Capítulo 3: Ahora solo queda decirte adiós…

Han pasado muchos meses desde ese día que te vi en la sala descargando tu amor y pasión por completo con tu amado. Cada día estoy más deprimido, y cada día pienso aún más en darme un tiro para acabar con todo. Pero hay algo que me dice que debo seguir adelante, algo que me dice que tú eres para mí y que debo esforzarme para conseguir mi objetivo. ¿Cuál es? Tener tu amor y corazón y hacerte el ser más feliz del mundo. Hoy estoy decidido a decirte cuáles son mis sentimientos, y lo haré frente a él, para que sepa que no es la única persona de la cual has capturado el corazón.

Estoy en la escuela, tranquilo y nervioso, pero estoy completamente convencido de lo que voy a hacer. Mi corazón late fuertemente, y mis anhelos gritan por volver a verte. Pero… ¿dónde estás? Dijiste que estarías aquí a la una y media, porque a esa hora salimos de clases, pero no llegas. Te espero por horas y horas hasta que dan las ocho de la noche y me quedo esperando. En la escuela me piden que me retire, porque ya es muy tarde. Sin más opción regreso a casa, para llorar una vez más. En el camino pienso una y otra vez y no me explico la razón de que me hayas abandonado. Pero pase lo que pase, estoy dispuesto a decirte hoy lo que siento.

Como voy a paso lento llego alrededor de las nueve de la noche a la casa, estoy decaído pero veo que la puerta está abierta, así que me dispongo a entrar. Saludo con algo de entusiasmo y un grito que expresa la alegría de encontrarte… pero lo que mis ojos ven es algo que mi corazón hubiera preferido nunca experimentar.

Ahora sé porqué me has dejado abandonado en la escuela, pues estás en la sala, de nuevo con ese ser… poseyéndote una y otra vez… La casa huele a sexo, pero para ti, es hacer el amor… Subo por las escaleras de atrás para no interrumpirlos, pero no logro evitar quedarme en el pasillo del piso de arriba a escuchar lo que hacen. Estoy llorando tan silenciosamente como puedo, escuchando una y otra vez tus gemidos placenteros mezclados con la lujuria que él te provoca. Gritan una y otra vez que se aman y se desean… se hacen el amor… Yo por mi parte estoy llorando tan fuerte que no puedo evitar que un gemido de dolor escape de mi boca. Pero ni eso los detiene… cuando por fin han llegado al clímax de su acto yo ya tengo el corazón completamente destrozado… No sé cuántas veces han estado haciendo eso en el día… pero para que me hayas dejado por tantas horas debió haber sido mucho…

Ya no puedo más y corro a la habitación. Mis pasos ya no son silenciosos como los de un gato, sino que son tan ruidosos como los de una manada y tú te das cuenta de que he llegado a casa. Cuando abro la puerta veo una imagen más terrible que la que he experimentado cuando llegué a casa y te vi con él… Esta imagen es tan dolorosa que no la puedo describir…

Tú llegas con el pantalón ya puesto y una sonrisa de satisfacción en el rostro… Me saludas y yo ni siquiera puedo responder… tengo el llanto atorado en mi garganta y me preguntas qué es lo que me sucede…

Me pides alegremente que te mire y eso hago… Con la ilusión más grande del mundo me dices esas palabras que tanto temía y yo salgo corriendo del lugar… con las lágrimas recorriendo mi corazón y mi rostro… confundiéndose con el sudor de mi frente… llego a un callejón y me tiro a llorar… mi corazón está roto y ya no puedo vivir más… Todo ha sucedido muy rápido… ya no puedo más… Cada lágrima que derramo me recuerda tu rostro, tu sonrisa, tu olor, tus caricias inocentes, tu voz, tus palabras… esta palabra… Y ahora que todo esto ha pasado también me recuerdan a esa persona… esas imágenes, el dolor, el llanto, la angustia… la ironía… Las palabras que nos dijimos ahora son nada el viento… y ya no valen nada porque te he perdido…

Siento que me traicionaste pues ahora sé que no cumplirás lo que me prometiste con esa palabra…

Al entrar a nuestra habitación y ver tus maletas no quise creerlo… pero cuando me dijiste que eras el hombre más feliz del mundo y que te mudarías por fin con Bakura… entendí que el lazo que los unía era demasiado fuerte… más aún para mí que con todo mi amor no pude confesarte lo mucho que te amo… Ahora que estoy aquí… perdido en las calles… a punto de desfallecer… solo hay un recuerdo en mi mente… solo hay un recuerdo en mi memoria que perdurará…

Itsumo…