de lo que intentamos resulta. No sabemos qué hacer... ¿Eh? ¿Onii-chan?

─ ¿Le ocurre algo a Chrono? ─ dice Yuuno.

─ Sí, que se está tronchando de risa.

─ ¿Lo ven? Dije que esto pasaría ─ dice Vita.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ ¡Esto no es gracioso, onii-chan! Tenemos toda la noche consumiéndonos por dentro de tanto estrés que tenemos, y necesitamos que nos ayudes con... ¿Cómo? ¿Hay que hacer eso? ¿Una fórmula mágica?

─ ¿Hay que hacer magia para que la niña se calle? ─ Subaru alza una ceja.

─ ¿Y qué se supone que debo hacer? ─ Fate permanece en silencio unos segundos, y luego sale de aquella habitación.

─ ¡Viaje de vuelta al apartamento Takamachi-Testarossa Harlaown! ─ dice Vita mientras ella es la primera en seguir a Fate.

─ Al menos déjenme poner una bata, que hace frío ─ dice Yuuno.


Apartamento de Nanoha y Fate

Fate se dirige rápidamente a la cocina y toma el biberón para hacer lo que Chrono le indicaba. Pronto llega el resto del grupo para ver qué clase de fórmula era la que tenía que hace Fate, pero llegaron tarde, pues ya ella tenía el biberón opaco listo.

─ ¡ÑEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

─ Muy bien. Entonces se lo voy a dar, a ver si funciona. Gracias, onii-chan ─ dice antes de colgar ─. Pásame a Vivio, Nanoha. Voy a acabar con este problema.

─ ¿Qué es lo que le vas a dar, Fate-chan?

─ Ya verás...

Fate toma a la bebé en brazos y le da de inmediato el biberón, y Vivio automáticamente para de llorar para absorber el contenido del biberón con asombrosa rapidez, y una vez que lo vacía se queda dormida, como si el llanto de hace rato jamás hubiese pasado.

─ ¿Qué clase de brujería es esa? ─ Shamal se lleva las manos a la cabeza.

─ La niña se ha dormido ─ Teana no cabía en su asombro ─ ¿Qué botón te dijo Chrono que debías presionar para callarla?

─ Eso es un secreto. Se trata de una fórmula especial familiar que Chrono me confío por tratarse de una emergencia ─ responde Fate en pose estoica ─. Ahora pueden irse todos tranquilos, que Vivio no vuelve a llorar esta noche.

─ Pues eso espero, que estoy a que me duermo parada ─ Signum es la primera en irse de allí.

Todos los vecinos empiezan entonces una lenta retirada a sus aposentos para así descansar tranquilamente, y Fate se lleva a Vivio a su cuna para depositarla allí con cuidado. Nanoha estaba bastante aliviada de ver que ya todo había terminado, pero también se la comía la curiosidad de saber qué le dijo Chrono a Fate.

─ ¿Y bien? ¿Me vas a decir qué le diste a Vivio?

─ ¿Nanoha?

─ Sabes que entre nosotras no hay secretos, Fate-chan...

─ Claro, como por ejemplo las llaves de los demás apartamentos.

─ ¡Yo dije la verdad! Era para ayudar en caso de que a los demás se les pierdan las llaves.

─ Para eso contratamos un portero y lo dejamos a cargo, que si lo hacemos nosotras daremos la impresión de ser invasoras, Nanoha ─ Fate y Nanoha se dirigen a la habitación para finalmente dormir.

─ Pero igual dime qué le diste a Vivio.

─ Agua tibia. Onii-chan me dijo que lo más probable era que Vivio tuviera sed, así que me dijo que le sirviera agua para que se aliviara y se durmiera, y al final funcionó.

─ ¿Y entonces por qué les dijiste a todos que era una fórmula secreta?

─ Para cerrar el tema lo más pronto posible. Si se enteraban que Vivio simplemente tenía sed se desquitarían todos con nosotras.

Nanoha medita ese razonamiento y concluye que Fate tenía razón. Ya todo el mundo había estado demasiado de los nervios como para que encima les tuviesen que soltar el bombazo de que Vivio simplemente tenía sed.


Apartamento de Subaru y Teana

─ Ahora sí puedo dormir, que ya no puedo con mi propia alma ─ Teana se deja caer sobre la cama y se abraza a la almohada.

─ Oye Tea, ¿qué te parece si también nosotras tenemos un hijo? ─ propone Subaru muy sonriente.

─ ¿Acaso se te fundieron las pocas neuronas que tienes con el llantén de la niña? Mira lo que sufrieron Nanoha-san y Fate-san hace un momento para tranquilizar a la pequeña, y encima Fate-san tuvo que recurrir a una receta familiar o algo así para resolver el problema. Imagínate si no se le hubiese ocurrido llamar a su hermano. Nosotras definitivamente no estamos preparadas para semejante reto, y menos de noche.

─ Bueno, pero era una idea ─ Subaru se acuesta al lado de Teana ─ Ahora sí, un poco de paz.

─ Buenas noches, Subaru.

─ Hasta mañana, Tea.

Fin


¿Alguna vez han tenido que pasar por el suplicio de no saber qué carajo hacer para que un bebé deje de llorar? De verdad hay que tener en cuenta todas las posibilidades, o de lo contrario van a pasar un mal rato xD. Bueno, ha sido un placer regresar, y así como vine me retiro. Mis más calurosos saludos.

Hasta otra